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    domingo, 3 de junio de 2018

    Yuval Noah Harari, el hombre como un gran tráfico de datos

    Cuerpo y tecnología

    Yuval Noah Harari, el hombre como un gran tráfico de datos

    En “Homo Deus. Breve historia del mañana”, Yuval Noah Harari sostiene que el ser humano es un algoritmo biológico. 
    Ingrid Sarchman
    Nueva deidad en la Tierra. El autor llama “Dataísmo” al nuevo creador que surgió a fin del siglo pasado, el de la transmisión de información. Foto: Rami Zarnegar Yuval Noah Harari, historiador y escritor israelí.

    Estimado lector ¿usted tiene auto? ¿cuántas horas y para qué lo usa? ¿Realmente lo necesita las 24 horas? Imagine un sistema vial regido por una gran computadora que almacenara los recorridos, movimientos y paradas posibles de cada usuario registrado en una gran red, para que el mismo administre y adjudique autos según la necesidad de cada uno en cada lugar. Si todos los días se viaja de Villa Devoto a Constitución, en la ciudad de Buenos Aires, entonces se aseguraría de que haya un auto –no necesariamente el mismo– para trasladarse de un punto a otro. El usuario llegaría y lo dejaría para que otro dispusiera de él desde Constitución hasta Lomas de Zamora, y así sucesivamente. El plan ahorraría tiempo y dinero (que para el caso es más o menos lo mismo). ¿A cambio de qué? De perder privacidad. El sistema no sólo sabría nuestra ubicación constante, sino que además conocería nuestros recorridos diarios, los excepcionales, los sorpresivos: todos. Datos y más acumulación de datos.
    Este posible programa es uno de los tantos ejemplos que aparecen en Homo Deus. Breve historia del mañana de Yuval Noah Harari. El autor, que actualmente dicta clases de historia en la Universidad Hebrea de Jerusalem, ya había escrito sobre las relaciones entre subjetividad y técnica circundante en De animales a dioses, traducido a más de treinta idiomas, entre otros trabajos. En este, recupera las hipótesis sobre las que se sostiene gran parte de la filosofía de la técnica contemporánea. Ya a fines del siglo pasado, el alemán Peter Sloterdijk declaraba el fin del humanismo en manos de los avances tecnológicos sobre el cuerpo. En su artículo “Reglas para un parque humano” señalaba, con un poco de sorna, que la historia del pensamiento de los últimos siglos se parecía a amigos que se mandan cartas unos a los otros. La ficción sostenida en los cimientos de la Razón Iluminista empezaba a desmoronarse, y en su caída arrastraba a ni más ni menos que al sujeto de la conciencia, concebido en un encuentro azaroso del amor y la buena voluntad. Las nuevas tecnologías sobre el cuerpo ya anunciaban no sólo formas novedosas de existencia, sino, además, de creación. Si en 1978 había sido posible el nacimiento de una bebé fecundada en una probeta, el descubrimiento del código genético –apenas un tiempo antes– permitió que naciera, en 1996, la primera oveja clonada. Todas evidencias de que la vida ya no podía pensarse en los términos anteriores, sino como transmisión (exitosa) de información.
