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    domingo, 24 de junio de 2018

    Crisis mundial Cuando el clima es el peor villano y Claves para entender el calentamiento global

    Campo de refugiados. Mujeres africanas llenan bidones de agua enDadaab, Kenia

    Crisis mundial

    Cuando el clima es el peor villano

    Los migrantes por cambio climático crecen de a millones, pero no cuentan con un marco legal que pueda otorgarles el estatus de refugiados.
    Martín De Ambrosio


    Si, parafraseando al historiador Eric Hobsbawm, el siglo XVIII fue el de la revolución industrial, el siglo XIX el de las revoluciones políticas y el siglo XX el de las guerras mundiales, es posible que el siglo XXI sea el siglo de las migraciones masivas debido al cambio climático, antes que el siglo de cualquier adelanto o bagatela tecnológica que se quiera vender. Los números que manejan expertos y organismos internacionales variopintos son contundentes y, de tan grandes, se transforman en difíciles de asimilar. Pero queda un concepto: las condiciones de vida empeorarán para una parte importante de la humanidad, que llegará a nueve mil millones de miembros en 2050. He aquí (algunas de) las cifras, extraídas de diversos y recientes informes o investigaciones: Cada segundo, una persona resulta desplazada por un desastre climático. Solo en 2015, más de 19,2 millones de seres humanos huyeron de desastres en 113 países. Esos desastres desplazan entre tres y diez veces más personas que los conflictos o las guerras en todo el mundo (Consejo Noruego para Refugiados).
    Habrá 200 millones de migrantes ambientales hacia 2050, ya sea dentro de sus países o en el extranjero, en una situación permanente o temporal (Organización Internacional para las Migraciones, OIM).
    El cambio climático podría obligar a casi 140 millones de personas en el sudeste asiático, América latina y África subsahariana a migrar internamente en sus países para el año 2050: unas ochenta millones de África, cuarenta millones de Asia y otros diecisiete de Latinoamérica (Banco Mundial).
    Sin embargo, aunque puede haber un factor predominante (típicamente, la guerra) está claro que los motivos que impulsan una migración no siempre son tan nítidos, ni monocausales, y danzan entre subjetividades, anhelos y hasta posibilidades culturales de decidir dejar el lugar donde se nació para partir a lo muchas veces desconocido. “No hay ciencia que permita separar estresores climáticos de estresores económicos, educativos, razones de reunificación familiar, posibilidad de acceso a medicina, entre otros”, dice Cosmin Corendea, experto en temas legales del Instituto para el Ambiente y la Seguridad Humana de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-EHS, por sus siglas en inglés). “Pero el clima sí representa uno de los más acentuados y acelerados estresores que fuerza a la gente a migrar. Y es algo que afecta a todas las regiones: migración y cambio climático son procesos globales y en aumento”, agrega. Para Corendea se trata de un fenómeno que llegó para quedarse: “Mi investigación demuestra que globalmente el 30% de la gente afectada por el cambio climático decide migrar después del primer impacto. No hay dudas de que el número de gente que migrará se incrementará”, dice el autor del libro Legal protection of the sinking islands refugees (“La protección legal de los refugiados de las islas que se hunde”, aún sin versión española).
    Pese a que existen algunos enfoques que adjudican al clima, y a sus cambios, todo tipo de movimientos sociales y políticos –desde revoluciones hasta la caída del Imperio romano– lo más razonable sería que interactuaran para acentuar dramas sociales, conflictos y guerras ya existentes. Por lo menos hasta el momento en que las guerras del agua sean algo más explícitas, si es que eso sucede.
    Clima legal
