Las catástrofes planetarias han sido cíclicas y pueden repetirse

Existen muchas evidencias de que se aproximan grandes cambios sobre la faz de la Tierra y ya algunos comienzan a reconocer señales apocalípticas en cada evento de la naturaleza que nos golpea e impacta de manera cada vez más fuerte y descontrolada. Este previsible fin de los tiempos o término de una era ya ha ocurrido antes y puede volver a ocurrir por diversas causas: una gran erupción solar gigante, el impacto de asteroides sobre la tierra, grandes erupciones de rayos gamma provenientes de alguna estrella, la presencia de agujeros negros no identificados cerca del planeta, gigantescas nubes espaciales muy densas por las que atravesaría el sistema solar, gran actividad volcánica, cambios en el campo magnético terrestre o una epidemia global. Frente lo anterior resulta conveniente preguntarse si la humanidad con todo su avance tecnológico y científico está mejor preparada hoy en día para enfrentar un nuevo ciclo apocalíptico. Lo que realmente necesitamos y nos falta en este momento, es generar la conciencia necesaria para estar mejor preparados frente a un evento con características apocalípticas. Por Fredy H. Wompner G.

Fotograma de la película 2012, sobre el supuesto próximo apocalipsis. Wikipedia.
El fin de una era está cerca. En eso coinciden gran parte de la comunidad científica y también un sinnúmero de historiadores y filósofos con una mirada algo mas critica de leer los tiempos. Hay quienes sostienen con preocupación que de todas las especies que poblaron el mundo, el 99% ya se extinguió y que alguna vez le tocará el turno a la especie humana. La misma biodiversidad en nuestro planeta es cíclica, ya que de acuerdo a un completo análisis de los registros fósiles de animales marinos pertenecientes a los últimos 542 millones de años, ha revelado que la biodiversidad parece aumentar y descender en misteriosos ciclos de 62 millones de años, sin que se sepa exactamente por qué. Por otra parte, parece que existe un segundo ciclo más largo, de unos 140 millones de años, del cual sólo se hallaron cuatro oscilaciones en los últimos 542 millones de años. Quizá se trate de fenómenos casuales, pero si es real, podría estar relacionado con el ciclo de 140 millones de años de las Eras Glaciales. 

El asunto es que existen muchas evidencias de que se aproximan grandes cambios sobre la faz de la Tierra y ya algunos comienzan a reconocer señales apocalípticas en cada evento de la naturaleza que nos golpea e impacta de manera cada vez más fuerte y descontrolada.
 

Pero este fin de los tiempos o término de una era ya ha ocurrido antes. En el Universo todo es cíclico y la antigüedad del hombre (Entre 5 a 1 millón de años atrás) es muy reciente en relación a la edad de la misma tierra (Entre 4.500 o 4.600 millones de años) y en este periodo de tiempo han ocurrido ya varios Apocalipsis: ejemplo de ellos son las Glaciaciones, de las cuales ha habido al menos cuatro grandes. La más antigua tuvo lugar entre 2.700 y 2.300 millones de años atrás. La que le sigue hace entre 850 y 630 millones de años. Luego de esto, una sucedida hace entre 460 y 430 millones de años, posteriormente una hace entre 350 y 260 millones de años y la última que empezó hace cuarenta millones de años y acabó hace unos diez mil años.
 

Otros ejemplos de Apocalipsis también fueron la extinción de los dinosaurios que ocurrió hace 65 millones de años atrás y el diluvio universal, sobre el cual no hay claridad en su antigüedad, algunos sugieren que pudo corresponder a la erupción del volcán Etna en la ribera oriental de Sicilia alrededor del año 6000 a. C., y causó un enorme tsunami. Otros sugieren que estuvo relacionado con la Teoría de la catástrofe de Toba, de la cual hace 70.000 años y que se caracterizó por un invierno volcánico de 6 años de duración con fuertes bajas de temperaturas y lluvias generalizadas etc…
 


Teorías que lo explican
 

Por todo lo anterior cabe preguntarse a que se deben estos eventos apocalípticos que se repiten cada cierto tiempo. Existen varias teorías que tratan de explicar lo anterior y se apresuran en describir una causa para un posible fin del mundo. Sin embargo, de lo que no cabe duda es que la mayor fuente de amenazas para nuestra especie está en el espacio exterior.
 

