728x90 AdSpace

alojamiento wordpress
  • Más Nuevos

    martes, 30 de agosto de 2016

    Por qué el software no debe tener propietario Richard Stallman

    Richard Stallman

    Richard Stallman es el fundador del Proyecto GNU (www.gnu.org), que, a partir de 1984 intenta desarrollar un sistema operativo tipo Unix completo bajo el lema (y el imperativo ético) del "Software libre".

    GNU es un acrónimo que quiere decir "GNU's Not Unix": un sistema operativo que va más allá de la plataforma pionera Linux, desarrollada por Linus Torvalds, y que devuelve a los usuarios de computadoras la libertad que los demás sistemas operativos (encriptados e inmodificables) le niegan. GNU es software libre: cualquiera puede copiarlo, modificarlo y distribuirlo.
    Se calcula que en el mundo hay 20 millones de usuarios de GNU/Linux y entre ellos, dicen, vastas regiones del gobierno alemán.
    Stallman brilla por su gran capacidad para programar. Todavía al día de hoy utiliza para trabajar, una maquina bastante antigua. Se trata de una DEC PDP-10.
    Stallman se integró en el laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT en 1971, lo que le valió para crear sus propias aplicaciones de Inteligencia Artificial. Stallman, por sus trabajos, fue recompensado con el premio McArthur Genius.
    En la actualidad Stallman se dedica a crear miles de utilidades gratuitas para entornos UNIX. Evidentemente, no los escribe el solo, para ello creo recientemente la Fundación Free Software en la que intervienen muchísimos programadores.
    Graduado en Harvard en 1974, Stallman trabajó mientras estudiaba como un "staff hacker" en el Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT. En enero de 1984 renunció al MIT para dedicarse con exclusividad al desarrollo del GNU Proyect.
    En 1991, Stallman recibió el Grace Hopper Award otorgado por la Asociación de Fabricantes de Computadoras por su desarrollo del primer editor Emacs. En 1998 recibió el Electronic Frontier Foundation's Pioneer award junto con Linus Torvalds. "Mis hobbies incluyen el amor, las danzas folklóricas internacionales, cocinar, la ciencia ficción y la programación", escribió en su autobiografía.
    - "Mágicamente empecé a cobrar por hacer lo último. Me separé de mi computadora PDP-10 con la que estuve casado durante diez años. Nos seguimos amando, pero el mundo nos llevó en diferentes direcciones. Por el momento sigo viviendo en Cambridge (Massachusetts). Richard Stallman es sólo mi nombre mundano. Pueden llamarme RMS."

    Por qué el software no debe tener propietario

    Las tecnologías digitales de la información contribuyen al mundo haciendo que sea más fácil copiar y modificar información. Las computadoras prometen hacer esto más fácil para todos.
    Pero no todo el mundo quiere que sea más fácil. El sistema del copyright permite que los programas de software tengan "propietarios", la mayor parte de los cuales pretenden privar al resto del mundo del beneficio potencial del software. Los propietarios desearían ser los únicos con capacidad para copiar y modificar el software que usamos.

    El sistema de copyright creció con la imprenta -una tecnología para la producción masiva de copias-. El copyright se ajustaba bien a esta tecnología puesto que era restrictiva sólo para los productores masivos de copias. No privaba de libertad a los lectores de libros. Un lector cualquiera, que no poseyera una imprenta, sólo podía copiar libros con tinta y pluma, y a pocos lectores se les ponía un pleito por ello.
    Las tecnologías digitales son más flexibles que la imprenta: cuando la información adopta forma digital, se puede copiar fácilmente para compartirla con otros. Es precisamente esta flexibilidad la que se ajusta mal a un sistema como el del copyright. Esa es la razón del incremento de medidas perversas y draconianas que se emplean en la actualidad para hacer cumplir el copyright del software.

    Consideremos estas cuatro prácticas de la SPA1: 
    Propaganda masiva afirmando que está mal desobedecer a los propietarios para ayudar a un amigo. 
    Pedir a la gente que se conviertan en chivatos para delatar a sus colegas y compañeros de trabajo. 
    Redadas (con ayuda policial) en oficinas y escuelas, en las que la gente debe probar que son inocentes de hacer copias ilegales. 

    El proceso judicial por parte del gobierno de los EE.UU., a petición de la SPA, de personas como David LaMacchia, del MIT, no por copiar software (no se le acusa de copiar nada), sino sencillamente por dejar sin vigilancia equipos de copia y no censurar su uso.
    Cada una de estas cuatro prácticas se asemeja a las usadas en la antigua Unión Soviética, donde todas las copiadoras tenían un vigilante para prevenir copias prohibidas, y donde las personas tenían que copiar información en secreto y pasarla de mano a mano en forma de "samizdat". Por supuesto hay una diferencia: el motivo para el control de información en la Unión Soviética era político; en los EE.UU. el motivo es el beneficio económico. Pero son las acciones las que nos afectan, no el motivo. Cualquier intento de bloquear el compartir información, no importa la causa, lleva a los mismos métodos y a la misma dureza.
    Los propietarios utilizan diversos argumentos para que se les conceda el control del modo en que usamos la información:

    Insultos

    Los propietarios usan palabras difamatorias como "piratería" y "robo", al igual que terminología técnica como "propiedad intelectual" y "daño", para sugerir una cierta línea de pensamiento al público -una analogía simplista entre programas y objetos físicos.
    Nuestras ideas e intuiciones acerca de la propiedad sobre los objetos materiales suelen referirse a si es justo quitarle un objeto a alguien. No se aplican directamente a hacer una copia de algo. Pero los propietarios nos piden que las apliquemos en cualquier caso.

    Exageración
    Los propietarios dicen que sufren un "daño" o "pérdida económica" cuando los usuarios copian programas por su cuenta. Pero el copiar no tiene un efecto directo sobre el propietario, y no hace daño a nadie. El propietario sólo puede perder si la persona que hizo la copia hubiese pagado por una del propietario en su lugar.
    Un mínimo de reflexión muestra que la mayoría de tales personas no habrían comprado esas copias. Aun así los propietarios calculan sus "pérdidas" como si todos y cada uno hubiesen comprado una copia. Esto es una exageración -por decirlo de una manera suave.

    La ley

    Los propietarios a menudo describen el estado actual de la ley, así como las duras sanciones con las que nos amenazan. En este enfoque va implícita la sugerencia de que la ley actual refleja un punto de vista moral incuestionable -y aún así, al mismo tiempo, se nos insta a considerar estas sanciones como hechos naturales por los que no se puede responsabilizar a nadie.
    Esta línea de persuasión no está diseñada para defenderse ante el pensamiento crítico; está concebida para reforzar un lugar común.
    Es evidente que las leyes no distinguen lo que está bien de lo que está mal. Todo estadounidense debería saber que, hace cuarenta años, iba contra la ley que un persona de raza negra se sentase en la parte delantera del autobús; pero solamente los racistas dirían que sentarse ahí no estaba bien.

