Rayuela (1963)
Escrita en París y publicada por primera vez en España el 3 de octubre de 1963, constituye una de las obras centrales del boom latinoamericano.
Se trata de una narración introspectiva, en monólogo interior, que narra la historia de Horacio Oliveira, su protagonista, de un modo tal que juega con la subjetividad del lector y tiene múltiples finales. A esta obra suele llamársela antinovela, aunque el mismo Julio Cortázar  prefería denominarla contranovela.

7 sept. 2016 - Rayuela es una novela del escritor argentino Julio Cortázar. Escrita en París y publicada por primera vez el 28 de junio de 1963, constituye ...

Historias de cronopios y de famas (1962)
Historias de cronopios y de famas es una obra surrealista del escritor argentino Julio Cortázar publicada en 1962. Esta obra se caracteriza esencialmente por ser escrita con base de fragmentos, cuentos cortos y con un surrealismo que conlleva al desarrollo de la imaginación.
En este libro, sobre todo en la cuarta y última parte, Cortázar describe a los actores sociales de su época. La clase alta, la burguesía argentina de los años 50-60, es representada por los famas.
Existe en todo esto un juego con el sentido de las palabras, ya que la última parte tiene como subtítulo. Los famas eran seres alados que se encargaban de dispersar las malas noticias.

62 Modelo para armar (1968)
Publicada en 1968, fue escrita a partir de una idea esbozada en el capítulo 62 de su novela Rayuela (de ahí el nombre de la obra), puede considerarse la obra más experimental de su autor. Si Rayuela se compone de capítulos que pueden ser leídos en un orden propuesto por el lector, aquí los capítulos desaparecen, dando paso a segmentos narrativos separados por espacios en blanco que el lector puede ordenar a su gusto. La narración transcurre indistintamente en París, Londres y Viena, y los personajes alternan las lenguas indistintamente, del inglés al francés, del francés al español, etc.
Bestiario (1951)
Bestiario es el título del primer libro de cuentos del autor argentino Julio Cortázar, publicado en 1951 por la Editorial Sudamericana.
Según el propio autor, varios de los cuentos de Bestiario fueron autoterapias de tipo psicoanalítico. “Yo escribí esos cuentos sintiendo síntomas neuróticos que me molestaban”, dijo también al referirse al mismo.
Algunos de los cuentos más representativos son Casa tomada, Bestiario y Lejana.
Todos los fuegos el fuego
Todos los fuegos el fuego es el título de uno de los libros de cuentos del autor argentino Julio Cortázar, publicado en 1966. Considerado como uno de los mejores libros de relatos de Cortázar, reúne ocho cuentos de trabajada composición. Es considerada un clásico de la literatura castellana y varios de estos títulos son considerados clásicos en su obra.

Fuente: amqueretaro.com

75 Libros En PDF Sobre Julio Cortázar


Las novelas, cuentos, prosas breves, y demás obras de Julio Cortázar han sido motivo de numerosas investigaciones que despiertan gran interés en la comunidad de fanáticos cortazarianos. Pues bien, gracias a una iniciativa de la Biblioteca Miguel de Cervantes, hoy podemos acceder a una larga lista de libros sobre la vida y obras del escritor argentino.

Considerado uno de los intelectuales más importantes del siglo pasado, Julio Cortázar inauguró una nueva forma de hacer literatura en el mundo hispano, reformulando el formato clásico por narraciones que escapan de la linealidad temporal, transitando entre los límites de lo real y lo fantástico.

Para acceder a esta biblioteca de libros sobre el universo cortazariano sólo tienes que ingresar al enlace que acompaña cada título. Inmediatamente se abrirá una ventana de descarga para bajar el contenido en PDF de manera gratuita.


75 Libros En PDF Gratis Sobre Julio Cortázar


#1. Cortázar: ascenso y caída / Andrés Ibáñez (leer aquí)