Una de ellas se refiere a la actividad solar y apunta desde una gran erupción solar gigante, donde las eyecciones de masa de la corona solar bombardean a la Tierra con un torrente de partículas subatómicas de alta velocidad, cosa que ocurre permanentemente, ya que se encontró que las estrellas pueden incrementar su brillo en unas 20 veces, probablemente debido a estas erupciones gigantes. También se ha pensado en disminuciones de la actividad solar, ya que otras estrellas de tipo parecido al Sol pasan por períodos en que se observa una disminución del brillo del 1%. Parece poca cosa, pero puede terminar en otra Edad de Hielo, o algo bastante más frío y peor.
 


También se ha especulado con el impacto de asteroides, un evento de poca probabilidad, pero no por eso imposible. Tomemos por caso el meteorito de apenas 70 metros de diámetro que se estrelló en 1908 en Siberia, liberando una energía mil veces mayor que la bomba de Hiroshima. Si se nos viniera encima uno de los 100.000 objetos con diámetros superiores a los 50 km que orbitan el Sol en el cinturón de Kuiper, un poco más allá de Neptuno, no habría salvación alguna para nuestra especie. La extinción desencadenada al final del Pérmico acabó con el 95 por ciento de todas las especies de la Tierra, un porcentaje descomunal que supera incluso al 75 por ciento producido en la extinción que acabó con los dinosaurios, según parece fue causada por la caída de un asteroide.
 

Las erupciones de rayos gamma, son otra causa posible. Este tipo de radiación surge de la colisión de dos estrellas colapsadas, momento en el que se liberan energías insospechadas en forma de rayos gamma, hasta 1016 veces la potencia del sol. Si esto se produjera a una distancia relativamente cercana (menos de 1.000 años luz) la atmósfera terrestre nos protegería inicialmente, pero los óxidos de nitrógeno que se producirían destruirían la capa de ozono, con lo que la radiación UV del sol nos llegaría sin amortiguar. El resultado no sería sólo cáncer de piel, sino que se destruiría el plancton oceánico que constituye la base de la cadena alimentaria y que provee buena parte del oxígeno de la atmósfera.
 

También con un origen espacial, constituyen una posible fuente de extinción masiva para la vida en la tierra, la presencia de agujeros negros no identificados. Los astrónomos estiman que sólo en la Vía Láctea hay 10 millones de agujeros negros, invisibles porque su inmensa gravedad se "traga" la luz que emiten, los que orbitan como cualquier otra estrella, por lo que no es muy probable que se nos acerquen. Pero si una estrella "normal" se acerca lo sabremos con anticipación, no así con un agujero negro. Nos daríamos cuenta sólo por la distorsión en las órbitas planetarias... incluida la nuestra. En el mejor de los casos terminaríamos en una órbita altamente elíptica, que llevaría a variaciones climáticas extremas, y en el peor de los casos pasaríamos a una trayectoria hiperbólica que nos llevaría fuera del sistema solar, a un destino más que congelado.
 

Una teoría, recientemente lanzada por el Astrobiology Institute de la NASA, es aquella que sostiene que en el pasado de nuestro planeta el encuentro con gigantescas nubes espaciales muy densas podría haber provocado extinciones globales en la Tierra. El paso a través de dichas nubes podría haber provocado glaciaciones globales. Otra posibilidad es que las nubes moleculares, no tan densas, habrían permitido que partículas cargadas pudieran penetrar en la atmósfera terrestre, destruyendo buena parte de la capa protectora de ozono y ocasionando con ello extinciones de índole también global.
 


