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  • Más Nuevos

    LOS AÑOS SESENTA


    Acontecimientos históricos


    1960

    • Un avión espía norteamericano “U2” es abatido el 1 de mayo de 1960 sobre suelo soviético llevándose consigo cualquier esperanza de que se calmasen pronto las tensiones de la guerra fría.
    • Se produce el Gran Terremoto de Chile, dejando al menos 970 muertos y que con 10 grados en la escala de Richter es el más fuerte registrado por el humano mediante sismógrafos.


    1961

    Puñados de protesta. Manifestantes que llevan las máscaras de Khrushchev y Kennedy
     desfilan delante del consulado ruso en la ciudad de Nueva York el 3 de noviembre 
    de 1961. El lema de sus pancartas “MY CLUB IS BIGGER THAN YOURS” 
    {”mi club es más grande que el tuyo”) fue provocado porque Rusia reinició las pruebas nucleares.
    Un saludo más cordial. Encuentro.  Un del presidente John Kennedy y  Jruschov 
    en la embajada de EE.UU  en Viena, junio de 1961. Su aparente  amistad era 
    completamente fingida. Dos meses antes, las relaciones entre EE.UU. y
     la URSS alcanzaron el. Un momento de mayor tensión hasta entonces, 
    a raíz del incidente de la bahía de Cochinos, en Cuba.

    • John F. Kennedy, toma posesión como presidente de los Estados Unidos.
    • Invasión de Bahía de Cochinos.
    • La Unión Soviética inicia la carrera espacial enviando al primer hombre al espacio (I. Gagarine).
    • La nueva atracción, 1961. Un grupo de turistas sube a lo alto
      de su autobús para mirar al otro lado del recién construido muro
      de Berlín. El muro seguiría allí durante 28 años.

    • Construcción del muro de Berlín.
    • F. Lacob y J. Monod: elucidación de los mecanismos de la regulación genética al nivel celular.
    • Se inicia la Guerra Colonial Portuguesa, afectándose la popularidad y estabilidad del Salazarismo.


    1962

    Marzo de 1962. Gary Powers, piloto del avión espía U2 que se 
    estrelló en la Unió Soviética, testifica ante un comité de las fuerzas aéreas 
    estadounidenses en el Senado. Washington D.C.


    1963

    ¿Frió o caliente? Frió. Jruschov y el presidente de Finlandia, 
    Urho Kekkonen (izquierda), vestidos para salir de caza, diciembre 
    de 1963. Probablemente, cada uno era la presa preferida del otro.
    ¿Frío o caliente? Caliente. Nikita Jruschov y el presidente de 
    Yugoslavia, Josip Tito, comparten la calma de un cálido día 
    de verano en el Podgorka, durante una salida en barco a lo 
    largo de la costa de Istria el 26 de agosto de 1963. Otra amistad algo tensa


    1964

    • Golpe de Estado en Brasil, militares brasileños derrocan al presidente João Goulart.
    • Estados Unidos comienza una intervención abierta en Vietnam, apoyando el régimen de Vietnam del Sur, en guerra contra Vietnam del norte apoyado por la URSS.


    1965

    • Traslado de los templos de Abu Simbel(Egipto).
    • Asesinato de Malcolm X el 21 de febrero.


    1966

    5to Golpe Militar en Argentina. Este golpe dio lugar a una dictadura autodenominada Revolución Argentina


    1967


    1968

    Encuentro del sucesor de Jruschov, Leonid Brezhnev, con el checoslovaco
     Alexander Dubcek durante la  cumbre de Bratislava, el 7 de agosto de 1968. 
    A las dos semanas, 1os carros soviéticos aplastaron  el experimento “liberalizador” de Praga.

    [1969


    Acontecimientos históricos sin una fecha concreta

    • Se empiezan a nacer movimientos sociales como los "hippies" que se harían notar en sus protestas anti-guerra y se esparcirían por todo el mundo.
    • En Latinoamérica los movimientos revolucionarios avanzan, alentados por el ejemplo de la Revolución Cubana.
    En EE. UU. se lanza el Apolo 13 (Apollo 13 en inglés). Posteriormente dicha nave sufriría graves problemas técnicos que obligaron a abortar su misión y regresar a la tierra.


    Descolonización


    Deportes

    En 1962, se inicia el mundial de fútbol en Chile, ganando Brasil. En 1966, se inicia el mundial de fútbol en Inglaterra, ganando el anfitrión.

