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    sábado, 14 de julio de 2018

    Experiencias cercanas a la muerte y Raymond Moody y El Libro Tibetano de la Vida de la Muerte, por Sogyal Rimpoché (DOSSIER)



    La neurología explica las experiencias cercanas a la muerte

    Diversos procesos cerebrales causarían la “visión de la luz al final del túnel” o las percepciones extracorpóreas


    En 1975, el psiquiatra y filósofo norteamericano Raymond Moody publicó un libro titulado Life after Life (Vida después de la vida), en el que explicaba las sensaciones vividas por personas que habían sufrido una experiencia cercana a la muerte, pero que finalmente habían conseguido salvarse. Sentimientos de paz, felicidad y bienaventuranza; visión de un túnel oscuro y de una luz o la percepción extracorpórea eran algunas de estas sensaciones, para las que la neurología tiene ya diversas explicaciones. Por Francisco J. Rubia (*).


    La luz intensa está presente en la mayoría de las experiencias cercanas a la muerte. Su percepción podría tener su origen en una hiperactivdad del lóbulo temporal. Imagen: lazydaisy. Fuente: Everystockphoto.
    La luz intensa está presente en la mayoría de las experiencias cercanas a la muerte. Su percepción podría tener su origen en una hiperactivdad del lóbulo temporal. Imagen: lazydaisy. Fuente: Everystockphoto.
    En 1975, el psiquiatra y filósofo norteamericano Raymond Moody publicó un libro titulado Life after Life (Vida después de la vida), en el que enumeraba una serie de relatos de personas que habían estado cerca de la muerte o clínicamente muertas, sea por grave enfermedad, accidente o paro cardíaco, o individuos que tuvieron un infarto masivo de miocardio o se estaban ahogando, pero que tras maniobras de reanimación o de manera espontánea habían recuperado el estado normal. 


    Este libro reavivó las creencias en la existencia del alma y del más allá, a la vista de las características, muchas de ellas comunes, que relataban los sujetos afectados. Moody enumeró estas características: 


    Inefabilidad, oír noticias, sensaciones de paz, felicidad y bienaventuranza; percepción de o música; visión de un túnel oscuro; sentirse fuera del cuerpo, encuentro con otras personas fallecidas, figuras religiosas o seres espirituales, y hablar con ellos; visión de un ser luminoso, revisión panorámica de toda la vida, y visión de una frontera o límite. 


    Regreso a la vida 


    En estas experiencias, al igual que, en las experiencias místicas, se pierde el sentido del tiempo y del espacio y la experiencia se considera más intensamente real que la realidad cotidiana, lo cual implica una hiperactividad de la amígdala que es la estructura del sistema límbico que da sentido de realidad a los sucesos o estímulos que llegan del entorno. 


    Sin duda, la creencia en la supervivencia tras la muerte corporal la encontramos en muchas culturas y se remonta probablemente a la época del Hombre de Neanderthal. En Turquía se ha encontrado un cementerio atribuido a los hombres de Neanderthal de hace 100.000 años, en el que los restos permiten deducir que fueron enterrados en féretros con flores, lo que hizo que se concluyera que esos homínidos consideraban la muerte como una transición hacia otro mundo, aunque eso no deja de ser una hipótesis. 


    En el Libro de los Muertos egipcio se explican las etapas del proceso que sigue el hombre después de la muerte. Aunque se supone que fue redactado en el Imperio Nuevo (1550-1070 a.C.), fue en este periodo donde textos más antiguos, como los Textos de los sarcófagos, se transformaron en el Libro de los Muertos. 


    El Libro Tibetano de los Muertos, llamado también Bardo Thödol, escrito en el siglo VIII a.C., era leído como parte del rito funerario ante la persona que se estaba muriendo. Se pensaba que servía para ayudar a esa persona en ese tránsito. En él, se relatan algunas de las características que enumeró Moody en su libro. 


    Platón, en La República, cuenta la historia de Er, un soldado que murió y que iba a ser quemado en una pira funeraria. Pero antes de ese momento, Er volvió a la vida y describió lo que había experimentado en un viaje fuera de su cuerpo. Se desplazó a un lugar donde eran juzgadas las almas de los muertos; él mismo fue enviado de nuevo a la vida despertando en su cuerpo, sin saber lo que le había hecho volver. 