#2. La interpretación como tema de ficción en los relatos de Julio Cortázar / Patricio Goyalde Palacios  (leer aquí)
#3. "El examen": La prehistoria de Julio Cortázar / Luis García Martín (leer aquí)
#4.  Cortázar. Años de aprendizaje - Curutchet, Juan Carlos (leer aquí)
#5.  La procedencia incierta de la voz (a propósito de «Las babas del diablo», de Julio Cortázar) / María Isabel Filinich (leer aquí)
#6. Cortázar o la escritura entre líneas : (diálogo entre un fama y un cronopio) / Alejandro Paternain (leer aquí)
#7. Julio Cortázar : la ubicuidad del exiliado / Horacio Salas (leer aquí)
#8. Tránsitos / Mario Merlino (leer aquí)
#9. Julio Cortázar/Felisberto Hernández : La pipa de yeso y las pompas de jabón / Enriqueta Morillas (leer aquí)
#10. Julio Cortázar frente a Borges y el grupo de la revista "Sur" / Eduardo Romano (leer aquí)
#11. Julio Cortázar, lector : Conversación con Julio Cortázar / Sara Castro-Klaren (leer aquí)
#12. Cortázar : la esencia de una búsqueda permanente / Francisco Javier Satué (leer aquí)
#13. Una húmeda invasión / Ignacio Cobeta (leer aquí)
#14. El ángulo del narrador o un tal Julio Cortázar / Cristina Peri Rossi (leer aquí)
#15. El portrillito zarco / Mario Argentino Paoletti (leer aquí)
#16. Función nocturna / Omar Prego (leer aquí)
#17. Esperando a Cortázar / Francisca Aguirre (leer aquí)
#18. Empecé a escribirte, Julio ... / Jean Thiercelin (leer aquí)
#19. Rayuela y el budismo zen / Attila Csep (leer aquí)
#20. Comentario de un cuento / Alejandro Gandara Sancho (leer aquí)
#21. "Relato con un fondo de agua" : una interpretación / María Z. Embeita (leer aquí)
#22.  La abolición del tiempo. Análisis de "Todos los fuegos el fuego" / Manuel Benavides (leer aquí)
#23.  Un itinerario cortazariano : el otro cielo / Jorge Rodríguez Padrón (leer aquí)
#24.  La "ejecución silenciosa" en "Libro de Manuel" / John Incledon (leer aquí)
#25.  "Bestiario" : Laberinto y Rayuela / Cristina González (leer aquí)
#26.  "Axolotl" y el deseo de morir / Hernán Vidal (leer aquí)
#27.  Relativismo espacio-temporal en "El Perseguidor", de Julio Cortázar / Manuel Cifo González (leer aquí)
#28.  Los perseguidores. Tres acordes para un saxo alto / Enrique Estrazulas (leer aquí)
#29. "Rayuela" : poética y práctica de un lector libre / Mauricio Ostria González (leer aquí)
#30.  Aproximación a los procedimientos expresivos en "Rayuela" / Jesús Sánchez Lobato (leer aquí)
#31.  Cortázar en cine / José Agustín Mahieu (leer aquí)
#32.  Galería de arte en la obra de Julio Cortázar / María Amparo Ibáñez Moltó (leer aquí)
#33. Bibliografía [de Julio Cortázar] / María Victoria Reyzábal (leer aquí)
#34. "Un tal Lucas" : al borde del espejo del tiempo / Juan Antonio Masoliver Ródenas (leer aquí)
#35. Alguien que anda por ahí / Hortensia Campanella (leer aquí)
#36. Charlie Parker : "El Perseguidor" / Rodolfo A. Borello (leer aquí)
#37. Estos lucas y un tal Cortázar / Miriam Najt (leer aquí)
#38. Narración y música en "Las ménades", de Julio Cortázar / Antonio Planells (leer aquí)
#39. Algunos aportes sobre crítica y "jazz", en la lectura de "El Perseguidor" / Samuel Gordon (leer aquí)
#40. "Los territorios plásticos" de Julio Cortázar / Antonio Urrutia  (leer aquí)
#41. Música y texto. José Ramón Encinar : un homenaje a Cortázar / Mari Carmen de Celis (leer aquí)
#42. Historias de cronomas y de fapios / Letizia Arbeteta Mira (leer aquí)
#43. Julio Cortázar, juega / Víctor Pozanco (leer aquí)
#44.  Carta a Julio Cortázar / Rafael de Cózar (leer aquí)
#45. Dentro de la cuentática cortaziana / Jacinto Luis Guereña (leer aquí)
#46. Cortázar : las sorpresas de lo cotidiano / Leonor Conzevoy-Cortés (leer aquí)
#47. La fijación espacial en los relatos de Cortázar / Carmen de Mora Valcarcel (leer aquí)
#48. Cortázar : erotismo y alegría / Jorge Ruffinelli (leer aquí)
#49. Temperamento y polaridad en los personajes de Julio Cortázar / Ángel Manuel Vázquez Bigi  (leer aquí)
#50. Julio mágico y solar / José María Bermejo (leer aquí)
#51. Del augurio entrañable / Ariel Ferraro (leer aquí)
#52. Anclao en París / Horacio Salas (leer aquí)
#53. Todos los fuegos un fuego / Álvaro Salvador  (leer aquí)
#54. Todos los juegos el juego / Eduardo Haro Ibars (leer aquí)
#55. Los peces abisales / Pedro Tedde de Lorca (leer aquí)
#56. La isla a mediodia y su cavilación / Julio López (leer aquí)
#57. Cortázar : Metodología de la rebelión / Juan Carlos Curutchet (leer aquí)
#58. Cortázar : la crítica de la razón utópica (leer aquí)
#59. De lo "inter" a lo "trans". Nuevas poéticas y fronteras de la teatralidad y la narración. (Estudio del texto "Los reyes", de Julio Cortázar) / Cralos Dimeo Álvarez  (leer aquí)
#60. Narración y sabotaje en "Las babas del diablo y Blow up" / María Paz Cepedello Moreno y Ana Melendo Cruz  (leer aquí)
#61. Tango del Julio Cortázar / José Alberto Santiago (leer aquí)
#62. De tránsitos y lejanías / Blas Matamoro (leer aquí)
#63. Tres horizontes hacia Cortázar / Raúl Chavarri (leer aquí)
#64. Estructura, tiempo y fantasía en "Las babas del diablo" / José Ortega (leer aquí)
#65. Cortjazzar / Juan Quintana (leer aquí)
#66. "Los relatos": ese universo ... de Julio Cortázar / Manuel Quiroga Clérigo (leer aquí)
#67. Adiós, Robinson / Julio Cortázar (leer aquí)
#68. Algunos aspectos del cuento / Julio Cortázar (leer aquí)
#69. Soneto gótico / Julio Cortázar (leer aquí)
#70. Lucas, sus huracanes. Lucas, sus hipnofobias / Julio Cortázar (leer aquí)
#71. Translate, traduire, tradurre, traducir (leer aquí)
#72. Por Julio y en cronopio : lucasmorellianas apócrifas y varia lección / Sabas Martín (leer aquí)
#73. Del amor en Lucrecio / Luis Alberto de Cuenca (leer aquí)
#74. Yo podría bailar ese Lucas, dijo Cortázar / Manuel Ruano (leer aquí)
#75. Aerogramme a Julio Cortázar / Arnoldo Liberman (leer aquí)













