Expertos españoles eligen las páginas más destacadas de la World Wide Web en España

Los cofundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, en el campus de su empresa en Mountain View en 2003 GETTY IMAGES
GoogleTerra y Amazon encabezan la lista de las webs que más han contribuido a hacer de Internet  lo que es hoy en España. EL PAÍS pidió a un grupo amplio de programadores, emprendedores, profesores o abogados vinculados desde los inicios a Internet que hicieran una lista personal de 15 webs relevantes. Respondieron 17 especialistas con selecciones dispares.
El resultado da una idea de lo que ha sido Internet en España durante estas tres décadas: un puñado de monstruos internacionales y gigantes nacionales mezclados con otros que desaparecieron, un grupo de webs irreverentes que muestran el poder rebelde de la Red y un tercer conjunto de empresas de varios sectores (medios, comercio, banca) convertidos en pesos pesados digitales.
El desafío era, en parte, un juego imposible: ¿cómo comparar una web de un impacto enorme pero una vida corta con una web menos central pero con una vida larga? ¿O cómo relacionar gigantes internacionales con iniciativas españolas obviamente menores pero de mucha penetración? El objetivo de grupo de expertos era medir del mejor modo posible esa contradicción.
LAS WEBS QUE HAN FORMADO EL INTERNET QUE HOY CONOCEMOS
La selección de 17 expertos españoles


Fuente: elaboración propia. 
La geografía es difícil de acotar en Internet. La condición para escoger las webs es que hubieran tenido repercusión en el “.es”, fuera cual fuera el origen de la empresa. El objetivo era mezclar multinacionales que se adaptaron con su personalidad a cada país con las iniciativas locales de suficiente peso: Forocoches ocupó el espacio de Reddit; Menéame, de Digg; Terra el de AOL. El equilibrio era difícil y de ahí la combinación rara pero plausible que ha salido de 51 webs relevantes para un público español.
Cada experto repartía 100 puntos. Pocos cumplieron la exigencia de limitarse a 15 webs. Quienes superaban esa cifra repartían sus 100 puntos entre más aspirantes, con lo que selección tenía más nombres pero menos valor único. El criterio de reparto de los puntos era simple: 50 puntos se repartían uniformemente entre todas las webs seleccionadas y los otros 50 proporcionalmente, en función del lugar que ocupaban en la lista. En la lista están todas las webs que recibieron votos de, al menos, dos panelistas.
Algunos especialistas optaron por dar importancia a herramientas que han sido vitales, pero que no han sido puramente webs. Al final el límite tiende a confundirse pero hemos optado por dejar fuera el correo electrónico o los servicios de mensajería como IRC-Hispano, los servicios peer-to-peer como Napster o Emule, los navegadores o los sistemas de gestión de contenido como Wordpress.
La lista ofrece detalles curiosos. Junto a Google, Amazon y Wikipedia, aparecen Terra, Infojobs, Idealista y Tuenti. Según el panel son los grandes casos de éxito españoles: un portal y una red social desaparecidas y dos webs dominantes en empleo y alquiler y compra de viviendas. “Terra fue importante para la propia Internet española, como primer proyecto pionero y ambicioso, y como cuna de otras muchas start-ups del sector en nuestro país”, dice Rosalía Lloret, directora de relaciones institucionales de Online Publishers Association Europe. “Pero la influencia de gigantes como Google o Facebook en toda la estructura conceptual, de negocio de Internet en el mundo está a absolutamente a otro nivel”, añade. Es difícil entender el impacto de Terra hoy, pero marcó una época: “Tuvo un papel importante en los comienzos de Internet en España porque coincidió con la burbuja de las puntocom y llegó a valer en Bolsa más que el BBVA”, dice el abogado Borja Adsuara.
El puesto 14º de Facebook es también significativo. La mezcla del foco español, los escándalos recientes y su aparición posterior a los pioneros han podido afectar a su clasificación. En términos lógicos, nadie puede defender que Tuenti esté por encima de Facebook. Pero en parte el reto era hacer ver estos desniveles algo absurdos: “Facebook es lo que es pero en su momento fue más icónico Tuenti. Nos descubrió la red social a los que llevábamos más tiempo ahí”, dice Iñaki Arrola, socio fundador de K Fund.
La importancia de Facebook es central incluso para sus críticos: “Hablar bien de Facebook no está de moda. Yo misma critico el servicio de manera rotunda. Eso no significa que no reconozca el enorme impacto que tiene y seguirá teniendo en lo que se ha convertido la web”, dice la abogada Paloma Llaneza.
Es difícil entender el impacto de Terra hoy, pero marcó una época
La faceta contracultural y ambigua de la web se ve bien a partir del puesto 10º: surgen Forocoches, Menéame, Softonic, El rincón del vago o Barrapunto. “Parece un poco el papel clásico de las subculturas más diversas, son como sitios de culto, un poco de lado oscuro”, dice Álvaro Ibáñez, cofundador de Microsiervos. Pero hay pocos españoles vinculados con la web que no hayan admirado o dudado de estas webs: “Cuando éramos jóvenes se usaban más que muchas de renombre. Hacíamos deberes en el Rincón mientras que Google no lo usábamos”, añade Arrola.
Los miembros del panel son: Borja Adsuara, abogado, experto en derecho digital; María Teresa Arredondo, catedrática de bioingeniería en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación y directora de la cátedra Vodafone en la Universidad Politécnica de Madrid; Iñaki Arrola, socio fundador de K Fund; Carlos Barrabés, fundador de Barrabes.es; María Benjumea, fundadora y CEO de Spain Startup y South Summit; Rodolfo Carpintier, fundador y presidente de Digital Assets Deployment; Guillermo de Haro, profesor Adjunto en IE Business School; Ricardo Galli  programador, ingeniero, doctor en informática y cofundador de Menéame; Pilar Gómez Borrero, desarrolladora de las ediciones digitales del Grupo Recoletos y  mánager de comunicación y redes sociales en Banco Santander; Álvaro Ibáñez, cofundador de Microsiervos; Paloma Llaneza, abogada y autora de Datanomics; Rosalía Lloret, directora de Relaciones Institucionales de Online Publishers Association Europe; Alfredo Reino, consultor en ciberseguridad; Joana Sánchez, presidenta de Inesdi Digital Business School y de la consultora Íncipy; Sisco Sapena, director de Lleida.net y fue presidente de IRC-Hispano; Ignacio Somalo, fundador de Lonesome Digital, y Mario Tascón, socio director de Prodigioso Volcán.
https://elpais.com/tecnologia/2019/03/12/actualidad/1552370087_708790.html