Hace entre 600 y 800 millones de años, se produjeron al menos dos glaciaciones de este tipo. El gran misterio hasta ahora era averiguar qué las había provocado. La hipótesis de las nubes espaciales podría ser probada por los geólogos. Para ello tendrán que estudiar las rocas en busca de capas que estén relacionadas con dichos episodios, y analizar si contienen grandes cantidades de uranio-235. Este elemento es producido constantemente en las nubes espaciales, cuyo origen son estrellas explosivas llamadas supernovas.
 Encontrar cambios en la proporción de uranio-235/238 en las capas de roca adecuadas sería prueba de la presencia de material interestelar originado en supernovas. Este tipo de colisiones entre el sistema solar y nubes espaciales es poco frecuente, pero ya debe haber ocurrido. Aunque no parezcan ser muy densas, sus consecuencias para la Tierra serían devastadoras. 

Por ejemplo, una nube espacial causaría una mayor producción de rayos cósmicos eléctricamente cargados por parte del Sol. Estos rayos cósmicos, que normalmente son desviados por nuestra magnetosfera, podrían penetrar más fácilmente en la atmósfera. Dado que las nubes espaciales son muy grandes, el sistema solar podría tardar medio millón de años en atravesar una de ellas. Durante ese período, la Tierra experimentaría al menos una inversión del campo magnético.
 

En ese momento, los rayos cósmicos entrarían en la atmósfera sin oposición, rompiendo las moléculas de nitrógeno y formando óxidos de este elemento. Estas sustancias destruirían más del 40 por ciento del ozono protector en la alta atmósfera y más del 80 por ciento sobre los polos. Entonces, la radiación ultravioleta solar alcanzaría la superficie, causando un grave daño a los seres vivos desprotegidos.





Recreación del meteorito que acabó con los dinosaurios. 
Amenazas terrestres 

Otras fuentes de amenazas, ya no provienen del espacio sino de la misma madre tierra. Por lo que los hombres de ciencia han puesto la mirada en el pasado y en las huellas que el planeta presenta de posibles Apocalipsis o episodios de extinción masiva. Así es como han surgido nuevas teorías esta vez con un carácter mucho más endógeno.
 

Tal es el caso de la teoría del Hipervulcanismo, que señala que las erupciones volcánicas en Siberia de hace 251 millones de años pudieron iniciar una cascada de acontecimientos que incrementó el sulfuro de hidrógeno en los océanos y la atmósfera, precipitando la más grande extinción masiva en la historia de Tierra. El dióxido de carbono volcánico causaría el calentamiento atmosférico que, a su vez, calentaría el agua de la superficie oceánica. Normalmente, el océano profundo obtiene su oxígeno de la atmósfera en los polos.
 

El agua fría absorbe oxígeno del aire y, como es más densa, se hunde, y lentamente va moviéndose hacia el ecuador, llevando el oxígeno con ella. Cuanto más caliente esté el agua, menos oxígeno puede disolverse y más lentos resultan los descensos de masas de agua y sus movimientos hacia el ecuador.
 

Últimamente también ha aumentando la atención sobre el funcionamiento del campo magnético terrestre y se cree que una inversión de este campo podría ocurrir en el futuro con consecuencias fatales para la humanidad. Se tienen antecedentes que a lo largo de la historia geológica del planeta el campo magnético se ha invertido varias veces. Y siendo que este campo magnético desvía las tormentas de partículas y los rayos cósmicos, una disminución o cambio de su polaridad dejaría durante un periodo de protegernos de esta radiación.
 


Por ultimo causa también, mucha alarma la posibilidad de una epidemia global. Si bien siempre coexistieron los gérmenes y el género humano, algunas veces este equilibrio se desbalancea con consecuencias catastróficas. Una de cada cuatro personas sucumbió a la Peste Negra en el siglo XIV, la gripe tuvo 20 millones de víctimas entre 1918 y 1919, y el SIDA tiene una mortalidad semejante. Los gérmenes están adquiriendo inmunidad a los antibióticos, y como consecuencia en Estados Unidos se incrementó en un 58% la mortalidad debida a gérmenes patógenos entre 1980 y 1982.
 