    Derechos naturales
    Los autores a menudo sostienen que existe una conexión especial con los programas que han escrito, y añaden que, en consecuencia, sus deseos e intereses respecto al programa simplemente prevalecen sobre aquellos de cualquier otra persona -o incluso de los del resto del mundo. (Normalmente son las empresas, no los autores, los que retienen los copyrights sobre el software, pero se espera de nosotros que ignoremos esta discrepancia.)

    A quienes proponen esto como un axioma ético -el autor es más importante que tú- sólo les puedo decir que yo mismo, un notable autor de software,2 lo considero una tontería.
    Pero la gente por lo general sólo suele sentir alguna simpatía hacia los derechos naturales por dos razones.
    Una razón es una analogía forzada entre el software y los objetos materiales. Cuando yo cocino espaguetis, me quejo si otra persona se los come, porque entonces yo ya no me los puedo comer. Su acción me duele exactamente tanto como lo que le beneficia a él; sólo uno de nosotros se puede comer los espaguetis, así que la pregunta es: ¿quién? La más mínima distinción entre alguno de nosotros es suficiente para inclinar la balanza ética.

    Pero el hecho de que tú ejecutes o modifiques un programa que yo he escrito te afecta a ti directamente y a mí indirectamente. Si tú le das una copia a tu amigo te afecta a ti y a tu amigo mucho más que lo que me afecta a mí. Yo no debería tener el poder de decirte que no hagas estas cosas. Nadie debería.
    La segunda razón es que a la gente se le ha dicho que los derechos naturales de autor son una tradición aceptada e indiscutida de nuestra sociedad.

    Desde un punto de vista histórico, sucede justamente lo contrario. La idea de los derechos naturales de autor fue propuesta y decididamente rechazada cuando se concibió la Constitución de los EE.UU. Esa es la razón por la que la Constitución sólo permite un sistema de copyright y no requiere uno; por esa razón dice que el copyright debe ser temporal. Establece asimismo que el propósito del copyright es promocionar el progreso -no recompensar a los autores. El copyright recompensa a los autores en cierta medida, y a los editores más, pero se concibe como un medio de modificar su comportamiento.
    La tradición realmente establecida de nuestra sociedad es que el copyright vulnera los derechos naturales del público -y que esto sólo se puede justificar por el bien del público.3

    Economía
    El último argumento que se emplea para justificar la existencia de los propietarios de software es que esto lleva a la producción de más software.
    A diferencia de los anteriores, este argumento por lo menos adopta un enfoque legítimo sobre el tema. Se basa en un objetivo válido -satisfacer a los usuarios de software. Y está empíricamente demostrado que la gente producirá más de algo si se les paga bien por ello.
    Pero el argumento económico tiene un defecto: se basa en la presunción de que la diferencia es sólo cuestión de cuánto dinero debemos pagar. Asume que la "producción de software" es lo que queremos, tenga el software propietarios o no.

    La gente acepta gustosamente esta presunción porque está de acuerdo con nuestra experiencia acerca de los objetos materiales. Considérese un bocadillo, por ejemplo. Es posible que puedas conseguir un bocadillo equivalente bien gratis o por un precio. Si es así, la cantidad que pagas es la única diferencia. Tanto si lo tienes que comprar como si no, el bocadillo tiene el mismo sabor, el mismo valor nutricional y en ambos casos te lo puedes comer sólo una vez. El hecho de si el bocadillo lo obtienes de un propietario o no, no puede afectar directamente a nada más que la cantidad de dinero que te queda después.

    Esto es cierto para cualquier objeto material -el hecho de que tenga o no tenga propietario no afecta directamente a lo que es, o a lo que puedas hacer con ello si lo adquieres.
    Pero si un programa tiene un propietario, esto afecta en gran medida a lo que es, y a lo que puedes hacer con un copia si la compras. La diferencia no es sólo una cuestión de dinero. El sistema de propietarios de software incentiva a los propietarios de software a producir algo -pero no lo que la sociedad realmente necesita. Y causa una contaminación ética intangible que nos afecta a todos.

    ¿Qué es lo que la sociedad necesita? Necesita información que esté verdaderamente a disposición de sus ciudadanos -por ejemplo, programas que la gente pueda leer, arreglar, adaptar y mejorar, no solamente ejecutar. Pero lo que los propietarios de software típicamente ofrecen es una caja negra que no podemos ni estudiar ni modificar.
    La sociedad también necesita libertad. Cuando un programa tiene un propietario, los usuarios pierden la libertad de controlar una parte de sus propias vidas.
    Y sobre todo una sociedad necesita incentivar el espíritu de cooperación entre sus ciudadanos. Cuando los propietarios de software nos dicen que ayudar a nuestros vecinos de una manera natural es "piratería", están contaminando el espíritu cívico de nuestra sociedad.

    Esto es por lo que decimos que el software libre es una cuestión de libertad, no de precio.4
    El argumento económico para justificar la propiedad es erróneo, pero la cuestión económica es real. Algunas personas escriben software útil por el placer de escribirlo o por la admiración y amor al arte5; pero si queremos más software del que esas personas escriben, necesitamos conseguir fondos.
    Desde hace ya diez años, los desarrolladores de software libre han probado varios métodos para recabar fondos, con algo de éxito. No hay necesidad de hacer rico a nadie; los ingresos medios de una familia media, alrededor de 35.000 dólares, prueba ser incentivo suficiente para muchos trabajos que son menos satisfactorios que programar.

    Durante años, hasta que una beca lo hizo innecesario, yo me ganaba la vida realizando mejoras a medida sobre software libre que yo había escrito. Cada mejora se añadía a la versión estándar lanzada y así, finalmente, quedaban disponibles para el público en general. Los clientes me pagaban para que trabajase en las mejoras que ellos querían, en vez de en las características que yo habría considerado la máxima prioridad.
    La Fundación para el Software Libre, una entidad sin ánimo de lucro exenta de impuestos para el desarrollo de software libre, consigue fondos mediante la venta de CD-ROMs de GNU6, camisetas, manuales y distribuciones "deluxe", (todo lo cual los usuarios son libres de copiar y modificar), así como mediante donaciones. Ahora cuenta con un equipo de cinco programadores, y tres empleados que se encargan de los pedidos por correo.
    Algunos desarrolladores de software libre ganan dinero mediante la venta de servicios de soporte. Cygnus Support7, que cuenta con alrededor de 50 empleados, estima que en torno al 15 por ciento de la actividad de su equipo es desarrollo de software libre -un porcentaje respetable para una compañía de software.
    Algunas compañías, incluyendo Intel, Motorola, Texas Instruments y Analog Devices, han unido esfuerzos para financiar el desarrollo continuado del compilador GNU para el lenguaje C. Mientras, el compilador GNU para el lenguaje Ada está siendo financiado por la Fuerza Aérea de los EE.UU., que cree que esta es la manera más efectiva de conseguir un compilador de alta calidad.8

    Todos estos ejemplos son modestos9; el movimiento de software libre es pequeño y todavía joven. Pero el ejemplo de la radio "mantenida-por-la-audiencia"10 en los EE.UU. muestra que es posible mantener una actividad grande sin forzar a cada usuario a pagar.
    Como usuario de informática hoy en día, puede que estés utilizando un programa propietario. Si tu amigo te pide hacer una copia, estaría mal negarse a ello. La cooperación es más importante que el copyright. Pero una cooperación clandestina, escondida, no contribuye a mejorar la sociedad. Una persona debería aspirar a vivir una vida honrada abiertamente con orgullo, y esto significa decir "No" al software propietario.
    Te mereces ser capaz de cooperar abierta y libremente con otras personas que usan software. Te mereces ser capaz de aprender cómo funciona el software, y enseñar a tus estudiantes con él. Te mereces ser capaz de contratar a tu programador favorito para arreglarlo cuando se rompa.
    Te mereces el software libre.

