(Tours, 1905 - Audruicq, 1940) Novelista francés cuya obra constituye un testimonio irremplazable de la vida intelectual, social y política de la Francia de entreguerras. Ingresó en la Escuela Normal Superior de París (1924), donde trabó amistad con Sartre y con Aron. Miembro del Partido Comunista de 1927 a 1939, fue un activo militante político y uno de los más destacados intelectuales franceses de su época. Evocó su vida estudiantil en Adén-Arabia (1932) y en Los perros guardianes (1932) y dejó dos novelas notables: Antoine Bloyé (1933) y La conspiración (1938).

Paul Nizan
Paul Nizan estudió filosofía en la École Normale Supérieure, donde fue compañero de Jean-Paul Sartre y de Raymond Aron. En 1925 abandonó Francia de forma imprevista para realizar un viaje a Adén. A su regreso, en 1927, se afilió al Partido Comunista. Obtuvo el cargo de profesor auxiliar en un instituto de Bourg-en-Bresse, donde ejerció la docencia desde 1931 hasta 1932, aunque muy pronto abandonó esta profesión para dedicarse al periodismo y al activismo político.
Colaboró en la Reviste marxiste, en L'Humanité (a partir de 1932), en Le Soir (a partir de 1937) y en los Cahiers du Bolchevisme (a partir de 1938). Sus artículos abarcan desde la crónica literaria hasta la polémica política y los reportajes de actualidad. Antes y durante la guerra civil española envió algunos artículos desde España.
En 1934 participó en el Primer Congreso de Escritores Soviéticos, y en 1935, en el Congreso Internacional de Escritores. En septiembre de 1939, cuando se firmó el pacto entre Alemania y la URSS, Paul Nizan rompió de forma pública sus relaciones con el Partido Comunista Francés. Iniciada la Segunda Guerra Mundial, fue enviado al frente, donde murió poco después.
Personaje inquieto y rebelde, Paul Nizan dejó una obra literaria que constituye un vivo testimonio de la condición del intelectual comprometido políticamente. En 1932 publicó un violento panfleto contra los profesores de la École Normale, Los perros guardianes, acusándoles de servir a la burguesía. Después de estudiar a Spinoza e interesarse por Heidegger, se apasionó por los filósofos materialistas clásicos, y publicó Los materialistas de la Antigüedad (1936). Nizan adoptó un punto de vista marxista y subrayó siempre la necesidad de "traicionar a la burguesía por los hombres", porque si la filosofía idealista supo siempre exponer alguna verdad sobre la vida del hombre, ignoró "el mapa de la distribución de la tuberculosis en París, que dice cómo mueren los hombres".
Su primera novela fue Adén-Arabia (1931), en la que se declara la inutilidad de la fuga y la necesidad del compromiso, en una visión angustiada de la juventud. En 1933 publicó Antoine Bloyé; en 1935, Le Cheval de Troie, que narra la vida de un joven militante comunista en una provincia francesa, y en 1938 La conspiración, también basada en las experiencias revolucionarias de algunos jóvenes intelectuales.
Después de su ruptura con el Partido Comunista Francés (justificada en Chroniques de septembre, 1939), fue olvidado durante largo tiempo. Maurice Thorez y Louis Aragon lanzaron contra él una violenta campaña denigratoria que prosiguió después de la Segunda Guerra Mundial. Pero Jean-Paul Sartre reivindicó su rehabilitación política e intelectual, publicando de nuevo en 1960 Adén-Arabia con un prólogo suyo. Desde entonces, el autor tuvo un gran éxito en el público joven, pasando a formar parte de la mitología del Mayo de 1968.
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Los perros guardianes De Paul Nizan

