Ensayo de Bauman en la que culpa a los políticos de aprovecharse del miedo de los inmigrantes y pobres. En el libro, el filósofo asegura que la construcción de un muro puede dar algo de tranquilidad momentánea, pero está condenada a fracasar a largo plazo.
9 Ene 2017

El escritor Zygmunt Bauman,en noviembre pasado"Extraños llamados a la puerta" (Paidós) en español. La crisis de los refugiados, la perdida derechos y la política de construcción de muros en lugar de puentes son alguno de los temas que aborda el libro.

Bauman, quien es considerado una de las figuras claves del siglo XX y padre del concepto de "Modernidad líquida", analiza en "Extraños llamados a la puerta" los orígenes, la periferia y el impacto de las actuales olas migratorias.Asimismo, considera que los políticos de aprovecharse del miedo de los desheredados y los pobres y asegura que la política de construcción de muros que pueden dar algo de tranquilidad momentánea está condenada a fracasar a largo plazo, según publicó la agencia EFE.
El libro comienza así: "Los noticieros televisivos, los titulares de los periódicos, los discursos políticos y los tuits por internet, que sirven de puntos focales y válvulas de escape para las ansiedades y los temores de la población en general, rebosan actualmente referencias a la 'crisis migratoria' que aparentemente inundan Europa y presagian el desmoronamiento y la desaparición del modo de vida que conocemos, practicamos y apreciamos".
"Esa crisis es, en el momento presente -continúa-, una especie de nombre en clave políticamente correcta con el que designar la fase actual de la eterna batalla que los creadores de opinión libran sin descanso en pos de la conquista y el sometimiento de las mentes y los sentimientos humanos...".
Bauman, que nació en Polonia (Poznan, 1925), Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, en 2010, deja un libro por publicar, que saldrá editado en inglés el próximo, el 27 de enero, "Retrotopia", un volumen que se publicará también en español.
El pensador polaco, una de las voces más criticas contra "el capitalismo salvaje" y la situación de "desigualdad" que ha generado, explicó en una entrevista, en 2014, con motivo de la publicación en España de su libro "¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?, que la principal víctima de esta situación de desigualdad era "la democracia".
"El Estado democrático durante años se ajustó a su promesa y a su responsabilidad de proteger y dar bienestar a cualquier colectivo en contra de la desgracia individual. La gente tenía sentido de pertenencia y solidaridad -argumentó el autor-. Hoy todo eso ha cambiado y, cuando llegan los problemas comunales y compartidos, el estado dice: 'Es asunto vuestro; resolvedlo vosotros'".
Bauman para explicar esa situación de desigualdad en esta sociedad "moderna y líquida" -concepto con el que definía la sociedad actual, "consumista y en continúo cambio"-, aseguraba que la confianza que se tenía en las instituciones estaba decayendo.
"La gente sabe que del Estado no va a obtener nada y sabe que las instituciones democráticas y políticas no llevan a cabo sus promesas", subrayaba.
"Hoy la sociedad está cambiando, y los multimillonarios son un grupo cada vez más pequeño que se beneficia del desarrollo de las rentas ascendente, de la renta nacional. Sin embargo, la clase media está mas cerca de los proletarios y de la gente que vive en la miseria: es lo que yo llamo el 'precariado'".
Una situación tan desigual que, según el pensador, la sociedad acepta de forma pasiva por varios motivos. "Nos han hecho esclavos del consumo, las tiendas, las grandes superficies. La búsqueda de la felicidad equivale a ir de compras", sostenía.
"La nueva organización de la vida es "más individual y desregularizada, y eso hacer crecer la insolidaridad", sentenciaba.
Este sabio, con pelo blanco siempre acompañado por su pipa, hijo de judíos polacos que tuvieron que huir del país tras la invasión de Alemania, afirmaba que "hoy no hay racionalidad ni solidaridad, solo competitividad sin piedad".
"Si se tiene riqueza, educación y privilegios, también se tiene un deber moral por los demás", advirtió el profesor.
https://larepublica.pe/cultural/838173-extranos-llamando-la-puerta-ultimo-libro-de-zygmunt-bauman-en-espanol

(PDF) La sociología de Bauman y su rechazo a la política de cerrar ...

https://www.researchgate.net/.../317928391_La_sociologia_de_Bauman_y_su_rechazo_...
1 may. 2018 - PDF | On May 1, 2017, Maribel Núñez Cruz and others published La sociología deBauman y su ... Q Bauman, Zygmunt (2016) Extraños llamando a la puerta. ..... BaumanZygmunt(2016) Extraños llamando a la puerta.


Un equipo de científicos escaneó los cerebros de monjas rezando y budistas meditando. No se trata de "buscar a Dios en el cerebro", sino de indagar ahí la actividad espiritual. Serotonina, dopamina y endorfina participan, con su presencia o su ausencia, en la sensación de bienaventuranza de quien reza bien .

Cada creyente vive su experiencia religiosa a su manera, y ese misterio personalísimo de relación con la divinidad permanece, las más de las veces, incomunicable para terceros, sobre todo si no comparten su fe. Como tantas actividades humanas, esa emoción acontece en el cerebro, y cada vez más aunque tímidamente, los científicos investiganqué ocurre ahí dentro en momentos de honda espiritualidad. Nace así una nueva disciplina, que los estadounidenses han bautizado como neuroteología, un vocablo que despierta escasas simpatías en Europa.En España, el libro del biólogo Ramón M. Nogués ‘Dioses, creencias y neuronas’ (ed. Fragmenta) intenta poner el tema

al alcance del gran público. Nogués, defensor de este tipo de estudios, no ve sin embargo atinada la denominación neuroteología. Procedente de las voces griegas Teos (Dios) y logos (estudio), la teología es la disciplina consagrada al estudio de Dios y de sus atributos y perfecciones. Por tanto, la neuroteología "equivaldría a investigar si el cerebro capta a Dios, cuando Dios no es captable”, alerta Nogués. “En cambio, la ciencia neurológica sí es competente para el estudio de la religión, que es una actividad humana, pues su objetivo es ver qué ocurre en el cerebro en las actividades humanas".

Nogués juzga más acertado hablar de neuroreligión, una más de las palabras que han entrado en lo que Francisco Mora llama neurocultura. Mora, fisiólogo de la Universidad Complutense y autor en el 2007 del libro Neurocultura, una cultura basada en el cerebro (ed. Alianza), sostiene que "todas las culturas son un producto del funcionamiento último de nuestro cerebro y de los códigos que lo gobiernan", y que "la neurocultura es una reevaluación crítica de las humanidades desde la perspectiva nueva de la neurociencia", según explica por correo electrónico desde la Universidad de Iowa (Estados Unidos), donde se halla como profesor visitante. Brotan así otros enfoques: neuroética, neuroestética, neuropolítica, neuroeconomía... y también neuroreligión.