Repasamos con humor el lenguaje con el que, por poco que nos despistemos, hablamos de esta nueva imprenta

Internauta medio (es Hackerman, de la película 'Kung Fury')


Se cumplen 30 años de una de las creaciones llamadas a cambiar la civilización occidental tal y como la conocemos. Hablamos de la World Wide Web (WWW), un proyecto global de hipertexto que ha permitido por primera vez al mundo trabajar conjuntamente en la Red de Redes. ¿Y qué nos ha traído este avance tecnológico que se ha comparado, por su alcance, a la imprenta? ¡Encended vuestros módems, que vamos a surfear por la historia de la autopista de la información!
El 12 de marzo de 1989, el investigador británico Tim Berners-Lee describió en un informe para el CERN el protocolo para la transferencia de hipertextos, lo que un año después sería la World Wide Web. Su éxito tiene especial mérito si tenemos en cuenta que su documento no consiguió ni un solo retuit, probablemente al no poder abrir hilo por aquel entonces.
Internet empezó a fraguarse en los años 60 como un proyecto militar en pleno contexto de la Guerra Fría. Sí, los estadounidenses querían competir con los rusos interconectando ordenadoresEso ha salido muy bien, en opinión de Putin. Al hablar de Internet, pues, nos referimos al enjambre de ordenadores conectados entre sí.
La World Wide Web, en cambio, se refiere a los contenidos por los que navegamos en el hiperespacio. Se habló por primera vez de este protocolo para la transferencia de hipertextos hace 30 años, cuando, el 12 de marzo de 1989, el investigador británico Tim Berners-Lee lo describió en un informe para el CERN. Por eso hoy nos vestimos de aniversario cibernético y soplamos velas láser en una tarta virtual con sabor a Candy Crush que ha sido elaborada gracias a los pasteleros del código php y css… Vale, lo admito, me he perdido.

