EL LIBRE ALBEDRÍO PARECE SER UNA FANTASÍA

El libre albedrío es, supuestamente, el derecho inalienable del hombre moderno. Creemos que somos muy conscientes, razonables y autónomos. Pero esto probablemente sea una cómoda ilusión, para que podamos seguir con nuestras vidas sin cuestionarnos demasiado. 
Desde hace unos años, a partir de un experimento seminal de Benjamin Libet, los científicos han notado algo perturbador. El cerebro humano decide inconscientemente lo que vamos a hacer, tiempo antes de que seamos conscientes de que tomamos una decisión. En otras palabras, cuando pensamos que estamos decidiendo, los procesos inconscientes del cerebro ya han estado trabajando en esto, y quizás aquello que pensamos que es una toma de decisión, más bien es el acto de ser conscientes de que hemos hecho algo. El libre albedrío sería, más bien, solamente una conciencia reflexiva que nos brinda la sensación de integridad subjetiva.
John Dylan-Haynes y Frank Tong realizaron hace unos años una réplica con algunas variaciones del experimento de Libet y confirmaron los resultados. En el experimento, un grupo de voluntarios debía apretar uno de dos botones cuando sintieran una urgencia. Cada botón era operado por una mano distinta. Al mismo tiempo, en una pantalla aprecían letras cambiantes, y los participantes debían recordar qué letra se había mostrado cuando hicieron la decisión de apretar el botón. Los resultados mostraron que, en algunos casos, la actividad cerebral vinculada con la decisión empezaba hasta 10 segundos antes de la decisión consciente. La señal, según explica la revista Nature, provenía de la región llamada córtex frontopolar, la zona donde al parecer se originan las decisiones. Los investigadores creen que los resultados sugieren que la conciencia es sólo la punta de un iceberg y que existe todo un complejo mecanismo inconsciente que podría ser incluso más importante en nuestra toma de decisiones que el ámbito de lo consciente. Esto pone en entredicho la noción de libre albedrío, la cual depende de la idea de un sujeto consciente que toma decisiones. 
Los experimentos de Simone Kühn y Maurice Brass también han confirmado este mismo procedimiento que hace pensar que la mente inconsciente es lo que realmente decide, incluso hasta el punto de que es el inconsciente "lo que causa todos los pensamientos". Otros investigadores han sugerido que la libertad del ser humano no consiste en decidir qué va hacer, sino en vetar los procesos que su inconsciente manifiesta; en inglés esto se ha llamado el "free won't", un libre no-hacer. Otros especulan filosóficamente al respecto, y sugieren que esto podría ser una señal de que vivimos en un universo determinista.

https://pijamasurf.com/2018/04/estudio_muestra_que_tu_inconsciente_decide_lo_que_vas_a_hacer_hasta_10_segundos_antes_de_que_te_des_cuenta_de_lo_que_haces/

PDF]Neurofilosofía y libre albedrío Neurophilosophy and free will - SCIO

https://proyectoscio.ucv.es/wp-content/uploads/2013/09/Jose-Manuel-Munoz.pdf

de JM MUÑOZ - ‎Citado por 2 - ‎Artículos relacionados
Resumen: Analizo la trascendencia de la neu- rociencia para el estudio de la relación entre determinismo y libre albedrío. Diversos trabajos muestran el vínculo entre la actividad de ciertas áreas nerviosas y el desempeño de las funciones volitivas, el trabajo de Benjamin Libet y de Daniel. Wegner otorga gran importancia ...




PDF]El fantasma de la libertad - Colegio Libre de Eméritos

www.colegiodeemeritos.es/docs/repositorio/es.../conf._4_rubia_vila_(la_libertad).pdf

Más tarde, en los años 80, un científico estadounidense, Benjamin Libet. (Diapositiva 4), quiso demostrar la existencia del libre albedrío preguntándose cuándo, en este período previo al movimiento, tenía lugar la sensación subjetiva de voluntad, suponiendo que estaría al comienzo de todo este proceso. Para ello colocó ...

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Benjamin Libet (Chicago, Illinois, 12 de abril de 1916 - 23 de julio de 2007) fue un neurólogo estadounidense. Obtuvo reconocidos estudios y publicaciones en el área de filosofía, desarrollado en la Universidad de California. Fue, además, un científico pionero en el campo de la conciencia.



Consciencia de las propias decisiones antes que libre albedrío

En los años 1970, Libet estuvo involucrado en los estudios de la actividad neural y la "sensación de umbral". Estas investigaciones trataban de determinar la secuencia de activación en sitios específicos del cerebro requerida para desencadenar acciones voluntarias tales como el pulsado de un botón, utilizando equipos electroencefalográficos. Un famoso experimento - luego reproducido muchas veces por otros grupos- demostró que eventos cerebrales inconscientes (observables como potenciales eléctricos, llamados potenciales de preparación (en inglés readiness potential) realmente preceden en un lapso variable (de 0.3 hasta varios segundos) la sensación consciente de haber tomado una decisión voluntaria en preparación de una acción motora -como el pulsado de un botón.

Ahora bien conocido en neurologia, el llamado 'Bereitschaftspotential' (BP en idioma alemán, 'readiness potential' en inglés), también llamado 'potencial premotor, es una medida de la actividad en el córtex motor y el área motora suplementaria en el cerebro ocupado en la preparación de un movimiento muscular voluntario. Es una manifestación de la contribución cortical al planeamiento del movimiento voluntario. Fue registrado y reportado ya en 1964 por Hans Helmut Kornhuber y Lüder Deecke en la University of Freiburg en Alemania. La publicación completa apareció en 1965 luego de muchos experimentos usados como control.

Estas observaciones indican que los procesos neurológicos inconscientes preceden y potencialmente causan tanto la sensación de haber realizado una decisión por propia voluntad como el mismo acto motor.

La conclusión derivada por Libet de estas observaciones es que los procesos cerebrales determinan las decisiones, luego percibidas como propias subjetivamente por el mismo cerebro a través del fenómeno de la conciencia (awareness). Libet solamente considera como posible la idea de libre albedrío en su noción de veto —la capacidad de la actividad consciente para bloquear o abortar un acto ya iniciado—, bloqueo posible gracias al tiempo restante de algunos cientos de milisegundos entre la percepción subjetiva de la decisión y la ejecución del acto mismo. Aunque el autor no parece adherirse a esta idea. El problema, como señala John N. Gray, es que no podemos saber cuándo utilizamos el veto, por lo que nuestra experiencia subjetiva es siempre ambigua.3​

Críticas al experimento

Una crítica general consiste en señalar que Libet pidió a los voluntarios que "dejaran el impulso -de moverse- aparecer por sí solo, sin planearlo ni concentrarse en el acto". De acuerdo con ciertos pensadores (Alexander Batthyany entre otros), una teoría del "Libre albedrio" o del "yo" que admitiera la existencia real de estos conceptos no tendría porque dejar de lado la posibilidad de que actos semejantes existieran en el cerebro, actos basados en un cierto automatismo mental en un estado de pasividad del individuo. Por lo tanto es posible que el experimento de Libet no estuviera apuntando al blanco adecuado; decisiones complejas, basadas en ponderación de riesgos y beneficios, o en búsqueda de los gustos y deseos propios, quedan totalmente fuera del alcance del diseño propuesto por Libet. Otras críticas se han realizado al experimento, Daniel C. Dennett en "Freedom Evolves" habla sobre los problemas del método de contaje de tiempos que se utilizan -es imposible valorar los resultados si no conocemos los tiempos que tardan los diferentes elementos del cerebro involucrados en comunicarse entre sí, o sin saber exactamente las direcciones y número de estas comunicaciones- o Francis Crick en su libro “The astonishing hypotheses” expresa que los resultados del experimento “resultan difíciles de interpretar y han dado origen a muchas polémicas”.



Resultado de imagen para INFORME PETRAS: EL DIAGNÓSTICO QUE HACE 20 AÑOS PREDIJO LA RUINA DE LA JUVENTUD CONTEMPORÁNEA


LA REALIDAD DETRÁS DE LA FANTASÍA: HACE 20 AÑOS, EL SOCIÓLOGO JAMES PETRAS OBSERVÓ CON AGUDEZA Y PRECISIÓN EL EFECTO QUE PROVOCARÍAN LAS POLÍTICAS NEOLIBERALES EN EL TEJIDO SOCIAL