Yendo al meollo, ¿qué pasa en el cerebro de una persona cuando reza o medita? "Hay una amplia red de estructuras implicadas”, responde por e-mail desde Filadelfia el doctor Andrew Newberg, autor del libro Principles of Neurotheology, publicado en septiembre en Estados Unidos. “Están el lóbulo frontal, que nos ayuda a focalizar la mente en la oración; el sistema límbico, que permite experimentar emociones poderosas; y los lóbulos parietales, involucrados en nuestro sentido de nosotros, y en su orientación en el espacio y el tiempo".

Resultado de esa actividad cerebral según Newberg: “Dependiendo de la experiencia concreta, esas áreas pueden encenderse o apagarse. Así, los lóbulos parietales pueden apagarse cuando una persona experimenta una pérdida del sentido de sí misma, o experimenta un sentido de unicidad con Dios". Newberg llegó a esas conclusiones tras escanear cerebros de monjas rezando y de budistas meditando, y tras investigaciones realizadas años atrás junto al fallecido psiquiatra estadounidense Eugene D'Aquilli.

Las sustancias químicas explican muchas cosas. "La dopamina está implicada en lo agradable, y la serotonina inhibe algunas estructuras del lóbulo temporal”, aclara el fisiólogo Francisco J. Rubia, autor de La conexión divina, editado en el 2002 por Crítica. “Cuando la serotonina deja de inhibir la dopamina, se produce una liberación de dopamina, y eso da una sensación de placer y bienaventuranza".

Más aún, añade Rubia: las experiencias místicas suelen venir por estrés (ayuno prolongado, privaciones sensoriales,retiro al desierto...), y el estrés produce una liberación de endorfina, otra sustancia que contribuye al bienestar.

Resultado: esa paz del alma la experimentan quienes tienen convicciones religiosas profundas y rezan con devoción.

Hay, claro está, vivencias extremas, como las de algunos grandes personajes de la historia de las religiones, que muchos expertos vinculan a la epilepsia. Sería el caso de santa Teresa de Jesús, de san Pablo o de Mahoma.

Para Rubia, ahora profesor del Colegio Libre de Eméritos, la voz neuroteología no es correcta. "La neurociencia no puede aceptar como hipótesis la existencia o la no existencia de seres sobrenaturales, al ser una hipótesis que no se puede comprobar ni falsear. La neuroteología implicaría buscar a Dios en el cerebro, cuando se trata de buscar la espiritualidad en el cerebro". Francisco Mora, también autor de El dios de cada uno (ed. Alianza, 2011), señala que en estos estudios "hay muchos sentimientos encontrados" y concluye: "De lo que cabe poca duda es de que nos hallamos en esos prolegómenos de la era de la postreligión, desde donde se avizora que la religiosidad será concebida conrecogimiento, pero con un destierro, posiblemente, de lo sobrenatural".

También Newberg arguye que la naciente disciplina no debe considerarse "como una búsqueda de Dios en el cerebro,sino sobre cómo religión y cerebro interactúan". Según él, el lado neurológico debe incluir neurociencia, genética, medicina, antropología, psicología y ciencias sociales; y la parte teológica, espiritualidad, religión, teología y filosofía.


Según los expertos consultados, la gente de fe suele interpretar esas estructuras cerebrales espirituales como un resorte colocado ahí por Dios, y los no creyentes tienden a sostener que la neurobiología explica emociones humanas, entre ellas la religiosa. Pero no siempre. Dice Mora: "Incluso he llegado a compartir mi visión de la religiosidad, la religión y el cerebro, con un monje benedictino".

http://www.fragmenta.cat/el-cerebro-y-la-espiritualidad_305585.pdf


Spanish (pdf)

www.scielo.org.co/pdf/pebi/v13n1/v13n1a05.pdf
de LE Echarte - ‎2009 - ‎Citado por 6 - ‎Artículos relacionados
En este artículo perfilo el área de la “neuroteología”, estableciendo sus ... PALABRAS CLAVE:neuroteología, neuroética, neurociencia, antropología de la ...

La isla – Aldous Huxley

4
5434
La isla - Aldous HuxleyEsta obra fue escrita por Aldous Huxley en 1962, treinta años después de que publicara “Un mundo feliz”, la que es probablemente su novela más conocida.
En “La Isla”, Huxley vuelve a retratarnos una sociedad perfecta. En la isla de Pala, los próceres de la patria han trabajado para unir lo mejor de la civilización occidental y oriental creando una sociedad justa, avanzada y feliz.
A este paraíso llega Farnaby, un periodista inglés que quiere conocer la isla y además lograr para cierto magnate amigo suyo la concesión para explotar el petróleo que allí poseen. Como la embarcación en la que se dirigía a la isla naufraga, el joven Farnaby permanece herido a los cuidados de un prestigioso doctor isleño quien le va contando la historia de la isla y todo su sistema social.
En esta ocasión Huxley toma elementos de distintas culturas para dibujar una sociedad perfecta donde verdaderamente todos son una “gran familia”. Donde la hipnosis y la sugestión ayudan a la medicina más moderna, donde el sexo es una terapia de conocimiento personal, donde las experiencias místicas del budismo son ayudadas con cierta droga autorizada, donde se estudia a cada hombre y a cada mujer para encauzar sus habilidades por el camino más apropiado, donde existe la posibilidad de (mediante fecundación artificial) tener un hijo de alguno de los genios que Pala ha dado. Una cultura que sólo produce lo necesario para cubrir sus necesidades, evitando el consumismo… y que sólo acepta los adelantos extranjeros que verdaderamente puedan contribuir a una vida mejor. Pero una cultura amenazada por la voracidad del “mundo exterior” que desea explotar los yacimientos petrolíferos de Pala.
En fin, la novela es puramente una disertación que describe las bondades de la sociedad isleña, espiritual y solidaria, en contrapunto con la vida capitalista y mezquina de occidente. Y todo sería verdaderamente hermoso y perfecto, pero mi ojo clínico ha encontrado un defecto que diré: Huxley nos define una sociedad pluscuamperfecta en la que sin embargo, en un momento dado, uno de los habitantes de la isla confiesa que su mujer es tan inteligente que su supremacía de hombre queda en entredicho, de no ser porque él es físicamente más fuerte, lo que salva la situación. Es decir, que hasta Huxley, el soñador de paraísos utópicos, era incapaz de concebir una sociedad verdaderamente perfecta, una sociedad donde hombres y mujeres fueran iguales y no quedaran restos de patriarcado. Una verdadera pena.
A pesar de ello la novela está bien. Un poco ardua, pues no es sino la descripción pormenorizada del sistema médico, social, educativo, religioso… de Pala. No obstante, es interesante.
https://www.solodelibros.es/la-isla-aldous-huxley/



F]La isla – Aldous Huxley - Daniel Melero

www.danielmelero.net/wp-content/uploads/2009/12/La-isla-Aldous-Huxley.pdf
1. COLECCIÓN HORIZONTE. ALDOUS HUXLEYLA ISLA. Traducción de. Floreal Mazía. EDITORIAL SUDAMERICANA. BUENOS AIRES ...