    En todos estos casos se supone que la consciencia del yo continúa a pesar de la muerte corporal, y por tanto cerebral, algo totalmente impensable para la neurociencia de hoy, que sabe que esa consciencia depende de la integridad de ciertas estructuras cerebrales y del funcionamiento normal de sus neurotransmisores químicos. 


    Lo que parece evidente es que no es de esperar que en el cerebro, a punto de morir el organismo que lo sustenta, cesen sus funciones de golpe, sino que se den transformaciones cada vez más graves, hasta la completa desaparición de esas funciones. 


    La psicóloga británica Susan Blackmore explica que, para apoyar la hipótesis de la existencia de una vida tras la muerte, se emplean cuatro argumentos: (1) el argumento de consistencia, que dice que es una experiencia similar en todo el mundo y en todas las épocas de la historia; (2) el argumento de realidad, que dice que la experiencia se siente tan real que tiene que ser lo que aparenta ser, un viaje real al otro mundo; (3) el argumento paranormal, que dice que la experiencia implica sucesos paranormales que no pueden explicarse por la ciencia; y (4) el argumento de transformación, que dice que las personas afectadas cambian a una conducta mejor, se vuelven más espirituales y menos materialistas. 


    Es necesario, pues, saber qué puede decir hoy la ciencia sobre todos estos fenómenos. Pero antes intentaré explicar qué se entiende por cada una de las características mencionadas. Para ello, nada mejor que el relato explicativo que el propio Moody hace de todas esas características: 


    Cuando la persona que se está muriendo llega a un punto de mayor agotamiento o dolor físico, oye que su doctor lo declara muerto. Comienza a escuchar un ruido desagradable, un zumbido chillón, y al mismo tiempo siente que se mueve rápidamente por un túnel largo y oscuro. A continuación, se encuentra de repente fuera de su cuerpo físico, pero todavía en el entorno inmediato, viendo su cuerpo desde fuera, como un espectador. Desde esa posición ventajosa observa un intento de resucitarlo y se encuentra en un estado de excitación nerviosa. 

    Al rato se sosiega, y se empieza a acostumbrar a su extraña condición. Se da cuenta de que sigue teniendo un “cuerpo”, aunque es de diferente naturaleza y tiene unos poderes distintos a los del cuerpo físico que ha dejado atrás. Enseguida empieza a ocurrir algo. Otros vienen a recibirlo y ayudarlo. Ve los espíritus de parientes y amigos que ya habían muerto y aparece ante él un espíritu amoroso y cordial que nunca antes había visto – un ser luminoso - . Este ser, sin utilizar el lenguaje, le pide que evalúe su vida y le ayuda mostrándole una panorámica instantánea de los acontecimientos más importantes. En determinado momento, se encuentra aproximándose a una especie de barrera o frontera que parece representar el límite entre la vida terrena y la otra. Descubre que debe regresar a la tierra, que el momento de su muerte no ha llegado todavía. Se resiste, pues ha empezado a acostumbrarse a las experiencias de la otra vida y no quiere regresar. 
    Está inundado de intensos sentimientos de alegría, amor y paz. A pesar de su actitud, se reúne con su cuerpo físico y vive. 

    Trata posteriormente de hablar con los otros, pero le resulta problemático hacerlo, ya que no encuentra palabras humanas adecuadas para describir los episodios sobrenaturales. También tropieza con las burlas de los demás, por lo que deja de hablarles. Pero la experiencia afecta profundamente a su existencia, sobre todo a sus ideas sobre la muerte y a su relación con la vida.

    Hasta aquí, el resumen que hace Moody de las experiencias cercanas a la muerte. Algunas características nos recuerdan la experiencia mística, a las que yo me he referido ten mi libro La conexión divina (Diapositiva 4). Por ejemplo, la inefabilidad, la experiencia de una luz brillante, la sensación de alegría, amor y paz, la pérdida del sentido del tiempo y del espacio, la anulación del yo o las experiencias fuera del cuerpo. 


    Y, de la misma manera que en las experiencias místicas, no en todos los relatos de experiencias después de la muerte figuran todas las características. 


    Desde el punto de vista científico, habría que decir que en personas clínicamente muertas tiene lugar una anoxia (falta de oxígeno) y una hipercapnia (aumento de la presión parcial de dióxido de carbono) considerables. Y que estos dos factores pueden explicar algunas de las características mencionadas. 


