Conocí a Djuna Barnes en Nueva York. Es la única, la Genuina y Gigantesca Vampiresa de Gomorra. Pero con buen corazón. Ella estaba pintando una especie de demonio semifemenino en la pared, me reprendió abiertamente por el éxito del Volcán, me dio generosamente seis botellas de cerveza de cuarto, y dijo que estaba asustada por El bosque de la noche, porque desde entonces no había escrito nada. Yo, por mi parte, no puedo dilucidar si El bosque de la noche es la obra de un genio o un trastorno de la sinestesia: probablemente las dos cosas. En conjunto, me pareció que ella, él o ello, era un ser admirable, aunque aterradoramente trágico, que poesía tanto integridad como honor; pero a pesar de los grandes méritos formales y lingüísticos de El bosque de la noche, me parece que las fuentes en que se inspiró son tan impuras y tan faltas de universalidad que realmente me resistí a detenerme en ellas y a tratar de comprender esa obra debidamente y estudiarla con detalle, eso en caso de que de veras merezca que se la estudie de algún modo distinto al que se estudiaría una obra que perteneciera a la categoría única de lo monstruoso, aunque debo reconocer que en otros aspectos posee virtudes técnicas admirables. [...] p.s. Si estáis en contacto con Djuna Barnes, por lo que más queráis, no le repitáis mis perversas palabras, de las que ya empiezo a sentirme ligeramente avergonzado.



Tomado de carta a Clemens y Hildegard Ten Holder, 26-04-1952.






Bajo el volcán, Malcolm Lowry





"De golpe las vio, las botellas de aguardiente, anís, jerez, Highland Queen, los vasos, una babel de vasos —hacia arriba, como ese día el humo del tren— subidos hasta el cielo y cayendo luego, los vasos quebrados, los vasos volcados cuesta abajo por los jardines del Generalife, las botellas rotas, botellas de oporto, tinto, blanco, botellas de Pernod, Oxygenée, ajenjo, botellas destrozadas, botellas descartadas que caen sordamente en parques, debajo de bancos, de camas, de sillas de teatro, escondidas en los escritorios de los consulados, botellas de calvados soltadas y quebradas, o vueltas trizas, arrojadas en los basureros, lanzadas al mar, al Mediterráneo, al Caspio, al Caribe, botellas flotando en el océano, escoceses muertos en las colinas del Atlántico —y ahora las veía todas, las olía todas, desde el comienzo mismo—, botellas, botellas, botellas y vasos, vasos, vasos, de bitter, Dubonnet, Falstaff, rye, Johnny Walker, Vieux Whiskey Blanc Canadien, los aperitivos, los digestivos, los medios, los dobles, el noch ein Herr Obers, el et Glas Araks, las botellas, las botellas, las hermosas botellas de tequila y las calabazas, calabazas, los millones de calabazas de hermoso mescal...".


Bajo el volcán de Malcolm Lowry es una de las más grandes novelas del siglo XX. Azarosa tanto en su ejecución como en su publicación, se puede decir que es casi milagroso que la obra llegase a manos de los lectores. En el anárquico y alcohólico universo particular de Lowry, el manuscrito estuvo a punto de ser devorado por un incendio. Después el rechazo de los editores, a los que Lowry tuvo que convencer de que nada en la obra es casual y que de hecho constituye una obra con innumerables referencias en la que nada es superfluo. Decía Lowry:


"Puede considerarse [Bajo el volcán] como una especie de sinfonía, o, en otro sentido, como una especie de ópera, y hasta como una película de vaqueros. Es música hot, un poema, una canción, una tragedia, una comedia, una farsa, etcétera. Es superficial, profunda, entretenida y aburrida, según el gusto del lector. Es una profecía, una advertencia política, un criptograma, una película cómica, unas palabras escritas en un muro. Puede considerarse también como una especie de máquina... En el caso de que usted piense que he hecho cualquier cosa menos una novela, es mejor que le diga que en el fondo mi intención era la de escribir, aunque sea yo quien tenga que decirlo, una novela profundamente seria. Pero también es, y lo sostengo, una obra de arte, en cierto modo distinta a lo que usted creía, y también mejor lograda, siempre de acuerdo con sus propias leyes".