Por:  01 de abril de 2010
- Texto escrito por Victoria Puig, neurocientífica e investigadora del Picower Institute (MIT) -
El pasado septiembre asistí en Tarragona al Congreso de la Sociedad Española de Neurociencia (SENC). La SENC se celebra cada dos años en alguna ciudad española y reúne a gran parte de los neurocientíficos del país. Asistí a charlas muy interesantes, desde luego, pero la que más me impresionó fue la conferencia del Dr. Adolf Tobeña, que se titulaba ‘Cerebro religioso, cerebro ateo’. Reconozco que fui por el morbo de saber qué iba a explicar un catedrático de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona sobre el cerebro y la religión en un auditorio inmenso lleno de neurocientíficos. En la charla, el Dr. Tobeña presentó trabajos de un campo de la Neurociencia dedicada al estudio de cómo el cerebro vive la religiosidad y la espiritualidad.
Me olvidé del tema hasta hace pocas semanas, cuando apareció publicado en una de las mejores revistas de Neurociencia un estudio en el que investigadores italianos identifican a una zona muy concreta de la corteza cerebral como la responsable del nivel de religiosidad.
Este trabajo ha generado polémica y ha llamado la atención de los medios de comunicación. Pero no es el primero de este tipo. Por ejemplo, en 2006 se publicó un trabajo en el que investigadores canadienses analizaron el cerebro de 15 monjas carmelitas durante una vivencia de ‘unión con Dios’ dentro de un equipo de resonancia magnética funcional. Los episodios ‘místicos’ estaban intercalados por episodios ‘control’: minutos de reposo con los ojos cerrados, o momentos en los que tenían que evocar el sentimiento de compenetración con una persona muy querida. Las monjas describieron sus experiencias de ‘unión con Dios’ como atemporales, de plenitud y gozo incomparables, y una sensación de descontexualización con lo que les rodeaba.
Durante estos episodios ‘místicos’ se activaron en sus cerebros las cortezas orbitofrontal, parietal y cingulada anterior, y los núcleos caudados del estriado.
Este patrón de activación se parece mucho a los registrados en mujeres enamoradas ante imágenes fotográficas de su amado… ¿Significa esto que los circuitos neuronales del ‘amor a Dios’ y el enamoramiento romántico son los mismos?
La espiritualidad y la auto-trascendencia (cuando sentimos que somos más que nuestro cuerpo físico, o que estamos desligados de él) pueden ser experimentadas tanto por personas creyentes como no creyentes: puedes sentirte unido a Dios o a la naturaleza, o sentir que tu cuerpo es un todo con el universo. Ambas parecen depender enormemente del funcionamiento del sistema serotoninérgico: se conoce bien que el alucinógeno LSD, que activa muchos receptores del neurotransmisor serotonina, puede provocar intensas experiencias espirituales.
Además, es posible que la espiritualidad dependa también de la estructura de la corteza cerebral: una investigación realizada recientemente aquí entre las universidades de Harvard y MIT ha descrito que algunos meditadores expertos tienen la corteza cerebral más gruesa de lo normal. Esto sugiere que podría existir una base anatómica que determinaría la propensión a que seamos más o menos espirituales. Así que es posible que nuestros genes tengan un papel más determinante de lo que pensamos en definir nuestra religiosidad.
Neuronas divinas en la corteza parietal
El estudio que se publicó el pasado febrero propone a la corteza parietal como una de estas bases anatómicas. En este trabajo, científicos de la Universidad de Udine (Italia) investigaron los sentimientos de auto-trascendencia y espiritualidad en pacientes con tumores cerebrales. Este trabajo se realizó con una metodología impecable y con mucha rigurosidad.
En el estudio participaron muchos pacientes, que fueron clasificados por tipo de tumor y por la localización del tumor: pacientes con tumores en la zona anterior del cerebro (cortezas frontal y temporal), o la posterior (cortezas occipital y parietal). Los resultados fueron clarísimos: los pacientes con tumores en la corteza parietal presentaban un nivel de religiosidad superior al resto. Es decir, una proporción más alta de estos pacientes se consideraron a sí mismos religiosos. Este efecto se acentuó después de la extirpación del tumor de forma casi inmediata, sugiriendo que es la disminución en la actividad neuronal de esta zona del cerebro lo que provoca el aumento de la religiosidad.
Es muy importante recalcar que los investigadores no detectaron que el nivel de religiosidad dependiera de la edad, la educación, el sexo, las capacidades cognitivas o el control de las emociones. En cambio, el aumento de la religiosidad dependió directamente de la malignidad del tumor y de la tasa de crecimiento en la corteza parietal posterior. Las localizaciones exactas que correlacionaron altamente con los niveles de religiosidad se ven en la figura de abajo.
Hasta ahora se pensaba que la corteza parietal posterior estaba encargada de representar las distintas partes de nuestro cuerpo como un todo. Por ejemplo, personas con lesiones en esta zona (por la presencia de tumores o por otras razones) tienen problemas para coordinar partes de su cuerpo en el espacio, o sienten que partes de su cuerpo no les pertenecen. Gracias a este estudio, sabemos que esta zona del cerebro tiene funciones más complejas. Después de los sorprendentes resultados del trabajo, sus investigadores proponen que la reducción de la actividad neuronal en la corteza parietal puede tener relación con las experiencias extracorporales que tienen muchas personas cuando viven una experiencia espiritual.
Existen otros estudios que describen a pacientes con demencia, epilepsia o trastornos de la personalidad (como la esquizofrenia) que han sufrido cambios en sus creencias religiosas. Son famosos los casos de epilepsia en el lóbulo temporal, que ha llevado al famoso Ramachandran a proponer que en el cerebro existen ‘módulos de Dios’, como ya se comentó en un post anterior.
En los últimos años ha habido un considerable aumento en el número de investigadores que estudian cómo el cerebro vive la religiosidad y la espiritualidad. Probablemente esto se debe a las mejoras en las técnicas de imagen del cerebro. Algunos de estos investigadores proclaman que forman parte del campo de la “Neurociencia Espiritual”, que pretende comprender la religiosidad, la espiritualidad y el misticismo desde un punto de vista neurobiológico. Los neurocientíficos ‘espirituales’ asumen que este tipo de experiencias están mediadas por el cerebro, pero dejan muy claro que no pretenden en ningún momento menospreciar el valor y el significado de las experiencias o las creencias religiosas. Es más, algunos de ellos no creen que el desvelar el sustrato neural de la espiritualidad desmienta o confirme la existencia de Dios.
Vicky Puig




Héctor T. Arita
conoce más del autor
   

   
Los cielos del invierno y la primavera se caracterizan por la inusitada brillantez de sus estrellas y la espectacularidad de sus constelaciones. Entre estas destaca Géminis, la constelación de los gemelos. Rivalizando con la figura familiar de Orión, el arquero del cielo, y con el impresionante resplandor de Sirio, el astro más fulgurante del firmamento, las estrellas principales de Géminis, Cástor y Pólux, marchan juntas en su parsimonioso tránsito por el cosmos, como si las figuras que los antiguos imaginaron como un par de hermanos, se dieran la mano para acompañarse en su infinito camino espacial.