Desde hace un tiempo circulan en Internet alusiones a el “Informe Petras”, un estudio elaborado por el sociólogo estadounidense James Petras en 1995, luego de pasar medio año en Barcelona. Petras era entonces ya un científico social reconocido por su especialización en el dominio hispánico (especialmente América Latina) y sus estudios sobre la relación entre economía, política y bienestar social. Ahora es profesor emérito de la Universidad de Binghamton, en Nueva York.
De acuerdo con la información que circula en torno a dicho informe, el Centro Superior de Investigaciones Científicas del gobierno de España llamó a Petras para que elaborara una investigación general y sustentada sobre el efecto del proceso de modernización política y económica que se había iniciado en el país algunos años antes, para conocer asimismo las tendencias.
Recordemos brevemente que tras la muerte de Francisco Franco en 1975, la vuelta de la monarquía pero también la transición a un sistema democrático-liberal, España vivió un par de décadas convulsas, pues estos movimientos políticos estuvieron acompañados de una apertura casi total a las directrices económicas del neoliberalismo, con las salvedades del caso español. El “éxito” de esta modernización quedó simbolizado en la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona.
El panorama que encontró Petras fue, sin embargo, un tanto distante a esos relatos de abundancia y bienestar. Si bien al principio parecía que la realidad concordaba con las estadísticas del entonces promisorio gobierno socialista de Felipe González, conforme transcurrieron los días el sociólogo comenzó a ver que fuera del ámbito de la universidad, las bibliotecas y los intercambios con colegas, en la otra vida, las cosas parecían ser diferentes. En prácticamente todos los lugares que frecuentaba en sus actividades ajenas a la investigación –el gimnasio, el bar, el videoclub (era una época sin Netflix)– encontraba una constante: jóvenes en empleos de tiempo completo, sueldos apenas suficientes para cubrir las necesidades básicas de la vida cotidiana y, lo más notable, contratos temporales y carentes casi por completo de prestaciones sociales (dos de los elementos, estos últimos, que habían detonado la huelga general en 1988, el célebre 14-D).
Petras se dedicó entonces a observar más de cerca la realidad de a pie y encontró indicios del efecto de las políticas neoliberales –que, entonces, se estaban aplicando como dogmas en todos los países occidentales– en la sociedad española . 
Entre los varios descubrimientos, Petras vio pronto uno de los fenómenos más preocupantes: el futuro parecía haber sido cancelado para los más jóvenes. Mientras que apenas en la generación anterior casi cualquiera podía tener un trabajo y a partir de éste tener una vida digna, en cierto sentido despreocupada incluso (pues la pensión aseguraba la tranquilidad en su vejez), las reformas del neoliberalismo habían despojado de esa perspectiva a los hijos de esas personas. 
Los más jóvenes estaban ahora orillados a trabajar más y ganar menos, a la incertidumbre del despido, a la casi imposibilidad para ahorrar y a enfrentar por cuenta propia, privada, gastos que antes cubría la seguridad social.
La importancia de esta situación no se debía sólo a que tocaba a una buena parte de la población española, sino también a que tenía consecuencias en otros ámbitos, tanto en lo individual como en lo social (que no pueden entenderse por separado nunca). Personas deprimidas o angustiadas, atrapadas en cierta parálisis emocional, y también eso que Petras identificó como una “movilidad intergeneracional descendente”, es decir, que la vida de los jóvenes tenía ahora un menor grado de bienestar en comparación a la de sus padres: podía ser que fueran más pobres, menos escolarizados, con menos bienes de los cuales disponer o que nunca tuvieran un trabajo estable, etc. Dice Petras, en uno de los pasajes mas inquietantes de su informe:
La ironía es que los padres esperaban que, con ingresos añadidos, más educación y un ambiente de familia estable, los hijos conseguirían más, alcanzarían un estatus más alto y empleos mejor pagados. En lugar de eso, los hijos de los trabajadores no pueden lograr siquiera el nivel de seguridad e ingresos de sus padres.
Y no sólo eso. Al mirar aún con más detalle, Petras se dio cuenta de que, a la par de una incertidumbre social y ante el futuro, los contratos temporales también estaban provocando un efecto devastador en la solidaridad laboral: los trabajadores con contrato definitivo miraban de soslayo a los de contrato temporal; los de contrato temporal sostenían una actitud de rivalidad permanente con sus compañeros de condición y, además, evitaban unirse a un sindicato, tanto por temor a que el patrón después no los quisiera contratar como por la percepción misma de que su paso por ese empleo era transitorio. Dice Petras:
Los jóvenes trabajadores temporales de hoy no tienen seguridad en el empleo y apenas organizaciones colectivas o apoyo: están atomizados y son vulnerables a los dictados del empresario, que tiene el sostén legal del Estado, el cual apoya sus acciones arbitrarias. Hoy la dictadura del mercado es un enemigo más formidable de los trabajadores temporales que el régimen represivo de Franco […]
Un “sentido de aislamiento” reforzado tanto en lo positivo como en lo negativo por la cultura circundante, cada vez más individualista: con aparatos electrónicos, “rock mercantilizado” y vacaciones por un lado, adquiridos con el poco dinero que sobra a final mes, y por el otro con vergüenza por confesar que se gana un sueldo miserable.
El sociólogo, en este sentido, ofreció un diagnóstico preciso sobre una situación desastrosa para las personas y las sociedades contra la cual, casi 20 años después, se alzan cada vez más voces. Entre otros, pensadores como Slavoj Zizek y Byung-Chul Han han señalado en varios lugares de su obra la maniobra efectiva con que el capitalismo contemporáneo ha dividido a la sociedad, ha roto los lazos afectivos, cooperativos y comunitarios que hace no mucho todavía podían percibirse, palpables en la superficie del tejido, dejando como resultado subjetividades altamente individualizadas, flotando a solas en este mar neoliberal de goces y despojos en el que vivimos.
En ese aspecto, Petras también fue lúcido en sus recomendaciones finales: esperaba que su investigación contribuyera a mostrar la importancia de esos lazos, la vitalidad que podía surgir de que las viejas generaciones enseñaran a las nuevas no a disfrutar, sino a luchar; no sólo a preocuparse por su propio bienestar, sino a darse cuenta de que el bienestar personal es resultado del bienestar colectivo.
Petras vio hace 20 años esta situación, y ahora mismo hay no sólo intelectuales sino organizaciones y expresiones sociales que demuestran la necesidad de hacer algo al respecto. La pregunta que hizo Zizek hace algunos años parece que sigue sin respuesta, aunque la debacle no se detiene: ¿por qué es más fácil imaginar una catástrofe planetaria, un apocalipsis general, etc., que un cambio, así sea modesto, en el orden económico en que vivimos?




https://pijamasurf.com/2018/01/informe_petras_el_diagnostico_que_hace_20_anos_predijo_la_ruina_de_la_juventud_contemporanea/


Harmonía / 2017-02-26

La historia del doctor Viktor Frankl, autor de uno de los libros más leídos del siglo XX, El hombre en búsqueda de sentido, explica en sí misma su teoría de que encontrar sentido (o significado) es lo más importante que una persona puede hallar en la vida. Al regresar a Viena, en plena guerra, después de pasar por varios campos de concentración, Frankl no encontró a nadie. Su madre había muerto por gas en Auschwitz; su hermano había fallecido en otro campo; su esposa había muerto por inanición forzada en Bergen-Belsen. En ese momento Frankl dice que tomó la decisión de no suicidarse hasta escribir su primer libro. Una vez que lo completó, sus amigos le pidieron que escribiera otro. De aquí nació El hombre en búsqueda de sentido. Frankl siguió viviendo porque había encontrado sentido, significado, motivación incondicional. Su libro se basa en sus experiencias en los campos de concentración, donde tuvo el atisbo fundamental de que aquellas personas que tenían sentido o propósito lograban superar las adversidades, imponiéndose físicamente a todo tipo de vejaciones, mientras que los que no tenían ese sentido perecían fácilmente ante el enorme estrés al que estaban sometidos.

Frankl pasaría a la historia como uno de los psiquiatras más influyentes del siglo XX, habiendo desarrollado el sistema terapéutico llamado "logoterapia", básicamente, sanar a través del significado. Si uno se encuentra atravesando por circunstancias difíciles, lo esencial es encontrar algo significativo que alimente y motive nuestra existencia. Según Frankl existen tres formas esenciales para encontrar sentido:

1. Creativa (hacer una película, escribir un libro, empezar un negocio, etcétera).

2. Experiencial (encontrar a otra persona y amarla de una forma singular, o ir a un lugar que altere tu vida).

3. Actitudinal (este es el camino para personas que se encuentran en situaciones de sufrimiento ineludible: queda aún la posibilidad de cambiar la actitud hacia lo que enfrentamos y llenarlo de significado para lograr un triunfo interno).

Dos frases de su influyente libro ilustran esto: "Cuando no somos capaces de cambiar una situación, se nos pone a prueba para cambiar nosotros mismos". Y también: "Un hombre puede ser despojado de todo menos esto: la última de las libertades humanas, elegir la propia actitud ante ciertas circunstancias, elegir la propia vía".

En el mundo moderno, el lugar común que mueve a la psicología humana es la búsqueda de la felicidad. La búsqueda de la felicidad es considerada un derecho inalienable, a la vez que es una gran directriz para la sociedad de consumo. En la búsqueda de felicidad --algo que se mezcla fácilmente con la búsqueda del placer o con el deseo aspiracional-- las personas adquieren todo tipo de productos que suponen que satisfarán sus carencias internas. Si bien la búsqueda de sentido o significado también puede mercantilizarse y aburguesarse (hipsterizarse incluso) fácilmente, tiene la ventaja de que parte de la premisa de que lo que se busca es significado y el significado necesariamente no se encuentra en las cosas externas sino en el valor que les damos. La búsqueda de significado nos pide mirar hacia adentro, hacer una exploración del alma y de ahí, luego, salir al mundo para materializar este proceso de significación.

Se ha dicho que la búsqueda de la felicidad es una de las principales causas de la infelicidad. Y es que hoy en día existe una especie de presión colectiva para ser felices, y ser felices es algo que en muchos casos va más allá de nuestras capacidades, en la contingencia y el caos del mundo. Encontrar significado es algo más estable. De hecho, se podría definir una vida significativa como una forma de felicidad sostenible, sin extremos. Como escribió Helen Keller: "Muchas personas tienen la idea equivocada de lo que constituye la verdadera felicidad. No es lograda a través de la autogratificación sino a través de la fidelidad a un propósito valioso". Keller parece estar distinguiendo entre la felicidad hedonista --que domina el mundo actual-- y la eudaimonía o felicidad que viene del "buen demonio" o espíritu (la cual, según Aristóteles, era superior). Esta última es la satisfacción serena y continuamente motivada que proviene de tener un propósito o sentido y de ahí derivar una actitud y una labor. El ser humano que encuentra la eudaimonía generalmente siente que su existencia trasciende las veleidades de su ego y obedece a principios más altos o grandes, ya sea que vive por el amor a otros, por el bien de la humanidad o por una motivación intelectual cuyo fin es producir conocimiento.

Existe cierta lógica en por qué la búsqueda de la propia felicidad suele producir lo contrario, y es que al sólo buscar nuestra propia felicidad nos alienamos y distanciamos de los demás. Perdemos contacto verdadero, profundo e íntimo con las personas, lo cual es no sólo fuente de verdadera felicidad sino también de salud. En cambio, si uno busca el significado, uno trasciende la importancia personal hedonista, pues el significado no suele encontrarse en uno mismo solamente sino en cosas como el arte, la religión, la filantropía, cosas que son más grandes y duraderas que nosotros mismos. En cierta forma, buscar la felicidad personal es una forma de materialismo y la vida de significado una forma de espiritualidad. La primera depende de las cosas externas (que son siempre cambiantes), la segunda de un principio o una serie de valores internos (que son mayormente atemporales).

https://www.harmonia.la/espiritu/filosofia/por_que_es_mas_importante_buscar_una_vida_con_significado_que_una_vida_feliz




Nunca nació – Nunca murió – Sólo visitó este planeta Tierra entre el 11 de diciembre de 1931 y el 19 de enero de 1990.

Con estas palabras literalmente inmortales, Osho  al mismo tiempo, dicta su epitafio y prescinde de su biografía. Tras haber eliminado su nombre del todo, finalmente está de acuerdo en aceptar “Osho”, explicando que la palabra se deriva de William James  “oceánico”. Inicialmente dijo: “Este no es mi nombre, es un sonido  curativo”.

Más tarde, también dio a “Osho” un significado, añadiendo: “Oceánico describe la experiencia, pero  ¿qué pasa con quien experimenta? Para eso usamos la palabra ´Osho´”.

Sus miles de horas de charlas improvisadas, dirigidas a personas de todo el mundo en un período de veinte años, están todas grabadas, a menudo en vídeos que se pueden escuchar en cualquier lugar por cualquier persona, en cuanto Osho dice “ese mismo silencio estará allí”.

Las transcripciones de estas charlas están ahora traducidas en cientos de títulos en docenas de idiomas.

En estas charlas, la mente humana se coloca bajo el microscopio como nunca antes, analizada hasta en lo más insignificante. La mente como sicología, la mente como emoción, la mente como mente/cuerpo, la mente como moralista, la mente como creencia, la mente como religión, la mente como historia, la mente como política y evolución social, todas examinadas, estudiadas e integradas. Luego relegadas graciosamente por la búsqueda esencial de la trascendencia.

