Fruto Vivas 



 Hay hombres que en la vida marcan las sendas por donde habrán de pasar los demás. Estos hombres se convierten en instituciones a partir de sus obras. Los que tienen grandes inspiraciones deben  monitorear constantemente la vida de estos seres especiales, no solamente para seguir su ejemplo, sino también para examinar su propio desarrollo y ejercer la autocrítica. (José Mujica)




Club Táchira, Colinas de Bello Monte 



 
Fruto Vivas 
El sueño de una Caracas posible
Creador del Club Táchira y de la memorable Flor de Hannoer, este arquitecto tiene una colección de propuestas para salvar la capital y hacerla verde como antes
Por Johan M. Ramírez Foto: Natalia Brand
Hablar de Caracas le agrada, le emociona, le conmueve. El tema le despierta un aire de poeta, y con sonoras palabras comparte su sueño de ver a esta capital llena de verde como la conoció en los años 40, antes de que la ciudad colonial diera paso a la pujante urbe moderna.
"Aún recuerdo la demolición de los techos rojos, del Hotel Majestic, del Colegio Chávez, del Teatro Coliseo… era la ciudad cayéndose a pedazos. Y en el centro, en pleno centro, una herida enorme de 50 metros de profundidad: estaban construyendo la avenida Bolívar", cuenta.
Pasada la impresión, asiste a lo que llama "el segundo trauma de Caracas", y se refiere al nacimiento de Parque Central. Alarma, pues, una sentencia categórica: "Esas son las 'Torres de la Muerte'". ¿Torres de la Muerte? ¿Acaso no son un símbolo de la ciudad y de su desarrollo económico? Alguien debía defenderlas. Tuvimos que debatir.
"Sí, son un símbolo -afirma-, pero de la opulencia y del capitalismo. No representan al pueblo". Pero, ¿"Torres de la Muerte"? "Sí -prosigue-, imagina a una persona en el piso 64 el día del incendio. Era imposible que bajara las escaleras. Habría quedado presa en esa jaula en llamas".
Aunque un incendio de esa magnitud no ocurre a diario. "¡Quieres que te diga cuántos episodios similares han ocurrido en ese Parque Central que tanto nos gusta!", replica.
Nunca fue tan oportuno un sorbo de café. ¿Y cómo desarrollar a Caracas sin edificios? "Haciéndola horizontal -dice. Ese es mi trabajo, crear ciudades humanas, donde la gente llegue a cualquier sitio caminando". Por eso cree que Los Bloques de El Silencio son el urbanismo perfecto: amplios corredores, edificios pequeños, y refugio peatonal en los días de lluvia.
Si algo le preocupa es que los caraqueños tengan, en el mejor de los casos, un metro cuadrado de parque por habitante. Que Londres tenga 120 es algo que lo tortura. 
Por eso apuesta a la creación de nuevas áreas verdes, y todavía mantiene un
radical pensamiento que escribiera hace 30 años: "Aún quedan muchas hectáreas que podrían estar llenas de árboles, aún es tiempo de borrar la avenida Bolívar
 
e inundar de plantas todo el casco central".
En este afán, plantea que el aeropuerto La Carlota dé lugar a un oasis que se una
al Parque del Este, formando un gran pulmón para la ciudad.
Tales propuestas, vale decir, no surgieron en un día, sino a lo largo de una vida haciendo arquitectura. Ideas para una Caracas posible es un texto que acaba de escribir y que revela no menos de 30 soluciones para la capital.
"Nadie me oye. No me importa. Lo hago por deber moral. ¿Acaso no puedo seguir soñando?". Por eso sonríe al imaginar el Guaire saneado, navegable, lleno de locales a su orilla. Por eso ansía la regulación de los horarios, para evitar que todos salgan a la misma hora. "Si se ajustan los horarios, el tráfico se viene a la mitad". Y sigue soñando: el segundo piso de la autopista Francisco Fajardo, los túneles que unan a Caracas con La Guaira a través de El Ávila, edificios cubiertos por enredaderas, estacionamientos subterráneos, el día de limpieza comunitaria, el mes de las flores, y los techos de zinc convertidos en jardines.
Entonces llega a un punto que, considera, es vital para salvar a Caracas: "Nuestro problema es humano y, en el fondo, político". Por eso, concluye proverbialmente: "Construir hombres libres es la obra de arquitectura más grande de nuestro tiempo".
Asistente de fotografía: Anita Carli 
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Fruto Vivas: Un arquitecto Tachirense y revolucionario
Por: Dimitri Duarte
Fecha de publicación: 10/10/07