    El señor se llama Ioane Teitiota. El nombre quizá no diga mucho. Es más, para buena parte de la humanidad ni siquiera es conocido el país-isla donde nació y vive: Kiribati. Son pedazos de tierra que están literalmente en medio del océano Pacífico, unos 32 atolones e islas de coral que se independizaron de Gran Bretaña en 1979 y recién pudieron ser admitidos como miembros plenos de las Naciones Unidas en 1999. Con el aumento de los niveles del mar debido al cambio climático, saben que es muy posible que la república no pueda sobrevivir –la isla principal está apenas tres metros sobre el nivel del mar en su punto más alto– y el destino de los 110.000 compatriotas de Teitiota es una incógnita (qué pasará con sus pasaportes, por ejemplo). En 2007 Teitiota miró el mar en lontananza y pensó que Nueva Zelanda podría ser una tierra de altas oportunidades. Pero duró poco su batalla por ser el primer refugiado climático de la historia. Su visa expiró en 2011 y en 2015 el segundo país de Oceanía lo deportó. De todos modos, de regreso en su hogar y con sus cinco hijos con problemas de salud debido a enfermedades causadas por el agua de napas contaminadas (colectan agua potable de la lluvia), aún tiene esperanzas. El partido verde neocelandés ha puesto en consideración un proyecto de visas para refugiados por causas climáticas que serviría para él y para desplazados de otras islas del Pacífico, que están en el horno climático. Sus defensores dicen que se trata de un experimento humanitario. Pero por ahora no es algo generalizado, ni mucho menos.
    Es más, de hecho, a la Convención de Refugiados de 1951 (y su protocolo de 1967) no se le ocurrió ni por asomo la posibilidad de ese tipo de migrantes ambientales y se limitó a perseguidos por raza, nacionalidad, religión y política, en el delicado contexto de la posguerra. Legalmente, los refugiados climáticos no existen, y un tifón, por asesino que sea, no es lo mismo que un gobierno dictatorial asesino. Si bien algunos promueven la modificación de ese tratado para adecuarlo al siglo XXI, la mayoría de los expertos tampoco presiona para que eso suceda. Corendea dice que “sería como abrir la caja de Pandora”, ya que apenas los estados pueden respetar esa normativa internacional como para sumar nuevas obligaciones. Hasta el propio Acnur (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) rechaza el uso de términos como refugiados ambientales o refugiados climáticos. “Varios países han incluido disposiciones por medio de las cuales las personas afectadas por los desastres naturales que ya están en ese país no serían retornadas a sus países de origen si ya están en el extranjero y gozarían de una forma de protección temporal. Sin embargo, la gran mayoría de los Estados no prevé en sus marcos jurídicos la entrada y residencia legal, incluso temporal, de las personas expuestas a los impactos del cambio climático o los residentes de las islas en peligro por el aumento del nivel del mar”, señala el informe de casi doscientas páginas titulado Migraciones, ambiente y cambio climático. Estudios de caso en América del Sur, de la OIM-ONU, y fechado en agosto de 2017.
    Los nuevos migrantes deben saltar ese muro legal. Casi tan real como el que la India construyó para evitar la llegada de gente de Bangladesh, uno de los países más poblados y pobres del mundo y afectadísimo por el cambio climático.
    “El homo è mobile”
    Lo cierto es que, con muros o sin ellos, la humanidad es algo que se mueve. El mismo impulso que llevó a los viejos Homo sapiens a salir de África, cuna de la especie, y adaptarse a la vida en todos los continentes e islas en algunos pocos miles de años (y quizá al espacio exterior relativamente pronto), es el ímpetu que lleva a buscar nuevos amaneceres. Por lo menos a un buen porcentaje de intrépidos o quienes no tienen nada que perder, por vocación aventurera o necesidad extrema: cada tanto se subraya que el cambio climático impactará, cómo no, más en los pobres y desahuciados de este mundo.
