EL MITO DE LA CAVERNA


El mito de la caverna es uno de los pasajes más famosos del filosofo Platón. Está en el libro VII de su diáolgo "La República", y fue escrito en Atenas en el siglo IV a.C. En él nos trata de explicar mediante un relato, a modo de mito o cuento, que la realidad es aparente y que en cambio, hay más verdad en los conceptos y en las Ideas, que en lo que vemos con nuestros ojos. Se trata de una metáfora que tiene gran fuerza explicativa y en la que podemos aprender muchos de los elementos principales de su pensamiento. El tema lo podemos resumir diciendo que es una metáfora en la que nos representa a nuestra alma como un prisionero -o esclavo- encadenado en lo más profundo y oscuro de una cueva -que representa el cuerpo y, a la vez, la ignorancia- y nos relata la liberación de éste, y por tanto el camino hacia la verdad ... y la luz.

Esta asociación de ideas, la luz y la sabiduría, por un lado, y la oscuridad y la ignorancia por otro, no sólo es muy habitual en Platón, que ya le dedicó otros fragmentos de "La República", sino también de muchos otros filosofos racionalistas, como Descartes, que siempre hablaba de "la luz de la razón" para referirse a las ideas verdaderas. Por otra parte, en Platón tiene mucha importancia la idea de que el cuerpo, los sentidos, la materia, son la fuente del error y lo que nos mantiene en la ignorancia, y que por tanto la tarea de nuestra alma (nuestra parte racional, que hoy la llamaríamos pensamiento o consciencia) es liberarse de esas "cadenas", "ataduras", que son las falsas opiniones. Está comunmente aceptado que Platón nos explica en este pasaje su visión acerca de la experiencia de alcanzar un grado superior de sabiduria, abandonar el conocimiento de las cosas, para profundizar en el de las ideas, y como este camino ni es fácil, ni es comprendido por la mayoría.

Este pasaje ha inspirado muchas lecturas a lo largo de la historia, algunas muy evidentes, como por ejemplo "La caverna", una novela del premio Nobel de Literatura José Saramago, publicada en el año 2000, y otras menos, como "La vida es sueño" de Calderón de la Barca. En el cine contemporáneo podemos considerar que "El show de Truman" de Peter Weir (1998) tiene una temática inspirada en este relato. En 1999, los hermanos Wachowski se volvieron a inspirar en él para su película "Matrix". En ella nos presentan un mundo futuro en el que la humanidad ha caido en manos de una malvadas máquinas que usan un mundo virtual, digital, conocido como "the matrix" para mantener engañados y esclavizados a los hombres.

El personaje principal, Neo, es invitado a salir de esa "realidad virtual aparente" y liberarse de su ignorancia. Algunos de los diálogos entre él y Morfeo -su liberador- son memorables, y expresan como nadie lo que quería explicarnos Platón. "Eres un esclavo, Neo. Igual que los demás, naciste en cautiverio. Naciste en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente." Le dice Morfeo a Neo, o "Matrix [...] es el mundo que ha sido puesto delante de tus ojos para ocultarte la verdad" ... los firmaría el propio Platón.

En las páginas siguientes te vas a encontrar el texto original de Platón, en la traducción de C. Eggers, la que se maneja para la Selectividad en Andalucía. A su izquierda, una explicación de lo que significa párrafo a párrafo. Algunos de los conceptos más importates están explicados en el propio texto, los verás de distinto color, pasa el ratón sobre ellos y se despliega su significado.

Pero antes, y como el protagonista, tanto del relato de Platón, como de la película, tienes que decidir, tienes que escoger entre la comodidad de lo conocido y la cruda realidad de lo verdadero ... debes escoger entre la pastilla roja, que te lleva a la verdad, o la pastilla azul que te lleva directamente a los "creditos" y ¡aquí se acabó la historia!
Tu eliges ... ! 
http://bibliotecasolidaria.blogspot.com



PREFACIO

La lectura de este libro defraudará a quien espere fáciles enseñanzas en el arte de amar. Por el contrario, la finalidad del libro es demostrar que el amor no es un sentimiento fácil para nadie, sea cual fuere el grado de madurez alcanzado. Su finalidad es convencer al lector de que todos sus intentos de amar están condenados al fracaso, a menos que procure, del modo más activo, desarrollar su personalidad total, en forma de alcanzar una orientación productiva; y de que la satisfacción en el amor individual no puede lograrse sin la capacidad de amar al prójimo, sin humildad, coraje, fe y disciplina. En una cultura en la cual esas cualidades son raras, también ha de ser rara la capacidad de amar. Quien no lo crea, que se pregunte a sí mismo a cuántas personas verdaderamente capaces de amar ha conocido.

Pero la dificultad de la empresa no debe inducir a que se abstenga uno de tratar de conocer las dificultades y las condiciones de su consecución. A fin de evitar complicaciones innecesarias he procurado tratar el problema, en la mayor medida posible, en un lenguaje no técnico. Por la misma razón he hecho la menor cantidad de referencias a la literatura sobre el amor.
Otro problema que no pude resolver en forma enteramente satisfactoria, fue el de evitar la repetición de ideas expuestas en algunos de mis libros anteriores.

En particular, es el lector familiarizado con El miedo a la libertad, Ética y psicoanálisis, y Psicoanálisis de la sociedad contemporánea, quien encontrará en el presente libro muchas ideas expresadas ya en aquéllos. Sin embargo, El arte de amar en modo alguno es una recapitulación. Presenta muchas ideas más allá de las anteriormente expresadas, y, como es natural, también las viejas adquieren a veces perspectivas nuevas por el hecho de centrarse alrededor de un tema, el del arte de amar.