Conviene prepararse
 

La vida anteriormente ha pasado por episodios apocalípticos donde se ha extinguido gran parte de ella, pero nunca antes se ha tratado de vida inteligente como la que ahora reina sobre la Tierra. Los seres humanos nos hemos comportado hostilmente con el planeta que nos cobija, hemos causado graves daños al ecosistema y el medio ambiente, alterando y modificando muchas veces los procesos naturales en que se desarrolla la vida, todo esto como si tuviésemos la equivocada idea de tener el absoluto control de las fuerzas de la naturaleza.
 


Conviene recordar que ya hace siglo y medio atrás, sabiamente un Jefe Seatlle le advertía al presidente de los Estados Unidos sobre las consecuencias de este comportamiento del hombre blanco, sin embargo la naturaleza de vez en cuando se encarga de recordarnos nuestra verdadera condición en la creación y mostrarnos lo frágiles e insignificantes que resultamos ser frente a las fuerzas devastadoras de un desastre natural, como puede ser una erupción volcánica, un terremoto, un huracán, un tsunami, etc…
 

La naturaleza muchas veces resulta implacable en demostrar su autoridad y poderío sobre el curso de la historia de la humanidad, pero las preguntas que quedan por hacerse son si estaremos mejor preparados ahora para enfrentar un nuevo ciclo apocalíptico?, ¿seremos capaces de sobrevivir a un megadesastre natural?, ¿que podremos hacer al respecto?
 

No cabe duda que la humanidad cuenta hoy con un conocimiento y tecnología sin precedentes en la historia que pueden jugar a su favor si pensamos en preservar la vida de la especie humana. Entonces quizás lo que realmente necesitamos y nos falta en este momento, es generar la conciencia necesaria para estar mejor preparados frente a un evento con características apocalípticas. Por lo que creo que intentar comprender lo que nos está pasando es el primer paso para poder tomar posiciones y acciones al respecto.
 

Pero siento que es allí donde las cosas se ponen complicadas, el sistema social, económico y político fuertemente influenciado por el capitalismo global, no pone en el plano de relevancia necesario los planes y medidas que se deberían implementar para enfrentar con mejores posibilidades de sobrevivencia el riesgo de un evento con las características mencionadas.
 

Ya vemos como una simple muestra de esta conducta, la negativa o evasiva postergación de parte de Estados Unidos de suscribir el protocolo de Kyoto sobre la reducción en la emisión de gases de carbono, las pruebas nucleares que se siguen realizando por países como Corea del Norte, Pakistán e Irán (nunca ha realizado pruebas nucleares. Disonancias)
y el crecimiento acelerado en el mundo por el consumo de combustibles fósiles (impulsado por el crecimiento de la economía China), todo esto nos dice que la humanidad aun no ha despertado su conciencia colectiva y marcha hacia una especie de despeñadero, por lo que en algún momento hará crisis. 

Es necesario y urgente despertar la conciencia colectiva, la humanidad debe reconocerse como parte de un sistema integrado, donde forma parte de él, al igual que las plantas, los árboles, animales y todo otro ser vivo, el ser humano y la naturaleza son uno solo y no entes separados como hasta ahora se ha entendido. Se requiere por tanto un salto hacia adelante, hacia una nueva conciencia global, una nueva humanidad y un nuevo ser humano, más integrado, más conciente, más inteligente holísticamente.
 


Fredy H. Wompner G. es Ingeniero Comercial, Magíster en Educación, e Investigador Asociado a Pekea.
 


Bibliografía
 

Arnold Toynbee, 1970. Estudio de la Historia, compendio, Tomo II, Alianza Editorial, Madrid.
 

