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La ocupación del Tercer Reich a Checoslovaquia desde el año 1938 había sido pacífica durante las fases iniciales de la Segunda Guerra Mundial. Sólo el atentado contra uno de los grandes líderes de las SS que acabó con la muerte de Reinhard Heydrich a manos de la Resistencia Checa, propició una brutal represión de las fuerzas germanas que acabó en la tristemente célebre Masacre de Lídice.
Atentado a Heydrich
Bajo el nombre de “Operación Antropoide”, el Primer Ministro del Reino Unido, Winston Churchill, tomó la decisión de potenciar las acciones de la Resistencia Checa en Europa porque desde el año 1938 había sido prácticamente inexistente gracias al buen trato que el Ejército Alemán dispensaba a la población de Chequia, rebautizada como Protectorado de Bohemia-Moravia. Así fue como el Ejecutivo de Operaciones Especiales (SOE) con base en Inglaterra planeó asesinar al gobernador “reichsprotektor” del país, concretamente el general u “SS-Obergruppenführer” Reinhard Heydrich, quién también era el segundo jefe de las SS por detrás del “Reichsführer” Heinrich Himmler y el líder de la Policía de Seguridad (SD). Los ejecutores de la misión serían miembros del Gobierno Checo exiliado en Londres y antiguos veteranos del Ejército Checoslovaco que conformaron un equipo compuesto por tres individuos: Josef Gabcik, Josef Valcik y Karel Svoboda, aunque este último como se lesionó en un salto de instrucción con el paracaídas fue sustituido por Jan Kubis.
A las 22:00 horas del 28 de Diciembre de 1941, un bombardero Halifax de la Fuerza Aérea Real Británica (Royal Air Force o RAF) despegó del Aeródromo de Tangmere en Inglaterra y sobrevoló Francia a través de Le Crotoy y Alemania sobre Dramstadt, donde a punto estuvo de ser derribado por cazas de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) a los que el piloto consiguió despistar cuando el aparato alcanzó Checoslovaquia. Lamentablemente y a causa de una tormenta de nieve, los tres paracaidistas tuvieron que abandonar el avión antes de lo previsto y saltar cerca de la aldea de Nehvizdy, en cuyas inmediaciones fueron recogidos por miembros de la Resistencia Checa que durante varias semanas los ocultaron en Pilsen. Una vez retomada la misión en Praga, los comandos estudiaron los movimientos del coche de Reinhard Heydrich e incluso llevaron a cabo un intento de asesinato colocando un cordón de acero en un bosque por el que solía circular (aunque para su desgracia aquel día no apareció).
Alrededor de las 10:00 de la mañana del 27 de Mayo de 1942, los tres comandos de la Resistencia Checa se apostaron en una curva de la carretera que pasaba por la Calle Kirchmayerova, en donde el “reichsprotektor” Reinhard Heydrich viajaba a diario desde Praga al Castillo de Hradcany, normalmente a bordo de un coche Mercedes Benz con la capota bajada y que siempre reducía la velocidad al girar sobre aquel punto. Según el despliegue de los paracaidistas, su colocación táctica fue la siguiente: Josef Valcik se situó a lo lejos para hacer señales al divisar el vehículo, mientras que Josef Gabcik y Jan Kubis aguardarían a su objetivo, el primero con una metralleta Sten y el segundo con una granada de mano. Así fue como la “Operación Antropoide” se puso en marcha porque en cuanto apareció el coche con Reinhard Heydrich, Josef Gabcik salió de su escondite y apretó el gatillo del subfusil que para su mala fortuna se encasquilló. Acto seguido Jan Kubis arrojó su granada que explosionó cerca de la rueda trasera junto al guardabarros, aunque aparentemente sin daños porque tanto Reinhard Haydrich como el conductor Johannes Klein descendieron del vehículo, sacaron sus pistolas y dispararon contra los comandos. Durante el breve tiroteo el mismo Johannes Klein fue herido levemente por la Sten de Josef Gabcik, lo que permitió a este último huir entre la vegetación junto a Josef Valcik y a Jan Kunis escapar en bicicleta remontando la Calle Kirchmayerova.
Izquierda: Aspecto del coche de Reinhard Heydrich tras el atentado en la Calle Kirchmayerova. Derecha: Fotografía de Reinhard Heydrich.
Según el resultado de la “Operación Antropoide”, Reinhard Heydrich creyó salir ileso del atentado hasta que de repente sintió un fuerte dolor en la espalda cuando descubrió que una esquirla de la granada arrojada por Jan Kubis se le había incrustado en la columna vertebral. Inmediatamente fue trasladado al Hospital Bulovka de Praga y sometido a Rayos X que diagnosticaron la presencia de saturación en su pulmón izquierdo, la rotura de la punta de la undécima costilla y detectaron restos de metralla y tapicería del coche junto al bazo. A raíz de este cuadro clínico fue ingresado de urgencia por septicemia y todo el Hospital Bulovka rodeado por guardias de las SS, quienes prohibieron a los médicos checos atender al herido (por miedo a que trabajasen para la Resistencia Checa), por lo que hubieron de traerse a especialistas alemanes, incluyendo el doctor personal de Heinrich Himmler. Curiosamente y a pesar que durante los días siguientes el “reichsprotektor” mejoró porque se sentaba en la cama e ingería alimentos, de manera inesperada entró en coma irreversible, hasta que ocho días más tarde, a las 4:30 horas del 4 de Junio de 1942, la vida de Reinhard Heydrich se apagó para siempre.
Búsqueda de Culpables
Inmediatamente a la muerte de Reinhard Haydrich, las SS, la Gestapo y la Policía Checa movilizaron hasta un total de 5.000 efectivos en Praga para buscar a los culpables mientras se decretaba el toque de queda, se registraban domicilios sin autorización judicial y se pegaban carteles en los que se anunciaban 10.000 coronas como recompensa para todo aquel que aportase alguna información sobre los asesinos. Afortunadamente, tanto Josef Gabcik como Josef Valcik y Jan Kubis se habían ocultado muy bien en la Cripta de la Iglesia de San Cirilio y San Metodio que se ubicaba en la Calle Resslova de Praga, a los que muy pronto se unieron otros cuatro paracaidistas procedentes de Inglaterra llamados Adolf Opálka, Josef Bublíc, Jan Hrubý y Jaroslav Svarc. No obstante y contra todo lo esperado, un octavo comando que acababa de aterrizar desde Bretaña, el sargento Karel Curda, se sintió tan atraído por el dinero ofertado por los alemanes, que acudió a la Gestapo y proporcionó el nombre de todos los implicados, de las personas que les habían ayudado y las direcciones de los principales responsables de la Resistencia Checa.