Por Saúl Renán León Hernández

La literatura especular de Cortázar se cruza con los espejos del psicoanálisis y del budismo. De Jung toma la tesis del agua como símbolo del inconsciente y que quien se atreve a mirarse en su espejo ve con horror su propia imagen. Lo cual no podía hacer en El perseguidor, Johnny Carter y cree equivocadamente que la biografía escrita por Bruno lo haría: “Al principio yo creía que leer lo que escriben sobre uno era más o menos como mirarse a uno mismo y no en el espejo.” En Los pasos en la huella, es el biógrafo Fraga quien percibe la distorsión que ha hecho de la vida del poeta Romero hasta el punto de hacerla una autobiografía edificante. Pero el poeta resultó ser un fiasco de hombre y por tanto su complaciente biógrafo también habría de serlo. Por otra parte, lo que Fraga sospechaba sobre las cartas amorosas entre el poeta y la amada: “los espejos cara a cara aislando y petrificando su reflejo sólo para ellos importante” simbolizan la incapacidad de comunicación cuando nadie se quiere quitar la máscara. Pero decir la verdad no es fácil, porque, ¿cuál verdad? Por ello a Lozano de Satarsa y a Bruno todo se le da a la manera de un espejo que miente y al mismo tiempo dice la verdad. Johnny repetía que a su biografía le faltaba algo. En 
un remate jungiano descubre que faltaba él en aquel espejo y antes de fallecer pide que le hagan una máscara.

