Alfredo Jalife-Rahme
la jornada
 
Antecedentes: hace casi tres años, Bajo la Lupa (16 y 23.4.08) –y cinco meses antes de la eclosión oficial” de la crisis financiera global creada en Wall Street– alertó la “guerra alimentaria” auspiciada por el oligopólico cártel alimentario de la dupla anglosajona (Estados Unidos y Gran Bretaña) y sus seis trasnacionales que controlan granos y cereales en el mundo.
Agregué que “un organigrama del cártel alimentario tendría a la cabeza a Archer Danields Midland, Unilever (¡ojo!), Grand Metropolitan (Pillsbury), Cargill y Cadbury”. Ruego no perder de vista a Unilever por lo que sigue.
Luego puntualicé que “las alzas descomunales en los precios de los alimentos ocurrieron en paralelo a las apuestas sin precedente con los contratos de futuros, mediante los ominosos hedge-funds (fondos de cobertura de riesgos) en las bolsas de materias primas agrícolas del Chicago Board of Trade y en el eje agromercantilista Kansas-Minneapolis-Londres”.
Cuatro días después formulé que Stratfor, centro neoliberal de pensamiento texano-israelí, daba a entender el despliegue de una “guerra alimentaria” en la que saldrían como “vencedores” Estados Unidos y la Unión Europea, supremos acaparadores de alimentos a escala global (“La geopolítica del alza de los hidrocarburos y los alimentos”, Bajo la Lupa, 27.4.08).
El genuino cronograma de “la guerra alimentaria”, a la que se trepó Goldman Sachs (Bajo la Lupa, 4.8.10), se inició cuando la parasitaria bancocracia global conocía su insolvencia mucho antes a la fecha oficial de su eclosión del 15 de septiembre de 2008 que ya sabían los bancos centrales de EU y GB (según Wikileaks).
Hechos:
¿La “guerra alimentaria” anglosajona está diseñada contra China e India, además de la OPEP (como sugiere Stratfor)?
Paul Polman, director ejecutivo de la poderosa trasnacional alimentaria anglo-holandesa Unilever (¡súper sic!), con cerca de unos colosales 40 mil millones de dólares de ingresos en 2009 (ahora ha de ser mucho más), había fustigado en el Foro neoliberal Económico Mundial de Davos (por cierto, más agónico que nunca) que “los especuladores en corto de la City estaban dañando (sic) las necesidades de largo plazo del negocio para cambiar la forma en que operan” (The Daily Telegraph, 15.1.11).
Vale un paréntesis cultural sobre la alta letalidad financierista de la “venta en corto” (short-selling), que inclusive se enseña en centros “académicos”, y consiste en vender activos prestados a terceros (v.gr las corredurías bursátiles y bancos de inversiones) con la intención de recomprarlos en una fecha ulterior como retorno de la prenda prestada.
Esta especulación letal (por los montos apalancados involucrados que ejercen la unidireccionalidad artificial de los precios) permite oscilaciones artificiales de los precios donde los especuladores ganan en sus variaciones vertiginosas (a la venta y a la recompra) gracias a la colusión de la bancocracia global que brinda a la fauna especulativa necrófila toda clase de facilidades de crédito a expensas de los consumidores exsangües en sus ahorros. Tal es uno de tantos artilugios lúdicos del totalitarismo neoliberal que deja desamparada a la mayoría de la población mundial.
En la posmodernidad financierista no existe nada más barbárico que la “venta en corto” (uno de los juegos de casino favoritos de la banca esclavista de los Rothschild y su operador global George Soros) que debería ser proscrita de la faz de la Tierra por las sociedades civilizadas.
En su entrevista al rotativo británico de marras, el holandés Polman comentó que “los especuladores en corto” han contribuido a “la inflación alimentaria” y son quienes “lucran a expensas de que la gente viva (sic) una vida digna (sic)”, lo cual “es difícil entender si se desea trabajar para los intereses de largo plazo (sic) de la sociedad”.
Se preocupa de que “el cambio climático” y “la carestía del agua” afectará la producción de tomates por Unilever, que compra 6 por ciento de su abasto mundial.
A su juicio,“los subsidios de la Unión Europea han creado distorsiones (sic) del mercado (sic) que operan contra las necesidades del mundo en vías de desarrollo”.
¿Y dónde dejó los subsidios por más de 800 mil millones de dólares por una duración de 10 años que regaló Baby Bush a su tecno-industria agrícola-alimentaria y que colocó el último clavo al féretro del agro del “México neoliberal” herido de muerte por la estulticia del TLCAN?
Es una perogrullada deducir que el alza de los alimentos y el petróleo es resultado de la hiperinflación gestada por Ben Shalom Bernanke, polémico gobernador de la Reserva Federal (Jeremy Warner; “La Fed nutre la catástrofe del alza acelerada de las materias primas”, The Daily Telegraph, 29.10.10), con el fin avieso de intentar rescatar a la insolvente bancocracia global, lo cual propició el daño colateral de revueltas sociales en varios países “en vías de desarrollo” y catalizó “la revolución de supervivencia (por hambruna)” en Túnez (ver Bajo la Lupa, 16.1.11).
Luego de revisar las variadas causas “clásicas” del alza de los alimentos –sequías, inundaciones, el bioetanol, alza de la gasolina, compra masiva de China e India, etcétera– y sin tomar en cuenta la flagrante especulación financierista “posclásica”, John W. Schoen, principal productor de la televisora MSNBC (14.1.11) y quien parece pertenecer a las escuelas de pensamiento tanto de la polaca-francesa María Antonieta como de Stratfor, alega que “el mundo de-sarrollado” (sic) ha salido bien librado con “un precio modesto (¡súper sic!) en EU” debido a que “comen más alimentos procesados”, además de que el consumidor promedio estadunidense gasta 13 por ciento de su ingreso disponible en alimentos frente a más de 50 por ciento de los países menos desarrollados (14.1.11)”. ¡Sin comentarios!
Lo mejor de la vesania globalista: antes de la revuelta de estudiantes desempleados de Túnez y sus “inmolaciones regenerativas”, el estadunidense Robert Zoellick, director del Banco Mundial y uno de los sátrapas del totalitarismo neoliberal, urgió “evitar medidas proteccionistas” (“El libre-mercado todavía puede alimentar al mundo”, The Financial Times, 5.1.11). A ver si convence el desfasado cuan desincronizado Zoellick a los hambrientos de la Tierra que “el libre mercado” los va a salvar y nutrir.
¿Como, entonces, se van a “proteger” los países damnificados, ya no solamente del alza, sino más que nada de las “revoluciones de supervivencia (de hambuna)”? ¿“Blindando” financieramente a la tortilla, al estilo itamita, como ha optado Calderón?
No todo es insanidad mental en la narrativa anglosajona y Rowena Mason (The Daily Telegraph, 17.1.11) arguye que la inflación alimentaria “está destinada a convertirse en un asunto político”, más que financierista o economicista.
Conclusión:
La “revolución del jazmín” en Túnez –genuina “revolución de supervivencia (por hambruna)” de desempleados universitarios– colocó a EU y GB ante la disyuntiva insalvable de que muchos de sus indefectibles aliados geopolíticos en el mundo pueden ser derrocados humillantemente debido al alza especulativa de los alimentos, lo cual obliga a los países damnificados a recurrir a medidas netamente “políticas” y “protectoras” de salvaguarda nacional. Son tiempos políticos, no financieristas.


Juan Gelman

El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés) dio a conocer la semana pasada su octavo examen estratégico global (http://www.iiss.org/, 10/12-9-10).El IISS está asentado en Londres y es el think-tank sobre cuestiones militares y de seguridad más importante del mundo. Lo integran experimentados especialistas en defensa, militares retirados y otros de alto rango y sus estudios abarcan el planeta entero.Los informes del organismo suelen ser grises y aun aburridos, su lenguaje es prudente y hasta cauteloso, pero el de este año cambió bruscamente al referirse a Afganistán: calificó esa guerra de “largo y alargado desastre”. Señala que las potencias de Occidente “exageran” la amenaza que entrañan Al Qaida y el talibán. “Se ha inflado” el número de tropas estadounidenses en Afganistán –agrega– y no guarda proporción alguna con la misión de “desmantelar y derrotar a Al Qaida”, que Obama les confió. El estudio del IISS fue supervisado por Nigel Inskster, ex vicedirector del servicio de inteligencia británico o MI-6. Es interesante que además subraye que el peligro de Al Qaida es mínimo en todas partes, incluso en Somalia y Yemen, países en los que EE.UU. interviene, so capa de su seguridad, a ritmo cada vez mayor.El director de la CIA, Leon Panetta, había ya informado que “el número estimado de terroristas de Al Qaida en Afganistán es de 50 a 100, tal vez menos” (http://www.huffingtonpost.com/, 29-6-10). Aseveró que se concentran en zonas limítrofes de Pakistán y así justificó los constantes ataques que aviones no tripulados infligen a los civiles paquistaníes, niños y mujeres incluidos. Si esas cifras son correctas, un puñado de terroristas mantiene en jaque a casi 150.000 efectivos, 98.000 estadounidenses y el resto de los aliados de la OTAN. No es creíble.Panetta no tuvo empacho en afirmar que EE.UU. progresa en Afganistán, “aunque es más duro y más lento de lo que se esperaba”. Así es: en los veintidós meses de gobierno de Obama cayeron más militares norteamericanos que en los ocho años de W. Bush. El general David Petraeus, comandante en jefe de las tropas ocupantes de Irak y Afganistán, no se muestra tan optimista como antes.Obama anunció la retirada de Afganistán para agosto de 2011, pero el general tiene otra perspectiva: declaró en Bagdad que el proceso es a veces parecido a “ver cómo crece el pasto o se seca la pintura” (//abcnews.go.com, 14-9-10). Fue más lejos: estuvo de acuerdo con la periodista que lo entrevistaba en que “el éxito contra la insurgencia” podía llevar nueve o diez años más. Bastante antes el pasto crece y se seca la pintura. No es Al Qaida entonces, es el talibán.Petraeus asumió oficialmente el mando de las tropas en Afganistán el 4 de julio y cambió algunos aspectos de las tácticas de su antecesor, el general Stanley A. McChrystal. Declaró que los bombardeos aéreos “matan afganos” y duplicó el número de allanamientos de domicilios particulares. Ahora no mueren menos: un alto porcentaje de los 1031 asesinados por las Fuerzas de Operaciones Especiales (SOF, por sus siglas en inglés) en 3000 allanamientos e identificados como “insurgentes” eran vecinos que habían salido a la calle armados al escuchar el ruido de los procedimientos. Su intención no era atacar a los del SOF, sino defender a su familia ante un posible agresor, pero fueron ejecutados (Inter Press Service, 15-9-10).El general Petraeus se jacta del elevado número de mandos insurgentes superiores y medios que las SOF han eliminado, herido y apresado, sólo que hasta altos mandos del ejército dudan de que todos sean talibán: el mayor general Douglas Stone, que supervisó las políticas de detención a comienzos de 2009, concluyó que no lo eran los dos tercios de los presos que EE.UU. retenía como tales en Afganistán (http://www.guardian.co.uk/, 14-10-09). Otra inflación.Los allanamientos nocturnos enojan a los afganos: trescientos civiles tomaron las calles de Wardak –un ejemplo– como respuesta al asesinato de tres hermanos que dormían en sus camas (http://www.worldcantwait.net/, 12-8-10). El mando de la OTAN dijo que las víctimas eran sospechosos de pertenecer a la insurgencia. Hay sospechas que matan.Los artefactos explosivos improvisados que los talibán plantan al borde de las rutas que recorren los vehículos ocupantes (IED por sus siglas en inglés) son responsables de la mayoría de las bajas estadounidenses, y el Pentágono ha creado una división especial para contrarrestar esa arma mortífera, la Organización para derrotar a los IED (Jieddo, por sus siglas en inglés). Sus estadísticas más recientes revelan dos cosas: la insurgencia ha aumentado “de manera alarmante” la colocación de esos dispositivos y la población civil denuncia cada vez menos dónde.Algunas cifras proporcionadas por la Jieddo: en marzo de este año detonaron 434 IED causando la muerte de 23 efectivos de las tropas invasoras y 252 heridos; en abril, 475 provocaron 17 bajas y 230 heridos; en mayo, la explosión de 554 mató a 34 e hirió a 333 (//homelandsecuritynewswire.com, 29-7-10). Por otra parte, la proporción de IED que los vecinos notifican a las fuerzas ocupantes descendió del 4,5 por ciento de los “incidentes” en los primeros meses de 2009 al 2,1 por ciento en julio de este año. La exasperación de los ocupados crece más velozmente que el pasto.Una pregunta: si los hombres de Al Qaida son un puñado frente al poderío militar más moderno y letal del mundo, ¿por qué la Casa Blanca insiste en la guerra y aumenta las tropas que envía a Afganistán? ¿Se trata de crear las mejores condiciones para atacar a Irán? ¿O de seguir alimentando las ganancias del complejo militar-industrial? ¿O las dos cosas?

