"El escenario número uno del holocausto, Auschwitz, se convirtió para todos los tiempos en el nombre colectivo de los campos nazis, aunque funcionaran cientos de otros campos y aunque sepamos que en el propio Auschwitz fueron recluidas y exterminadas decenas de miles de personas no judías".


Biografía

El escritor húngaro Imre Kertész obtuvo el Premio Nobel de Literatura el año 2002, otorgado a “una obra que expone la experiencia frágil del individuo contra la arbitrariedad bárbara de la historia”.

Nacido en el seno de una familia judía de Budapest, el 9 de noviembre de 1929, sólo tenía 15 años cuando fue deportado al campo de concentración de Auschwitz. A comienzos de 1945 fue trasladado a Buchenwald, donde fue liberado, al final de la guerra. Con el final de la Segunda Guerra Mundial tampoco le llegó la paz y la libertad: Kertész sufrió la represión de la dictadura comunista húngara. En 1951, el Partido Comunista absorbió el diario en el que trabajaba Kertész fue despedido. A partir de ese momento trabajó haciendo traducciones, escribiendo musicales y guiones radiofónicos. Su negativa a la autocensura le condenó al ostracismo, por lo que la publicación de su primera novela, Sin destino, en 1975, pasó completamente desapercibida.
 Kertész es un escritor comprometido, que ha centrado su obra en el Holocausto y la lucha contra la dictadura, aunque se tratase de una producción que se mantuvo arrinconada hasta la caída de las dictaduras comunistas y del Muro de Berlín. Pero es un autor que se aleja de los sentimentalismos propios de otros escritores. La concesión del Nobel de literatura supuso el empuje definitivo para la difusión de sus trabajos.
 Es uno de los grandes intelectuales húngaros, un pensador crítico e independiente, superviviente del horror nazi y estalinista, decidido a superar esas experiencias gracias a la literatura y la razón. Habla del Holocausto desde una racionalidad aparentemente fría, pero su rostro amable contradice la actitud racional de sus textos.

El horror del Holocausto y la persecución del nazismo han marcado el conjunto de su obra, desde su primera novela, “Sin destino”, publicada en 1975, que de modo autobiográfico narra la historia de una masa indiscriminada, “gente a la que no sólo se le arrebató la vida, sino también perdió toda ambición, todo destino, la razón, el deseo. Todo”. Esta novela se convirtió, posteriormente, en una trilogía, junto a “Fracaso” (1988) y “Kaddish por un niño que nunca nació” (1992). Esta última supone una plegaria por un niño nonato, que no asistirá por ello a la realidad de un mundo generador de monstruosidades como los campos de concentración y exterminio.

Actualmente, es un militante de la independencia del hombre frente a los poderes políticos y afronta la batalla individual frente a las banderas ideológicas.
 Obra
 Los ensayos de Kertész constituyen una aproximación radical a la realidad europea del siglo XX, vivida desde muy cerca. De esta forma, el autor contribuye al debate sobre uno de los momentos más dramáticos de la historia contemporánea, como es el Holocausto. Este siglo, que algunos vivieron como el de los grandes avances científicos y revoluciones sociales, para Kertész fue el siglo de los totalitarismos, de los campos de exterminio y de las dictaduras.