    Es conocido que el cerebro representa sólo un 2% de la masa corporal, pero consume un 20% de toda la energía del organismo. La falta de oxígeno tiene necesariamente que afectar profundamente a su funcionamiento. Y existe una gran similitud entre las características de la hipercapnia con las de las experiencias cercanas a la muerte. 


    Además, la falta de oxígeno probablemente afecte en primer lugar a aquellas células que tienen un mayor metabolismo, que suelen ser las células pequeñas, generalmente inhibidoras, por lo que se tendría que producir una desinhibición de ciertas funciones. 


    Pero, al parecer, los resultados concuerdan más con la presencia aumentada de dióxido de carbono que con la anoxia. La psicóloga británica Susan Blackmore explica que, cuando el cerebro se queda sin entradas sensoriales, comienza a construir un modelo de la realidad coherente con datos internos, utilizando la memoria, las expectativas y la imaginación. Todos estos datos, algunos deteriorados por la hipercapnia y la anoxia, son experimentados como sucesos externos. 


    Inefabilidad 


    La inefabilidad es explicable, habida cuenta de que se trata de una experiencia con una gran carga emocional. Es similar a la inefabilidad que expresan los que han tenido una experiencia mística: tienen grandes dificultades en comunicar esas experiencias. 


    Precisamente, por la gran carga emocional que acompañan tanto a la experiencia cercana a la muerte como a la experiencia mística, la sensación de realidad es muy superior a la realidad cotidiana. Este hecho está, como hemos dicho antes, en relación con un aumento de la actividad de la amígdala, que es la estructura que le da significado a los estímulos del entorno. 


    Ese aumento de actividad, que también puede observarse en la epilepsia del lóbulo temporal, produce sensaciones de realidad que no se corresponden con la realidad cotidiana, como es el fenómeno conocido como déjà vu o déjà vecu, ‘ya visto’ o ‘ya vivido’, es decir, la sensación de haber visto o vivido algún evento aunque no sea cierto. Este fenómeno ha sido también observado con estimulación magnética transcraneal del lóbulo temporal. 


    La implicación del lóbulo temporal indica que estructuras del sistema límbico, como la amígdala y el hipocampo que se encuentran en la profundidad de ese lóbulo, pueden estar implicadas. 


    Algunos autores sospechan que el fenómeno del déjà vu puede ser la consecuencia de una disociación entre recuerdo y familiaridad. La similitud de una escena observada con algún contenido de la memoria del sujeto y el aumento de la sensación de familiaridad por hiperfunción de la amígdala podría ser la causa. El sentido de familiaridad dependería de la amígdala y de la corteza perirrinal. 


    Si el fenómeno del déjà vu se debe a un exceso de familiaridad, lo contrario puede observarse en un síndrome llamado de Capgras, en el que los sujetos creen que otras personas, generalmente muy cercanas al paciente, han sido reemplazadas por dobles exactos. Aquí falta el componente de familiaridad. El sujeto reconoce visualmente al familiar o amigo, pero esta visión no está acompañada del sentido de familiaridad que aporta el sistema límbico, por lo que cree que ha sido sustituido por otra persona. Se trata, pues, de una desconexión entre el reconocimiento de caras, de la que son responsables el giro fusiforme de la corteza del lóbulo temporal inferior y el sistema límbico. 


    Oir noticias o sentir ruidos 


    Si la anoxia e hipercapnia producen una desinhibición generalizada, es probable que también afecte a la corteza auditiva generando ruidos; respecto a las noticias es de suponer que son reproducciones de memorias auditivas. 


    Sensaciones de paz y quietud 


    Las sensaciones de paz, quietud, felicidad y bienaventuranza, que también se dan en las experiencias místicas, son explicables por la producción de endorfinas (neurotransmisores opioides), producción que aumenta considerablemente en situaciones de estrés. Y qué mayor estrés que la pérdida de la vida. 


    El túnel oscuro 


    En la corteza visual, la representación de la fóvea (en la retina) es el lugar donde hay más células que, una vez desinhibidas responderían generando fosfenos y dando lugar a un círculo luminoso como el que se observa al final del llamado túnel oscuro. 


