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    martes, 12 de junio de 2018

    Anna Ajmátova - Todo me ha sido arrebatado




    Todo me ha sido arrebatado: el amor y la fuerza.
    Mi cuerpo, precipitado dentro de una ciudad que detesto,
    no se alegra ni con el sol. Siento que mi sangre
    congelada está.

    Burlada estoy por el ánimo de la Musa
    que me observa y nada dice,
    descansando su cabeza de oscuros rizos,
    exhausta, sobre mi pecho.

    Sólo la Conciencia, más terrible cada día,
    enfurecida, exige cuantioso tributo.
    Y para responder, me cubro el rostro con las manos,
    porque he agotado mis lágrimas y mis excusas.

    (Sebastopol, octubre de 1916)


    Traducción. Kyra Galván
    Imagen: Nathan Isaevich Altman, óleo sobre tela, 1914


    A la ciudad de Pushkin

    1
    ¿Qué puedo hacer? Ellos te destruyeron,
    ¡Qué encuentro más cruel que el separarse!
    Aquí hubo un surtidor, allá alamedas,
    Más a lo lejos verdecía el parque...
    La aurora más rosada que ella misma
    Fue aquél abril. Olor a húmeda tierra,
    A primer beso...

    2
    Las hojas de este sauce en el siglo pasado se murieron,
    Para brillar cien veces más lozanas en la forma de un verso.
    Las rosas se trocaron en purpúreas rosaledas silvestres,
    Pero los himnos de la escuela siguen brotando sin desánimo.
    ¡Medio siglo pasó! Fui premiada por la divina suerte
    Y en los días violentos olvidé el fluir de los años.
    ¡Ya no voy por allí! Pero a la orilla del río de la muerte,
    Yo llevaré mis trémulos jardines de Tsárskoie Seló.

    Versión de Rafael Alberti


    Cuando escuches el trueno me recordarás...
    Cuando escuches el trueno me recordarás
    Y tal vez pienses que amaba la tormenta...
    El rayado del cielo se verá fuertemente carmesí
    Y el corazón, como entonces, estará en el fuego.

    Esto sucederá un día en Moscú
    Cuando abandone la ciudad para siempre
    Y me precipite hacia el puerto deseado
    Dejando entre ustedes apenas mi sombra.

     

    Cuando la luna es de melón... 

    Cuando la luna es de melón una tajada en la ventana
    Y en redor es la calina cerrada la puerta y la casa encantada
    Por las azules ramas de glicinas y en la fuente de arcilla hay agua fría
    Y la nieve del paño y arde una bujía de cera
    Tal que en la niñez, mariposas zumban
    La calma, que no oye mi palabra, retumba
    Entonces de lo negro de rincones rembrandtianos algo se ovilla de pronto
    Y se esconde allí a mano, pero no me estremezco, ni me asusto siquiera...
    La soledad en sus redes me hizo prisionera
    El gato negro el alma me mira, como ojos centenarios
    Y en el espejo mi doble es tal vez mi contrario.
    Voy a dormir dulcemente, buenas noches, noche.
    Versión de María Teresa León


    Dedicatoria

    Las montañas se doblan ante tamaña pena
    Y el gigantesco río queda inerte.
    Pero fuertes cerrojos tiene la condena,
    Detrás de ellos sólo "mazmorras de la trena"
    Y una melancolía que es la muerte.

    Para quién sopla la brisa ligera,
    Para quién es el deleite del ocaso -
    Nosotras no sabemos, las mismas por doquiera,
    Sólo oímos el odioso chirriar de llaves carceleras
    Y del soldado el pesado paso.

    Nos levantamos como para la misa de madrugada,
    Caminábamos por la ciudad incierta,
    Para encontrar una a la otra, muerta, inanimada,
    Bajo el sol o la niebla del Neva más cerrada,
    Mas la esperanza a lo lejos canta cierta...

    La sentencia... y las lágrimas brotan de repente,
    Ya de todo separada,
    Como arrancan la vida al corazón, dolorosamente,
    Como si hacia atrás la derribaran brutalmente,
    Pero marcha... vacila... aislada...

