El Che habla sobre la situación en el Congo en 1965 donde paracaidistas belgas atacaron Stanleyville (actual Kisangani), para derrocar al presidente socialista Lumumba y sobre la crueldad del imperialismo.





"Tomaron por asalto la ciudad de Stanleyville, masacraron una cantidad grande de ciudadanos y, como acto último, después de haberlos ultimado bajo la estatua del prócer Lumumba, volaron la estatua del ex-presidente del Congo. Eso nos indica a nosotros dos cosas. Primero, la bestialidad imperialista... bestialidad que no tiene una frontera determinada ni pertenece a un país determinado. Bestias fueron las hordas hitleristas, como bestias son los norteamericanos hoy, como bestias son los paracaidistas belgas, como bestias fueron los imperialistas franceses en Argelia. Porque es la naturaleza del imperialismo la que bestializa a os hombres, la que los convierte en fieras sedientas de sangre que están dispuestas a degollar, asesinar, a destruir hasta la última imagen de un revolucionario, de un partidario de un régimen que haya caído bajo su bota o que luche por su libertad."
http://historiantes.blogspot.com/2006/12/discurso-del-che-en-1965.html

http://historiantes.blogspot.com/2007/06/una-breve-historia-de-los-estados.html

Se trata de un fragmento del documental de Michael MooreBowling for Columbine, donde narra desde su visión ácida y en sólo 3 minutos la historia de los EEUU condicionada por la patología del miedo y la violencia.

Las SS "Sangre y Fuego"
A continuación, podeis ver un documental sobre el nacimiento de las SS, la organización militar de la Alemania nazi al servicio de Adolf Hitler, y los idearios que le dieron origen desde la superstición de unos iluminados que predicaban la supremacía de la raza aria, pasando por ciertas logias de la francmasonería, eldarwinismo social hasta la adopción de la eugenesia como proyecto y medida ejecutada por esta organización. El documental abarca desde los precedentes ideológicos de los defensores del arianismo como pureza racial hasta las vísperas de la II Guerra Mundial mostrando toda la evolución de las SS.



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El Enigma de la Esvástica
http://historiantes.blogspot.com/2007/05/la-ss-sangre-y-fuego.html

Memoria de la Brigada Abraham Lincoln (1936-2006)

Este documental titulado "Almas Sin Fronteras" elaborado por Alfonso Domingo y Anthony L. Geist, fue emitido por la 2 de TVE. Recupera la memoria de 12 de los 2.800 supervivientes de la Brigada de voluntarios estadounidenses Abaham Lincoln, que luchó en la Guerra Civil española, pasados 70 años.


Este documental ha localizado a 12 de los 2.800 voluntarios norteamericanos que lucharon en España contra las tropas de Franco. Embarcaron en Nueva York en diciembre de 1936 y el Gobierno de la República, cumpliendo acuerdos internacionales, los despidió en marzo de 1938 en Barcelona. En la Guerra Civil española murieron más de mil. El resto del contingente, el primero en la historia de los Estados Unidos donde negros y blancos lucharon sin ningún tipo de segregación racial, fueron muriendo a lo largo de los últimos setenta años. Este documental recorre la geografía norteamericana buscando a esos únicos supervivientes, protagonistas de una gesta que luchaba en España junto a otros 30.000 voluntarios procedentes de 54 países de los 66 que en aquel momento estaban reconocidos por la Sociedad de Naciones. En sus intervenciones en Almas sin fronteras los brigadistas norteamericanos narran fundamentalmente las motivaciones que les llevaron a luchar contra el fascismo en España. La crisis del 29 en Estados Unidos les hizo conscientes de que algo estaba ocurriendo en Europa. Se embarcaron para luchar en un país que ni siquiera conocían, pese a que el Gobierno estadounidense les había prohibido expresamente tomar parte en la guerra española para luchar contra el fascismo emergente en el Viejo Continente. Estaban convencidos de que si lograban detener a Franco evitarían la Segunda Guerra Mundial. Junto a los ancianos brigadistas participan en el documental dos de los historiadores norteamericanos que más han estudiado el fenómeno de las brigadas: el profesor Peter Carroll, de la Universidad de San Francisco, y el profesor Anthony L. Geist, de la Universidad de Washington.

En la Guerra Civil Española, las Brigadas Internacionales eran unas unidades compuestas por voluntarios extranjeros de 54 países de todo el mundo que lucharon junto al ejército leal a la República española frente al dirigido por el general Franco, que era ayudado por los ejércitos regulares de Alemania e Italia.