Cortázar asume que el individuo ha perdido el poder creador de la mirada porque de niño se le enseñó a mirar sin ver al otro y, en consecuencia, nunca lo encuentra, enfrascándose en la espiral de un recomienzo canceroso: encuentro-desencuentro, separación, ausencia, desesperación y recomienzo. Espiral que se refleja en los espejos de “Manuscrito hallado en un bolsillo”, “Las caras de la medalla”, Rayuela y 62/Modelo para armar. Esta última es una mezcla bien urdida entre el Complejo de Acteón de Sartre, el mito del basilisco, los espejos del budismo tibetano (incluyendo a los paredros o ayudantes de cada uno de los cinco budas de la ecuanimidad, uno de los cuales ayuda a lograr la sabiduría semejante a la del espejo) y la teoría de Lacan reformulada por Dolto, en torno al espejo como instancia de una de las etapas de la formación del yo. Para Dolto, el yo se forma en la dialéctica de la presencia-ausencia materna que funda el desarrollo del pensamiento simbólico y conceptual. Pero ante negligencia, maltrato o abandono, cuando el niño se ve en el espejo no puede encontrase pues carece de la interiorización del espejo-sujeto que lo humaniza. Entonces sólo puede mirar una imagen alienante o, como diría Valentina en La barca, sólo siente un vacío lleno de espejos. 62/Modelo para armar está armada con adultos-niños que han perdido la mirada de Acteón y se vampirizan porque no pueden ver en el espejo al sujeto de su ser en el mundo y de su ser en el lenguaje y son arrastrados al maelström del recomienzo canceroso.

Finalmente, ¿habrá sido casual que Shakespeare utilizase en Medida por medida la metáfora del mono colérico frente al espejo como referente 
de comparación con el ser humano que apenas conoce su carácter? Si así fue, resulta tan afortunada como la que sorprendió a Giacomo Rizzolati al descubrir en la corteza cerebral de monos rhesus lo que llamó neuronas espejo. Recientes estudios confirman la existencia de neuronas homólogas en el humano. Sin ser las únicas involucradas, este grupo de neuronas juega un crucial papel en las interacciones sociales. En los autistas graves o se activan débilmente o no se activan, como si su sistema fuese una “Hoja Seca”. Dolto sospechaba que el autismo estaba asociado a fallas en la instancia del espejo en la formación del yo. Cortázar intuyó mejor el problema y quizá por eso apagó 62/Modelo para armar con el “bisbis bisbis” de n. Símbolo del apagado de neuronas que, ahora sabemos, se consideran esenciales en la teoría de la mente, ya que nos permiten entender las emociones de los demás y hacer que los demás entiendan las nuestras, y son puente para coordinar la percepción y la producción del lenguaje en las áreas cerebrales que, cuando se lesionan por una hemorragia o una embolia, producen las afasias de Wernicke (incapacidad de comprender el lenguaje) o la de Broca (incapacidad de expresarlo).

¿Se pueden sentir y comprender las emociones que un escritor trata de expresar sin que se nos activen las neuronas espejo y su conexión con las áreas del lenguaje? Y, al contrario, ¿sin estas conexiones se puede crear gran literatura? Independientemente de cuál sea el origen de la creatividad literaria, sin un refulgente sistema de neuronas espejo nadie puede crear metáforas especulares del calibre de Cortázar, quien además dijo: “Cuando pierdes la fe, el espejo se te empaña bastante, che”.

http://semanal.jornada.com.mx/2019/04/14/cortazar-los-espejos-y-la-formacion-del-yo-6723.html


Los espejos en los que la literatura se mira y duplica el mundo

De Narciso a Blancanieves, de Valle Inclán a Borges, el objeto que devuelve la imagen ha sido esencial en la escritura. Andrés Ibáñez refleja en una antología esa obsesión


