Bryce Echenique se retira: “No tengo pensado otro proyecto”

El escritor peruano, homenajeado en el Instituto Cervantes, al que ha entregado un legado compuesto por varios ejemplares de sus obras




El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, y el escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, en la Caja de las Letras de la institución.
El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, y el escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, en la Caja de las Letras de la institución.  EFE




La taquilla número 1.216 de la Caja de las Letras, en el Instituto Cervantes, ya contiene el legado que entregó ayer en mano el escritor peruano  Alfredo Bryce Echenique, de 80 años. En el interior de la caja dejó nueve ejemplares, en ediciones en español, ruso, japonés, francés o italiano, de algunas de sus obras, como Un mundo para Julius, la primera y más celebrada, de 1970, y la última, la tercera entrega de sus Permiso para retirarme. Antimemorias, publicada en abril de este año. Un libro que, como prometió ayer el limeño, será el último: “El título es una declaración de principios. No tengo pensado otro proyecto”. Instantes después introdujo esos volúmenes en la caja que tiene su nombre y en la que algún día hubo dinero (la sede del Cervantes fue la del Banco Central). Hoy contiene libros.
Bryce, de traje gris oscuro y corbata roja, ha decidido que su caja se abra dentro de un siglo, el 18 de junio de 2119, fecha en la que, como añadió el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, “se podrá saber las dedicatorias a sus amigos que hay en estos libros”. Algunos de ellos estaban a su alrededor, por lo que el autor, “muy agradecido”, les dijo que estos “habían estado a la superaltura”. Preguntado por el caso de sus plagios de artículos de prensa, por el que fue condenado a una multa de 42.000 euros en Perú, en 2009, aseguró que recurrió y que la Fiscalía de Perú le absolvió “completamente”.
El homenaje al limeño continuó con una mesa redonda en la que participaron, además de García Montero, la escritora Almudena Grandes, el cantautor Joaquín Sabina (que desde hace años lo considera su “hermano”), el editor Jesús García Sánchez, el escritor José Esteban y el consejero cultural de la Embajada del Perú, Alonso Ruiz Rosas, moderados por la profesora Ana Pellicer. Una reunión con conocidos porque, como dijo Bryce, “la patria son unos cuantos amigos y unos cuantos paisajes inolvidables”. El escritor fue acogido con aplausos por el público que llenaba el salón de actos y que, desde una hora antes de que empezara el acto, hacía cola en la calle para escucharlo. Todos los participantes confiaron en que reconsidere su decisión de no escribir más.
Grandes afirmó que a Bryce “es uno de los escritores a los que más homenajes haría”. “Y de los que más me ha influido. Un mundo para Julius construyó un mundo para mí”, añadió la autora, colaboradora de EL PAÍS.

Alfredo Bryce Echenique, una literatura de amistad, alcohol y exageraciones

El escritor peruano recibe un homenaje en el Instituto Cervantes, donde ha legado varios libros a la Caja de las Letras y ha revivido anécdotas con amigos como Almudena Grandes, Chus Visor, Joaquín Sabina y Pepe Esteban.




El escritor peruano junto al director del Cervantes, Luis García Montero, introduciendo su legado en la Caja de las Letras
“La patria de uno son unos cuantos amigos y unos cuantos paisajes inolvidables”, repitió ayer en varias ocasiones el escritor peruano Alfredo Bryce Echenique (Lima, 1939) durante el homenaje que le brindaba el Instituto Cervantes de Madrid. Ese concepto irrenunciable de la amistad se dejó sentir en el legado que introdujo en la taquilla 1.216 de la Caja de las Letras, nueve ejemplares, en ediciones en español, ruso, japonés, francés o italiano, de algunas de sus obras que había dedicado a sus amigos. Toda una vida volcada en la escritura, reflejada en obras como Un mundo para Julius, su primera y más celebrada novela, y en la más reciente, la tercera entrega de sus “antimemorias”, Permiso para retirarme, cuyo título, como afirmó ayer el escritor “es una declaración de principios. No tengo pensado otro proyecto”.
Una retirada que supone el adiós literario a uno de los más jóvenes del boom (aunque él siempre ha negado pertenecer al grupo), un escritor desmesurado, dueño de frases cortas y de un ingenio punzante y socarrón, afecto a las más altas cotas de virtuosismo narrativo, que desbarata los puntos de vista, juguetea con los diálogos y deja al lector boquiabierto con inteligencia y su irónico sentido del humor. Para el recuerdo queda una trayectoria literaria con grandes luces como las novelas Un mundo para Julius, con la que fue Premio Nacional de Literatura en Perú (1972); La vida exagerada de Martín Romaña(1981), No me esperen en abril (1995) y Reo de nocturnidad, con la que obtuvo el Premio Nacional de Narrativa de España en 1998. También los volúmenes de cuentos Huerto cerrado (1968), Magdalena peruana y otros cuentos (1989),  Guía triste de París (1997) y La esposa del rey de las curvas (2010), y, por supuesto, su dos anteriores volúmenes de “antimemorias”, Permiso para vivir (1993) y Permiso para sentir (2005) .
Pero también con algunas sombras, como la acusación por el plagio de artículos periodísticos por el que fue condenado en 2009 a pagar una multa de 60.000 dólares, si bien el autor aseguró en 2012 tras ganar el Premio FIL de Guadalajara (lo que ocasionó otra agria polémica) que le retornaron el importe de la sanción. Preguntado al respecto, al autor considera el asunto un capítulo olvidado, pues afirma que «fui a juicio, en primera y segunda instancia, y la fiscalía no sólo me absolvió, sino que archivó el caso definitivamente».