En total, según los datos manejados por los estudios realizados en Estados Unidos por los amigos de la Brigada Lincoln, llegaron a participar 59.380 brigadistas extranjeros, de los cuales murieron 9.934, aunque en realidad el total de militantes fue de 35.252, no habiendo nunca más de 20.000 hombres en total. La nacionalidad más numerosa fue siempre la francesa, con una cifra cercana a los 10.000 hombres, buena parte de ellos de la zona deParís. La mayoría no eran soldados, sino trabajadores reclutados por los partidos comunistas voluntariamente o veteranos de la Primera Guerra Mundial.

Su base se encontraba en Albacete. Las Brigadas participaron en la defensa de Madriden 1936, las batallas del JaramaGuadalajaraBruneteBelchiteTeruel y del Ebro, siendo retiradas a partir del 23 de septiembre de 1938, a fin de modificar la posición ante la intervención extranjera del Comité de No intervención.

FUENTE
Teimagino
http://historiantes.blogspot.com/2007/05/memoria-de-la-brigada-abraham-lincoln.html

El eminente historiador marxista que ronda los 90 años no deja de estar en el ojo del huracán de la investigación histórica, su  obra Guerra y Paz en el siglo XXI, en el que da un repaso a temas del momento actual.(2007)


“Los historiadores somos la primera línea defensiva contra el avance de los mitos nacionalistas peligrosos”

A sus casi noventa años, el historiador británico Eric J. Hobsbawm (Alejandría, 1917) sigue en activo y con ganas de pelea, enredado en mil proyectos a pesar de confesar, con algo de coquetería, que “a mi edad debo limitar mis ambiciones”. Lo dicho, pura coquetería, porque a renglón seguido reconoce a El Cultural que está apasionado por las últimas investigaciones sobre el ADN, y contesta vía email a velocidad de vértigo... Hijo de padre inglés y madre vienesa, en su autobiografía (Años interesantes, Crítica, 2003) explicaba que se ha sentido “como en casa” en varios países, a pesar de ser “alguien que no pertenece totalmente al lugar en el que se encuentra, bien como ciudadano británico entre centroeuropeos, bien como inmigrante del continente en Inglaterra, bien como judío en todos los sitios en los que he estado –especialmente en Israel”. Irreductible en sus convicciones,“el historiador más conocido del mundo” habla hoy con El Cultural sobre el imposible fin de la Historia, sobre el nacionalismo y sus mitos y sobre terrorismo, temas que aborda en Guerra y paz en el siglo XXI (Crítica), que lanza la próxima semana en España y del que también ofrecemos uno de sus mejores ensayos.


Antiespecialista en un mundo de especialistas, el trabajo de Hobsbawm se ha dirigido a menudo “a los no intelectuales”, lo que “ha complicado mi vida como ser humano pero ha representado una ventaja profesional para el historiador”. Otra es que, como reconoce a menudo, estuvo en algunos de los lugares precisos cuando debía: “Si uno ha vivido lo suficiente en la Europa del siglo XX, es casi imposible no haber estado en lugares históricos en momentos históricos. He tenido suerte”. A raudales. Pasó su infancia en la Viena de la posguerra de la I Guerra Mundial, su adolescencia en el Berlín prehit-leriano y su juventud en Londres y Cambridge. Se hizo comunista en 1932, aunque no ingresó en el partido hasta que llegó a Cambridge en otoño de 1936; la II Guerra Mundial coincidió con su servicio militar, pero, a pesar de presentarse como voluntario, sólo pudo colaborar en el Ala Militar del Hospital de Gloucester, “donde hacía de una especie de asistente social”.

Del Che Guevara al jazz
Políglota y cosmopolita, su vida académica le ha llevado a Estados Unidos, Hispanoamérica (vivió en Colombia y Perú, y fue intérprete del Che Guevara), la India y Extremo Oriente. Miembro de la British Academy y de la American Academy of Arts and Sciences, hasta su jubilación enseñó en el Birkbeck College de la Universidad de Londres y desde entonces dicta clases en la New School for Social Research en Nueva York. Pero su retrato sería incompleto sin mencionar, por ejemplo, su pasión por el jazz (durante diez años escribió críticas bajo el seudónimo de Francis Newton, como homenaje al trompetista del mismo nombre, que fue uno de los pocos músicos de jazz comunistas), su fascinación por las investigaciones científicas punteras o los rescoldos jamás extinguidos de su fe comunista.
–Hace algún tiempo, el escritor Ian Buruma publicó un ensayo acerca de usted, de por qué Eric Hobsbawm había permanecido leal al comunismo tanto tiempo y a pesar de todo. Y al final no quedaba muy clara la razón. ¿El propio Hobsbwam conoce la respuesta?
No soy la única persona del mundo que se mantuvo leal a la causa de la emancipación de la humanidad casi toda su vida. Para los que quieran una respuesta biográfica más completa, he intentado ofrecerla en mi autobiografía Años Interesantes.