En el proceso, Osho expone la hipocresía y la falsedad dondequiera que las ve. Como autor, Tom Robbins muy elocuentemente lo expresa así: “Reconozco la brisa esmeralda cuando sacude mis cortinas. Y Osho es como un viento fuerte, dulce, que circula por el planeta, soplando en los gorritos de los rabinos y de los papas, esparciendo las mentiras en los escritorios de los burócratas, provocando estampidas en los establos de los poderosos, levantando las faldas del patológicamente mojigato y haciéndole cosquillas a los muertos espiritualmente para que regresen a la vida”.


“Jesús tenía sus parábolas, Buda sus sutras, Mahoma sus fantasías de la noche árabe. Osho tiene algo más apropiado para una especie paralizada por la codicia, el miedo, la ignorancia y la superstición: tiene una comedia cósmica”.

“Lo que Osho va a hacer, me parece a mí, es traspasar nuestros disfraces, hacer añicos nuestras ilusiones, curar nuestras adicciones y dar pruebas de la autolimitación y a menudo trágica estupidez de tomarnos demasiado en serio”.

Entonces, ¿qué decir de Osho?  ¿El supremo descontruccionista? ¿Un visionario que se convierte en la visión? Hay, con certeza una propuesta para la existencia, que es derecho de nacimiento de todos el disfrutar de la misma experiencia oceánica de la verdadera individualidad. Para eso, Osho dice: “Sólo hay un camino que va hacia el interior, donde no encontrarás un solo ser humano, donde sólo encontrarás el silencio, la paz”.

¿Una conclusión? No hay puntos finales en la visión de Osho sino una mano amiga en la comprensión de nosotros mismos.

“Me gustaría decirte algo: la ciencia es el valor supremo. Y sólo hay dos clases de ciencias: Una, la ciencia objetiva que decide sobre el mundo exterior, y dos, la ciencia subjetiva, la cual hasta ahora se ha llamado religión. Pero es mejor no llamarla religión. Es mejor llamarla la ciencia de lo interior, para separar además la ciencia en una ciencia de lo externo y una ciencia de lo interno, la ciencia objetiva y la ciencia subjetiva. Pero, haz de esto un todo sólido y la ciencia continúa siendo el valor final, nada es más alto que eso”. Osho



Lo que dicen las personas famosas acerca de Osho:

“Las personas iluminadas como Osho están por delante de su época. Está muy bien que ahora los jóvenes estén leyendo sus obras cada vez más”. 
K R Narayanan, ex-presidente de India

“Osho es un maestro iluminado que está trabajando con todas las posibilidades para ayudar a la humanidad a superar un etapa difícil en el desarrollo de la conciencia”. 
Dalai Lama

“He estado encantado con la lectura de sus libros”. 
Federico Fellini

“Realmente me metí en los libros de Osho. Siempre me han gustado sus libros. Eran de primera clase”. 
Marianne Williamson, escritora

“Estas ideas brillantes beneficiarán a todos aquellos que anhelen el conocimiento experiencial del campo de la potencialidad pura inherente a todo ser humano. Este libro hace parte de todas las bibliotecas y hogares de todos los que buscan el conocimiento del ser superior”. 
Dr. Deepak Chopra, Autor de “Ageless Body, Timeless Mind”, “Quantum Healing and Unconditional Life”

En “Ni Agua, Ni Luna” encontré uno de los libros más innovadores, purificadores y exquisitos que podría imaginar. Es un libro que nunca dejará de ser un compañero reconfortante”. 
Yehudi Menuhi

“Leo todos sus libros”. 
Shirley MacLaine

“He leído la mayoría de los libros de Osho y escuchado las grabaciones de sus charlas y estoy convencido de que en la tradición espiritual, nos encontramos con una mente de brillantez intelectual y habilidad persuasiva como  autor”. 
James Broughton, poeta y escritor

 “Es el religioso más raro y talentoso que ha aparecido en este siglo”. 
Kazuyoshi Kino, Profesor de Estudios Budistas, Hosen Gakuen College, Tokyo, Japan

“Osho te libera de la mentalidad existente… él incluye, no excluye." 
El Alto Comisionado de India en Singapur

”Nunca he oído a nadie integrar y luego disolver de forma tan bella y juguetona  los problemas sicológicos que durante generaciones han minado nuestras energías humanas”. 
Rev. Cain, Chaplain, Churchill College Cambridge

“Osho es el hombre más peligroso desde Jesucristo… Es obviamente un hombre muy eficaz, de lo contrario no sería una amenaza. Está diciendo las mismas cosas que nadie más tiene el valor de decir. Un hombre que tiene todo tipo de ideas que no sólo son provocadoras, sino que tienen también una resonancia de la verdad que pone los pelos de punta a los chiflados del control”. 
Tom Robbins, autor de “Even Cowgirls Get the Blues”, “Still Life with Woodpecker and Jitterbug Perfume”

“Como resultado de leer “The Golden Future” y muchos otras obras de Osho, me gustaría dejarle saber que apoyo la visión de Osho completamente y desde el corazón. Como escritor, deseo que sus palabras lleguen a los corazones de aquellos que más las necesitan. Tengo toda la  fe en este resultado porque las palabras de Osho están llenas  del poder del amor”. 
Douwe de Groot, escritor

“Estos libros son realmente lo que la gente está buscando… son más aún relevantes ahora que cuando fueron pronunciados”. 
Michael Mann, Presidente de “Element Books”

“Osho es la gran encarnación de Buda en India. El es un buda vivo”. 
Lama Karmapa, late head of the Kargyupta, (or Red Hat) Secta de Budismo Tibetano

 “Dentro de pocos años a partir de ahora, el mensaje de Osho será escuchado en todo el mundo. Fue el pensador más original que India ha producido: el más erudito, el más lúcido y el más innovador. Y además, tenía un talento innato con la palabra, hablada y escrita.  En futuras décadas, no vamos a ver a alguien como él… Tiene que ser juzgado como un pensador y como un pensador que se destacará entre los grandes”. 
Khushwant Singh, Ex-editor de “The Times of India”; autor e historiador

  “Nadie está más calificado para dar a conocer a los místicos que Osho, un hombre que destaca incluso con tan eminente compañía. Habla desde su propia experiencia, reviviendo a sus predecesores místicos, haciendo de ellos sus contemporáneos”. 
John Lilly



“Nunca antes o después he encontrado a alguien que tenga una visión tan armónica e inmensamente creativa que abarque el arte, la ciencia, la sicología humana y la religiosidad”. Ciertamente nos haría falta sustancialmente su visión del hombre nuevo”.

Dr. A. Schleger, Ph.D., Instituto de Tecnología, Switzerland



“Osho es el religioso más extraordinario y más talentoso que aparece en este siglo. Sus interpretaciones están  saturadas con la verdad del budismo”.

Kazuyoshi Kino Profesor de Estudios Budistas, Tokyo



“Sus increíbles discursos y conferencias grabados y sus libros me  han inspirado a mí y a muchos otros en el camino de la auto-evolución… Es como una gran campanilla: ¡despierten, despierten, despierten!”.

 James Coburn, actor



“Con Osho, las palabras fluyen sin cesar. De forma provocadora, desafiante. En cien años más, copias de obras de Osho habrán sido impresas más que la misma biblia, hasta ahora el éxito en ventas más destacado”.

M. V. Kamath, Ex-Editor de “The Illustrated Weekly”, India



“A medida que disfrutas de los capítulos, descubrirás que Osho es como un arquero zen. Casi poéticamente rodea su objetivo, examinándolo una y otra vez desde muchas posiciones antes de retroceder para inclinarse y permitir el vuelo de la flecha”.

Robert Rimmer, USA. autor de “The Harrad Experiment and Proposition 31”



“El místico hindú Osho ha sido una de las personas que ha combinado con mayor éxito las filosofías orientales con técnicas terapéuticas occidentales”.

Russel Chandler, “Understanding the New Age”



“Los upanishads hablan sobre la máxima sabiduría, Osho te dice cómo vivirla”.

R.E. Gussner, Departamento de Religión, Universdad de Vermont, USA



“Es una religión para los irreligiosos, para los agnósticos, para los incrédulos, para los racionalistas”.

Khushwant Singh, Anterior Editor de The Times of India”; autor e historiador



“Osho es un gigante místico, un florecimiento de una inteligencia única y uno de esos seres excepcionales que se expresan ellos mismos con gozo”.

Paul Reps, autor de Zen Flesh, Zen Bones



“De hecho, las enseñanzas de Osho abarcan muchas religiones, pero no se define por ninguna de ellas. Es un orador que instruye sobre el zen, el taoísmo, el budismo tibetano, el cristianismo y la antigua filosofía griega… y también un prolífico autor”.

Nevill Drury, “Dictionary of Mysticism and the Occult”, USA



“Trata con elocuente familiaridad, prácticamente a todos los grandes místicos del mundo, los maestros zen, hasídicos, sufíes, bauls, Buda, Lao-Tzu, Jesús… Aunque “golpea la mente”, Osho es un gurú para intelectuales, y su mensaje no es dirigido a las ovejas espirituales sino a los rebeldes y a los atrevidos, personas que se consideran inteligentes, aventureras e independientes y quieren ser más de esa forma”.

Annie Gottlieb, Autor de1”¿Do You Believe in Magic?”



“Nos ha proporcionado un conocimiento inusual en nuestras vidas y épocas. Se ha burlado de nosotros, nos ha empujado… nos ha hecho daño, y de esta manera, nos ha hecho mejores seres humanos. Nos hizo pensar por nosotros mismos, nos ha obligado a rechazarlo, y  por ese rechazo, nos atrajo más cerca a él, y en una forma extraña, más cerca de nosotros mismos”.

 Pritish Nandy, presentador de JAIN TV; Ex  Editor, Publicista de ´The Illustrated Weekly”, India



“Osho tiene una única identidad propia. Nuestra vida mundana puede llegar a ser más fructífera a través de la meditación y las personas pueden evolucionar hacia una mejor sociedad con la ayuda de la sabiduría de Osho”.

Rt. Hon'ble Shri Girija Prasad Koirala, Primer Ministro de Nepal, 17 de mayo, 1998



“Los tratados sobre el budismo a menudo son áridos y reverentes, si no tediosamente escolásticos, y aunque el tratamiento proveniente de Osho no es canónico, se compensa al vibrar de vitalidad, de humor, de una percepción penetrante y una continua provocación a pensar por uno mismo”.

Guy Claxton, Autor de “Noises from the Darkroom”



Osho habla el idioma de la actual Yug Bhasha. Su mensaje es para todo el mundo”.

