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    martes, 17 de julio de 2018

    Infancia e Historia de Giorgio Agamben (Texto completo PDF )




    Infancia e Historia de Giorgio Agamben. (PDF)



    Infancia e Historia
    Por Claudia Castillo
    Giorgio Agamben, nacido en Roma en 1942, es, entre otras cosas, el autor de este ensayo que da título a un libro editado por Adriana Hidalgo en el 2001.
    Agamben es un filósofo y su nombre resuena entre los grandes nombres del pensamiento europeo contemporáneo. En 1965 se graduó en leyes en la Universidad de Roma Su tesis analiza el pensamiento político de Simone Weil. Entre 1966 y 1968 asiste en Alemania a los seminarios de Martin Heidegger sobre Heráclito y Hegel. En 1970 publica su primer libro: El hombre sin contenido (l´uomo senza contenuto). Entre 1974 y 1975 trabaja con F. Yates en el Warburg Institute de Londres, sobre la relación entre el lenguaje y fantasma en el concepto medieval de melancolía; fruto de este trabajo es su conocido libro: Estancias: la palabra y el fantasma en la cultura occidental en la (1977).
    A su vez, Agamben dirige, desde 1979, la edición italiana de la obras completas de Benjamin y las referencias y los guiños a este autor están presentes en el ensayo que tomaremos para nuestro comentario, también sus lazos a la teoría lingüística (Emile Benveniste, entre otros).
    Otros de sus libros destacados son El lenguaje y la muerte (1982), Idea de la prosa (1985), La comunidad que viene(1990), Homo sacer (1995), Medios sin fin (1996), Lo que queda de Auschwitz (1998) y El tiempo que falta (2000).

    Infancia y destrucción de la experiencia: El ensayo comienza con una alusión directa a Benjamín quien, en 1933, ya habría diagnosticado una “pobreza de la experiencia”de la época moderna; él remitía las causas a la catástrofe de la guerra mundial, de donde la gente regresaba “mucho más pobre en experiencias compartibles.”
    Para Agamben, la destrucción de la experiencia no se debe a ninguna catástrofe, sólo basta con la existencia cotidiana en una gran ciudad. (“El hombre moderno vuelve a la noche a su casa extenuado por un fárrago de acontecimientos –divertidos o tediosos, insólitos o comunes, atroces o placenteros– sin que ninguno de ellos se haya convertido en experiencia.”)
    La experiencia no tiene su correlato necesario en el conocimiento, sino en la autoridad, en la palabra y el relato; y para Agamben, en la actualidad, nadie tiene la autoridad suficiente para garantizar una experiencia.
    La desaparición de la máxima y el proverbio responde a la pérdida de una autoridad basada en la experiencia.

    Pero, en cierto sentido, esta expropiación de la experiencia estaba implícita en el proyecto fundamental de la ciencia moderna, que transformó la experiencia en “caso” o “experimento”. La ciencia moderna nace de una desconfianza sin precedentes en relación a la experiencia, tal como era tradicionalmente entendida.
    Bacon, la define como un “laberinto”o una “selva” donde hay que poner orden. La experiencia se desplaza fuera del hombre: a los instrumentos y a los números. Hasta el nacimiento de la ciencia moderna, experiencia y ciencia tenían cada una su lugar propio.

    Agamben cita los Ensayos de Montaigne como la última obra de la cultura europea que se funda en la experiencia.
    Luego, en unos pocos párrafos, Agamben explica muy bien un problema que atañe a muchas disciplinas, incluso al psicoanálisis y que se refiere al modo en que el sujeto conoce y se dirige al mundo. Agamben rescata la separación que hacía el pensamiento antiguo entre inteligencia (noûs) y alma (psyché), que no son la misma cosa.
    El intelecto no es una facultad del alma y entonces, el conocimiento, para la antigüedad, no tiene que ver con la relación sujeto-objeto sino con la relación entre lo uno y lo múltiple. Relación entre el intelecto y los individuos singulares, lo uno y lo múltiple, lo inteligible y lo sensible, lo humano y lo divino.
    Retomando a Montaigne, él relaciona la experiencia con la muerte. La madurez del hombre tiene que ver con la anticipación de la muerte como límite extremo de la experiencia.
    En este derrotero por los avatares de la experiencia, la transformación del sujeto tiene su lugar, ya que una vez que la experiencia esa referida al sujeto de la ciencia, éste sólo puede alcanzar la madurez incrementando sus propios conocimientos y esto a su vez se vuelve un proceso infinito.El sujeto se ha desdoblado, y Agamben usa dos personajes de una novela del siglo XVII, para ejemplificarlo.“Don Quijote, el viejo sujeto del conocimiento, ha sido encantado y sólo puede hacer experiencia sin tenerla nunca. A su lado, Sancho Panza, el viejo sujeto de la experiencia, sólo puede tener experiencia, sin hacerla nunca.”

    Hay algunos autores que destacan este libro de Agamben como una reflexión sobre la historia, otros dicen más específicamente que se trata de una filosofía de la historia (no de la historia como concepto, ni como disciplina sino como experiencia originaria de la temporalidad.)
    Si seguimos esta hipótesis avanzamos con Agamben, a través de Descartes, refiriéndose al ego y al cógito, luego se tratan los caminos de la experiencia y la fantasía, quedando esta última por fuera de la experiencia, y haciendo que el deseo cambie de estatuto y “se vuelva en esencia imposible de satisfacer”. Hegel, con su noción de deseo, primer momento de la autoconciencia, y Lacan con su invención del objeto pequeño a y su deseo como deseo del Otro, también son examinados rápidamente por Agamben, para tomar la escisión entre necesidad y deseo en el marco de la pérdida de la experiencia.