    A fines del siglo pasado, un nuevo dios creador se vislumbraba en el horizonte: el de la transmisión de datos. Harari lo llama Dataísmo y le dedica la tercera y última parte de su libro. Pero para entender el culto a esta nueva deidad, y las razones de su veneración, el autor construye un plafón de dos extensos apartados y una introducción a la que llamará: “la nueva agenda humana”. Una agenda no tan nueva, teniendo en cuenta que se sostiene en las mismas preguntas esbozadas por Freud en el Malestar en la cultura. Si en 1928, el padre del psicoanálisis señalaba, que el hombre, gracias a los descubrimientos técnicos, había mejorado notablemente su subsistencia, elevado los niveles de confort y extendido la perspectiva de vida en unos cuantos años, aun así no alcanzaba la felicidad anhelada.
    Por el contrario, estas mejoras lo enfrentaban con nuevos problemas. A mayor extensión de la vida aparecían nuevas enfermedades, o la posibilidad de cruzar el Atlántico de manera rápida, hacía que un hijo se fuera a vivir lejos de su padre. Los ejemplos son interminables, especialmente cuando la biología se ha unido a la informática haciendo tambalear, ni más ni menos, que lo que se entiende por vida, muerte y permanencia.
    Si las nuevas tecnologías permiten potenciar las capacidades humanas, entonces ya no es posible seguir hablando de homo sapiens. Después de todo, la mayor parte de las actividades diarias se hacen con un dispositivo electrónico adosado al cuerpo o lo más cercano a él.
    Para explicar este abandono, Harari desarrolla, en el primer capítulo, las formas en las que el sujeto de la Razón se ha impuesto durante cinco siglos y entrado en crisis en los últimos cuarenta años. Sin embargo, aunque el descubrimiento del código genético ha demostrado que el hombre no es más que un algoritmo biológico, el humanismo sigue resistiéndose a soltar el mando. Por eso, a lo largo del segundo capítulo al que llama “Homo Sapiens da sentido al mundo” retoma, sin nombrarlo, las hipótesis de Slavoj Zizek acerca del (eficaz) funcionamiento de la ideología como narración que sostiene a las prácticas y ubica al hombre, de manera ilusoria, en un espacio exclusivo, provisto de imaginación, creatividad y libre albedrío. Características todas que a la luz de la biotecnología no son más que programaciones de la especie no muy distintas a la de cualquier animal.
    Las diferencias entre conciencia e inteligencia empiezan a demostrar que en el futuro será mucho más deseable la segunda que la primera.
    En definitiva, si el proyecto de Homo Deus implica reconocer que el hombre es una programación biotecnológica y un tráfico constante de datos, y que por eso mismo puede autotransformarse y automejorarse. El conocimiento del mapa genético permitiría maximizar las habilidades al tiempo que evitaría zonas menos deseables, como la transmisión de enfermedades hereditarias, aunque también implicaría cuestiones menos vitales, como decidir el color de ojos, la altura, la capacidad de componer música o ser un agraciado bailarín.
    La existencia exitosa podría programarse como si fuera un GPS genético que necesita y requiere, para su óptimo funcionamiento, que los datos hayan sido brindados previamente, en lo posible de manera voluntaria.
    Estimado lector, no se sorprenda ni se espante, después de todo, las redes sociales, con su sistema confesional y su interpelación constante a brindar datos, nos vienen entrenando en llevar a cabo esta tarea, hace rato.
    https://www.clarin.com/revista-enie/ideas/yuval-noah-harari-hombre-gran-trafico-datos_0_S1uHys317.html
    HISTORIA DE LA HUMANIDAD