Mundo Obrero

Existen libros que conducen a nombrar y pensar en conceptos como proletariado, lucha de clases, comunismo, etc. que producen extrañas reacciones por considerarlos antiguallas de una historia que nunca fue. Y sin embargo, a pesar del abandono de la mayoría de los intelectuales en brazos de las empresas que dominan el mercado de las comunicaciones, la vida sigue estando ahí aprisionada y agostada por un capitalismo que quiere destruir cualquier elemento que lo cuestione y combata.
Uno de estos libros publicado en 1932, a pesar de la distancia en el tiempo,- conserva la misma frescura y lucidez que en el momento de su aparición. Nos estamos refiriendo a Los perros guardianes de Paul Nizan.
Este escritor francés nació en 1905 como su compañero en la Escuela Normal Superior Jean Paul Sartre. La celebración de sus centenarios hace dos años fue desigual, mientras el recuerdo del autor de La náusea mereció un reconocimiento amplio en los ámbitos intelectuales y mediáticos, Paul Nizan fue recordado con breves noticias y escasos artículos, aunque hay que reconocer que en ese año apareció el primer volumen - Artículos literarios y políticos 1923-1935 - de sus obras completas a cargo de Anne Mathieu.
Los perros guardianes es el segundo libro de Paul Nizan. En el año anterior había publicado Aden Arabia en el que recoge sus experiencias de un país dominado por la colonización, donde vio la máquina trituradora del capitalismo. A partir de este momento, como dice J. P. Sartre, será un aguafiestas: "Llamó a las armas, al odio: clase contra clase; con un enemigo paciente y mortal, no hay acompañamiento; matar o dejarse matar: no hay término medio." Su rebelión ya no será nunca la fiebre de un joven incómodo con el mundo elitista de la Escuela Normal al que ajustará cuentas pocos años más tarde con argumentos enraizados en el marxismo. La especulación por la especulación era un lujo: "Seremos temporales hasta los huesos. No le pregunto a nadie lo que piensa, sino lo que hace o no hace," Este tono vehemente no entra en colisión con los resortes de la paciencia que aprende de Marx: "No se puede abatir la fuerza material más que por la fuerza material, pero la teoría cuando penetra en las masas se transforma en fuerza material." Y es desde esta convicción - "Nizan hizo del marxismo una segunda naturaleza, o si se prefiere , una Razón. Y su cabeza" - escribe Los perros guardianes, un panfleto -en el sentido de pequeña obra maestra- en el que desmonta la filosofía oficial y sus implicaciones con el poder y los valores morales de la burguesía de aquella época.
Hablar hoy de su actualidad es un contrasentido que traicionaría su metodología y su visión de la historia. Cuando se utiliza como valor "lo actual" para aplicarlo a una obra literaria no deja de ser inadecuado sino también un error histórico. "Lo actual" es el presente y es obvio que toda obra artística se realiza en un momento histórico concreto. Los perros guardianes la termina el autor cuando tiene veintisiete años, es decir en 1932. Entonces todavía perduraba la crisis económica que asoló los Estados Unidos, Alemania e Inglaterra. En Francia, la Tercera República, por ejemplo, ha perdido el empuje social de antaño, y la educación pública todavía es muy precaria en lo que respecta a la escolarización y a la promoción de la enseñanza primaria a la secundaria, aunque "la grandeur" se sustenta en celebraciones como la Exposición colonial de 1931. Frente a esta situación, el surrealismo es una rebelión en el campo literario que traspasa sus límites iconoclastas para enraizarse en el marxismo. Y en el campo político, el nazismo y el fascismo triunfan en Alemania e Italia mientras la República española -años más tarde Paul Nizan viajará a España y escribirá un lúcido reportaje sobre la situación social y política y los peligros que le acechan - se debate en un constante derribo por parte de las fuerzas reaccionarias.
Sin embargo, si hablamos de actualidad como razón instrumental, deberíamos preguntarnos con Nizan en un mundo donde la Ley es el mercado y el mercado es la Ley y la Historia quiere ser condenada al olvido: "¿Qué hacen en todo esto los hombres que han escogido por profesión hablar en nombre de la Inteligencia y del Espíritu? ¿Qué hacen los pensadores de oficio en medio de estos desequilibrios? Siguen guardando silencio. No advierten, ni denuncian. No han cambiado. Por momentos crece la distancia entre su pensamiento y el universo abocado a la catástrofe."
Esta rabia inunda todos sus panfletos, críticas literarias y políticas, y sus novelas y reportajes. Tuvo siempre una consigna: "Invertir lo irreversible", es decir, destruir todo sistema de ilusiones que den paso a la verdadera experiencia humana y a sus problemas.
Es cierto que la filosofía en la actualidad ha sido arrinconada a los espacios universitarios y cercenada en los planes de estudio del bachillerato y que el oficio de filósofo ha perdido en el pragmatismo imperante su razón de ser y actuar. Pero el sistema ha buscado otra raza de perros guardianes que ahora sí hablan, sí pregonan, si advierten, si aclaman las excelencias de una economía globalizada, que se desentienden de la vida y apuestan por la destrucción en aras de beneficios e intereses. No denuncian. Por esto, la obra de Paul Nizan es el compromiso en la teoría y en la práctica contra la explotación y a favor de un nuevo humanismo en el que el hombre podrá aceptar su destino liberado de mensajes, consignas y programas para gritar con Epicuro que la carne ha sido salvada del hambre, de la sed y del frío.