    La experiencia examinada a la luz de Kant es identificada con la ciencia de su época, sin embargo Kant se ocupa de distinguir un yo pienso (sujeto trascendental, que no puede ser sustancializado) de un yo empírico (de la conciencia psicológica).
    La superación de la oposición kantiana de estas dos instancias llevará a la construcción del mito central del siglo XIX, sostenido por la psicología, un yo psicosomático que realiza la unión mítica de noûs y psyché. Lo que sigue describiendo Agamben es un riguroso y apretado resumen de cierta parte importante de la historia de la psicología.
    Así llegamos, como por un túnel, al inconsciente freudiano, en la “idea de inconsciente la crisis del concepto moderno de la experiencia –de la experiencia que se funda en el sujeto cartesiano– alcanza su evidencia máxima”. Luego Agamben recurre a la poesía de Baudelaire para probar como la poesía moderna se funda en una “carencia de experiencia sin precedentes”.

    Infancia y lenguaje: Finalmente en el camino de la experiencia, Agamben se topa con el problema del lenguaje.
    “Es en el lenguaje donde el sujeto tiene su origen y su lugar propio,y sólo en el lenguaje y a través del lenguaje es posible configura la apercepción trascendental como un ‘yo pienso’”.
    Toma los estudios de Benveniste sobre “La naturaleza de los pronombres” y “La subjetividad en el lenguaje”para sostener que la realidad a la que remite el yo es una realidad de discurso y entonces, el sujeto trascendental no es más que un “locutor”.
    En este punto se plantea la hipótesis que da título al ensayo y al libro, la in-fancia,es el sustrato que hace posible el lenguaje, pero a su vez aquello que en el hombre está antes que el sujeto.
    Las preguntas que Agamben se plantea son las siguientes: ¿existe algo que sea una in-fancia del hombre? ¿Cómo es posible la in-fancia en tanto que hecho humano? Y si es posible, ¿cuál es su lugar?
    La respuesta de Agamben se demuestra lacaniana en su argumentación; él lo señala explícitamente. La infancia “no es un paraíso que abandonamos de una vez por todas para hablar, coexiste originariamente con el lenguaje”. Estas reflexiones llevan al autor al complejo tema de los orígenes del lenguaje, pero Agamben, como otros, encuentra que no hay modo de definir al hombre separándolo del lenguaje.
    Pero, a esta altura, podríamos preguntarnos; ¿y qué fue de la experiencia?
    Agamben anuda en una definición infancia y experiencia del siguiente modo: “Como infancia del hombre, la experiencia es la mera diferencia entre lo humano y lo lingüístico. Que el hombre no sea desde siempre hablante, que haya sido y sea todavía infante, eso es la experiencia.”

    Se cita a Wittgenstein del final del Tractatus que plantea que el límite “místico” del lenguaje no es una realidad psíquica situada más acá o más allá del mismo, sino que lo inefable es en realidad infancia. Y la experiencia es el mysterion que todo hombre instituye por el hecho de tener una infancia.Ese misterio es “el voto que compromete al hombre con la palabra y la verdad”. Siguiendo a Benveniste, Agamben destaca que lo que distingue al hombre de los demás seres vivos no es la lengua en general sino la escisión entre lengua y habla, entre lo semiótico y lo semántico. La infancia es la experiencia por la cual el niño se apropia del lenguaje y el hombre tiene una infancia porque no habla desde siempre, sino que entra en la lengua como sistema de signos transformándola en discurso.
    Tomando a Lévi-Stauss, Agamben dirá que “la infancia es la máquina que transforma la pura lengua prebabélica en discurso humano, la naturaleza en historia”.

    Aun... la infancia1 El último apartado está dedicado al misterio y a la fábula.
    En la Antigüedad, la esencia de la experiencia mística tenía que que ver con el páthema, padecer, con un no-poder-decir, un musitar con la boca cerrada; Agamben encuentra esa experiencia cercana a la infancia tal con la ha definido. A partir del siglo IV antes de Cristo, los misterios son un “saber hacer”, una técnica para influir sobre los dioses.
    El pathema se vuelve mathema, el no poder decir se torna una doctrina secreta sobre la que pesa el silencio. Entonces, la fábula que se puede contar es la que contiene la verdad de la infancia como dimensión original del hombre. En la fábula el hombre enmudece, pero los animales hablan. En la fábula se intercalan hombre, naturaleza, boca- cerrada, boca- abierta, pura lengua e infancia buscando cada uno su propio sitio en la historia. 


    ____________
    1. Aquí como al comienzo, y tal vez en todo el libro; G.Agamben remite a Walter Benjamín a quien el tema de la infancia conmovió e interesó siempre. La comparación entre ambos merecería otro artículo, pero recuérdense los libros de Benjamín: Escritos, La literatura infantil, los niños y los jóvenes. (Nueva Visión, 1989) e Infancia en Berlín hacia 1900 (Alfaguara, 1990).

    http://www.imagoagenda.com/articulo.asp?idarticulo=714

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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