¿Qué es Bajo el volcán?

En un principio, la novela cuenta una especie de descenso a los infiernos de Geoffrey Firmin, Cónsul, o ex -cónsul, británico en Quauhnahuac, el día de difuntos de 1938. Un descenso regado en alcohol. Como en toda gran novela el argumento no es más que una excusa para dar rienda suelta a la creatividad literaria. Bajo el volcán es una parodia de La divina comedia, El Quijote, Fausto y el Ulises de Joyce. La historia transcurre en doce horas, está dividida en doce capítulos, lo que nos lleva a las horas reales, los meses del año, a la tradición cabalística, pero el tiempo es tratado libremente por Lowry, no está ceñido por la rigidez horaria que preside Ulises, por ejemplo. Esta estructura capitular no deja de ser otro de los muchos guiños de complicidad que oculta la novela. Como declaró Lowry en varias ocasiones su intención era escribir una comedia. Una comedia sobre la vida y la presencia continua de la muerte. Y hacía la muerte se encaminan los protagonistas. Las imágenes recurrentes que aparecen y que tienen su sentido en el conjunto del drama, las menciones a Dante ("Nel mezzo del porco camin..."), el perro famélico que los sigue, que nos recuerda a Fausto, la fiesta de difuntos, la danza de la muerte ante el toro, y el omnipresente caballo, nos conducen hábilmente hasta la apoteosis final de la muerte:

"Al principio el Cónsul sintió un extraño alivio. Ahora se percataba de que habían disparado sobre él. Cayó sobre una rodilla y luego, gimiendo, boca abajo, cuan largo era sobre la hierba. – Dios – observó, perplejo-¡qué manera de morir!"
Y la última línea de la novela:

"Alguien tiró tras él un perro muerto en la barranca"
Línea que completa y cierra este inútil tránsito por la vida. Si la vida y la muerte son prosaicas y vulgares, al menos la literatura no lo es. No en este caso. Y este es el cumplido objetivo de la obra de Lowry.


Posted by Portnoy on 16/02/05 at 20:48 Permalink











Frases de Woody Allen

Hay gente a la que le revienta el cine de Woody Allen, por aburrido, por intelectual, por judío, por neoyorquino o por lo que sea. Es el misterio de la ironía y la parodia, que la misma broma les siente bien o mal a las personas según su origen. A mí me gusta generalmente lo que hace por dos cosas: porque es evidentemente más feo que yo, y por su humor negro, su alegre pesimismo que le da carta blanca para reírse de sí mismo y de sus congéneres, cosa sana.

Tal postura sólo la pueden ejercer las personas que ven la vida como una gran bola de mierda, y sobre esas bases, vamos a reírnos, vamos a compartir las miserias. Muchas personas dirán: ¿y dónde está la crítica social de la risa, dónde la posición ante la injusticia, el racismo, la guerra, la pobreza...? Yo me lo pregunto, y él (seguro) que también. En eso consiste su apuesta, creo, en que la única arma posible es el humor.

Os dejo una selección de frases o aforismos extraídos de sus películas, robadas impunemente de alguna web de por ahí (que pa eso está, pa compartir).

· Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida.

· El miedo es mi compañero mas fiel, jamas me ha engañado para irse con otro.

· En realidad, prefiero la ciencia a la religion. Si me dan a escoger entre Dios y el aire acondicionado, me quedo con el aire.

· ¿Existe el Infierno? ¿Existe Dios? ¿Resucitaremos despues de la muerte? Ah, no olvidemos lo mas importante: ¿Habrá mujeres alli?

· La unica manera de ser feliz es que te guste sufrir.

· No le temo a la muerte, solo que no me gustaria estar alli cuando suceda.

· Si no te equivocas de vez en cuando, es que no lo intentas.

· Para tí soy ateo. Para Dios, la oposición.