Reinhard Stindl, 2010. Diez teorías apocalípticas sobre ‘El fin del Mundo’ el 21 de diciembre de 2012.Revista Momento 24
 

Silvia Colome, 2010. Se dispara demanda de bunckers en España por teorías apocalípticas.
 La vanguardia 

Wikipedia. 2010.
 Fin de la civilización 

Nick Bostrom (2001). "Existential Risks: Analyzing Human Extinction Scenarios and Related Hazards". Journal of Evolution and Technology, Vol. 9, March 2002
 

Corey S. Powell (2000). "Twenty ways the world could end suddenly", Discover Magazine
 

L. A. Willson & G. H. Bowen (2000). "Miras, Mass-Loss, and the Ultimate Fate of the Earth". Meeting of the American Association for the Advancement of Science (AAAS), Washington DC.
 

Martin Rees (2004). OUR FINAL HOUR: A Scientist's warning : How Terror, Error, and Environmental Disaster Threaten Humankind's Future in This Century--On Earth and Beyond. ISBN 0-465-06863-4
 
Jean-Francois Rischard (2003). High Noon 20 Global Problems, 20 Years to Solve Them. ISBN 0-465-07010-8
 

Edward O. Wilson (2003). The Future of Life. ISBN 0-679-76811-4
 

Isaac Asimov (1981). Las amenazas de nuestro mundo. ISBN 84-01-33178-1
 

Ocho factores provocarán profundas transformaciones en esta década

Ocho factores han sido identificados como determinantes de los cambios que se avecinan y que provoarán profundas transformaciones socioeconómicas en la presente década. Sin un incremento substancial de nuestro talento para digerir altas dosis de novedad y cambio, ninguna combinación de recetas, por buena que sea, va a funcionar como debiera. Por Josep Burcet.
Cambios. High Tech Finland

Cambios. High Tech Finland
La aceleración de los cambios aparece como la principal característica de nuestros días. Hay una gran cantidad de factores que intervienen en la intensificación del cambio. Los que parecen ser claves en el curso de los próximos 10 años son los siguientes: 

La irrupción de productos manufacturados a muy bajo coste, procedente de países emergentes; la deslocalización; el aumento de la presión migratoria; la desregulación de la producción agrícola; la intensificación de la carrera hacia estándares de calidad más altos, a costes más bajos; la aceleración tecnológica; la creciente obsolescencia del actual modelo de economía postindustrial; la explosión en la producción de nuevo conocimiento y cambio de paradigmas.
 

La confluencia de estos 8 factores, junto con otros, induce una turbulencia expansiva a escala planetaria, que se retroalimenta. Bajo sus efectos, se acelerarán todavía más las transformaciones económicas, a más gran escala y, posiblemente, a veces, hacia algunas direcciones totalmente inesperadas. Lo que deseo poner de relieve es que, sea de una manera o sea de otra, la cantidad de cambios que vamos a tener que afrontar va a ser ingente.
 

¿Qué hacer frente a la oleada de cambios?
 

Cuando se habla de lo que necesitamos para afrontar los años que se avecinan, se suelen mencionar una o varias de estas recetas:
 

Mejorar la formación, promover la formación permanente; potenciar la investigación; fomentar la innovación; asimilar la nueva tecnología; gestionar el conocimiento; externalizar; deslocalizar; buscar economías de escala; aplicar el rigthsizing y el downsizing; potenciar la calidad; potenciar la inteligencia y la destreza emocional…
 

El botiquín de ideas parece bien surtido, pero el problema no radica únicamente en establecer cuál debe ser la combinación más apropiada de recetas. El verdadero problema es la administración de estas recetas a altas dosis, tal como requiere la situación.
 

De nada sirve proponerse potenciar la formación, asimilar la tecnología, externalizar y deslocalizar actividades, potenciar la calidad, etc., si al intentarlo se produce una congestión general. Por lo tanto, lo más importante de todo es asimilar la ingesta, sin que aparezcan problemas de saturación de novedad, empacho, ni otros efectos adversos.
 

La impresión es clara: el escollo más importante de todos cuantos debemos sortear a partir de ahora consiste en aumentar nuestra capacidad para afrontar y absorber cambios. Sin un incremento substancial de nuestro talento para digerir altas dosis de novedad y cambio, ninguna combinación de recetas, por buena que sea, va a funcionar como debiera.
 

