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    martes, 23 de agosto de 2016

    Carl Schmitt y el concepto de lo político (I): "Amigo y enemigo". PDF del libro


    PDF]Schmitt, Carl - El Concepto de lo Político

    campusmoodle.proed.unc.edu.ar/.../Schmitt_Carl_-_El_Concepto_de_lo...

    de Carl Schmitt. Traducido de la edición de 1963 .... discriminador de la guerra" (1938) y el libro sobre el "Nomos de la Tierra" (1950). Un informe así debería .
    Portada 
    Carl Schmitt, EL CONCEPTO DE LO POLÍTICO (Texto de 1932). Ciencias Sociales, Alianza Editorial. Quinta reimpresión, 2009. Versión de Rafael Agapito

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    Lo político puede extraer su fuerza de los ámbitos más diversos de la vida humana, de antagonismos religiosos, económicos, morales, etc. Por sí mismo lo político no acota un campo propio de la realidad, sino sólo un cierto grado de intensidad de la asociación o disociación de hombres. (…)
    (Carl Schmitt)




    I. EL ESTADO Y LO POLÍTICO


    El Congreso en plena sesión plenaria


    Para Schmitt “el Estado representa un determinado modo de estar con el pueblo” (Pág.49) para sostener posteriormente que “el Estado se muestra como algo político, pero a su vez lo político se muestra como algo estatal” (Pág. 50-51). Es por ello que si bien el Estado es el modo de estar con un pueblo, lo político es el modo de estar con un Estado o el Estado es el modo de estar concreto con lo político. Pero esta concepción un tanto reduccionista parece no ceñirse a la realidad democrática, donde Estado y Sociedad interactúan. El propio Schmitt diría: «Así ocurría allí donde, como en el siglo XVIII, el Estado no reconocía "sociedad" alguna como antagonista, o al menos donde (como en Alemania durante el XIX y parte del XX) el Estado, como poder estable y distinto, se encontraba por encima de la "sociedad"» (pág. 53).

    La ecuación Estado=lo-Político carece de la variante “sociedad”, a pesar de ser evidente que en el mundo moderno la sociedad juega un papel político. No obstante, la ecuación de Schmitt adquiere toda su plenitud en el momento que se consigue que la sociedad se identifique plenamente con el Estado. De esta forma el Estado conforma la unidad política sin fisuras y obtiene la autosuficiencia y la capacidad para constituirse en fuerza capaz de determinar quiénes son “amigos” y “enemigos” (endógena y exógenamente) y emprender la “lucha”. Sin duda, esta concepción tiene connotaciones totalitarias y sin duda este texto de Schmitt parece un aporte teórico y doctrinal del totalitarismo en ciertos aspectos. Pero en realidad no es así del todo, por lo que categorizar que Schmitt fue un ideólogo del totalitarismo es una temeridad intelectual, pues como veremos, no hay que analizar el concepto de unidad política bajo la premisa de identificación radical de la sociedad con el estado, lo cual no se da en las democracias, siendo éstas un medio de participación de la sociedad en lo político (siempre que hablemos de democracias parlamentarias con derecho a voto, pues bien sabemos que existen diversos modelos de democracia, algunos calificados de antidemocráticos por lo políticamente correcto) que no propician la cohesión social, demostrándose ineficientes para el desarrllo de una nación, al propiciar el auge de intereses particulares. Podemos decir que la democracia que conocemos -por ejemplo- en lo que ha devenido como Occidente –o así lo llaman- hace muy complicada la unidad política (España es un ejemplo perfecto), mientras que otros sistemas puede que sean mucho más democráticos, como ciertos totalitarismos, donde la plenitud de la sociedad, el pueblo, se reconoce en su estado, por lo que el significado etimológico de democracia (poder del pueblo) alcanza, paradójicamente, un significado más justo, pues seamos realistas: democracia no es que el pueblo decide quién debe tener el poder, sino que el pueblo se atribuye el poder.

    II. LAS CATEGORÍAS POLÍTICAS: AMIGO Y ENEMIGO


    Aunque lea y parezca buen lector, no es nuestro amigo


    «Si se aspira a obtener una determinación del concepto de lo político, la única vía consiste en proceder a constatar y a poner de manifiesto cuáles son las categorías específicamente políticas. (…)

    »Supongamos que en el dominio de lo moral la distinción dominio es la del bien y el mal; que en lo estético lo es la de lo bello y lo feo; en lo económico la de lo beneficioso o lo perjudicial, o tal vez de lo rentable y lo no rentable. El problema es si existe alguna distinción específica (…) que se imponga por sí misma como criterio simple de lo político; y si existe, ¿cuál es?

    »Pues bien, la distinción política específica, aquella a la que pueden reconducirse todas las acciones y motivos políticos, es la distinción de amigo y enemigo. (…)

    » Si la distinción entre el bien y el mal no puede ser identificada sin más con las de belleza y fealdad, o beneficio y perjuicio, ni ser reducida a ellas de una manera directa, mucho menos debe poder confundirse la oposición amigo-enemigo con aquéllas. (…) El enemigo político no necesita ser moralmente malo, ni estéticamente feo, no hace falta que se erija en competidor económico, e incluso puede tener sus ventajas hacer negocios con él. Simplemente es el otro, el extraño, y para determinar su esencia basta con que sea existencialmente distinto y extraño en un sentido particularmente intensivo. (…)» (págs. 56-57)