    Notas
    ... SPA1
    SPA son las siglas de la estadounidense Software Publisher's Association ("Asociación de Editores de Software"). Al igual que la BSA (Bussiness Software Alliance) -que se comporta en términos estrictos como una organización parapolicial- es ya legendaria la beligerancia de la SPA contra la llamada "piratería": ejerce todo tipo de presiones, mentiras y amenazas que luego sirven de modelo a aprendices de policías como la SGAE española; invita a la gente a informar sobre sus compañeros y amigos, y promueve una política de "responsabilización", en la que los dueños de ordenadores deben hacer cumplir activamente las leyes de copyright, si no quieren ser castigados. En 1996, en su clásico El derecho a leer, el propio Stallman ya avisaba de cómo la SPA estaba amenazando a pequeños proveedores de Internet, exigiéndoles que les permitieran espiar a sus usuarios. Muchos proveedores se rinden cuando les amenazan, porque no pueden permitirse litigar en los tribunales. [N. del Ed.]
    ... software,2
    Evidentemente Stallman peca aquí de modestia pues es mucho más que un "notable programador": suyas son algunas de las mejores piezas de software hoy existentes, como el editor Emacs, el compilador GCC y el depurador GDB. [N. del Ed.]
    ... público.3
    Stallman se dedicó extensamente a demostrar esta idea -que el copyright es un derecho artificial que viene a regular el derecho natural a la copia- en la conferencia que ofreció en julio del 2000 en la Universidad de Burdeos, en el marco de la Conferencia de Debian, y que llevaba por título: "El copyright contra la comunidad en la era de los ordenadores". Existe traducción castellana en www.sindominio.net/biblioweb/telematica/stallman-copyright.html. [N. del Ed.]
    ... precio.4
    En inglés, la polisemia del término free obliga a insistir en este punto y deshacer la ambigüedad. En castellano disponemos de dos palabras -libre y gratis-, pero muchas traducciones se encargan lamentablemente de mantener la confusión y aun agravarla al traducir free por "gratis", totalmente erróneo en este contexto: existe software gratuito que es propietario (el navegador Microsoft Explorer, por ejemplo) y nada impide vender el software libre, aunque ciertamente se debe ofrecer algo extra -normalmente en forma de servicios añadidos- para que alguien compre algo que puede obtener legítimamente sin pagar por ello. La gratuidad en este caso es una consecuencia del modelo -en el que el programador puede que haya cobrado por su trabajo-, pero de ningún modo es lo que define al software libre.
    ... arte5
    Aunque resulte chocante a primera vista, no solo programadores sino algunos teóricos consideran la programación "una de las bellas artes" (De la programmation considerée comme une des beaux arts es precisamente el título de una obra de Pierre Lévy). Por su parte Franco Berardi, Bifo, afirma en "Trabajo Cero" que la programación puede ser valorada no solo "como ejecución de un proyecto predefinido, no como simple elaboración de los procedimientos a través de los cuales se pone en funcionamiento un cierto proceso, sino como redefinición del contexto mismo y como elaboración de procedimientos afortunados." [N. del Ed.]
    ... GNU6
    El Proyecto GNU (acrónimo recursivo que significa GNU's Not UNIX, o sea, "GNU No es UNIX") nació en 1984 de la mano de Richard Stallman, por entonces un hacker del emblemático Laboratorio de Inteligencia Artificial del Massachussets Institute Technology (MIT), cuna de grandes hackers. El proyecto GNU se propuso a la sazón una tarea titánica: construir un sistema operativo libre completo. No es sencillo expresar en pocas palabras la enorme dificultad que comporta un proyecto así, en principio sólo al alcance de unas cuantas compañías con miles de programadores a sueldo.
    ... Support7
    Cygnus fue la primera empresa importante que trabajó con software libre. Sus aportaciones a la comunidad del software libre -liberando código y manteniendo herramientas críticas como el compilador C de GNU- han sido numerosas e importantes. En 1999 fue adquirida por Red Hat, una gran compañía que basa por completo su modelo de negocio en el software libre. [N. del Ed.]
    ... calidad.8
    La financiación de la Fuerza Aérea se acabó hace algún tiempo; el Compilador GNU de Ada está ahora en servicio, y su mantenimiento se financia comercialmente.
    ... modestos9
    Desde que Stallman revisó este artículo por última vez, hace apenas tres años, la situación ha cambiado sobremanera y se han multiplicado las iniciativas comerciales, que ya no son tan "modestas" como las que citaba: en torno al software libre han surgido cientos de nuevas empresas, hasta el punto de convertirse en los dos últimos años en uno de los sectores más dinámicos del ya de por sí dinámico sector informático. Muchas de esas empresas mantienen modelos de negocio tradicionales basados en la prestación de servicios, pero otras están abriendo nuevas vías. No ha faltado incluso la incursión de capital financiero y especulativo en empresas del mundo Linux, como VA Linux y Red Hat, cuya salida a bolsa fue espectacular en ambos casos. [N. del Ed.]
    ... "mantenida-por-la-audiencia"10
    Se refiere a las llamadas radios públicas, que tienen algún parecido con las radios libres. Para mantenerse sin necesidad de publicidad y sin control mediático reciben donaciones de sus oyentes, que no pagan por un servicio sino por mantener en antena y sin dependencias comerciales algo que cualquiera escuchará gratis. [N. del Ed.]
    Copyright ©1994, 1998 Richard Stallman
    Se permite la copia textual y la distribución de este artículo en su totalidad a través de cualquier medio, siempre que esta nota se mantenga.
    Traducción: Stan Bark. Edición, revisión y notas (realizada para la revista Archipiélago en mayo de 2001): Miquel Vidal.