    A medida que células periféricas queden también desinhibidas ese círculo iría aumentando, dando la impresión de que nos acercamos al final del túnel. El cerebro generaría la sensación de movimiento como hace, por ejemplo, cuando se mueve un tren cerca del nuestro y nosotros permanecemos parados. 


    Sensación de estar fuera del cuerpo 


    Respecto a la sensación de salir fuera del cuerpo, como flotando en el espacio y observarse desde lo alto, síntoma llamado autoscopia, es una característica también común de experiencias cercanas a la muerte y de algunas experiencias místicas. También lo es en algunos casos de esquizofrenia, en la epilepsia del lóbulo temporal y tras la ingestión de drogas enteógenas (palabra que etimológicamente significa dios generado dentro) como el LSD, la psilocibina o la mescalina. Pilotos de aviones a reacción que fueron entrenados en centrifugadoras en Estados Unidos tuvieron esas experiencias cuando perdían la consciencia. 


    Algunas personas pueden inducir la experiencia por propia voluntad. Y ya existen libros que indican cómo hacerlo. Pero la autoscopia puede ocurrir también de manera espontánea. 


    El neurólogo suizo Olaf Blanke, director del laboratorio de neurociencia cognitiva de la Escuela Politécnica Federal de Lausanne, ha estimulado eléctricamente la corteza de la unión témporo-parietal, concretamente del giro angular, y ha podido provocar la experiencia de estar fuera del cuerpo


    En estado de vigilia, explica Blanke, las personas perciben su yo dentro de sus límites corporales. Sienten el cuerpo como suyo y toman consciencia del entorno a partir de la perspectiva corporal. El estado de autoconsciencia supone: 1º) la localización del yo, o sea percibido dentro del cuerpo y como una unidad espacial; 2º) la perspectiva del yo, o sea que vemos, oímos y sentimos el mundo desde el interior de nuestro cuerpo; y 3º) la autoidentificación, es decir, que sentimos que nuestro cuerpo nos pertenece.

    Bardo Thodol o Libro tibetano de los muertos. Fuente: Wikimedia Commons.
    Bardo Thodol o Libro tibetano de los muertos. Fuente: Wikimedia Commons.
    En circunstancias determinadas, estos aspectos pueden alterarse. En las experiencias fuera del cuerpo faltan los tres factores a la vez. 


    La experiencia de flotar en el espacio puede producirse asimismo en experimentos en los que el sujeto se introdujo en un tanque lleno de agua a temperatura corporal, con los ojos vendados y manguitos en las extremidades para evitar cualquier contacto. Esta privación sensorial, también producida en profunda meditación, es capaz de generar esta experiencia. 


    La región témporo-parietal, en la que está situado el giro angular, ha sido considerada el área de asociación de las áreas de asociación, donde convergen informaciones elaboradas del sentido del tacto, del equilibrio, de la vista y de la propiocepción, y que sirve para la construcción del esquema corporal. En situaciones límites, como la anoxia e hipercapnia producida en las cercanías de la muerte, el esquema corporal se distorsionaría y se crearía la sensación de que ese esquema abandona el cuerpo para situarse en lo alto. 


    Por cierto, muchas personas no saben que este esquema corporal es innato, ya que niños que han nacido sin brazos, debido a que sus madres tomaron durante el embarazo Tadilomida, tienen dolores en los miembros fantasmas que nunca tuvieron. 


    Sensaciones de paz y quietud 


    Las sensaciones de paz, quietud y felicidad son producidas con toda probabilidad por la liberación de endorfinas, serotonina y dopamina. 


    Revisión panorámica de toda la vida 


    La revisión panorámica de la vida, como en una película a gran velocidad, se atribuye a la hiperactividad del hipocampo y de la corteza del lóbulo temporal. El neurocirujano canadiense Wilder Penfield estimuló a más de 1.100 pacientes distintas partes de la corteza cerebral durante operaciones neuroquirúrgicas encontrando que sólo la estimulación del lóbulo temporal podía evocar contenidos antiguos de la memoria. 


    La psicóloga británica Susan Blackmore atribuye la revisión de la vida a la liberación de endorfinas, porque se ha podido mostrar que desencadenan pequeñas crisis epilépticas en estructuras del sistema límbico en el lóbulo temporal. Estas estructuras poseen muchos receptores para las endorfinas. Una posibilidad que explicaría por qué tanto las experiencias cercanas a la muerte y la epilepsia del lóbulo temporal comparten síntomas. 