    Couple with plaid shirt, Central Park, NYC, 1974

    Contracultura

    Se denomina contracultura a los valores, tendencias y formas sociales que chocan con los establecidos dentro de una sociedad. El término fue acuñado por el historiador norteamericano Theodore Roszak en su libro de 1968 El nacimiento de una contracultura.
    Aunque hay tendencias contraculturales en todas las sociedades, el término contracultura se usa especialmente para referirse a un movimiento organizado y visible cuya acción afecta a muchas personas y persiste durante un período considerable. Así pues, una contracultura es la realización, más o menos plena, de las aspiraciones y sueños de un grupo social marginal. Podemos considerar ejemplos como el romanticismo del siglo XIX, la bohemia que se inicia en el siglo XIX y dura hasta hoy, la Generación Beat norteamericana de los años cincuenta, los movimientos contraculturales de los sesenta, influidos por la Generación Beat, el movimiento hippie nacido en losaños 60 en Estados Unidos de América y el movimiento punk de finales de los setenta hasta hoy.
    La palabra puede entenderse en dos sentidos: por una parte, constituye una ofensiva contra la cultura predominante; por otra parte, es una "cultura a la contra" que permanece (al menos en un primer momento) al margen del mercado y los medios de formación de masas, en elunderground.
                   
    La contracultura de los años cincuenta y sesenta
    Roszak acuñó el término en 1968 para referirse a la actividad rebelde de la juventud de los años 60 y sus mentores ideológicos. Los grandes iniciadores de la revolución contracultural fueron los beatniks: Allen Ginsberg, Jack Kerouac y William S. Burroughs, forjadores de la identidad inconformista y, a la postre, cimientos del movimiento hippie. En la segunda mitad de los sesenta Timothy Leary, Ken Kesey, Alan Watts y Norman O. Brown, entre otros, desarrollaron la teoría y praxis contracultural, convirtiéndose en cabezas visibles del movimiento. Una manifestación contracultural es el cómic underground, surgido en Estados Unidos, y cuya influencia se hizo sentir en otros países, como España. Tampoco la música pop de la época se entiende sin este contexto intelectual y social: la cantante de blues Janis Joplin fue el símbolo femenino de la contracultura de los sesenta, y otros artistas muertos en plena juventud, como Jimi Hendrix y Jim Morrison, fueron considerados también como mártires e iconos del movimiento.
    Polémica
    En ocasiones se ha señalado a las contraculturas como modas relativamente inofensivas y pasajeras En estos casos se las considera "subculturas" o subproductos de la cultura dominante, que no se contraponen realmente a la misma.
    Se ha señalado también que el término "contracultura" puede resultar engañoso desde un punto de vista epistémico, pues da a entender que un grupo social determinado, caracterizado por prácticas "contraconvencionales" a la cultura dominante, logra erigir una cultura completamente independiente. Sin embargo, las manifestaciones culturales de los grupos marginales, en la medida en que reaccionan contra la cultura dominante, dependen para su definición de dicha cultura.