Vice Presidente de India, Krishnakant



“Osho es uno de los educadores y líderes filosóficos y religiosos más importantes de los finales del siglo XX… Creo firmemente que cientos y miles… estarían entusiasmados, encantados de adquirir una nueva perspectiva de la vida mediante la lectura de sus libros”.

Robert Rimmer, autor de “The Harvard Experiment and Proposition 31”



“Un gran místico, un gran filósofo… A su manera, Osho capturó la esencia de una sabiduría antigua, relacionada con las necesidades contemporáneas, la puso a tono con los tiempos modernos y se convirtió en un poderoso mensajero del eterno pensamiento y sabiduría hindúes”.

Dr. Manmohan Singh Dr. Manmohan Singh, Ex ministro de Finanzas de India



“Osho es, sin duda, un hombre religioso, un hombre inteligente y uno de esos seres humanos especiales que se expresa por sí mismo con alegría”.

Paul reps, autor de “Zen Flesh, Zen Bones”



“Aquí hay alguien que lo fusiona todo y lo hace comprensible para la gente y le da sentido. Y él también desafía las creencias inalterables, desafía las religiones tradicionales y ritualistas, y así sucesivamente”.

Aroon Purie, Editor de “India Today”



“El ingenio y la picardía son una trascendencia tremendamente seria de lo maléfico, y esto es algo que Osho entendió mejor que cualquier otro maestro contemporáneo, de los que se me ocurre pensar. Gurdieff tenía un elemento de ello en sus enseñanzas, pero ciertamente en los últimos cincuenta años no ha existido un maestro en el mundo que entienda el valor de la alegría y el ingenio tan bien como Osho”.

Tom Robbins, autor de “Even Cowgirls Get the Blues”, “Still Life with Woodpecker and Jitterbug Perfume” and others



“Osho es de una visión tal que busca el bienestar de toda la humanidad, trascendiendo los estrechos límites de las religiones. Aunque el hombre de hoy está atrapado en sus innumerables problemas, todos los libros y discursos de Osho sugieren maneras simples y fáciles para la liberación del hombre”.

Lokendra Bahadur Chand, Ex Ministro de Nepal

http://www.osho.com/es/highlights-of-oshos-world/who-is-osho

LIBROS DE OSHO PARA DESCARGAR GRATIS 

http://blog.healthenergycoaching.com/abre-tu-conciencia-70-libros-de-osho-para-descargar/






10 FRASES DE OSHO PARA APRENDER A AMAR SIN APEGO

Harmonía / 2016-11-29
Amar a una persona implica una entrega profunda que muchas veces se termina por convertir en apego. La diferencia es que cuando se siente apego y no amor empiezan problemas de celos, dependencia y otras sensaciones que son engaños de la mente y que pueden perjudicar lo saludable del vínculo con una persona.
Esto ocurre con mucha frecuencia, pero no por eso debe normalizarse. Si tienes una relación sentimental con alguien, toma en cuenta estas 10 frases de Osho para aprender a amar sin apego, y ponlas en práctica. Con una visión de respeto e independencia podrás entablar relaciones mucho más duraderas y saludables para ti y las demás personas.
Frases de Osho para amar sin apego
1. Si amas una flor, no la recojas. Porque si lo haces morirá y dejará de ser lo que amas. Entonces si amas una flor, déjala ser. El amor no se trata de posesión. El amor se trata de apreciación.
2. Todo lo que sé es que amar es experimentar el espacio más hermoso dentro de uno mismo.
3. No pienses que el amor tiene que ser permanente, y eso hará tu vida más bella porque sabrás que hoy están juntos y mañana quizás no.
4. El amor no puede ser aprendido, no puede cultivarse. El amor cultivado no es amor. No será una rosa real, será una flor de plástico. Cuando aprendes algo, significa que vino de afuera; no es un crecimiento interno. Para que tu amor sea auténtico y real, tiene que haber un crecimiento interno.
5. Cuando no tienes amor, le pides al otro que te lo dé. Eres un mendigo. Y el otro te está pidiendo que se lo des a él o a ella. Dos mendigos extendiendo sus manos uno al otro y ambos con la esperanza de que el otro tenga amor para dar. Naturalmente, ambos se sienten derrotados y engañados. Esta es la paradoja: aquellos que se enamoran no tienen amor, por eso se enamoran.
6. La gente comúnmente piensa que el odio es el opuesto al amor. Es absolutamente incorrecto. El opuesto del amor es el miedo.
7. Ama como algo natural, tal y como respiras. Y cuando ames a alguien, no exijas; si no, desde el principio mismo estarás cerrando las puertas. No tengas ninguna expectativa. Si algo aparece en tu camino, agradécelo. Si nada viene, no es necesario que venga; no lo necesitas.
8. Cuando dos personas maduras están enamoradas, ocurre una de las más grandes paradojas de la vida, uno de los fenómenos más bellos: están juntos y sin embargo tremendamente solos. Están tan unidos que casi son uno. Pero su unión no destruye su individualidad. De hecho, la realza: se vuelven más individuos. Dos personas maduras enamoradas se ayudan mutuamente a ser más libres.
9. Para que el amor crezca no hace falta perfección. Una persona amorosa simplemente ama; tal como una persona viva simplemente respira, come y duerme.
10. El amor es la única religión, el único dios, el único misterio que tiene que ser vivido, entendido. Cuando entiendes el amor, entiendes a todos los místicos del mundo. No es nada difícil. Es tan simple como que tu corazón late, como que respiras. Viene contigo. No lo recibes de la sociedad.
Si quieres más consejos para poder amar sin apego, sigue con 3 consejos para practicar el desapego en tus relaciones.


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DESDE HACE MEDIO SIGLO ES AUTOR DE CULTO, OCULTO

El escritor olvidado al que defendía Cortázar

Semblanza del argentino Néstor Sánchez (1935-2003): experimental, polémico, extravagante, único.
Aunque se convirtió en un autor de culto y su destino ha sido el de permanecer oculto (al contrario de muchos autores de culto), Néstor Sánchez no ha dejado de ser una referencia polémica en las letras del mundo. Lo fue en la década del 60 del siglo pasado, cuando publicó sus primeros libros. Sin embargo, las nuevas generaciones —del 80 para acá— no saben nada de él. Entre nosotros, los estudiantes de creación literaria y los escritores jóvenes no lo tienen en sus listas. Incluso, muchos argentinos lo ignoran. Federico Andahazi me dijo alguna vez que Néstor Sánchez era mexicano.
Cuando publicó Nosotros dos y Siberia blues, en 1966 y 1967, sus primeras novelas, con el entusiasmo de la Editorial Sudamericana de Buenos Aires (el mismo año de Cien años de soledad), se prendieron las alarmas rojas. Sánchez apenas llegaba a los 30 y ya sus artículos críticos aparecían en revistas y periódicos nacionales (Primera PlanaArtiempoConfirmado). Pronto se iría contra el naciente Boom de la narrativa latinoamericana. En 1963 había publicado el libro de cuentos, del que renegó, Escuchando a tu hijo. Y luego, con cada nuevo libro suyo —en vida no fueron muchos—, cambiaría la orientación de su escritura e iría buscando nuevas rutas para su lenguaje literario. La antinovela y las expresiones que rompieran con todos los cánones de la historia de la literatura se convertirían en sus mejores banderas. Rehusó, desde el comienzo, la golosina del mercado del libro: sentía aversión por la literatura “dedicada al buen negocio de la facilidad y los lugares comunes” y no quiso adherir al “compromiso” intelectual alegado por las ideologías que llegaban de Francia. Anduvo en contravía y se animaba con las lecturas de la Beat Generation, de sus compañeros de Opium y Sunda, y de los que leía y traducía: Céline, Klossowski, Claude Simon, Pavese, Michaux, Caillois, Enrique Molina, Madariaga, etc. Antes de ser publicado en francés por Gallimard y reeditado por Seix Barral en España, Julio Cortázar salió en su defensa: “No soy crítico ni ensayista ni pienso defender a Sánchez, que ya es grandecito y sale solo de noche”, “Sánchez es un novelista muy criticado y muy combatido por el carácter experimental, muy audaz, de su obra”, “Néstor Sánchez tiene una imaginación muy extraña y trabaja con base en síntesis fulgurantes”, “Es un hombre que rechaza los moldes ordinarios de la literatura”, que “está lleno de belleza porque va en contra de todos los lugares comunes”.
Luego de sus dos primeras novelas, en 1968, Néstor Sánchez comenzó su misterioso periplo por el mundo. Se inicia como traductor del francés e italiano. Le otorgan la que será una de las becas más famosos entre los escritores latinoamericanos: la International Writing Program, de la Universidad de Iowa. No la resiste por más de cuatro meses y viaja a Caracas. Y luego a Roma. En 1969 publica, dedicada a su hijo Claudio, su tercera novela, con Sudamericana, con más variables en su escritura, siempre enmendándose a sí mismo y sin dejar la posibilidad de que esta novela sugiriera otra nueva: El amhor, los orsinis y la muerte (1969). De esta novela haría un guion cinematográfico que, luego de leerlo, Truffaut le diría: “Es un excelente guion para escribir una novela”. Julio Cortázar y Julio Ortega la elogiarían. Mientras tanto, en 1970 prepara una antología de Cesare Pavese para Monte Ávila de Venezuela. E instalado en Barcelona comienza a escribir su cuarta novela, Cómico de la lengua, para lo cual Seix Barral le dará todo el impulso necesario, así Sánchez maldiga a los escritores del Boom. La editorial de los “poetas” se la juega con los dos bandos. Cortázar libra su batalla de la liberación por la liberación. Antes había escrito: “A Sánchez no lo he visto nunca, a veces me escribe unas cartas entre sibilino y retobadas”.
Esa cuarta novela aparecerá en 1973, en Seix Barral, pero para ese momento ha comenzado la etapa crucial de Néstor Sánchez, quien pasará de autor de culto a escritor oculto.
Es el tiempo en que conoce a Gurdjieff y Carlos Castaneda y se apasiona por ellos. Viaja a París, donde trabaja con Gallimard como traductor. Sigue pensando en la muerte. ¿Cómo es que no nos damos cuenta de que todo conduce a la muerte? ¿Cómo podríamos prolongar la vida? Fueron catorce años de fuga. Al regresar diría que simplemente se trataba de “su enorme capacidad de generar conjeturas”. En su fuga, sin embargo, coordina talleres de creación literaria en Niza (Francia) y en Los Ángeles (EE. UU.), y mientras tanto aparece su cuarta novela, Cómico de la lengua, en España (Seix Barral, 1973) y traducida al francés (Gallimard, 1975).
Cuando vive en los Estados Unidos, bajo las orientaciones de su maestro Gurdjieff, Néstor Sánchez sale de onda. “Viví catorce años dedicado por entero a lo que creía una experiencia iniciática”, “Yo buscaba vivir más. Estaba convencido, en mi enfermedad, que se podía vivir 300 años”.
En 1986, su familia lo rescata de la calle, absolutamente deteriorado, irreconocible, vencido. El olvido ha caído sobre su cuerpo y sobre su nombre. Ocho años antes, en Buenos Aires, sus amigos se han reunido para rendirle, y le rinden, un sentido homenaje. Todos lo daban por muerto. Estaba muerto Néstor Sánchez, el anticanon, el antinovela, el poeta que escribía novelas sin temas, el poeta que había roto con las normas de la novela tradicional, el escritor poeta que no había podido inventar nada en Nosotros dos y en todas sus novelas porque sólo quería caer en el fondo de sí y de sus amigos, del ritmo del jazz y de la poesía.
Sánchez había sido en su juventud bailarín de tango en la compañía de su amigo de barrio Villa Pueyrredón, Juan Carlos Copes. Desde muy joven había hecho periodismo. Había leído poesía todos los días, más que prosa. Y en 1960 había tenido a su hijo Claudio para que lo protegiera del olvido (sin saberlo, por supuesto).
Los últimos años de Néstor Sánchez, después de 1986, fueron intensos, breves. Volvió a vivir de los talleres de creación literaria, pero decía que ya se le había acabado la vida que podía contar: “Me quedé sin épica”. Nunca había inventado nada en sus novelas, todo había sido la poética de su realidad. En 1988, la Editorial Sudamericana publicó su último libro de cuentos, La condición efímera, donde se destaca un cuento titulado Diario de Manhattan (“que escribiré en permanencia, por primera vez, con la mano izquierda”), lo ha dicho Federico Barea, un joven investigador literario, editor, que ha venido a Bogotá a mostrar en la Universidad Central el documental sobre la vida y obra de Néstor Sánchez, Se acabó la épica, de Matilde Michanie.
Néstor Sánchez murió en Pueyrredón el 15 de abril de 2003. La policía lo encontró dos días después.
Claudio Sánchez, su hijo, en la editorial La Comarca Libros, ha venido editando muchas páginas más, con sus monólogos, sus entrevistas, su didáctica, su fuego. Su amhor y sus orsinis y su evidencia de la condición efímera de nosotros dos, de nosotros todos.
* Escritor. Autor de once libros, desde Cinco cuentistas (1972) hasta El universo de la creación narrativa (2010). Maestro y creador del Taller de Escritores desde 1981, fundador y director de los programas de creación literaria de la Universidad Central.
https://www.elespectador.com/noticias/cultura/el-escritor-olvidado-al-que-defendia-cortazar-articulo-707699