    En experimentos con animales, se ha comprobado que la falta de oxígeno resulta en un aumento de la concentración de glutamato y aspartato en el hipocampo. Estos neurotransmisores excitatorios se unen a receptores NMDA (N-metil-D-aspartato), que juegan un gran papel en la memoria. Este aumento de neurotransmisores excitatorios produciría la hiperactividad del hipocampo. 


    La luz intensa 


    La luz intensa está presente en la mayoría de estas experiencias, pero también lo está en las experiencias místicas, espirituales o religiosas y en la epilepsia del lóbulo temporal, lo que apunta a una hiperactividad de las mismas estructuras. 


    Ciertas drogas tienen un efecto similar a estas experiencias. En humanos, por ejemplo, la ketamina, un anestésico desarrollado a comienzos de los años 60 del siglo pasado, induce un estado de despersonalización, síntomas positivos y negativos de esquizofrenia y experiencias fuera del cuerpo. 


    Es algo parecido a los efectos de la droga fenciclidina (PCP o polvo de ángel) que reproduce algunas de las características de las experiencias cercanas a la muerte. 


    Otra sustancia enteógena, la dimetiltriptamina (DMT), también llamada ‘la molécula espiritual’, que se diferencia poco en su estructura de la serotonina, está presente en el cerebro humano, siendo sintetizada por la glándula pineal. Muchos autores se han preguntado qué hace la DMT en el cerebro y se ha barajado la posibilidad que se libere durante la meditación profunda, el estrés intenso y las experiencias cercanas a la muerte que también representan, como antes dije, un estrés intenso. 


    También se ha pensado que en la esquizofrenia hay un exceso de producción de DMT. La DMT es el alucinógeno presente en la ayahuasca o yagé, una bebida sacramental utilizada en algunas iglesias nativas de Sudamérica. Una de sus características es producir la sensación de contacto con o de estar en presencia de seres sobrenaturales. Se supone que, al igual que la LSD inhibe la serotonina, lo que hace que se dispare la dopamina en el lóbulo temporal. 


    En resumen, aún no se perfila una explicación exhaustiva de estos fenómenos, pero todo indica que los científicos, más que recurrir a explicaciones sobrenaturales, lo que han pretendido, y seguirán pretendiendo, es una explicación neurofisiológica a todos estos fenómenos. 


    Antes dijimos que el Libro tibetano de los muertos se remontaba al siglo VIII a.C. Pues, bien, ya entonces se lee en él las frases siguientes: 


    “Todo viene desde dentro de ti”, “estas visiones son emanaciones de tu propia consciencia”, “ninguna de las pacíficas o coléricas visiones…existen en realidad. Sólo dentro de tu cráneo”. 


    Yo me pregunto: ¿Estamos ahora redescubriendo lo que ya se sabía hace XXVIII siglos? 




    (*) Francisco J. Rubia Vila es Catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, y también lo fue de la Universidad Ludwig Maximillian de Munich, así como Consejero Científico de dicha Universidad. Es editor del blog Neurociencias de Tendencias21. Este artículo corresponde a la conferencia impartida por el autor en la Real Academia Nacional de Medicina el 8 de mayo de 2012. Se reproduce con autorización. 

    https://www.tendencias21.net/La-neurologia-explica-las-experiencias-cercanas-a-la-muerte_a11558.html

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    Experiencias cercanas a la muerte y Raymond Moody 

    por Joaquín Cámara | 31 agosto 2016 |



    Con frecuencia, las personas que han estado clínicamente muertas y a las que la medicina ha conseguido reanimar experimentan lo que se conoce como “Experiencias cercanas a la muerte” (ECM) o “Near death experiences” (NDE). Aunque los médicos encargados de este tipo de pacientes siempre habían escuchado los relatos que estos narraban, nadie se había decidido a investigarlos en profundidad, entre otras cosas por el miedo al desprestigio profesional que esto podía suponer. Pero a principios de los años 70, el psiquiatra Raymond Moody comenzó a investigar de manera cualitativa estos hechos, lo que se tradujo en su primer best-seller “Vida después de la vida”, de 1975. A lo largo de este artículo, hablaremos sobre el Dr. Moody y las conclusiones a las que llegó con su investigación, las cuales supusieron un hito en este campo que sería ampliado posteriormente por científicos como la Dra. Elisabeth Kübler-Ross o el Dr. Ian Stevenson.