Consumada la traición del sargento Karel Curda, un total de 800 tropas de las SS al mando del capitán Karl Von Trenenfeldt, se presentaron en la Iglesia de San Cirilio y San Metodio, en donde detuvieron al sacerdote Vladimir Petrek (quién sería posteriormente ejecutado) y levantaron un cordón policial en torno al edificio; mientras Jan Kubis, Adolf Opálka y Josef Bublík se atrincheraban en la galería superior del coro, y Josef Gabcik, Josef Valcik, Jan Hrubý y Jaroslav Svarc hacían lo propio bajo el suelo de la cripta. De este modo, en cuanto los alemanes irrumpieron en el recinto volando la cerradura de la verja que daba a la escalera de caracol, los checos respondieron disparando y haciendo rebotar una granada que dificultó mucho las cosas a los asaltantes, ya que a continuación se desató un tiroteo de dos horas que costó la muerte a Jan Kubis y Josef Bublík, así como a Adolf Opálka que se suicidó ingiriendo veneno. Curiosamente y aunque los germanos desconocían la existencia del grupo de la cripta, una prenda de ropa olvidada les delató, por lo que acto seguido los guardias de las SS descendieron por la escalera de bajada para ser fácilmente repelidos por las armas automáticas de los checos. A partir de entonces se entabló una negociación en la que se ofreció a los resistentes ser considerados como prisioneros de guerra según la Convención de Ginebra, algo que por supuesto rechazaron, lo que obligó a los germanos a emplear métodos más crueles. En primer lugar, se convocó al Cuerpo de Bomberos de Praga que inundó con mangueras de agua una sección de la cripta, al mismo tiempo en que los alemanes arrojaban granadas de gases lacrimógenos para asfixiarlos (sin éxito porque los checos dispararon a través de los respiraderos). Al cabo de unos minutos, también se recurrió a unos artificieros que volaron con explosivos un boquete en la pared, a cuyo interior fue imposible acceder porque las SS recibieron una lluvia de balas procedentes de la oscuridad. Sin embargo y pese a la heroicidad de los defensores, la resistencia estaba condenada al fracaso, pues en cuanto se agotaron las últimas municiones, los alemanes finalmente tomaron la cripta para encontrar en su interior los cuerpos sin vida de Josef Gabcik, Josef Valcik, Jan Hrubý y Jaroslav Svarc (que previamente se habían suicidado de un tiro en la cabeza).
La muerte de los siete comandos de la Resistencia Checa en la Iglesia de San Cirilio y San Metodio no significó el final de las represalias por el asesinato de Reinhard Heydrich. Casualmente, entre los objetos de uno de los detenidos tras las delaciones del sargento Karel Curda, concretamente del paracaidista Josef Horak, apareció una carta dedicada a su familia que residía en el pueblecito de Lídice. Como el documento no tenía nada de sospechoso por tratarse de un mero escrito personal, los agentes alemanes solamente tomaron la precaución de arrestar e interrogar a la familia de Josef Horak por si existía alguna conexión, aunque como no se pudo sacar ninguna información relevante, en seguida todos sus miembros fueron liberados. Fue entonces cuando la situación se complicó después de que Frantisek Pàla, un dueño de un taller que actuaba de informador para el Eje, descubrió en una de sus operarias, Andulska Marusczakova, una nota que relacionó con los asesinos de Heydrich porque reflejaba una frase que decía: “Saludos de Pepik” (una forma de comunicarse entre los paracaidistas). Así fue como Frantisek Pàla entregó el papel a la Policía Checa, cuyos agentes se la pasaron al funcionario Oskar Felk de la Gestapo y éste al coronel Otto Geschke que se encargaba del distrito de Praga. Según la investigación posterior, la nota iba dirigida un obrero llamado Vaclav Riha que vivía en la región de Kladno, quién fue detenido y fusilado sin justificación alguna junto a la operaria Andulska Marusczakova. Desgraciadamente, la represión no terminó ahí porque se fue fraguando una supuesta conspiración e insostenible interpretación acerca de que la localidad de Lídice era “colectivamente culpable” por haber amparado a la Resistencia Checa.
Cuando Adolf Hitler desde Berlín tuvo noticias sobre la posible conexión de Lídice con el asesinato de Reinhard Heydrich, el Führer sufrió un arrebato de ira a la hora de culpar a los habitantes de aquella comarca rural por lo sucedido. De la misma opinión fue Karl Hermann Franck, el sucesor de Reinhard Heydrich como nuevo “reichsprotektor” del Protectorado de Bohemia-Moravia, quién también deseaba aplicar una dura represalia contra este pueblo, que finalmente se materializaría en una de las más horribles matanzas de la Segunda Guerra Mundial.
Masacre de Lídice
Lídice era un pueblo a 16 kilómetros al noroeste de Praga que se situaba en el distrito minero de Kladno. A pesar de su reducido tamaño, la aldea disponía de un importante trazado urbano y también de una alta variedad de edificios como la Iglesia de San Martino, un club deportivo, una escuela con dos clases, una filial del Banco Kampeliska, un molino, un taller, un círculo de lectores, un cuerpo de bomberos, tres alquerías y cien viviendas. Respecto a su población, el censo se calculaba en 483 habitantes de los que 192 eran hombres, 196 mujeres y 95 niños, cuyas profesiones por sexo eran las siguientes: entre los varones un total de cuarenta y siete trabajaban en los complejos metalúrgicos y mineros, veintiocho eran artesanos, viente propietarios de renta, diecinueve agricultores, doce jubilados, diez negociantes, cinco aprendices, dos taxistas, dos guardias municipales, dos sastres, el alcalde, el párroco, el sacristán y un profesor; mientras que entre las mujeres ciento diez eran amas de casa, cuatro merceras, dos estudiantes y una cartera.
A las 21:00 horas de la noche del 9 de Junio de 1942, un total de 300 efectivos del Eje entre 200 soldados alemanes de las SS adscritos a la Guarnición de Slany y 100 checos colaboracionistas de la Policía Checa, se dividieron en varios destacamentos y rodearon el pueblo de Lídice, estableciendo su cuartel general en un henil, una base avanzada en una escuela vacía y una unidad de reserva que se desplegó en la cercana localidad de Càbarna. Sobre dichos puntos esperaron hasta las 00:00 horas de la madrugada, cuando la misión se dio a conocer entre los hombres con la siguiente frase: “Orden del Führer. Lídice será arrasado hasta el suelo y la población masculina fusilada (Führerbefehl: Lidz wird mit derm Erdboden gleichgemacht und die Bevölkerung erchossen)”.
Al amanecer del miércoles 10 de Junio de 1942, soldados alemanes en grupos de cinco hombres armados entraron escandalosamente en el pueblo de Lídice llamando a las puertas y ventanas de las plantas bajas de las viviendas. En cuanto los vecinos les preguntaron qué sucedía, los guardias solamente les ordenaron que se vistiesen y saliesen al exterior llevando mantas y objetos de valor, aunque un buen puñado de aldeanos fueron sacados de sus casas a empujones y arrastrados a la calle. Durante este proceso en que decenas de familias atravesaron el pueblo, numerosos perros y mascotas, sin saber qué ocurría, siguieron fielmente a sus dueños correteando alrededor de ellos, hasta que repentinamente los soldados germanos dispararon contra los animales y les mataron a casi todos, lo que hizo llorar a muchos de los niños tras ver morir a sus perritos y gatos. Una vez reunida la ciudadanía en la plaza principal, un pelotón de tropas irrumpió en el ayuntamiento y obligó al alcalde a abrir tanto la caja municipal como el banco, para acto seguido y pese a las quejas, ser todo el dinero incautado por las SS.