3-Dossier Nestor Sanchez

dossier 3

Néstor Sánchez
Textos de AMÉRICO CRISTÓFALO, LILIANA GUARAGNO, GUILLERMO SAAVEDRA y HUGO SAVINO; ensayos, cartas, fotos, artículos y
escritos autobiográficos inéditos de NÉSTOR SÁNCHEZ
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Diario de Manhattan (Néstor Sánchez)

No podría llamarlo "cuento" ni "relato", "Diario de Manhattan" de Néstor Sánchez recopilado en La condición efímera(1988) es algo difícil de clasificar: un diario que da cuenta de la experiencia y del cuidado de sí; una serie de notas de viaje en el repliegue solitario; un protocolo de desubjetivación entre el Central Park y Harlem, en la estela de Don Juan y Gurdjieff; una serie de reglas para una forma-de-vida que se quiere inasible.Que lo disfruten.

Diario de Manhattan (Néstor Sánchez)


a Carlos Sánchez

Diciembre

lunes 5

La elocuencia íntima sobradamente íntima de un año que termina en la vicisitud constante entre comprensión o penumbra. Aparecer en esta isla, recorrerla incluso en sus gangrenas, es como adjudicarle verosimilitud: a veces, sin embargo, se parece demasiado a una metáfora de toda humanidad que decae degradándose; otras, un museo perfecto de hasta el último pormenor de lo que no debe hacerse.
Comprar este cuaderno representó, en cierto modo, consentir necesidad de cauce, de punto de apoyo para alguna forma de preservación interior en principio no deducida.
Por ahora ningún propósito concreto, salvo que escribiré en permanencia, por primera vez, con la mano izquierda.

miércoles 7

Por ráfagas creo entender de nuevo que toda tentativa auténtica requeriría desprotección terminante. Pero de esta forma se agudiza la tendencia a percibir el avatar como misterioso, su supuesto lenguaje codificado. Hoy bajo la primera nieve recrudeció de improviso el tema haber nacido (su diametralidad) como conflicto sin retorno, y me prometí una nota. En cierta medida creo que descuidé su imponencia a causa del otro conflicto de la inevitabilidad de la muerte, e incluso porque de algún modo (¿sólo desde el instinto de preservación?), agradecí mis huesos. Haber nacido sobre todo si se tienen en cuenta los protagonistas inconscientes que generan su fatalidad (no otra cosa que un niñito llamado a mitigar sopor y sinsentido), se vuelve un tema de connotaciones desvariantes. En el caso de considerar que el niñito será adulto y, sobre todo, que se verá obligado a tomar conciencia (y aquí el resquemor encubierto), esmeraría en el rehén.
Abluciones de tilo, indicaría un mahometano pura sangre.
sábado 10

El gran estorbo de escribir con la mano izquierda parecería devolver el cuerpo a los cinco años, a una percepción casi intacta de aquella otra inhabilidad circunstancial. A través de unos pocos renglones (endeblez, casi el ridículo) aludió de manera inobjetable al asombro de base que por fortuna no se ha perdido. La frase por su parte cuesta, las palabras se delatan, brota una especie de crispación ineficaz y sin transigencia. Buen inicio. Buen inicio siempre y cuando se recuerde el convenio.

Por la noche

Las líneas rectas cuestan más que las letras.
Pienso ergo vuelve a escandalizarme la filosoficidad. De cualquier modo el término conciencia fue aludido sólo cuando se necesitó referir un fenómeno preciso. Conciencia de sí, de los otros, del mundo: ¿se volvería realmente, por largos momentos intrigados, algo cercano a una condena?
Primera irrupción del interrogante; nada mejor que mantenerlo en bandolera.
Ahora la nieve oculta en parte una fealdad general que, en algunas circunstancias redondeadas, llega a insinuarse como dolencia.

domingo 11

Es cierto que resulta imposible dar con un sitio (por lo menos una mesa en un rincón) donde no quede de inmediato en evidencia una forma dada de patología. De patología que se exhibe y demanda corifeos. Sumo unas pocas líneas, porque de nuevo urge partir: usura y egoísmo, subrayo dos factores implacables que, al analizarlos con frecuencia, se delatan siempre en todo doblez o recámara. Cada uno a su modo una isla (amurallada, agresiva) sin la menor posibilidad de intercambio afectivo con el exterior, sin margen de enmienda.
Pasar por alto, escabullirse, mandatos sin objeción.

miércoles 14

La caravana incesante de los puentes que colma cada mañana la ciudad; la caravana desvariada que la vacía cada tarde con dos luces de frente, hacia los relámpagos sonoros del televisor. Cinco días de flujo y reflujo multitudinario en cuatro ruedas, acaso con el único motivo no del todo explícito de consumir petróleo en gran escala. El planeta, fatalidad en sí mismo, requiere ser vaciado, a su edad, del líquido negro. El está en otro argumento; papá y mamá por lo común también.
Y el sol una estrella, y doscientos cincuenta mil millones de estrellas (de soles) nada más en esta galaxia; con el punto en la luna.
Agregué la pierna izquierda; por ahora es la que sube y baja los cordones. ¿La atención tendería a circular en otra frecuencia?

domingo 18

La homosexualidad militante que obliga a ostentarse sin descanso en tan gran escala parecería una proliferación de estandartes encargados de denunciar la perdición la más impía. Es probable que piensen en un Dios desatento, irresponsable, y requieran demostrarle en permanencia hasta qué límites hace llegar su desidia. El culto de lo depravado que domina por entero la vida americana exige aquí un tributo capital hacia la fealdad reinante ya aludida. Consiguen que no sea omitido un solo elemento para que la sesión aflictiva encaje en lo desmesurado. Raro espectáculo efusivo de un infantilismo ingenuo (¿mayor ingenuidad que la del sexo?), apremiado por encarnar la perdición, la falta irremisible. Traicionar al yin o al yang como principios inescrutables debe representar, no es tan difícil suponerlo, una emergencia culposa demasiado intensa, demasiado aciaga; y de ahí la denuncia.

martes 20

Privarse por un momento leve de cruzar una pierna es enfrentarse con un impulso irrefrenable, fulmíneo, que se delata desde que tomo asiento; no parecería verdad las veces en que tiende a repetirse la tentación mecánica, con total independencia de algo, por mínimo que sea, capaz de decidir o, por lo menos, de participar con levedad en la demanda.
Sumo, porque anduvo varias horas de costado: nadie otra vez, en ninguna secuencia, en ninguna secuencia. Nadie para un encuentro mínimo, para una señal adecuada, fructífera. Pero llego a entender (era madrugada inhóspita hacia calles desiertas) que ya no se trata de melancolía o desacato del epicentro. Por fidelidad al del costado me arrepentí apenas de no añorar.

miércoles 21

Hasta ahora bastante bien sólo algunos negros de actitud lumpen (la palabrota lumpen escarnecida) sin aditamentos, auténticos: atención concentrada, cadencia en la motricidad, sigilo, comportamiento hombre invisible. Pronto iré a Harlem; dormiré en Harlem.
Que la izquierda se irrite y los dedos parezcan entumecerse es justo; pero debo darme cuenta, mientras tanto, qué hace la derecha, cómo se apoya, si descansa, si se independiza.
A partir de hoy incluyo no cruzar las piernas, sin excepción admitible, por tiempo indefinido; observado en los demás se descubre ese automatismo desgarrante, parecido al de la gesticulación.
Central Park exotiza en su alarde psiquiátrico.

viernes 23

Lo supe antes de sentarme y abrir el cuaderno. Supe que no había una frase más adecuada, como síntesis de configuración inamovible, que la escuchada en París en aquellas circunstancias hoy más entrañables que nunca. De paso aprovecho para subrayar, dado que se vuelve lo más difícil: el dinero reemplaza a la conciencia.
A propósito, por unos pocos minutos, de aspirar con mayor constancia a un equilibrio que tiene sus propios interrogantes, cuando se establece, por lo general no equilibrados. Volví a suponer que podrían equilibrarse al desadmitir sus contrastes. Por qué motivo un interrogante niega al otro en lugar de convivir con sobriedad, y equilibrarse.