    Ilustración 
    El paradigma de la propiedad intelectual

    Copyright © 2001 Free Software Foundation, Inc. (59, Temple Place, Suite 330, Boston, MA 02111, USA) Se permite la copia exacta y la distribución de este artículo en cualquier medio y soporte, siempre que se conserve esta leyenda. Traducción: Christian Rovner

    Libros, derechos y tecnología

    Debería empezar explicando por qué me negué a autorizar la transmisión en directo de esta conferencia vía Internet: los canales habituales para transmitir imagen y sonido en vivo por Internet requieren que el usuario descargue cierto software para recibir la transmisión.
    Ese software no es libre. Está disponible a precio cero, pero sólo como un archivo "ejecutable", que es un misterioso montón de números que no se puede estudiar, no se puede cambiar, y ciertamente se puede publicar una propia versión modificada.
    Y éstas son libertades esenciales en la definición de "software libre". Para ser un honesto y coherente defensor del software libre, difícilmente podría dar discursos y ejercer presión sobre la gente para que use software no libre. Estaría socavando mi propia causa. Y si yo no demuestro que me tomo en serio mis principios, no puedo esperar que nadie más los tome en serio.

    TLöN, UQBAR, ORBIS TERTIUS

    Esta intervención, sin embargo, no es acerca del software libre. Después de trabajar en el movimiento de software libre durante muchos años, y después de que la gente hubiera comenzado a usar algunas partes del sistema operativo GNU, empecé a ser invitado a conferencias.
    La gente me preguntaba: "Bueno, ¿de qué manera las ideas de libertad para los usuarios de software pueden generalizarse a otros ámbitos?". Y, por supuesto, alguna gente hacía preguntas tontas como "¿Debería ser libre el hardware?", "¿Este micrófono debería ser libre?".
    Bien, ¿qué quiere decir eso? ¿Deberíamos ser libres de copiarlo y modificarlo?
    Si compro un micrófono, nadie puede impedirme que lo modifique. Y copiarlo... Nadie tiene un copiador de micrófonos. Fuera de Viaje a las estrellas, esas cosas no existen. 
    Puede ser que algún día haya analizadores y ensambladores nanotecnológicos, y entonces esta pregunta sobre si uno es libre o no de hacer copias de objetos realmente adquirirá importancia. Veremos empresas agroindustriales intentando impedir que la gente copie alimentos, y eso se va a convertir en una cuestión política de primer orden.
    Por el momento, es sólo especulación.
    Pero para cualquier otra clase de información se puede plantear la pregunta, porque cualquier clase de información que pueda ser almacenada en una computadora puede ser copiada y modificada. Así que los aspectos éticos del software libre son los mismos que los relativos a otros tipos de información publicada.
    No estoy hablando de información privada. Estoy hablando de los derechos que deberíamos tener si obtenemos copias de cosas publicadas, a las que no se intenta mantener en secreto.

    DE RERUM NATURA
    A fin de explicar mis ideas en la materia, quisiera repasar la historia de la distribución de información y la del copyright.
    En el mundo antiguo, los libros se escribían a mano (con una pluma o cualquier otro instrumento) y cualquiera que supiera cómo leer y escribir podía copiar un libro casi tan eficientemente como los demás. 
    Es cierto que alguien, un profesional de la copia, podía hacerlo un poco mejor, pero no había una diferencia sustancial. Y como las copias se hacían de a una por vez, no existía una economía a gran escala. Hacer diez copias tomaba diez veces más tiempo que hacer una copia. Tampoco había nada que forzara la centralización: un libro podía copiarse en cualquier lugar.
    Debido a ese estadio de la tecnología, que no obligaba a que las copias fueran idénticas, no había en la antigüedad una distinción total entre copiar un libro y escribir un libro. Había prácticas intermedias que también tenían sentido. 
    Los antiguos sabían, digamos, que tal obra había sido escrita por Sófocles, pero entre la escritura del libro y su copiado había otras cosas útiles que se podían hacer. Por ejemplo, copiar una parte de un libro, después escribir algunas palabras nuevas, copiar algo más y escribir algo más, y así.
    Esto se llamaba "escribir un comentario". Era algo muy común, y esos comentarios eran apreciados. Se podía también copiar el pasaje de un libro, después escribir algunas palabras, y copiar un pasaje de otro libro y escribir más palabras, y así: esto era "hacer un compendio". Los compendios también eran muy útiles.
    Había trabajos que se perdían, pero algunas de sus partes sobrevivían cuando eran citadas en otros libros que alcanzaban mayor popularidad que el original, quizá porque copiaban las partes más interesantes, y así la gente hacía muchas copias de éstas, pero no se molestaba en copiar el original porque no era lo bastante atractivo. Hasta donde yo sé, no había copyright en el mundo antiguo. Cualquiera que quisiera copiar un libro podía hacerlo.

    DE GUTENBERG AL TIO SAM 

    Más tarde se inventó la imprenta, un dispositivo para la copia de libros. La imprenta no era sólo una mejora cuantitativa (por la facilidad del copiado) sino que afectaba de manera dispar a los distintos tipos de copias, e introducía una economía a gran escala.
    Era mucho trabajo preparar cada página y, por lo tanto, mucho más económico hacer varias copias idénticas de cada una. Entonces el resultado fue que copiar libros tendió a convertirse en una actividad centralizada y de producción masiva. Las copias de cualquier libro tendieron a hacerse en unos pocos lugares.
    La introducción de la imprenta también significó que los lectores ordinarios no pudieran copiar libros eficientemente. Sólo si uno tenía una imprenta podía hacerlo. Así que copiar libros era una actividad industrial.
    Durante los primeros años de imprenta, los libros impresos no reemplazaron totalmente a los copiados a mano. Las copias artesanales todavía se hacían.
    Los ricos las hacían o las encargaban para tener copias especialmente hermosas, que mostraran cuán ricos eran, y los pobres lo hacían porque no tenían suficiente dinero para comprar una copia impresa, pero tenían tiempo para copiar a mano un libro. De modo que el copiado a mano todavía se hacía hasta cierto punto.
    Creo que fue durante el siglo XIX cuando la impresión se volvió tan barata que aún la gente pobre podía comprar libros impresos.
    El copyright apareció con el uso de la imprenta y, dado el carácter de esa tecnología, tenía el efecto de una regulación industrial. No restringía lo que los lectores podían hacer; restringía lo que podían hacer los editores y los autores.
    En Inglaterra, el copyright fue inicialmente una forma de censura: había que obtener permiso del gobierno para poder publicar un libro.
    Pero la idea cambió. En los tiempos de la Constitución de los Estados Unidos, la gente llegó a una idea diferente del propósito del copyright. Se propuso, en principio, que a los autores se les otorgara un copyright monopólico sobre el copiado de sus libros.
    Esta propuesta fue rechazada. En cambio, se adoptó una propuesta radicalmente distinta: con el fin de promover el progreso, el Congreso podría opcionalmente establecer un sistema de copyright que creara esos monopolios que, de acuerdo con la Constitución de los Estados Unidos, no existen para el bien de sus propietarios sino para promover el progreso de la ciencia.
    Los monopolios se entregan a los autores para lograr que hagan algo que sirva al público. Entonces el objetivo era que se escribieran y se publicaran más libros que la gente pudiera leer, y se creía que eso contribuiría al incremento de la actividad literaria o al incremento de la producción científica y en otros campos.
    La sociedad mejoraría a través de eso. La creación de monopolios privados era sólo un medio en procura de un fin, y ese fin era un fin público.
    El copyright en la era de la imprenta era bastante indoloro, pues era una regulación industrial. Restringía sólo la actividad de los editores y de los autores. Bueno, en algún sentido estricto, también los pobres que copiaban libros a mano podrían haber infringido la ley de copyright. Pero nadie nunca trató de forzarlos a respetar el copyright porque se entendía como una regulación industrial.
    El copyright en la era de la imprenta también era fácil de hacer cumplir, porque los responsables de su cumplimiento eran los editores, y los editores, por su propia naturaleza, se hacen conocer. Si uno está tratando de vender libros, tiene que decirle a la gente dónde ir a comprarlos. No hay que ir a la casa de cada lector en todo el mundo para hacer respetar el copyright.
    Y, finalmente, el copyright puede haber sido un sistema beneficioso en aquel contexto. En los Estados Unidos, los abogados especializados consideran el copyright como un comercio o un trueque entre el público y los autores. El público cede algunos de sus derechos naturales y a cambio se beneficia con la escritura y publicación de mayor cantidad de libros.