A las 8:00 horas de la mañana, los varones mayores de 16 años de Lídice fueron separados de las mujeres (cuatro de ellas embarazadas) y los niños a los que se alojó en una escuela vacía a la que cerraron puertas y ventanas para que no viesen lo que sucedía en el exterior. Mientras tanto los hombres, fueron alineados delante de un muro protegido por colchones (para evitar que las balas rebotasen) y fusilados de manera sistemática, primero de cinco en cinco y luego de diez en diez para acelerar el proceso. Según el recuento del crimen, un total de 171 varones fueron ejecutados, una cifra alejada del censo original de 192 porque había 21 en paradero desconocido. Sin embargo aquello no fue un obstáculo para las SS porque los alemanes encontraron a 8 individuos en la Prisión de Kladno que fueron trasladados a Praga y asesinados, así como a otros 11 que capturaron en los campos alrededores al pueblo y también eliminaros. Respecto a los dos últimos desaparecidos, prefirieron suicidarse antes que entregarse, como fue el caso del molinero que se ahorcó en su molinillo y un operario metalúrgico que se cortó las venas, lo que elevó el número de víctimas mortales a 192.
Izquierda: Checos fusilados por las SS en Lídice. Derecha: Cadáveres de checos frente a una pared con colchones para evitar el efecto rebote de las balas.
A media mañana, las mujeres y los niños que en la escuela de Lídice había escuchado los disparos con los que habían matado a sus maridos y padres, fueron sacados de la instalaciones y subidos una serie de camiones que abandonaron el pueblo. Acto seguido, en torno a las 11:30 horas, las SS prendieron fuego a todo la aldea, demoliendo todos los edificios y viviendas, incluyendo la Iglesia de San Martino (a la que antes desvalijaron sus objetos de oro y obras artísticas). Simultáneamente se ocultaron los cadáveres de los hombres, a los que arrojaron en una fosa común excavada por esclavos judíos traídos del campo de concentración de Theresienstadt, quienes echaron grandes porciones de hierba sobre los enterramientos para borrar las huellas. Una vez vacía la localidad, los soldados alemanes y los colaboracionistas checos lo celebraron organizado un banquete, sobretodo para festejar el inmenso patrimonio robado a sus habitantes que se cuantificó en 716.934 coronas y 85 céntimos extraídas de la caja municipal y el banco, además de 28 relojes (2 de oro, 10 de plata y 16 de níquel), 45 anillos (40 de oro y 5 de plata), 9 cadenitas de oro (8 de oro y una de plata), 4 collares (3 de oro y una de plata), 6 brazaletes (3 de oro y 3 de níquel), 13 pares de pendientes, 2 medallones de plata y una dentadura de oro.
El destino de las 196 mujeres y los 95 niños de Lídice fue su retención provisional en el Liceo de Klandno. Al cabo de tres días, el 12 de Junio, las familias fueron conducidas hasta la Estación de Kladno, donde violentamente separaron a las madres de sus pequeños a base de golpes y empujones. A continuación, un tren se llevó a las mujeres al campo de concentración de Ravesbrück en Alemania, en cuyo interior perderían la vida 53 tras ser sometidas a trabajos forzados; mientras que 83 niños fueron transportados al campo de exterminio de Chelmno para ser asfixiados en la parte trasera de camiones herméticos a los que se gaseó con monóxido de carbono (ninguno de los pequeños sobrevivió a la contienda). Respecto a los 12 menores de edad que no fueron deportados debido a que superaron un riguroso control racial por parte de las SS, nueve fueron dados en adopción a familias alemanas y otros tres (dos niños y una niña) se les alistó como “niños soldados” en el Ejército Popular “Volkssturmm”.
Después…
Cometido el crimen de la Masacre de Lídice, las SS se encargaron de borrar el pueblo del mapa geográfico de Europa porque echaron tierra sobre las baldosas de la localidad y pasaron un arado para cultivar sobre la superficie (incluso se pensó en construir una villa para la viuda de Reinhard Heydrich, aunque al final la idea se desestimó). Afortunadamente, lo sucedido en Lídice no caería en el olvido porque testigos oculares consiguieron viajar a Inglaterra y hablar de la matanza, tal y como recogió el diario británico Daily-Telegraph, antes de que la noticia fuese anunciada públicamente en todos los medios de comunicación de Estados Unidos, Iberoamérica y la Commonwealth. De hecho muy pronto los titulares de todo el mundo amanecieron con el siguiente rótulo: “Una cosa tan horrenda no había ocurrido desde la Edad Media”.
Restos de Lídice, aunque no puede apreciarse ninguna infraestructura porque las SS echaron tierra y la araron para ocultar el crimen aquel año 1942.
Terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945, las tropas de la Unión Soviética entraron en lo que antes había sido Lídice y encontraron la fosa común de los varones ejecutados en 1942. A partir de entonces comenzó una larga tarea por reconstruir en pueblo, al que curiosamente volvieron algunas de las pocas mujeres supervivientes. Gracias a la ayuda de otros países que donaron dinero para restaurar la localidad, el censo de la población alcanzó los 454 habitantes en 1967, los mismos que en los momentos previos a la matanza. Curiosamente a la caída del comunismo en 1991, el nuevo régimen democrático construyó un parque-monumento en honor a las víctimas con estatuas de los niños deportados; mientras que en el 2011 se estrenó una película titulada Lídice.
Jamás el Tercer Reich consiguió su objetivo de borrar Lídice del mapa de Europa porque la brutalidad de la matanza generó el efecto contrario en todo el mundo. Por ejemplo en Brasil la ciudad de Vila fue rebautizada con el nombre de Lídice, lo mismo que San Jerónimo en México, que Esperanza Valparaíso en Chile, que Stern Park en Estados Unidos y que Kfar en Israel, además de dos pueblos rurales en Venezuela y Panamá. También numerosos monumentos en honor a las víctimas se erigieron en Norteamérica como los levantados en Dakota de Sur, Tabor y Price, así como el construido en la capital de La Habana en Cuba y Montevideo en Uruguay. De igual forma en Iberoamérica la palabra “Lídice” fue convertida en un nombre de niña; mientras que en Azerbayán hermanaron el pueblo de Khojali con la localidad checa. Ante tales ejemplos, el episodio de la Masacre de Lídice quedaría por siempre asociado en la mentalidad colectiva como uno los crímenes más terribles y atroces de la Segunda Guerra Mundial.