Capacidad para afrontar cambios
 

Cada época se caracteriza por los recursos que le son más cruciales. Si durante la industrialización, las materias primas como el carbón y el acero, fueron recursos cruciales y más tarde, en las sociedades postindustriales, la información y las comunicaciones han jugado un papel capital, ahora, con la aceleración de los cambios, la capacidad de la población para afrontar y asimilar nuevas situaciones, se está convirtiendo en el recurso capital.
 

Pero a diferencia de los recursos naturales, que son finitos, la capacidad para afrontar cambios se puede cultivar y expandir. Y las sociedades y los grupos que lo logren dispondrán de una ventaja competitiva enorme con respecto a los demás.
 

La vía para potenciar este recurso arraca y da sus primeros pasos en los años 90 y se conoce como la Gestión del Cambio.
 

Qué es la gestión del cambio
 

Las transformaciones económicas registradas sobre todo a partir de 1985 y las nuevas dificultades surgidas como consecuencia de ellas, han estimulado la aparición de un nuevo cuerpo de conocimiento construido alrededor del concepto de Gestión del Cambio.
 

Se trata de un campo interdisciplinar en el que confluyen la sociología, la psicología, la antropología, la economía y también la teoría de sistemas, la ingeniería institucional y el diseño cultural.
 

Su objeto es facilitar los procesos de cambio, de forma que puedan ser realizados de forma más eficiente, con mayor celeridad, con un desgaste emocional menor, reduciendo las mermas de productividad que surgen durante las transiciones, aprovechando mejor las oportunidades de renovación que aparecen en el cruso de la transformación, minimizando las secuelas ulteriores y, finalmente, potenciando la capacidad de cambio de la organización, para afrontar los retos siguientes.
 

Llegar a buen fin
 

La solución a los problemas que se acumulan en un mundo cada día más acelerado ya no pasa únicamente por dilucidar si conviene hacer esto o aquello, sino que se centra en conseguir llevar a buen fin todo aquello que parece necesario. Y ésto último depende de la capacidad para llevar a cabo cambios, con un mínimo de efectos adversos, con rapidez y con eficacia.
 

Por este motivo, el desarrollo de la Gestión del Cambio aparece como uno de los recursos claves para afrontar el futuro inmediato.
 

Josep Burcet i Llampayas
 ha sido profesor de sociología en la Universidad Autónoma de Barcelona, en la Cátedra UNESCO TDSDCG de la Universidad Politécnica de Cataluña, así como Visiting Scholar en la Universidad de Michigan. Ha realizado seminarios en distintas universidades, empresas y organizaciones. Es autor de numerosos artículos, comunicaciones y libros. El último es El Agujero Blanco, Ingeniería de Intangibles. En la actualidad dirige el Seminario online Potenciación de la capacidad para afrontar los cambios.

Ideas sobre tendencias de fondo 
que marcan el despliegue de las sociedades durante el siglo XXI




(*)"PARADIGMA" tiene distintos significados, según sea al autor que use el término. En general, un paradigma es un conjunto de ideas o situaciones que reflejan algún tipo de peculiaridad.

En esta página, los “paradigmas para el siglo XXI” son visiones de situaciones e ideas emergentes que, en mi opinión, serán características del nuevo siglo.

Paradigma de las Interacciones

Bases para construir una nueva manera de entender la economía que permita trascender las limitaciones del modelo de sociedad post-industrial  
Paradigma del caudal del pasado

El impulso de los estados pasados influye extraordinariamente en el presente y configura el abanico de los estados futuros          
Hipótesis de los saltos de escala en la         comunicación

Cada vez que se ha producido un incremento substancial de tráfico de comunicación, se ha producido inmediatamente después un cambio de civilización. El incremento actual de comunicación es el más grande de todos cuantos se han registrado hasta ahora. El cambio cultural que puede producir también será el más importante de todos y se producirá a gran velocidad, durante los próximos 30 años. 
El mundo del cambio intenso

Estamos entrando en un nuevo mundo dominado por transformaciones fulgurantes   
El drama del desgajamiento

Después de cada salto importante en la comunicación hay grupos humanos que se bifurcan del tronco común del que precedían y empiezan a desarrollar una civilización diferente.