    ¿Dónde están ahora aquellas compañeras del azar,
    De mis años de infierno desnudo?
    ¿En la borrasca siberiana cuál es su soñar,
    Qué imaginan en el círculo lunar?
    A vosotras os envío mi adiós y mi saludo
    Versión de Jorge Bustamante García


    El poeta

    Piensas que esto trabajo, esta vida despreocupada
    Escuchar a la música algo y decirlo tuyo como si nada.
    Y el ajeno scherzo juguetón meterlo en versos mañosos
    Jurar que el pobre corazón gime en campos luminosos.
    Y escucharle al bosque alguna cosa y a los pinos taciturnos ver
    Mientras la cortina brumosa de niebla se alza por doquier.
    Tomo lejos o a mi vera, sin sentir culpa a mi turno
    Un poco de la vida artera y el resto al silencio nocturno.
    Versión de Rafael Alberti
     

    Estamos tan intoxicados uno del otro...

    Estamos tan intoxicados uno del otro
    Que de improviso podríamos naufragar,
    Este paraíso incomparable
    Podría convertirse en terrible afección.
    Todo se ha aproximado al crimen
    Dios nos ha de perdonar
    A pesar de la paciencia infinita
    Los caminos prohibidos se han cruzado.
    Llevamos el paraíso como una cadena bendita
    Miramos en él, como en un aljibe insondable,
    Más profundo que los libros admirables
    Que surgen de pronto y lo contienen todo.


    Versión de Jorge Bustamante García


    Fragmento

    Me pareció que las llamas de tus ojos
    Volarían conmigo hasta el alba.
    No pude entender el color,
    De tus ojos extraños.
    Todo alrededor palpitaba
    Nunca supe si eras mi enemigo, o mi amigo,
    Y si ahora era invierno o verano.
    21 de junio de 1959 Moscú

    Versión de Jorge Bustamante García 


     

    Hay en la intimidad un límite sagrado...
    Hay en la intimidad un límite sagrado
    Que trasponer no puede aun la pasión más loca
    Siquiera si el amor el corazón desgarra
    Y en medio del silencio se funden nuestras bocas.

    La amistad nada puede, nada pueden los años
    De vuelos elevados, de llameante dicha,
    Cuando es el alma libre y no la vence
    La dulce languidez del goce y la lascivia.

    Pretenden alcanzarlo mentes enajenadas,
    Y a quienes lo trasponen los colma la tristeza.
    ¿Comprendes tú ahora por qué mi corazón
    No late a ritmo debajo de tu diestra?

    Versión de María Teresa León


    La canción de la última cita

    Se enfriaba, desvalido, mi pecho,
    pero eran ligeros mis pasos.
    Me puse en la mano derecha
    el guante de la mano izquierda.

    ¡Me pareció que había muchos peldaños
    aunque sabía que eran sólo tres!
    Un murmullo otoñal entre los arces
    me pidió: “¡Muere conmigo!

    ¡Oye: una suerte penosa,
    inconstante y mala me engañó!”
    Le contesté: “¡Querido mío:
    a mí también. Contigo moriré!”

    Esta es la canción de la última cita.
    Eché una mirada a la casa sombría.
    Tan sólo en la alcoba ardían las velas
    con una llama indiferente y mustia.

    1912

    Versión de Jorge Bustamante García

     


    La musa

    Cuando en la noche oscura espero su llegada,
    Se me antoja que todo pende de un hilo.
    ¿Qué valen los honores, la libertad incluso,
    cuando ella acude presta y toca el caramillo?
    Mira, ¡ahí viene! Ella se echa a un lado el velo
    Y se me queda mirando larga y fijamente. Yo digo:
    "¿Has sido tú la que le dictó a Dante las páginas sobre el infierno?"
    Y ella responde: "Yo soy aquella."
    Versión de María Teresa León

     

    La tierra natal

    No la llevamos en oscuros amuletos,
    Ni escribimos arrebatados suspiros sobre ella,
    No perturba nuestro amargo sueño,
    Ni nos parece el paraíso prometido.
    En nuestra alma no la convertimos
    En objeto que se compra o se vende.
    Por ella, enfermos, indigentes, errantes
    Ni siquiera la recordamos.

    Sí, para nosotros es tierra en los zapatos.
    Sí, para nosotros es piedra entre los dientes.
    Y molemos, arrancamos, aplastamos
    Esa tierra que con nada se mezcla.
    Pero en ella yacemos y somos ella,
    Y por eso, dichosos, la llamamos nuestra.