ERICH FROMM 


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Ignacio Ramonet

La Tiranía De La Comunicación



SUMARIO

Prensa, poderes y democracia
Ser periodista hoy
La televisión necrófila
Ideología del telediario
Mitos y desvaríos de los media
La batalla Norte-Sur en la información
Conflictos bélicos y manipulación de las mentes
Nuevos imperios mediáticos 





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La tercera ola
Título original The Third Wave
Autor Alvin Toffler





La tercera ola es un libro publicado en 1979 por Alvin Toffler. Con aire futurista, se basa en la historia de la humanidad para describir la configuración que tomará el mundo una vez superada la era industrial, lo que significa a la vez la superación de las ideologías, modelos de gobierno, economía, comunicaciones y sociedades estructuradas alrededor de la producción centralizada, por ejemplo el industrialismo capitalista y comunista. A pesar de tener varias décadas, el concepto expresado en muchos aspectos es bastante actual. Su lectura permite entender que procesos como la globalización están más cerca de la evolución humana o de la evolución cultural que de una conspiración de poderosos.
Para entender en qué consiste la tercera ola, es necesario explicar qué es la primera y la segunda ola.



Primera Ola 

Alvin Toffler considera que la Era de la Primera Ola comenzó desde el año 8000 a.c. y hasta los años 1650-1750 de nuestra era; tiempo durante el cual la población pudo calificarse en "primitiva" y "civilizada". Las primeras se caracterizaban por vivir en pequeños grupos y tribus y vivían principalmente de la caza y pesca. La población "civilizada" se caracteriza por trabajar principalemente por el cultivo de los suelos (la agricultura) como un elemento que desplazó las actividades de caza y pesca y que modificó las estructuras. Todas las sociedades explotaban fuentes "renovables" de energía que la naturaleza les proveía: vientos, rios, mares. Consecuencia de ello:
Surgen nuevas estructuras como el comercio y las primeras aldeas.
El hombre comienza a abandonar su condición nómade para tomar un estilo de vida sedentario.
El hombre ya no acepta el medio que lo rodea, y comienza a transformarlo. Se desarrolla la agricultura, la ganadería, los primitivos tejidos.
Nace el concepto de trabajo
Comienza el crecimiento demográfico
Consecuencia de esto último, surge la necesidad de crear nuevas estructuras para organizar la creciente sociedad. Así nace la navegación, el comercio y la edificación.

Economía y producción de la Primera Ola 

El sistema productivo de la primera ola se basa en el concepto de prosumidor (fusión entre PROductor y conSUMIDOR): La unidad económica producía para sí misma, y por lo tanto "vivía de lo suyo". La única fuente de energía era el esfuerzo físico humano.
La unidad económica de la primera ola era pequeña y autosuficiente. Generalmente la unidad económica era la familia. Esta vivía de lo que cultivaba en los campos. En otros casos la unidad económica era el feudo, igualmente autosuficiente.
Comunicaciones en la Primera Ola [editar]
La dinámica de comunicación de la primera ola era la comunicación uno a uno. Existían escribas y mensajeros que se dirigían hacia una zona para obtener información y llevarla hacia otra.

Segunda Ola 

Hacia. 1650 la Revolución Científico Técnica, conocida como Revolución Industrial. Esta revolución no sólo cambia la forma de producir bienes, sino la organización del mundo. El desarrollo de nuevas tecnologías hicieron que se crearan gigantescas máquinas electromecánicas, que movían piezas, correas, cojinetes, resortes, entre constantes chirridos y martilleos. Entre los factores más relevantes que dieron origen a esta era están la máquina a vapor y la imprenta, ambos reemplazaron el trabajo manual.
Consecuencia de ello:
Surgen enormes centros urbanos con un área metropolitana.
Aparece la máquina. Ésta reemplaza el esfuerzo humano.
Nace el concepto de producción en cadena o producción en serie.
Se intensifican los medios de comunicación físicos, gracias al ferrocarril, el automóvil, el barco a vapor.
Nace la explotación de recursos naturales como fuente de energía o materia prima.
Nace el concepto de productor y de consumidor, junto con la introducción de grandes comercios y almacenes.
Se intensifica el crecimiento demográfico y con ello cambian las formas de distribución de los bienes, de individual a una distribución en masa.

Economía y producción de la Segunda Ola 

Junto con la segunda ola nace la separación entre el productor y el consumidor, A. Toffler se refiere a este hecho como la "cuña invisible". Enormes factorías se dedican a fabricar bienes para consumidores inconscientes de su mecanismo de obtención.

La producción es masiva y en serie. Masiva porque se monta una o varias máquinas para hacer un solo tipo de producto durante un tiempo indeterminado (por ejemplo, una máquina dedicada exclusivamente a producir carne enlatada "Spam"). En serie porque se divide cada parte del proceso de fabricación y se realiza repetitivamente cada proceso. Por ejemplo, para hacer pantalones, un proceso se dedica a hacer la tela. Otro proceso, a cortarla. Otro proceso, a coserla. Otro, a pegar los botones. Por último, se coloca el logo con la marca. Esto difiere de la primera ola, donde se hubiera empezado de principio a fin a hacer un solo pantalón.