Peacereporter
Traducido por Juan Vivanco
 
Heroína afgana en los vuelos que regresan del frente. La noticia refuerza la sospecha sobre los intereses económicos reales que hay detrás de la guerra de Afganistán.
La noticia, difundida el lunes por la BBC, de que varios militares británicos y canadienses han sido acusados de transportar heroína a Europa aprovechando la falta de control en los vuelos militares de regreso del frente, no hace más que reforzar la sospecha sobre los intereses económicos reales que hay detrás de la guerra de Afganistán.
El tráfico «militar» de heroína descubierto entre las bases de la OTAN del sur de Afganistán (Helmand y Kandahar) y el aeropuerto militar de Brize Norton (Oxfordshire, Inglaterra), será despachado con la consabida explicación de las «manzanas podridas», del caso aislado que implica a unos pocos individuos.
Pero lo más probable es que sea la punta del iceberg o, mejor dicho, las migajas de un tráfico mucho más importante y organizado que sus principales gestores ―militares y servicios secretos usamericanos― dejan a sus aliados, evidentemente más torpes que ellos a la hora de encubrirlo.
Hace tan sólo unos meses la prensa alemana había revelado que una de las principales agencias privadas de «contratistas» encargada de la logística de las bases de la OTAN en Afganistán, Ecolog, sospechosa de vínculos con la mafia albanesa, estaba implicada en el tráfico de heroína afgana hacia Kosovo y Alemania.
El año pasado causó sensación la revelación, en el New York Times, de que Walid Karzai, hermano del presidente afgano y principal traficante de droga de la provincia de Kandahar, llevaba varios años a sueldo de la CIA.
«Los militares usamericanos no combaten la producción de droga en Afganistán porque les reporta 50.000 millones de dólares anuales: son ellos quienes transportan la droga al exterior con sus aviones militares, no es ningún misterio» declaraba en el verano de 2009 a Russia Today el general ruso Majmut Garreev.
Ya en 2008 la prensa rusa, basándose en informaciones de los servicios secretos no desmentidas por el embajador de Moscú en Kabul, Zamir Kabulov, revelaba que la heroína sale de Afganistán a bordo de los aviones de carga militares usamericanos rumbo a las bases de Ganci, en Kirguizistán, e Incirlik, en Turquía.
En el mismo periodo un artículo publicado en el diario británico The Guardian se hacía eco de los insistentes rumores sobre la práctica de esconder la droga en los ataúdes que salían por vía aérea de Afganistán con destino a otros países, repletos de heroína en lugar de cadáveres de soldados.
«Las pasadas experiencias de Indochina y Centroamérica ―se leía, también en 2008, en el sitio Huffington Post― sugieren que la CIA podría estar más implicada de lo que ya sabemos en el tráfico de droga afgana. En aquellos dos casos los aviones de la CIA transportaban al extranjero la droga por cuenta de sus aliados locales. Lo mismo podría ocurrir en Afganistán. Cuando se escriba la historia de la guerra, la sórdida implicación de Washington en el tráfico de heroína afgana será uno de los capítulos más vergonzosos».
En 2002 el periodista usamericano Dave Gibson, de Newsmax, citaba una fuente anónima de los servicios secretos de su país según la cual «la CIA siempre ha estado implicada en el tráfico mundial de droga y en Afganistán simplemente está haciendo lo que es su negocio preferido, como ya había hecho durante la guerra de Vietnam».
Según el historiador usamericano Alfred McCoy, principal investigador de la implicación de la CIA en el narcotráfico, en todas las guerras con intervención usamericana de los últimos 50 años (hasta la resistencia antisoviética afgana de los años 80), el principal objetivo de la ocupación de Afganistán era reanudar la producción de opio, inopinadamente prohibida el año anterior por el mulá Omar con la esperanza de ganarse el reconocimiento internacional.
Los hechos y el sentido común parecen confirmar la tesis de McCoy: tras la invasión de 2001, la producción y distribución del opio afgano (y de la heroína) se recuperaron hasta alcanzar niveles nunca vistos, pulverizando en pocos años las cifras de la época talibana; mientras tanto los ejércitos de EEUU y la OTAN siempre han evitado comprometerse en la lucha contra el narcotráfico y han seguido respaldando a los señores locales de la droga.
Cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿Por qué los aparatos militares y de inteligencia usamericanos, que en teoría se encargan de la seguridad nacional e internacional, están tan interesados, desde hace decenios, por el control del narcotráfico? ¿Por la venalidad de sus vértices corruptos? ¿Con el fin de recaudar fondos para operaciones encubiertas? ¿No habrá detrás de esto algo más estratégico y sistémico que, en última instancia, también esté relacionado con la seguridad?
El director general de la oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (ONUDD), Antonio Maria Costa, contestó implícitamente a esta pregunta cuando declaró que los enormes capitales generados por el reciclaje de los ingresos del narcotráfico son la savia vital que garantiza la supervivencia del sistema económico usamericano y occidental en los momentos de crisis.
«La mayor parte de las ganancias del tráfico de droga, un volumen impresionante de dinero, se incorpora a la economía legal con el reciclaje» afirmaba Costa en enero de 2009. «Esto significa introducir capital de inversión, fondos que terminan también en el sector financiero, que se encuentra bajo una evidente presión [a causa de la crisis financiera global]»
«El dinero procedente del narcotráfico es actualmente el único capital líquido de inversión disponible» proseguía el director de la ONUDD. «En 2008 la liquidez era el problema principal del sistema bancario, de modo que este capital líquido se ha convertido en un factor importante. Al parecer los créditos interbancarios se han financiado con dinero procedente del tráfico de droga y otras actividades ilícitas. Por supuesto es difícil de demostrar, pero hay indicios de que cierto número de bancos se han salvado de este modo.»

 
Noam Chomsky
En medio de todas las supuestas amenazas a la superpotencia mundial reinante, un rival está emergiendo en silencio y con fuerza: China. Y Estados Unidos está analizando de cerca las intenciones de ese país.
El 13 de agosto, un estudio del Pentágono planteaba la preocupación de que China estuviera expandiendo sus fuerzas militares de manera que “pudiera neutralizar la capacidad de los buques de guerra estadounidenses de operar en aguas internacionales”, da cuenta Thom Shanker en The New York Times.
Washington ha hecho sonar la voz de alarma de que “la falta de transparencia de China sobre el crecimiento, las capacidades y las intenciones de sus militares inyecta inestabilidad a una región vital del globo”.
Estados Unidos, por el contrario, es bastante transparente sobre sus intenciones de operar libremente a lo largo y ancho de la “región vital del globo” que rodea China (y donde sea).
EEUU publicita su vasta capacidad para hacerlo: con un presupuesto militar en crecimiento que casi alcanza al del conjunto del resto del mundo, cientos de bases militares por todo el planeta, y un indiscutible liderazgo en la tecnología de destrucción y dominación.
La falta de entendimiento de las reglas de urbanidad internacionales por parte de China quedó reflejada en su objeción al plan de que el portaaviones nuclear USS George Washington participara en las maniobras militares de EEUU y Corea del Sur cerca de las costas chinas en julio, alegando que este tendría la capacidad de hacer diana en Pekín.
En cambio Occidente entiende que dichas operaciones se llevaron a cabo para defender la estabilidad y su propia seguridad.
El término estabilidad tiene un significado técnico en el discurso de las relaciones internacionales: la dominación por parte de EEUU. Así, ninguna ceja se arquea cuando James Chace, ex editor de Foreign Affairs, explicaba que, a fin de conseguir “estabilidad” en Chile en 1973, fue necesario “desestabilizar” el país, derrocando al Gobierno legítimo del presidente Salvador Allende e instaurando la dictadura del general Augusto Pinochet, que procedió a asesinar y torturar sin miramientos y estableció una red de terror que ayudó a instalar regímenes similares en otros lugares, con el apoyo de EEUU, por el interés de la estabilidad y la seguridad.
Es fácil reconocer que la seguridad estadounidense requiere un control absoluto. El historiador John Lewis Gaddis, de la Universidad de Yale, dio a esta premisa una impronta académica en Surprise, Security and the American Experience, donde investiga las raíces de la doctrina de la guerra preventiva del presidente George W. Bush. El principio operativo es que la expansión es “el camino a la seguridad”, una doctrina que Gaddis rastrea con admiración dos siglos hacia atrás, hasta el presidente John Quincy.
Adams, autor intelectual del Destino manifiesto.
En relación con la advertencia de Bush de que los estadounidense “deben estar listos para acciones preventivas cuando sea necesario luchar por nuestra libertad y defender nuestras vidas”, Gaddis observa que el entonces presidente “se estaba haciendo eco de una vieja tradición, en vez de establecer una nueva” al reiterar principios que varios presidentes ya habían defendido y que desde Adams a Woodrow Wilson “habrían entendido muy bien”.
Lo mismo ocurre con los sucesores de Wilson hasta el presente. La doctrina de Bill Clinton era que EEUU estaba autorizado a utilizar la fuerza militar para asegurar “el acceso desinhibido a mercados clave, suministros energéticos y recursos estratégicos”, sin siquiera la necesidad de inventar pretextos del tipo de los de Bush hijo.
Según el secretario de Defensa de Clinton, William Cohen, EEUU debe consecuentemente mantener una enorme avanzadilla de fuerzas militares “desplegadas” en Europa y Asia “con el fin de moldear la opinión de la gente sobre nosotros”, y “para forjar acontecimientos que afectarán nuestra subsistencia y nuestra seguridad”. Esta receta para la guerra permanente –observa el historiador militar Andrew Bacevich– es una nueva doctrina estratégica, que fue amplificada más tarde por Bush Jr. y por Barack Obama.
Como todo capo de la Mafia sabe, incluso la pérdida más sutil de control puede desembocar en el desmoronamiento del sistema de dominación cuando otros se animan a seguir un camino similar.
Este principio central de poder se formula como la teoría dominó en el lenguaje de los estrategas políticos. Se traduce en la práctica en el reconocimiento de que el “virus” del exitoso desarrollo independiente puede “contagiarse” en cualquier otro lugar y, de esta manera, debe ser destruido mientras las víctimas potenciales de la plaga son inoculadas, normalmente a manos de brutales dictaduras.
Según el estudio del Pentágono, el presupuesto militar de China se expandió a unos 150.000 millones de dólares, cerca de “la quinta parte de lo que el Pentágono se ha gastado para operar y llevar a cabo las guerras de Iraq y Afganistán” en ese año, lo cual es sólo un fragmento del total del presupuesto militar estadounidense, por supuesto.
Las preocupaciones de Estados Unidos son comprensibles si uno toma en cuenta la virtual e indiscutida suposición de que EEUU debe mantener un “poder incuestionable” sobre la mayoría del resto de países, con “una supremacía militar y económica”, mientras asegura la “limitación de cualquier ejercicio de soberanía” por parte de los Estados que pueda interferir con sus designios globales.
Estos fueron los principios establecidos por los planificadores de alto nivel y expertos de política exterior durante la Segunda Guerra Mundial, cuando desarrollaron el marco para el mundo de la posguerra, el cual fue ampliamente ejecutado.
EEUU debía mantener esta dominación en una “Gran Área”, que debía incluir, como mínimo, el hemisferio occidental, el lejano Oriente y el antiguo Imperio Británico, incluyendo cruciales recursos energéticos de Oriente Próximo.
Mientras Rusia comenzaba a pulverizar a los ejércitos nazis tras Stalingrado, las metas de la “Gran Área” se extendieron lo máximo posible por Eurasia. Siempre se ha entendido que Europa pudiera escoger seguir una causa alternativa, quizás la visión gaullista de una Europa desde el Atlántico hasta los Urales. La Organización del Tratado del Atlántico Norte nació en parte para contrarrestar esta amenaza y este asunto permanece muy vivo hoy en día en momentos en que la OTAN se expande hacia una fuerza de intervención de Estados Unidos, responsable del control de “infraestructuras cruciales” del sistema global del que depende Occidente.
Desde que se convirtiera en la potencia mundial dominante durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha buscado mantener un sistema global de control. Pero ese proyecto no es fácil de mantener. El sistema se erosiona visiblemente, con implicaciones significativas para el futuro. China es un jugador potencial muy influyente y desafiante.