    EL DERECHO EN CUESTION

    ¿Es éste un trato ventajoso?
    Bueno, cuando el público en general no puede hacer copias porque éstas sólo pueden hacerse eficientemente en las imprentas ¬y la mayoría de la gente no tiene imprentas¬, el resultado es que el público en general cede una libertad que no puede ejercer, una libertad abstracta, sin ningún valor práctico.
    Entonces, si uno tiene algo que es un subproducto de su vida y que es inútil, y tiene la oportunidad de intercambiarlo por algo de algún valor, está ganando. Así es como el copyright pudo haber sido un trato ventajoso para el público en aquella época.
    Pero el contexto está cambiando, y eso debe cambiar nuestra evaluación ética del copyright. Los principios básicos de la ética no se modifican por los avances de la tecnología; son demasiado fundamentales para ser afectados por tales contingencias.
    Pero nuestra decisión sobre cualquier pregunta específica es consecuencia de las alternativas disponibles, y las consecuencias de una determinada opción pueden cambiar según el contexto cambie.
    Eso es lo que está ocurriendo en el área del copyright, porque la era de la imprenta está llegando a su fin, dando paso gradualmente a la era de las redes de computadoras.
    Las redes de computadoras y la tecnología de la información digital nos están llevando de regreso a un mundo más parecido a la antigüedad, donde cualquiera que pueda leer y usar la información puede también copiarla casi tan fácilmente como todos. Así que la centralización y la economía a gran escala introducidas por la imprenta están desapareciendo.
    Y este contexto cambiante cambia el modo en que funciona la ley de copyright, que ya no actúa como una regulación industrial sino como una restricción draconiana sobre el público en general. Solía ser una restricción sobre los editores por el bien de los autores. Ahora es una restricción de los derechos del público para provecho de los editores.
    El copyright solía ser bastante indoloro e incontrovertido. No restringía al público en general. Ahora eso ya no es verdad. Si uno tiene una computadora, los editores consideran restringir el derecho a usarla como su más alta prioridad.

    TODOS SOMOS DELINCUENTES 

    El copyright era fácil de hacer cumplir porque era una restricción que pesaba sólo sobre los editores, que eran fáciles de encontrar (y lo que publicaban era fácil de ver).
    Ahora el copyright es una restricción que pesa sobre cada uno de ustedes. Para forzar su cumplimiento requiere vigilancia ¬e intrusión¬ y duros castigos, y observamos cómo se están volviendo parte de la legislación de los Estados Unidos y de otros países.
    El copyright solía ser, aun con discusiones, un trato ventajoso para el público, porque el público estaba cediendo libertades que no podía ejercer.
    Bueno, pero ahora sí puede ejercer estas libertades.
    - ¿Qué hacer si uno se ha acostumbrado a ceder un subproducto que no le era útil y, de pronto, descubre un uso para ello?
    Puede, de hecho, consumirlo, usarlo. ¿Qué hacer en ese caso?
    Uno no lo negocia; se guarda algo. Y eso es lo que el público querría naturalmente hacer. Eso es lo que el público hace cada vez que se le da la chance de expresar su preferencia. Se guarda algo de su libertad y la ejerce. Napster es un gran ejemplo de eso: el público decidiendo ejercer la libertad de copiar, en vez de cederla.
    Entonces, lo que debemos hacer para darle a la ley de copyright el lugar que se merece en las circunstancias actuales es reducir las restricciones que pesan sobre el público e incrementar la libertad que el público retiene. Pero esto no es lo que los editores quieren hacer sino exactamente lo opuesto.
    Ellos quisieran incrementar los poderes de copyright a punto tal que les permita controlar todo el uso de la información. Esto condujo a leyes que otorgan un incremento sin precedentes de los poderes de copyright. Las libertades que el público solía tener en la era de la imprenta les están siendo quitadas.

