LA NOSTALGIA DE LA MÚSICA TEMPRANA TIENE QUE VER CON CÓMO NUESTRO CEREBRO SE ESTÁ CONFIGURANDO Y ES ESPECIALMENTE SENSIBLE A FUERTES IMPRESIONES EN LOS TIEMPOS MOZOS

Muchas personas sienten profunda nostalgia cuando vuelven a escuchar la música que les gustaba en la adolescencia. Difícilmente la música nueva, aunque sea mejor, les produce esta sensación. Y hay una razón para ello.


Estudios científicos muestran que en la era entre la pubertad y los tempranos 20 el cerebro tiene su máximo período de desarrollo y es por esto que la música que escuchamos en esa época se codifica como una experiencia formativa, creando, como si fuere, hitos y monumentos en las conexiones neuronales, las cuales se robustecen por las descargas de hormonas de la adolescencia que todo lo llenan con una emoción exaltada.
Esta cualidad emotiva hace que la música se registre con un añadido de importancia. En esta época ocurre un pico de reminiscencia, generalmente porque tenemos numerosas experiencias que son las primeras, ya sea en el sexo o en el arte, y también porque en ese período configuramos nuestra identidad y la música que escuchamos juega un papel importante en cómo nos concebimos y definimos. Algo similar podría decirse de los libros que leímos en la adolescencia y en la primera juventud, que son una especie de ritos de iniciación. 
Todo esto hace que muchas veces pensemos que la música del pasado es mejor que la del presente, algo que es discutible, pero indudablemente existe un sesgo emotivo: la música que escuchamos en esa época tenía la ventaja de ir cargada de un coctel hormonal y toda una gama de esperanza, frescura e inocencia. Oír esa música nos recuerda momentos de ese tiempo en el cual la existencia generalmente tenía una mayor intensidad, así que la música y las memorias entran en un circuito de retroalimentación.


http://pijamasurf.com/2017/06/la_razon_cientifica_por_la_cual_la_musica_de_tu_adolescencia_te_hace_sentir_tantas_cosas/

NOCIONES EN TORNO A LA MANERA DE ENTENDER LA ENFERMEDADES, COMO A LA EXPOSICIÓN DE CIERTOS HÁBITOS Y QUÍMICOS, QUE LA MEDICINA CONVENCIONAL HA PASADO DE LARGO.

La historia de la medicina occidental está vinculada enormemente al desarrollo de la ciencia. Pero bajo este desarrollo, existe una filosofía, un modo de pensamiento, que dirige la comprensión y el entendimiento de las enfermedades. Como sabemos, sobre todo en los últimos siglos la ciencia ha estado muy ligada a la especialización (y a los intereses de las corporaciones) y pareciera entender el mundo de la salud desde una perspectiva poco integral.
Lo anterior ha hecho que se conformen grandes mitos sobre la salud, en gran parte como un proteccionismo a intereses económicos específicos, y también como un estigma de la especialización desbordante. Compartimos algunos ejemplos:

El cáncer no tiene qué ver enormemente con tu dieta, ni puede aliviarse con ella

La formación de cáncer está ligada al nivel de PH en la sangre y su rango normal fluctúa entre 7.3 y 7.45. La ingesta de comida muy ácida (comida chatarra sobre todo) hace que a largo plazo disminuyan los niveles de PH en la sangre, lo que puede estar altamente vinculado con el cáncer. Así, se deslinda el problema de la dieta como quizá el factor principal que provoca cáncer, una gran paradoja. Ocurre lo mismo respecto al tratamiento, la dieta es básica e incluso teniendo cáncer es esencial mantener un PH sano a partir de los alimentos.

Cuando se alivian los síntomas se alivia el problema
La medicina occidental está enfocada en "sanar" la enfermedad, aliviando los síntomas. Sin embargo, una de las grandes críticas es que la especialización trata las áreas afectadas de una manera que no considera el todo: desde los efectos externos como los de personalidad, genéticos,etc., que pueden provocar una enfermedad.

El fluoruro es inofensivo

Es un químico en el pocas veces pensamos, pero está presente cada día, regularmente tres veces al día en la vida de millones de personas (sobre todo en pasta de dientes y enjuagues bucales). El mito dice que el fluoruro fortalece y detiene la caída de los dientes, pero esta relación no es del todo válida si consideramos que en países que usan menos de esto químico, no es mucho mayor la cifra de caída de dientes. En cambio, el fluoruro está vinculado, solo por mencionar uno de los muchísimos estudios al respecto, este análisis de 4 universidades mexicanas:
Diversos trabajos, tanto clínicos como experimentales, han reportado que el F provoca alteraciones sobre la morfología y bioquímica cerebral, que afectan el desarrollo neurológico de los individuos y, por ende, de funciones relacionadas con procesos cognoscitivos, tales como el aprendizaje y la memoria.

Los dispositivos son inofensivos

No se trata de estar paranoico, pero sí de ser conscientes y decidir nuestros hábitos en torno a ello. El uso excesivo de dispositivos, por ejemplo, es muy nocivo para el cuello y tu columna (si eres joven, ahora no lo sientes, pero a futuro podrías resentirlo enormemente). Por ello, intenta ponerlos a la altura de tu cara en lugar de bajar el cuello. El uso de dispositivos antes de dormir quita el sueño, y ello a largo plazo puede ser muy nocivo para tu salud. También, distintos estudios vinculan el uso de este tipo de aparatos como tabletas, smartphones y laptops al reflejo de la luz ultravioleta del sol, aumentando indirectamente la exposición de los usuarios a las longitudes de onda que causan cáncer.

http://pijamasurf.com/2017/06/4_errores_de_entendimiento_que_la_medicina_convencional_continua_esparciendo/