Si quieren saber en que dirección está soplando el viento global (o brillando el sol, o quemándose el carbón) miren a China. Las novedades en torno a nuestro futuro energético o al futuro de las grandes potencias del planeta vienen de allí. Washington ya está mirando. Y lo está haciendo con una alta dosis de ansiedad.
Pocas veces una entrevista de prensa ha dicho más acerca del cambio de poder global que está teniendo lugar en nuestro mundo. El 20 de julio, el economista en jefe de la Agencia de Energía Internacional (AEI), Faith Birol, declaró al Wall Street Journal que China había sobrepasado a Estados Unidos al convertirse en el primer consumidor mundial de energía. Uno podría leer esta noticia de diversas maneras: como una prueba de la superioridad industrial china, como una evidencia de la persistente recesión en los Estados Unidos, como prueba de la creciente popularidad de los automóviles en el país oriental e incluso como prueba de una mayor eficiencia energética comparativa estadounidense. Todas estas observaciones serían válidas. Pero obviarían la cuestión principal: al convertirse en el principal consumidor de energía planetario, China afianzará su papel dominante en la escena internacional y marcará el rumbo de nuestro futuro global.
Si se tienen en cuenta el estrecho ligamen entre energía y economía global, así como las crecientes dudas sobre la futura disponibilidad de petróleo y otros combustibles, las decisiones chinas en materia energética pasaran a tener un impacto de largo alcance. Como actor principal en el mercado energético global, China determinará de forma decisiva no sólo los precios que se pagarán por combustibles clave sino también los sistemas energéticos que predominarán de aquí en adelante. Es más: las decisiones chinas en materia energética determinarán si China y Estados Unidos pueden evitar verse arrastrados a una batalla global por la importación de petróleo y si el mundo escapará a un cambio climático de dimensiones catastróficas.
Cómo aumentar la propia primacía en el escenario mundial
Es difícil advertir el significado del nuevo predominio chino en materia energética si no se toma conciencia de lo que éste significó en su momento para la hegemonía de los Estados Unidos. Que la región noreste de los jóvenes Estados Unidos fuera rica en reservas acuíferas y de carbón fue decisivo para la industrialización temprana del país, así como para la eventual victoria del Norte en la Guerra Civil. Con todo, lo que convirtió a los Estados Unidos en un actor decisivo en el escenario global fue el descubrimiento de petróleo en Pennsylvania, en 1859. La extracción y exportación de petróleo alimentó la prosperidad estadounidense a comienzos del siglo XX -convirtiendo al país en principal productor mundial- así como el ascenso de sus gigantescas empresas. No debe olvidarse, en este sentido, que la primera empresa transnacional -la Standard Oil Company, de John D. Rockefeller- se fundó a partir de la explotación y exportación de petróleo estadounidense. La legislación anti-trust partiría a Standard Oil en 1911, pero dos de sus principales descendientes, la Standard Oil de Nueva York y la Standard Oil de Nueva Jersey, acabaron por fusionarse en lo que actualmente es la empresa que cotiza en bolsa más rica del mundo, Exxon Mobil. Otra de sus descendientes, la Standard Oil de California, se convertiría en Chevron, hoy la tercera empresa más rica de los Estados Unidos.
El petróleo también desempeñó un papel clave en el ascendente poder militar de los Estados Unidos a escala planetaria. Ello le permitió, por ejemplo, proporcionar a las fuerzas aliadas tanto en la I como en la II Guerra Mundial la mayor parte del petróleo que necesitaban. Entre las grandes potencias de la época, de hecho, sólo los Estados Unidos eran auto-suficientes en materia de petróleo. Ello significaba que podían mantener ejércitos numerosos en Europa y Asia, superando así a las bien equipadas (pero muy pobres en petróleo) fuerzas alemanas y japonesas. Pocos toman hoy conciencia de estos hechos. Los arquitectos de la victoria norteamericana en la Segunda Guerra Mundial, incluido el presidente Roosevelt, tenían claro en cambio que eran las reservas petroleras de la nación, más que la bomba atómica, lo que acabaría siendo decisivo.
Al haber creado una estructura económica y militar basada en el petróleo, los dirigentes estadounidenses se vieron forzados a adoptar medidas cada vez más costosas y desesperadas para asegurar que ésta contara siempre con una provisión adecuada de energía. Tras la Segunda Guerra Mundial, a medida que las reservas domésticas comenzaron a menguar, los sucesivos presidentes norteamericanos se vieron obligados a pergeñar una estrategia mundial que asegurara de su país al petróleo trasnoceánico. En un comienzo, los escogidos para actuar como “gasolineras” de las refinerías y de las fuerzas militares norteamericanas fueron los reinos de Arabia Saudita y del Golfo Pérsico. Las empresas petroleras estadounidenses, especialmente las descendientes de la Standard Oil, recibieron innumerables estímulos y ayudas para asegurarse una mayor presencia en estos países. En buena medida, de hecho, la mayoría de los pronunciamientos estratégicos de posguerra -la Doctrina Truman, la Doctrina Eisenhower, la Doctrina Nixon, y muy especialmente la Doctrina Carter- tuvieron como objetivo proteger estas “gasolineras”.
También hoy, evidentemente, el petróleo desempeña un papel central en los planes y acciones mundiales de Washington. El Departamento de Estado, por ejemplo, mantiene aún una costosa y firmemente arraigada fuerza militar en el Golfo Pérsico con el objetivo de garantizar la “seguridad” de las exportaciones de petróleo de la región. Y ha extendido también su brazo armado a algunas zonas clave de producción de petróleo del Mar Caspio y del África occidental. La necesidad de mantener lazos amistosos y relaciones militares con proveedores importantes como Kuwait, Nigeria y Arabia Saudita, continúa dominando la política exterior estadounidense. Igualmente, a medida que el calentamiento global avanza, el interés norteamericano sobre el Ártico y sus reservas de hidrocarburos también se ha disparado.
¿Un planeta de carbón?
Al igual que ocurrió en el pasado, es muy probable que el hecho de que China haya desplazado a los Estados Unidos como consumidor global de energía altere también su política exterior. No hay duda, como mínimo, de que afectará las relaciones chino-estadounidenses, por no hablar de la agenda política mundial. Teniendo en cuenta la experiencia estadounidense ¿puede esperarse otra cosa de China?
Cualquiera que lea las páginas de negocios de la prensa puede advertir que la cuestión energética es una de las más importantes para los dirigentes chinos. Prueba de ello son los cuantiosos recursos dedicados a la materia, así como la procura planificada de nuevas fuentes de provisión. Los dirigentes chinos, de hecho, deben afrontar ahora dos desafíos: asegurarse suficiente energía para afrontar una demanda creciente y decidir qué combustibles les permitirán satisfacer estas exigencias. La manera en que China responda a estos desafíos tendrá un impacto decisivo en el escenario global.
De acuerdo a las proyecciones más recientes del Departamento de Energía de los Estados Unidos, el consumo de energía en China crecerá alrededor de un 133% entre 2007 y 2035, esto es, de 78 a 132 cuatrillones de unidades térmicas británicas (BTU, en inglés). Para entender lo que esto significa piénsese en lo siguiente: los 104 cuatrillones de BTU que China necesita incorporar a sus insumos energéticos en el próximo cuarto de siglo equivalen al total del consumo energético de Europa y Oriente Medio en 2007. Encontrar e inyectar en China todo este petróleo, todo este gas natural y muchos otros combustibles será sin dudas el principal desafío económico e industrial de Pekín, un desafío que encierra posibilidades reales de fricción y conflicto.
Si bien la mayoría de las fuentes energéticas chinas son de origen doméstico, los crecientes gastos de importación de combustibles (petróleo, gas natural y uranio) y de maquinaria específica (refinerías de petróleo, plantas generadoras de energía, reactores nucleares) acabarán por determinar de manera significativa el precio mundial de estos ítems, un papel que hasta ahora había sido desempeñado básicamente por los Estados Unidos. Más importante aún serán, con todo, las decisiones de Pekín acerca del tipo de energía en la cual invertir.
Si los dirigentes chinos siguieran sus intuiciones naturales, sin duda evitarían toda dependencia fuerte de combustibles importados. Como es sabido, la dependencia energética extranjera vuelve a un país muy vulnerable respecto de posibles interrupciones en el suministro o, en el caso chino, de un eventual bloqueo estadounidense (en el supuesto, pongamos por caso, de un conflicto prolongado con Taiwan). Se atribuyen a Li Junfeng, un alto funcionario de energía chino, unas declaraciones en las que habría afirmado que “la provisión de energía debería venir de sitios en los que puedas pisar”, es decir, de fuentes domésticas.
Hay una clase de combustible que China posee en abundancia: carbón. Según cálculos recientes del Departamento de Energía, el carbón representará alrededor de un 62% de la provisión neta de energía china en 2035, apenas un poco menos que en el presente. Una dependencia tan alta del carbón, sin embargo, también exacerbaría los problemas ambientales del país, lo cual aumentaría los costos en materia sanitaria y acabaría por afectar al resto de la economía. Sumado a esto, China es hoy el principal emisor de dióxido de carbono. Según el Departamento de Energía, la cuota china de emisiones de dióxido de carbono pasaría del 19,6% de 2005 -cuando todavía estaba por debajo del 21,1% de los Estados Unidos- a un 31.4% en 2035, por encima ya de cualquier otro país.
Mientras Pekín se niegue a reducir de manera significativa su dependencia del carbón, sus declaraciones y compromisos sobre el calentamiento global serán pura retórica. Será sencillamente imposible que adopte cualquier medida para afrontar el cambio climático. Y también en este ámbito, su actuación alterará claramente la faz del planeta.
Últimamente, en todo caso, los dirigentes del país parecen haberse vuelto más sensibles a los riegos de una dependencia excesiva del carbón. Son numerosas las voces que insisten en la necesidad de desarrollar energías renovables, especialmente eólica y solar. En poco tiempo, de hecho, China se ha convertido en el principal productor mundial de turbinas de viento y paneles solares, y ha comenzado a exportar su tecnología a los Estados Unidos (algunos economistas y sindicatos han denunciado que China está subsidiando de manera ilegítima sus exportaciones vinculadas a energías renovables, en clara violación de las normas de la Organización Mundial del Comercio).
El apoyo de China a las energías renovables sería una buena noticia, siempre que comportase una reducción significativa en el uso de carbón. Al mismo tiempo, las mejoras técnicas en este ámbito podría colocar al país oriental en la vanguardia de una auténtica revolución tecnológica, del mismo modo que la primacía de los Estados Unidos en tecnología petrolífera los catapultó al frente de las potencias mundiales en el siglo XX. Es más, si los Estados Unidos no consiguen mantener el ritmo de China, podríamos asistir a una aceleración en su declive como potencia mundial.
¿De quién es Arabia Saudita?
La sed china de energía complementaria también podría conducir rápidamente a una situación de fricción y conflicto con los Estados Unidos, sobre todo si se piensa en un escenario de creciente competencia mundial por fuentes de petróleo cada vez más escasas. A medida que su consumo energético se dispara, China necesita utilizar más petróleo. Esto necesariamente la forzará a una mayor presencia económica, política, y quizás algún día incluso militar en las grandes regiones productoras, unas zonas que Washington siempre ha considerado como reservas energéticas exclusivas suyas.
En 1995, China sólo consumía unos 3,4 millones de barriles de petróleo por día. Esto suponía una quinta parte de la cantidad utilizada por los Estados Unidos, por entonces el principal consumidor mundial, y unas dos terceras partes del consumo japonés, segundo a escala mundial. Como China extraía 2,9 millones de esos barriles de sus propios pozos, sus importaciones no pasaban de los 500.000 barriles por día. Mientras, los Estados Unidos importaban 9,4 millones de barriles y Japón unos 5,3 millones.
Hacia 2009, China había pasado a ocupar el segundo puesto con 8,6 millones de barriles diarios, una cantidad todavía inferior a los 18,7 millones de los Estados Unidos. Sin embargo, el porcentaje de producción doméstica había decaído a unos 3,8 millones de barriles diarios, lo mismo que le había ocurrido a los Estados Unidos en tiempos de la Guerra Fría. A esas alturas, en efecto, China importaba ya 4,8 millones de barriles diarios, mucho más que Japón -que en realidad había conseguido disminuir su dependencia del petróleo- y casi la mitad que los Estados Unidos. En las décadas que vienen, todo indica que estas cifras no harán sino empeorar.
De acuerdo a las proyecciones del Departamento de Energía, China desplazará a los Estados Unidos como principal importador de petróleo, con unos 10.6 millones de barriles diarios, hacia el año 2030 aproximadamente (algunos expertos creen incluso que podría ocurrir antes). Con independencia de la fecha exacta, lo cierto es que los dirigentes chinos están ya inmersos en el mismo “dilema” de poder que su contraparte estadounidense tuvo que afrontar durante años, al depender de un recurso vital que sólo pueden proporcionar un puñado de productores poco confiables pertenecientes a áreas de crisis y conflictos crónicos.
Actualmente, en efecto, China obtiene la mayor parte del petróleo que importa de Arabia Saudita, Irán, Angola, Omán, Sudán, Kuwait, Rusia, Kazajistán, Libia y Venezuela. Ansioso por asegurar la confiabilidad de los flujos de petróleo provenientes de estos países, Pekín ha establecido estrechos lazos con sus líderes, y en algunos casos les ha proporcionado considerable ayuda militar y económica. Este es exactamente el mismo camino que siguió en su momento Washington con algunos de estos mismos países.
Las empresas públicas de energía chinas también han establecido “partenariados estratégicos” con empresas de estos países e incluso se han reservado el derecho a explorar otros depósitos petrolíferos. Es especialmente llamativo cómo Pekín ha intentado socavar la influencia de los Estados Unidos en Arabia Saudita y entre otros productores cruciales del Golfo Pérsico. En 2009, por vez primera, China importó más petróleo de Arabia Saudita que de Estados Unidos, un cambio geopolítico de notable importancia, dada la historia de las relaciones estadounidenses-saudíes. Aunque no compite con Washington en materia de ayuda militar, Pekín no ha dejado de desplazar a sus dirigentes más importantes a Riad con un mensaje claro: apoyar las demandas saudíes sin recurrir a la retórica pro democracia y pro derechos humanas a menudo asociada a la política exterior estadounidense.
Estas prácticas deberían sonar bastante familiares. Después de todo, los Estados Unidos también intentaron halagar a los saudíes cuando vieron que el reino podía operar como su “gasolinera” transoceánica si lo convertían en un protectorado militar. En 1945, hacia el fin de la Segunda Guerra Mundial, el presidente Roosevelt realizó un viaje especial para encontrarse con el Rey Absul Aziz de Arabia Saudita y firmar un acuerdo de protección a cambio de petróleo que perdura hasta hoy. No sorprende, en este contexto, que los dirigentes estadounidenses no vean (o se cuiden de reconocer) la analogía y prefieran presentar la intrusión de China en Oriente Medio como una política antagónica a la suya.
A medida que la dependencia china de los productores transoceánicos crezca, sus lazos con sus líderes probablemente crecerán también, lo que producirá roces mayores en el escenario internacional. Las reticencias de Pekín, por ejemplo, a romper sus vitales vínculos energéticos con Irán, han frustrado ya los intentos de Estados Unidos de imponer nuevas sanciones económicas a dicho país con el objeto de que abandone sus operaciones con uranio enriquecido. De manera similar, el reciente préstamo chino de 20.000 millones de dólares a la industria petrolera venezolana ha insuflado aires al presidente Hugo Chávez, en un momento en que su popularidad interna, así como su capacidad para contrarrestar las políticas estadounidenses, estaban deteriorándose. Los chinos también han mantenido sus lazos de amistad con el presidente Omar Hassan Ahmad al Bashir, de Sudán, a pesar de los esfuerzos de Washington para presentarlo como un paria internacional por su supuesto papel en las masacres de Darfur.
La diplomacia de armas por petróleo en un planeta peligroso
La pretensión china de estrechar vínculos con sus proveedores de petróleo ya ha producido algunas fricciones con los Estados Unidos. A medida que entremos en la era del “petróleo degradado” y que la oferta mundial de petróleo accesible disminuya rápidamente, los riesgos de un conflicto más serio también aumentarán.
Según los cálculos del Departamento de Energía, la provisión mundial de petróleo y de otros líquidos derivados de éste será en 2035 de unos 110,6 millones de barriles por día, suficiente como para poder anticipar la demanda global llegado el momento. Sin embargo, algunos geólogos piensan que la producción global de petróleo alcanzara un umbral bastante inferior a los 100 millones de barriles por día hacia 2015, y que comenzará a caer a partir de entonces. Sumado a ello, el petróleo sobrante sólo podrá encontrarse en zonas de difícil acceso o en regiones altamente inestables. Si estas previsiones son correctas, los Estados Unidos y China -los dos principales importadores de petróleo- podrían verse atrapados en un juego de suma cero para acceder a unas fuentes de petróleo exportable claramente decrecientes.
Evidentemente, es imposible predecir lo que podría ocurrir en un supuesto semejante. Si ambos países continúan con su política actual de armar a los proveedores aliados en un intento desesperado de obtener ventajas a largo plazo, estos proveedores también pueden dirigir sus sospechas o temores a sus (igualmente bien armados) vecinos. El incremento de asesores militares e instructores chinos y estadounidenses en dichos países podría incluso arrastrar a ambas potencias a guerras locales y conflictos fronterizos. Ni Pekín ni Washington buscarán dicho escenario, pero la lógica de la diplomacia de armas por petróleo vuelve inevitable este riesgo.
No es complicado, en definitiva, dibujar un futuro en el que los Estados Unidos y China se vean atrapados en una lucha global por las reservas restantes de petróleo. No son pocos en Washington. de hecho, los que consideran la colisión casi inevitable. “La concentración china de cara a posibles contingencias en el estrecho de Taiwan [...] es un impulso importante a su modernización [militar]“, constataba el Departamento de Defensa en la edición de 2008 de su informe anual, El Poder Militar de la República Popular China. “Sin embargo -continuaba- un análisis de sus adquisiciones militares y de su pensamiento estratégico sugiere que Pekín también está desarrollando capacidades para afrontar otras contingencias, como podrían ser los conflictos por recursos”.
Los conflictos por reservas planetarias de petróleo no son, con todo, el único camino que el nuevo estatus de China como potencia energética podría abrir. También es posible, en efecto, imaginar un futuro de mutua cooperación entre China y Estados Unidos con el objetivo de buscar alternativas energéticas que evitarían la necesidad de inyectar sumas ingentes en la carrera armamentística naval y militar. El presidente Obama y su homólogo chino, Hu Jintao, parecieron entrever dicha posibilidad cuando, en una cumbre celebrada en Pekín el pasado noviembre, acordaron colaborar en el desarrollo de combustibles y sistemas de transporte alternativos.
Llegados a este punto, sólo hay un par de cosas claras. La primera: mientras mayor sea la dependencia china de la importación de petróleo, mayor será el riesgo de fricción y de conflicto con los Estados Unidos, cuya dependencia de fuentes problemáticas de energía también es creciente. La segunda: mientras mayor sea su dependencia del carbón, menos cómoda será nuestra vida en el planeta. Finalmente, mientras mayor sea su énfasis en combustibles alternativos, más posibilidades tendrá de convertirse en la gran potencia del siglo XXI. La respuesta, entre todas las posibles, que China pueda dar a sus necesidades energéticas, es aún incierta. Cualquiera sea su decisión, sacudirá al mundo.
Michael T. Klare es profesor de estudios de Paz y Seguridad Mundial en el Hampshire College. Su último libro es Rising Powers, Shrinking Planet: The New Geopolitics of Energy (Metropolitan Books
http://www.tomdispatch.com/blog/175297/tomgram%3A_michael_klare%2C_china_shakes_the_world
Autor: Alfredo Jalife-Rahme *
Michael Klare, académico de varios centros universitarios en Estados Unidos y uno de los óptimos geopolitólogos de la energía a escala planetaria, aborda la emergencia de China como la “superpotencia energética del siglo XXI” (www.tomdispatch.com, 19 de septiembre de 2010).
 Klare prolonga, en su importante artículo, las conocidas tesis de sus 13 libros anteriores, en particular la de su más reciente libro Potencias en ascenso, planeta encogido: la nueva geopolítica de la energía, que versa sobre las consecuencias geopolíticas de la escasez de recursos primarios, primordialmente los vitales cuan finitos hidrocarburos por los cuales compiten las máximas superpotencias planetarias, tanto del lado de la oferta como de la demanda: Estados Unidos, Europa y el BRIC (sigla de Brasil, Rusia, India y China).