Como resultado de esta revolución se modificaron los patrones de trabajo, pasando de un trabajo del campo y del hogar a un trabajo en la fábrica, donde era necesaria la interdependencia, el esfuerzo colectivo, la división del trabajo, el trabajo coordinado y la integración de muchas habilidades diferentes; el trabajo femenino empieza a ser considerado en las fábricas y en consecuencia se afecta también la armonía del hogar, la mujer cambia de ámbito de trabajo, de producir en el hogar a producir en las fábricas, modificando su rol dentro del nucleo familiar.
Incluso nacen nuevos patrones de comportamiento del mercado de consumo, donde se alienta el hedonismo y la busqueda de satisfacciones personales; surgen también nuevas formas de comportamiento del consumidor, bajo el concepto de endeudarse hoy para pagar mañana.

La unidad económica de la segunda ola es la corporación, como representante de las organizaciones que contaban con grandes cantidades de capital para invertir en las industricas y el comercio. Nace el concepto jurídico-comercial de la responsabilidad limitada de manera que ante una crisis el inversionista perdía unicamente el capital invertido.

Así pues, la familia nuclear, la escuela de corte fabril, y la corporación gigante se convirtieron en las instituciones sociales definidoras de todas las sociedades de la segunda ola.

Características de las sociedades de la Segunda Ola:

- Uniformización; en el trabajo, en las formas de contratación, en los vestidos, en los salarios, las horas de trabajo, almuerzo e incluso en los procedimientos de quejas.
- Especialización; de manera que cada trabajador se perfeccionaba en hacer sólo una actividad bien hecha.
- Sincronización; para que el trabajo no se detuviera, la exigencia de la puntualidad, la cronometración del trabajo e incluso de las tareas familiares, como levantarse, alimentarse, salir a trabajar o dormir se vieron afectados por la sincronización.
- Concentración; de la población que fue desplazada de las zonas rurales para reinstalarlos en centros urbanos incluso en las fábricas mismas.
- Maximización;como un ejemplo de grandes dimensiones y desarrollo se hicieron grandes edificios, rascacielos, etc, que buscaban engrandecer el trabajo que hacían.
- Centralización

Sociedad de la segunda ola 

La base de la sociedad de la segunda ola es la Familia nuclear. En este tipo de familia, un cónyuge (generalmente la madre) es el núcleo del hogar. El otro cónyuge (generalmente el padre) trabaja fuera del mismo. La composición de familia nuclear idealizada por el industrialismo es padre - madre - 2 hijos. Este tipo de familia surge debido a las necesidades que exigía esta sociedad. La familia extensa antigua era demasiado rígida. Se dio la necesidad de eliminar los parientes que no fueran esenciales, para lograr un grupo con más facilidad para desplazarse de una ciudad a otra.

La educación fue influenciada por la revolución industrial, al punto que sobre la base del esquema fabril, se estructuraron las materias a impartirse bajo una forma de "programa descubierto"; se enseñaba a leer, escribir, aritmética, historia y otras materias, sin embargo, coexistía un "programa encubierto" compuesto por 3 clases: (i) puntualidad, (ii)obediencia y (iii) trabajo mecánico y repetitivo, cuyo objetivo final era educar y preparar para el trabajo en las fábricas, se adelantó la edad en que los niños empezaban a asistir a las escuelas y se extendieron las horas de clase.
Comunicaciones en la Segunda Ola

La dinámica de comunicación de la segunda ola es la comunicación uno a varios. Con la invención de la imprenta surgen el periódico, y con él, los medios masivos de comunicación (también mass media). La radio y más tarde la televisión terminan de configurar el concepto. En este período uno o unos pocos periodistas publicaban la información que consumirían miles o millones de personas. Según el autor, no es casualidad que, al igual que la producción, la información esté masificada.

Tercera Ola 

Los cambios que el mundo está viviendo en los últimos 40 años, que han sido catalogados en muchos casos de "desmoralizadores", en realidad sólo rompen paradigmas que la segunda ola nos impuso. Y anuncian que la tercera ola ya llegó y estamos cada vez más sumergidos en ella.

Caracterizan a la tercera ola la desarticulación de estructuras de la segunda ola, a saber:
Descentralización
Desmasificación
Personalización

Economía y producción de la Tercera Ola 

La producción en serie es complementada con la producción en series cortas. La producción ya no se dedica a hacer decenas de miles de ejemplares de un único producto, sino cientos de ejemplares de cientos de productos. Así encontramos productos cada vez más personalizados.

Sociedad de la Tercera Ola 

La familia nuclear cede su lugar a infinidad de tipos de familias. Familias monoparentales, unipersonales, convivencia estable entre amigos, convivencia entre personas del sexo opuesto con o sin relaciones sexuales, familias hijo - madre - abuela, familias hijo - madre - tía, parejas homosexuales, etc.
Nace la cultura "sin hijos".

El trabajo infantil dejará de ser castigado para pasar a ser estimulado. Según el autor, hombrecitos de 14 años estaban mejor cualificados para vender computadoras que muchos adultos.
Uno de los males a combatir en la tercera ola es la soledad. Eso es debido a la falta de estructura que brindaba la segunda ola, y a la falta de necesidad de relacionarse.

Comunicaciones de la Tercera Ola 

La dinámica de comunicación de la tercera ola es la comunicación varios a varios. Al igual que la producción , los medios se van desmasificando. Infinidad de revistas especializadas en temas específicos, numerosos canales de televisión por cable y satélite, la capacidad de las computadoras de comunicarse; hacen que la comunicación esté personalizada, y que el consumidor ya no se limite a tomarla "tal cual viene". Ahora el espectador puede intervenir en los diarios que lee y en los programas de televisión que mira. 