    Pero el asunto no se pone en agenda (sólo) por cuestiones humanitarias. Las chances de que Europa tenga oleadas migratorias aún más fuertes que las actuales son un vaticinio basado en datos contundentes. Uno, dos, tres, miles de Lampedusas; uno, dos, tres, miles de Sirias es el temor entre los dueños del más rico de los continentes. Lo describió con crudeza el general estadounidense retirado Stephen Cheney: “Si Europa cree que hoy tiene un problema de migración, que esperen a ver dentro de veinte años. Cuando el cambio climático afecte a los africanos del Sahel y los impulse a salir de su continente ya no hablaremos de uno o dos millones sino de diez o veinte millones”, declaró al diario inglés The Guardian.
    En ese contexto, la predicción es que América latina verá más migraciones internas –es decir, dentro de cada país– por la intensificación del cambio climático. “Respecto de Europa, América latina tiene una ventaja y es que se trata de economías parejas, lo que hace que no haya destinos (países) más receptivos que otro. Lo esperable es que la gente decida cambiar de país una vez agotadas las soluciones internas a sus problemas. Ahí posiblemente lo hagan hacia economías más avanzadas, como Chile y Argentina, con políticas más liberales y oportunidades económicas”, afirma Corendea.
    En Argentina, hoy las migraciones se concentran en –y desde– áreas metropolitanas. “Las poblaciones de menos renta migran y ocupan suelo informal, bajo cota de inundación o en zonas contaminadas. Hay un migrante tipo que vive en áreas problemáticas”, dice Gabriela Merlinksy, investigadora del Conicet en el Instituto Gino Germani. Si bien Merlinsky reconoce que la conexión de estas situaciones con el cambio climático es indirecta, se agrava por esta condición global y la falta de coordinación local entre distintas áreas de los gobiernos y jurisdicciones. En este sentido, no obstante, la migración actual es distinta a la clásica del primer peronismo: “No se trata ahora de una migración del campo a la ciudad sino de ciudad a ciudad, y unas de las causas de estas migraciones internas típicas son las inundaciones”. Merlinsky agrega que también faltan medidas de adaptación materiales y de las llamadas “no estructurales”, en referencia al estatus legal y al ordenamiento de los territorios.
    El citado informe de la OIM para América del Sur aborda el caso de las inundaciones de Luján, en provincia de Buenos Aires, como ejemplo de migraciones dentro de una nación. A diferencia de lo estudiado para situaciones de otros países de la región, donde la relación entre pobreza, acceso a los recursos de producción, nivel de vulnerabilidad y desplazamiento se da en los grupos más pobres dentro de la sociedad, en Luján la zona de inundación también incluye barrios de clase media del casco urbano. Otro caso, el de las inundaciones en Córdoba por una mezcla de lluvias infrecuentes más desmontes para emprendimientos inmobiliarios, es casi el arquetipo de lo que se hace mal. El conocimiento técnico para evitar esas situaciones está; falta que se dé a conocer y que decisores políticos y económicos (inversores) tomen nota a la hora de producir.
    Decía Borges que estaba bien que en el Corán no se nombrara a los camellos porque eso significaba que estaba escrito desde adentro, sin una mirada exótica. Progresivamente, sin un punto de inflexión, el cambio climático se está convirtiendo en el telón de fondo de las catástrofes humanas poco advertidas y de movimientos migratorios masivos. Y, lo que es peor, sin un responsable definido: si en el siglo XX estaba claro que la Segunda Guerra Mundial fue una guerra causada por un gobierno concreto y con una clara ideología, para remontarse al nacimiento del cambio climático originado por la actividad humana hay que ir hasta la tecnología que permitió usar combustibles fósiles para hacer andar industrias y economías, y la acumulación de capital que permitió la aparición de la burguesía industrial. Es decir, algo difuso que pasó en Inglaterra y se derramó primero por Europa hace más de dos siglos y cuyas consecuencias se sienten cada vez más.
    *De Ambrosio es autor de Todo lo que necesitás saber del cambio climático (Paidós). Fue becado por la Kavli Foundation.