Proferido en forma menos economicista, solamente Rusia y Brasil (gracias a los hallazgos recientes en las aguas profundas del Atlántico Sur) son autosuficientes, mientras que Estados Unidos, Europa, China e India serán cada vez más dependientes de los hidrocarburos por los que luchan en cada tramo del planeta.

En síntesis, Klare comenta que hay que seguir los movimientos energéticos de China para conocer el futuro de la energía, así como el futuro de la geopolítica de las grandes potencias, mientras que “Estados Unidos vigila con ansiedad”.

En su libro Potencias en ascenso, planeta encogido: la nueva geopolítica de la energía, Klare expone el milagroso resurgimiento de Rusia gracias al manejo de sus “colosales recursos energéticos” de los que dependen Europa y ahora China, quien en la década pasada consumía sólo 8 por ciento de la energía global frente a 24 por ciento de Estados Unidos y 20 por ciento de Europa. Ya en 2006 China había duplicado su consumo a 16 por ciento del total mundial.

En su reciente artículo, obviamente más actualizado, Klare le da vuelo al anuncio hecho en The Wall Street Journal por Fatih Birol, jefe de economistas de la polémica Agencia Internacional de Energía, con sede en París, de que China se había colado, por encima de Estados Unidos, como el primer consumidor global de energía.

Este anuncio no le complació mucho a China porque no desea ser colocada en la palestra en temas candentes que conllevan a situaciones delicadas en cuanto a la emisión del bióxido de carbono se refiere.

A juicio de Klare, “China, al haberse convertido en el primer consumidor global de energía, se coloca como un actor internacional cada vez más dominante que marca el paso en configurar nuestro futuro global”. Así, China no solamente determinará los precios de “los combustibles críticos”, sino también “el tipo” de energía en boga: “Las decisiones de China en cuanto a sus preferencias de energía determinarán si China y Estados Unidos pueden evitar enfrascarse en una batalla global sobre la importación del petróleo y si el mundo escapará al catastrófico (sic) cambio climático”.

Para empezar, hace mucho que inició la guerra por los recursos energéticos entre China y Estados Unidos, desde el Estrecho de Malaca (en el Sureste asiático), pasando por el Estrecho de Ormuz (en el Golfo Pérsico), hasta el Estrecho de Bab-El-Mandab (en el Mar Rojo), con la dedicatoria “terrorista” de asfixiar el transporte marítimo del petróleo a China.

Luego, el polémico tema del “catastrófico” cambio climático no solamente le importa un comino a Calderón (quien está más preocupado en forjar una alianza Partido Acción Nacional-Partido de la Revolución Democrática para la elección presidencial de 2012, que en impulsar la cercana Cumbre de Cancún, prolongación de la abortada Cumbre de Copenhague, y que desde ahora se vaticina será un fracaso estruendoso), sino que, peor aún, su polémica temática puede desaparecer del radar global con el ascenso del Partido del Té (una excrecencia del Partido Republicano) en Estados Unidos.

La sinopsis que realiza Klare sobre “el ascenso de Estados Unidos a la prominencia global” –gracias al descubrimiento del petróleo en Pennsylvania en 1859 que lo llevó a ser el primer productor mundial durante la primera y la segunda guerras mundiales, además del papel determinante que jugó el “oro negro” a favor del Noreste industrial durante la guerra civil– es sencillamente fascinante.

El control mundial de la producción petrolera por Estados Unidos a partir de la segunda mitad del siglo XIX cristalizó su asombrosa industrialización y “nutrió a sus gigantescas trasnacionales” durante la primera mitad del siglo XX.

Aduce, en forma, persuasiva que Estados Unidos “creó un establishment económico y militar basado en el petróleo”, pero después de la Segunda Guerra Mundial, cuando su producción empezó a declinar, “una sucesión de presidentes forjaron una estrategia global fincada en asegurar su acceso al petróleo foráneo”, por lo que concretó su gran alianza con Arabia Saudita.

El ascenso de China como primer consumidor global de energía obliga a Estados Unidos a reajustar en forma dramática su estrategia de captura global del petróleo ajeno cada vez más competido.

Klare extrapola a China la previa experiencia histórica de Estados Unidos, lo cual ya empieza a ser calurosamente discutido.

También conjetura que los líderes chinos visualizan al petróleo quizá como “su máxima preocupación”, por lo que “se han consagrado a planificar la procuración de su adecuado abastecimiento futuro”, donde resaltan “dos desafíos fundamentales: asegurar energía suficiente para suplir su cada vez más creciente demanda y decidir a qué combustibles recurrir”, lo cual tendrá “asombrosas implicaciones globales”.

Klare destaca la vulnerabilidad del abastecimiento primordialmente por la vía marítima de China, que puede sucumbir fácilmente ante un bloqueo naval o durante un conflicto prolongado por la posesión de Taiwán.

Por el momento, descartamos un “conflicto prolongado” por Taiwán, que está siendo absorbida por la vía geoeconómica de su gigante continental. El bloqueo naval es el talón de Aquiles de China, que ha sido detectado desde el siglo XIX por la piratería británica y a cuya degustación en el siglo XX acaba generosamente de invitar Estados Unidos mediante sus tres provocativos ejercicios militares, casi simultáneos con sus aliados regionales, muy probablemente para pulsar la resistencia marítima de China desde el Mar de Sur de China hasta el Mar Amarillo.

Klare plantea que el ideal del suministro chino sería el doméstico, postura que favorecen sus estrategas militares.

China posee carbón en abundancia y el Departamento de Energía estadunidense proyecta que en 2035 constituirá el 62 por ciento de sus suministro energético neto. El problema radica en que tal dependencia exacerbaría sus problemas ambientales, lo que afectaría su economía con los incrementos en los costos médicos, además que dejaría hueca la retórica del cambio climático.

Uno de los énfasis del gobierno chino se ha trasladado al desarrollo de la energía renovable, específicamente la eólica y la solar. Por lo pronto, China se ha convertido en líder de turbinas eólicas y de paneles solares, al grado tal que ya exporta su tecnología a Estados Unidos. Klare comenta que China puede encabezar una revolución tecnológica en tales ámbitos innovativos.

En cuanto al petróleo y la enorme dependencia de China a su importación, esa nación puede involucrarse en las regiones productoras que “Estados Unidos considera desde hace mucho como su reserva privada”, lo cual presagia una colisión de trenes.

El año pasado, China era el segundo importador mundial de petróleo, con 8.6 millones de barriles al día (MBD), frente al primer lugar que ocupa Estados Unidos, con 18.7 MBD.

El grave riesgo yace en que el petróleo es mayormente extraído en el célebre “arco de la crisis”. China importa hoy su petróleo (en orden descendente) de Arabia Saudita, Irán, Angola, Omán, Sudán, Kuwait, Rusia, Kazajstán, Libia y Venezuela, es decir, primordialmente del “arco de la crisis”, con excepción de Rusia y Venezuela (aunque esta última es cada vez más empujada a la nueva zona conflictiva creada por Estados Unidos en el Caribe), sin pasar por alto que Angola acaba de salir de una larga guerra civil.

Destaca que, el año pasado, China haya importado por primera vez más petróleo de Arabia Saudita que de Estados Unidos, “un cambio geopolítico de mayor significado dada la historia de la relación de Estados Unidos y Arabia Saudita” que plasmó el presidente Roosevelt con el rey Abdul Aziz. Así las cosas, con el “pico del petróleo” previsto para 2015, es decir, a partir de que comience su declive, Estados Unidos y China, las dos máximas potencias importadoras de “oro negro” a escala planetaria, probablemente se enfrascarán en una contienda global para su captura.

Para Klare, los tres caminos que adopte China son diáfanos: el petróleo (colisión geopolítica inevitable con Estados Unidos), el carbón (contaminación y exacerbación del cambio climático que provocará catástrofe global e insalubridad doméstica) y los combustibles alternativos (el dominio de China para el siglo XXI).

Sea cual sea la decisión de China en los tres caminos, su fallo “sacudirá al mundo”.

A nuestro juicio, Klare sobredimensiona la extracción del carbón por China y no toma en cuenta sus fuertes inversiones en materia nuclear. La extracción del carbón no siempre será “sucia” y ya existe a la vista una tecnología “limpia” por desarrollar, la cual será benéfica también para Estados Unidos, que posee vastas reservas de carbón.

Sin duda que la irrupción de China en el ámbito energético “sacudirá al mundo”, pero no lo hará sola ?y en esto nos distanciamos de Klare? porque habría que tomar en cuenta en la ecuación energética global a India (otro gigante que no se debe descuidar), a los países emergentes que consumirán mayor energía y, sobre todo, a Estados Unidos, tan adicto como China a la energía y a quien no hay que olvidar tan pronto. Tampoco Europa y Japón, que con todo y su legendaria esclerosis y sus múltiples crisis, cesarán de participar en la ecuación global de la energía, aunque no en forma tan determinante como antes.