La propuesta original de Berners-Lee tenía solo 20 páginas, pero esas 20 páginas han creado un mundo interconectado en el que lo global es cada vez más local. A Berners-Lee le debemos, pues, herramientas como la URL, el protocolo HTTP y el formato HTML, avanzando la tendencia un poco WTF de hablar en siglas en Internet, que es algo muy LOL. Como veis, estoy al tanto de las últimas tendencias. Cómo se nota que vivimos en el siglo XXI d. C.
Nos dirigimos al mismísimo Tim Berners-Lee, que contesta a nuestras preguntas sobre su creación por correo electrónico: “Te equivocas de dirección. Yo no soy Berners-Lee. Soy un abogado de Alcorcón, nada que ver”.
El científico del CERN estimaba en su informe que “bastarían dos personas para completar el proyecto inicial en un plazo de entre seis y 12 meses”. Esas dos personas siguen trabajando en la Internet, aunque en la actualidad no se encargan de todo el trabajo y ya solo son responsables del 47 % de los contenidos, incluido Verne. “¡Por favor, quiero jubilarme de una vez, desatadme!”, asegura uno de ellos, siempre dispuesto a bromear. “¡Al menos dadme más agua!”. Jajaja, qué tío, LOL.
La aparición de los primeros navegadores -Mosaic, Netscape y el popularísimo Internet Explorer-, permitió que desde nuestros hogares accediéramos a las versiones online de los periódicos y revistas, que cuentan con ediciones completamente multimedia. Y eso por no hablar de los weblogs, también llamados “cuadernos de bitácora”, que están revolucionando el periodismo.
En 1994 nació Amazon, la tienda de tiendas de la Red de Redes, que comenzó vendiendo libros y ahora quiere meter en tu casa altavoces que te graban mientras criticas al gobierno. De hecho y según Berners-Lee, “te digo que no soy esa persona. Deja de enviarme mails, por favor”.
En 1998 llegaría el buscador Google, la respuesta estadounidense a Olé. ¿Qué sería de la Red de Redes sin buscadores? Probablemente necesitaríamos un libro como las Páginas Amarillas, a lo mejor en dos o tres tomos, con todas las páginas web ordenadas alfabéticamente. Es decir, todo lo que tenemos en la llamada “nube”, pero en formato papel.
En 1999 nació Napster y los internautas se unieron en asociaciones para exigir la tarifa plana. Y es que las oportunidades para compartir contenido cada vez eran mayores: ¡con Napster uno podía bajarse una canción en solo media hora!
Pero meses antes, el ministro Rafael Arias-Salgado había asegurado que la tarifa plana colapsaría la Red local. Y así fue, porque un ministro jamás ha mentido. Tras ceder a las demandas de los melómanos, una explosión provocó un incendio que asoló Internet durante varios meses. Fue la primera vez que ardieron las Redes. Poco después estalló la burbuja de las punto com. Esa fue la primera vez que se rompió Internet. Las reparaciones necesarias fueron tantas que por eso hablamos de la web 2.0. Actualmente estamos en la versión 6.4., fácilmente reconocible por sus alerones y cristales tintados.


En 'Juegos de guerra', Matthew Broderick interpretaba a un personaje que no tenía nada que ver con Tim Berners-Lee
Otro de los logros históricos de los que hoy disfrutamos gracias al invento de Berners-Lee es la Wikipedia, que nació en 2001. ¿Puede uno fiarse de una enciclopedia que escriben desconocidos gratis? ¡En Internet uno puede publicar cualquier cosa! Ejemplo: ¡BLUARGH BLUARGH BLUARGH!
Pero sí, es de fiar. Una de las particularidades de la Wikipedia es que cuando surge una disputa entre dos contribuyentes de una entrada, este desacuerdo se ha de resolver en duelo, por lo general a primera sangre, aunque cada vez más a muerte. Así uno puede asegurarse de que lo que pone es cierto o, al menos, que lo ha escrito alguien que podría matarte y, por tanto, no merece la pena discutir.
La Wikipedia no es el único esfuerzo por intentar ordenar la cantidad ingente de información que satura el hiperespacio: el lector habrá notado que muchas páginas webs organizan sus artículos en forma de listas, lo cual es un recurso idóneo para organizar el conocimiento. ¿Buscas 17 cosas que no sabías sobre las lentejas? Pues ahí las tienes, en orden probablemente de importancia.
“Es la tercera vez que te digo que no soy Berners-Lee”, asegura Berners-Lee, cuando mencionamos el asunto de las redes sociales. En Facebook uno puede conectarse con compañeros de clase a los que jamás quiso volver a ver y hacerse fan de las señoras que llevan una bolsa de plástico en la cabeza cuando llueve. También podemos, por ejemplo, regalar nuestros datos a Cambridge Analytica o a cualquier empresa similar. Así es cómo Trump se convirtió en presidente de Estados Unidos. ¡WTF! ¡Internet, eres incorregible! ¡Q. E. D.! ¡INRI!
Twitter nos ha permitido seguir la actualidad en directo, en especial Eurovisión y las finales de MasterChef. Otra de sus ventajas es que podemos hacer un pantallazo de un tuit de alguien que nos cae mal e insultarle sin que se dé cuenta.
¿Y qué decir de Instagram? Ha popularizado un tipo de foto entre los jóvenes, que consiste en apuntar la cámara hacia la cara del fotógrafo y no hacia lo que está mirando, para luego fotografiarse a sí mismo. De ahí el original y novedoso nombre que ha recibido esta técnica fotográfica: autorretrato.
Hablando de los autorretratos, muchos jóvenes se graban a sí mismos en vídeo en su habitación. Son los llamados “youtubers”, autores de los populares “vídeo cuadernos de bitácora”. Pero que no te engañe su aparente superficialidad: muchos llevan a cabo proyectos interesantes, como rodar películas que ni son suyas ni son películas, o emigrar a Andorra para no pagar impuestos.
30 años, ya. Internet es un millennial: todo el mundo cree que es joven, pero en realidad ya tiene edad para formar una familia o al menos podría peinarse un poco. Para resumir este viaje por la autopista del hiperespacio, autopista por la que se surfea y navega, nada mejor que las palabras de Berners-Lee: “¿Cómo has conseguido mi número de teléfono? ¡Yo no soy Berners-Lee! ¡Me llamo Antonio! ¡Es que ni siquiera se parece!”.


https://verne.elpais.com/verne/2019/03/12/articulo/1552381701_907806.html