"Todos pueden mirar, pero no siempre ven. 
Yo nunca calculo ni considero:
 veo una situación y sé cuando está bien"
André Kertész

"Inventemos lo que inventemos, Kertész 
siempre fue el primero".
Henrí Cartier-Bresson

André Kertész... No soy en general nada partidario del 
calificativo genio, pues considero que su profusión 
desmedida, con la consecuente obligación de 
originalidad a toda costa y un punto constante 
de adanismo, es uno de los factores que más 
ha perjudicado al arte en general desde las 
vanguardias hasta nuestros días. Pero 
sinceramente creo que si alguna vez ha 
habido un genio en fotografía este fue, 
sin duda, este húngaro de cara risueña 
y curiosidad sin límites del que Brassai 
dijo que poseía un don innato para 
conjuntar la innovación formal y la 
perfección compositiva. 
Henri Cartier-Bresson 
le profesaba una admiración reverencial 
y lo reconocía como el creador más 
original de su época, alguien que se 
adelantaba un paso a todos los demás, 
incluido a él mismo... y eso ya es mucho 
decir.

Andor Kertész (que ese era su verdadero nombre) 
nació 1894 en Budapest, cuando esta ciudad 
aún pertenecía al Imperio Austrohúngaro y 
murió en Nueva York en 1985. Al quedarse
 huérfano su familia planificó para él una 
segura vida de corredor de bolsa, pero sus
 inquietudes artísticas (en principio le atraía
 ser ilustrador gráfico), su insaciable curiosidad 
y el azar (parece ser que encontró un manual 
de fotografía, se cree que de su padre, 
olvidado en el desván de su casa) pronto 
le llevaron a iniciarse de forma autodidacta.
 Adquirió su primera cámara, una ICA 
rectangular, en 1912 y decidió dedicarse 
seriamente a la fotografía. Al estallar la 
Primera Guerra Mundial en 1914 sirvió en 
el ejército austro-húngaro, pero fue herido
 y permaneció un año paralizado, primero
 en un hospital militar de Budapest y después
 en Esztergom donde comenzó a interesarse
por las distorsionadas imágenes de nadadores
 bajo el agua. Después de la destrucción de la
 mayoría de sus negativos en la revolución 
húngara de 1919, decidió retornar a su trabajo
 en la Bolsa de Budapest, pero afortunadamente
 para nosotros esta decisión le duró apenas 
un par de años. La Sociedad Húngara de 
Fotografía le otorgó una medalla y un 
diploma de honor en 1923 y de esta forma 
retornó a su idea original de ser exclusivamente 
fotógrafo.

A partir de 1925 emigró a París, donde tuvo que
 vender fotos por 25 francos para poder subsistir 
y conoció a lo más florido de las vanguardias 
artísticas del momento, incluyendo a los
 integrantes del Grupo Dadá, a Piet Mondrian
 y a Alexander Calder. En esa época comenzó
 su colaboración con diversas publicaciones 
como el «Frankfurter lllustrierte»,
«Berliner lllustrierte», «Nationale do I I" renza»,
 «Sourire», «Uhu» y «Times». Fue en París 
donde realizó su famosísima serie de distorsiones
 enfrentando desnudos femeninos con un espejo 
curvo de circo e inició otras series como la de 
Lectores que se habrían de extender durante 
décadas. Su primera exposición individual tuvo
 lugar en 1927 y en 1928 conoció a Brassai, a quien 
inició en la fotografía. Ese mismo año Kertész 
adquirió su primera Leica (la mítica Leica I de 
1927) y realizó reportajes para la revista «Vu», 
iniciando un febril nuevo método de trabajo 
callejero con la nueva, pequeñísima y ligera 
cámara de 35mm en mano que le ganaría el 
reconocimiento como pionero del foto-jornalismo,

En 1933 contrajo  matrimonio con su antigua novia,
 la también húngara Elisabeth Sali que habría de 
servirle como modelo en muchas de sus fotografías,
 incluidas las de la serie Distorsiones, y publicó su 
primer libro sobre niños. Tres años más tarde emigró
 a Nueva York, donde firmó un contrato con Keystone
 e inició su colaboración con «Vogue», «Harper’s Bazaar»,
 «Collier’s», «Coronet» y muchas otras revistas. Obtuvo 
la nacionalidad norteamericana en 1944 y al finalizar 
la Segunda Guerra Mundial intentó recuperar los 
negativos dejados en París, pero más de la mitad
se perdieron durante el transporte.

De 1949 a 1962 trabajó frecuentemente para las 
Ediciones Condé Nast, pero después de recuperarse 
de una grave enfermedad, Kertész decidió rescindir
 todos los contratos y trabajar como fotógrafo 
independiente. Entre otras distinciones, recibió 
el título de Doctor honoris causa del Royal College of Art,
 así como la Legión de Honor de la República Francesa.
 Muchas de sus fotografías, como por ejemplo 
El tenedor, el Nadador de Esztergom, El banco 
roto o El estudio de Mondrian, se cuentan hoy 
entre las más famosas e influyentes en la 
historia de la fotografía. A pesar de todos estos
 reconocimientos y de que toda cuanta crítica 
recibió en su carrera fue decididamente elogiosa, 
Kertész mantuvo hasta el fin de sus días con una 
indudable carga de amargura que su obra no 
había sido reconocida ni comprendida, algo 
que a todas luces es más que discutible...  
Pero a alguien capaz de hacer una obra maestra 
con un sencillo tenedor se le perdona 
esto y más. ¿Verdad señores?
André Kertész, 1917 Underwater Swimmer, Esztergom.

André Kertész. Bocskay Tér, Budapest,1914

André Kertész. Escaleras en Montmartre, 1925.

Andre Kertesz, Marionettes, 1925-36

Andre Kertesz, Mondrian's Glasses and Pipe-1927

Chez Mondrian. André Kertész 1926.

André Kertész. Sillas de París 1927.

André Kertész. París 1928.

André Kertész. Carrefour. París 1930.

André Kertész. La Tour Eiffel, 1929.










André Kertész. Sombras, 1931.
André Kertész - Place de la Concorde, París, 1928.


André Kertész 1927-8. Mercado de animales de Saint Michelle, París.

André Kertész. Serie Lectores, 1928.

André Kertész. Lectores. Carnaval en París, 1926.

André Kertész 1930. Adivina.

André Kertész, Paul Arma's Hands, 1928.

André Kertész. Serie Distorsiones,1932-33.

André Kertész. Serie Distorsiones,1933.

André Kertész. Serie Distorsiones, nº 40, 1933.

André Kertész. Serie Distorsiones,1933.

André Kertész. Serie Distorsiones, nº 6,1932.

André Kertész. Elizabeth and me. 1933.

André Kertész. Dubonnet, 1934.

André  Kertész 1949. Sombra y león.


André Kertész. Washington Square 1954.



André Kertész. Les mains de Coco Chanel, 1938


























André Kertész. La garza real, 1969.

























André Kertész. Serie Lectores, 1964.

André Kertész. Banco roto. NY. 1962.

André Kertész. Martinique 1972.

André Kertész. Desde mi ventana. NY. 1972.
André Kertész (derecha) y Robert Doisneau, 1975.