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    viernes, 12 de enero de 2018

    LA PRIMAVERA DE PRAGA CUMPLE MEDIO SIGLO


     5 enero, 2018   

    El sueño de un “socialismo con rostro humano” fue aplastado por los tanques soviéticos

    El breve período reformista tuvo tres momentos clave: el congreso de los escritores checoslovacos, las manifestaciones estudiantiles y el enfrentamiento de los comunistas reformadores con los inmovilistas.

    Foto: Alexander Dubcek

    Hace 50 años, el 5 de enero de 1968, Alexander Dubcek, un sui generis dirigente del Partido Comunista de Checoslovaquia, impulsó en su país el sueño de un socialismo más abierto conocido como la Primavera de Praga, una efímera etapa aplastada sin piedad por los tanques soviéticos apenas ocho meses después.


    Desde finalizada la Segunda Guerra Mundial (1945), Checoslovaquia (hoy República Checa y Eslovaquia) se había consolidado como uno de los países más avanzados de la Europa de postguerra, donde el intento de construcción del socialismo se fundamentaba en un fuerte consenso y apoyo popular. Ese apoyo, aparte de la contención social que implicaba el sistema, tenía su origen más inmediato en el decisivo papel desempeñado por los luchadores comunistas en la activa resistencia de checos y eslovacos contra el nazismo.

    La muerte de Stalin (1953) y la llegada al poder en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) de Nikita Kruschev –con ideas reformistas– facilitaron que en Checoslovaquia se diera un periodo de “desestalinización” que empujó la presión pública por reformas más sustanciales. En 1968, Dubcek, tras ser nombrado nuevo líder del PC checoslovaco, inició una serie de reformas radicales y declaró que el partido seguiría una política de “socialismo con rostro humano”, que entre otros elementos incluía una reducción del control burocrático y mayor tolerancia hacia los deseos libertarios de los ciudadanos. El breve período reformista tuvo tres momentos clave: el congreso de los escritores checoslovacos, que exigieron la puesta en práctica de las libertades ciudadanas reconocidas en la Constitución socialista; las manifestaciones estudiantiles; y el enfrentamiento de los comunistas reformadores con los sectores más inmovilistas del partido.



    En la medida en que fue quedando claro, el intento de Dubcek –no meramente nominal, sino concreto– de construcción de una sociedad socialista por fuera de los lineamientos de la URSS, se desató el enfado del Kremlin.

    En plena Guerra Fría, este incipiente proceso de reformas constituía un desafío para la hegemonía de la URSS en Europa Oriental, donde se habían implantado gobiernos comunistas después de la Segunda Guerra Mundial. El temor soviético por los cambios introducidos en Checoslovaquia fue que estos podían llevar a ese país a abandonar el bloque de sus aliados y así sentar un peligroso precedente.

    En agosto de ese año, Dubcek y sus compañeros renovadores dieron otro paso adelante publicando en la prensa los nuevos estatutos del partido. Incluían conceptos nuevos, como socialismo humanitario y democrático. Para los sectores más tradicionalistas del comunismo checoslovaco, estas nuevas categorías así como su nuevo lenguaje representaban una claudicación y eran indicio de traición, de abandono, de inadmisible restauración de la cultura burguesa.

    “Danubio” fue el nombre en clave del plan de ataque militar, que se inició el 20 de agosto a las 11 de la noche. Con el beneplácito de los gobiernos de la Unión Soviética, la República Democrática Alemana, Polonia, Bulgaria y Hungría, 200 mil soldados y unos 5.000 tanques del Pacto de Varsovia atravezaron la frontera checoslovaca. Precedidos por las tropas aerotransportadas, los tanques invasores entraron en Praga seis horas más tarde, a las 5 de la mañana del 21 de agosto. La ocupación de Checoslovaquia causó un centenar de muertos y fue seguida por una ola de emigración nunca vista antes, que se detuvo poco tiempo después. Se estima que 70 mil personas huyeron de inmediato, y en total se llegó a 300 mil emigrantes.

    “Me hicieron esto a mí, a mí que he dedicado toda mi vida a la cooperación con la Unión Soviética. Es la mayor tragedia de mi vida”, lamentó Dubcek antes de ser arrestado, deportado a Moscú y obligado a firmar un protocolo humillante sobre “la normalización de la situación”.

    http://elortiba.org/la-primavera-de-praga-cumple-medio-siglo/

    HISTORIA DE PRAGASe cumplen 50 años del efímero 

    sueño conocido como la 

    'Primavera de Praga' 

    El proceso comenzó el 5 de enero de 1968 con la elección de 
    Alexander Dubcek a la cabeza del Partido Comunista y su 
    intento de introducir un "socialismo con rostro humano"