La población y el desarrollo de China en el siglo XXI

Libro blanco publicado en 2000 por la Oficina de Información del Consejo de Estado de la República Popular China

Estoy llamando a las estrellas (1985)
Recuperamos un documento difundido en español por la República Popular China el año 2000, que resume los planes y programas vigentes cuando iba a comenzar el nuevo siglo, por lo que hace a población y a desarrollo. Al fundarse en 1949 la República Popular China su población era de 542 millones de habitantes; en 1969 el presidente Mao lo era sobre 806 millones de comunistas. En los años setenta, se adoptaron medidas de planificación familiar para hacer frente al preocupante crecimiento demográfico, y en 1980, al superar la población china los 1.000 millones, se estableció la política de «un hijo por pareja». En 1995 el territorio chino albergaba a 1.200 millones de personas, y poco a poco, con grandes dificultades, se fue logrando frenar la natalidad, que en 2000 se situaba en un 12,41 por mil. El «X Plan Quinquenal para la Economía Nacional y el Desarrollo Social», aprobado en la IV Sesión de la IX Asamblea Popular Nacional, en marzo de 2001, buscaba que entre 2001 y 2005 el promedio anual de crecimiento vegetativo de la población china no superase el 9 por mil, para lograr contener la población en menos de 1.330 millones en 2005, y en 1.400 millones en 2010. El 6 de enero de 2005 nació en Pequín el niño que, convencionalmente, permitió al Pueblo alcanzar la cantidad de 1.300.000.000 de chinos vivos. Se calcula que en 2006 la población de China alcance los 1.320 millones de habitantes, y un PIB per cápita de 1.700 dólares.
La población y el desarrollo de China en el siglo XXI
2000
I
Prólogo
1. La humanidad va a entrar en el siglo XXI en que habrá grandes progresos de la ciencia y la tecnología, se operará cambios drásticos en el orden y la situación económica del mundo y la población y el desarrollo se convertirán aún más en importantes problemas que sigue muy de cerca la comunidad internacional. No habrá mas opción para los países que toman el camino del desarrollo sostenible para que el crecimiento de la población sea bien concertado con la economía, la sociedad, los recursos y el medio ambiente.
2. China es un país en vías de desarrollo con la población más numerosa del mundo. Según una encuesta de muestreo, al finalizar 1999, la población nacional (sin incluir las regiones administrativas especiales de Hong Kong y Macao y la provincia de Taiwán) llegó a los 1.260 millones, cifra que representa aproximadamente el 21 por ciento de la población mundial. Para conocer con mayor exactitud la razón y la tendencia de los cambios demográficos, controlar mejor el crecimiento poblacional, elevar la calidad de la población y trazar mejores políticas poblacionales y un plan de desarrollo social y económico para el siglo XXI, el gobierno chino, en noviembre de 2000, realizó el quinto censo nacional. Tan pronto como concluya el procesamiento de los datos, se los darán a conocer sin demora.
3. Condiciones específicas de China son la inmensa población, la insuficiente base económica y la relativa escasez de recursos naturales per cápita. Tampoco se puede desligar de los problemas demográficos muchas contradicciones y problemas surgidos en el proceso de desarrollo económico y social del país. El problema de la excesiva población es el quid y el problema primordial que frena el crecimiento económico y social de China. Resolver bien el problema demográfico significa el mejoramiento de la vida del pueblo, el aumento de la calidad poblacional y la prosperidad de la nación china y es, al mismo tiempo, fundamental para la paz y el desarrollo del mundo.
4. De acuerdo con las exigencias de la meta estratégica de la modernización de la nación, el gobierno chino, partiendo de la realidad nacional, ha trazado y puesto en práctica una política demográfica que concuerda con las condiciones básicas de la nación. Esto constituye una enorme contribución al control de la población en China y en el mundo y al desarrollo y progreso de la humanidad. El gobierno chino está dispuesto a cooperar con la comunidad internacional, en los esfuerzos incansables para resolver de manera practica y eficaz los problemas de población y de desarrollo. El gobierno chino tiene la plena convicción de que en el siglo XXI, la empresa del control demográfico y del desarrollo se logrará mayor desarrollo racional y que la nación china hará mayores contribuciones a la civilización y el progreso de la humanidad.
II
Situación Actual y Perspectiva
5. A partir de la década de los 70, sobre todo después de la aplicación de la política de reforma y apertura al mundo exterior, China estableció políticas demográficas para controlar el crecimiento poblacional y elevar la cualidad de la población. Desde entonces, la planificación familiar, quedó implantada como política fundamental del Estado. El gobierno chino estimula el matrimonio y la procreación tardíos y aboga por que una pareja tenga un solo hijo y planifique razonablemente el nacimiento de su segundo hijo conforme a leyes y reglamentos. Esta política también se aplica a las minorías étnicas. Todas las provincias, regiones autónomas y ciudades directamente subordinadas al gobierno central han elaborado políticas concretas de acuerdo con la situación local.
6. El gobierno chino concede mucha atención al problema de la población y el desarrollo, y lo ha puesto en su agenda de trabajo como parte importante del plan general para el desarrollo económico y social. Siempre enfatiza que el crecimiento demográfico debe adaptarse al desarrollo económico y social y concordar con la utilización de los recursos naturales y la protección del medio ambiente. Desde los años 90 del siglo XX, el gobierno central celebra conferencias una vez al año sobre la población y el desarrollo para analizar importantes asuntos, elaborar políticas y medidas de gran significado. El gobierno organiza y coordina a las dependencias correspondientes y agrupaciones de masas para que cumplan conjuntamente el programa de población y planificación familiar, vinculando estrechamente la planificación familiar con el desarrollo económico, con la eliminación de la pobreza, con la protección de la ecología, con la utilización razonable de los recursos, con la popularización de la educación cultural, con el desarrollo de servicios de salud, con el mejoramiento de la seguridad social, con el elevamiento de la posición social de las mujeres, &c., a fin de solucionar definitivamente los problemas de población y desarrollo.
7. Tras cerca de 30 años de esfuerzos, China ha logrado encontrar vías con características nacionales para manejar integralmente el problema demográfico y ha establecido gradualmente sistemas de reajuste de la población y de administración de la planificación familiar, los cuales concuerdan con las exigencias de una economía de mercado, y han logrado notables éxitos en materia de población y desarrollo. Tanto los derechos a la supervivencia y al desarrollo como los derechos económicos, sociales y culturales de los ciudadanos han mejorado mucho.
• El crecimiento demográfico está bajo control efectivo. La natalidad y el índice de crecimiento demográfico natural que en 1970 era de 33,43 por mil y 25,83 por mil, respectivamente, se redujeron a 15,23 por mil y 8,77 por mil en el año 1999, y la tasa total de nacimientos ha descendido al nivel inferior a la tasa de regeneraciones, colocando a China entre los países de más baja natalidad. A pesar de su economía menos desarrollada, China ha logrado en un corto plazo una transformación histórica del modelo de reproducción demográfica pasando de la situación de alta natalidad, baja mortalidad, alto crecimiento poblacional, a ser de baja natalidad, baja mortalidad y bajo crecimiento demográfico.
• La economía nacional ha registrado un desarrollo acelerado, el poderío integral de la nación ha aumentado enormemente y el nivel de vida del pueblo ha mejorado considerablemente. La política de planificación familiar ha reducido en más de 300 millones de personas la población actual. Eso significa que hay más de 300 millones de personas menos en todo el país, lo cual significa para el Estado y la sociedad un gran ahorro de recursos en la crianza. Se ha aliviado la presión que ejerce una cantidad excesiva de pobladores sobre los recursos naturales y el medio ambiente, y se ha impulsado el desarrollo económico y el mejoramiento del nivel de vida del pueblo. Se ha cumplido con anticipación la meta estratégica de duplicar el producto nacional bruto del año 1980. La vida del pueblo ha alcanzado en general un nivel de comodidad. En las zonas rurales de China, la población en pobreza que aún vivía sin suficientes alimentos y ropa, disminuyó de más de 250 millones de personas a finales de la década del 70 a 34 millones a finales de 1999. Respecto de la población total del campo ese porcentaje bajó del 33% a alrededor del 3%. El problema de los alimentos y el vestido para la población en pobreza en las zonas rurales ha sido básicamente resuelto.
• Se ha logrado notables éxitos en la educación y la salud. Hasta finales del año 2000, se ha alcanzado la meta de popularizar la educación obligatoria de 9 años y erradicar el analfabetismo entre los jóvenes y adultos de mediana edad. El número de universitarios por cada 10 mil personas de la población ascendió de un promedio de 8,9 personas en 1978 a 32,8 en 1999. El acceso a servicios primarios de salud está garantizado para todos. La mortalidad entre las mujeres embarazadas y parturientas ha bajado del 94,7 por 100 mil en 1990 al 56,2 por 100 mil, mientras que la tasa de maternidad en hospitales llegó en 1999 al 66,8 por ciento. En el mismo año, la esperanza de vida de la población llegó a un promedio de 71 años de edad, alcanzando ya el nivel de los países medianamente desarrollados.
• La posición social de las mujeres ha registrado una notoria mejoría, los derechos de los niños están garantizados y las condiciones de vida de los ancianos han experimentado un constante mejoramiento. Actualmente, más de la tercera parte del personal administrativo y técnico en las instituciones y empresas estatales son mujeres. En 1999, las mujeres ocuparon el 46,5% de toda la población que tenía trabajo. Este porcentaje fue superior al promedio mundial que ese año fue de 34,5%, y los ingresos de las mujeres representaron el 80,4% de los del sexo opuesto. La mortalidad entre los niños menores de 5 años de edad fue de 4,2% en 1998, un descenso de 31,8% en comparación con 1991. En 1999, la tasa de matrícula de niños en edad escolar llegó al 99,1% y la proporción de alumnos promovidos a ciclos de secundario llegó a 94,4%. Y entre las tasas de vacunación planificada para niños menores de 1 año, la de la vacuna BCG fue de 97,8%, de la vacuna contra la poliomielitis, fue de 97,4%, la contra tosferina, difteria y tétanos, del 97,8% y la contra sarampión, del 97,5%. En 1999, cerca de 3 millones de empleados jubilados se acogieron al sistema de seguro básico de vejez. Sumaron más de mil las entidades de bienestar social auspiciadas por el Estado, mientras que cerca de 40 mil casas para ancianos eran patrocinadas por entidades colectivas.
• Toda la sociedad ha adquirido mayor conciencia sobre la cuestión demográfica: controlar el crecimiento demográfico es benéfico tanto para un desarrollo armonioso entre la población y la economía, la sociedad, los recursos naturales y la protección del medio ambiente como para un desarrollo sostenible; hay que controlar la natalidad en vez de adoptar una actitud de no intervención; Al tratar de solucionar el problema demográfico, no sólo hay que preocuparse por la cantidad de la población, sino también poner énfasis en el mejoramiento de su cualidad y de la salud reproductiva, de la calidad de vida y del bienestar del ser humano a fin de lograr un desarrollo integral de la gente; El problema poblacional es en esencia un problema de desarrollo, que podrá ser definitivamente resuelto sólo cuando se logre el desarrollo integral en los aspectos económico, social y cultural. Al mismo tiempo, los conceptos tradicionales de la gente sobre matrimonio, procreación y mantenimiento de la vejez han experimentado cambios radicales. La tradicional mentalidad acerca del matrimonio y la procreación en edad temprana, de tener más hijos para más fortuna y de preferir hijos varones que hijos mujeres, está siendo sustituida gradualmente por conceptos más científicos, civilizados y avanzados como los de matrimonio y procreación tardíos, menos hijos pero de mejor calidad, igualdad entre hijos varones y mujeres. Hay cada día más parejas que por propia iniciativa acatan la planificación familiar. La edad media del primer casamiento de las mujeres en edad fecunda se elevó de los 20,8 años en 1970 a los 23,57 en 1998, y el porcentaje de las mujeres casadas en edad fecunda que usan uno u otro método contraconceptivo llegó al 83%. El número promedio de miembros de una familia se redujo de 4,84 personas en 1971 a 3,63 en 1998.
• La cooperación y los intercambio internacionales en el ámbito de población y desarrollo se han expandido incesantemente. China está plenamente consciente del significado trascendental que representa la solución de su propio problema de población y desarrollo para la promoción de la paz y el desarrollo mundiales, y se ha comprometido a acatar y poner en práctica los principios y contenidos básicos acordados en las conferencias internacionales sobre la población. Después de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo celebrada en 1994, el gobierno chino ha adoptado una serie de medidas para cumplir el "Plan de Acción" de la conferencia. En los últimos años, China ha mantenido fructífera cooperación con la Fundación de la ONU para la Población, con la Organización Mundial de Salud, la Federación Internacional de Planificación Familiar y otras organizaciones internacionales, así como con gobiernos y organizaciones no gubernamentales de diversos países en las áreas de salud reproductiva, educación de adolescentes y jóvenes, contraconcepción de emergencia, participación de hombres en la planificación familiar, &c. El éxito del programa de población y planificación familiar en China ha aportado experiencias útiles para muchos otros países y es reconocido cada día más por la sociedad internacional.
8. En las próximas décadas, el problema de población y desarrollo en China entrará en una nueva etapa histórica. Si se mantiene estable la baja natalidad, la población de China pasará gradualmente de un crecimiento lento a un crecimiento cero, y la suma total de la población descenderá lentamente después de haber tocado el punto máximo. Si se aprovecha la oportunidad histórica que significa el descenso de la natalidad, la reducción de la taza global de crianza social, y la abundancia de recursos de manos de obra, se debe realizar grandes esfuerzos para desarrollar la educación, la ciencia y la tecnología, aumentar las inversiones sociales, y elevar el nivel del ahorro, con lo cual se sentará una firme base para un crecimiento económico acelerado, para el aumento del poderío nacional y un desarrollo armónico y sostenible entre la población y la economía, la sociedad, los recursos naturales y el medio ambiente. Mientras tanto, una sólida base de recursos materiales es también proporcionada por el establecimiento y mejoramiento del sistema de economía de mercado socialista, y el desarrollo sostenido, rápido y saludable de la economía nacional.
