Retrato de Aleksandr Blok por Irina Belova
Aleksandr Aleksándrovich Blok, nació en  San Petersburgo, el 28 de noviembre de 1880.
  Está considerado uno de los grandes .
Su nacimiento  en una familia de intelectuales, influyó poderosamente en sus primeros trabajos poético, que están recopiladas en su libro “Ante Lucem”
  Se casó con la hija del prestigioso químico Dmitri Mendeléyev en 1903, a ella le dedicará “Los versos de la Bellísima Dama”
  Su poesía mística e idealizadora que nos ofrece en su primer libro, le colocó como el líder del movimiento simbolista ruso, para estar más frecuentemente basados en el conflicto entre la  visión platónica del ideal de belleza y la decepción de la realidad en su obra más madura.
  Murió en Petrogrado, el 7 de agosto de 1921.
 “Acepto todo lo que hubo…”
Acepto todo lo que hubo
Nunca busqué mejor suerte.
Acaso hay algo mejor que haber amado
Algo mejor que haber ardido!
La felicidad y los sufrimientos
Impusieron sus huellas amargas,
Pero yo no desperdicié la antigua luz
En tempestades pasionales, ni en el tedio sin límites.
Y tú, a quien yo de nuevo he desgarrado
Debes perdonarme. Sé que nuestro destino es estar juntos.
Todo lo que no me has dicho con palabras
En tu semblante lo he adivinado.
Los ojos miran atentos
Y el corazón inquieto golpea en el pecho,
Continuando su camino ineluctable
En la fría oscuridad de la noche nevada.
Traducción de  Jorge Bustamante García
 
“Cuanto más se quiere”
Cuanto más se quiere descansar
Tanto más horrible se hace la vida;
La neblina húmeda se arrastra desde los campos,
La neblina húmeda penetra al pecho.
Arrastrándose por el terciopelo de la noche…
Olvida que hubo la vida,
Que la vida habrá, olvida…
Se arrastran desde los campos las tinieblas  nocturnas…
Solo uno, solo uno,
Quedarse dormido, quedarse dormido…
Pero de todas maneras
Alguien te despertará.
Traducción de  Samuel Feijoo y Nina Bulgákova
“El viento irrumpe, aúlla la nieve…”
El viento irrumpe, aúlla la nieve,
Y en la memoria por un instante resurge
Aquel lugar, aquella orilla lejana…
Las flores débiles bajo la escarcha se marchitaron…
Y mis antiguas afecciones
Susurran como la hierba seca…
Es de noche. Y en la noche, por un sendero tupido
Voy hacia el abismo cubierto de nieve…
La noche, el bosque y la nieve. Y yo llevo
El peso odioso de los recuerdos…
De pronto, allá, se divisa una casita en un claro
Y una muchacha canta en el bosque.
6 de enero de 1912
Traducción de  Jorge Bustamante García
“Hoy no recuerdo lo que ayer pasó…”
Hoy no recuerdo lo que ayer pasó
En la madrugada olvido lo de la tarde anterior
En los días blancos extravío el fuego
Y en las noches ya no evoco los días.
Pero, ante la muerte, en la hora decisiva,
Todos los días, y noches nos pasan por la mente
Y entonces ,-en el bochorno, en la estrechez-
Es sumamente doloroso soñar
En todo lo hermoso que se fue.
Deseas levantarte y no puedes
Es de noche.
3 de febrero de 1909
Traducción de  Jorge Bustamante García

“La bruma nocturna”
La bruma nocturna me sorprendió en el camino.
Tras la espesura la luna lanzó su mirada.
El caballo fatigado daba inquietos golpes con las pezuñas;
tranquilo de día, extrañaba la noche.
Sombrío, inmóvil, soñoliento,
el conocido bosque me aterraba
y hacia el claro plateado por la luna
dirigí el paso del caballo resoplante.
Se extiende en la lejanía la neblina del pantano,
pero de plata fulgura la iglesia de la colina.
Y detrás de la colina del bosquecillo del valle,
en la oscuridad se oculta mi casa.
El caballo fatigado acelera el paso hacia su destino.
Centellean las luces de un pueblo extraño.
A la orilla del camino prenden en rojo
las hogueras de los pastores, como faros.
De “Los doce y otros poemas”.
Traducción de  Clara Janés

“Qué difícil es caminar entre la gente…”
Qué difícil es caminar entre la gente
Y simular que no se ha muerto
Y en este juego de trágica pasión
Confesar que aún no se ha vivido.
Y escrutando en la nocturna pesadilla,
Encontrar el orden como un desordenado torbellino
Para que en el inexpresivo resplandor del arte
Descubramos el mortal incendio de la vida.
Traducción de  Jorge Bustamante García

“Se aproxima el sonido…”
Se aproxima el sonido. El alma vuelve a ser joven
      Al someterse al susurro abrumador.
En sueños, sin respirar, aprieto contra mis labios
      Tu mano pasajera.
Sueño que soy de nuevo un muchacho, otra vez un amante,
      Veo un barranco y hierbas silvestres.
Y en esas hierbas un matorral espinoso
      En la neblina del atardecer.
A través de las flores, las hojas y las ramas espinosas
      La antigua casa mira en mi corazón
El cielo otra vez atisba, sonrosando de un lado a otro,
      Tu ventana.
Esta voz es tuya y yo daría la vida y el dolor
      Por su sonido incomprensible,
Aunque en el sueño yo apriete contra mis labios
      Tu amada mano pasajera.
2 de mayo de 1912
Traducción de  Jorge Bustamante García

“Somos los olvidados, solitarios sobre la tierra…”
Somos los olvidados, solitarios sobre la tierra,
A hurtadillas nos sentamos cerca al calor.
Desde este cálido rincón del cuarto
Miramos la bruma de octubre.
Por la ventana, como entonces, se ve el fuego.
Querido mío, ya estamos viejos.
Todo lo que hubo, tempestad y desdicha,
Ha quedado atrás, ¿qué esperas del futuro?
¿Seguro quieres leer allá, todavía,
Alguna inesperada novedad?
¿Acaso esperas algún ángel tempestuoso?
Todo pasó. Nada podrás regresar.
Quizás las paredes, los libros, los días.
Querido amigo, ellos están habituados.
Yo no espero nada, no murmuro.
No añoro nada de la que se fue.
Traducción de  Jorge Bustamante García


“Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso, ¡qué soledad errante hasta tu compañía!” 
Pablo Neruda 
“El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla”
Robert Browning


Tomaso Giovanni Albinoni, nació en Venecia, el 8 de junio de 1671.
  Era hijo de Antonio Albinoni, rico comerciante de Venecia. Estudió violín y canto.
  Se sabe muy poco de su vida, si tenemos en cuenta su importancia a día de hoy como compositor, teniendo en cuenta que vivió en una época bien documentada.
  En 1694 dedicó su Opus 1 a su compatriota veneciano el Cardenal Pietro Ottoboni (sobrino-nieto del Papa Alejandro VIII), que era un mecenas de otros compositores en Roma. Es probable que Albinoni fuera contratado en 1700 como violinista por Fernando Carlo, Duque de Mantua, a quien le dedicó su colección de piezas instrumentales Opus 2. En 1701 escribió sus muy populares suittes Opus 3, y dedicó esta colección al Gran Duque Fernando III de Toscana.

Simon Procter, Inglaterra.
Nació en Inglaterra pero trabaja entre Paris y Nueva York
  Se crió en un pueblo de la pequeña minería en el norte industrial de Inglaterra, estudió Bellas Artes, desde hace muchos años se dedica al painitng y la escultura.