· Tomé un curso de lectura rápida y fui capaz de leerme 'Guerra y paz' en veinte minutos. Creo que decía algo de Rusia.

· Y mis padres por fin se dan cuenta de que he sido secuestrado y se ponen en acción rápidamente: alquilan mi habitación.

· En mi casa mando yo, pero mi mujer toma las decisiones.

· La vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema.

· Lo que más odio es que me pidan perdón antes de pisarme.

· ¡Si Dios tan sólo me hiciera una simple señal, como hacer un ingreso a mi nombre en un banco!

· La muerte de Freud, según Ernest Jones, fue el incidente que causó la ruptura definitiva entre Hemholtz y Freud; prueba de ello es que en muy contadas ocasiones volvieron a dirigirse la palabra.

· No creo en una vida mas allá, pero, por si acaso, me he cambiado de ropa interior.

· Odio la realidad, pero es en el único sitio donde se puede comer un buen filete.

· No quiero alcanzar la inmortalidad mediante mi trabajo, sino simplemente no muriendo.

· Mi forma de bromear es decir la verdad. Es la broma mas divertida.





Zona libre 16 de febrero 2007

La ex gimnasta rumana Nadia Comaneci (Efe).

Nadia Comaneci: "Estoy donde estoy gracias al diez de Montreal"
20MINUTOS.ES/AGENCIAS. 17.10.2008

La rumana hace balance de su carrera deportiva.
Ha dado una clase de gimnasia en Madrid para presentar un proyecto conjunto de la Fundación Laureus España y Special Olympics.
La gimnasta rumana Nadia Comaneci aseguró que el diez que obtuvo en los Juegos Olímpicos de Montreal (1976), cuando se convirtió en la primera gimnasta de la historia en obtener esta puntuación, cambió su vida al convertirla en una de las mejores atletas de todos los tiempos.


"Yo no sabía que iba a hacer historia, y el marcador no estaba preparado para una puntuación tan alta, por lo que mostró un 1.00 y yo no lo comprendí bien, era muy joven. Ahora veo que gracias a ese diez estoy donde estoy", recordó Comaneci, invitada hoy por la Fundación Laurens para ejecutar unas rutinas de gimnasia con niñas discapacitadas.
Debería haberse mantenido la edad mínima que había cuando yo competí, que era de quince años
La gimnasta, de 46 años, comentó la polémica que hubo en los Juegos de Pekín por la edad, aparentemente menor de la permitida, de las gimnastas chinas que obtuvieron el oro por equipos en la disciplina artística.

"Estoy de acuerdo con lo que dijo el COI: si en los pasaportes de las chicas decía que tenían dieciséis años, no se puede hacer nada. Personalmente creo que debería haberse mantenido la edad mínima que había cuando yo competí, que era de quince años", opinó.
Para Comaneci, sin embargo, la selección china "hizo un gran ejercicio y sus rutinas fueron las mejores".

La gimnasta rumana, que obtuvo la nacionalidad estadounidense y reside en Oklahoma, dedica la mayor parte de su tiempo a Special Olympics International, organización de la que es vicepresidenta y que celebró la sexta edición de sus juegos para atletas con discapacidad intelectual el pasado fin de semana en Castellón.

Para Comaneci, sus labores de solidaridad "no son una responsabilidad" impuesta por su reconocimiento social, sino "una obligación, de devolver algo a la sociedad", que corresponde "a todos los atletas que hayan conseguido algo importante en su carrera".

Seis veces campeona olímpica

La seis veces campeona olímpica, que quiso felicitar al Comité Olímpico Internacional (COI) "por la lucha que hacen contra el dopaje", insistió en que la práctica de la gimnasia no es incompatible con una desarrollo físico y mental saludable en la infancia.

"En el gimnasio en el que entreno en Oklahoma tenemos 1200 niños, y un ochenta por ciento son chicas. Muy pocos de ellos se dedicarán luego profesionalmente a la gimnasia, pero es una gran base para la vida", opinó Comaneci, cuyo hijo Dylan, de sólo 2 años, practica 45 minutos de gimnasia a la semana.