Según la mitología griega, Cástor y Pólux, hijos de Júpiter y Leda, descollaron desde pequeños por su habilidad atlética. Los dióscuros, como se les nombra en algunos relatos mitológicos, se hicieron famosos por acabar con los piratas del mar, por lo que eran venerados por los marinos. Posteriormente acompañaron a los argonautas en la conquista del vellocino de oro, destacándose por salvar en varias ocasiones la nave de Argos de las fuertes tormentas con las que se enfrentó la expedición. Júpiter, conmovido por el entrañable afecto que se profesaban sus hijos, decidió colocarlos en el cielo nocturno como un monumento eterno al amor fraternal.
Sin embargo, como en todo, existe también el lado oscuro de esta historia, que de haber ocurrido en la actualidad parecería extraída de las páginas de un diario sensacionalista. Según algunas versiones mitológicas, Cástor y Pólux ni siquiera eran hermanos, ya que el primero era hijo de Leda y Tíndaro, mientras que el segundo había resultado de la unión de Leda y Júpiter quien había tomado la forma de un cisne para poseer a su amante. Más aún, según estas versiones, existió una rivalidad continua entre los dióscuros, que habría culminado con el asesinato de Cástor en manos de su inmortal medio hermano. Arrepentido, Pólux habría pedido a Júpiter que devolviera la vida a Cástor, cosa que ni el padre de los dioses podía hacer. En cambio, el rey del Olimpo convirtió a ambos en estrellas y los colocó en el zodiaco para mantenerlos juntos por el resto de los tiempos.

La historia de los hermanos que se aman y se odian a la vez aparece en repetidas ocasiones en las mitologías de varios pueblos. Uno de los relatos más famosos es el de Rómulo y Remo, hijos de Marte, quienes después de ser arrojados al Tíber sobrevivieron y fueron criados por una loba. Poco después de fundar la ciudad que se convertiría en Roma, Rómulo enfureció por una tonta broma de su hermano y lo mató a sangre fría. Otra historia similar es la de Caín y Abel. De acuerdo con el Génesis, Caín, cegado por los celos, mató a su hermano con una mandíbula de burro, según algunas versiones apócrifas. Al ser cuestionado por Dios sobre el paradero de su hermano, Caín sólo acertó a decir: “No sé, ¿acaso soy yo el guarda de mi hermano?” Según algunas tradiciones mitológicas, Osiris fue faraón de Egipto y reinó por muchos años junto con su hermana y esposa Isis. El reinado de Osiris terminó cuando su hermano Set le tendió una trampa, encerrándolo en un sarcófago para después arrojarlo al río Nilo.

Estas historias reflejan en forma metafórica la realidad de la ambivalencia en las relaciones entre los hermanos. Todos hemos escuchado narraciones verídicas o ficticias de hermanos que se aman entrañablemente, que juntos corren grandes aventuras y que en ocasiones terminan enfrentados por envidias o celos, frecuentemente relacionados con el amor de una mujer. Según algunos sociobiólogos, estas complejas relaciones fraternales se pueden entender si se analiza el comportamiento humano desde la perspectiva de los conflictos evolutivos entre los participantes.

Algunos biólogos sostienen que muchos aspectos del comportamiento de las personas están determinados en última instancia por los genes. De acuerdo con esta idea, los genes son entidades evolutivas cuya meta es la producción de réplicas de ellos mismos. Para lograr su replicación, los genes usan a los organismos que los contienen como máquinas dedicadas a producir copias de aquellos, en ocasiones en formas sofisticadas, como la reproducción sexual. La mayoría de los complejos rituales que observamos en el mundo animal (y en el humano) para lograr la reproducción están encaminados, según estas teorías, a la producción de copias de los genes y no, como se pensaba anteriormente, a la replicación de los individuos y, mucho menos, a la perpetuación de las especies.

Un aspecto tortuoso y con implicaciones sociológicas muy profundas es la idea de que un individuo puede lograr la replicación de sus propios genes ayudando a la supervivencia y reproducción de sus parientes. Esto es lógico, reza la teoría sociobiológica del comportamiento, ya que nuestros parientes contienen una buena proporción de copias idénticas de nuestros genes. Una madre y un hijo, por ejemplo, comparten en promedio la mitad de los genes. Los hermanos tienen también copias iguales de sus genes en un 50% de los casos. Un abuelo y su nieto, en comparación, tienen en común sólo una cuarta parte de sus genes, y a medida que el parentesco es más lejano, la proporción de genes compartidos se hace más pequeña.

Si en verdad los seres vivos, incluyendo a Homo sapiens, son máquinas diseñadas para reproducir genes, es fácil entender por qué, bajo ciertas circunstancias, un animal es capaz de cooperar con un pariente aun a costa de su propio beneficio, sacrificarse si con ello logra la sobrevivencia de su pariente, ya que de esa manera estaría logrando la perpetuación de copias de sus propios genes. En el mundo animal, existen numerosos casos bien documentados de individuos que muestran un grado de cooperación e incluso de altruismo más marcado, cuando el comportamiento está dirigido a un pariente cercano, generalmente un hermano. En algunos carnívoros y primates existen alianzas de hermanos que realizan actividades cooperativas para procurarse el alimento o, como en los leones, para hacerse de un grupo de hembras.

Llevada al extremo, la teoría explica de una manera muy fría algunos de los sentimientos más cálidos y más conmovedores del comportamiento humano. El amor materno y paterno se convierten en simples mecanismos para garantizar la perpetuación de las copias de los genes que han depositado en los hijos. Asimismo, el amor por los hermanos es en realidad una manera egoísta de proteger copias existentes de nuestros propios genes. El profundo amor de Cástor y Pólux pierde su belleza mitológica y se transforma así en una cuestión de intereses personales.

Un aspecto muy interesante de esta teoría sociobiológica es la posible existencia de conflictos entre los parientes. Enfrentado ante la disyuntiva de ayudar a un pariente a sobrevivir o garantizar la propia sobrevivencia, un individuo egoísta optaría por la segunda alternativa. En casos muy extremos, el fratricidio o el parricidio resultarían opciones viables para asegurar la perpetuación de los genes. En el caso de los hermanos, resulta sencillo entender por qué puede haber un conflicto de intereses: por un lado, los hermanos comparten copias de 50% de sus genes, pero también representan competencia uno para el otro en términos de cuidado por parte de los padres y otros recursos. Existen casos bien documentados de animales en los que el fratricidio es una práctica más o menos común. En varias especies de aves, por ejemplo, el primer polluelo que sale del huevo rutinariamente intenta deshacerse del resto de los huevos en el nido o incluso llega a matar a sus hermanos menores ya nacidos.