Al igual que todos los personajes y líderes históricos, mas allá de los guerreros y politicos que ha producido la provincia del Táchira, el arquitecto Fruto Vivas (La Grita-1928) ha marcado al país con sus hermosas, funcionales, populares y revolucionarias creaciones arquitectónicas, dedicadas al arte de la vivienda en conjunción con la naturaleza y lo humano. No será fácil escribir sobre la vida y creación Fruto Vivas en un corto articulo. Las páginas de la Web están llenas con la descripción de su futurista pensamiento y de sus obras, no solo en Venezuela, sino en países como Cuba, Nicaragua, Alemania, etc; así como de su labor crítica y docente que lo ha llevado a recibir el titulo de Profesor Honorario de Universidades de Venezuela, Santo Domingo, México y Perú, entre otras. De lo poco que no se sabe de Fruto, es de su condición de revolucionario e izquierdista. Muchos años hubo de pasar en el exilio, durante los gobiernos de la llamada IV Republica por culpa de sus ideas revolucionarias, que según los políticos de entonces, eran olorosas a comunismo. Pero era inevitable que un trashumante como Fruto Vivas fuera conocido, en círculos cofrades de arquitectos y revolucionarios, a través de anécdotas de su vida de creador andariego. Así se cuenta que a mediados de la década del 60 fueron a Cuba un grupo de ingenieros y arquitectos venezolanos, del ente gubernamental constructor de viviendas de entonces llamado “Banco Obrero”, con el fin de estudiar la exitosa y revolucionaria técnica de construcción de viviendas llamada allá “técnica de las micro brigadas”.Consistente en dar a los pobladores de barriadas pobres, los materiales de construcción y planos de viviendas ecológicas y decentes, las que una ves terminadas se entregaban a las familias que las habían ayudado a construir. El caso es que los planificadores Cubanos les dijeron a los sorprendidos Venezolanos: ”Pero chico, si esta técnica popular y revolucionarias de construcción para el pueblo nos las enseño un Venezolano recién llegado de la Unión Soviética y llamado Fruto Vivas “.Otra, de esas viejas anécdotas, cuentan que el Tachirense presidente Carlos Andrés Pérez le mando un mensaje secreto a Fruto, diciéndole: ”díganle a mi paisano Fruto Vivas que salga de la clandestinidad pues lo necesito para que me proponga dirija algunos proyectos arquitectónicos”.

Pero mas allá de las anécdotas, Fruto es fundamentalmente un creador y un poeta de ese nido humano que es la casa y que el llama vivienda. Nos presenta y sugiere la vivienda como una propuesta ecológica, familiar y humana. Ella, al igual que la familia para la sociedad, es el núcleo vivo de la Ciudad. Nos habla de “Ciudades vivas” y no de “Ciudades muertas”.Fruto nos dice:”la ciudad no son sus calles ni sus parques ni sus rascacielos, la ciudad somos nosotros sus habitantes. Una ciudad vacía esta muerta, por ejemplo Machu Pichu. La ciudad es un ser vivo, dinámico, actuante, mutante”. Sin duda que cuando el presidente Chávez nos hablaba hace poco de la creación de nuevas “Ciudades Socialista”, dentro de la geometría del poder, hablaba por boca e inspiración de Fruto Vivas. Dice haberle oído a decir al poeta Aquiles Nazoa, que el dictador Pérez Jiménez pensaba en un “urbanismo fascista”, al organizar las ciudades mas con fines defensivos que con fines sociales y humanos. Así que cuando Fruto nos habla, oímos, mas allá del arquitecto, a un poeta de la vida. No hace mucho escribia:” El problema no es solo ofrecer "casas" como simples objetos, sino ofrecer "viviendas" donde se respete la dignidad humana, donde el hombre americano nos ha dado lecciones desde nuestros ancestros, de como hacer una casa digna, salida de la naturaleza, integrada a ella como un profundo hecho cultural, autogestionario y solidario que debemos emular, redescubrir y sobre todo reflexionar ante la hecatombe social que se avecina. El pueblo tuvo, tiene y tendrá capacidad endógena para asumir su rol de creador de su espacio habitable, unido a su dignidad, a su independencia, corriendo tras un fantasma: la alegría de vivir.

Y mientras Fruto Vivas continúa soñando y creando, nos preguntamos: Le habremos rendido los Venezolanos el debido homenaje, en vida, por tratar de darnos lo mejor del mundo: donde y como vivir felices y con dignidad, bajo el entorno mágico de la naturaleza.

La forma de organización social promovida por el gobierno nacional, a través de los Consejos Comunales, es una estructura única en el mundo y cuya capacidad de autogestión permitirá combatir, de manera eficaz, la pobreza, entre otros problemas que aquejan a los más desprotegidos, dijo el arquitecto Fruto Vivas.