(Para entender y prevenir posibles choques de civilizaciones, entre 2010 y 2020) 
 El cambio y la capacidad para cambiar

En un período de intensas transiciones, la comprensión del cambio y la potenciación de la capacidad para asimilar los cambios se convierten en una necesidad ineludible.               Transformación de la economía

En esta nueva época que ahora se inicia, la capacidad para afrontar los cambios se convierte en el activo más importante de las sociedades                     

La segunda ruptura digital

Ruptura ocasionada por la lentitud en la asimilación de las nuevas comunicaciones por parte de las personas que toman decisiones. Las sociedades en donde esta ruptura sea más profunda, tendrán dificultades graves para extraer todas las ventajas que proporciona la intensificación de la comunicación.                       

Cambio cultural y desbordamiento de la novedad

Los primeros síntomas de desajuste cultural se manifiestan ante la necesidad de asimilar dosis muy altas de novedad. No todos los pueblos va a asimilar la novedad     con la misma facilidad              .

Proceso de ductilización

En su estructura más profunda, el cambio cultural consiste un ablandamiento de la rigidez de las culturas. En los estadios iniciales de este proceso, las personas viven confinadas dentro de prescripciones culturales muy estrictas. En los estadios más avanzados, la gente llega a estar en condiciones de hacer evolucionar con fluidez sus marcos culturales en la dirección que desean.                    

La realidad que se auto-organiza

Hasta Prigogine se esperaba que todo tuviera una causa, un creador. A partir de Prigogine sabemos que hay procesos generadores de novedad que pueden desarrollar sistemas que se auto-organizan, capaces incluso de reducir la entropía del medio en el que se desenvuelven. Algunos filósofos habían vislumbrado antes esta posibilidad, pero Prigogine aporta pruebas empíricas irrefutables y un sólido marco conceptual.                  

Biosfera simbiótica

Entelequia según la cual podría haber biosferas en donde la depredación, el parasitismo y la necrosis habrían desaparecido completamente. El proceso de       transformación cultural, a la larga, parece orientarse en esa dirección.                 

El Agujero Blanco

Como consecuencia de próximo gran salto de comunicación, la densidad de comunicación en la Tierra alcanza una masa crítica. Este punto podría alcanzarse entre 2040 y 2100. Llegados a ese punto, se forma espontáneamente un Agujero Blanco. A partir de ese momento, la Vida en la Tierra inicia una etapa radicalmente nueva.                   

Pensamiento Polimétrico

El análisis del diseño del futuro inmediato muestra los entresijos de la asimilación de la novedad. El modelo que se presenta hace uso del paradigma polimétrico. El pensamiento polimétrico se basa en la percepción de díadas y tríadas de elementos que son antagónicos entre sí. En tanto que el pensamiento convencional ve la realidad como una colección de objetos que tienen atributos, el pensamiento polimétrico percibe los objetos como una amalgama de paradojas      

El paradigma de la comunicación

La comunicación se entiende como el ingrediente más básico de todos los procesos biológicos y humanos. La evolución de la vida se mueve gracias a la expansión de la comunicación. La evolución humana a un nuevo estadio con la emergencia de la sociedad de la comunicación.                  

Ingeniería Institucional

La revolución de la comunicación producirá profundos cambios culturales, sociales, políticos y económicos. Por lo tanto, todas las instituciones sociales deberán transformarse para poder enmarcar adecuadamente la actividad. El diseño institucional tiene por objeto proyectar y encauzar esos cambios                        .


El arte como factor de irrupción de la noveda El arte ha sido con frecuencia una caja de resonancia del pasado. Pero ahora, en el siglo XXI actúa también de lanzadera de la transformación cultural.
http://www.burcet.net/paradigmas.asp