He analizado en este libro algunas tendencias del capitalismo americano que conducen a una “sociedad cerrada”, cerrada porque disciplina e integra todas las dimensiones de la existencia, privada o pública. Dos resultados de esta sociedad son de particular importancia: la asimilación de las fuerzas y de los intereses de oposición en un sistema al que se oponían en las etapas anteriores del capitalismo, y la administración y la movilización metódicas de los instintos humanos, lo que hace así socialmente manejables y utilizables a elementos explosivos y «antisociales» del inconsciente. El poder de lo negativo, ampliamente incontrolado en los estados anteriores de desarrollo de la sociedad, es dominado y se convierte en un factor de cohesión y de afirmación. Los individuos y las clases reproducen la represión sufrida mejor que en ninguna época anterior, pues el proceso de integración tiene lugar, en lo esencial, sin un terror abierto: la democracia consolida la dominación más firmemente que el absolutismo, y libertad administrada y represión instintiva llegan a ser las fuentes renovadas sin cesar de la productividad. Sobre semejante base la productividad se convierte en destrucción, destrucción que el sistema practica “hacia el exterior”, a escala del planeta. A la destrucción desmesurada del Vietnam, del hombre y de la naturaleza, del habitat y de la nutrición, corresponden el despilfarro lucrativo de las materias primas, de los materiales y fuerzas de trabajo, la polución, igualmente lucrativa, de la atmósfera y del agua en la rica metrópolis del capitalismo. La brutalidad del neo-socialismo tiene su contrapartida en la brutalidad metropolitana: en la grosería en autopistas y estadios, en la violencia de la palabra y la imagen, en la impudicia de la política, que ha dejado muy atrás el lenguaje orwelliano, maltratando e incluso asesinando impunemente a los que se defienden… El tópico sobre la “banalidad del mal” se ha revelado como carente de sentido: el mal se muestra en la desnudez de su monstruosidad como contradicción total a la esencia de la palabra y de la acción humanas.

Fragmento inicial de “El hombre unidimensional”, de H. Marcuse. 







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PROGRAMA DE ENSEÑANZA ABIERTA

MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y MANIPULACIÓN


Propuestas para una comunicación democrática

GUÍA DIDÁCTICA
Sagrario Rubido
Roberto Aparici
Ángeles Díez
Fernando Tucho

UNIVERSIDAD NACIONAL DE EDUCACIÓN A DISTANCIA



En muchas ocasiones, una persona intuye que está siendo manipulada pero
no puede descubrir el mecanismo que está operando en sus valores, ideas o
creencias. Para que la manipulación sea eficaz, no debe haber prueba de su
presencia, si un individuo intuye o comprueba que está siendo manipulado
por un determinado medio de comunicación está en situación de alerta para
descubrir algunos de los procedimientos, mecanismos o acciones que intentan
actuar sobre él. La manipulación se vale de diferentes técnicas con el fin
de lograr un poder de convocatoria determinado. Los mensajes manipulativos
se basan en no permitir que un individuo se defienda. Están estructurados
por una serie de normas extrínsicas a una persona que le son impuestas
a través de pautas culturales, políticas y sociales.





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El miedo a la libertad de Erich Fromm:

Este libro intenta explicar los aspectos de la crisis contemporánea de la civilización occidental relacionados con la libertad del hombre. Una crisis que ostenta diversas manifestaciones, de las que Fromm destaca dos para sus fines analíticos: su expresión política (el fascismo) y su expresión sociocultural (la creciente estandarización de los individuos en las sociedades avanzadas). Ambas manifestaciones de la crisis no son más que formas colectivas de evadir la libertad. El análisis de Fromm va dirigido precisamente a esclarecer esta paradoja a través de un examen del significado de la libertad para el hombre moderno y de sus intentos de rehuirla.

Sobre la amenaza a los derechos humanos causada por empresas europeas en América Latina


Ambos autores, Wolfgang Kaleck y la Dra. Miriam Saage-Maaß trabajan como juristas en el EuropeanV Center for Constitutional and Human Rights (ECCHR) en Berlín.

Esta publicación fue elaborada en el marco del proyecto de cooperación Comercio – Desarrollo – Derechos Humanos II de la Fundación Heinrich Böll, del Centro de Investigación y Documentación Chile Latinoamérica (FDCL) y del Transnational Institute (TNI).




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La Creación de la Nueva Civilización
Alvin y Heidi Toffler