Allí, por ejemplo, admite que “hoy en día el comunismo está muerto”, aunque acaba preguntándose si acaso “la humanidad puede vivir sin los ideales de libertad y justicia o sin aquéllos que le dedican su vida ¿O acaso incluso sin el recuerdo de los que así lo hicieron en el siglo XX?”).

Un nuevo terrorismo
–Pero, ¿al menos ha llegado a aceptar los límites de la condición humana, eso que su amigo Isaiah Berlin llamaba “las vigas torcidas de la humanidad”?
Siempre he aceptado los límites de la condición humana, pero también he reconocido sus enormes esperanzas para un mundo en el que los humanos pueden ser humanos.
–¿Cómo cambiaron los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres sus ideas sobre el terrorismo?
Los marxistas siempre hemos sido escépticos con el terrorismo (es decir, con el intento de lograr un cambio social o político principalmente mediante la acción violenta de pequeños grupos). Por sí solo el terrorismo no puede alcanzar sus metas, ni siquiera la independencia de pequeñas naciones. Ni el 11-S ni el 7-J han cambiado mi opinión al respecto. La actual fase de terrorismo es nueva en la medida en que puede organizarse globalmente de una forma en que jamás se organizó ningún terrorismo anterior, en la medida en que utiliza una macabra técnica nueva, el atentado suicida, y en la medida en que algunas de sus versiones practican sistemáticamente la masacre indiscriminada. Pero aunque esto justifica ciertamente todos los esfuerzos por eliminarlo, eso no lo convierte en una gran fuerza militar o en un peligro grave para cualquier sociedad y nación estables.

Errores de Fukuyama
–En las primeras páginas de Guerra y paz enen el siglo XXI, el libro que lanza en España la próxima semana, se muestra muy crítico con Fukuyama... ¿Por qué considera que el historiador americano fue, cuanto menos, un incauto cuando planteó y desarrolló su teoría sobre el Fin de la Historia?
Fukuyama suponía que la culminación del desarrollo histórico sería la conversión permanente del globo a la combinación occidental de capitalismo y gobierno liberal representativo. Pensó que se había logrado, después de que se superara el desafío del socialismo en el siglo XX. No creía que la historia llegaría a detenerse, sino que a partir de entonces el mundo avanzaría tranquilamente dentro de un marco occidental incuestionable. Pero se equivocaba en ambos puntos. No hay razón alguna para creer que el capitalismo liberal del tipo noratlántico que triunfó a finales del siglo pasado sea la base duradera de las operaciones futuras del mundo. No es fundamentalmente estable ni inmune a cambios o desafíos posteriores. Y es evidente que, desde el final de la Unión Soviética, no hemos entrado en un “nuevo orden mundial”, sino en una época de agitación tectónica mundial.
–Tampoco está de acuerdo con Fukuyama cuando defiende lo que llama “valores liberales positivos” y afirma que las modernas sociedades liberales han debilitado sus identidades, basadas en conceptos como patria o religión, y que deben enfrentarse al desafío que plantean emigrantes de otras razas y religiones, que, según él, están mucho más seguros sobre quiénes son...
Las sociedades liberales, al estar basadas en el individualismo, están concebidas para que tengan unas identidades colectivas débiles. Por tanto, es inútil quejarse de que los “valores liberales positivos”, como escribe Fukuyama, no son suficientes para una humanidad que no vive buscando sólo el interés propio. ¿Cuáles son las alternativas? Es cierto que la velocidad y la escala del cambio histórico, es decir, el impacto de un turbocapitalismo global desde los años 60, han minado los patrones tradicionales de relación entre los seres humanos y, por tanto, su idea de identidad individual y colectiva. Los inmigrantes procedentes de países en los que este proceso está menos avanzado quizá preserven todavía las viejas formas de identidad, sobre todo en la primera generación, pero el hecho mismo de la migración las debilita. De hecho, nadie tiene un problema de “saber quién soy” más acusado que los inmigrantes de segunda generación, como los jóvenes terroristas del sur de Asia que viven en Gran Bretaña y que no se sienten como sus padres ni como los británicos y que, por tanto, hallan una identidad en un tipo nuevo y muy poco tradicional de fundamentalismo musulmán. Pero los occidentales desorientados también intentan buscar identidades colectivas en una era de incertidumbre, y una minoría también las encuentra en los estilos de vida religiosos, culturales y sexuales, mientras que un número mayor se refugia de la impersonalidad global en el nacionalismo étnico. Creo que son síntomas de enfermedad más que un diagnóstico, y mucho menos un tratamiento, como pretende Fukuyama.