    INTRODUCCIÓN: LOS HIPPIES
    Fue un movimiento juvenil que tuvo lugar en los últimos años de la década de 1960 y que se caracterizó por la anarquía no violenta, la preocupación por el medio ambiente y el rechazo al materialismo occidental.  Los hippies formaron una contracultura políticamente atrevida y antibelicista, y artísticamente prolífica en Estados Unidos y en Europa. Su estilo psicodélico y lleno de colorido estaba inspirado por drogas alucinógenas como el ácido lisérgico (LSD) y se plasmaba en la moda, en las artes gráficas y en la música de cantantes como Janis Joplin o de bandas como Love, Grateful Dead, Jefferson Airplane y Pink Floyd.
    EL MOVIMIENTO HIPPIE:  En los últimos años de la década del ´60, comenzó un movimiento muy particular que fue conocido como “movimiento hippie”. Este movimiento, como decíamos anteriormente, se caracterizó por la anarquía no violenta, por la preocupación por el medio ambiente y por un rechazo general al materialismo occidental. Los hippies formaron una cultura contestataria y antibelicista.
    Artísticamente fue un movimiento muy prolífero en todo el mundo. Su estilo fue la psicodelica y la multiplicidad de colores inspirados en la drogas alucinógenas de la época (LSD) y que se plasmaba en: moda, artes gráficas y sobre todo en la música, en cantantes como Janis Joplin y en bandas como Love, Grateful Dead, Jefferson Airplane y Pink Floyd por nombrar solo algunas; y en general en todos los ámbitos de la cultura.
    En un principio el movimiento se generó en Estado Unidos para luego extenderse a Europa y a todo el mundo. El origen, fue una reacción a las profundas alteraciones que había producido la segunda guerra mundial, en la sociedad y en la cultura.
    Luego de la segunda guerra mundial (1945), se habían generalizado las políticas económicas de orientación “keynesianas”, que se basaban en el impulso que el Estado (ver Estado de Bienestar) le daba a la demanda y a la organización del proceso productivo a través del “taylorismo” (organización racional y científica del trabajo) y el “fordismo” (organización del trabajo en cadena). Estas circunstancias, hicieron aumentar la productividad y a su vez abaratar costos, lo que permitió a los trabajadores, acceder al mercado de bienes de consumo durables (automóviles, electrodomésticos, etc.), como nunca antes en la historia.
    Las clases medias y populares mejoraron notablemente en las condiciones de vida ayudadas por la intervención del llamado “estado de bienestar” que tenía en esta etapa una importancia preponderante. Además, el pleno empleo, el sistema de seguridad social asegurado por ese “estado de bienestar” y la transformación de algunos servicios que antes eran privados (sanidad, educación, transporte, etc) en públicos, permitió también una notable mejora en la mayoría de los trabajadores.
    Estas mejoras económicas, provocó en la sociedad en general una aletargamiento y un adormecimiento en cuanto a los reclamos y las luchas obreras. Los jóvenes, a partir de la década del ´50, comenzaron a rechazar estas posiciones cómodas y burguesas. Además, se le sumó a estos conflictos, la intolerancia “macartista” en el plano interno y la guerra de Corea en el internacional.

    Todas estas transformaciones en la sociedad, fueron incubando la protesta juvenil que vendría.
    La década del ´60, en los Estados Unidos y en los países centrales, traería todavía aun más mejoras en lo económico. La producción industrial se incrementó durante este periodo, principalmente la industria alimenticia, junto con la producción de carbón, la metalurgia básica, los productos agrícolas y la gasolina. Comenzó así, una etapa de consumo de masas. Los electrodomésticos, el auto y el teléfono, pasaron a ser símbolos de status personal. En general, artículos que eran privativos de minorías, pasaron a ser consumidos por una gran cantidad de personas al abaratarse notablemente sus costos.
    Otro síntoma de los cambios de la época, fue la significativa explosión demográfica y la fuerte crisis que sufrió la institución “familia”. La misma, dejó de ser el núcleo de contención afectiva que siempre fue, debido a un cambio de valores en la sociedad.
    Dos grandes movimientos también cobraron fuerte impulso en la década del ´60: uno era el “liberación femenina” y el otro el de la lucha contra la discriminación étnica.
    En ese marco, en esta década, muchos jóvenes comenzaron a ensayar experiencias no convencionales. Consideraban mediocre y aburrido el mundo “burgués” e iniciaron una búsqueda hacia una vida espiritual y en contacto con la naturaleza. A toda esta búsqueda e iniciativas de los jóvenes, se la comenzó a conocer como “movimiento hippie”.
    Al “movimiento hippie” no le interesaba cambiar la sociedad, sino que lo que pretendían era cambiar la sociedad en forma íntegra. Además de los cambios en la familia y la rebelión juvenil, se sumaba la denominada “revolución sexual”. Ésta última, ocurría acompañada de las grandes transformaciones en las conductas sociales, que se trasladaron también al ámbito privado. La aparición de las píldoras anticonceptivas y su difusión masiva, también influyeron en los cambios producidos en el nivel social.
    Los “hippies”, tomaron como actitud contestataria, retirarse de la sociedad a la que condenaban por actitud cómoda y conservadora. Comenzaron, entonces, a reunirse en comunas, constituidas como organizaciones libres y sin jerarquías, en total contraposición de lo que pasaba en la sociedad burguesa. Las reuniones de los hippies se volvieron cada vez más conocidas, pero la que quedó instalada en la memoria, fue el festival de “Woodstock” en 1969, en el cual se reunieron durante tres días, medio millón de jóvenes. Además, el movimiento hippie encontró en el rock, un modo de expresión inigualable, sus valores básicos fueron la tolerancia y el amor. La guerra de Vietnam, fue también un hecho clave, que mostró al movimiento en total oposición al conflicto bélico, su gran inconformismo se manifestó en diversas movilizaciones en contra de la guerra y de todo tipo de violencia.
    Estilo y comportamiento: El icono hippie suele caracterizarse con un hombre de pelo largo y barba mucho más larga que lo considerado “normal” para la época. Ambos sexos tendían a dejarse el pelo largo y de imitar el estilo afroamericano.