domingo 25

Releí la nota del miércoles catorce y debo extremar cautela, no irme detrás de la reflexión contenedora de grandes brújulas. Necesitaría, por contraste, agudizar rigor oponiéndome con más frecuencia a la queja.
Bien pierna izquierda en cordones; ya puedo sumar (por el indicio repentino de antes de ayer) que el cuerpo sólo gira en la dirección de ese flanco.
Subrayé queja por tratarse de la vieja batalla a veces campal. Queja es negatividad que se obtura obturando, lo supe y me consta; es no admitirse inaccesible a las dificultades —por grandes que parezcan— del desconocido en lo desconocido. Queja, en el plano que sea, es despreciarse antes de aprender a renunciar. Y la renuncia más incómoda señala siempre confort, seguridad, autotranquilización. Queja es una mujer histérica, destemplada, estúpida, que toma el control para sólo consagrar mensualidades, paseos vespertinos y estufas.

lunes 26

Por la tarde

Obsesión adquisitiva en franco recrudecimiento más ramas pequeñas de pino que semejan arbolitos, uno a uno, con los ojos en blanco, los pies en cualquier parte, por millones. En circunstancias tan exageradas deben desdibujarse hasta los tipos humanos; todo al extravío. Allá se decía la berreta. Le royaume du barratin. Al unísono, como de común acuerdo: rapiña casi criminal, usura perpetua, lo fraudulento.
Serenas, atentas, las dos mujeres negras en Central Station, ayer por la tarde temprano: ¿admitieron esa suerte de complicidad remotísima de la vergüenza natal?

jueves 29

Frío demasiado intenso después de tanta nieve; de preferencia no al lamento.
Cito en la resonancia significativa: Y si un imbécil se ríe es porque es el Tao.
Muy de a poco fui siendo se diría cautivado, sobre todo al andar por las noches. La mayor parte de fruterías (abiertas las veinticuatro horas) están en manos de chinos. Verdaderos reductos a contraimagen. El comportamiento de hombre y mujer es lumpen, con la única diferencia, creo, que en vez de apoyarse en la astucia parecen apoyarse en la ingenuidad. Delicadeza inspirada, la palabra justa, aunque siempre en el distacco, en la consagración de la diferencia. Entre ellos, el pudor atinado como regla penitente.
Dada la actividad que eligieron, nada más adecuado que aquella otra frase de frases que tanto parecerían merecerse en su esencia: nunca jamás el fruto de la acción.
Se fuma (y se enciende) sólo con la mano izquierda.

sábado 31

El downtown huele un poco a mafia protectiva de segundo orden, se escucha con mucha frecuencia un italiano sectario, ramplón; hasta que de improviso vuelve a surgir la bestia de mirada transparente, hacedora de américas. Paralela, la ampulosidad semi snob de la semi cultura semi subterránea. Peste berreta. Las llamadas artes plásticas en manos de oligofrénicos, etcétera.
Del otro lado, a través de basurales y detritus, todo un barrio de paredes sombrías en holocausto de un alcoholismo infructuoso, vano.
Ya petardean, ya pasan de año. El rock como nunca por su propia cuenta delatando excitantes de farmacopea, la gran carencia de reciprocidades que salta a la cara en cada esquina, en cada plaza, en cada iglesia.
Y a partir de las cuatro de la mañana todo cubierto por un aluvión impensable de desperdicios. No al repudio, porque cuesta el regreso.

Enero

martes 3

Chinos me hizo bien; al conjuro conquisté un sobretodo (habrá que reforzarle los botones, con la izquierda), y A separate reality. Don Juan Matus una presencia providencial; su guerrero impecable entre lo absolutamente mejor de este siglo. Otra vez la tentación en cuanto a la conducta iluminada en la marginalidad sin transigencia.
En lo que concierne a toda la tarde de ayer leyéndolo de cara al Hudson, al solcito, nada más apropiado que lo impuesto por la memoria, en un entreacto: y respiré un poco del aire incorruptible.
Por completo evidente, de todos modos, que él pierde el aliento (el aliento yaqui) sólo en los caminos que tienen corazón.

jueves 5

En especial para releerlo: no dejarse ganar por la eficacia inversa de lo escabroso horario. Controlar en todo lo posible el escándalo de lo que insiste en describir, y padece casi con saña los estímulos infames de todo orden. Dejar muchas veces en suspenso la crueldad estabilizada de tantas cosas que ya no podrían ni siquiera atemperarse. Se es testigo desconcertado que debe, literalmente, curarse de espanto. Y no integra una justificación.

Por la noche

A partir de mañana evitar en permanencia el hábito de las manos en los bolsillos; sospecho que establece una especie de postura interior capacitada para convocar, incluso, ciertas actitudes mal conocidas. Casi dos maneras de estar y de aparecer, casi dos maneras opósitas de recibir impresiones.
¿Puede acaso concebirse una suma mayor de iniquidades que las brindadas a diario por el masacote de publicidad a ser digerido en cada metro cuadrado, con constancia ya disuadida, funestamente sojuzgada?

viernes 6

De modo que decía el pobre Cesare durante aquellos años del bochorno premonitorio: esta muerte que nos acompaña de la mañana a la noche, inquieta, insomne, como un viejo remordimiento a un vicio absurdo. Juan Matus comparece (mejor reclama): ten la muerte como consejera. El subrayado debe significar algo parecido a la gratitud.
Casi veinte años, en mí, entre ambos.
Y a esta altura de la circunstancia individual (lo pensé mucho anoche, con fidelidad recrudecida) un sinfín de sospechas ya atacadas de fuero íntimo, de muy difícil participación con nadie. Cuando escuché que había vías despojadas por entero de condescendencia, no se produjo el mismo tipo de abatimiento. Si pecado es no dar en el blanco, el miedo a este pecado superaría, casi, el de faltar para siempre jamás, para siempre jamás.
El resto es energía transformándose, energía que se desconoce por entero y reimplanta el quid tumefacto: ¿Y si habría que merecerlo? Por supuesto, un enorme cartel inmediato: no está prohibida la caza; está permitido cazar cazadores.

domingo 8

La motricidad del americano medio (marcado a fuego por alimentación artificial y un deporte de violencia y crueldad sin límites) ha perdido todo atisbo sensitivo. En su rudeza de base, en su guaranguería, se delata la presión del furor egoísta que signa la vida comunitaria. El sexo, en su nivel animal más bajo ¿participa en aniquilarles la emoción?
Por el mismo motivo, la gran mayoría brinda la certeza de que nunca podrían presentirse sus asociaciones estables, sus preocupaciones más simples. Aparece un estado de ruminación hosca, intrigante, que parcela en el acto. Han renunciado por completo al interés por el prójimo.

martes 10

Escarnecen las librerías con su iluminismo misérrimo: toneladas de papel impreso nada más al servicio de la atrofia del discernimiento colectivo. Cantidad en lugar de calidad; el como si. Olor a tinta ácida, libros huecos, sin peso; ni siquiera el cuidado relativo de la edición para atemperar en algo lo epidémico. Y en cada local la evidencia ominosa, funesta, de un psiquismo que se autogestiona y adquiere en complicidad.
Mientras tanto los mass-media llegan a producir el deber instantáneo de aullar.

jueves 12

Todo lo hará a partir de ahora el flanco izquierdo, incluyendo afeitarse. Pero es preciso procurar, durante cada actividad concreta, la percepción constante (en lo posible equilibrada) de por lo menos la mano derecha. Lo mejor, por el momento, es que los dedos de esa mano se apoyen con levedad contra la palma, hasta la pausa. En cuanto a cordones, lo mismo durante el cruce de cada calle.
Más atención en lo relacionado con las piernas, que ya no desesperarían por montarse. Al estar sentado, el énfasis debe recaer sobre el ángulo recto de las rodillas, la distensión y, muy particular, el contacto justo entre pies y suelo.

Por la tarde

Dado que la resistencia de la mano pierde por lo menos crispación, es preciso tender a que mejore, palabra a palabra, su caligrafía. Además, un elemento presentido como primordial: durante cada nota, la lengua puede permanecer apoyada contra el paladar. Si se piensa que las plantas de los pies, etcétera.
Debo anotar en una hoja aparte todos los elementos del flanco izquierdo que hacen ya a una tarea general, y mantener su práctica cotidiana hasta el momento de dejar la isla.
Para el futuro podría preverse la alternancia de flancos, aunque lo más justo sería repugnar el menor asomo de apremio. No al tumulto.
Signos de fragilidad de entendimiento, como ayer al encarar a sabiendas el tema de la dedicación a pesar de las dudas, de las dudas que se acreditan o se diluyen. Ese cambio brusco de plano en cuanto a la continuidad que se preserva: parecería alterarse, incluso, el protagonista de por sí. Y retomarse después de diez o veinte cuadras, casi ileso pero entristecido, en ese nuevo cambio brusco de plano.

martes 17

Fui a Harlem; dormí en Harlem.
La fábula consabida del repudio al blanco se acartonó, como todo aquí ha tendido a perder autenticidad. El rechazo es grande pero la manera de vivir (y muy en especial la suma de aberraciones) es la misma.
Imposible, claro, no pensar en el jazz: fue reemplazado por la brutalidad eléctrica con sistema de parlantes. Sólo se trata de fomentar aturdimiento fanático a partir del beat de un levantador de pesas, por lo menos. Entonces, como en el caso de los blancos, alguien ulula en la irredención estética.
En cuanto a la marginalidad (es decir a la conducta en el peligro), tendió a verificarse lo ya presentido: únicos capaces de atención sobre sí, de continuidad coherente. Como adiestrados para algún día acceder a otro plano de ser.
Me protegí por un rato en la naturaleza (helada, de Central Park) pensando en New Orleans y el spiritual, en aquella religiosidad después de la esclavitud, en la aristocracia de servicio que cada tanto se insinuaría en algunas excepciones, sobre todo mujeres, sobre todo cuando sonríen desde tan lejos.

sábado 21

Hasta en los sitios casi sin acceso, a cada instante, la circulación contundente de los automóviles de la policía. Sacerdotes por lo general gigantescos, temibles, del dios dólar omnipresente mencionado en cada diálogo, en cada amago de diálogo.
También custodian, según parece: tráfico de drogas, prostitución, travestismo profesional, ciertos robos, el crimen permanente, la impiedad.
Conquisté un par de guantes de lana.

Febrero

jueves 4

Fue preciso un silencio; la mano izquierda, mientras tanto, dibujó. Todos estos días de andar casi impasible procurando perfeccionar la tarea de flanco, me impusieron como nunca (sobre todo cuando impera multitud en las grandes avenidas) la noción planeta, su primacía siempre relegada. Reviví y prolongué en parte aquella especie de certidumbre experimentada en el norte de Italia a propósito de la tendencia inexplicable del psiquismo humano a apropiarse de lo que no le corresponde (franjas de planeta, en el colmo) para establecer fronteras de intransigencia que a su vez contendrán nuevas fronteras de intransigencia apropiativa. Se sería, en todo caso, habitante muy transitorio de una tierra que gira incomprensiblemente en un espacio incomprensible, no de un país, o una ciudad, o un municipio, o un jardincito con alero.
Viejo argumento que renace intacto y desmantela como ninguno la atrofiedad del conjunto risible.