9. El gobierno chino está consciente de que las contradicciones entre la población y el desarrollo aún son agudas en China, con muchas dificultades y desafíos por enfrentar. La población seguirá incrementándose durante un periodo bastante largo, con un crecimiento neto de más de 10 millones cada año en los próximos decenios; eso ejercerá grandes presiones sobre la economía, la sociedad, los recursos naturales, el medio ambiente y el desarrollo sostenible; será difícil cambiar fundamentalmente en corto plazo la situación de baja cualidad de la población en su conjunto, que no está a la altura del rápido desarrollo de la ciencia y la tecnología; el gran aumento de la población económicamente activa ofrece alta presión sobre el empleo; la conversión del país en una sociedad envejecida en momentos en que su economía todavía no está desarrollada, dificulta aún más los esfuerzos por establecer un sistema completo de seguridad social; la existencia durante largo tiempo de un desarrollo económico y social desequilibrado entre distintas regiones hace que las tareas de erradicar la pobreza sean más duras; el incremento de los flujos de población, la migración de la población rural hacia las ciudades y la redistribución poblacional en distintas zonas están afectando el tradicional sistema de administración económica y social, así como las políticas demográficas conexas; durante el proceso de mejoramiento del sistema de una economía de mercado socialista, van a asomar poco a poco diversas contradicciones y problemas, y aún existe la complejidad que enfrenta el problema de población y desarrollo.
III
Metas y principios
10. Para solucionar los problemas demográfico y de desarrollo, el punto de partida de China reside en: Seguir el camino que con peculiaridades chinas, trata las cuestiones de la población y el desarrollo, basado en las condiciones básicas de población inmensa, escasez de recursos naturales per cápita y relativo atraso del nivel económico y técnico-científico, tomando como referencia las experiencias de otros países del mundo en la administración y los logros científicos resolviendo los problemas surgidas en el control de la población y el desarrollo en combinación de las realidades de China; Persistirse en los principios estratégicos del desarrollo sostenible y de solucionar los problemas demográficos en el proceso de desarrollo, para que la población se desarrolle en buena concordancia con la economía, la sociedad, los recursos y el medio ambiente a fin de materializar la modernización nacional y el desarrollo integral de la gente; Adherirse a la meta básica de cumplir plenamente los derechos humanos tratando los asuntos reales del país a la luz de los principios generales de derechos humanos, poniendo los derechos de subsistencia y de desarrollo en primer lugar y elevando con esfuerzos el nivel del pueblo de disfrutar los derechos básicos y la libertad a la ciudadanía, la política, la economía, la sociedad y la cultura; Respetar las diversas culturas, las costumbres y los hábitos religiosos y la moral de los pueblos que integran la población, así como elaborar y poner en práctica el plan y la política sobre asuntos demográficos y de desarrollo a base de la unión de la merecida consideración de los asuntos primordiales del desarrollo, las condiciones, los derechos y las obligaciones a fin de que todos los miembros de la sociedad gocen de las iguales oportunidades de desarrollo.
11. Metas de población y desarrollo en China:
• Hasta el 2005, la población nacional no sobrepasará los 1.330 millones (sin incluir la de las regiones administrativas especiales de Hong Kong y Macao y la de la provincia de Taiwán) y el índice de crecimiento demográfico vegetativo no será, en término medio, más de 9 por mil. Asimismo, ofrecerán de manera integral los servicios sanitarios y de salud así como los de salud reproductiva, y tendrá que adoptarse opcionalmente medidas anticonceptivas para que la tasa de mortalidad de las mujeres embarazadas y parturientas baje a 42 por cien mil y el índice de mortalidad de los recién nacidos, a 31 por mil. Al reforzar y mejorar los resultados ya alcanzados en la educación obligatoria de 9 años, es menester reforzar primordialmente la educación obligatoria de 9 años en las zonas pobres y de minorías étnicas; En las ciudades y las zonas rurales que tengan condiciones adecuadas se debe satisfacer básicamente la demanda social sobre la educación de segundo ciclo de secundaria para que el índice de matrícula en el primer ciclo de secundaria llegue a más de 90 por ciento y el del segundo ciclo de secundaria se eleve aún más. Asimismo, hay que dar los primeros pasos en el establecimiento de un sistema de seguridad social en las ciudades y poblados urbanos y en las zonas rurales que tengan adecuadas condiciones.
• Hasta el 2010, el número de la población nacional estará dentro de los 1.400 millones y la vida del pueblo será más acomodada. Paralelamente, la cualidad del pueblo se mejore notablemente, el número de años fijados para la educación alcance el nivel avanzado de los países en desarrollo y las masas populares gocen de la fundamental asistencia médica y sanitaria así como servicios de salud reproductiva, de modo que se familiarice la adopción opcional de medidas anticonceptivas y que la proporción de sexo entre los recién nacidos tienda a normalizarse. Se esforzará por resolver los problemas derivados de la población de tercera edad y se establecerá de manera inicial el sistema de seguridad social para todos los miembros de la sociedad.
• Hasta mediados del siglo XXI, luego de que la población nacional llegue a su nivel máximo (1.600 millones, aproximadamente), se descenderá paulatinamente. La cualidad y el nivel de condición física de la población se mejorará en todos los aspectos y se popularizará la educación de segundo ciclo de secundaria y la educación superior. Se complete en forma cabal y eficaz el sistema de seguridad social. La distribución de la población y la estructura del empleo sean racionalizadas y el nivel de urbanización de la población se eleve por un amplio margen. La vida del pueblo será más confortable, el ingreso per cápita alcanzará el nivel de los países moderadamente desarrollados y el nivel de civilización social se incrementará en forma notable para materializar, así, en lo fundamental, el desarrollo concordante de la población con la economía, la sociedad, los recursos naturales y el medio ambiente y la modernización del país.
12. Los principios básicos que China seguirá en la solución de los problemas de población y de desarrollo son los siguientes:
• Política integral sobre la población y el desarrollo. Es preciso acelerar el desarrollo económico y social, prestar mucha importancia a la ciencia y tecnología y la educación, hacer más esfuerzos por elevar el nivel de vida del pueblo y la calidad de los ciudadanos, colocar la solución a los problemas demográficas dentro del plan integral de desarrollo de la economía nacional y del progreso social, elaborar y formar un conjunto de políticas a fin de empujar un desarrollo armonioso de la población con las condiciones económicas, sociales, de recursos naturales y de protección medioambiental. También es necesario seguir con la actual política de planificación familiar y mejorarla.
• Tratamiento global de los problemas demográficos. Es indispensable establecer y mejorar un sistema de reajuste y control y un mecanismo de administración demográfica y de planificación familiar que concuerde con el sistema de economía mercantil de carácter socialista y tomar las medidas legal, educacional, económica y administrativa en bien de tratar de manera integral los problemas demográficos.
• Integrar la orientación estatal con la opción voluntaria de las masas populares. El Estado va a trazar políticas y tomar debidas medidas de garantías tomando en cuenta tanto los intereses estatales e individuales como los intereses a largo plazo y a corto tiempo y los intereses globales y parciales, realizando la integración de la conducción administrativa con el trabajo de masas en miras a elevar la conciencia de las masas en el manejo del asunto.
• Aplicación en su conjunto y orientación especifica. Es imperativo poner el énfasis en las zonas rurales y en las menos desarrolladas, elaborar principios preferenciales y poner en juego el papel ejemplar de las ciudades y zonas desarrolladas para impulsar el profundo desarrollo en las diferentes regiones.
• Tomar la formación integral de los seres humanos como trabajo central. Es menester respetar la posición de las masas populares en su calidad de dueñas de sus asuntos, salvaguardar sus derechos e intereses, vincular la planificación familiar con el desarrollo económico, ayudar a las masas a alcanzar la prosperidad mediante el trabajo propio y formar familias prósperas y de buen comportamiento y, asimismo, hacer esfuerzos para ofrecer servicios de calidad a las masas.
Palacio de la Juventud -fragmento- (1960)
IV
Programa de Acción
Ofrecer excelentes servicios a la planificación familiar y a la salud reproductiva
13. Se debe estabilizar la tasa de baja procreación. Estabilizar la actual política de planificación familiar, persistir en la ya establecida y efectiva orientación de trabajo sobre la población y la planificación familiar, establecer un régimen de reajuste y control y un mecanismo administrativo que correspondan al sistema económico de mercado socialista, reforzar los trabajos de infraestructura en las entidades básicas y crear de manera activa condiciones para colocar los trabajos demográficos y la planificación familiar dentro de los sistemas de administración y de servicios integrales de las entidades básicas comunales. Insistir en la política de actuar según la situación local y orientar el trabajo en diferentes formas, poner énfasis en llevar al buen término el trabajo de planificación familiar en las zonas rurales, sobre todo en las de la parte central y occidental del país y materializar el desarrollo equitativo en las diferentes regiones. Asimismo, reformar y perfeccionar el sistema de responsabilidad administrativa sobre la meta de trabajo demográfico y de planificación familiar, a fin de promover el cambio de la mentalidad sobre el trabajo de planificación familiar y del modo de trabajo.
14. Establecer servicios de primera clase. Persistir en hacer de la difusión y la educación el núcleo del trabajo, mantener la opción anticonceptiva como lo principal e insistir en los trabajos cotidianos como los prioritarios, popularizar conocimientos científicos, proporcionar a las masas populares servicios de primera clase en las ramas de producción, vida cotidiana y procreación y satisfacer en mayor grado la demanda de las masas populares en la planificación familiar y la salud reproductiva, a fin de promover el desarrollo integral de los seres humanos.
15. Desarrollar productos relacionados con la salud reproductiva y sus derivados. Elevar la calidad y el nivel tecnológico y científico de los productos relativos a la salud reproductiva y acelerar la transferencia de los frutos tecnocientíficos. Reforzar la investigación y el desarrollo de las técnicas sobre la salud reproductiva y la construcción de las bases industriales. Popularizar las nuevas tecnologías y nuevos productos y optimizar las estructuras de productos. Fortalecer la administración de los mercados y estandarizar sus operaciones.
Reforzar la cualidad integral de los ciudadanos
16. Elevar la cualidad de los recién nacidos. Desarrollar la salud materno-infantil y elevar el nivel de su salud. Popularizar conocimientos sobre la eugenesia y la puericultura, ofrecer exámenes físicos prematrimoniales, diagnósticos prenatales y consultas hereditarias, detectar científicamente las enfermedades de los recién nacidos y la administración integral de las enfermedades infantiles. Reforzar los servicios de salud en los períodos de preñez y parto, alentar el parto en el hospital y alimentar a los bebés con leche materna. Elevar el nivel de servicios de salud materno-infantiles, reducir lesiones parturientas y reducir la incidencia de partos defectuosos.
17. Elevar la cualidad de la salud poblacional. Con los primarios servicios rurales de salud como centro de gravedad, reforzar la construcción de la red de servicios rurales de salud, desarrollar y perfeccionar el sistema de múltiples servicios rurales de salud, establecer y mejorar los variados sistemas de seguridad médica preliminares en las zonas rurales.
Profundizar el desarrollo de las actividades educacionales en bien de la salud del campesinado, elevar la mentalidad de los campesinos sobre la salud y la capacidad de auto-servicio sanitario. Desplegar ampliamente las campanas por la salud del pueblo, fortalecer las condiciones físicas y el nivel de salud del pueblo. Mejorar el hábitat y poner en práctica los servicios de consultas psicológicas para promover la salud fisiológica y psicológica. Reforzar los servicios de salud en los períodos de adolescencia, de embarazo y parto, de cambios fisiológicos y de vejez, elevar el nivel y la calidad de vida de la gente. Prevenir y controlar de manera activa la difusión del Sida y otras enfermedades venéreas.
18. Elevar la cualidad científica y cultural. Desarrollar la educación básica, la profesional, la de adultos y la de los ancianos, rebajar la tasa de analfabetos. Garantizar los derechos de educación de los menores de edad, de las mujeres, de las minorías nacionales, de los minusválidos y de los pobres así como de otros grupos de personas especiales. Profundizar la reforma educacional, poner énfasis en el impulso de la educación en el sentido de elevar la cualidad moral, prestar atención a la formación de conceptos creativos en la gente y su capacidad para llevarlos a la práctica y elevar la capacidad de formar a los hombres de talento. Continuar popularizando la educación obligatoria de 9 años y erradicar el analfabetismo entre los jóvenes y adultos y ampliar los alcances de la enseñanza secundaria de segundo ciclo y de los centros docentes superiores. Perfeccionar el sistema de educación continua y establecer de manera gradual el sistema educacional de por vida.
19. Elevar la cualidad ideológica y moral. Reforzar los conocimientos legales y la concepción del sistema legal. Modificar hábitos y costumbres viejos, erradicar normas convencionales, malas costumbres, conceptos atrasados e ignorancia, establecer sanos conceptos de valores, la ética, la culta opinión pública y buenos hábitos sociales. Prestar atención al sano crecimiento de los adolescentes, desplegar variadas y ricas actividades culturales y educacionales, fortalecer la formación moral de los adolescentes y poner énfasis en la prevención de los actos peligrosos de los adolescentes.
Garantizar los derechos e intereses de las mujeres y niños
20. Garantizar los derechos al trabajo de las mujeres. Asegurar que las mujeres y hombres tengan los mismos derechos a la gestión y administración de producción y elevar la posición económica de las mujeres. Ampliar las áreas de empleo de las mujeres, incrementar las oportunidades de empleo de las mujeres y elevar la calidad de empleo de las mujeres. Garantizar los derechos e intereses laborales de las mujeres en salarios y remuneraciones, sobre días feriados y de descanso, sobre condiciones laborales, de seguros sociales y otros rubros y llevar a buen término la protección laboral especial de las trabajadoras.