    BOICOT AL LIBRO ELECTRONICO 

    Por ejemplo, echemos un vistazo a los e-books. Hay una tremenda cantidad de publicidad sobre los e-books; difícilmente se la puede evitar. Tomé un vuelo en Brasil y en la "revista de a bordo" había un artículo diciendo que quizás iba a llevar diez o veinte años hasta que todos nosotros nos pasáramos a e-books.
    Claramente, este tipo de campaña viene de alguien que está pagando por ella. Ahora bien, ¿por qué lo están haciendo? Creo que lo sé.
    La razón es que los e-books son la oportunidad de quitar a los lectores de libros impresos algunas de las libertades residuales que tienen y que siempre tuvieron. La libertad, por ejemplo, de prestarle un libro a un amigo, o de tomarlo prestado de una biblioteca pública, o de vender una copia a una librería de viejo, o de comprar una copia anónimamente, sin dejar registrado en una base de datos quién compró ese libro en particular. Y puede que hasta el derecho a leerlo dos veces.
    Éstas son libertades que los editores quisieran quitar a los lectores, pero no pueden, en el caso de los libros impresos, porque sería una operación muy obvia y generaría una protesta. Entonces encontraron una estrategia indirecta: primero, obtener legislación para cancelar esas libertades en el caso de los e-books, cuando todavía no hay e-books. Así no hay controversia porque no hay usuarios preexistentes de e-books acostumbrados a sus libertades y dispuestos a defenderlas.
    Los editores ya obtuvieron eso con la Digital Millenium Copyright Act en 1998. Entonces se introducen los e-books y gradualmente se pretende que todo el mundo se pase de los libros impresos a los e-books. Eventualmente el resultado es que los lectores perdieron sus libertades sin que jamás haya habido un momento en que les fueran "arrebatadas" y en el que pudieran haber luchado para retenerlas.
    Al mismo tiempo vemos esfuerzos similares para quitarle a la gente libertades para usar otro tipo de publicaciones. Por ejemplo, las películas que están en DVD se publican en un formato encriptado que, se suponía, iba a ser secreto, y la única manera en que las compañías filmográficas iban a revelar el formato a los fabricantes de reproductores de DVD era a través de la firma de un contrato que incluyera ciertas restricciones en el reproductor, con el resultado, una vez más, de que se iba a impedir que el público ejerciera plenamente sus derechos legales.
    Entonces unos astutos programadores europeos encontraron la forma de desencriptar los DVD y escribieron un paquete de software libre que podía leer un DVD. Esto hizo posible usar software libre (compatible con el sistema operativo GNU/Linux) para ver la película en DVD que uno había comprado, lo que es algo perfectamente legítimo.
    Pero las compañías filmográficas objetaron el "descubrimiento" y fueron a la corte. Es que las compañías filmográficas solían hacer un montón de películas en las que había un científico loco y alguien decía: "Pero, Doctor, hay ciertas cosas que se supone que el hombre no debe conocer".
    Seguramente los ejecutivos han visto demasiadas de sus propias películas porque llegaron a creer que el formato de los DVD es algo que el hombre no debía conocer, y obtuvieron un fallo para censurar totalmente el software libre capaz de reproducir DVD. Hasta se prohibió hacer un vínculo a un sitio fuera de los Estados Unidos donde esa información estuviera legalmente disponible. Ese fallo ha sido apelado. Yo firmé un breve alegato en esa apelación (me enorgullece decirlo, aunque juego un rol bastante marginal en esta batalla en particular).
    El gobierno de los Estados Unidos intervino directamente en favor de los intereses de las corporaciones. Esto no es sorprendente cuando se considera por qué la Digital Millennium Copyright Act fue aprobada en primerísimo término. 
    La razón es el sistema de financiamiento de campañas políticas que tenemos en Estados Unidos, que es esencialmente soborno legalizado (los candidatos son comprados por las compañías aun antes de ser electos). Y, por supuesto, los funcionarios saben quién es su amo -para quién trabajan¬ y aprueban las leyes que les dan más poder a las corporaciones.
    No sabemos qué ocurrirá con esta batalla en particular. Pero, mientras tanto, Australia ha aprobado una ley similar y Europa termina de adoptar una. El plan es no dejar lugar en la Tierra donde la información esté disponible libremente para el público.
    Los Estados Unidos siguen siendo líderes mundiales en el intento de impedir que el público acceda y distribuya información publicada.

    UNA DE PIRATAS 

    Los Estados Unidos no son el primer país en considerar prioritaria la restricción de la copia de la información publicada. El tema fue muy importante para la Unión Soviética, donde el copiado y redistribución no autorizados eran conocidos como Samizdat.
    Para erradicarlo se desarrollaron una serie de métodos: primero, guardias vigilando cada pieza de equipamiento copiador para verificar qué es lo que copiaba la gente e impedirle hacer copias prohibidas.
    Segundo, duros castigos para cualquiera que hiciera copias prohibidas.
    Tercero, el uso de informantes que delataran sus vecinos y compañeros a la policía de la información.
    Cuarto, responsabilidad colectiva: "¡Tú! ¡Tú vas a vigilar a ese grupo! Si pesco a cualquiera de ellos haciendo copias prohibidas, irás a prisión. Así que, vigílalos bien".
    Y quinto, propaganda: desde la niñez se intentaba convencer a todos de que sólo un horrible enemigo del pueblo podría perpetrar el copiado prohibido.

    SAMIZDAT, Versión. 2.0

    Ahora, los Estados Unidos están usando todos estos métodos. Primero, guardias vigilando el equipamiento.
    Bueno, en las tiendas de copiado hay guardias que verifican qué copias. Pero emplear guardias humanos para vigilar qué copia uno en su computadora sería demasiado caro. Entonces se instrumentan guardias robot. 
    Ése es el propósito del Digital Millennium Copyright Act. Este software se instala en tu computadora y es la única manera de impedir que copies cierta información a la que has accedido.
    Ahora hay un plan para introducir este software en cada disco rígido, de modo que habría archivos en tu disco rígido a los que ni siquiera podrías acceder, excepto obteniendo permiso de algún servidor de red. Y esquivar el software guardián o aun decirle a otra gente cómo esquivarlo sería un delito.
    Segundo, duros castigos. Hace unos pocos años, si uno hacía una copia de algo y la entregaba a sus amigos, sólo para ayudarlos, esto no era considerado un delito (nunca algo semejante había sido un delito en los Estados Unidos). Entonces eso fue penalizado: uno puede ir a prisión durante años por compartir algo con su vecino.
    Tercero, informantes. Habrán visto los anuncios en la TV y los anuncios en los subterráneos de Boston, por ejemplo, pidiéndole a la gente que delate a sus compañeros de trabajo a la policía de la información, que oficialmente se llama "Software Publishers Association".
    Cuarto, responsabilidad colectiva. En los Estados Unidos, esto se ha hecho mediante el alistamiento de los proveedores de Internet (ISP), haciéndolos legalmente responsables de todo lo que sus clientes publiquen. 
    El único modo en que pueden evitar que se los considere responsables es si siguen invariablemente el procedimiento de desconectar o remover la información en menos de dos semanas luego de una queja. Hace unos pocos días oí que un sitio que contenía una inteligente protesta criticando al Citibank por algunas de sus malvadas políticas fue desconectado de esta manera.

    LOS CORSARIOS BLANCOS 
    Y, finalmente, propaganda, comenzando en la infancia. Para eso se usa la palabra pirata. Si uno hace memoria, hace apenas unos pocos años el término "pirata" se aplicaba a los editores que no pagaban al autor sus derechos. Pero ahora el sentido de la palabra ha sido completamente dado vuelta y se aplica a los miembros del público que escapan al control del editor.
    Se usa el término "pirata" para convencer a la gente de que sólo un malvado enemigo del pueblo podría practicar el copiado prohibido. De hecho, la palabra insinúa que compartir algo con un vecino es el equivalente moral de atacar un barco. Espero que no estén de acuerdo con este uso de la palabra y que, por lo tanto, se rehúsen a usarla en ese sentido. Así que los editores están pagando leyes para darse más poder a sí mismos.
    Además, están extendiendo los plazos de duración del copyright. Así, el resultado es que el copyright dura nominalmente un cierto período de tiempo y cualquier copyright dado va a expirar nominalmente algún día. 
    Pero, en los hechos, ese momento de expiración nunca llega porque cada copyright se extiende por veinte años cada veinte años. Entonces, nada caerá en dominio público alguna vez. 
    Esta política ha sido llamada el "plan del copyright perpetuo a plazos" (Perpetual copyright on the installment plan).
    La ley que en 1998 extendió el copyright por veinte años se conoce como "Mickey Mouse Copyright Extension Act", porque uno de los principales auspiciantes de esta ley fue la Disney Corporation que se dio cuenta de que el copyright sobre Mickey Mouse iba a caducar, cosa que ellos prefieren que no suceda nunca.