Una realidad exagerada

Pero ajenos a polémicas, varias figuras de la cultura, amigos del escritor y especialmente del hombre, se dieron cita ayer para honrar la vida y la obra de Alfredo Bryce Echenique a sus 80 años recién cumplidos. Tras unas sentidas palabras de la profesora de literatura hispanoamericana Ana Pellicer, que le agradeció “crear un universo después del creado por el boom, otro mundo tras el Aleph de Borges” y recordó las palabras del también amigo del peruano,  Carlos Barral: “Alfredo jamás ha escrito una obra autobiográfica, las escribe de anticipación: sucederá todo después”, rompió el hielo el escritor Pepe Esteban. Y lo hizo recordando como conoció hace 40 años al escritor, con quien ha corrido “muchas aventuras, viajes, alcohol y literatura. Me dijeron en su día que confundía realidad y ficción, pero no es así. Yo he sido personaje suyo en varias narraciones y todo fue ficción, siempre cuenta las anécdotas desfiguradas para quedar bien él”, comentaba entre risas hablando de su tendencia a la desmesura y la exageración.


Acto de homenaje a Bryce Echenique ayer en el Cervantes

También de anecdotario tiraba el editor Chus Visor, recordando una anécdota sobre un viaje literario a La Habana en 1986. “Está todo en las memorias un poquito exagerado, pero yo recuerdo a Alfredo que se plantó sin siquiera subir las maletas en el bar del hotel y ahí estuvimos hasta las siete de la mañana tomando aguas”, narraba socarrón Visor. “Cada hora le decía que nos fuéramos a dormir, que al día siguiente daba el pregón de apertura del premio, pero él se negaba a subir a su habitación diciéndome que Ernesto Cardenal , el poeta nicaragüense, estaba en su habitación con 200 filipinos”.
De juergas habló asimismo la escritora Almudena Grandes, recordando como en 2010, cuando Bryce Echenique puso fin a sus varios años de exilio europeo y dejó Madrid para volver a Lima, “nos divertimos despidiendo a Alfredo. Estuvimos haciéndole despedidas durante dos años. Parecía que Alfredo no se iba a ir nunca, pero se fue, y dejó un vacío”. Pero Grandes también reivindicó al autor peruano como “uno de los escritores a los que más homenajes haría, y de los que más me ha influido como lectora y escritora. Cuando construyó Un mundo para Julius construyó también un mundo para mí”, confesaba la escritora, que ensalzó las grandes virtudes narrativas de la obra de Bryce Echenique. “Alfredo es dueño de una voz totalmente personal y es un maestro a la hora de equilibrar emociones imposibles, como el humor amargo o la ironía inocente”.  

«Que le den el Cervantes»

Quien también equilibró admiración literaria con anécdotas báquicas fue el cantautor Joaquín Sabina, fiel admirador y amigo del peruano, que reivindicó al novelista apátrida, al magnífico cuentista, “algo notable en el país de Julio Ramón Ribeyro”, y su humor, pues “el humor usado como lo usa Alfredo es de lo más difícil, con tristeza pero sin autocompasión”. Sin embargo, también destacaba que “Alfredo está muy dotado para la amistad, es lo que más le interesa junto con el alcohol. No sé dónde queda ahí la literatura, pero por ahí anda. Hace como hacía Gabo, vivir para contar”. Y de nuevo apeló el cantautor a ese trenzamiento del peruano entre realidad y ficción: “Nunca cuanta una anécdota igual, la última versión no se parece demasiado a la que tú viviste con él, pero es mucho mejor”, afirmaba entre risas. Para terminar, invocando la añoranza, Sabina comenzó a leer varios versos compuestos en honor del escritor, hasta que al final del último soneto, se ha lanzado a pedir «que le den el Premio Cervantes».
Bryce Echenique asistía al festival de elogios y recuerdos impasible, con una media sonrisa inteligente y burlona. «¿Qué voy a decir?, me he quedado tieso», dijo al final. Y para terminar, citando al icónico tenor y actor mexicano Pedro Vargas echó el telón al homenaje con un «Muy agradecido, muy agradecido, muy agradecido».