ajosebarneto@telefonica.net


Paul Nizan At His Desk Around 1938 : Fotografía de noticias
Portrait Of The French Writer And Reporter Paul Nizan, Around 1938. (Photo by Keystone-France/Gamma-Keystone via Getty Images)
Por una nueva cultura (I). Paul Nizan (edición de Susan Suleiman. Edit. Era)


Yo tenía veinte años. No permitiré que nadie diga que es la edad más bella de la vida.
Paul Nizan, Aden Arabia

Nizan puede salir de la fila, hablar de la juventud a nuestros jóvenes… Ellos reconocerán su propia voz. Y él puede decir a los unos: os morís de modestia, atreveos a desear, sed insaciables, liberar las fuerzas terribles que dan vueltas bajo vuestra piel, no os avergoncéis de querer la luna: nos hace falta. Y a los otros, dirigid vuestra rabia sobre los que la han provocado, no tratéis de escapar a vuestro mal, buscad sus causas y destruirlas.

Jean-Paul Sartre, Prólogo de Aden Arabia

Paul Nizan fue un intelectual cuya vida y obra son un referente ineludible de los años treinta en un mismo nivel que Jean-Paul Sastre o Louis Aragon. Su biografía, su conflicto y posterior dimisión del PC, y, posteriormente, su muerte trágica ocurrida en Dunkerque, el 23 de mayo de 1940 durante los duros combates que se desarrollaron en la región de Audruicq (Pas-de-Calais) han generado una excepcional y abundante bibliografía que sería necesario analizar para clarificar este afán desmedido por acrecentar o minimizar su militancia comunista, sobre todo a partir del ya famoso prólogo a Aden Arabia escrito en 1960 por su condiscípulo J. P. Sastre.

Un breve repaso por sus títulos nos anuncia cómo su vida y obra es un polémico territorio fragmentado en dos espacios: Nizan. Destino de un sublevado, de Pascal Ory; Paul Nizan. ¿Un revolucionario conformista? de James Steel; Paul Nizan Comunista imposible de Annie Coen-Solat; Paul Nizan intelectual comunista 1926-1940 de J. J. Brochier, traducido al castellano en Ediciones de la Flor con el título de Paul Nizan: intelectual revolucionario; y por último, Paul Nizan. El intelectual y la política entre las dos guerras. Si nos detenemos en las calificaciones que acompañan al nombre, sublevado, comunista imposible, intelectual comunista, intelectual revolucionario, intelectual entre dos guerras, ningún lector puede dudar que en estos estudios convergen intereses contrapuestos y, en algunos, interesados.

Nadie duda que toda discusión y debate amplía y profundiza la obra de un autor, pero en el "caso Nizan", hasta 1989, año de la caída del Muro de Berlín, sobre los estudios realizados pesó, en líneas generales, los parámetros culturales y políticos de la Guerra fría, análisis que sería necesario revisar para tener una visión más equilibrada de la bibliografía sobre Paul Nizan y así poder escuchar mejor y comprender qué nos dice hoy día una obra escrita en los años treinta del siglo XX.