INTRODUCCION*


Estados Unidos se enfrenta con una convergencia de crisis que carece
de precedentes en su historia. Su sistema familiar se halla en crisis, pero otro
tanto ocurre con el sanitario, con los urbanos, con su sistema de valores y,
sobre todo, con su sistema político, que a todos los fines prácticos ha perdido
la confianza del pueblo. ¿Por qué se producen todas estas crisis, y muchas
otras, aproximadamente en la misma época? ¿Constituyen la prueba de una
decadencia terminal de Estados Unidos? ¿Nos encontramos en el «final de
la historia»?
Estas páginas cuentan algo diferente. Las crisis de Estados Unidos no
proceden de su fracaso sino de sus éxitos previos. Más que en el final de la
historia, nos encontramos en la conclusión de la prehistoria.
Desde 1970, cuando nuestro libro El shock del futuro introdujo el
concepto de «crisis general de la sociedad industrial», nuestras industrias de
chimeneas han estado despidiendo masas de trabajadores manuales.
Exactamente como se predijo por vez primera en dicho libro, nuestra
estructura familiar se ha fracturado, nuestros medios de comunicación de
masas se han desmasificado y se han diversificado nuestros estilos y valores
de vida. Estados Unidos se ha convertido en un país radicalmente diferente.
Ello explica que carezcan ya de aplicación las antiguas formas de
análisis político. Términos como «derecha» e «izquierda» o «liberal» y
«conservador» han quedado vaciados de sus acepciones familiares. Ahora,
refiriéndose a Rusia, calificamos a los comunistas de «conservadores» y a
los reformistas de «radicales». En Estados Unidos, los liberales en economía
pueden ser socialmente conservadores, y viceversa. Un Ralph Nader
«izquierdista» se une con un Pat Buchanan «derechista» para oponerse al
Tratado de Libre Comercio.1
Aún más chirriante y significativa es, sin embargo, la creciente
desviación de poder de nuestras estructuras políticas formales –el Congreso,
la Casa Blanca, los organismos oficiales y los partidos políticos- en beneficio
de grupos independientes electrónicamente vinculados y de los medios de
comunicación.
No es posible explicar sólo en términos políticos éstos y otros grandes
cambios en la vida política de Estados Unidos. Se hallan relacionados con
cambios igualmente profundos en la vida familiar, en la esfera empresarial, en
la tecnología, la cultura y los valores. Para gobernar en este período de
cambios vertiginosos, desilusión y conflicto casi fratricida en la sociedad,
necesitamos un enfoque coherente para el siglo XXI. Este libro presenta un
marco nuevo y sólido para el cambio. Una vez entendido dicho marco,
podremos adoptar medidas prácticas para conformar los cambios aún
mayores que nos aguardan, para canalizarlos en lugar de aceptar ser sus
víctimas.
Cuando algunos autores reúnen capítulos de sus obras anteriores, el
resultado representa a menudo una colección de ideas dispares. No es
desde luego el caso de este libro.
Los capítulos primero y noveno fueron publicados por vez primera en
nuestras obra La tercera ola. Los capítulos segundo y cuarto proceden de
nuestro libro más reciente, Las guerras del futuro, publicado en 1993. Los
capítulos tercero, quinto y sexto, corresponden a El cambio del poder, que
apareció en 1990. Las versiones aquí presentadas constituyen compendios
sustanciales de los originales, pero sólo han sido ligeramente modificadas
para facilitar las lógicas transiciones. En contraste, los capítulos séptimo y
octavo contienen un material enteramente nuevo jamás publicado.
Aunque algunos capítulos se hayan tomado, en buena medida, de
libros anteriores, éste no constituye una antología. Se trata de una obra por
completo nueva, que ha sido posible gracias al carácter modular de nuestros
trabajos, cada uno de los cuales está basado sobre modelos
conscientemente concebidos de la aceleración del cambio social y político.
Creemos, por tanto, que bajo esta nueva forma, brindamos un manual
esencial, la clave, por así decirlo, de toda nuestra obra.
La idea de este libro procede de Jeffrey A. Eisenach, presidente de la
Progress & Freedom Foundation de Washington. Considerando que los
norteamericanos y sus dirigentes políticos tienden a estimar cada titular, cada
recorte de prensa, cada batalla en el congreso y cada avance tecnológico
como un acontecimiento independiente y aislado, Eisenach rinde tributo a la
importancia política de la síntesis. Cree además concluida la época del
automatismo político. A partir de este punto de vista nos propuso crear este
volumen.
Agradecemos su gesto. Deseamos además manifestar nuestra gratitud
pro la asistencia editorial extremadamente útil del doctor Albert S. Hanser,
miembro distinguido de la Progress & Freedom Foundation, que revisó los
textos anteriormente publicados de los que procede en parte esta obra y eligió
ciertos pasajes, y por la colaboración en las tareas de edición de Eric Michael,
investigador de la fundación.
Confiamos en que este libro ayudará a los lectores a lograr una
completa revaluación de sus ideas acerca de lo que exigirá mañana la
civilización ahora naciente.

ALVIN TOFFLER Y HEIDI TOFFLER
Agosto de 1994. 