    https://www.clarin.com/revista-enie/ideas/clima-peor-villano_0_BkX0KBgWQ.html

    Diez cosas que debes saber sobre el cambio climático

    • Claves para entender el calentamiento global
    Diez cosas que debes saber sobre el cambio climáticoPingüino Papua adentrándose en el mar en la isla Livingston. EFE/Felipe Trueba
    1. ¿Qué es el cambio climático? El cambio climático es la variación global del clima de la tierra. A lo largo del tiempo geológico se han producido cambios climáticos debido a causas naturales, de manera que la temperatura del planeta ha sido mucho más alta o mucho más baja que los 15 grados centígrados actuales. Lo que diferencia el cambio climático actual de los anteriores es la rapidez con la que se está produciendo y que, según el consenso científico, su origen no se debe a las variaciones naturales sino a los combustibles fósiles emitidos por el hombre desde comienzos de la era preindustrial.
    2. ¿Por qué la acción humana es responsable del cambio climático actual? Los científicos afirman que si el cambio climático actual fuera culpa de la radiación solar o de un agente externo, como sostienen los negacionistas, sería la parte exterior de la atmósfera la que se calentaría. Sin embargo, la ciencia ha constatado que lo que se calienta es la parte baja debido “al efecto invernadero” provocado por los gases que el hombre emite desde la tierra, mientras que la parte superior se está enfriando. Toda la estructura de la atmósfera se está alterando debido a la acumulación de estos gases.
    3. ¿Cuáles son los gases de efecto invernadero (GEI)? Son aquellos cuya acumulación está provocando el calentamiento de la atmósfera. Los tres gases principales son el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O). En menor cantidad y significación hay otros gases como los Hidrofluorocarbonos (HFC), Perfluorocarbonos (PFC) y Hexafluoruro de azufre (SF6).
    4. ¿Por qué la temperatura del planeta no debe superar los dos grados a finales de siglo? Porque todo en el planeta funciona por reacciones químicas. Las reacciones químicas dependen de la temperatura, por lo que al alterar la temperatura cambian las reacciones químicas y con ello el equilibrio del planeta. Un estudio del Instituto Postdam para la Investigación del Impacto Climático cifró en dos grados la “rotura” del equilibrio que “nos llevaría al desastre”. El Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de la ONU (IPCC) suscribe esa cifra.
    5. ¿Qué actividades contribuyen más al cambio climático? El consumo de energía (72,1%), la agricultura (11,1%), la Industria (5,8%), el cambio de uso de la tierra y la deforestación (5,7%), los residuos (3,1%) y el fuelóleo, la parte de combustible más pesado que se extrae del petróleo (2,2%).
    6. ¿Cuánto se ha calentado ya el planeta? La Agencia Meteorológica británica anunció recientemente que la temperatura ha aumentado 1,02 grados desde la época preindustrial. La concentración de CO2 en la atmósfera superó por primera vez el récord histórico de 400 partes por millón en 2013.
    7. ¿Cómo se ha evidenciado el cambio climático? Según el último informe del IPCC los impactos del calentamiento se han hecho notar ya en todos los continentes. El nivel del mar sube 3 milímetros al año (según los satélites), los glaciares se deshielan , retroceden las capas de hielo, existen cambios en la vegetación y la fauna, o impactos severos sobre los arrecifes de coral. La productividad de algunas cosechas ha disminuido, y se han visto también cambios en la salud, sobre todo por el aumento de muertes por olas de calor .
    8. ¿Cómo afectará el cambio climático al ser humano? Escasez de agua, inseguridad alimentaria, daños y pérdidas humanas por fenómenos meteorológicos extremos cuya intensidad y frecuencia está previsto que aumente, como inundaciones, tormentas, olas de calor o sequías. Habrá lugares del mundo donde la vida sería imposible o bien por la subida del nivel del mar o por las altas temperaturas en determinados momentos del año. La Organización Mundial de la Salud prevé que aumente la propagación de diversas enfermedades como malaria, dengue, fiebre amarilla y el cólera; que empeorará la contaminación ambiental; o que el aumento de temperatura y la falta de agua elevarán el número de personas desnutridas.
    9. ¿Cuáles son los 10 principales países emisores? China (25,3% de las emisiones mundiales), Estados Unidos (14,4%), la Unión Europea (10,16%), India (6,96%), Rusia (5,36%), Japón (3,11%), Brasil (2,34%), Indonesia (1,76%), México (1,67), e Irán (1,65%).
    10. ¿Qué debemos hacer para que las consecuencias del cambio climático no sean catastróficas? El IPCC propone una reducción de emisiones de entre un 40 y un 70% en 2050, y una disminución a cero a finales de siglo. EFE

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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