“Venezuela es el primer país que pone en la constitución una estructura capaz de enfrentar la pobreza. La Organización de Naciones Unidas tiene mecanismos para enfrentar la pobreza pero no tiene el poder, no tiene la estructura que tiene esta constitución”, agregó Vivas refiriéndose al Proyecto de Reforma Constitucional.

Asimismo, el arquitecto afirmó que la creación de los Consejos Comunales representa un salto organizacional, que “supera incluso a los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) cubana”, pese a que éstos, más allá de las labores de seguridad, también realizan gestiones sociales.

En cuanto al nuevo ordenamiento político territorial, manifestó su aprobación a la propuesta presidencial, ya que “para desarrollar el país hay que crear estructuras que sean coherentes, porque las fronteras de los estados no tienen nada que ver con su estructura física. La estructura de desarrollo hay que reordenarla totalmente”, acotó.

Yo estoy con este proceso y este no se trata de un conflicto político, yo sólo quiero pedirle al Presidente que se mantenga la intención con la que se realizó este proyecto: crear una universidad ambiental donde se estudie la flora y la fauna venezolanas, y aprovechar las instalaciones para exhibir todas nuestras bellezas naturales".

Hace 5 años que descansan en 52 contenedores las piezas que forman "La flor de Venezuela", el pabellón venezolano diseñado por el arquitecto Fruto Vivas para la Expo Universal de Hannover 2000. La Gobernación del estado Lara comisionó a Funredi (Fundación Regional de Vivienda) del proyecto de instalación de la Flor de Venezuela en Barquisimeto.

Cuál será el futuro de la Flor? No está claro. A pesar de las denuncias de Fruto Vivas, el proyecto sigue en marcha con o sin él. Ni siquiera en la valla ubicada en el terreno se reconoce la autoría del arquitecto, ¿llegará el Pabellón de Hannover a florecer en tierra larense?, eso todavía está por verse.

Después de la victoria sandinista, si mal no recuerdo, Vivas fue invitado a Nicaragua para diseñar un proyecto de viviendas cómodas y ecológicas.

coordinador de desarrollo ecológico del Ministerio de Planificación. El Gobierno tuvo otro acierto al nombrar a un hombre con visión y pasión en este cargo.


OSCAR NIEMEYER
EL ARQUITECTO DE UNA AMÉRICA


Fruto Vivas *

"No es el ángulo recto

lo que me atrae

ni la línea recta, dura, inflexible

creada por el hombre.

Lo que me atrae es la curva libre

y sensual.

La curva que encuentro en las montañas de mi país.

En el curso sinuoso de sus ríos ... en las ondas

del mar.

En el cuerpo de la mujer amada.

De curvas está hecho todo el universo".

Oscar Niemeyer
Noventa años construyendo el futuro, imaginando sueños como mariposas blancas que se posan sobre el Plan Alto de Brasilia, colocar sobre un risco de Niteroy un inmenso nenúfar blanco, posar una bandada de gaviotas sobre una plaza de Sao Pablo y dejar una mano sangrante de concreto en el corazón del parlamento latinoamericano colocar la Cruz del Sur con Cristo entre los brazos sobre un ramo de nardos junto al Palacio de Itimarati donde una rosa de mármol blanco que semejan los cinco continentes flota sobre un mar de victorias regias reflejando la majestad de los arcos de concreto que guardan una caja de cristal llena de lirios, juncos y heliconias. 
Arquitecto de poesía y de la esperanza, de las formas voluptuosas y simples, desgravitadas. Arquitectura con alas como si fuera un producto más de la naturaleza. 
Oscar Niemeyer, comunista firme como sus obras, comprometido con su pueblo, fiel a su pensamiento, cargado de una fuerza telúrica en su obra y en sus actos. 
Noventa años de abanderado de sueños imposibles que después vimos florecer sobre una meseta de Brasilia. 
Noventa años hablándonos de su fe en el porvenir por un mundo mejor que alcance para todos. 
Noventa años comprometido con lo más sublime de la belleza, de la pureza y de la creación. 
Noventa años que marcarán el siglo veinte con uno de los creadores que abrió las puertas con sus pájaros blancos a lo que será la arquitectura del tercer milenio. 
Oscar Niemeyer maestro metido en lo más profundo del corazón del pueblo, que lleva por sus venas toda la fuerza mágica de la selva amazónica, de la inmensa riqueza de una naturaleza indómita con toda la alegría del carnaval carioca y de la imagen iluminada del cielo de Copacabana en su revellón, visto desde su palomar, donde con su lápiz dibuja el mundo que ha soñado donde poder anidar la esperanza  
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*Arquitecto. Profesor UCV