La revolución de la riqueza (Revolutionary Wealth) es un libro escrito por los analistas sociales Alvin y Heidi Toffler, publicado por primera vez en 2006 por editorial Knopf. El libro argumenta que las instituciones -públicas, privadas y sociales- provenientes de una era de producción masiva son inadecuadas para una nueva civilización que se está construyendo en torno a la economía de la información.
Esta nueva economía provoca una revolución actual de la riqueza, que abrirá incontables oportunidades y nuevas trayectorias de vida no solo para los empresarios  tradicionales, sino también para los empresarios sociales, culturales y de la educación. La obra, fruto de doce años de trabajo, habla del futuro de la riqueza visible e invisible, una forma revolucionaria de riqueza que redefinirá nuestras vidas, nuestras empresas y el mundo, que se nos echa encima a toda prisa. Lo cual posibilitará que se creen nuevas oportunidades, tanto a niveles personales, profesionales, sociales, culturales, educativos, como que se pueda atacar la pobreza a escala mundial o nacional. Todo lo cual irá acompañado, según nos advierte, de múltiples riesgos.
Para explicar lo que esto significa, los Toffler analizan desde la vida familiar y los empleos hasta las urgencias del tiempo y la creciente complejidad de la vida cotidiana, y sostienen que nos enfrentaremos a las nuevas profesiones, las profesiones y oficios obsoletos, los mercados y el dinero. El resultado aclara el cómo encarar la colisión entre el cambio y la continuidad en el mundo y en nuestro propio interior.
Argumento
Esta riqueza revolucionaria creará nuevas oportunidades para atacar la pobreza tanto en el interior de cada país como a escala mundial. Con una apuesta por la desaparición de la sociedad de masas. En el mundo de la sociedad próspera que dibujan los Toffler las economías de conocimiento intensivo permitirían transformar a los trabajadores en creativos de clase media capaces de desarrollar sus iniciativas y perfilar sus actividades preferidas, es decir de proletarios a lo que los Toffler denominan "cognitarios".
Los ejes recurrentes en este libro son:
§  Resaltar la importancia del prosumo en la sociedad de la información, visibilizando el poder real de éste en la economía, normalmente invisibilizado por los economistas tradicionales. El prosumidor -el consumidor que personaliza la producción- tendrá, gracias a los avances científicos, nuevas herramientas a su disposición y eso aumentará su productividad (código abierto, kit de montaje, freelance).
§  La decadencia acelerada de la sociedades industriales en Occidente. El nuevo sistema de riqueza emergente no se puede entender en el marco de la economía convencional. El conocimiento es la nueva clave del desarrollo personal y social y dicha clave implica un nuevo concepto del espacio y del tiempo.
§  Lo directo y flexible: adhocracias como organizaciones líquidas, diversidad en subculturas, personalización en masa de la producción(barata y enfocada a nichos), la suplantación de intermediarios por tecnología.
§  La relevancia de la razón y la ciencia, ante una reacción pseudointelectual oscurantista y religiosa.
También habla de las aplicaciones médicas que se pueden dar a la nanotecnología. Y de que la riqueza de hoy, se ha creado en todas partes (la globalización), en ninguna parte (ciberespacio), y fuera de partes (el espacio ultraterrestre), y el uso de éste último para el aumento de la productividad global. Varios de estos temas son reabordamientos actualizados de análisis expuestos anteriormente en La tercera ola.
Retos
El mayor reto para los Toffler, es la velocidad de los cambios, cambios que a su vez se modifican o son suplantados rápidamente. Por ello afirman se debe desprender del modo de abordar tradicional de estos temas, un cambio radical de paradigmas. Cuestiona por ello el centralismo en las empresas y la uniformidad de la educación, aspectos incompatibles con la riqueza revolucionaria; a su vez anota que las personas les tocará buscar soluciones por cuenta propia sin ayuda de los gobiernos, y serán las peticiones personalizadas las que determinarán la producción, además que la organización al estilo Estado-nación debe desaparecer y lo ha de hacer ante la riqueza revolucionaria para la que no está preparada.
La revolución de la riqueza es un texto largo y denso del que es difícil afirmar si es más interesante su análisis del pasado o su predicción del futuro. Tanto lo uno como lo otro prenden al lector a páginas implacables que sin duda han de molestar a derecha e izquierda, a ricos y pobres, a creyentes y agnósticos. [...] Los cincuenta capítulos que articulan esta obra comienzan por señalar que la revolución de la riqueza no es otra cosa que una fuente de oportunidades para mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la Tierra.
Bernabé Sarabia, académico español
Los autores plantean que de la sociedad industrial se pasó a la tecnológica o economía del conocimiento, sin que se hayan adecuado los mecanismos institucionales, económicos, fiscales, educativos y culturales acordes al nuevo cambio. Observan que se ha creado un sistema de riqueza sin precedentes en la historia de la humanidad, una riqueza revolucionaria que permite acabar con la pobreza. Pero comprueban que no se logra porque «los economistas vagan en torno a un cementerio de ideas muertas» que más que aplicar medidas nuevas estiran los antiguos modelos lo más que pueden, pero no encajan y generan más y nuevos problemas.
Es el modelo de pensamiento lo que retrasa adecuarnos al cambio de paradigma que se está produciendo, «los economistas son incapaces para reconocer este cambio histórico y comprender la riqueza revolucionaria». Por su puesto que hay excepciones, que confirman la regla. Por las mismas razones se refieren a la quiebra de los sistemas educativos, escolares o universitarios, en casi todos los países, por obsoletos y ajenos a las nuevas formas de organización y aprendizaje de la era de la información.

Enlaces externos

Toffler, Alvin (1928 -).
Sociólogo y escritor estadounidense, considerado ‘profeta social´. Fue periodista y colaborador en revistas como Fortune, Horizon y Life. Ha sido asesor de la multinacional IBM y de la Fundación Rockefeller, además de dedicarse a la docencia en universidades y fundaciones culturales. Después de trabajar como corresponsal en Washington y obtener un doctorado, fue profesor en la New School for Social Research, lugar donde impartía un curso sobre sociología del futuro que inició los estudios sobre futurología.
Toffler profundizó en las posibilidades que abría el análisis del acontecer social desde el punto de vista divulgativo, y se labró la fama de ‘profeta social´. La publicación de sus obras lo alejó de los círculos académicos para acercarlo al gran público con éxitos de ventas como El shock del futuro (1970) y La tercera ola (1980). Desde la década de 1960 ha contado con la colaboración de su esposa Heidi, con quien comparte el estudio de las transformaciones sociales, gracias a sus prospecciones sobre las corrientes y eventos futuros. Otros trabajos conocidos son: The adaptive corporation (La corporación adaptable, 1980), Avances y premisas (1983), El cambio del poder (1990) y War and Anti - War: Survival at the Dawn of the 21st Century (Guerra y anti - guerra: Sobrevivir en los albores del siglo XXI, 1993).
Alvin Toffler
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EL "SHOCK" DEL FUTURO
ALVIN TOFFLER