Para ello, hemos realizado un paréntesis crítico y hemos acudido al lúcido, valiente y riguroso artículo, "Nizan" (1994) de Jorges Labica, director y coautor del Dictionnaire critique marxiste (1982), para encontrar otra perspectiva. Más allá de la beatería de un lado y de otro, nos sitúa en primer plano una pregunta dejando al margen el lugar común de la actualidad o no actualidad de Nizan. El interés de G. Labica es dilucidar a quién va destinada y dirigida la obra del autor de Los perros de guardia, pero sobre todo explicar las lecciones, mejor que lecciones, las tareas que deben ocuparnos en estos tiempos posteriores a Maastrich, nuevas guerras neocoloniales, nuevo orden internacional y una crisis financiera que cuestiona las bases del capitalismo que ha abierto una inmensa barrera entre la realidad económica y la realidad social. Más o menos como entonces, porque la aurora está aun por llegar. Estas tareas no son otras que la elección de un compromiso, el estudio sistemático del materialismo histórico y una conciencia de clase impregnada de haine (odio).

En Paul Nizan, el compromiso ocupa el primer lugar, pero un compromiso sin fronteras, mundializado, que se definiría por estar junto a los dominados y explotados de todo el mundo. Es en Bourg, cuando era un joven profesor de Liceo, donde inicia su militancia en tareas sindicales. Y en Aden Arabia escribe, después de recordar las clase en la Normal en las que los discípulos alrededor del maestro estaban dispuestos a alzar por encima de su cadáver la bandera mercenaria del idealismo crítico, lo siguiente: "casi por todas partes había gentes en los campos y en los suburbios; pero nosotros nos mirábamos para hacer como nuestros maestros y nuestros padres, tristemente acuclillados en los rincones, levantándose a veces para hacer reír a sus patronos, para entregarles un mando de ilusiones, de argumentos o de justificaciones. Bufones, cómplices: oficios del ingenio. De vez en cuando, nos rogaban que fuésemos pacientes: el mundo iba a ser salvado, próximamente." Y vio que su vida no podía reducirse, como la del protagonista de su novela, Antoine Bloyé, a un pobre chorrillo de agua que desciende hacia la muerte. Y para esto tenía que cambiar de lugar. Y esto sí que fue una traición: abandonar el mundo burgués para, como apunta G. Labica, defender el derecho al sueño, a la libertad, al amor contra todas las alienaciones.

A partir de este momento de decisión y compromiso, comienza la vida de un intelectual comprometido. En 1927 Paul Nizan ingresa en el Partido que había surgido de la escisión de la SFIO (Sección Francesa de la Internacional Obrera). Como militante comunista realiza un viaje a Moscú en enero de 1934 para estudiar el marxismo en el Instituto Marx-Engels. En este mismo año se celebra el Primer Congreso de escritores soviéticos al que asiste para acoger a los escritores franceses, así como visitar Asia Central y el Cáucaso, viajes que van a ser las fuente de los relatos Sindobod Toçikiston y Le Tombeau de Timor. El Congreso de escritores va a ser muy importante en la formación literaria de Paul Nizan, como en la de otros compañeros de generación, porque es donde se define y articula la teoría y práctica del realismo socialista como superación y esquematización de la llamada novela proletaria.

Por una nueva cultura, colección de artículos seleccionados -de la abundante producción periodística y ensayística- por Susan Suleiman, es fundamental para conocer las reflexiones de un novelista sobre su propia obra y el proceso creador, tal como el mismo Nizan había explicado: "Llega un momento en la vida de un escritor en que se siente obligado a hacer explícitos los principios que rigen su creación (…)Esta necesidad de ver claro que todo escritor experimenta, se hace singularmente imperiosa para el autor que no ve la actividad literaria como un ejercicio gratuito."