'Narciso', de Caravaggio (1597-99), conservado en Roma.
'Narciso', de Caravaggio (1597-99), conservado en Roma.
La literatura está plagada de miles y miles de objetos, necesarios para recrear los mundos que proponen los escritores. Ninguna lista de los más habituales o relevantes, si tal cosa existiese, podría omitir el espejo. En el fondo, representa más que un simple objeto: es otro mundo. Su presencia, a lo largo de miles de obras, ejerce un gran poder de atracción, y emana un extraordinario misterio. Reflejan, ocultan, mienten, deforman, confiesan… “Espejos: jamás, a sabiendas, todavía se ha dicho / lo que en vuestra esencia sois”, escribe Rilkeen los Los sonetos a Orfeo, como recuerda el crítico y escritor Andrés Ibáñez, que desde su juventud persigue espejos a lo largo de cuentos, poemas, novelas u obras históricas de toda época.
El resultado de esa obsesión tan particular es la publicación de A través del espejo (Atalanta), una antología de textos que tratan el tema del espejo, de por sí inagotable. Marcel SchwobH.P. LovecraftVirginia Woolf, Isaac B. Singer, G. K. Chesterton, Goran Petrovic, BorgesAllan Poe, Walter de la Mare, Angela Carter, Bioy Casares o Giovanni Papini son algunos de los autores en cuyos textos el espejo ejerce una poderosa influencia.
La Malvada Reina de Blancanieves ante el espejo.
La Malvada Reina de Blancanieves ante el espejo. EL PAÍS
En un extenso prólogo por el que también desfilan los reflejos de San Juan de la Cruz, La Fontaine, BulgákovLewis Carroll, Alfred Tennyson, Charles Perrault o Roberto Bolaño, el autor se remonta a las mitologías de la antigüedad, y cómo el significado del espejo, y cuanto muestra, fue cambiando a medida que avanzaban los siglos. El material reunido es riquísimo, inabarcable. De hecho, Ibáñez se vio obligado a dejar la poesía fuera de su selección para que “el laberinto de espejos no creciera en exceso”. Apenas se salva el libro tercero de Las metamorfosis de Ovidio, donde el poeta romano recrea el mito de Narciso, que se asoma a un estanque, y enfrentado a un espejo de agua, se enamora de su propia imagen. Por otra parte con fatales consecuencias, pues cae y se ahoga, como siglos más tarde le ocurre a la protagonista de El espejo de Lida Sal, un relato de Miguel Ángel Asturias en el que una muchacha, en busca de un espejo para contemplarse con su traje de boda, se asoma a un risco sobre el mar, cae a las olas y se ahoga en su propio reflejo.
El reflejo, a veces, habla, como en Blancanieves, donde la mujer que el rey toma por esposa, fascinada por su belleza, posee un espejo mágico al que de vez en cuando pregunta “¿Quién de este reino es la más hermosa?”. El romanticismo, en el que se integra el cuento de los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm, fue fértil en espejos. En parte, “por la importancia que adquiere el tema del doble”, cuyo introductor, Jean Paul Richter, no sólo acuñó el concepto doppelgänger para referirse a ese segundo yo, sino que creó una galería de personajes que sufrían “un terror enfermizo a contemplar su propia imagen”. Su literatura sirve de introducción a dos clásicos de la época, E.T. A. Hoffmann y Edgar Allan Poe, de quien Ibáñez recupera William Wilson, un relato en el que su protagonista conoce en su juventud a otro William Wilson parecido a él, incluso nacido en la misma fecha, y que desaparece y reaparece a lo largo de su vida, hasta que un día, durante una fiesta de disfraces, lo ataca y un espejo le devuelve su propio “semblante pálido y manchado de sangre”.
Arquímedes diseñó espejos para concentrar rayos de sol y quemar las velas de los barcos.
Arquímedes diseñó espejos para concentrar rayos de sol y quemar las velas de los barcos. EL PAÍS
Borges se encontraba a menudo en sus relatos también con otros Borges. “Bien conocida es su obsesión con los espejos", que en el fondo está relacionada, subraya Ibáñez, con la obsesión por la noche y la ceguera, “pero también con otro tema central en su obra: la obsesión por ver el propio rostro”. En El Aleph, el narrador ve “todos los espejos del planeta” y ninguno le reflejó, dice. Tlön, Uqbar, Orbis Tertius arranca también de modo revelador: “Debo a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar. El espejo inquietaba el fondo de un corredor…”. Ibáñez selecciona El espejo de tinta y El espejo y la máscara, donde los espejos se proyectan con una presencia también inquietante. La que, por otra parte, tuvieron en la vida de Borges, que en uno de los poemas de El hacedor reconoce: “Hoy, al cabo de tantos y perplejos/ años de errar bajo la varia luna,/ me pregunto qué azar de la fortuna/ hizo que yo temiera los espejos”.
De Oriente a Occidente, de la antigüedad a la modernidad, la literatura recrea espejos capaces de desencadenar los acontecimientos más inesperados. Quizá por eso Ibáñez deja para el final el texto de Jurgis Baltrušaitis sobre los espejos ardientes de Arquímedes, y que funciona como un “pequeño tratado de ciencia ficción antigua”. ¿Existieron en verdad esos espejos? La leyenda aparece recogida por primera vez en el siglo XII, en las Crónicas de Joannes Zonaras, que relata cómo Arquímedes hizo colgar de las murallas de Siracusa espejos de metal que, golpeados por los rayos del sol, quemaban los barcos romanos. En el siglo XVII la literatura científica de Descartes y Mersenne demolió “metódicamente la leyenda”, pero cien años después, el conde de Buffon, Georges Louis Leclerc, realizó experimentos que demostraban que se podía quemar madera a una distancia de 400 pies.