    Fernando Muñoz Martínez

    Sobre el libro de Eric J. Hobsbawm, Años interesantes.
    Una vida en el siglo XX,
     Crítica, Barcelona 2003


    Acaso las novelas de M. Houellebecq pongan hoy de manifiesto de manera ejemplar la apariencia ilusoria de la entusiástica liberación que esta rebelión, cuyo símbolo es el Mayo del 68, nos proporcionara. Y, dicho sea de paso, el rastro de desesperación que ha dejado a su paso.
    «Lo cierto es que los carteles y grafitos típicos de 1968 no eran en realidad políticos en el sentido tradicional de la palabra. (...). Los estudiantes rebeldes recordaban a los observadores el anarquismo bakuninista durante largo tiempo olvidado, pero, en todo caso, de quienes estaban más cerca era de los "situacionistas", que habían anticipado una "revolución de la vida cotidiana" a través de la transformación de las relaciones personales. (...). Parecía que empleábamos el mismo vocabulario, pero no hablábamos el mismo idioma. (...). Además, para los que habíamos sido educados en la historia de 1776, 1789 y 1917, y éramos lo bastante viejos para haber vivido las transformaciones acaecidas desde 1933, la revolución, por mucho que fuera una experiencia intensa y emocional, tenía un objetivo político.»{7}
    Hobsbawm, presente tanto en EE. UU en el 67 durante el punto álgido de la protesta contra la guerra de Vietnam y en París en mayo del 68, escribiría al año siguiente un artículo poco comprensivo hacia los «movimientos de protesta»: «Revolución y sexo.» Por lo demás, tenía plena constancia del carácter mitológico de la liberación cultural:
    «En sí mismas, la rebelión cultural y la disidencia cultural son síntomas, no fuerzas revolucionarias. Cuanto más prominentes son –como resulta evidente en EE. UU.– más seguros podemos estar de que lo importante no está ocurriendo.»{8}
    Y, sin embargo, más de treinta años después y desde el actual estado del mundo, Hobsbawm considera un error su apreciación. Podríamos establecer cierta analogía a propósito de las preferencias musicales y las adscripciones políticas de Hobsbawm: así como el entorno del jazz reaccionó con profundo desprecio frente al rock, pese a lo cual en pocos años el rock acabaría eliminando prácticamente al jazz, así también los nuevos movimientos de izquierda indefinida anegarían paulatinamente cualquier forma de izquierda política determinada. Merced a este resultado cabe desde el presente considerar el error de enfoque de quien no quiso entender el carácter propiamente «neo-revolucionario» de lo que percibió como una rebelión psicodramática. Y, sin embargo, Hobsbawm sigue escuchando con pasión histórica los complejos sonidos del jazz.
    En los años sesenta irrumpe asimismo el llamado «Tercer Mundo» como una instancia política de importancia fundamental. Sus signos fueron Vietnam y Cuba, vistos inicialmente como puntos de resistencia al imperialismo capitalista. Sin embargo, ya en sus primeros pasos era perceptible el romanticismo político con que los revolucionarios cubanos eran contemplados desde Europa; sirva de ejemplo la conocida fotografía de Guevara convertida en marca de la Nueva Izquierda. La agresión al pintor Siqueiros, sospechoso de participación en los planes de asesinato de Trotsky, por un grupo de intelectuales y artistas surrealistas da la medida de la creciente indefinición en que las izquierdas se confundían:
    «...nunca quedó claro hasta qué punto la emprendieron con él por razones de desacuerdo político o artístico.»{9}
    En esta creciente indefinición confusa la fórmula de la revolución internacionalserviría incluso para cubrir a los nacionalismos etnolingüísticos, incluso biologicistas, del tipo de la primera ETA. Y la par las reclamaciones y exigencias características de una huida psicológica masiva se presentaban como políticas.
    «Durante un breve período a finales de los sesenta la juventud, o cuando menos los hijos de la antigua clase media y el sector de la sociedad que subían en masa a ese mismo estatus gracias a al explosión de la educación superior, sintieron que estaban viviendo la revolución, bien a través de una simple salida personal colectiva de los ámbitos del poder, de los padres y del pasado, bien por una excitación constante, acumulativa, casi orgásmica de la actividad política, o aparentemente política, o de los gestos que substituyeron a la acción.»{10}