    Formación científica de Raymond Moody


    Raymond Moody se licenció en Filosofía en la Universidad de Virginia, donde posteriormente obtuvo un máster y un doctorado en dicha especialidad. Más adelante, se doctoró en Psicología en la West Georgia College, donde más tarde trabajaría como profesor y se doctoró en Psiquiatría en el Medical College de Georgia. Tras obtener esta titulación, trabajó como psiquiatra forense en el hospital estatal de máxima seguridad de Georgia, donde inció sus investigaciones en el campo de las experiencias cercanas a la muerte, fruto de las cuales surgió su primer libro “Vida después de la vida”. En 1998, fue designado director del Departamento de Estudios de la Consciencia en la Universidad de Nevada, Las Vegas.

    Investigación sobre las Experiencias Cercanas a la Muerte


    El estudio más amplio llevado a cabo por el Dr. Moody fue realizado con 150 pacientes que habían estado en muerte clínica y habían sido reanimados con técnicas médicas o devueltos a la vida de manera natural. Tras entrevistarse con cada uno de ellos buscando factores comunes en sus relatos, encontró que hay nueve tipos de experiencias comunes que se dan en un porcentaje amplio de pacientes. Estas son:

    Sonidos audibles tales como un zumbido.
    Sensación de paz, con desaparición de cualquier dolor.
    Experiencia extracorporal (sensación de salir fuera del cuerpo).
    Sensación de viajar por un túnel.
    Sentimiento de ascensión a un plano de vida superior.
    Ver gente, a menudo parientes ya fallecidos.
    Encontrarse con un ser luminoso, espiritual.
    Ver una revisión de su vida (“toda mi vida pasó por delante de mí”).
    Sensación de aversión con la idea de volver a la vida física.


    Aunque no todos los pacientes atravesaron cada una de las nueve experiencias, sí fue frecuente que todos experimentaras varias de ellas. También destaca en esta investigación que las experiencias eran similares pese a las diferentes creencias de los pacientes (ateos, cristianos, budistas, etc.).

    En la actualidad, las personas que realizan viajes astrales voluntarios o involuntarios relatan vivir experiencias similares a las encontradas por Moody. Del mismo modo, cuando en Triom realizamos Terapia de Vida entre Vidas podemos comprobar como algunas de las fases continúan cumpliéndose, ayudando al cliente a profundizar en su experiencia en el mundo espiritual.

    El mundo espiritual a través de las ECMs.


    Además de encontrar las fases comunes descritas anteriormente, Moody recoge los testimonios más repetidos y comunes de los pacientes referentes a diferentes conceptos del mundo espiritual, lo que ayudó a comprender algunos hechos de la vida tras la muerte física:

    Ciudades de Luz. El cielo, tal y como cuentan las religiones convencionales, no fue descrito por ninguno de los pacientes de Moody. Sin embargo, el autor señala en que muchos de ellos coinciden en que tras el túnel hay una “Ciudad de Luz” en la que quien entra ya no puede salir. Una de las mujeres a la que entrevistó se lo expresó así: “a lo lejos, en la distancia, pude ver una ciudad de luz. Había edificios resplandecientes, brillantes. La gente era feliz allí. Había agua centelleante, fuentes… era maravillosa, todo era resplandeciente”. La mayoría de los pacientes coinciden en una descripción similar a esta, en la que más tarde se adentraría el psicólogo Michael Newton.

    El juicio final. Muchas religiones hablan de un juicio final al que nos enfrentamos tras nuestra muerte. Sin embargo, los pacientes explican a Moody que ese juicio no es externo, no hay seres espirituales que nos juzguen o castiguen; el juicio nos lo hacemos nosotros mismos, viene de nuestro interior, porque en el mundo espiritual tenemos la consciencia más clara y somos capaces de darnos cuenta de todo lo que hemos hecho en la Tierra. Raymond Moody lo explicó del siguiente modo: “El juicio procedía del interior de ellos mismos (…) En ese estado, parecían entender por sí solos lo que deberían y no deberían haber hecho, y ser capaces de juzgarse correspondientemente a sí mismos (…) Aparte de sus actos, ven representadas ante ellos las consecuencias de los mismos para los demás. Y no es como si contemplasen una película, ya que sienten realmente todas aquellas cosas. No se pierden ni siquiera los pensamientos… también aparecen todos los pensamientos que la persona ha tenido”.