21. Garantía de los derechos políticos, sociales y culturales de las mujeres. Erradicar la discriminación sexual, materializar la igualdad entre hombres y mujeres y priorizar la dotación de buen ambiente para el desarrollo de las mujeres. Asegurar los derechos de la participación de las mujeres en los asuntos sociales y políticos y las oportunidades de estudio de las mujeres, estimular a las mujeres a tener dignidad propia, autoconfianza, autosostenimiento y autovigorización y crear condiciones para que las mujeres tomen parte en la administración y tomen decisiones. Proponer la igualdad, civilización y armonía en las relaciones familiares, reducir la carga de los asuntos domésticos de las mujeres profesionales. Proteger los intereses especiales de las menores de edad, ancianos y mujeres minusválidas, asestar golpes a los actos infractorios de leyes, tales como las agresiones por medio de la violencia, estafa, tráfico de mujeres y niños, y prostitución y garantizar los derechos individuales y los bienes de las mujeres.
22. Garantía de los derechos de las mujeres a la procreación. Reforzar la mentalidad de gozar de los servicios sanitarios de las mujeres, guiar a las mujeres en el cambio de sus conceptos sobre el matrimonio y la procreación, proteger los derechos e intereses matrimoniales y familiares de las mujeres, sus derechos de procreación y sus derechos e intereses en los períodos de menstruación, preñez, parto y amamantamiento, reforzar los trabajos de difusión y educación de los hombres sobre su cumplimiento de la planificación familiar y su responsabilidad sobre la crianza de los hijos, elevar los derechos de las mujeres en la toma de decisiones en las familias. Realizar a plazo fijo los exámenes de salud de las mujeres y ofrecer servicios de prevención y tratamiento de enfermedades ginecológicas, garantizar que las mujeres gocen de servicios higiénicos adecuados en toda la vida. Recurrir a todos los canales de recursos para resolver el problema de los gastos de las mujeres al evitar la concepción, controlar la natalidad y procrear, asegurar que las mujeres gocen de indispensables servicios medicales y sanitarios en el período de parto y recibir las razonables asistencias económicas. Prohibir la discriminación y el maltrato a las madres que tienen hijas o a las mujeres que no están en condiciones de procrear.
23. Ayudar a las mujeres pobres a librarse de la pobreza y superar dificultades. Con objetivos fijos, establecer cursos de formación en ciencia, tecnología y cultura y ofrecer programas de ayuda a las pobres, apoyar a las mujeres en el manejo productivo de habilidades laborales, incrementar su capacidad para librarse de la pobreza y enriquecerse. Llevar a buen término los trabajos dedicados al mantenimiento de las niñas huérfanas y minusválidas así como ancianas desvalidas en las zonas urbanas y rurales que se encuentren desprotegidas y sin amparo legal, sin capacidad laboral y sin ningún recursos para la vida.
24. Garantizar los derechos e intereses de los niños y adolescentes. Garantizar los derechos a la subsistencia, la protección de los niños y adolescentes al desarrollo individual, a la protección de niños y adolescentes y su participación en los asuntos sociales. Optimizar el ambiente de crecimiento de los niños y adolescentes. Preparar a los niños y adolescentes para que se desarrollen integralmente en lo moral, intelectual, físico y estético. Estimular la preocupación y ayuda de toda la sociedad en bien de las niñas, niños minusválidos, niños de las familias divorciadas, niños de familia de extrema pobreza y niños vagabundos. Sancionar drásticamente el infanticidio y el abandono de las niñas, los actos infractorios de las leyes, tales como los maltratos y abusos, las estafas y el tráfico de niños.
Optimizar la distribución de los recursos humanos disponibles
25. Impulsar de manera activa y segura la urbanización. Reforzar la construcción de la infraestructura urbana y sus instalaciones de servicios, elevar la calidad de construcción y desarrollo urbanos y optimizar la estructura industrial urbana. Poner énfasis en la construcción de pequeña población, desarrollar activamente las medianas y pequeñas ciudades, perfeccionar las funciones de las principales ciudades de las regiones y poner en juego el papel promotor de desarrollo en forma radial de las grandes ciudades. Unificar la planificación urbana y rural, racionalizar la distribución de los poblados, urbes y asentamientos rurales, poner en juego el papel de los centros regionales económicos y culturales en las zonas rurales, guiar el desarrollo intensivo de la urbanización y perfeccionar el sistema de urbanización nacional caracterizado por el coordinado desarrollo entre las grandes y medianas ciudades y los pequeños poblados y poblaciones.
26. Promover la migración y el flujo ordenado de la población. Establecer mercados de mano de obra unificados, abiertos, competitivos y ordenados, reformar el sistema administrativo de registros civiles en las ciudades y poblados, reajustar gradualmente la política de migración de la población de las grandes y pequeñas ciudades, garantizar los derechos normales de los ciudadanos de migrar y elegir sus oficios, impulsar el flujo y distribución racionales de la población urbana y rural e interregional y distribuir racionalmente los recursos humanos. Reformar el sistema administrativo dando prioridad a la administración basada en el registro civil, establecer efectiva administración y red de servicios para ofrecer diversos servicios a la población móvil.
27. Esforzarse por incrementar las oportunidades de empleo. Reformar el sistema de empleo laboral, ampliar el canal de empleo de las zonas urbanas y rurales y perfeccionar la estructura de empleo. Desarrollar aún más las industrias de empleo intensivo de mano de obra y promover activamente las empresas colectivas y privadas para proporcionar más empleos. Establecer el sistema de empleo por etapas, poner en práctica las formas de empleo flexibles. Desarrollar el mercado laboral, mejorar los servicios de empleo, capacitar mejor a los profesionales que manejan los servicios de empleo, según las demandas del merado. Establecer en las ciudades y poblados el sistema de seguridad social que cubre a todos los trabajadores para formar el ambiente social favorable al desarrollo propio de los trabajadores.
Alivio y reducción de los fenómenos de pobreza
28. Poner en práctica de la estrategia de desarrollar con mayor esfuerzos la parte occidental del país.
Persistir simultáneamente en el desarrollo económico y el control de la población e incluir en el plan estratégico integral de desarrollo de la región occidental, la elevación de la cualidad de la población, la distribución demográfica racional y la exploración de recursos humanos. Poner en práctica programas de apoyo para que el este ayude al oeste, las zonas urbanas asistan a las rurales y las regiones avanzadas ayuden a las atrasadas. Para atacar las causas de la pobreza en distintos períodos y diferentes zonas, se debe elaborar adecuadas políticas de ayuda a la pobreza, a fin de que las labores en este terreno giren del suficiente suministro de alimentos a la elevación del nivel de desarrollo económico y social de las zonas pobres. Aplicar políticas de prioridades, reforzar inversiones en la asistencia a la pobreza y por medio de numerosos canales, tales como la transferencia de pago financiero, inversiones en nuevos rubros, el desarrollo de la educación científica y tecnológica, la mejora del medio ambiente y las exportaciones laborales, impulsar el desarrollo económico y social de las zonas pobres y reforzar gradualmente las capacidades de autodesarrollo de las regiones pobres.
29. Reducir la población pobre en las zonas rurales. Insistir en la orientación de ayuda a los pobres mediante el desarrollo, realizar mayores esfuerzos por ayudar mejor a los pobres de las zonas rurales, tomar diversas medidas económica, científica, tecnológica, educacional y de planificación familiar para cambiar la concepción tradicional de la población pobre, transformar su modo de vida y de producción y estimular la opción de tener menos hijos y mas rápido enriquecimiento. Tomar a la población de más bajo ingreso como objetivo básico y la principal meta de la asistencia a la pobreza y el desarrollo, poner énfasis en la asistencia a las zonas donde la población de menos ingresos se encuentra relativamente concentrada como los prioritarios, mejorar las condiciones de producción y vida, aumentar los métodos científicos y tecnológicos en el desarrollo agrícola, ampliar los mercados y producir los artículos de gran demanda en los mercados. Popularizar la educación, elevar el nivel de servicios de salud y la cualidad de la población y reforzar las capacidades de auto desarrollo. En las zonas que cuentan con suficientes condiciones, hay que establecer el sistema de seguridad social para evitar el retorno a la pobreza.
30. Prevención de la pauperización de la población urbana. Establecer y perfeccionar gradualmente mecanismos de ayuda a la pobreza urbana, ejecutar el plan de reempleo y abrir ampliamente las vías de empleo. Perfeccionar el sistema de seguros fundamentales de vejez, de asistencia médica fundamental, de desempleo y de mínima garantía de vida de los habitantes urbanos, popularizar el establecimiento del sistema de seguros de lesiones laborales y de procreación entre los empleados y descentralizar los seguros profesionales. Desplegar la labor de tratamiento de lesiones laborales y restaurar capacidades laborales de los empleados y trabajadores discapacitados. Estimular las actividades de asistencia mutua y asistencia social desarrolladas por las masas populares, poner en pleno juego diversas clases de seguros comerciales y formar redes de seguridad social de diversas capas sociales.
Garantizar los derechos e intereses de los ancianos
31. Establecimiento y perfeccionamiento de seguridad social para los ancianos. Establecer un sistema de servicios de bienestar para los ancianos sobre la base del mantenimiento familiar, los servicios de bienestar comunal como sostén y las instituciones de bienestar social como complemento. En las zonas urbanas, hay que establecer y perfeccionar el sistema de seguros fundamentales para los ancianos y en las zonas rurales, se debe poner énfasis en el mantenimiento familiar para la vejez, mejorar aún más la asistencia social y el sistema de " 5 garantías", a saber: garantizar alimentos, ropa, vivienda, tratamiento médico y sepultura decente en caso de defunción, establecer gradualmente un mecanismo de garantías para la vejez, combinando las acciones del estado, la sociedad, las familia y los individuos y esforzarse por elevar la salud y la calidad de vida de los ancianos.
32. Crear excelentes ambientes sociales que garantizan los derechos e intereses de los ancianos. Elaborar y perfeccionar las leyes, los reglamentos y políticas que aseguran los derechos e intereses de los ancianos, reforzar el control sobre la aplicación de las leyes, asestar golpes a los actos contrarias a la ley, tales como el maltrato, el abandono y la persecución a los ancianos. Poner en pleno juego las tradicionales virtudes de la nación china interpretadas en respetar y amar a la vieja generación, asegurar el mantenimiento económico, la asistencia médica y los servicios de salud, la atención y solicitud necesarias, el estudio y la educación, la cultura y la diversión de los ancianos para crear un ambiente alegre, cálido y armonioso para los ancianos. Estimular a los ancianos a asimilar los conocimientos científicos y culturales, poner en juego las potencialidades de los ancianos en la participación en la vida social y proponer y estimular la autodecisión y el autosostenimiento de los ancianos.
33. Desarrollar con energía los artículos para la población de tercera edad. Investigar, fabricar, desarrollar y manufacturar artículos para satisfacer la demanda material y espiritual de los ancianos y estimular y guiar el desarrollo de los mercados de bienes para la vieja generación. Emprender el camino de desarrollo industrial, desarrollar los servicios sociales en bien de los ancianos tanto de las zonas urbanas como rurales y establecer y desarrollar las instalaciones y redes de servicios a los ancianos. Ofrecerles medidas preferenciales en el pago de impuestos y la concesión de préstamos, abrir más canales para recaudar recursos financieros y aprovechar plenamente los recursos sociales para desarrollar los productos para los ancianos.
Mejorar la ecología del hábitat
34. Reforzar el pensamiento sobre el desarrollo concordante entre la población y el ambiente de recursos. Reforzar el plan conjunto sobre el control demográfico, la protección del medio ambiente y el aprovechamiento de recursos, reforzar la capacidad de apoyo de la población y los recursos y el medio ambiente al desarrollo económico. Hacer cambiar la mentalidad tradicional y el modo de acción de la gente sobre los recursos y el medio ambiente, llevar a cabo las medidas tales como tomar la prevención como lo primordial, el pago de los costos de contaminación por parte de los contaminantes y el fortalecimiento de la administración ambiental para cambiar la situación actual de degradación del medio ambiente y mejorar notablemente la calidad del medio ambiente urbano y rural. Perfeccionar el sistema de compensación económica por el uso de recursos naturales y el sistema de recompensas económicas por la no renovación de recursos, elevar la tasa de utilización múltiple de los recursos, frenar la explotación destructiva de los recursos y aliviar las contradicciones entre el crecimiento demográfico y económico y la limitación de los recursos.
35. Transformar el modo de vida y de producción. Cambiar el modo de vida y de producción consistente en el excesivo consumo de petróleo, alta contaminación y de no sostenible para formar una estructura y modo de producción favorable a economizar los recursos y proteger la estructura de consumo de medio ambiente y modo de producción para impulsar el desarrollo sostenible.
36. Proteger el ambiente ecológico de las regiones cuyo desarrollo es prioritario. Poner énfasis en la protección y la mejora del ambiente ecológico de las regiones donde existen agudas contradicciones entre la población y los recursos. Planificar de manera científica y disponer de manera racional las áreas funcionales de las ciudades, elevar la tasa de tratamiento concentrado de agua residual y basuras de las zonas urbanas, propagar el uso de energía limpia, purificar el aire y reforzar la forestación. Usar de manera razonable y económica la tierra, sobre todo los recursos de tierra labrada, reforzar la construcción de infraestructura ambiental, planificar la estructura industrial y su sistema de distribución y evitar la vieja costumbre de contaminar primero y remediar después. Reforzar la prevención y el tratamiento de la contaminación en las cuencas y garantizar la seguridad del agua potable para los ciudadanos. Cambiar el modo de administración y depredación, planificar la ejecución de los trabajos de reconvertir tierras de cultivo en lagos, bosques y praderas, desplegar de manera masiva la reforestación, controlar la erosión de la tierra y agua, prevenir la arenación, establecer la agricultura ecológica, reforzar la tierra de cultivo, fuentes de agua, bosques, pradera, especies y otros recursos naturales y proteger la diversidad biológica.