    Entrada de las tropas soviéticas a la ciudad de Praga

     El fin de la censura, la rehabilitación de presos políticos y más libertades artísticas eran solo algunos de los hitos de la 'Primavera de Praga', el efímero sueño democrático que comenzó hace 50 años en la entonces Checoslovaquia y que terminó medio año más tarde cuando el país fue invadido por la URSS y sus aliados del Pacto de Varsovia (salvo Rumanía).
    El proceso comenzó el 5 de enero de 1968, o sea, este viernes se cumple medio siglo, con la elección de Alexander Dubcek a la cabeza del Partido Comunista (KSC) y su sueño de un "socialismo con rostro humano" que despertó expectativas de una auténtica democracia en medio de un creciente malestar social.
    Los cortes de suministro eléctrico eran frecuentes y en las tiendas apenas había mercancías, todo ello por las rigideces de los planes quinquenales dictados por una economía centralizada.
    Con los primeros indicios de apertura en 1968, muchos estaban contentos "porque se habían abierto algunas esperanzas y empezó a hablarse de libertad", recuerda Felipe Serrano, hijo de un exiliado republicano español y entonces estudiante de Filología alemana e inglesa en Praga.
    Todo parecía encaminarse hacia una sociedad abierta y libre en la Checoslovaquia de Dubcek
    La legalización de partidos políticos y sindicatos, la libertad de prensa, el derecho a la huelga. Todo parecía encaminarse hacia una sociedad abierta y libre en la Checoslovaquia de Dubcek.
    Entre las conquistas políticas y sociales logradas en la breve 'Primavera de Praga' destaca la rehabilitación de intelectuales de renombre, un paso que siguió a la vuelta a las librerías de sus obras.
    Gente como Vaclav Cerny, catedrático de Literatura Comparada, o Jan Patocka, un conocido filósofo personalista, volvieron a enseñar en su respectiva cátedra universitaria.
    Es también el momento cuando se consolida la llamada 'Nueva Ola' del cine checoslovaco, nacida a comienzos de la década de 1960, con directores como Milos Forman, Jiri Menzel o Vera Chytilova.
    El arte plástico fue testigo del retorno de las vanguardias checas, ignoradas durante las década anterior por ser "consideradas exponentes de la decadencia burguesa", recuerda Serrano, quien había llegado al país con seis años en 1951.
    Con la vuelta paulatina a las salas de exposición de obras de surrealistas como Toyen, Styrsky o Medek "se recuperó algo del contexto y continuidad cultural" del país, asegura.
    Podían verse de nuevo en esos años sesenta obras del 'teatro del absurdo' salidas de la pluma del dramaturgo y futuro presidente checoslovaco Vaclav Havel, o escenificaciones más clásicas de Pavel Kohout, un ferviente comunista que no pudo luego ocultar su decepción con el sistema.
    Praga también vio nacer asociaciones políticas como el 'Club de Independientes Comprometidos' (KAN) o el 'Club 231', que agrupaba antiguos presos políticos del comunismo.
    Muchos en aquella sociedad en efervescencia "se creyeron que las cosas iban a volver a ser normales, de que habría libertad intelectual, pero también podían darse cuenta que eso no duraría", afirma Serrano, un editor y traductor hoy jubilado en Praga.
    El Kremlin, encabezado entonces por Leonid Brzevniev, veía una amenaza en el gran apoyo popular que estaba obteniendo el camino reformista de Dubcek, y decidió poner fin al experimento ante el temor de que contagiara a todo el bloque comunista.
    Así, el sueño democrático checoslovaco duró apenas siete meses y en la noche del 20 al 21 de agosto de 1968 unos 200.000 soldados y más de 2.000 tanques de los ejércitos de cinco países del Pacto de Varsovia -la Unión Soviética, Alemania Oriental, Bulgaria, Polonia y Hungría- invadieron el país centroeuropeo.
    Aunque Dubcek pidió a la población no resistir con las armas a los invasores, los enfrentamientos en las calles se saldaron con más de 70 muertos y 700 heridos, mientras que unos estimados 300.000 checoslovacos lograron emigrar a Occidente.
    Expulsado del partido y sustituido por Gustáv Husák en abril de 1969, Dubcek fue luego obligado a trabajar como oficial forestal. Husák dispuso de poderes ilimitados para llevar a cabo una depuración ideológica de la sociedad y dio marcha atrás en todas las reformas de su antecesor.
    Dubcek, por su parte, recibió, en 1989, el premio Sarajov que concede el Parlamento Europeo para la Libertad de Conciencia. Tres años después, en noviembre de 1992, Dubcek murió a los 70 años en un accidente de coche.
     http://www.publico.es/internacional/historia-praga-cumplen-50-anos-efimero-sueno-conocido-primavera-praga.html

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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