    GLOBALIZACION Y SISTEMA JURIDICO

    El título original de esta charla era supuestamente "Copyright y Globalización". La globalización está compuesta de un conjunto de políticas que se hacen en nombre de la eficiencia económica o los así llamados tratados de libre comercio, los cuales realmente están diseñados para darles a las corporaciones mayor poder sobre leyes y políticas.
    No son realmente tratados sobre libre comercio sino sobre transferencia de poder: se trata de limitar el poder de los ciudadanos de cualquier país para dictarse leyes que, acaso, pudieran considerar sus propios intereses, y dar ese poder a las corporaciones.
    La democracia es el problema, y estos tratados están diseñados para resolverlo. Por ejemplo, el Nafta contiene, de hecho, disposiciones que permiten a las corporaciones obligar a otro gobierno a que se deshaga de una ley que éstas creen que interfiere con sus beneficios. Entonces, las compañías extranjeras tienen más poder que los ciudadanos del propio país.

    IMPERIO 

    Una cosa que hemos visto en los años noventa es que estos tratados empiezan a imponer el copyright por todo el mundo, y de manera más poderosa y restrictiva. Los así llamados tratados de libre comercio son, en los hechos, tratados de comercio usados por las corporaciones para obtener el control sobre el comercio mundial.
    Cuando Estados Unidos era, en el siglo XIX, un país en desarrollo, no reconocía copyrights extranjeros. Fue una decisión inteligente. Se entendía que reconocer copyrights extranjeros habría significado una transferencia de recursos hacia el exterior. La misma lógica se aplicaría hoy a los países en desarrollo, pero los Estados Unidos tienen suficiente poder para obligarlos a ir en contra de sus propios intereses.
    De hecho, es un error hablar de los intereses de los países en este contexto. En efecto, estoy seguro de que la mayoría de ustedes han oído la falacia de juzgar el interés público mediante la suma de la riqueza de todos. Si los trabajadores de los Estados Unidos perdieran mil millones de dólares mientras Bill Gates ganase dos mil millones, ¿estarían los norteamericanos mejor? 
    Si uno ve sólo la cifra total, parece que es bueno. Sin embargo, este ejemplo muestra que el total es una manera incorrecta de juzgar, pues Bill Gates no necesita realmente otros dos mil millones, pero la pérdida de mil millones puede ser decisiva y dolorosa para otra gente que no tiene tanto para empezar. Así que aplicar esa falacia es una excusa para hacernos ignorar el efecto de la distribución de la riqueza, y si es que el tratado va a aumentar la disparidad, como ha hecho en los Estados Unidos.
    No son realmente los intereses de Estados Unidos los que se defienden al imponer el copyright alrededor del mundo. Son los intereses de ciertos propietarios de corporaciones, muchas de las cuales están en los Estados Unidos y algunas de las cuales están en otros países. Pero en ningún sentido se defiende el interés público.

    ¿POR DONDE EMPEZAR? 

    Ahora bien, ¿qué tendría sentido hacer? Si creemos que la meta declarada del copyright es promover el progreso, ¿qué política sería inteligente implementar en la era de las redes de computadoras?
    En vez de incrementar los poderes del copyright, tenemos que disminuirlos tanto como para darle al público cierta libertad para que pueda hacer uso de los beneficios de la tecnología digital. 
    Pero, ¿qué tan lejos debe ir eso?
    Es una pregunta interesante porque no creo que debamos abolir totalmente el copyright. Para pensar inteligentemente, lo primero que debemos reconocer es que no hay razón para tener una política uniforme de copyright en relación con todo tipo de información.
    De hecho, no es ése el caso actualmente porque hay un montón de excepciones. La música es tratada de manera muy diferente por la ley de copyright. Pero la arbitraria insistencia en la necesidad de uniformar el tratamiento es esgrimida por los editores astutamente. Ellos eligen algún caso especial y argumentan que, en ese caso en particular, sería ventajoso reservarse una determinada cantidad de copyright. Y luego dicen que, por el bien de la uniformidad, esa cantidad de copyright debe aplicarse a todo. 
    Entonces, por supuesto, eligen el caso especial en donde puedan obtener la mayor rentabilidad. Pero así como pagar mil dólares por un auto nuevo puede ser un trato ventajoso, mientras que pagar cien dólares por una botella de leche puede ser un trato horrible, también en lo que se refiere al copyright debemos considerar las diferentes clases de trabajo.

    TIPOS DE TEXTOS Y DERECHOS 

    Para todo tipo de escritos funcionales (recetas, programas para computadoras, manuales y libros de texto, obras de consulta como diccionarios y enciclopedias) los problemas son básicamente los mismos y se pueden aplicar las mismas conclusiones. La gente debería tener la libertad de publicar una versión modificada de esos trabajos, porque es muy útil modificar trabajos funcionales.
    Las necesidades de todos no son siempre las mismas. Yo puedo haber escrito tal obra (o desarrollado tal programa) para hacer el trabajo que necesito, pero tu idea sobre el trabajo que debería hacerse puede ser algo diferente. Puede haber otras personas que tengan las mismas necesidades que las tuyas, y tu versión modificada puede ser buena para ellos.
    Todas las personas que cocinan saben esto y lo han sabido por cientos de años. Es normal hacer copias de recetas y dárselas a otra gente, y también es normal modificar una receta. Si uno cambia una receta y cocina para sus amigos y a ellos les gusta lo que están comiendo, podrán decir: "¿Me darías la receta?". 
    Entonces uno quizá escriba su versión y les dé copias. Esto es exactamente lo mismo que, mucho después, nosotros hemos empezado a hacer en la comunidad del software libre.
    Ése es un caso. El segundo tipo de trabajo son los trabajos cuyo propósito es decir lo que cierta gente piensa: memorias, ensayos de opinión, publicaciones científicas, ofertas de compra y venta, catálogos de artículos para vender. Esos trabajos han sido escritos para decir qué es lo que alguien piensa, o qué vio, o qué cree. Modificarlos sería representar mal a los autores. 
    Así que modificar estos trabajos no es una actividad socialmente útil. Y entonces el copiado textual es lo único que la gente realmente necesita que se permita hacer.
    La siguiente pregunta es: ¿debería la gente tener derecho a hacer copias textuales con fines comerciales? ¿O es suficiente con las no comerciales? Se trata de dos actividades diferentes, así que podemos considerar las preguntas por separado: el derecho a hacer copias textuales no comerciales y el derecho a hacer copias textuales comerciales. 
    Podría ser una buena política de compromiso mantener el copyright protegiendo el copiado textual comercial, pero permitir a todos el copiado textual no comercial.
    De esta manera, el copyright sobre el copiado textual comercial, así como sobre todas las versiones modificadas ¬sólo el autor podría aprobar una versión modificada¬ seguiría proveyendo el mismo flujo de ganancia que provee ahora para costear la escritura de cualquiera de estos trabajos. Permitir el copiado textual no comercial significa que el copyright ya no tendrá que entrometerse en el hogar de cada uno. 
    Se vuelve una regulación industrial otra vez, fácil de hacer cumplir e indolora. Ya no requiere castigos draconianos e informantes en pos de su cumplimiento. Obtenemos la mayor parte del beneficio ¬y evitamos la mayor parte del horror¬ del actual sistema.
    La tercera categoría de trabajos son los trabajos estéticos o de entretenimiento, donde lo más importante es la sensación de apreciar el trabajo. Para estos trabajos, la cuestión de la modificación es muy complicada porque, por un lado, está la idea de que estos trabajos reflejan la visión de un artista, y cambiarlos es distorsionar esa visión. 
    Por otro lado, tenemos el hecho de que existe el proceso folklórico, donde una comunidad modificando un trabajo puede, a veces, producir un resultado extremadamente rico. Algunas de las obras de Shakespeare usaron historias tomadas de otras obras. Si las leyes de copyright actuales hubieran tenido efecto entonces, esas obras hubieran sido ilegales.
    Es difícil decir qué es lo que deberíamos hacer acerca de la publicación de versiones modificadas de un trabajo estético o artístico. Tal vez haya que buscar más subdivisiones de la categoría. Por ejemplo, puede ser que todo el mundo debería ser libre de publicar versiones modificadas de los escenarios de juegos de computadora. Pero una novela tal vez debería ser tratada de manera diferente mediante algún tipo de acuerdo con el autor original.