Aunque tratar de explicar el comportamiento humano en términos de genes resulta sumamente reduccionista, es interesante observar cómo muchos de los patrones de nuestro complejo proceder se reflejan en el mundo animal. Si bien el amor y el odio son, sin duda, mucho más que reflejos de la ciega influencia de los genes, es indudable que en el ser humano existe aún un componente animal muy importante. A juzgar por ciertos pasajes mitológicos, incluso algunos dioses, semidioses y protegidos de Dios conservan una fuerte influencia animal en su conducta. Así, Pólux, Rómulo, Caín y Set habrían sido víctimas de la acción maquiavélica de sus propios genes, desarrollando una envidia fraternal incontrolable que los habría llevado a cometer asesinatos de proporciones míticas. El par de estrellas de Géminis representaría entonces las dos caras de la relación entre los hermanos: el amor y el odio.Chivi54
Héctor T. Arita
Instituto de Ecología,
Universidad Nacional Autónoma de México.

http://www.revistaciencias.unam.mx/es/105-revistas/revista-ciencias-54/887-el-amor-en-los-tiempos-de-la-sociobiologia.html



Wilson reinterpreta la sociobiología

Por:  12 de diciembre de 2007
Edward Wilson empezó su charla con una idea poderosa: “de la misma manera que los físicos están intentando conciliar la teoría cuántica con la relatividad, en biología debemos empezar a pensar en una unificación dela biología molecular con la ecología”. Estaba preparando el terreno para una posterior crítica al excesivo reduccionismo genético que según él impera en el estudio evolutivo de la conducta animal. E. O. Wilson es posiblemente el científico más carismático de Harvard. Sin duda elmás inspirador. Representa la figura del naturalista por excelencia,alguien que al minuto te contagia su amor por la comprensión científicade la naturaleza y la necesidad de su conservación. Habla con pasión debiodiversidad, de que vivimos en un planeta todavía inexplorado, del proyecto “la enciclopedia de la vida”, de insectos sociales, de feromonas, y de nuestra relación con el mundo natural…pero en esta ocasión tocaba discutir sobre otra de sus grandes aportaciones: la sociobiología, es decir, el estudio de los comportamientos sociales desde una perspectiva biológica. Permitidme que contextualice, simplificando quizás demasiado, y cometiendo el grave pecado de saltarme toda la evolución a nivel de microorganismos. Cómo actúa la selección natural La idea fundamental de la teoría de la evolución por selección natural es conceptualmente sencilla: nacen muchos individuos, pero sólo los mejor adaptados al entorno en que se encuentren son capaces de sobrevivir y trasmitir sus características físicas a la siguiente generación. Las gacelas más rápidas son las que escapan de los felinos. Pero avancemos un poco: llegar a viejo no es lo más importante. El propio Darwin observó algunos rasgos cuya función para la supervivencia no era evidente. Si la cabellera de los leones fuera imprescindible, también la tendrían las leonas, o ¿dónde va el pavo real macho con una cola tan tediosa, que le hace más vulnerable a sus depredadores? La conclusión es que el verdadero objetivo en la evolución no es sobrevivir sino dejar descendencia, y la selección sexual también diseña los cuerpos para ser atractivos. Vayamos un poquito más lejos: no sólo el cuerpo se adorna y adapta al entorno, el comportamiento animal también está sujeto a las leyes de la selección natural. Si nos centramos en humanos, la psicología evolutiva estudia hasta qué punto el entorno en el que vivieron nuestros ancestros ha ido configurando genéticamente nuestras emociones para guiarnos hacia la supervivencia y el éxito reproductivo.  Altruismo y sociobiología Dando un nuevo paso nos encontramos con la sociobiología de Edward Wilson. Las conductas altruistas observadas en ciertas especies, a priori no deberían estar favorecidas en el crudo mundo de la selección natural. Pero si en un grupo los individuos colaboran, tienen más posibilidades de sobrevivir que en otro en que sus miembros compitan. El problema es que dicho de esta forma, parece que la selección natural pueda actuar en beneficio del grupo, y el consenso actual dice que sólo actúa si existe un beneficio genético asociado. Aquí es donde se centró la conversación entre Edward Wilson y Marc Hauser , que representa uno de los puntos claves dentro del estudio de la evolución: ¿a qué nivel actúa la selección natural? En los años 60 y sobretodo con la llegada de “el gen egoísta” de Richard Dawkins, se impuso la idea de que la evolución actúa siempre a nivel genético. Son los genes los que buscan reproducirse, el individuo es un mero portador. Aplicado a la sociobiología, el altruismo aparente de ciertos animales sociales es en el fondo un egoísmo genético encubierto: Un individuo ayuda a otro porque comparte parte de sus genes. Cuando una hormiga estéril arriesga su vida defendiendo a la colonia, está defendiendo sus genes de forma indirecta. Edward Wilson defendió esta interpretación al principio. Pero ahora se revela. Durante la charla y en el artículo que acaba de publicar, aseguró que según sus últimos datos y modelos matemáticos, el egoísmo genético como única explicación de la conducta animal es una visión simplista. Con todo lo que sabemos de las leyes de la complejidad y la emergencia, debemos tener una concepción más holística de la biología. Wilson considera que hay evidencias suficientes para aceptar que las adaptaciones a nivel puramente de grupo también juegan un papel muy importante en la evolución del comportamiento social, y que es necesario reinterpretar los fundamentos teóricos de la sociobiología. Posiblemente este es una discusión demasiado interna entre los evolucionistas, pero sin duda es una de las más activas. El otro gran debate es el interminable nature vs nurture, o si en nuestro comportamiento pesa más la carga genética con la que nacemos, o el entorno en el que vivimos. Es un debate que se puede terminar rápido diciendo que ambos influyen, o resultar infinito cuando se intenta afinar el peso relativo de genes y entorno en temas específicos como la inteligencia, la conducta violenta, la tendencia sexual o incluso las normas morales. Quizás es materia para un futuro post, porque en enero entrevistaré a Marc Hauser sobre su interpretación de la moralidad desde el punto de vista biológico. Pero si queréis, podemos empezar a opinar. ¿Vosotros sois máquinas de supervivencia, autómatas programados a ciegas con el único fin de perpetuar los egoístas genes que albergáis en vuestras células?

http://blogs.elpais.com/apuntes-cientificos-mit/2007/12/wilson-reinterpreta-la-sociobiolog%C3%ADa.html




La sociobiología es un campo científico que estudia los comportamientos de los animales, pero también de los humanos, como por ejemplo la elección de pareja, la territorialidad, la cooperación entre ellos, etc. Intenta entender y ampliar el conocimiento sobre las elecciones que hacen los animales y los humanos en distintas ocasiones, como sus comportamientos.

Los sociobiólogos piensan que las características con las que nace un animal o humano se van modificando a lo largo de su vida, según lo que les ocurran y que tipo de vida vivan. Dicen que el comportamiento de estos no puede ser explicado solo con el medio ambiente y la cultura, para entender su comportamiento tienes que observarlos muy a fondo, desde que nacen hasta que mueren, sabiendo por todo lo que pasan, todo lo que les ocurre. Según la sociobiología el comportamiento está relacionado con los efectos de la selección natural.