Bibliografía:
-Jesús Hernández, Las 50 Grandes Masacres de la Historia. Lídice, la gran venganza de Hitler, Tempus (2011), p.203-211
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Historia de un pueblo llamado Lídice, S.A.R.P.E. (1978), p.820-827
-Redacción Serga, Operación “Anthropoid”. Objetivo: eliminar a Heydrich, Revista Serga Nº78 (2012), p.8-17
-http://en.wikipedia.org/wiki/Lidice
-http://www.zchor.org/lidice1.htm

https://www.eurasia1945.com/acontecimientos/crimenes/masacre-de-checos-en-lidice/


No fue Montale uno de esos poetas raros que escribieron su mejor poesía en esa enrarecida región que Perse llamara “Alta edad”, para referirse a la vejez . Es más bien el primer sector de su lírica (Ossi di sepia, Le occasioni, La bufera ed altro) lo que ha otorgado al italiano un puesto en el canon de la poesía occidental. Y no debe sorprendernos. Las fechas de composición, los dilatados intervalos, tal como aparecen en la edición definitiva de Mondadori, son perfectamente respetables: Ossi di sepia, 1920-1927; Le occasioni :1928-1939;La bufera: 1940-1954. Treinta y cuatro años para doscientos setenta páginas de ajustada y ,en no pocas ocasiones, iluminada poesía. A su muerte en 1981, sin embargo, sus poesías reunidas abarcaban un dilatado volumen de casi novecientas páginas. Pero no era todo. En 1996 apareció con un insospechado título: Diario postumo, un libro integrado por sesenta y seis poemas de lo que llamó “Diario” y otros dieciocho textos “dispersos”. Algo de necrófilo había en la “ocasión”.
“Montale visitatore dell’ altro mondo”, escribió, con ingenio periodístico, Analiza Cima, la cuestionada encargada del proyecto. A la vuelta de varios años el Diario póstumo pareciera hasta cierto punto prescindible. Lo que se admira es la indeclinable fe de Montale en las capacidades de la expresión poética y en su esencia, que es la musicalidad de su palabra. No obstante, grande poeta hasta el fin, el vate genovés nos dejo algunas poesías memorables:
Tornerá la musica che assicurala sopravvivenza della poesiae ne conserva la formapropria della sua esistenza?
*
Ricordo 
Lei sola percepiva i suoni dei miei silenzi. Temevoa svolte che fuggisse il tempo ostile mentre paralavamo.Dopodiché ho smarrito la memoria ed ora mi ritrovo a parlaredi lei con te, tra spirali di fumo che velano la nostra commozione.Ed è questa la parte di me che ritrovo mutata: il sentimento, per sé informe, in quest´oggi che è solo di rimpianto.

Recuerdo
Era la única que advertía los sonidos de mi silencio. En ocasiones
temía que el tiempo hostil
se escapara mientras hablábamos.
Después de eso perdí la memoria
y ahora estoy hablando de ella contigo entre espirales de humo
que ocultan nuestra emoción.
Y esa es la parte que ha cambiado en mí: el sentimiento, ya informe,
en este hoy que es sólo lamento.
*
Come madre
La luce che diffonde il Monte Amiata quando il sole declina,la folata di vento che dall´orizzonte s´avvicina: questo vorremmo possedere.Ma ora afflitti dal ritmo quotidiano ora incupiti dal senso di colpaviviamo come trote avviluppate nella mota.Poi, a for d´acqua, la visione lietad´una scia d´opale che in pochi istanti stinge lasciando un solco per farsi ricordare.Ed è la prova che mi consola. Un giorno anch´ui sarè alvo per chi non mi smemora.

Como una madre 
Lo que quisiéramos poseer:
la luz que se difunde desde el Monte Amiata cuando se pone el sol,
la ráfaga de viento que se acerca desde el horizonte.
Pero ahora, afligidos por el ritmo cotidiano, apenados por el sentimiento de culpa,
somos como truchas que se revuelven en el fango.
Luego, a flor de agua, la visión alegre de una estela de ópalo que se destiñe
en un instante dejando un surco para el recuerdo. Esta es la prueba que me consuela.
Un día también seré un cauce para quien no me olvida.
*
Tempo di distruzione 
Se fu follia a guidare la manodegli eventi o desiderio d´autodestruzione non ho capito mai.In questo pot-pourri l´uomo confuse i contorni delle cose. Smarrìil fine e dubitò di tutto.L´incertezza rimase a guidare i passi. Un giorno l´artefice del mirabile gioco dirà: basta, il viaggio è terminato.E intanto il tempo si sgrana nella desolata realtà della vita, che è sempre stata amara.

 Tiempo de destrucción
Si fue la locura lo que guió la mano de los acontecimientos o el deseo de autodestrucción, nunca lo supe.
En este “pot pourri” el hombre confunde el contorno de las cosas.
Extravió el fin y dudó de todo.
La incertidumbre continuó guiando los pasos. Un día el artífice de este juego admirable dirá: basta, el viaje ha terminado.
Mientras, el tiempo se desgrana en la desolada realidad de la vida, que siempre ha sido amarga.
*
Invidia 
Deponete la vostra invidia.Qui non c´è né un´oscura malia, né il plauso ingiusto.Spira in lei la stessa armonia che è nei suoi versi.Lasciate lo spirito perversoe sentirete che è tornato il canto, la musica dimenticatad´un balzo ha ripresso il suo sentiero.