Por la noche

Seguí en el hilo: a causa de la ceguera egoísta, las dos grandes hecatombes que se imponen en forma constante a quien argumente: devastación ecológica (una capacidad rapaz de contaminar y destruir tanto la naturaleza como cada océano, cada mar, cada río, cada valle); el crecimiento demográfico en escala de demencia colectiva (toda muchacha inexperta procrea sin remedio antes de volverse responsable). Ambas tendencias del caos darían forzosamente a la tercera hecatombe signadora de la historia bochornosa en su apogeo: guerra (o guerras parciales), nueva devastación.
El crecimiento demográfico alucinante (horizontalidad; idiotismo de miras) devuelve a la nota de diciembre siete, aunque obliga a padecer la propia circunstancia en un punto todavía más bajo de la conejera sanguinaria. Se nace, diríase, a causa del efecto de la cerveza impasable en un muchacho cargado de taras.

sábado 6

Sólo cemento burdo devorándose las suelas, insultando a las piernas. El peatón no cuenta, cuenta la máquina más el negocio de duración a expensas de cualquier otra inquietud más o menos humana.
Todo aquí es fanático, en fidelidad extrema hacia lo peor. Con las actividades de cualquier índole pasa lo mismo: grandilocuencia, brutalidad, desprecio del ritmo. La soberanía inconsciente de la violencia como única condición de éxito. Como aditamento, el mal gusto militado se vuelve, a su debido tiempo, agresión.
Quinta avenida y el turismo que por fin llega, por fin mira, por fin constata: desfile cifrado de un gentío sugestionándose entre edificios esperpénticos, incapaz ya de diferenciar.
Una única vez por un rato en la atmósfera y de repente esto. No deja de volverse otra estafa de reparación imposible, como de costumbre.
En cambio a través de las zonas de gangrena, allí a pocos pasos, sólo el ambular de alcohólicos y drogadictos agónicos: nada mejor que la omisión, diríase, para volver a equivocarse en todo.

domingo 7

Tendió a imponerse con exigencia durante toda la noche: ¿por qué tan alucinante?
Si me viese obligado a comparecer, ya me consta, entre otros factores, la inutilidad denigrante de lo que llamamos cultura, el despropósito que se nombra educación.
Cinco elementos primordiales aparecerían, creo, como de eficacia impostergable (en caso de componerse) para una supuesta regeneración del dilema. Y los enumero para releerlos, para no seguir adelante:
I. rescatar de lo ordinario el conocimiento de tipos humanos (conocerse, conocer al otro en especial a partir del sello cósmico.)
II. estudio activo del inconsciente, en base a evidencias que se protagonizan.
III. que el cuerpo, en su organización diversa y complicadísima, pueda contar con un instrumento objetivo de aprendizaje iniciático; arquería Zen como mejor ejemplo.
IV. simultáneamente, siempre, estudio de cosmos, de universo. O sea: estudio correlativo de tipos, inconsciente, cuerpo instrumento, y leyes que rigen, a su vez, psiquismo, cosmos y universo.
V. ética activa. Rigor sin consideraciones de tolerancia. La conducta como oración cotidiana.
Entonces sí religión; entonces sí re-ligarse.
En este sentido, a pesar de algunos casos relativamente favorables, me parece que la práctica del cristianismo tendería más bien a la fe de la emoción que a la fe de la conciencia. ¿Por eso resulta demasiado cómodo, demasiado complaciente?
Por algo el Dios (Os dí) de consumo más estable resulta casi tonto en su tolerancia patriarcal; no advertiría la carnestolenda interior impenetrable que se le escamotea en permanencia.

martes 9

Nada más que un agregado para la tarea de flanco izquierdo: establecer en detalle dos maneras distintas de caminar, incluyendo pasos más largos y más cortos, en un caso las manos cerradas, en el otro abiertas (se sabe nunca bolsillos). Cambiar cada día, sin excepción alguna, a las cuatro de la tarde.
Y a los temas en apariencia inevitables de discernimiento que parecen imponerse (y hasta conspirar contra el equilibrio), oponerles, entre otras, aquella consigna nunca en descrédito, que también subrayo: recuérdese a sí mismo, siempre y en todas partes.

jueves 11

To fack; facking, cada treinta segundos, en todas las bocas, como dólar.
El latinoamericano a su modo en el cénit, dans le royaume, ganando posiciones, motorizándose. Millones que mimetizan hasta sus últimas instancias toda la gama de lo aberrante americano. Mientras se pasa, cada día, un slang agresivo, gutural, sin ingenio, sórdido. Y de nuevo la evidencia perentoria, dado que se está en la cuerda: cada esposa agobiada por la carga sin devolución de niñitos azorados, al borde del desacuerdo por una invitación tan poco decente.
Y vuelve a parecer mentira poder afirmarlo en este planeta vergonzante: imposible algo más fácil que otorgar vida. Nada menos que vida.

martes 16

Ha mejorado bastante la caligrafía.
Logré y leí de un tirón Life is real only then, when I am, tercero y último de la serie de George Ivanovich Gurdjieff (el otro que bien baila de este siglo). Libro diáfano y sobrecogedor: parecería quedar pendiente, fuera de alcance, a partir de tres raros puntos suspensivos.
Es oportunamente apropiado acordarse de que alguien no exento de derecho me dijo en cierta ocasión en París: Gurdjieff llevó a cabo un trabajo sobrehumano. Al influjo, recapitulando sus venidas a esta isla con una legión de personas a su cargo, volvió a especificarse su noción cuarto camino como la vía seca, la vía árida por excelencia. El bar donde escribía (y recibía interesados de todas partes del mundo), ya no está.
Agrego por asociación: buscar certidumbre no querría decir que a la vuelta de la esquina se encuentra certidumbre. Gurdjieff sigue vinculado en permanencia a la obligación apremiante de enfrentarse con dificultades inmensas; pensando en él todo esfuerzo personal, por sincero que aparezca, no pasa de un juego complaciente.
Además, por si acaso, la belleza siempre contrastada de amante de la esencia, que sin duda requeriría subrayarse: cuando un hombre empieza a trabajar en sí mismo, todo le habla.

sábado 20

Y si no te dieran un arco zen, energúmeno del gran descuido en el reinado de la obviedad, por lo menos recibiste un cuerpo que algunas noticias aportaría (dado el caso de ser requeridas) a propósito de la delicadeza y la gracia.
El sol sucio ayer contra la nieve seca y sucia durante el largo mediodía. Y todo ese espeluznamiento si se quiere repentino de ausencias.
Me autoricé releer sinuoso, de un saque: ahora creo que hasta admití admitiéndome, por un rato sin vacilaciones ni atajos; los pies helados.
Por lo veraz volví, casi en dignidades.
Se hace mucho más difícil escribir sobre la falda.

martes 23

Encaré la empresa desatinada de atestiguar por una vez al menos el significado estremeciente de la edición dominical del New York Times. Primeros oprobios: su volumen, su peso, su olor, su tizne. No se concibe trasladarlo durante unos pocos metros. La urdimbre descomunal de todos los simulacros, de todos los engaños. Usura de ratas. Un único ejemplo: cualquiera sabe que se fornica masivamente, todos contra todos en consigna frontal, los viernes por la noche, con la gama completa de estimulantes al alcance de veinte dólares; eso también está.
Mientras que la mano izquierda dibuja (y siempre y cuando se ponga empeño en una decontracción sosegada), es posible constatar un triple equilibrio paulatino, endeble, que requiere tiempo interior y ningún sobresalto asociativo: dedos contra la palma derecha; lengua contra el paladar; relación plantas de los pies y el piso (temperatura, calidad de piso). Cuando los tres contactos pueden, a su vez, contactarse, y los trazos siguen: ¿se empieza a existir?
Reiterar entonces el intento cada día, sin creerse nada.
Nada aconsejable meterse con la respiración, aunque sin barrer del todo con el interrogante.
Es problemática la consigna de confiar más allá (y más acá) de un requisito consecuente, que no se parcela. ¿Lo persuadido es prudencia acuartelándose?

viernes 26

En el futuro procuraré insistir hacia un centro de gravedad más duradero, en la dirección obturadísima de admitir lo inadmisible.
Lo entrevisto en el pasado en cuanto a la fluctuación de los estados de ánimo, sigue en pie. No obstante, apenas se insinuaría una apoyatura física estable y riesgosa, reaparece intacta la posibilidad de no identificarse con ellos, el distacco interior protectivo. Asistir, en lugar de creerles. Negarles hasta la más leve cuota de energía.
En varias ocasiones, durante lo que va de la semana, cierta presión casi externa, intensa e indefinible, que aludiría más bien a inminencia.
Ese clochard que pareció seguirme durante más de treinta cuadras, a medianoche, sumó tal vez la inquietud que faltaba. Mejor no romperse la crisma contra la verificación de abismo tal cual abismo, encuesta clausurada por la tenacidad comunitaria.

Marzo

lunes 1

Nieva sin sosiego desde hace más de una semana.
Releí la nota de febrero cinco por la noche, y me ceñiré a esos puntos cuando rebroten cuestionamientos a propósito del avatar terrestre sin ton ni son. Sin embargo tipos humanos, por algún motivo que no alcanzo a dilucidar, se me impone como nunca. Volví a tomar en cuenta el psicoanálisis (único ritual profano reverenciable de este siglo), y volvió a llamarme la atención la impunidad con que ignora el tema, tanto en lo silvestre como en lo ortodoxo. ¿Cómo no tomarlo a manera de único punto de partida en todo encuadre de conocimiento concreto del paciente, previo al discurso? Jung, de los pocos casos, lo intelectualizó tontamente. Ni siquiera se lo alude en sexología, o por lo menos en el conflicto irresoluble de la pareja humana.
Por eso, me dije, todo confluyendo a diálogos entre sordos, a mala literatura. Cada persona al hablar de sí misma, al describirse, ni siquiera se sospecha en trance de aludir al aspecto grosero de su circunstancia zodiacal sin atenuantes. Me gusta, no me gusta; quiero, detesto; porque yo, porque yo: nada más que la ignorancia del tipo que se ilustra.
Esta isla en su conjunto, de extremo a extremo, parecería una probeta ejemplar del espanto al respecto. Eso debe sucederme. Los locos egipcios embalsamadores de profesión, por lo menos confiaban en sus astrólogos para organizar matrimonios no tan patéticos. Incluso tal vez lograban que un tauro no se dedicase por entero a la música.
Llegué a corroborarlo y me prometí tomar nota: sólo después de perfeccionar este instrumento de evidencias inigualables contra toda ceguera subjetiva, podría hablarse de esencia-personalidad, lo innato y lo oprobioso adquirido, para pasar a la criminalidad con que educación y cultura (lo que se adquiere) pulverizan la esencia (aquello relegado al desinterés).