    El infierno. El Dr. Moody explica que ninguno de sus pacientes le habló de algo parecido al infierno tal y como las religiones nos han enseñado. Cuando los pacientes se refieren a este hecho, algunos hablan del dolor que experimentan en ese mismo túnel donde vemos nuestra vida y en el que sentimos todo lo bueno y lo malo que hemos hecho con obras o pensamientos. Moody lo explica del siguiente modo: “Pongamos como ejemplo a aquellos que perpetraron las atrocidades nazis sin tener ningún sentimiento de compasión para con sus semejantes, matando a millones de seres humanos en las cámaras de gas de los campos de concentración, destruyendo familias enteras. Si a estos individuos les pasara lo mismo que a mis pacientes, verían, vívidamente representadas ante ellos, no sólo todas estas cosas (que hicieron), sino otras muchas más (de las tragedias y sufrimientos que ocasionaron). Lo experimentarían todo en su propia piel. Aún en mis más monstruosas fantasías, me siento totalmente incapaz de imaginarme un infierno más terrible e insoportable que éste”. Por tanto, el infierno es algo interno, propio de cada persona, a lo que cada uno debe enfrentarse hasta poder continuar su evolución espiritual.

    Importancia de las investigaciones de Raymond Moody para la Terapia Psicoespiritual


    Una parte muy importante de la Terapia Psicoespiritual que desarrollamos en Triom está destinada a tratar con clientes que se enfrentan a su muerte inminente. Gracias a las aportaciones de Raymond Moody, entre otros, acompañamos al cliente a lo largo de este proceso ayudándole a entender los procesos o fases que va a ir atravesando, tanto en el plano físico como una vez llegado al mundo espiritual. Este tipo de intervención tiene una doble función: por un lado, el cliente entenderá de un modo más amplio la vida física y espiritual, tranquilizándose ante el proceso de la muerte. Por otro lado, su transición será menos traumática, pues ha recibido formación sobre lo que le espera al llegar al mundo espiritual, evitando de este modo el habitual miedo que se produce tras la muerte y que retrasa su evolución espiritual.

    En este tipo de intervención también se trabaja con la familia para que entiendan todos estos procesos, con el fin de que puedan ayudar a sus ser querido a lo largo de este viaje y tras él y elaborando su propio duelo ante la pérdida. Como siempre, nuestra Terapia Psicoespiritual va acompañada de psicoterapia convencional, trabajando la ansiedad, el miedo, la depresión y los procesos de duelo, de manera que se aborden todos los problemas de la persona de una manera integral. 


    https://www.triom.es/raymondmoody/

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    [PDF]El libro tibetano de la vida y de la muerte - Formarse

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    de S RIMPOCHÉ - ‎Citado por 128 - ‎Artículos relacionados
    A fin de responder a la enorme oleada de interés que ha desperta- do el trabajo de Sogyal Rimpoché yel Libro tibetano de la vida y de la muerte, Rigpa publica .




    ELISABETH KÜBLER-ROSS

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    El primer libro de Moody coincidió con la publicación de los trabajos de la Dra. suiza Elisabeth Kübler-Ross, que dedicaría su vida al estudio del fenómeno de la muerte y que alcanzaría fama y renombre internacional por la honestidad y pasión que dedico a este campo de estudio.
     La Dra. Elisabeth Kubler-Ross (Zúrich, 8 de julio de 1926 – Scottsdale, Arizona, 24 de agosto de 2004) fue una de las más famosas expertas en materia de la muerte y trabajó con miles de pacientes terminales. Ella estudió 20,000 casos de gente de todo el mundo quienes fueron declarados clínicamente muertos y después regresaron a la vida. Algunos despertaron naturalmente y otros fueron reanimados.
    En su libro “On Life After Death”(Vida después de la Muerte) habla sobre los aspectos más importantes de lo que sucede al momento de morir, para incrementar nuestro conocimiento sobre esto y así, lograr obtener una mayor tranquilidad al pensar en el momento de nuestra muerte o la de nuestros seres queridos y alcanzar una diferente percepción de la vida misma.

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    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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