Depongan la envidia 
Depongan la envidia.
Aquí no existe el oscuro maleficio ni el aplauso injusto.
Respira en ella la misma armonía que hay en sus versos.
Abandonen el espíritu perverso
y sentirán que ha regresado el canto, la música olvidada retornó
de golpe su sendero.

https://prodavinci.com/eugenio-montale-1896-1981/

IMAGEN DE VESTUARIO VÍA DEAGOSTINI, FOTOGRAFÍA DE TRUMP POR JOHN TAGGART




Resumen  
Donald Trump subió a la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica debido a que representa un ideal norteamericano muy definido: el capitalista victorioso que, a fuerza de empeño, ambición y trabajo, puede vencer a sus competidores. Aplica a la política la misma fórmula que le llevó al éxito en los negocios. Sin embargo, representa también la figura del tirano griego o romano que puede hacer las cosas en su beneficio, simplemente, porque no están prohibidas. Hay semejanzas entre él y el personaje Ubú, rey creado por Alfred Jarry. Donald Trump es un gobernante para el capital y no para el pueblo.
Palabras clave: Trump, Ubú, narcisimo, capitalismo, ideal.
Abstract
Donald Trump reached the presidency of the USA because he represents a well-defined American ideal: the victorious capitalist that with the force of will, ambition and work can beat his competitors. He applies to politics the same formula that led him to success in businesses. However, he represents the figure of the Greek or Roman tyrant who can do anything for his benefit just because it’s not forbidden. There are similarities between him and the character King Ubu, created by Alfred Jarry. Donald Trump is a ruler who works for the capital and not for the people.
Key words: Trump, Ubu, narcisism, capitalism, ideal.
La elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, que parecía una pesadilla irrealizable y contra toda razón, demostró que la lógica y la racionalidad común no rigen los designios políticos de la masa, sino que, como había razonado Freud en su Psicología de las masas y análisis del yo,[1] la masa es influenciable y crédula. Los ideales que esta sigue son de inicio irracionales, pues la magia, la credibilidad y la búsqueda de un amo hacen posible el tejido social y su dimensión política. La masa es un grupo exaltado, voluble y apasionado, guiado casi siempre por aspectos inconscientes. Sus impulsos, según las circunstancias, pueden ser nobles o crueles, eróticos o cobardes. El concepto de lo imposible desaparece para el individuo inmerso en la masa. Se necesita un líder, un conductor, un señor en el papel del ideal que agrupe a la masa bajo parámetros que, entre más fuertes y verticales se establecen, crean una sensación de gloria mayor, respeto creciente al grupo y temor a la oposición más grande.

DERECHOS DE IMAGEN DE LA ONU
La masa se encuentra enlazada siempre por el poder de Eros, necesitando asimismo un oponente a quien pueda culpar de los problemas de su estructura interna propia. Así, el odio se proyecta y acumula en el otro exterior para solidificar las relaciones libidinales del grupo, como señalaba Elías Canetti.[2] Con base en el desarrollo de esa historia, se llevan a cabo mitos comunes que servirán como base de identificación, trátese de un sujeto o un objeto, éste empuja al sacrificio de la individualidad por el cumplimiento de la excelencia superyoica. Resulta curioso cómo los EUA, que a sí mismos se habían vendido la idea de ser un país de inmigrantes que buscaban realizar sus sueños, que se habían enriquecido con la diversidad de razas y de costumbres de quienes habían construido el país (italianos, chinos, irlandeses, etc.), se hayan ido paulatinamente acostumbrando a la idea de combatir a los extranjeros y suponer que la grandeza norteamericana es de color blanco. El filme de Charles Chaplin, uno de los cortos hechos para la compañía de cine Muttual, The immigrant (1917), mostraba precisamente que Estados Unidos estaba formado por inmigrantes que llegaban a América en busca de una vida mejor y que justamente gracias a ellos podía pensarse en un país más próspero. La paradoja es que, cuando la vena paranoica anticomunista tuvo más fuerza, Charlie fue expulsado por supuestos vínculos antinorteamericanos.

FOTOGRAFÍA DE LA PELÍCULA “THE IMMIGRANT”
 De hecho, muchos ciudadanos de la trinchera WASP (white, anglosaxon, protestant) estaban deseando la reivindicación de la bandera confederada con sus valores más añejos, ligados al esclavismo y al racismo. El resultado de la elección demuestra que EUA es un país de contrastes, donde la elección de Obama o la precandidatura de Bernfeld pueden coexistir sin problema junto a un hombre como Trump, quien esgrime con naturalidad muchos de los argumentos que Hitler vendió al pueblo alemán poco antes de llevarlos al abismo fascista. Ambos usaron el racismo para llegar al poder. Propusieron deportaciones masivas de los extranjeros, prometiendo devolver a su país la grandeza que lo caracterizó, culparon a los inmigrantes por los problemas sociales de sus Estados y persiguieron a un grupo étnico particular. En el caso de los alemanes, fueron los judíos; en el de los norteamericanos, se trata de los mexicanos y musulmanes. Personajes como Hitler y Trump se inscriben en una larga serie de líderes herederos de la tradición del antiguo tirano griego o romano que hace las cosas sólo porque puede hacerlas sin tener que brindar razones a nadie y cuya voluntad se impone sobre la del otro. En su actuar no existe alguna ley expresa o consideración del beneficio popular. Pisístrato parecía caracterizarse también por lo absurdo de sus actos; Nerón parece contar entre sus actos el asesinato de su propia madre y la muerte a patadas de su segunda esposa.
Trump podría pensarse que es la reencarnación de Macbeth, un tipo ambicioso que busca el poder a toda costa sin detenerse a pensar en los efectos dañinos de su locura narcisista, pero, sobre todo, se asemeja a Ubú Rey, de Alfred Jarry. Se trata un hombre viejo y mezquino, un aventurero grotesco salido de quién sabe dónde, crápula vil, vergonzoso ignorante que no sabe hablar bien, cruel conspirador guiado solamente por la codicia y que ve el poder como una manera de hacer tranzas en su beneficio, con una ambición sin límites que conspira para conseguir el poder hasta con sus enemigos (el caso de los rusos), movido por su ignorancia, su mal gusto, su vulgaridad, su pedantería y engreimiento. Es un hombre que no distingue el bien del mal, lo verdadero de lo falso, y que sólo confía en sí mismo de una manera que ofende al sentido común, como Donald, que está hecho para no oír a los otros y sólo para imponer su propia opinión. Aquellos que no pueden representarle un beneficio directo a su poder están destinados al destierro o al foso. Ubú traiciona y mata al rey para ocupar su puesto porque la gratitud no es algo que le concierna en ningún sentido. Intenta eliminar también a la reina y a su hijo, a todos los que considera rivales y, por tanto, enemigos. También es un líder que no calcula con exactitud las fuerzas sociales, el poderío de sus tropas ni su situación política y social, porque está cegado por su ambición y la violencia hacia lo que no represente su provecho. 
Su afán de conquista le lleva a la derrota con los rusos y con los polacos. Y, finalmente, su muerte en las Ramblas es causada por sus excesos como borracho. No es muy difícil establecer un paralelismo entre este personaje satírico y el presidente Trump, quien podría representar sin problema un fantoche como Ubú, alguien que desconcierta por su imagen vulgar, sus excesos, su grotesca necedad, su lengua suelta, su estupidez franca al hablar y su engreimiento sin medida. Tal vez, no sería difícil que pudiese encontrar un fin similar, pues ya se ha hablado una y otra vez de la posibilidad de encontrar argumentos para su destitución antes de que termine su período. Es un patán que, se dice, ha tenido éxito en los negocios y supone que su misma fórmula de exacción e intolerancia sirve para la política; quien, a pesar de haber sufrido momentos difíciles, es un guerrero victorioso, pues no cualquier hombre tiene el dinero suficiente para comprar tres esposas.