    PROYECTO VENUS 

    Cuando hayamos superado esta etapa de transición y las redes de computadoras constituyan una realidad efectiva, podemos imaginar otra forma para que los autores consigan dinero por su trabajo. 
    Imaginemos que tenemos un sistema de dinero digital que paga nuestro trabajo. Imaginemos que ese sistema permite enviar dinero digital a través de Internet. E imaginemos que el copiado textual de los trabajos estéticos está permitido. Pero están escritos de tal modo que cuando estás escuchando, o leyendo, o mirando uno de ellos, aparece una caja, a un lado en tu pantalla, que dice "haga click aquí para enviarle un dólar al autor" (o al músico, o lo que sea). 
    Simplemente permanece ahí, no se interpone en tu camino, está al lado, recordándote que es algo bueno apoyar a los artistas.
    Si nos gusta el trabajo que estamos leyendo o escuchando, eventualmente diremos: "¿Por qué no darle a esta gente un dólar? Es sólo un dólar. ¿Qué es eso? Ni siquiera lo extrañaré". 
    Lo bueno de esto es que hace del copiado el aliado de los autores y los músicos. Cuando alguien le envía por correo electrónico a un amigo una copia de algo que le gustó, ese amigo podría también enviar un dólar al autor. Incluso podríamos enviar un dólar más de una vez. 
    De todos modos, ese dólar es más de lo que los artistas obtienen hoy si uno compra el libro o el CD, pues ellos obtienen una minúscula fracción del precio de venta. Los mismos editores que están exigiendo pleno poder sobre los derechos del público, en nombre de los autores y creadores, les están dando migajas a esos autores y creadores, todo el tiempo.

    INCONSCIENTE COLECTIVO 

    El comercio mundial no cumple ningún papel en el mejoramiento de las condiciones de vida en las Filipinas o en China. En esas zonas industriales, todo el mundo trabaja en fábricas de explotación. La globalización es una manera muy ineficiente de elevar el nivel de vida de los pueblos de ultramar. A un norteamericano se le paga veinte dólares la hora para hacer algo. 
    Gracias al "libre comercio", se le da ese trabajo a un mexicano a quien se le paga, quizás, seis dólares por día. Lo que ocurre es que se le quita una cantidad de dinero de un trabajador norteamericano para darle una fracción minúscula a un trabajador mexicano y el resto es "devuelto" a la compañía. Si la meta era elevar el nivel de vida de los trabajadores mexicanos, ésta es una pésima manera de hacerlo.
    Es interesante ver cómo la misma idea general se da en la industria del copyright. En nombre de los trabajadores intelectuales, quienes ciertamente merecen algo, se proponen medidas que les dan una diminuta porción de lo que merecen y que, en realidad, principalmente aumentan el poder de las corporaciones para controlar nuestras vidas.
    Creo que ya dije buena parte de lo que quería. Dediqué diecisiete años de mi vida a trabajar en software libre y cuestiones aledañas. No lo hice porque pensara que fuera la cuestión política más importante del mundo. Lo hice porque era el área en donde vi que tendría que usar mis destrezas para tratar de hacer mucho bien. Pero lo que ocurrió es que las cuestiones políticas en general evolucionaron y la cuestión política más importante del mundo, hoy, es resistir la tendencia a dar poder a las corporaciones sobre el público y los gobiernos. 
    Veo al software libre y los problemas aledaños como parte de esa cuestión de primer orden. Así que me encontré indirectamente trabajando en esa cuestión. Espero contribuir en algo al esfuerzo.


    Richard M. Stallman (también conocido como ‘rms’) es el fundador del proyecto para el desarrollo del sistema operativo libre GNU (GNU’s Not Unix, o sea, "GNU No es Unix") y de la Free Software Foundation, que financia y difunde el proyecto GNU. GNU se refiere tanto al desarrollo del sistema operativo completo (que incluye el kernel -núcleo del sistema- Linux, que es como se suele denominar por extensión a todo el sistema operativo) como al proyecto cooperativo para desarrollarlo. El proyecto GNU nació en 1983 como una lucha para recuperar el espíritu de cooperación antimercantil que había a principios de los años setenta en las comunidades de hackers y eliminar los obstáculos que ya por entonces  -mediados de los años ochenta- imponían los fabricantes de software propietario. El objetivo de GNU es promover el desarrollo y uso de free software, construyendo un sistema operativo completo totalmente libre que elimine la necesidad de usar software propietario (sometido a copyright). Libre significa aquí el derecho al uso, a la copia, a la redistribución y a disponer de las fuentes para modificar cualquier programa, sin ninguna otra restricción más que la de que nadie se apropie legalmente de esas mejoras, ni de que nadie pueda impedir que otr@s las disfruten (es decir, libre de patentes y copyrights). A ese derecho "que protege el uso libre en vez de la propiedad" se le denomina copyleft, y está plasmado legalmente en la GPL (General Public License)

    Fuente: www.sindominio.net

    http://www.elortiba.org/softlibre.html

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

    • Blogger Comments
    • Facebook Comments

    0 comentarios:

    Publicar un comentario en la entrada

    Item Reviewed: Por qué el software no debe tener propietario Richard Stallman Rating: 5 Reviewed By: Santos García Zapata
    Ir Arriba