La selección natural darwiniana dice que existen algunos comportamientos en los organismos que hacen que tengan más probabilidades de reproducirse con éxito y de supervivencia, por ello muchos biólogos piensan que estos comportamientos también pueden formar parte de las sociedades humanas y es aquí cuando se genera el problema al aplicar la teoría sociobiológica desarrollada para los animales, pero que también vale para el universo de la sociedad humana.

Los sociobiólogos muestran interés en el instinto. Intentan explicar las diferencias entre el comportamiento y la cultura, intentan comprender como el comportamiento puede explicar la igualdad y diferencias de la selección que hay en la historia de una especie.

El que creó esta teoría fue Edward Osborne Wilson quién estudiando la selección natural de unas sociedades biológicas, como un hormiguero, amplió sus conclusiones a otras comunidades animales.

El reto de la sociobiología es los comportamientos característicos de los animales, como por ejemplo explicar porque los delfines mantienen a sus compañeros en la superficie para que no se ahoguen o porque algunos insectos alimentan a las larvas de la reina y se sacrifican por ella.

Antecedentes de la sociobiología y el problema del altruismo

El comportamiento de los animales ha llamado la atención a muchos investigadores desde hace tiempo. Como Darwin que intento explicar elaltruismo, que es cuando un individuo hace algo para favorecer a otro aunque esto suponga para él reducir o perder la oportunidad de tener descendencia. Darwin no encontró la forma de encontrar alguna ventaja o recompensa para este individuo haciendo ese comportamiento, y no supo explicar este comportamiento social.

Luego otros investigadores intentaron explicar el altruismo suponiendo que el individuo al realizar ese comportamiento aunque pueda perder la capacidad de reproducción al ayudar al de su especie, en cierta medida ayuda a que pervivan parte de sus genes que son similares con aquél.

Más tarde, W.D. Hamilton explicó este comportamiento mediante el concepto de "selección de clase". Mostró que los individuos de la misma especie pueden mejorar su capacidad de éxito reproductivo ayudando a el prójimo. Este concepto explica el comportamiento de insectos sociales y algunos mamíferos como por ejemplo, el de por que las abejas obreras se sacrifican mas que los zánganos por el bien de la colmena, se explica ya que los zánganos son el producto de la reproducción sexual, en cambio las abejas son clones unas de otras, son el fruto de la partenogénesis. la razón del comportamiento altruista seria el hecho de compartir más genes entre ellas que con los zánganos.

Pero esto no explicaba el altruismo en individuos no emparentados. Entonces R. L. Trivers hizo el concepto de altruismo recíproco, que quiere decir que cuando el individuo que recibe ayuda, la tiene a condición de que este se la devuelva. También hay otras teorías que explican el altruismo con modelos matemáticos, como la "teoría del juego" del biólogo John Maynard Smith, quien dice que el altruismo es entre especies que son muy egoístas por naturaleza y esto les conduce al gran éxito reproductivo.

Algunos libros de Wilson son:



La sociobiología y el hombre

El comportamiento del ser humano también puede ser estudiado mediante la sociobiología, comparándolo con el de otras especies. De este modo Wilson compara al hombre con ciertos animales, como los monos. Dice que tenemos unos comportamientos parecidos al de los chimpancés y monos, pero no solo en nuestros comportamientos sino también desde el punto de vista anatómico y bioquímico. Aunque el ser humano tenga características parecidas a los monos también tienen características diferentes que lo hacen único, como su constitución genética que permite el desarrollo cultural.

Según Wilson nuestros comportamientos, hasta los que más creemos que son nuestros, están determinados por nuestros genes. El objetivo de cada especie es solo uno, el de transmitir los genes y por tanto perdurar nuestra herencia genética. Por ejemplo el amor de tus padres y hermanos, según Wilson estamos programados para ello, este amor es una estrategia de la naturaleza para preocuparnos de nuestro código genético; ya que compartimos muchas partes de nuestro ADN con ellos, esto es, garantizar la pervivencia de nuestro código genético.

Comentarios

Yo estoy por una parte de acuerdo y por otra en contra, creo que los animales se ayudan por un bien, el bien común de la colonia pero no creo que sea solo para tener éxito en su reproducción sino también por ayudar a los otros. Creo que tienen sentimientos y que saben lo que hacen, que ayudan a los demás como nosotros ayudamos a nuestros amigos. Puede que queramos que perdure nuestro código genético pero si solo quisieramos eso y estamos programados para ello, por qué ayudar a nuestros amigos o a personas que ni si quiera conocemos. 

Yo creo que tiene que ser algo más que solo para nuestro propio bien. Si nosotros ayudamos a gente que no conocemos por qué los animales no se pueden ayudar entre ellos, queriendo a los de su especie o a animales que no estén emparentados con ellos, sintiendo compasión o amándoles. ¿Por qué no pueden amar la vida y querer que otros vivan? No creo que toda nuestra vida solo tenga un propósito, el de dejar descendencia.Creo que somos creados para mas cosas, es muy triste pensar que solo fuimos creados para una sola cosa y que toda nuestra vida es una programación. Es como sentir que no somos libres, que no podemos tomar decisiones, que solo estamos programados. Y aunque sea así, me gusta pensar que no solo es por eso, que hay más cosas. Porque sino, me parece muy difícil encontrarle sentido a la vida, al amor, a la compasión, a la empatía...

Fuentes:


http://mutatisoscar.blogspot.com/2015/11/que-es-la-sociobiologia.html








La sociobiología de E. O. Wilson

Una de las últimas reinterpretaciones de la teoría darvinista es la sociobiología. Esta postura, iniciada por E.O. Wilson, pretende descubrir los fundamentos biológicos del comportamiento social. De este modo, la sociobiología intenta demostrar que los modelos específicos de comportamiento social – por lo demás, enormemente diversoso – están determinados por la Biología.
Esta línea de pensamiento – iniciada por H. Spencer – sugiere la posibilidad de extrapolar las investigaciones de la Biología evolutiva al fenómeno humano, a fin de descubrir la continuidad entre la conducta animal y la conducta humana. La voluntad de llevar al darwinismo hasta sus últimas consecuencias sugirió al biólogo E. O. Wilson, especialista en hormigas, la idea de que si la selección natural es la ley que gobierna la naturaleza, se aplicará de igual forma al comportamiento. El propio E. O. Wilson define la sociobiología como “el estudio sistemático de las bases biológicas de todo comportamiento social”.
En este comportamiento que la sociobiología se propone como objeto de estudio, se encuentran todas las especies acogidas al mismo estatuto: “desde las medusas hasta el hombre”. Apoyándose en datos de la Etología, la Ecología y la Genética, sostiene que “cada formación viviente puede ser considerada como un experimento evolutivo, producto de millones de años de interacción entre los genes y el medio ambiente”. De ahí que la labor del sociobiólogo consista en “intentar situar a la humanidad en su lugar adecuado en un catálogo de las especies sociales de la Tierra”.
Por otro lado, niega autonomía al orden de la cultura, afirmando que lo cultural queda disuelto en la biológico. Con otras palabras, la sociobiología atribuye a los genes toda la riqueza y variedad sociocultural del comportamiento humano. En este sentido, E. O. Wilson reflexiona.