ILUSTRACIÓN DE DONALD TRUMP COMO UBÚ REY POR IIDA LANKI. CORTESÍA DE DAVID SCHEIN
Sabemos que en un momento dado estuvo a punto de irse a pique en sus negocios por su mala administración. Lamentablemente, ahora tiene en sus manos un país que quiere mandar con las mismas reglas que un hotel o una industria, negocios hechos para la explotación del hombre y la obtención de plusvalía. Ubú rey termina en la calle, pero Donald tiene el poder de mandar un país antes a la basura, con el problema de que la economía y política mundiales están relacionadas con el destino de los norteamericanos. Quizá debiésemos preguntarnos entonces: ¿Cómo ha sido posible este fenómeno social? ¿Qué ideal representa Trump que fascinó a los americanos y le llevó al triunfo?

PUESTA EN ESCENA DE UBÚ REY
Se puede imaginar a Donald acabando de abrochar su chamarra a los 8 años, pues aquél invierno parecía que iba a durar para siempre, cerrando la puerta de su casa y acompañando a su padre a los suburbios. Allí es donde tenía varios bloques de edificios de vivienda y era el primer día del mes, así que era el momento de cobrar la renta a cada departamento, puesto que su padre era muy desconfiado y no tenía ningún empleado designado para que realizase la labor. Al chico le gustaba asistir a su progenitor en esta tarea, que no era fácil. Algunas personas se atrasaban en el pago; otras, de plano, no tenían para pagar y había que proceder legalmente contra ellas para echarlas a la calle. Estas andanzas templaron su carácter hasta convertir su corazón en una roca de hielo. Posteriormente, esta tarea fue delegada al joven Donald, quien la disfrutaba con crueldad y hasta cierto sadismo. Esto lo convirtió en un hombre práctico con una lógica simple que no admitía medias tintas.

RETRATO DE LA FAMILIA TRUMP
Se hizo rudo desde joven, con un temple de acero que recordaba a los héroes de las películas de westerns que tanto gustaban a su padre, un constructor de origen alemán casado con una tradicional ama de casa escocesa. Desde muy joven fue el favorito para suceder a su padre en los negocios aún antes que su hermano mayor, una prueba que superó dejando atrás a su competidor. Asistió al Kew-Forest School en Forest Hills, Queens, junto a algunos de sus hermanos. A los 13 años, tras tener problemas de conducta que llevaron a su salida de la escuela, sus padres lo enviaron a la Academia Militar de Nueva York (NYMA), un ejercicio más a favor de la disciplina, la rigidez y el conservadurismo.
Trump asistió luego a la Universidad de Fordham en el Bronx durante dos años, continuando sus estudios en la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania porque Wharton tenía uno de los pocos programas de estudio dedicados al sector inmobiliario, donde se graduó en 1968 con un Bachelor of Scienceen Economía. Justo cuando Woodstock se convirtió en un evento extraordinario y un signo de libertad para miles de jóvenes en los EUA, a él todo eso no le significó gran cosa, pues sus ideales siempre estuvieron puestos en el dinero y los negocios. Se hizo del control de la compañía de su padre en 1971 renombrándola como The Trump Organization. No pasó mucho tiempo antes de que algunos cuestionaran su prácticas comerciales y en 1973 fue llevado a juicio, pero absuelto en 1975. Su filosofía ha sido siempre la misma, el dinero puede comprarlo todo y su deseo está sobre todas las cosas.