Clarificarse para criticar y desvelar va a ser la constante de un escritor militante en sus críticas literarias y ensayos filosóficos que nos pueden acompañar en la acción y, al tiempo, desvelar los nuevos mandarines culturales aposentados en la saciedad o en la autocomplacencia.




Paul Nizan (Los perros guardianes)

DEFENSA DEL HOMBRE

Se ha realizado así un tipo de hombres que, mientras estudian filosofía, están de guardia por la noche empuñando un fusil, que discuten los problemas más altos y, una hora más tarde, cortan leña, que trabajan en las bibliotecas y que trabajan en las fábricas.
N. BUJARIN
Teoría del materialismo histórico



Entre los innumerables problemas que se plantean por sí mismos, elegir aquellos cuya solución interesa al hombre, este es el mérito de la sabiduría...
INMANUEL KANT
Sueños de un visionario 1766

Hay en la actualidad lo que se denomina una crisis en el mundo. Es como estos grandes acontecimientos epidémicos que se producían en la Edad Media y que atravesaban los países. Y todos los hombres conocían el miedo.

Esta crisis llegó precisamente cuando el mundo se sentía de nuevo próspero y confiado, sin que la presagiaran esos cometas con forma de espada o de llama que los astrólogos saben ver. No hubo signos de anunciación en plena naturaleza: el acontecimiento solo concierne a los hombres, sus máquinas, sus mercancías, sus monedas, sus Estados y sus ideas. Hemos llegado al tiempo en que los hombres son definitivamente la tierra, y ya no se forman los signos naturales para avisarlos, como en tiempos de César.

Todas las hormigas del espíritu comienzan a ponerse en movimiento, despertadas por fuertes golpes que sacuden los corredores limpios y bruñidos por los que estaban acostumbrados a subir y bajar con sus hatillos de pensamientos. Los pensadores, los políticos, los profesores de economía, los diplomáticos, los banqueros y aquellos a quienes los halagadores llaman capitanes de industria se reúnen y descubren que no todo funciona en el mundo como quisiera el orden de las naciones y como exige el beneficio. En el lugar por mucho tiempo seguro del orden, en el lugar de ese reposo donde respiran igualmente las sociedades y las personas, advierten la entrada del desorden, la llegada de las catástrofes. Esta visible anarquía es una preocupación para su porvenir y un escándalo según su razón.

Las existencias de mercancías quedan apiladas por los rincones como montones de guijarros. Los casos de café se arrojan al mar. El trigo arde en el fogón de las calderas. Los elevadores del pool canadiense se yerguen tan en vano como las pirámides de Gizeh. Los precios del bushel de grano se derrumban como piedras. Grupos de parados vagan a lo largo de Michigan Avenue. Cuadrillas de granjeros arruinados van a desvalijar las tiendas de comestibles en las pequeñas ciudades adormiladas del Medio Oeste. La policía carga contra los desempleados de Tokio. La policía aguarda con ametralladoras y gases a los huelguistas negros de Pensilvania. Grupos armados se tirotean por las esquinas de las calles alemanas. El oro se hincha como los humores de un absceso en las reservas americanas y francesas. Los guardias móviles encabritan sus caballos ante las barricadas de las Longues Haies. Los policías amontonan en sus camiones a los parados que ensombrecen la explanada de los Inválidos. Los bancos caen como lobos. Las multitudes de la India se rebelan contra el poder del Imperio y las porras de sus policías. Las cifras de venta de las tiendas de lujo bajan como el número de los automóviles americanos. Los campesinos de Andalucía se aferran a la tierra bajo el fuego de los aviones socialistas. Miles de hombres combaten en Glasgow. Los marinos de la flota del Atlántico cantan Bandera Roja. Hay promesas de revuelta en varios puntos preocupantes de la tierra. ¿Soportarán por mucho tiempo las multitudes anamitas los asesinos pagados por la democracia? Se celebran inútiles conciliábulos entre los enviados de las naciones. Los obuses japoneses incendian las aldeas chinas. A algunos comienza a parecerles seductor el rostro de la guerra. Los fabricantes de armas toman el mando.