“¿Puede la evolución cultural de los valores éticos superiores ganar impulso y dirección propios y reemplazar completamente la evolución genética? Creo que no. Los genes sostienen a la cultura al extremo de una correa. La correa es muy larga, pero los valores inevitables se limitarán de acuerdo con sus efectos en el banco genético humano”. E.O. Wilson. Sobre la naturaleza humana. 1983

Por consiguiente, para E.O. Wilson, la Genética determina enteramente al ser humano – incluido su cerebro -. Y lo hace hasta el punto de que incluso el tabú del incesto responde sólo a un imperativo genético: el hecho de que el apareamiento entre consanguíneos provoca pérdidad de capacidad genética.
El altruismo lo relaciona con el egoísmo, esta vez genético, pues – según el autor – el ADN tiende a perpetuarse. Lo justifica a través de una serie de trucos conceptuales. De este modo, su razonamiento es:

¿Cómo puede el atruismo que, por definición, merma el éxito individual, desarrollarse por selección natural? La contestación que ofrece se fundamenta en el parentesco: si los genes causantes del altruismo son compartidos por dos organismos a causa de una ascendencia común y si el acto altruista de un organismo aumenta la contribución conjunta de estos genes a la próxima generación, la propensión al altruismo se propagará al sustrato genético”. E. O. Wilson. Sociobiología: la nueva síntesis.

La hipótesis central es que el comportamiento social de cualquier animal, incluido el hombre, expresa la inclinación a dejar el máximo nñumero posible de descendientes, según las alternativas que ofrece la situación y los costos a afrontar. En ese sentido, la fuente de todo comportamiento sería la tendencia de cada individuo a difundir sus propios genes,a través de la reproducción, y promoviendo la difusión de los genes de sus parientes (que en parte coinciden con los suyos), lo que favorece, a su vez, la difusión de parte de los del individuo en cuestión. Por consiguiente, en esta línea, lo natural será que aquel que posea malos genes no se reproduzca, a in de evitar la propagación de genes defectuosos. Siguiendo el hilo argumental de este planteamiento hasta sus últimas consecuencias, la conclusión será que la persona cuyos genes no respondan a los parámetros deseados, carece de valor.
Para la sociobiología, la selección decide el comportamiento o la fisiología y elimina los dispositivos menos eficaces. Pero, de esta forma – como indica en su crítica R. Chauvin – la selección debería de desembocar prácticamente en la perfección. Conclusión que, sin embargo, no responde a la realidad.

La sociobiología : La discriminación genética de los seres humanos

La sociobiología coincide con el utilitarismo en tener al especieismo por su principal enemigo.
La sociobiología se apoya en una interpretación determinista de la genética, según la cual el ser humano se reduce a genoma. De acuerdo con ello, es fácil establecer a su vez la reducción del ser humano a simple especie animal, basándose en la amplia coincidencia del genoma en el ser humano y en algunos animales. Nuestras diferencias genéticas con los chimpancés serían menores que las que éstos tienen con los gorilas: los chimpancés tienen 48 cromosomas, y los humanos sólo 46. A su vez , la posibilidad de hibridismo entre las especies, a través de la ingeniería genética, vendría a ser una prueba contundente contra el especieismo según la sociobiología . Significativamente, el ecologismo se opone a este hibridismo entre las especies, por considerarlo contra natura.
Hay, por tanto, dos interpretaciones contrapuestas de la genética como elemento fundamental para el conocimiento del hombre.
La versión determinista es la asumida por la sociobiología ; reduce el ser humano a una especie animal más y conduce a la aceptación generalizada de la ingeniería genética: "La sociobiología se erigió como "adelantado teórico" que mostraba las virtudes futuras, de cara a la solución de problemas comportamentales humanos que podría tener el desarrollo de la ingeniería genética misma". La otra interpretación, probablemente mayoritaria dentro de los genetistas, de caracter no determinista, sino humanista, contempla la genética como parte del todo humano, en el que entran también el ambiente natural y social. Estas dos visiones han tenido su plasmación en el ámbito jurídico, a través de la Directiva europea sobre invenciones biotecnológicas, de 8 de julio del 98, y a través de la Declaración de N.U. sobre los derechos del genoma de 15 de julio del 97, normativas que se encuentran en una fuerte oposición.
La visión reduccionista puede encontrar cierto apoyo en Darwin, quien no admitía una distinción cualitativa sino sólo de grado, entre el ser humano y el animal, en cuanto veía a aquel sólo como homo faber, y a su vez minusvaloraba la unidad humana en cuanto contemplaba con cierto desprecio a los nativos y no los consideraba congéneres suyos ; así, calificó de abyectos y miserables a los Onas de la Patagonia chilena. Sin embargo, el verdadero reduccionismo genetista, el eugenismo, comienza con el primo y continuador de Darwin, Francis Galton (1822-l911), creador de la eugenesia y del darwinismo social . Devalúa la influencia del medio y destaca la importancia de la herencia como factor central de la inteligencia y del comportamiento humano, subrayando cómo los miembros de apellidos ilustres son siempre gente muy destacada y capaz.. Galton propone el entrecruzamiento de los individuos superiores y la exigencia de certificado de salud para contraer matrimonio. Con posterioridad a Galton, Pearson y Davenport, en los primeros años del s.XX, buscaron las causas genéticas de la violencia y del pauperismo, oponiéndose al cruce de razas, considerado peligroso y desarrollando toda una serie de prejuicios favorables al hombre blanco. Continúan la línea abierta el pasado siglo por autores como Lombroso y Garófalo, con su tesis sobre el "criminal nato". La eugenesia, desde Galton, desprecia las circunstancias ambientales y sociales considerando que la herencia lo es todo y el medio nada. La genética así interpretada dio origen a medidas en contra de las minorías.
La sociobiología puede considerarse como continuidad del reduccionismo genetista: reduce la cultura a genética. La sociobiología como genetismo radical rompe, aún más radicalmente que el dualismo y el utilitarismo, la unidad de las especie humana, al distinguir entre bien nacidos, con su correcto genoma, y no bien nacidos, que pueden ser manipulados o eliminados. Estos están llamados a desaparecer según las leyes de la evolución. Lo central es la supervivencia de los genes más complejos, sofisticados y fuertes. Así, Dawkins considera al ser humano como una máquina para la supervivencia, como un robot preparado para la conservación de esas moléculas egoístas llamadas genes". La genética interpretada en sentido determinista, como hace la sociobiología, conduce al reduccionismo inhumanista, en el que el sujeto deja de ser el hombre y es sustituido por el gen. E.O. Wilson, por su parte , en sus distintas obras, considera que el ser humano, incluido su cerebro, está determinado enteramente por la genética, hasta el punto que el mismo tabú del incesto responde sólo a un imperativo genético: el hecho de que el apareamiento entre consanguíneos produce pérdida de capacidad genética.
La genética cambia de signo a partir de los años 30 y cobra verdadero rango científico ; deja de tener características racistas y pasa a ocuparse de la prevención y la terapia. Pero el eugenismo ha seguido prosperando gracias a la procreación artificial, con el diagnóstico preimplantatario y la selección de donantes de gametos , razón por la que algunos autores como Testart han hablado de "una nueva eugenesia", que tiene su centro en el embrión. Tendría dos fases: una de eugenesia negativa, en la que se descartaría a los embriones que presenten algún tipo de deficiencia, y una segunda , positiva, en la que se buscaría mejorar la calidad de los niños.