FOTOGRAFÍA DE DONALD TRUMP GRADUADO DE WHARTON
Su vida personal giró hacia el matrimonio por ahí de sus 30 años, cuando conoció a una glamorosa modelo checoslovaca de nombre Ivana, una hermosa mujer tan ambiciosa y competitiva como él (de hecho, había sido una atleta esquiadora checoslovaca) que luego se convertiría en la famosa Ivana Trump y estaría al lado de su esposo, construyendo un imperio económico. Ella estuvo involucrada en el diseño y construcción del Hotel Grand Hyatt en Nueva York, pues lo que menos podía esperarse de ella es que fuese una mujer pasiva. Luego se vio comprometida en la construcción de la Torre Trump, un espectacular edificio insignia de los negocios del marido. Ella misma hizo que se pusiera la fuente dorada del vestíbulo y supervisó la utilización de materiales tan particulares como mármol rojo, latón dorado y otros elementos de la decoración que se volvieron un ideal de buen gusto para otros, en los que la opulencia era el signo principal del asunto.
Donald parecía tener total confianza en su esposa, por lo tanto, cuando quiso invadir el mundo de los casinos, le delegó la dirección del Castillo Trump y luego la de sus negocios de resort. Y, así como en el campo de la arquitectura y la imagen sus edificios fueron insignia y modelo, también ellos como pareja se volvieron una indispensable referencia en el alto mundo neoyorkino, brindando y apareciendo en fiestas espectaculares que serían retratadas en los magazines. No sólo se colocaron en el centro del mundo de los negocios, también en la mirada de la moda y como representantes de la realización posible del gran sueño americano, puesto que pertenecían a familias de inmigrantes que habían tenido éxito en los EUA. La voluntad parecía ser el único requisito para conseguir el trofeo de la victoria sobre los demás. Su ideal no es el de la cooperación o el beneficio social, sino el de vencer al oponente y al enemigo que son todos; la vida es una competencia contra el otro.
La relación con Ivana duró algún tiempo (1977-1991) y tuvieron tres hijos, pero él inicio una relación con otra modelo y artista de televisión de nombre Marla Maples —una rubia sin muchas complicaciones con el único mérito de ser completamente americana— que le llevaría al divorcio y a la pérdida de muchas propiedades. Ese segundo matrimonio duró de 1993 a 1999. Tuvieron dos hijas. En una declaración reciente, Marla define a Trump como un hombre que siempre dice lo primero que se le pasa por la cabeza.
La tercera relación matrimonial de Donald ha sido con Melania, otra modelo de origen yugoslavo y a quien ya veía desde que estaba casado con Ivana. Cabe mencionar que en su boda estuvo presente Hillary Clinton. Melaina le ha dado un hijo más y, aunque es muy bella, no se caracteriza precisamente por su inteligencia. Aún se recuerda el plagio a Michelle Obama durante un discurso para apoyar la campaña de Trump. Habla con fluidez cinco idiomas, o sea que es una inmigrante europea en contra de la política de Trump de no aceptar extranjeros, pero es bonita y rubia: ¿Cómo decirle que no? Es una muñeca, un objeto más en la colección de bienes del imperio Trump. Aún tres meses antes de casarse con él, se prestó para posar desnuda ante un fotógrafo, hecho que, junto con algunas declaraciones, terminó por desembocar en un reclamo que ameritó una disculpa del The Daily Mail.
Su relación con estas mujeres y el breve esbozo biográfico expuesto es una forma de mostrar qué clase de hombre es y los ideales que representa: macho clasista, negociante tramposo, farsante mujeriego, empeñado sólo en gozar sin medida de todo lo que pueda allegarse.
Donald es un hombre hecho para no oír a los otros y sólo para imponer su opinión. Su consigna de campaña de levantar un muro pagado por los mexicanos es lo más absurda posible. Aún recordamos su detestable programa de televisión The Apprentice que duró 14 temporadas, donde, con el pelo pintado de rubio, se ponía como juez ideal y superyó de hermosos jóvenes, tigres ambiciosos que debían cumplir con tareas absurdas en condiciones difíciles para poder conseguir un puesto dentro de una de sus empresas. Esta pequeña odisea estaba signada por la imposición de una batalla entre los participantes, en la que se imponía el “lógico social” contraste entre riqueza y miseria.  La sociedad norteamericana es de esclavos y amos. Fracasan los que no tienen suficiente empeño, los que no ponen su voluntad, aquellos que no se esfuerzan, que no comprenden que deben hacer todo para conseguir sus sueños de grandeza, empezando por aplastar a los otros, quienes merecen ser pisados por haber perdido en la batalla.
Las emisiones parecen indirectamente haberle empujado en la campaña presidencial, demostrando la importancia de los medios publicitarios y del show business en la formación ideológica de la masa, que aprecia ver esa  apariencia de plenitud y suficiencia en el tirano para atraer a los jóvenes hermosos a sus garras, a fin de cumplir sus objetivos ¿Cuál es el ideal a alcanzar? ¿Felicidad, justicia, beneficio social? ¿Salud o seguridad para el pueblo? No, simplemente generación de riqueza. El lema de toda la serie era: “Ustedes pueden ser tan exitosos como yo si se esfuerzan, jueguen a ser como Trump y serán dioses”.
No debería extrañarnos tanto este espectáculo. El pasado reciente de los Estados Unidos ha sido practicamente conservador en lo que a política se refiere desde la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos siempre ha sido un país más de pobres que de ricos, de diferencias sociales abismales, de racismo. Después de todo, una de las primeras películas norteamericanas (y entre la lista de las más importantes para el desarrollo del cine, la máquina de los sueños e ilusiones) fue El nacimiento de una nación, de D.W. Griffith. Narraba el nacimiento del KKK para defender a los blancos de los salvajes negros. USA es un país de inmigrantes, pero también un país racista que considera a los blancos superiores por encima de la multiculturalidad. Obama ha sido, casi podría decirse, una casualidad en el plato de consumo norteamericano y perdió la oportunidad de dar vuelta a la historia de segregación, expulsión, marginalización, invasión e imperialismo de su país hacia el mundo, pero también de conseguir un margen arraigado para el establecimiento de los valores más progresistas en esa nación. Aunque quizá no era ese su propósito después de todo y las esperanzas puestas en él han sido vanas. Barack no fue muy diferente de sus antecesores y siguió siendo un político intervencionista y conservador en lo que se refiere al manejo internacional. Sólo estaba interesado en proteger los intereses norteamericanos. No es difícil imaginarlo sentado con su staff íntimo en la Casa Blanca observando la transmisión en vivo del ataque de los SEALS a Bin Laden como quien ve en History Channel una serie de televisión. Algunos intelectuales en México dicen que extrañarán a Obama, pero la verdad lo que van a añorar son los desplantes publicitarios de bondad y buen corazón que la Casa Blanca ofrecía al exterior para promover la imagen de la familia presidencial, cosa que no puede hacerse hoy día con la detestable —por dónde se mire— familia Trump.