INTRODUCCIÓN


Este libro trata de lo que le pasa a la gente que se siente abrumada por el cambio.
Trata del modo en que nos adaptamos —o dejamos de adaptarnos— al futuro.
Mucho se ha escrito sobre el futuro. Sin embargo, la mayoría de los libros sobre el
mundo venidero tienen un áspero sonido metálico. Estas páginas, por el contrario,
se ocupan de la cara «suave» o humana del mañana. Más aún: se ocupan de los
pasos que hemos de dar para poder alcanzar el mañana. Tratan de materias
corrientes y cotidianas: los productos que compramos y los que rechazamos, los
sitios que dejamos atrás, las corporaciones en que vivimos, las personas que
pasan, cada vez más de prisa, por nuestras vidas. Sondean el futuro de la amistad
y de la vida de familia. Investigan extrañas y nuevas subculturas y estilos de vida,
junto con una serie de temas diversos, desde la política y los campos de deportes
hasta los vuelos espaciales y el sexo.
Lo que les sirve de lazo de unión —en el Libro, como en la vida— es la estrepitosa
corriente del cambio, una corriente hoy tan poderosa que derriba instituciones,
trastorna nuestros valores y arranca nuestras raíces. El cambio es el fenómeno por
medio del cual el futuro invade nuestras vidas, y conviene observarlo atentamente,
no sólo con las amplias perspectivas de la Historia, sino desde el ventajoso punto
de vista de los individuos que viven, respiran y lo experimentan.

La aceleración del cambio en nuestro tiempo es, en sí misma, una fuerza elemental.
Este impulso acelerador acarrea consecuencias personales y psicológicas, y también
sociológicas. En las páginas que siguen se exploran sistemáticamente, por primera
vez, estos efectos de aceleración. El libro sostiene, espero que con diafanidad, que,
a menos que el hombre aprenda rápidamente a dominar el ritmo del cambio en sus
asuntos personales, y también en la sociedad en general, nos veremos condenados
a un fracaso masivo de adaptación.
En 1965, en un artículo publicado en Horizon, inventé el término «shock del futuro»
para designar las desastrosas tensión y desorientación que provocamos en los
individuos al obligarles a un cambio excesivo en un lapso de tiempo demasiado
breve. Fascinado por este concepto, empleé los cinco años siguientes en visitar
numerosas universidades, centros de investigación, laboratorios y oficinas del
Gobierno; en leer innumerables artículos y documentos científicos; en interrogar a
centenares de técnicos sobre diferentes aspectos del cambio, sobre las formas de
comportamiento y sobre el futuro. Premios Nobel, hippies, psiquiatras, físicos,
hombres de negocios, futurólogos, filósofos y profesores me expresaron su
preocupación por el cambio, su ansiedad por la adaptación, su miedo del futuro.
Salí de esta experiencia con dos convicciones turbadoras.

Primera: vi claramente que el «shock» del futuro ya no es un posible peligro
remoto, sino una verdadera enfermedad que afecta a un número creciente de
personas. Este estado psicobiológico puede describirse en términos médicos y
psiquiátricos. Es la enfermedad del cambio.

Segundo: me espantó, gradualmente, lo poco que saben hoy en día de
adaptabilidad tanto los que exigen y producen grandes cambios en nuestra
sociedad, como aquellos que pretenden prepararnos para hacer frente a tales
cambios. Graves intelectuales hablan enérgicamente de la «educación para el
cambio» o de la «preparación de la gente para el futuro». Pero, virtualmente, nada
sabemos sobre la manera de hacerlos. En el medio más velozmente cambiante con
que jamás se haya enfrentado el hombre, seguimos ignorando lastimosamente las
reacciones del animal humano.

Tanto nuestros psicólogos como nuestros políticos se sienten turbados por la
resistencia, aparentemente irracional, al cambio de que dan muestras ciertos
individuos y grupos.

El jefe de empresa que quiere reorganizar un departamento, el profesor que quiere
introducir un nuevo método de enseñanza, el alcalde que quiere conseguir una
pacífica integración racial en su ciudad, todos ellos tropiezan, en un momento dado,
con esta ciega resistencia. Sin embargo, sabemos poco sobre sus orígenes. De la
misma manera, ¿por qué algunos hombres anhelan, incluso febrilmente, el cambio,
y hacen todo lo posible para que se produzca, mientras otros huyen de él? No sólo
no encontré respuesta convincente a estas preguntas, sino que descubrí que incluso
carecemos de una teoría adecuada de la adaptación, sin la cual es sumamente
improbable que hallemos aquella respuesta.

Por consiguente, el objeto de este libro es contribuir a nuestra adaptación al futuro,
a enfrentarnos, con mayor eficacia, con el cambio personal y social, aumentando
nuestra comprensión de cómo el hombre responde a tal cambio. Con este fin,
plantea una amplia y nueva teoría de la adaptación.

También llama la atención sobre una distinción importante y a menudo desdeñada.
Casi invariablemente, el estudio de los efectos del cambio se centra más en el
destino a que éste nos conduce que en la rapidez del viaje. En este libro, trato de
demostrar que el ritmo del cambio tiene implicaciones completamente distintas, y a
veces más importantes, que las direcciones del cambio. A menos que captemos
este hecho, no puede ser fructífero ningún intento de comprender la adaptabilidad.
Todo propósito de definir el contenido del cambio debe incluir las consecuencias de
la rapidez de éste, como parte de tal contenido.