En esta atmósfera de enfermedad algunos hombres reflexivos, de estos hombres que mandan, intentan recobrar esa antigua salud y su antiguo confort y esa seguridad del mañana a la que llamaban civilización occidental. Escriben libros e informes, pronuncian sermones, convocan conferencias y parlamentos y explican casi todo lo que ocurre por diversas locuras curables y por diversas opiniones falsas y corregibles de los hombres. Piensan que la modestia debe suceder al orgullo, el ahorro al gasto. El desorden ha derribado la serenidad y la seguridad de los poderes espirituales. Los poderes buscan ese bienestar perdido.


2 dic. 2005 - Sartre, Aron, Nizan, Mounier, los cuatro nacieron en 1905. ... miento progresista, tan poco académico y plenamente escritor. ... ¿Cuál es el mínimo común múltiplo que une las biografías de Jean-Paul Sartre, Paul Nizan,.

1 mar. 1994 - incorporados los artistas, los poetas, los escritores. .... dura al ensayo de Benda vino de Paul Nizan: Los perros guardianes, publicado en 1932 ...




 26 diciembre, 2018


Jean-Paul Sartre nos dejó una de las mejores obras de la literatura: La náusea. En ella nos invita a rebelarnos contra la tiranía, a hacer uso de nuestra libertad teniendo en cuenta que nada tiene sentido...
Filósofo, dramaturgo, activista, periodista político, escritor… Jean-Paul Sartre fue uno de los representantes más destacados del existencialismo y del marxismo humanista. Su obra contiene la esencia del pensamiento contemporáneo y esas valiosas reflexiones entre la compleja relación entre el yo y la sociedad. Sus ideas, su legado, han sido clave para la psicología.
Influenciado por otros grandes pensadores alemanes como Husser y Heidegger, Sartre fue ese hombre capaz de ganar el premio Nobel y declinarlo. Todo debido a la firme necesidad de ser coherente con sus principios ideológicos. Fue también esa figura capaz de tomar las armas para luchar por la liberación de un pueblo africano y de demostrarnos con ello que la libertad, como tal, exigía un compromiso auténtico.
Asimismo, y más allá de su faceta como filósofo, como activista y escritor, es interesante incidir en el impacto de su obra en el contexto psicológico. Jean-Paul Sartre asentó las bases de una nueva corriente, la humanista-existencial.  Su postura basada en la responsabilidad del hombre sobre sus actos, en el autoconocimiento y su conocida premisa de  “Pienso luego soy”, marcaron un antes y un después.
«Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace».
-Jean-Paul Sartre-

Jean-Paul Sartre, la biografía de un filósofo activista


Jean-Paul Sartre

Sartre nació en París el 21 de junio de 1905. Era hijo de un militar naval. Sin embargo, la pérdida temprana de su padre hizo que su educación fuera tan diferente como decisiva. Fue criado por su madre y su abuelo. Anne Marie Schweitzer, le transmitiría la pasión por la literatura, mientras que Albert Schweitzer lo iniciaría en la filosofía.
No dudó por tanto en seguir esa corriente intelectual. De manera que en 1929 obtuvo su doctorado en filosofía en un centro elitista como fue la École Normale Supérieure. Fue precisamente en esta época estudiantil donde conoció a Simone de Beauvoir, la que sería su compañera de por vida y esa aliada intelectual indispensable en su día a día.
Ahora bien, todo cambiaría bastante con el estallido de la Segunda Guerra Mundial.De hecho, llegó a ser prisionero de los alemanes. Episodio que marcaría sus posteriores trabajos, una vez recuperada la libertad en 1941. No tardó demasiado en volver a la vida activa colaborando con Albert Camus en Combat, el periódico de la Resistencia.

Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir

Un hombre comprometido con la libertad y el activismo social

En 1945  Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir iniciarían un proyecto en común de gran inspiración social. Se trataba de la revista política y literaria “Les temps modernes”. Sus ideales socialistas y sus contactos con el comunismo marcaban ya plenamente esta etapa tan decisiva en su biografía.
Fue un crítico feroz de la guerra de Vietnam. Se marcó como propósito mostrar al mundo los crímenes e injusticias llevadas a cabo por Estados Unidos. Más tarde, en 1964, Sartre recibiría el Premio Nobel por sus aportaciones al campo del pensamiento. No obstante, como ya hemos señalado, lo rechazó.
Según Sartre, aceptar el Nobel provocaba perder esa visión crítica como filósofo, como mente comprometida con el activismo social y la independencia intelectual. Pasó toda su vida solidarizándose con infinitas causas y vivía de manera humilde.
Falleció el 15 de abril de 1980. Tenía 74 años, y a su funeral acudieron miles de personas. Descansa en el cementerio de Montparnasse, en París.

La náusea, la mayor contribución literaria de Jean-Paul Sartre

Para comprender el legado de Jean-Paul Sartre y su contribución al existencialismo-humanista es necesario que nos acerquemos a su ópera prima: La náusea. Este libro, más allá de su indudable calidad literaria, instó a la sociedad de la época a entender el mundo de otro modo. A través de una visión más despierta, crítica y profunda.

Referentes de La náusea

Sartre escribió esta obra con poco más de 26 años y cuando estaba en Berlín, coincidiendo con la llegada de Hitler al poder. En esa época, lo único que hacía era leer a sus dos referentes teóricos: Husserl y Heidegger. Sentía una fascinación absoluta por el concepto de la fenomenología del primero y por ese modo de describir los acontecimientos a través de la percepción, de las impresiones que el exterior dejan en nuestra mente.
De ese modo, el libro más conocido de Sartre es un ejercicio fenomenológico donde describir su propia experiencia como profesor en un liceo de Le Havre. En ese contexto, lo único que sentía y percibía era oscuridad, vacío, falta de sentido ante todo lo que acontecía a su alrededor.

Jean-Paul Sartre



Antoine Roquentin el alter ego de Sartre

El protagonista de La náusea es Antoine Roquetin, el alter ego de Sartre. Estamos ante un joven que llega de Indochina para instalarse en una ciudad imaginaria con un fin muy concreto: realizar la biografía sobre un aristócrata del siglo XVIII. Lo único que hace nuestro protagonista es escribir, relacionarse con la dueña del hotel, escuchar jazz y hablar con Autodidacto, una criatura ávida de conocimientos que consume un libro tras otro.
En este singular escenario se desenvuelve la trama de La náusea. Una obra donde el lector «consume» también página tras página, la apatía profunda del protagonista. Su repugnancia, su incomprensión hacia todo lo que le envuelve. Todo está sometido al azar, todo gravita a su propio ritmo hasta el punto que lo cotidiano adquiere tintes terroríficos. 
«Existir es estar ahí simplemente. Los seres existentes aparecen, se dejan encontrar, pero nunca es posible deducirlos. Ningún ser necesario puede explicar la existencia, la contingencia no es una máscara, es lo absoluto».
-Roquentin, La náusea-
Algo que debemos tener en cuenta sobre esta obra para comprenderla es lo siguiente. Lo que nos describe Sartre, se desarrolla entre 1936 y 1938. En ese momento temporal acontece no solo la ascensión del nazismo en Alemania. También, se desprendía una profunda crisis moral de la sociedad francesa Crisis de la que él fue testigo y que reflejó magistralmente en La náusea.

Reflexiones finales

En esta obra nos dejó mensajes que pueden (y deben) ser aplicados a cualquier momento histórico:
El hombre puede rebelarse contra la tiranía y elegir su propio camino, una vez aceptado el hecho irremediable de que nada tiene sentido.
Pensemos en ello y no dudemos en volver, de vez en cuando, a este legado excepcional que nos dejó un gran filósofo existencialista: Jean-Paul Sartre.

Cohen Sola, Annie (2005) Sartre. Madrid: Edhasa
  • Sartre, J. P. (2006). El existencialismo es un humanismo (Vol. 37). UNAM.
  • Sartre, Jean-Paul (2011) La náusea. Alianza