El miedo al medio

Zygmunt Bauman, el teórico de “La vida líquida” y premio Príncipe de Asturias 2010 con Alain Touraine, habla sobre la nueva sociedad asustada


El sociólogo más inquisitivo de la última década, pipa y escepticismo en ristre, ante su casita de profesor jubilado en Leeds

LEEDS. Bauman es una de las personas realmente interesantes con las que pasar hoy una tarde hablando y la presente tormenta anímica occidental es un motivo granado.
Por ahorrar la pretensión de pregunta, y así el espacio al teórico de esta "vida líquida" en que parece ahogarse la sociedad, bastará con enunciar de qué me habló hace meses en su casita de profesor jubilado en Leeds.
            Sobre el pesimismo: "Los optimistas son quienes creen que esto es todo. A mí me llaman pesimista porque creo que el mundo puede ser mejor. No, lo que tengo es esperanza".
            Sobre el estado nacional "es difícil conjugar en una democracia dos tipos de principios, el actual de las mayorías y el cultural de las minorías. Sólo separando a la persona del territorio, en otro tiempo, se puede ser un polaco en Inglaterra"
Europa como comunidad inacabada "Europa ha sido distinta que América, aquí unos están en casa y otros vienen, son invitados o tolerados, allí todos llegaron iguales. Como en la Europa abierta del siglo XVII y XVIII, a la que volvemos ahora con la fluidez de fronteras de Schengen".
¿La identidad? "A Vd y a todos nos la dicen de pequeños, nos informan de qué somos y qué no podemos ser"
            La globalización "tiene aspectos positivos, pero en estos momentos estamos como a principios del XIX, cuando la industrialización rompió todos los estandares y empobreció a los hogares".
            Urgen leyes supranacionales pues "de la ruptura del esquema hogar/manutención de la revolución industrial, logramos sobrevivir prohibiendo el trabajo infantil, estableciendo salarios mínimos y un sistema social. Pero en el nivel nacional. Aún no hemos empezado ni a pensar en hacerlo en el plano internacional. Piense que hoy todo es global, menos la política"
            El desafío político más complejo "que ya no veré, será volver a casar el poder con la política, que se han divorciado. El poder se ha hecho abstracto y trasnacional, pero la politica sigue jugándose en el campo del estado.
            Aunque los estados a la vez se diluyan "siempre harán falta semáforos y comisarías de policía. Lo difícil es cómo introducir representación política a un nivel superior que el propio estado. Hay acuerdos supranacionales, como en medio ambiente, pero quien no lo firma, aunque sea el más contaminante como EEUU y China, está exento de cumplir. Apenas sólo el poder de la prensa está por encima.
            Aristóteles en nuestro parlamento "no llamaría a esto democracia, la suya estaba pensada para instituciones antiguas. Y la actual no está pensada para un mundo globalizado, así que si no se inventa una global para instituciones globales no será democracia".
            ¿Cómo es una democracia global? "yo entreveo un nuevo tipo de instituciones supranacionales, pero no sé cómo hacerlo. Me recuerda a la Revolución Francesa, que sabían lo que querían pero no el cómo llegar. Hicieron falta guerras y experimentos y retrocesos para llegar a la liberté y fraternité".
            Europa puede no ser ya referencia "sino más bien el asilo del mundo...No se si una simple colección de paises demócratas hacen un planeta demócrata"
27 Mayo 2010, 16:36