PROTESTANTES FRENTE A LA TORRE TRUMP
La democracia estadounidense hizo valer sus reglas absurdas y, aún con más votos, la Sra. Clinton perdió la elección debido al sistema de conteo de votos, según delegados de los estados. El resultado es que subió al puesto (antes ocupado por los demócratas) un fulano con nula experiencia política que se ha valido de su imagen de bravucón Narciso. Trump, heredero de un abuelo proxeneta y experto en negocios mal habidos, mediante la venta de su imagen de televisión, logró convencer a los norteamericanos de que cualquier cambio —incluso uno irracional— era mejor que la reelección del partido en el poder. Su campaña no ha sido sino una temporada más de The apprentice, donde ha vendido su imagen con la promesa de una riqueza imposible. Pero la riqueza sólo puede prevalecer en el capitalismo sobre la base de la explotación.
No debemos olvidar, por otro lado, que el hecho de que el candidato demócrata haya sido una mujer debió haber contado para que esta perdiera las elecciones. Seguimos viviendo —especialmente en USA— en una sociedad falocrática sin piedad que entroniza, sobre todas las cosas, el hecho de ser un hombre rudo, frío y despiadado ante la violencia. Donald Trump es un hombre que odia a México, como se demuestra claramente en las medidas y declaraciones en contra de los mexicanos. Cuentan los rumores que hizo algunos malos negocios en México y que ahora se está vengando de las tranzas que se le hicieron. Los mexicanos deberán sufrir el castigo por su maltrato al magnate americano. Lo que más sorprende y espanta es su determinación, su ignorancia y petulancia. Justo en enero, el Secretario de la Presidencia de los EUA, Reince Priebus, dijo al programa Face the Nation de la CBS que hay “una amplia gama de opciones para que México pague el muro, las cuales podrían incluir impuestos a productos transportados en la frontera, impuestos a importaciones y exportaciones, o multas a narcotraficantes o a personas que entren a Estados Unidos de manera ilegal”.[3]
¿Multas a narcotraficantes? Eso implicaría que la DEA y la CIA saben perfectamente quiénes son los narcotraficantes y que se va a seguir permitiendo su actividad siempre y cuando paguen una multa por sus operaciones. Las declaraciones son perfectamente estúpidas, pero lo más triste es que quizá revelen la verdadera situación del tráfico de drogas. También irían en la dirección de la legalización de la droga en EUA —que, por otro lado, quizá no sea una medida tan descabellada— y la secularización del negocio a un punto de simple producción regulada. Aldous Huxley estaría sorprendido, pero no extrañado del todo de que el soma finalmente esté al alcance de todos. Ante esta actitud absurda del gobierno de Trump, tenemos un gobierno desvinculado completamente del pueblo —como lo demuestra la figura, acción y escape protegido del exgobernador de Veracruz Javier Duarte, ahora preso en condiciones que no acaban de ser claras y que hasta ahora eximen a su consorte—, corrupto, sumido en un compadrazgo con el narcotráfico, débil, sin pantalones para plantarse frente a los EUA y hacer sentir a los norteamericanos que no estamos para entrar en su juego de humillaciones. El primer ministro de Israel, Netanyahu, apoyó desde el principio a Trump para la imposición del muro fronterizo, teniendo el descaro de decir: “El presidente Trump está en lo cierto. Construí un muro en la frontera sur de Israel. Frenó toda la inmigración ilegal. Gran éxito. Gran idea”, y colocando en su cuenta de Twitter la bandera de su país junto a la de los Estados Unidos. Es como decir: “Tienes razón Trump, hay que aislar a los mexicanos que son nefastos como los palestinos”. Se equipara de esta manera la triste realidad de la división entre palestinos y judíos en nombre de una seguridad que implica invasión e injusticia moral.
Parece claro que la misma lógica de ambos mandatarios coincide en los puntos más obscuros y más absurdos: los judíos pro estado de Israel olvidaron muy rápidamente que fueron objeto de una de las persecuciones más salvajes y crueles en la historia de la humanidad, y decidieron apropiarse de un terreno que no era suyo, ampliando poco a poco la extensión de su estado hasta volver a los palestinos “ilegales” en su propia tierra y ejercer sobre ellos un control muy parecido al de los nazis a sus enemigos en la Segunda Guerra Mundial. Hubiera sido necesaria una respuesta más enérgica de la comunidad judía mexicana hacia esas nefastas declaraciones de Netanyahu, pero no fue así y la contestación fue en extremo blanda y dócil.
Por otro lado, se empieza a levantar en México una ola de descontento diferente, a exacerbarse un nacionalismo que me parece engañoso. Hoy están circulando en redes sociales banderas mexicanas, música folclórica y demás muestras de supuesto apoyo a los valores nacionales. Me parece que, al igual que sucedió con la elección norteamericana, estas muestras “virtuales” son relativas e inefectivas. Necesitamos pensar un poco más lo que estamos viviendo y lo que va a pasar, encontrar un medio más contundente para actuar en contra de la política de Trump y mejorar nuestros sentimientos nacionales para volverlos actos políticos.
Donald Trump puede ser una oportunidad para que nos unamos como mexicanos y mejorar como grupo social, pero tengamos presente que es un loco con decisiones en la bolsa. Un niño caprichoso que hace berrinches a cada rato y tira al suelo sus juguetes; al que no será fácil hacerle frente si nos hace la guerra en lo económico, cosa que parece inevitable, empezando por su resistencia a seguir en el TLC con la idea de que es un tratado desfavorable para los norteamericanos y del cual México saca ventaja sin piedad. Los datos económicos son lo de menos para él, a pesar de que las exportaciones de EUA a México fueron de 30.8 billones en 2015 y que probablemente somos los mayores consumidores de los bienes norteamericanos. Es visto que su cerebro no funciona correctamente, sino con una mezcla de odios y prejuicios que no pueden llevar a nada bueno. Ya México ha sido invadido por EUA en 1846, con la consecuente pérdida de  la mitad de su territorio, sin más razones que la legitimación de la posesión ilegal de los colonos norteamericanos del territorio mexicano. Trump tiene bajo su mando ahora al ejército más poderoso del mundo y debemos prepararnos para sus locuras, porque así como ha declarado la guerra económicamente a México, Japón y la Unión Europea, también tiene en sus manos el botón rojo de las armas nucleares y el mando de sus tropas que podrían llegar a invadirnos de nuevo. No debemos subestimar estos hechos y dejar de lado la posibilidad de que este hombre pueda ir más allá de dónde hasta ahora ha llegado, el mundo está amenazado y vive una situación crítica que puede rebasar con mucho la aterradora Guerra Fría.  

Bibliografía 
  1. “Gobierno de EU tiene ‘varias opciones’ para el pago del muro: Priebus”, en El Financiero, 29 enero 2017, http://www.elfinanciero.com.mx/mundo/eu-tiene-varias-opciones-para-que-mexico-pague-por-muro-priebus.html
  2. Canetti, Elías, Masa y Poder, Muchnick, Barcelona, 1977.
  3. Freud, Sigmund, Psicología de las masas y análisis del Yo, Amorrortu.

Notas
[1] Freud Sigmund, Psicología de las masas y análisis del Yoed.cit.
[2] Canetti Elías, Masa y Podered.cit.
[3] “Gobierno de EU tiene ‘varias opciones’ para el pago del muro: Priebus”, ed.cit.
http://reflexionesmarginales.com/3.0/el-rey-ubu-americano/