"(…) Quiero plantear la pregunta de por qué Auschwitz ha llegado a ser lo que es en la conciencia europea: un símbolo universal que lleva el sello de lo perdurable, que encierra en su mero nombre todo el mundo de los campos de concentración nazis y la conmoción del espíritu universal ante ellos, y cuyo escenario elevado a un plano mítico debe conservarse para que puedan visitarlo los peregrinos. (…) En primer lugar, el requisito básico de todo gran símbolo es la sencillez. En Auschwitz, en ningún momento se mezclan lo bueno y lo malo. La narración sabe –algo que por lo demás es cierto- que millones de personas inocentes fueron transportadas a Auschwitz, engañadas allí de manera terrible y luego asesinadas bestialmente. Esta imagen no se ve perturbada por ningún matiz extraño, de carácter, por ejemplo, político: esta historia no se complica con menudencias tales como que unos dirigentes nazis leales al partido, pero condenados aun siendo inocentes desde el punto de vista del movimiento –exclusivamente del movimiento-, hubieran estado encarcelados en Auschwitz, con lo cual el espíritu de la narración debería luchar con una difícil ambivalencia. Auschwitz es, en segundo lugar, una estructura totalmente desvelada y por eso mismo cerrada e intocable. Esto vale tanto para la dimensión espacial como para la temporal. (…) En cuanto al aspecto espacial, conocemos todos los rincones de esta historia, desde el muro negro hasta los barracones familiares checos, desde el Sonderkommando hasta la marca de los ventiladores que hacían funcionar los crematorios. (…) Son conocidos sus detalles, su lógica, su horror y vergüenza éticos, la inconmensurabilidad de los sufrimientos, su lección terrorífica que en cierta medida ya nunca podrá ser expulsada del espíritu europeo de la narración. Todo esto, sin embargo, no es suficiente para que un crimen se convierta en un mazazo en la historia del espíritu, en una llaga viva, en un trauma que queda en la memoria como quedan en el cuerpo las heridas de un accidente grave. (…) Para ser así, la catástrofe ha tenido que interesar a ciertos órganos vitales". 

Un instante de silencio en el paredón. El Holocausto como cultura. 
Este conjunto de ensayos de Kertész es una aproximación a la realidad europea del siglo XX, vivida desde muy cerca. Al analizar el Holocausto, el acontecimiento central de ese siglo, el autor se basa en su propia experiencia, pero desde la perspectiva de décadas de reflexión, contribuyendo de manera decisiva al debate sobre uno de los momentos más dramáticos de la historia contemporánea. En este libro no sólo habla una voz que ha vivido esa experiencia, sino una persona que la ha vivido dentro de un ámbito geográfico que comparte su espacio cultural y espiritual. También reflexiona sobre los acontecimientos de su país, Hungría, sobre el concepto de patria, sobre algunas figuras de la literatura húngara, etc.

Sin destino.
En esta novela, Kertész se centra en el año y medio de la vida de un adolescente en diversos campos de concentración nazis, aunque no se trate de un texto autobiográfico. Es un testimonio desapasionado. En su historia, nos muestra la realidad de los campos de concentración y exterminio, en sus aspectos más eficazmente perversos: los que confunden justicia y humillación, la cotidianidad más inhumana con una forma extraña de felicidad. Se trata, por encima de todo, de una gran obra literaria, una de las mejores novelas del siglo XX, que deja una huella profunda e imperecedera en el lector, una marca difícil de borrar
Biografía


Jorge Semprún nació en Madrid, en 1923. En 139, al final de la guerra civil española, su familia se trasladó a París, donde inició sus estudios universitarios. Después de la ocupación alemana, se unió a la Resistencia francesa y, capturado por la Gestapo, fue enviado al campo de concentración de Buchenwald, donde permaneció prisionero hasta 1945.


Tras su liberación, ya afiliado al Partido Comunista de España en el exilio, se entregó a una intensa actividad clandestina. En noviembre de 1964 fue expulsado del Partido. Y es también el momento en el que comienza su carrera literaria, una actividad que lo ha situado entre los autores memorialísticos más leídos de los últimos años. Esta labor ha merecido un amplísimo reconocimiento a nivel internacional.


No dejó nunca de lado la política, siempre muy presente en toda su obra. En 1988 se unió al gobierno socialista de Felipe González, como Ministro de Cultura, puesto que ocupó hasta 1991.

Jorge Semprún saluda a Virgilio Peña y Vicente García 
hoy en el ex campo de concentración de Buchenwald. (11 ABRIL 2010) Obra
       Tras la liberación de Buchenwald, en 1945, Semprún se vio en la disyuntiva de escoger entre contar o vivir, entre la escritura o la vida. Durante casi veinte años, fue madurando sus experiencias en los campos de concentración, para encontrar una forma de explicar lo inexplicable. No fue hasta mucho después de esta traumática experiencia que Semprún decidió afrontar la experiencia de forma directa y en profundidad.