Alfredo Bryce Echenique

Biografía de Alfredo Bryce Echenique

Autor peruano, Alfredo Bryce Echenique se licenció en Derecho y más tarde se doctoró en Letras en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima. Marchó a Francia y se doctoró en Literatura Francesa Clásica y Literatura Francesa Moderna en la Sorbona. 

En 1964 Bryce Echenique abandonó Perú para afincarse en Europa, pasando por Francia, Italia, Grecia y Alemania, y desde 1984, en España. Ha sido profesor en varias universidades europeas y americanas. En los últimos años, se ha visto involucrado en varias acusaciones de plagio. 

Ha obtenido varios premios, como el Juan Rulfo, destacando en España el Nacional de Literatura en su modalidad de narrativa en 1998, y el Planeta en el año 2002.

Es autor de novelas, cuentos, ensayos y crónicas, de entre las que habría que destacar libros como Reo de nocturnidadEl huerto de mi amada o Un mundo para Julius, entre otros.

Libros de Alfredo Bryce Echenique


Diez obras esenciales que no te puedes perder de Alfredo Bryce Echenique

Desde 'Huerto cerrado', 'Un mundo para Julius' a 'El huerto de mi amada' y 'Permiso para vivir. Antimemorias 1'. 




Te recomendamos una serie de libros de Alfredo Bryce Echenique (USI).



Redacción PERÚ21
REDACCIÓN PERÚ21
Desde un sillón Voltaire y un trago en mano, Alfredo Bryce Echeniqueimaginó una serie de obras que lo han convertido en una de las principales figuras de la literatura peruana. Hoy cumple 80 años y recordamos al notable escritor sugiriendo una serie de libros para celebrarlo de la mejor manera: leyéndolo. 
'Huerto cerrado' (1968)
​El libro reúne 12 cuentos sobre Manolo. Un personaje tierno, tímido, observador y obsesivo al que conoceremos desde su infancia hasta su adultez. El cuentario fue reconocido con una mención honrosa en 1968 en el Premio Casa de las Américas y representó un gran impulso en la carrera literaria de Alfredo Bryce Echenique

Alfredo Bryce Echenique



Portada de 'Huerto cerrado'.
'Un mundo para Julius' (1970) 
Primera novela de Alfredo Bryce Echenique en la que se retrata, desde la mirada de Julius - un niño tímido y solitario - la existencia de una sociedad aristocrática a la que pertenecía, y el de la servidumbre. La obra fue galardonada como mejor novela en el Premio Nacional de Literatura de 1970. 

Alfredo Bryce Echenique



Portada de 'Un mundo para Julius (Difusión).
'Tantas veces Pedro’ (1977)
La novela sigue la historia de Pedro Balbuena y "su maravillosa habilidad artística para la infelicidad, su incapacidad para escribir y su perfección en el arte de morir de amor", según Alfredo Bryce Echenique. Reside en París con el objetivo de convertirse en escritor. Y con Malatesta (un perro de bronce) entabla largas conversaciones. Balbuena vive enamorado de Sophie, su amor ideal, lo que le impide mantener una relación estable. 
Goig' (1987)
Cuento de Alfredo Bryce Echenique sobre Goig, un perro bóxer que entabla una relación con Martín. Se conocen bajo una mesa mientras se esconden durante una fiesta de cumpleaños. Martín crece y deja el país para estudiar en Francia. Entonces Goig decide ir tras su gran amigo. 
Resultado de imagen para Portada de 'Goig' (Difusión).