Historia, nacionalismo y mitos
–Una de sus principales contribuciones académicas son sus investigaciones sobre la invención de tradiciones nacionales. En la era del nacionalismo y de una nueva preocupación por la identidad nacional, han surgido nuevos mitos históricos nacidos simple y llanamente por razones políticas, sectarias y étnicas. ¿Es eso lo que hace que el papel del historiador sea tan decisivo a la hora de desenmascarar falsos mitos?
Tiene razón. Vivimos en una época dorada de creación de mitos históricos, diseñada para reforzar identidades de grupo de toda índole, en especial en una gran cantidad de nuevas naciones y movimientos regionales y étnicos. Creo en lo que escribió Ernest Renan en 1882: “El olvidar la historia y, de hecho, el error histórico, son factores esenciales en la formación de una nación, y ése es el motivo por el que el progreso de la investigación histórica a menudo constituye un peligro para la nacionalidad”. Los historiadores hoy en día somos la primera línea de defensa contra el avance de mitos peligrosos.
–Otro de los temas de su libro es el imperialismo. ¿Considera que el americano actual es más débil que el español del siglo XVI o británico del siglo XIX? ¿Por qué?
El Imperio Español del siglo XVI es muy distinto del británico y el estadounidense. El Imperio Británico, que gobernó a más gente que cualquier otro en la historia, reconocía sus puntos débiles incluso en la cúspide de su poder: vea, por ejemplo, el poema “Recessional”, escrito por el gran imperialista Rudyard Kipling. Sabía que sus principales activos –el ser la primera potencia industrial y el centro del comercio internacional, o una armada que controlaba los océanos– no durarían. También sabía, desde la pérdida de las colonias americanas, que podría sobrevivir la pérdida del imperio y que seguiría floreciendo. El imperio estadounidense carece de este sentido de sus limitaciones. En lo relativo a la política de fuerza, obviamente no es débil, aunque sea incapaz de dominar el mundo por sí solo. Su economía atraviesa un relativo declive, pero lógicamente seguirá siendo formidable durante mucho tiempo. Sin embargo, a diferencia del Imperio Británico, que prosperó en una época de paz y escasos gastos en armamento, el imperio de Estados Unidos depende de la realidad y el potencial de un poderío militar abrumador para su supremacía. Estados Unidos, a diferencia de la Gran Bretaña del XIX, nunca ha sido un elemento esencial del sistema de comercio internacional, sólo su economía más importante. Por tanto, a diferencia de Gran Bretaña, quizá intente contrarrestar su declive mediante el poder militar. Éste es uno de los grandes peligros de la situación mundial del nuevo siglo.
–Si eso es así, ¿qué opinión le merece la dependencia europea respecto a la política internacional norteamericana?
Todos los Estados europeos y la Unión Europea deben aceptar a la superpotencia, pero no hay razón para depender de ella. Nuestro modelo debería ser la política comercial de la UE, y no la de la OTAN.

El mapa de la especie humana
–Es evidente que usted sigue en activo, atento a la actualidad. ¿Qué descubrimientos, que inestigaciones académicas ha encontrado fascinantes últimamente?
Me fascinan los recientes avances de la tecnología del ADN, que hacen posible una cronología y un mapa de la propagación de la especie humana por todo el globo. (Como historiador) Las dos obras originales, innovadoras y ambiciosas que más me han impresionado son The Birth of the Modern World, de Christopher Bayly, una historia auténticamente global, y Framing the Early Middle Ages, de Chris Wickham, que debe alterar nuestras perspectivas sobre lo ocurrido tras la caída del Imperio Romano.


Nuria AZANCOT. El Cultural 


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