V
Medidas de Garantía
Fortalecimiento de la construcción del sistema legal
37. Elaboración y perfeccionamiento de leyes y reglamentos. Acelerar los procesos legislativos, elevar la calidad de legislaciones y establecer y perfeccionar leyes y reglamentos sobre la población y el desarrollo. Tomar en consideración la cuestión demográfica como un elemento importante en la elaboración de leyes y reglamentos económicos y sociales a fin de proporcionar el amparo legal para la puesta en práctica de la política fundamental del Estado.
38. Mejoramiento del nivel de administración conforme a la ley. Impulsar el ejercicio del poder de acuerdo con la ley, elevar el nivel de aplicación de la ley y lograr la normalización, institucionalización y cientifización de la administración y servicios a nivel de base. Fomentar la democracia a nivel de base y democratizar la toma de decisiones, la administración y la supervisión. Fortalecer la propaganda y la educación sobre la legalidad para elevar la conciencia y la concepción de los ciudadanos sobre el orden legal. Poner en marcha el sistema de responsabilidad en la aplicación de la ley por parte de las dependencias gubernamentales, elevar la cualidad profesional de los empleados públicos y establecer un sistema administrativo a nivel de base para el manejo integral de los problemas referentes a la población y la planificación familiar.
39. Perfeccionamiento del sistema de supervisión legal. Reforzar la supervisión sobre la aplicación de la ley y crear y perfeccionar el sistema de supervisión que incluye la supervisión jurídica, la administrativa, la supervisión por parte de la opinión pública, la sociedad y las masas. Establecer un régimen de transparencia y publicación. Crear un régimen de examen y evaluación de la aplicación de la ley por parte de las autoridades gubernamentales a fin de garantizar el sano desarrollo de la causa de población y planificación familiar.
Mejoramiento del mecanismo de orientación de intereses
40. Establecimiento de un sistema que pueda regular la relación entre la población y el desarrollo. Diseñar una estrategia y un plan demográficos concordes con el desarrollo económico y social y establecer y complementar políticas y medidas destinadas a manejar en forma integral los asuntos relacionados con la población y la planificación familiar a fin de mantener el equilibrio de las relaciones entre la población y el desarrollo económico y social, el uso de los recursos naturales y la protección ambiental.
41. Establecimiento y perfeccionamiento del mecanismo de orientación de intereses en el área de población y planificación familiar. Orientar a la gente a practicar conscientemente la planificación familiar a través del desarrollo económico, la generalización de la educación y el mejoramiento de la asistencia médica y sanidad pública. Elaborar políticas económicas adecuadas, que permitan otorgar a los matrimonios que practiquen la planificación familiar pequeños créditos bancarios, trato prioritario en la ejecución de proyectos, ayuda técnica y políticas preferenciales para vincular la población y la planificación familiar con el desarrollo económico, con la ejecución de proyectos destinados a ayudar a los pobres y con la formación de familias civilizadas y felices, ayudando a los campesinos a resolver sus dificultades reales y estimular la opción de tener menos hijos y más rápido enriquecimiento. A las familias que violen la política de planificación familiar se les cobrará fondos de mantenimiento social.
42. Establecimiento de un mecanismo de incentivos que estimulen a las familias a practicar la planificación familiar. Otorgar a los matrimonios que practiquen la planificación familiar remuneraciones por control de nacimientos, bienestar familiar, recompensas y trato preferencial, así como otras formas de bienestar. Dar recompensas a las familias que tienen un solo hijo y en las ciudades o las regiones donde las condiciones lo permitan, proporcionar subsidios adecuados a los padres que tienen un solo hijo cuando se jubilen de acuerdo con las condiciones económicas en que se encuentren. Otorgar trato preferencial a las familias que acaten la planificación familiar en la distribución de los ingresos generados por la economía colectiva, en el goce de bienestar colectivo, en la repartida de predios para viviendas, en la contrata de tierras, en el empleo, en la asistencia médica, en la asignación de viviendas, así como en el ingreso de sus hijos en las guarderías infantiles y las escuelas.
43. Establecimiento de un sistema de seguridad social en bien de la población y el desarrollo, especialmente la planificación familiar. Establecer en las zonas rurales un sistema de seguridad social de distintas formas, tales como seguros de vejez, de salud de los hijos, de asistencia médica, de salud materno-infantil, de vacunación planificada y de intervenciones quirúrgicas para el control de nacimientos. Establecer y perfeccionar en las ciudades un sistema de seguridad social, que incluya seguros de vejez, de asistencia médica, de desempleo y de maternidad. Perfeccionar el sistema de garantía de una vida mínima de los habitantes en las ciudades y elevar de manera gradual el nivel de garantía de una vida mínima. Estimular a la sociedad civil para que participe en los actos de ayuda y en los servicios voluntarios.
Fortalecimiento de la propaganda y la educación
44. Movilización de los diversos sectores sociales y las dependencias gubernamentales de todos los niveles para que participen en la labor de forjar el bienestar público en bien de la población y la planificación familiar, a fin de que la propaganda y la educación se realicen en forma socializada. Celebrar constantes actividades propagandísticas orientadas a las entidades de base, a las familias y a las masas a través de los medios de comunicación masiva y las formas que gusten al pueblo, para formar un ambiente social en que todos se preocupan por el problema de población y planificación familiar.
45. Desarrollo de una cultura demográfica para promover el progreso global de la sociedad y cultivar una nueva cultura de procreación. Fomentar la moral social y las virtudes familiares de acatar la disciplina y la ley, vivir en armonía matrimonial, respetar a los ancianos y amar a los niños y formar entre los habitantes los conceptos científicos, civilizados y progresistas sobre el matrimonio y la reproducción, sobre la familia y sobre la vejez, consistentes en tener menos hijos para llevar una vida mejor, igualdad de sexos y el matrimonio y la procreación tardíos a fin de aumentar la conciencia de toda la población sobre el problema demográfico. Desplegar activamente una educación en problemas de población y de pubertad, difundir conocimientos sobre la salud sexual y salud senil, generalizar conocimientos científicos sobre la contraconcepción y el control de la natalidad, la eugenesia y la puericultura, la salud reproductiva y la salud senil.
Establecimiento del sistema de innovación científica y tecnológica
46. Estímulo al estudio de la ciencia de población y desarrollo. Establecer una disciplina al nivel avanzado del mundo en ese terreno, promover la combinación de las ciencias sociales con las ciencias naturales, impulsar el desarrollo de nuevas disciplinas demográficas, disciplinas conexas e interdisciplinas a fin de formar un sistema teórico integral de la ciencia demográfica. Poner en juego el papel de guía de la teoría de la ciencia demográfica para dar apoyo teórico a la elaboración de políticas científicas sobre la población y el desarrollo.
47. Impulso a la innovación científica y tecnológica. Aprovechar plenamente los últimos logros en la ciencia y la tecnología modernas, sobre todo, los más recientes logros de las áreas biológica, informática y de materiales. Fomentar las investigaciones de las ciencias básicas, crear laboratorios prioritarios a nivel nacional y centros de estudios científicos y tecnológicos como bases de innovación científica y tecnológica de la ciencia de población y desarrollo, para elevar la capacidad generadora de nuevos conocimientos y tecnologías. Conquistar más logros de investigación científica en el área de la población, intensificar las investigaciones sobre las tecnologías clave del control de nacimientos, de la salud reproductiva, de la eugenesia y la puericultura y de la esterilidad. Aumentar la capacidad de estudios científicos y del desarrollo de tecnologías y hacer intensos esfuerzos por desarrollar, introducir y generalizar nuevas tecnologías y nuevos productos.
48. Ampliación de servicios de buena calidad poniendo énfasis en los servicios técnicos. Ofrecer servicios de calidad para la salud reproductiva en torno a la procreación, el control de nacimientos y la esterilidad. Promover activamente la opción más adecuada de los métodos anticonceptivos y realizar una investigación general de las enfermedades ginecológicas y su prevención. Hacer que se complementen los organismos comunales de asistencia médica y de servicios técnicos y forjar un esquema de servicio integral que se ajuste a la economía de mercado. Establecer un sistema que garantice la calidad de los servicios inherentes a la planificación familiar y el sistema de control de calidad de los mismos. Hay la necesidad de mejorar sus instalaciones, estandarizar sus normas, ampliar sus áreas y elevar su calidad.
49. Materialización de una administración informatizada de la población y el desarrollo. Establecer y perfeccionar un moderno sistema de colección, información, análisis y publicación de los datos tanto de la administración demográfica como de la planificación familiar y de los servicios de salud reproductiva. Crear una red de información y archivos de documentos y de datos sobre la población y el desarrollo y la planificación familiar que cubren las entidades de base. Aprovechando la tecnología y los medios de la informática moderna, difundir los conocimientos y proporcionar de manera oportuna conocimientos e informaciones para efectuar la propaganda, la popularización de conocimientos científicos y la capacitación.
Aumento de las asignaciones
50. Aumento gradual de las asignaciones para la causa de población y planificación familiar. Establecer un mecanismo que garantice el aumento estable de las asignaciones, incluyendo los gastos destinados a la planificación familiar en los presupuestos de los gobiernos de todos los niveles, para garantizarlos de manera efectiva. Elevar de manera gradual el nivel de asignaciones tanto del gobierno central como de los locales para la población y la planificación familiar para que el margen de su incremento sea mayor que el de los ingresos financieros. Al asignar fondos para la planificación familiar, dar un trato preferencial a las regiones central y occidental, de las minorías étnicas y las zonas afectadas por las calamidades naturales, así como a otras zonas que tienen dificultades financieras.
51. Establecimiento de un mecanismo de políticas para la inversión en la causa de población y planificación familiar. Estimular a las empresas e instituciones a aumentar sus inversiones en el área. Establecer políticas preferenciales e incentivos y utilizar los medios económicos para implementar un mecanismo virtuoso de inversión social. Crear un régimen de recaudar fondos por múltiples canales, estimulando a los individuos, los sectores sociales y la comunidad internacional a aportar donaciones. Crear fondos de bienestar público y de desarrollo para la población y la planificación familiar, dando un trato preferencial en cuanto a las tasas de interés y el plazo de los créditos. Incentivar a las empresas y los individuos a invertir en los proyectos de población y planificación familiar.
52. Mejoramiento de la eficiencia en el uso de los fondos. Acelerar la construcción de la red de servicios para la población y la planificación familiar a nivel de base y elaborar un proyecto de construcción infraestructural y las normas de los equipos técnicos, prestando mayor atención a las zonas fronterizas, apartadas y pobres. Basándose en las realidades propias de diferentes regiones, distribuir y usar en forma razonable los recursos de servicio técnico de las entidades involucradas, con miras a obtener más ventajas y elevar la eficiencia de las inversiones. Perfeccionar el sistema del pago de transferencias financieras y el sistema de asignación en todos los niveles, y reforzar la supervisión y la administración del uso de los recursos.
Despliegue del papel de las organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil.
53. Poner en juego el papel de las organizaciones no gubernamentales como las federaciones de mujeres, sindicatos, ligas de la juventud comunista, asociaciones de planificación familiar y organizaciones de ancianos, organizaciones populares autónomas a nivel de base como los comités de vecinos y de aldeanos, así como otros grupos y organizaciones sociales en la administración y los servicios para la población y la planificación familiar. El gobierno creará condiciones para elaborar políticas y medidas y establecer un mecanismo de operación en bien de la participación de la sociedad civil en la causa de población y desarrollo, permitir a las citadas organizaciones participar en la toma de decisiones, respetar su autonomía y proporcionar a ellas necesarios recursos, tecnologías, informaciones y orientaciones de trabajo.
54. Fortalecimiento de la construcción de las asociaciones de planificación familiar de acuerdo con la necesidad de hacer integral la organización, realizar con frecuencia actividades, ser los primeros en dar el ejemplo y ofrecer frecuentes y cada vez mejores servicios. Ayudar y apoyar a las asociaciones a desarrollar, basándose en sus propias características, variadas formas de propaganda, educación y servicio para movilizar y orientar a las masas a empeñarse en la autoeducación, la autoadministración y el autoservicio, a fin de que las asociaciones se conviertan en un puente y lazos que unan al gobierno y la población.
Ampliación los intercambios y la cooperación internacionales
55. Participación activa en las actividades internacionales del área de población y desarrollo a fin de que la comunidad internacional conozca completamente las políticas demográficas de China, sus progresos y sus esfuerzos por promover el sano desarrollo de la causa de derechos humanos, a fin de aumentar la comprensión mutua, buscar puntos comunes dejando de lado diferencias y ampliar el consenso sobre la base de igualdad y de respeto mutuo.
56. Fortalecimiento de la cooperación con las organizaciones internacionales y regionales y los gobiernos y grupos no gubernamentales de diversos países, ampliar las áreas de cooperación y diversificar las formas. Lanzar proyectos de cooperación en los terrenos de la investigación básica, la propaganda y educación y los servicios integrales respecto de la población y la planificación familiar, instalar centros de cooperación y poner en juego el papel ejemplar. Llevar a cabo programas de intercambio bilateral y multilateral en materia de población y planificación familiar, y poner en práctica intercambios y capacitación del personal directivo, administrativo y técnico para dominar y asimilar los últimos avances de la ciencia y la tecnología y las experiencias útiles.
¡Viva el Partido Comunista de China! ¡Viva la República Popular China! ¡Viva la sexta generación de la Izquierda!
El Catoblepas
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