William Ogburn, con su célebre teoría de la retardación cultural, sostuvo que las
tensiones sociales proceden de los grados desiguales de cambio en diferentes
sectores de la sociedad. El concepto de «shock» del futuro —y la teoría de la
adaptación que se desprende de él— indica vivamente que tiene que haber un
equilibrio no sólo entre los grados de cambio de los diferentes sectores, sino
también entre la velocidad de cambio del medio y la rapidez limitada de la reacción
humana. Pues el «shock» del futuro nace de la creciente diferencia entre las dos.
Sin embargo, este libro pretende algo más que presentar una teoría. Aspira,
también, a demostrar un método. Hasta ahora, el hombre estudió el pasado para
arrojar luz sobre el presente. Yo he dado la vuelta al espejo del tiempo, convencido
de que una imagen coherente del futuro puede darnos valiosas perspectivas sobre
el día de hoy. Si no empleamos el futuro como instrumento intelectual, nos será
cada vez más difícil comprender nuestros problemas personales y públicos. En las
páginas siguientes, empleo deliberadamente este instrumento para mostrar lo que
puede conseguirse con él.

Por último —y esto no es menos importante—, el libro tiende a cambiar al lector, en
un sentido sutil pero importante. Por razones que veremos claramente en las
páginas que siguen, la mayoría de nosotros tendremos que adoptar una nueva
posición frente al futuro, una nueva y aguda percepción del papel que éste
desempeña en el presente, si queremos enfrentarnos con éxito a los rápidos
cambios. Este libro va encaminado a aumentar la conciencia del futuro del lector. El
grado en que éste, después de terminada la lectura de este libro, reflexione,
especule o trate de prever los acontecimientos futuros nos dará la medida de su
eficacia.

Sentados estos fines, precisa hacer varias reservas. Una de éstas se refiere a la
fugacidad de los hechos. Cualquier reportero experimentado sabe lo que es trabajar
sobre un suceso de rabiosa actualidad, que cambia de forma y de significado
incluso antes de que se acabe de imprimir el relato. Hoy día, todo el mundo es un
suceso de rabiosa actualidad. Por consiguiente, es inevitable que, en un libro escrito
en varios años, algunos hechos hayan quedado anticuados entre el momento de
estudiarlos y escribirlos y el de su publicación. El profesor que estaba en la
Universidad A ha pasado a la Universidad B. El político identificado con la postura X
ha adoptado la Y.

Aunque, durante su redacción, me esforcé concienzudamente en mantener al día El
«shock» del futuro, alguno de los hechos estudiados ha perdido forzosamente
actualidad. (Desde luego, esto ocurre en muchos libros, aunque sus autores
prefieren no hablar de ello.) Sin embargo, esta pérdida de actualidad de los datos
tiene aquí una importancia especial, pues constituye una prueba de la tesis
mantenida en el libro sobre la rapidez del cambio. A los escritores les resulta cada
vez más difícil seguir el paso de la realidad. Todavía no hemos aprendido a
concebir, estudiar, escribir y publicar en «tiempo real». Por consiguiente, los
lectores deben tener más en cuenta el tema general que los detalles.
Otra reserva se refiere al tiempo futuro del verbo «ocurrir». Ningún futurólogo serio
se atreve a hacer «predicciones». Esto queda para los oráculos de la televisión y los
astrólogos de los periódicos. Nadie que tenga alguna idea de la complejidad de la
previsión puede alardear de un conocimiento absoluto del mañana. Es lo que dice
un proverbio deliciosamente irónico atribuido a los chinos: «Profetizar es
sumamente difícil... sobre todo con respecto al futuro.»

Esto significa que cualquier declaración sobre el futuro debería, en rigor, ir
acompañada de una serie de síes o de peros. Sin embargo, en un libro de esta
clase el empleo de todos los condicionales adecuados sumiría al lector en un alud
de indecisiones. Por esto, en vez de hacerlo así, me he tomado la libertad de hablar
con rotundidad, sin vacilaciones, confiando en que el lector inteligente comprenderá
este problema estilístico. La palabra «ocurrirá» debe leerse siempre como si fuera
acompañada de un «probablemente» o de un «en mi opinión». De la misma
manera, todas las fechas aplicadas a acontecimientos futuros deben ser
consideradas con un margen de buen criterio.

Sin embargo, la imposibilidad de hablar con certeza y precisión sobre el futuro no
puede excusar el silencio. Desde luego, cuando disponemos de «datos sólidos»,
éstos deben ser tomados en consideración. Pero cuando éstos faltan, el lector
responsable —incluso el científico— tiene el derecho y la obligación de fiar en otras
clases de pruebas, incluidos los datos impresionistas o anecdóticos y las opiniones
de personas bien informadas. Así lo he hecho yo, y no me excuso de ello. Al tratar
del futuro, al menos para nuestro actual objeto, es más importante ser imaginativo
y perceptivo que un cien por ciento «exacto». Las teorías no tienen que ser
«exactas» para ser enormemente útiles. Incluso el error tiene su utilidad. Los
mapas del mundo diseñados por los cartógrafos medievales eran tan inexactos,
estaban tan llenos de errores fácticos, que provocan sonrisas condescendientes en
la época actual, en que casi toda la superficie de la Tierra ha sido exactamente
registrada. Sin embargo, sin ellos los grandes exploradores no habrían descubierto
el Nuevo Mundo. Ni habrían podido trazarse los mejores y más exactos mapas
actuales si unos hombres provistos de limitados medios no hubiesen estampado
sobre papel sus audaces concepciones de mundos que jamás habían visto.
Nosotros, exploradores del futuro, somos como aquellos antiguos cartógrafos, y en
este sentido presento aquí el concepto del «shock» del futuro y la teoría de la
adaptación: no como una palabra definitiva, sino como una primera aproximación a
las nuevas realidades, llenas de peligros y de promesas, creadas por el impulso
acelerador. 
POSTED 04:02 by FRANCISCO REY