La vida y la obra de Jorge Semprún están íntimamente relacionadas, porque sus novelas son en gran medida autobiográficas y constituyen una reflexión profunda sobre los hechos históricos más relevantes del siglo XX. Entre estos hechos tuvo gran importancia, tanto personal como históricamente, su detención por la Gestapo en Francia y su confinamiento en el campo de Buchenwald.

De ese cautiverio emergen algunas de sus obras sobre el tema concentratario: “La escritura o la vida”, “El largo viaje” y “Viviré con su nombre, morirá con el mío”.

En 1963 publicó “El largo viaje” en Francia, como una forma de describir el largo camino hacia el horror del sistema concentracionario, a partir de sus experiencias. En 1943, en un angosto vagón de mercancías precintado, ciento veinte deportados cruzan Francia camino del campo de concentración. Es un viaje vejatorio por sus características: claustrofóbico, hacinamiento, suciedad, agotamiento. Se pierde la cuenta de los días que llevan allí, y ni siquiera se sabe cuándo o dónde acabará el viaje. A pesar de todo, a veces una simple palabra pronunciada por un compañero despierta los recuerdos, lo único que aún queda.

Mediante esos saltos al pasado y al futuro de la liberación, Semprún traza los itinerarios de esas vidas atrapadas, algunas de ellas truncadas para siempre por la muerte, por el torbellino fatal de la historia del internamiento.

Frente a la experiencia concentracionaria, la razón más sólida para no suicidarse fue la idea de no doblegarse, con el conocimiento de que la mayoría de los que se suicidaron lo hicieron ante la imposibilidad de vivir con la memoria. El suicidio de Primo Levi le impulsará a escribir “Viviré con su nombre, morirá con el mío”. Buchenwald pasará constantemente por la esencia de su trabajo literario, porque será un episodio obsesivo al que el autor volverá de forma compulsiva. En todos sus libros se mezclan, inevitablemente, las voces del pasado y del presente (en ocasiones incluso del futuro).

La obra “Viviré con su nombre, morirá con el mío”, versa sobre su estancia en el campo de Buchenwald, en 1944. La novela es una magnífica descripción del universo concentracionario, aunque no carga excesivamente sobre el tema de las crueldades del campo, algo que algunos críticos le han reprochado. Las duras condiciones de trabajo no se ocultan, ni la mortalidad, ni el hambre, ni las enfermedades; pero tampoco oculta los momentos de esparcimiento, las válvulas de escape que aliviaban algunos momentos.

Su obra es un eficaz remedio contra la amnesia, porque se convierte en una memoria exhaustiva del siglo XX, un período repleto de acontecimientos terribles que, a pesar de todo, han dejado algún lugar para la nostalgia.

“[En Buchenwald] se arriesgaba todo en cada momento. Todo, porque no sabías nunca cuál iba a ser no sólo el mañana sino el más allá de unas horas después, porque siempre podía ocurrir algo: o de flaqueza personal, que de derrumbase, o el accidente de tropezar con un guardián de la SS borracho, dispuesto a ejercer su sadismo ese día contigo, contra ti. (…) Eso siempre va mezclado con su contrario: de repente un cielo azul, o una chica que pasa a lo lejos, o una conversación con un amigo, o dos frases de un libro, cosas que antes tenían su importancia, pero relativizada y ahora tienen un valor absoluto, una belleza absoluta”.

Jorge Semprún pronuncia un discurso en 

el antiguo campo de Buchenwald.
Como testigo privilegiado del universo concentracionario, Semprún considera que lo más terrible es la privación de la libertad y las miserias que esta privación conlleva. Pero considera que no debe cebarse en el resto de los aspectos del confinamiento: para qué mencionar el consabido listado de horrores del campo.

El texto se halla continuamente interrumpido por reflexiones personales que saltan del pasado al futuro, reflexiones que recuerdan los detalles del oficio de escritor o reconstruyen algún episodio autobiográfico
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http://www.memoriales.net/lite_ker.htm