    Cuando la oleada del flower-power empezó a remitir, quedando como restos de la resaca algunos grupos recubiertos del vocabulario tradicional paramarxista, empezó a resultar patente la ruina del sueño revolucionario. El historiador lúcido pudo enfrentarse a grupos que, arropados por el léxico de la Revolución, poseían objetivamente un carácter reaccionario, cuando no simplemente delirante. Si con los grupos hispano americanos la disidencia podía resultar argumentada, los grupos europeos armados resultaban absurdos o contraproducentes. Los únicos con alguna posibilidad política de hacer avanzar sus programas eran los secesionistas irlandeses o vascos. De entre ellos cabe señalar que por lo menos el IRA no pretendía adscribirse a ningún género de izquierda, mientras ETA se arropó, sin embargo, de una cobertura popular izquierdista que le sirvió de máscara en la indefinida danza de la política española del último tercio del siglo.
    Finalmente los rebeldes europeos del 68 quedaron convertidos en progresistas que mantenían su fervor, desarraigado de la práctica política efectiva, en departamentos universitarios. Otros muchos prosperaron en la política democrática de partidos adoptando una más efectiva tendencia socialdemócrata: Lionel Jospin –ex trotskista– o Joscka Fischer –viejo guerrillero urbano– son ejemplos conocidos.
    Si las organizaciones sociales –presuntamente políticas– quedaban anegadas en el océano de una izquierda indefinida, cuyos rasgos distintivos no proceden del ámbito político, sino de los terrenos de la moda, del «estilo de vida», o –en general– de la noche obscura de La Cultura, cabe señalar que la producción industrial, auténtica fuerza generadora de esa clase media masiva que está detrás de la «revolución cultural» de mercado, cambió efectivamente el mundo. En 1968 la industria francesa del vestido produjo por primera vez más pantalones de mujer que faldas, mientras los seminarios católicos conocieron el punto de inflexión que conduce a la profunda «crisis actual de vocaciones».
    Por otra parte, los años sesenta han supuesto también la aparición de una elite intelectual itinerante, de la que el propio Hobsbawm forma parte. Desde sus viajes a Cuba entre el 60 y el 68 a la actualidad un grupo de intelectuales de prestigio internacional han constituido una nueva clase de observadores y sabios viajeros que recorren el planeta en una peregrinación que se mueve entre la propaganda cultural y comercial de promoción editorial y la antigua labor académica de comunicación y estudio.
    A través de su intervención en las discusiones relativas a la reforma del Partido Laborista y la índole del thatcherismo, Hobsbawm ha sido reconocido como un importante «observador político». Una de las voces capaces de poner orden hoy en la actividad política contemporánea cuyo grado de obscuridad y confusión alcanza cotas alarmantes, precisamente en los países desarrollados, herederos del Estado del Bienestar, gestores hoy de una paz limpia que no quiere reconocer en su propio gesto ecumenista el rostro de la guerra. Acaso la posición racional que otorga el intenso trabajo académico y político de estos 86 años explique el modo en que E. Hobsbawm nos observa desde la fotografía de portada de esta autobiografía.
    Notas
    {1} Cf. Gustavo Bueno, «Sobre el alcance de una "ciencia media" (ciencia β1) entre las ciencias humanas estrictas (α2) y los saberes prácticos positivos (β2)», El Basilisco, nº 2 (noviembre-diciembre 1989), págs. 57-72.
    {2} Una absurda ciencia histórica del futuro según una denominación que utiliza el propio Hobsbawm: «...nuestra victoria ya estaba escrita en el texto de los libros de historia del futuro.» [Años interesantes. Una vida en el siglo XX. Crítica editorial. Barcelona 2003, pág. 76.]
    {3} G. Steiner, Errata. El examen de una vida. § 5. Siruela editorial. Madrid 1998, pág. 82 ss.
    {4} El matrimonio con la imprescindible Marlene, su segunda esposa, es uno de los fundamentos tácitos pero ubicuos de esta autobiografía.
    {5} Años interesantes..., pág. 177.
    {6} Años interesantes..., pág. 179.
    {7} Años interesantes..., págs. 233-234.
    {8} Años interesantes..., pág. 235.
    {9} Años interesantes..., pág. 240.
    {10} Años interesantes..., pág. 241.

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    Item Reviewed: LOS AÑOS SESENTA Rating: 5 Reviewed By: Santos García Zapata
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