    Yuval Noah Harari: “Quizá seamos una de las últimas generaciones de sapiens”

    • El profesor de historia y escritor israelí cree que en el próximo siglo o dos "los humanos se destruirán a sí mismos o mejorarán hacia algo completamente diferente"
    Yuval Noah Harari: “Quizá seamos una de las últimas generaciones de sapiens”
    El profesor de historia y escritor israelí Yuval Noah Harari cree que probablemente la nuestra sea una de las últimas generaciones de Homo sapiens, ya que en el próximo siglo o dos "los humanos se destruirán a sí mismos o mejorarán hacia algo completamente diferente". Lo que venga será tan distinto, detalla este historiador, que superará las diferencias que ahora existen entre el hombre moderno y neandertales o chimpancés.
    Según Harari, en las próximas décadas "vamos a convertirnos en dioses", ya que "adquiriremos habilidades que tradicionalmente se pensaban que eran habilidades divinas"; en particular, capacidades para la ingeniería o para crear vida.
    Los principales productos de la economía del siglo XXI no serán los textiles, vehículos y armas, sino más bien cuerpos, cerebros y mentes
    YUVAL NOAH HARIRI
    "Al igual que en la Biblia Dios creó animales, plantas y humanos de acuerdo a sus deseos, en el siglo XXI nosotros probablemente aprenderemos a diseñarlos y fabricarlos de acuerdo a los nuestros", afirma vía correo electrónico este profesor en la Universidad Hebrea de Jerusalén, para quien no hay que confundir divinidad con omnipotencia.
    Se usará la ingeniería genética para crear nuevos tipos de seres orgánicos, interfaces cerebro-ordenador para cíborgs y "podemos tener incluso éxito en la creación de seres completamente inorgánicos", opina este historiador, quien resume: "Los principales productos de la economía del siglo XXI no serán los textiles, vehículos y armas, sino más bien cuerpos, cerebros y mentes".
    La mente humana está capacitada para realizar diferentes tareas y de muy diferente índole (y sobre todo dotada de sentido común y conciencia de nosotros mismos, algo que está muy lejos de las máquinas hoy en día
    La mente humana está capacitada para realizar diferentes tareas y de muy diferente índole (y sobre todo dotada de sentido común y conciencia de nosotros mismos, algo que está muy lejos de las máquinas hoy en día (mennovandijk / Getty Images/iStockphoto)
    Esto no solo será una de las mayores revoluciones de la historia, sino la mayor revolución de la biología, según Harari, quien denomina a los "descendientes" del Homo sapiens, Homo deus, por sus "poderes divinos de creación y destrucción".
    En su libro Homo deus. Breve historia del mañana (editorial Debate), Harari explica que este cambio será gradual "y no un apocalipsis estilo Hollywood. El Homo sapiens no será exterminado por una sublevación de robots, sino que es más probable que se mejore a sí mismo paso a paso y que se una a robots y ordenadores".
    No será un apocalipsis estilo Hollywood
    Esto no ocurrirá ni en un día ni en un año, de hecho ya está ocurriendo por medio de innumerables actos mundanos: millones de personas a diario deciden conceder a su teléfono inteligente un poco más de control sobre su vida o probar un nuevo medicamento antidepresivo más eficaz.
    Harari defiende además que en las últimas décadas se ha conseguido controlar la hambruna, peste y guerra. No es que se hayan resuelto por completo, pero han dejado de ser fuerzas de la naturaleza incomprensibles e incontrolables para transformarse en retos manejables: cuando escapan a nuestro control, sospechamos que alguien debe de haberla fastidiado.
    La obesidad infantil, un problema social a nivel mundial
    La obesidad infantil, un problema social a nivel mundial (kwanchaichaiudom / Getty)
    "Por primera vez en la historia hoy en día mueren más personas por comer demasiado que por comer demasiado poco (...). A principios del XXI el humano medio tiene más probabilidades de morir de un atracón en un McDonald's que a consecuencia de una sequía, el ébola o un ataque de al-Qaeda".
    Si estamos poniendo bajo control el hambre, peste y guerra, se pregunta ¿qué las reemplazará en los primeros puestos de la agenda humana?, una cuestión que se torna "doblemente urgente" dados los inmensos nuevos poderes de la biotecnología y tecnología de la información.
    Los nuevos objetivos de la humanidad
    Inmortalidad, felicidad y divinidad
    Probablemente, continúa, los próximos objetivos de la humanidad sean precisamente la inmortalidad, felicidad y divinidad. "Es vital pensar en la nueva agenda de la humanidad porque tenemos cierto margen de elección con respecto a las nuevas tecnologías", expone. No obstante, asegura a Efe que "si malinterpretamos las amenazas de guerra nuclear, el cambio climático y la interrupción tecnológica, tal vez nunca tengamos una segunda oportunidad".
    Preguntado por Donald Trump, concluye: éste, el 'brexit' y el surgimiento de movimientos nacionalistas en otras partes del mundo suponen un desarrollo muy peligroso. En el pasado, el nacionalismo era peligroso porque engendró la guerra, pero ahora lo es aún más porque, además de fomentar las guerras, es probable que impida a la humanidad resolver sus problemas existenciales. "Espero que la gente despierte a tiempo. Para eso, probablemente necesitemos una nueva ideología global que una a la humanidad".
    Espero que la gente despierte a tiempo. Para eso, probablemente necesitemos una nueva ideología global que una a la humanidad

    http://www.lavanguardia.com/vida/20170204/414004236012/yuval-noah-harari-quiza-seamos-una-de-las-ultimas-generaciones-de-sapiens.html

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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