jueves 4

Por la noche

A primeras horas de la tarde encontré una billetera junto al umbral de una frutería inmaculada del down town: trescientos setenta y pico de dólares, más un cheque con el que no intentaré. De nuevo obligado a razonar Providencia. Y si un imbécil se ríe es porque sería Providencia.
Desde adentro un chino alto, muy sobrio, miró en un relámpago, lo vio todo; de inmediato fue dedicándose a olvidar (¿se repetiría algún axioma del Libro de los Cambios?), mientras lustraba con franeleta amarilla, una a una, cierta pirámide estricta de manzanas carasucia. Acababa de tomarla con la izquierda, en cuclillas apenas, en la doble opción nunca presentida; pero también es cierto, mi querido don Genaro, que hasta los pómulos se tomaron su tiempo en aquietarse. Me quedé mirándolo hacer, a media distancia, hasta pagar uvas en la caja.
Nada menos: la vertiginosidad de los estados de ánimo. A pesar de todo se asocia, por pretexto continental, algo tal vez acorde con el señor frutero y su accionar atinadísimo: tanto depende de una carretilla roja, mojada por el agua de la lluvia, junto a las gallinas blancas.

sábado 6

Recaí en el tabaco negro de la dulce Francia, me introduje en una peluquería confortable y hoy, con tarea en regla y cierto paso atrás, puedo permitirme esta mesa de coffe-chop junto a la ventana: desayuno del ancestro británico, flores de plástico, el perfume de la muchacha que atiende por completó ausente, sin la más leve intención o por lo menos nostalgia de presencia, por supuesto en minifalda extremísima. Sus padres deben ser de provincias (diez horas de televisión cotidiana, aseguran las estadísticas), y ella debe estudiar administración de empresas, por lo menos, dada la zona universitaria, la seriedad parca y los lentes.
Una algarabía de rumbos que debo atemperar, hasta que la cuerda única sea el instinto sin intermediario.

lunes 8

El vandalismo, sobre todo en niños y jóvenes, es comentado con frecuencia como muy grave problema nacional. Ninguna duda: al visitar ayer la universidad sobrecogió el espectáculo de la eficacia destructiva en todo, de nuevo el alarde de fealdad aunque sumando una grosería ruin de leyendas (enormes, suntuosas) que se quedan con todas las paredes, aparte la reiteración de los emblemas homosexuales duchos en sadomasoquismo.
Más de las dos terceras partes, como Tom Mix o su prometida, coloca sin excepción alguna los pies sobre mesas o sillas o sillones, arroja los libros, se desgarra la ropa, guturaliza a los gritos, tiende a brillar en el alarde de torpeza guaranga, fundado en lo más brutal como mérito. Lo anti lumpen deleznable, casi premeditado a manera de antítesis.
Se reimpuso la sospecha de partida próxima. Buen material de observación, en estas circunstancias, el cambio de manera de caminar cada cuatro de la tarde. Fluye una gama potencial tan necesitada de justo medio.
En la misma dirección, creo esperaba y tendió a cumplirse sin nada que indicase reprimirlo: anoche canté bajito un fragmento de tango (casi tres años sin sucederme) y preferí dejarlo que se repitiera y repitiera. El segundo Florentino (el más maduro, el diáfano) sometido a la pierna izquierda y las nieves. Fui encontrándole, diríase, su perfil sereno, sin recordar el autor: como un fantasma gris llegó el hastío (pausa reflexiva sobre el subrayado) hasta tu corazón que aún era mío (doble pausa autocrítica) y poco a poco te fue envolviendo (pausa ontológica) y poco a poco te fuiste yendo. Ni una sílaba más.
Ante la inconstancia neurótica, ninfómana, de la mujer americana, un cantor de tangos algo responsable tendría que suicidarse en escena.

martes 9

Para qué más por hoy, letra a letra, con casi todo acero en cuanto anecdotario, si al frecuentar lo único que interesaría la memoria resultó tan libre del menor asomo de exorcismos intrínsecos, hasta imponerse: Encontrar su sitio en la escala del Ser (¿y ser con mayúscula, the first time?)

Por la tarde

Desconcierta, como antes, aunque vuelve a resonar su idiosincrasia: el que se asombra sería como atraído por una realidad independiente de sí mismo. El dolor, por su parte, corrompe lo banal. Verticalidad o indigencia, por consiguiente.

domingo 14

Otra vez el favor subrepticio de un cuaderno de notas: tres días con sus noches para revisarse, para criticarse antes de saber adónde da. Resulta incómodo escribir con este traqueteo. Puentes oscuros, siniestros, de la ponderada civilización industrial; y ya mucho más allá todas las luces de la probeta. El escarnio y las luces. Unreal city, exclamó el monje Eliot (¿o era Yeats?). Extenso trayecto hasta California y una nota pendiente sobre la naturaleza angélica. Debe ser que bajo en Los Angeles. En algún momento cruzaremos el Mississippi. Vendrán zonas áridas con sombrerudos rígidos, botas de taco diagonal y patadas a las puertas (los boys de las vacas; el entretenimiento de los caballos), pero también se verán indios lánguidos, repletos de silencio, perfectamente derrotados, como corresponde. En alguna medida este ómnibus célebre es el colectivo digamos ciento diez, de colores vivos, en tren de conducirme a la marinée del cine veinticinco de mayo.
El centro de gravedad futuro será, en las entrañas, admitir lo inadmisible, tanto en la nieve como en el mar, tanto en la comprensión como en la penumbra.
Cada instante perdido estaría perdido para siempre.

Fuente: Sánchez, Néstor (1988): La condición efímera, Buenos Aires, Sudamericana, pp. 37-61. (hay edición reciente publicada por Paradiso).
http://golosinacanibal.blogspot.com/2010/11/diario-de-manhattan-nestor-sanchez.html


¿Quién fue Néstor Sánchez?


Hubo un escritor, a quien se elogió profundamente durante el período del Boom Latinoamericano que, más tarde, cayó en el olvido, y al que hoy sólo lo recuerdan aquellos que se encuentran más ligados a la literatura de esta etapa, siendo considerado como un escritor de culto. Su nombre era Néstor Sánchez ¿Quieren saber qué pasó realmente con él, por qué fue desapareciendo? En este artículo hablaremos sobre él.
De los elogios a la vida linyera
Autores como Julio Cotázar o Severo Sarduy no dejaron pasar aquellas oportunidades que tuvieron a mano para elogiar a este autor; sin embargo, cuando en la década del 70 dejó la escritura, su memoria se fue difuminando hasta desaparecer casi completamente.
Néstor Sánchez nació en Buenos Aires en 1935, más precisamente en el barrio de Villa Pueyrredón y falleció en ese mismo lugar el 15 de abril de 2003.
En su obra se puede notar una firme inclinación hacia un estilo experimental y extravagante y la constante característica de situar la mayoría de sus historias en a ciudad de Buenos Aires. Si bien su amistad con Cortázar le permitió que sus obras consiguieran una importancia inusitada, no era amigo de los aplausos tan sólo buscaba en la literatura un viaje hacia su interior; por eso, en la década del 70 desapareció bruscamente, abandonando la ciudad y yendo en busca de nuevas experiencias que le ayudaran a crecer y probar nuevas formas de expresión.
Pese a ello, no logró que se lo olvidara completamente; sin ir más lejos, su obra “Nosotros dos” ha sido catalogada como la mejor en su género que se haya escrito después de las publicadas por Roberto Arlt.
Los títulos más famosos de Sánchez, además de la recién citada, son “Siberia blues”, “El amhor, los orsinis y la muerte” y “La condición efímera”.
Su verdadera pasión siempre fue la poesía; de hecho, el mío se proclamaba “un buen lector de poesía”, sin embargo nunca se sintió capaz de desempeñar una labor como poeta, aseguraba que no era dado para este arte y por eso se había entregado a una escritura poemática, como le gustaba llamarla. Un estilo en el que no se le daba importancia a los personajes, sino más bien al tono, como si el libro fuera un poema largo y cada capítulo un verso.
Como muchos otros autores (aunque hoy en día parece ser exigencia obligatoria que todo autor sea graduado en alguna carrera lingüística), Néstor fue autodidacta: aprendió solo lo que iba necesitando a cada paso.
Posiblemente, una de las mayores virtudes y cuestiones llamativas de su estilo es esa forma de escribir que podría asemejarse a una improvisación de jazz, y es que a Sánchez le volvía loco esta música; quizás, esa libertad de aprender lo que quería o creía que necesitaba a cada paso es lo que le permitió ser totalmente él mismo a la hora de sentarse sobre una hoja y fusionar sus dos grandes pasiones, el jazz y la poesía, en una prosa incuestionable, colorida y vanguardista.
La novela para Sánchez
Siempre manifestó su adhesión al surrealismo, a la beat generation y, también aseguró que “Rayuela” fue primordial para él, para comprender su sendero. Ella lo motivó a crear “Nosotros dos” como un intento de prosa poemática, movida por el mensaje “¿encontraría a la maga?”. Pero después, tras la publicación de “Siberia blues” se quedó sin ciudad (sus exactas palabras) cuando descubrió que un proceso de vida había concluido y que su país no le alcanzaba que necesitaba completarse, abrir sus fronterasy, por ende, vincularse con otras fuentes literarias.
A partir de ese momento emprendió un viaje, primero a Perú y Chile, donde volvió para publicar “El amhor, los orsinis y la muerte”, para muchos su obra maestra, aunque muchos se resisten a ella. El propio autor dijo que la razón por la que escribió aquella obra fue:
Y no se quedó en Buenos Aires, continuó marchándose, esta vez a Estados Unidos. En más de una ocasión había expresado que no quería conformarse y que caminar-viajar era lo que permitía no hacerlo, vivir en estado de peligro para poder acercarse a su verdadera escritura, para dar lo mejor de sí mismo, para llegar a escribir desde el último extremo de sí mismo.
A Sánchez nunca le interesó la novela como algo objetivo, sino más bien como un viaje lleno de bifurcaciones, donde no se tiene plena consciencia de lo que va a ocurrir; es decir, donde no existe un escritor-dios, sino más bien un narrador que parece ir girando a lo largo de la historia, desmenuzando ideas, hechos, razonamientos de forma desordenada y, hasta podríamos decir, incongruentes. Sánchez expresaba que comenzaba la escritura sin saber hacia dónde se dirigía, que la novela se iba tejiendo sola, a medida que él escribía.
El autor aseguró en varias entrevistas que durante años lo persiguió la idea del suicidio, al ser consciente de que ya no había más que experimentar, que de algún modo su vida había concluido y ya nada tenía sentido. Y entonces, decidió terminar con todo. Cuando escribía sentía que su vida tenía una riqueza impresionante que con el correr de los años se fue perdiendo y que, en la vejez, ya no le quedaba ni un gramo de toda esa ilusión.