Portada de 'Goig' (Difusión).
La vida exagerada de Martín Romaña' (1981)
Inspirado en la vida de Ernest Hemingway, Martín Romaña sale de Perú y se dirige a Francia. Sin embargo, nada ocurre como en los libros del escritor estadounidense. En París, Martín vive una serie de anécdotas: se casa con una militante de extrema izquierda e intenta, sin suerte, convertirse en un revolucionario modelo. En tanto, escribe una novela sobre los latinoamericanos que sobreviven en la Ciudad Luz. 
No me esperen en abril' (1995)
La novela sigue la vida del tímido y extravagante Manongo Sterne desde su encuentro con Tere Mancini, su primer amor de adolescente. Un hecho que se convierte en el nucleo de la historia que lo sigue hasta su adultez. La obra retrata el mundo de los jóvenes de clase alta de la Lima de los años cincuenta, al ritmo de "Unforgettable" de Nat King Cole y "Lili Marlene. El libro es también un homenaje, como varios libros de Alfredo Bryce, a la amistad. 
El huerto de mi amada' (2002)
Novela sigue la historia del amor entre ​el joven Carlos Alegre y Natalia de Larrea, una bella y acaudalada mujer. Su primer encuentro ocurre en una fiesta y prosigue en la casa de campo de Natalia. La relación ocasiona un gran escándalo entre familiares y amigos, que el padre de Carlos demanda a Natalia por corrupción de menores. La situación los obliga a tomar nuevas medidas para salvar su romance. La novela fue ganadora del Premio Planeta. 

Alfredo Bryce Echenique



Portada de 'El huerto de mi amada' (Difusión).
'Permiso para vivir. Antimemorias 1' (1993)
Primera parte de las memorias de Alfredo Bryce Echenique. Incluye un conjunto de testimonios personales que conforman su autoretrato . La obra presenta un capítulo perdido de 'Un mundo para Julius' y su experiencia en Cuba. Asimismo, una serie de anécdotas que vivió el notable escritor. 
A trancas y barrancas' (1996)
Selección de los artículos escritos por Alfredo Bryce Echenique entre 1982 y 1996 para distintos medios del Perú y el extranjero. En los textos se tratan temas como su experiencia en Europa, los problemas del Perú, sus viajes, la literatura, el mundo contemporáneo, y otros. 

Alfredo Bryce Echenique



Portada de 'Aforismos. Dichos, dichas y desdichas' (Difusión).
Aforismos. Dichos, dichas y desdichas' (2016)
La reúne varias líneas recogidas de novelas, cuentos y ensayos de Alfredo Bryce Echenique. Todas son frases que divididos en segmentos sobre el amor, la literatura, sus amigos (entre ellos, Julio Ramón Ribeyro) y otros. Los textos fueron seleccionados por Hugo Vallenas y Christian Reynoso. Permiten generar una gran atracción por la obra de Bryce. 

Alfredo Bryce Echenique y la clave de sus libros: “Necesito huir, encerrarme en un lugar lejano, generalmente en una isla”

En conversación con Héctor Soto y Arturo Fontaine, el escritor peruano reflexionó sobre su carrera, habló de depresión y contó varias anécdotas de su ajetreada vida.

Por: 
 25 Abril, 2019

Alfredo Bryce Echenique, autor de la destacada novela “Un mundo para Julius”, conversó con Héctor Soto y Arturo Fontaine a propósito de la publicación del tercer volumen de sus “antimemorias”, titulado “Permiso para retirarme”.
El escritor peruano contó que tiene la necesidad de “huír, encerrarme en un lugar lejano, generalmente en una isla” para lograr darle forma a sus trabajos. También confesó que ha sido “depresivo” y que se ha “medicado siempre para eso”.
“Cuando terminé de escribir mi primera novela, que es ‘Un mundo para Julius’, terminé en un hospital. Y después con otra novela, terminé en otro hospital en Montpellier por una crisis de insomnio”, reveló.
También conversó sobre sus estudios, sobre su relación con Alan García, sobre Vargas Llosa y García Márquez, entre otras temáticas. Puedes escuchar todo en el audio.
Feria del Libro

Bryce Echenique hace memoria

El escritor peruano, autor de Un mundo para Julius, viene a presentar Permiso para retirarme, el tercer tomo de su autobiografía.

Alfredo Bryce Echenique. El autor celebra el Día de Perú en la Feria
Nacido en Lima, Perú, en 1939, Alfredo Bryce Echenique vivió largos años en París y Barcelona. El autor de las novelas Un mundo para JuliusTantas veces PedroLa vida exagerada de Martín Romaña, entre otras, jugó muchas de sus cartas a la comicidad (quizá también la que terminó en denuncias en su contra por plagio de artículos periodísticos, que acaso consideró una travesura más). Tras leer el manuscrito de Tantas veces Pedro, su compatriota y amigo, el escritor Julio Ramón Ribeyro, opinó que Bryce "es el más grande narrador humorístico peruano". Y lo que Ribeyro anticipó sobre esa novela –que tendría "grandes defensores y grandes detractores"– también resultó cierto para su autor.
Este sábado, en la Feria del Libro de Buenos Aires, Bryce Echenique presentará “Permiso para retirarme. Antimemorias 3”, un libro de memorias que cree completo. Con esto, también, Perú celebra su día en el encuentro literario.
-A sus libros de recuerdos –Permiso para vivirPermiso para sentirPermiso para retirarme–los calificó de "antimemorias", como las de André Malraux, pero en su caso en clave dicharachera, socarrona.
-Es cierto, no hay en el libro un tono grave, es todo más bien festivo.
-Hay pasajes en los que se presenta como personaje, incluso risible.