    Versión de María Fernanda Palacio



     
    Llegué a visitar al poeta

                                                         A Alexander Blok
    Llegué a visitar al poeta
    Exactamente al mediodía, un domingo.
    En el cuarto espacioso reinaba el silencio
    Afuera, en la calle, hacía frío.
    Un sol agradable se paseaba
    Sobre el tupido humo grisazul...
    El poeta me miraba fijamente,
    En silencio, como un gran anfitrión.
    Es mejor ser cuidadosa
    Y no mirar nunca a sus ojos;
    Son ojos tan extraños
    Que jamás se pueden olvidar.
    No olvidaré ese encuentro
    Aquel brumoso mediodía de domingo
    A las orillas del Neva
    En una casa grande y gris.
    Versión de Jorge Bustamante García


    Para muchos

    Soy vuestra voz, calor de vuestro aliento,
    El reflejo de todos vuestros rostros,
    Es inútil el batir del ala inútil:
    Estaré con vosotros hasta el mismo final.

    Y por eso me amáis ávidamente,
    Con todos mis pecados y flaquezas,
    Y por eso me entregasteis sin mirar
    Al mejor de todos vuestros hijos,
    Y por eso no me preguntasteis
    Por ese hijo ni una sola vez,
    Y llenásteis con el humo de alabanzas
    Mi casa ya vacía para siempre.
    Y dicen que más estrechamente ya no es posible unirse
    Y que más irreversiblemente ya no se puede amar...
    Como la sombra quiere separarse del cuerpo,
    Como la carne quiere separarse del alma,
    Así deseo yo que me olvidéis vosotros.

    Versión de María Teresa León



    Soneto de estío

    Más que yo vivirá lo que aquí vive,
    Hasta los nidos de los estorninos,
    Y este aire migratorio que cruzó,
    Aire primaveral, la mar en vuelo.

    La voz eternidad de allá nos llama,
    Del más allá con su invencible fuerza,
    Y por encima del cerezo en flor,
    La luz lunar menguando se derrama.

    Parece que blanquea sin estorbo,
    A través de las verdes espesuras,
    La senda que no digo adónde lleva...

    Allí hay más claridad entre los troncos
    Y todo se asemeja a la arboleda
    Que circunda el estanque en Tsárkoie Seló.
    Versión de María Teresa León



    Sótano del recuerdo

    Es pura tontería que vivo entristecida
    Y que estoy por el recuerdo torturada.
    No soy yo asidua invitada en su guarida
    Y allí me siento trastornada.
    Cuando con el farol al sótano desciendo,
    Me parece que de nuevo un sordo hundimiento
    Retumba en la estrecha escalera empinada.
    Humea el farol. Regresar no consigo
    Y sé que voy allí donde está el enemigo.
    Y pediré benevolencia... pero allí ahora
    Todo está oscuro y callado. ¡Mi fiesta se acabó!
    Hace treinta año se acompañaba a la señora,
    Hace treinta que el pícaro de viejo murió...
    He llegado tarde. ¡Qué mala fortuna!
    Ya no puedo lucirme en parte alguna,
    Pero rozo de las paredes las pinturas
    Y me caliento en la chimenea. ¡Qué maravilla!
    A través del moho, la ceniza y la negrura
    Dos esmeraldas grises brillan
    Y el gato maúlla. ¡Vamos a casa, criatura!

    ¿Pero dónde es mi casa y dónde mi cordura?

    Versión de Jorge Bustamante García


    Unos van por un sendero recto...
    Unos van por un sendero recto,
    Otros caminan en círculo,
    Añoran el regreso a la casa paterna
    Y esperan a la amiga de otros tiempos.
    Mi camino, en cambio, no es ni recto, ni curvo,
    Llevo conmigo el infortunio,
    Voy hacia nunca, hacia ninguna parte,
    Como un tren sobre el abismo.

    Versión de Jorge Bustamante García



       
    Reseña biográfica

    Poeta rusa nacida en Odessa el 23 de junio de 1889.
    Hija de una noble familia de origen tártaro, estudió latín, historia y literatura en Kiev y en San Petersburgo.
    Se casó con Nikolái Gumiliov en 1910, el más sobresaliente escritor del grupo acmeista, con quien viajó por Italia y Francia. Lectora incansable, leía en sus lenguas originales a Baudelaire, Dante, Horacio y Shakespeare.

    Durante muchos años fue silenciada por el régimen soviético. Sus poemas se prohibieron, fue acusada de traición y deportada. A su regreso a Leningrado, en 1944,  produjo su obra más importante, "Requiem",  publicada apenas en 1963. En 1965 fue nombrada Doctor Honoris Causa por la Universidad de Oxford.
    "El correr del tiempo", su última obra, es un balance de su trayectoria de 1910 a 1965.
    Falleció en Moscú en 1966. ©

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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