Análisis de la sociobiología y sus implicaciones sociales

Les presentamos la segunda parte del interesante artículo ‘De monos desnudos y genes egosístas’, del científico y catedrático ecuatoriano Oswaldo Báez Tobar.
 | QUITO (ECUADOR)  

Los postulados seudocientíficos de la sociobiología aplicada a las sociedades humanas son utilizados para sustentar la ideología política que ha conducido al "capitalismo salvaje". La sociobiología, según Edward O. Wilson, considera al ser humano como integrante de una sola unidad de vida que "debe ser estudiada con el espíritu de la historia natural como si fuéramos zoólogos de otros planetas que estuviéramos contemplando el catálogo completo de especies de la Tierra". En esta concepción, las ciencias sociales deberían reducirse a las biológicas y más concretamente a la biología humana; así, la antropología física y cultural y la sociología conforman la sociobiología del Homo sapiens sapiens. La ética quedaría subsumida también dentro de las categorías biológicas, es decir, de algún programa genético de la especie humana, lo que significaría biologizar la ética.
En el esquema conceptual de la sociobiología, el ser humano no es libre ni autónomo: su conducta es sólo la expresión de sus determinaciones genéticas, lo que crea un marco explicativo deformado en el que podría caber cualquier tipo de interpretación de la conducta individual o social. En esta esfera, el debate se centra en los siguientes temas: ¿Tiene origen genético la conducta humana? ¿Nuestro comportamiento está determinado exclusivamente por los genes, como lo están los caracteres biológicos? ¿Ciertas conductas inmorales o altruistas podrían tener origen genético? ¿Existen genes de la maldad?
Obviamente, no. La sociobiología en su intento de globalización teórica, llega al límite de lo absurdo, ya que pretende explicar en su limitado marco teórico todo el comportamiento de los individuos y de las sociedades. La sociobiología intenta configurar una concepción original de la sociedad, basada en principios biológicos ideologizados y de la cual derivan múltiples formas de relación social y hasta de gobierno. No debe extrañar, entonces, que de esa visión deformada de la naturaleza humana hayan surgido fórmulas políticas para la dominación de las personas, los pueblos y las naciones. Basta recordar algunas recomendaciones del recetario de Edward Wilson: "Es extremadamente fácil adoctrinar a los seres humanos. La mala voluntad es común en la sociedad humana; sin duda, los seres humanos son plenamente conscientes de sus linajes de sangre y poseen la inteligencia para intrigar. Entre las características sociales generales de los seres humanos, se citan los sistemas de dominación agresiva, en los que los machos subyugan a las hembras. El hombre prefiere la creencia al conocimiento. El genocidio y la guerra son las cualidades humanas características, surgieron durante la fase autocatalítica de la evolución social que tuvo lugar mediante la guerra intelectual, genocidio y absorción racial". (8)
Por cierto, la esencia del pensamiento sociobiológico no es nueva; ya se hallaba presente en las antiguas formulaciones del viejo determinismo biológico de ciertos filósofos como Thomas Hobbes, en su célebre sentencia: "el hombre es el lobo del hombre", o en Herbert Spencer, quien concibió el desarrollo de las instituciones humanas como un proceso en el que "uñas y dientes se tiñen de sangre". Pero fue Edward Wilson quien logró dar mayor cohesión a la nueva corriente sociobiológica en el contexto de la biología contemporánea; de ahí que la publicación de la Sociobiología: Nueva Síntesis produjo una verdadera conmoción en la conciencia pública y tuvo múltiples implicaciones en las esferas de la ideología y la política. Las pretensiones de la nueva disciplina quedan expuestas en la siguiente declaración del autor: "Quizá no sea aventurado decir que la sociología y otras ciencias sociales además de las Humanidades, son las últimas ramas de la Biología que esperan ser incorporadas a la Moderna Síntesis. Una de las funciones de la sociobiología es pues, estructurar los fundamentos de las ciencias sociales de forma que sean incluidas en dicha síntesis". (9)
Al respecto, Stehan J. Gould afirma que esta formulación es una especulación acerca de la base genética del comportamiento supuestamente universal del ser humano. La corriente sociobiológica es una nueva expresión del determinismo biológico; la selección natural explica la evolución biológica, pero no es extrapolable para comprender la historia, la cultura y la sociedad. (10)
En el ámbito académico se denunció a la sociobiología como la nueva encarnación del darwinismo social por su pretensión de reorientar las ciencias sociales sobre la base de conceptos y leyes provenientes de las ciencias biológicas. Concebida a imagen de la sociedad de mercado, la naturaleza ha sido usada para explicar el orden social humano y viceversa, en un intercambio recíproco sin fin entre darwinismo social y capitalismo natural. Afirma Sahlins. (11)
En efecto, en la sociobiología se descubre un nuevo intento de reducir la historia de la humanidad a una sucesión de luchas por la supervivencia, a crueles desgarramientos entre monos agresivos y a guerras secretas de genes egoístas. Todo esto es vino viejo en botellas nuevas: ciencia ideologizada que se la instrumentaliza para legitimar el sistema político imperante. Ahora como en el pasado, mediante el determinismo biológico se pretende justificar la historia y perennizarla a través de entidades biológicas; pero se olvida que la grandeza del ser humano radica en su capacidad para trascender lo biológico e incorporar en su proceso de evolución sociocultural nuevas dimensiones y categorías fundamentadas en la razón, el pensamiento, la ética individual y social. El proceso de hominización tuvo sus raíces en una rama superior de los primates, pero en la conquista de la humanización se fundieron factores sicológicos, sociales, culturales y éticos; por lo mismo el ser humano dejó de ser el simple "mono desnudo" para convertirse en el Homo sapiens sapiens, capaz de construir sociedades y culturas fundamentadas en la razón, la inteligencia, los sentimientos socioafectivos… no solamente en los genes, sangre o instinto.
Fue la nueva condición la que le permitió a la humanidad crear un mundo nuevo: el de la libertad; en ese ámbito y en el de las relaciones creadas por las sociedades deben ser entendidas y valoradas todas sus acciones. Por esa misma libertad el sector más comprometido de la sociedad busca construir un mundo justo y solidario, de auténtica liberación; y a la vez denuncia con firmeza todo intento de falsificación de la ciencia.
Referencias:
(8 ) ( 9) Wilson, op. cit.
(10) Gould, S. 1983. Desde Darwin. Reflexiones sobre Historia Natural. Herman Blume Ediciones. Madrid.
(11) Shalins, M. 1982, Uso y Abuso de la Biología, Siglo Veintiuno Editores. Madrid.