En 2002. Bryce Echenique, Premio Planeta con María Pauu Janer. /EFE
En 2002. Bryce Echenique, Premio Planeta con María Pauu Janer. /EFE
-En efecto. Así ha sido mi vida. Y ha quedado este recuento de personas entrañables o desdeñables que me ha tocado conocer a lo largo de los años.
-Algunos aseguran que el humor envejece en literatura y usted ha apostado fuerte por él.
-Siempre. Pertenezco a una familia en la que hubo mucho humor. Siempre nos criticábamos entre nosotros y a nosotros mismos, si bien de una manera mesurada. Nos gustaba ver el lado ridículo de las cosas, el lado tosco, necio. Así fueron mis familiares. Y en esas reuniones, en las que yo era un niño y ellos se divertían y yo los observaba, me di cuenta de que así también iba a ser mi vida.
-Estas últimas memorias usted las ha dictado, pero en el caso de los dos tomos anteriores, ¿en qué se diferenciaron de su escritura de ficción y en qué se parecieron a ella?
-No han sido necesariamente iguales, al contrario. Es una mirada al pasado, en la que pasado y presente se mezclan hasta no saber cuál es uno y cuál el otro. Pero la exigencia con la escritura ha sido la misma.
-¿Y cuánto siente que se ha permitido mentir en su autobiografía?
-No, nada. Yo creo que nada.
-¿Qué le fue indicando cuánto contar y qué callarse de la vida propia?
-Pues en principio para mí se trató de contarlo todo. Es un libro para ser escuchado. Y fue escrito por una persona que escucha.


En 1999. Bryce Echenique presentaba "La amigdalitis de Tarzán" , una novela casi epistolar sobre el amor, la amistad y los desencuentros de la vida. / EFE
En 1999. Bryce Echenique presentaba "La amigdalitis de Tarzán" , una novela casi epistolar sobre el amor, la amistad y los desencuentros de la vida. / EFE
-¿Qué autobiografías o libros de memorias de escritores le han servido de modelo o ha admirado?
-Hay muchos, pero he admirado especialmente a Stendhal.
-Este es su autorretrato, pero ¿cómo se ve retratado, por ejemplo, por su amigo Julio Ramón Ribeyro en su libro La tentación del fracaso?
-Siempre con una intimidad muy grande. Con Julio fuimos como hermanos. Siempre fue así y eso se ve, es palpable.
-¿En qué medida cree que lo influyó, literariamente, tener un gran amigo como Ribeyro? 
-Julio era un gran lector. Fue mi consejero literario. Yo leía las cosas que él leía. Al revés no, porque los autores que a mí me interesaban a él no le interesaban nada. Tuvimos una relación en la que se mezclaba bastante la realidad con la fantasía. Éramos bastante soñadores.
-Desfilan muchos escritores en sus memorias. ¿Cuál fue el que más lo impactó a nivel personal, más allá de lo literario?
-Sin duda, Julio Ramón Ribeyro.


Julio Ramón Ribeyro. Escritor y amigo. / EFE
Julio Ramón Ribeyro. Escritor y amigo. / EFE
-En el libro cuenta una anécdota simpática de los gatos del escritor chileno Mauricio Wacquez.
-Sí. Fue un gran amigo. Me dejó un día prestado su departamento de Barcelona y un día que dejé la puerta abierta se me escaparon todos los gatos. Yo corría por todo el edificio buscando gatos, ¡y no todos los que volvieron eran los de Mauricio! Me equivoqué con varios.
-Uno podría considerar el plagio como vender gato por liebre… ¿Cómo evalúa hoy, en retrospectiva, el escándalo por plagio que protagonizó? 
-Positivamente. Porque terminó muy bien para mí. Quiero decir, fui juzgado por la fiscalía de Lima y me absolvió. Y no solamente me absolvió sino que archivó el expediente definitivamente. Salí ganando, digamos.
-¿O sea que hoy usted preferiría ver esos episodios más como una obra de ficción que como parte de su autobiografía?
-Así es, exactamente.
-Una autobiografía, en todo caso, es el lugar ideal para realizar un mea culpa.
-En mi caso no. Tampoco está escrita contra nadie. Incorpora a los personajes afectivamente. Es una mirada entrañable hacia el mundo.