    Carl Schmitt propone una concepción de lo político para su estudio y comprensión, pero sobre todo para clarificar y delimitar lo político. Schmitt quiere establecer los dominios de lo político y es ahí que lo encierra bajo el binomio amigo-enemigo. Y ¿qué es el enemigo?; bien claro lo deja Schmitt: lo extraño, lo diferente; simplemente eso, no es ni un competidor económico ni alguien moralmente malo. Analizando lo político desde esta perspectiva sin duda evitamos equiparar lo político a otro tipo de categorías, como las de bueno y malo, potestad de la moral. El análisis de lo político debe desmarcarse de lo emocional, no es un estado de ánimo ni forma parte del coto privado y personal (la política es cosa pública y por ello el enemigo es también público), sino que es aquello que establece y configura a diversos grupos de hombres en amigos y enemigos, ya surja esta confrontación de lo económico, de lo moral, de lo religioso... Es decir: sólo cuando un grupo de hombres consigue la suficiente fuerza como para poder organizarse en concepto de amigos y enemigos respecto a otros grupos de hombres análogos se alcanza la dimensión política; si por el contrario un grupo de hombres carece de la fuerza para confrontarse, para oponerse realmente a otra fuerza, la dimensión política no existe o al menos no es perceptible. Tal como explicaría el jurista prusiano sin circunloquios: “Todo antagonismo u oposición religiosa, moral, económica, étnica o de cualquier otra naturaleza se transforma en oposición política en cuanto gana la fuerza suficiente como para agrupar de un modo efectivo a los hombres en amigos y enemigos” (Pág. 67)

    Sin embargo, es el concepto “enemigo”, más que el de amigo, el que marca la pauta de lo político, la posibilidad de una oposición: qué es la política sino oposición. Para Schmitt “es constitutivo del concepto de enemigo el que en el dominio de lo real se dé la eventualidad de una lucha”. Al incorporar en el terreno de lo político la “lucha” hacemos ya referencia al elemento volitivo de lo político, es decir, aquello que empuja a la acción. De esta forma podemos determinar que no existe lo político sin enemigos ni enemigos sin la posibilidad real de una lucha.

    III. LA UNIDAD POLÍTICA Y LA GUERRA


    Imagen tomada tras finalizar la Guerra Civil española

    «Guerra es una lucha armada entre unidades políticas organizadas, y guerra civil es una lucha armada en el seno de una unidad organizada (que sin embargo se vuelve justamente por ello problemática).» (Pág. 62)

    “La Guerra procede de la enemista”, sentencia Schmitt. En la guerra el concepto enemigo tiene su significado y sentido obvio pero en la misma lo referente a la “lucha” alcanza un significado pleno.

    Como se vislumbra en la cita de más arriba, Schmitt hace una distinción de la guerra. Habla de “guerra” a secas contra otra unidad política, pero también de “guerra civil” dentro de la propia unidad política, lo que es un contrasentido, pues si algo revela una guerra civil es la ausencia de unidad política. Sin embargo, las reflexiones al caso son acertadas y en este momento conviene que así sean para mi posterior reflexión. En la exposición de Schmitt se hace evidente cómo equipara radicalmente política con estado: lo político es el estado y el estado es algo político, podría parafrasearse. También puede deducirse, ya sin confusión, que es el estado la unidad política organizada. Pero lo más importante: en el seno de la unidad política suprema (el Estado) puede sucederse la antítesis amigo-enemigo, es decir, constituirse otras unidades.

    Volviendo al principio, hay que reconocer que el hecho de que dentro de un estado pueda darse la lucha armada, es decir, la constitución de diversos grupos de hombres según amigos y enemigos, resulta algo problemático si tenemos en cuenta que todo ello concurre dentro de una misma unidad política, por lo que creo que este asunto es merecedor de su análisis. Si bien en una guerra civil lo que está en juego es el poder del Estado, podemos sacar dos conclusiones:

    1. Los dos contendientes luchan por hacerse con la unidad política suprema: el Estado. Lo cual refrendaría la reflexión de Schmitt.

    2. Cada uno de los contendientes se constituyen como unidades políticas independientes, es decir, como dos estados. La unidad política sigue existiendo, pero relativo a cada contendiente: los dos contendientes nunca formarán una sola unidad política. La derrota de una de las partes decidirá qué unidad política, es decir, qué forma de estado, prevalecerá, concluyendo así la guerra civil. 

    -Imaginemos un púlpito sobre el que reposa una manzana. En el caso 1 dos contendientes luchan por hacerse con la manzana. En el caso 2 no hay manzana en el púlpito, cada contendiente tiene una manzana y luchan para que sea su manzana la que repose sobre el púlpìto. En el caso 1 el Estado parece inamovible, algo que siempre está ahí y que busca pretendiente. En el caso 2 el estado es algo mutable y sustituible por cualquier otro tipo de Estado. En el caso 1 luchan por hacerse con la manzana, en el caso 2 por su manzana.

    No obstante, el hecho de que en una misma unidad política pueda darse lugar a la configuración de grupos de hombres según amigos y enemigos, y ya dicho esto desde un plano no bélico, deriva inevitablemente al “problema democrático” (que es una guerra civil no-violenta), aunque bien sabemos que en los estados no-democráticos (en realidad me molesta utilizar la palabra democracia para referirme al significado que ha adquirido actualmente según la neolengua) también existen luchas intestinas y agrupaciones de hombres según amigos y enemigos, lo que considero algo muy natural: poco valor puede tener aquello que no genera opositores.

    http://lanaciondigital.blogspot.com/2011/02/carl-schmitt-y-el-concepto-de-lo.html



    Portada     

    Breve apunte sobre el pensamiento politico de Carl Schmitt
    Angel Luis Sánchez Marín*
    El optimismo antropológico y sus consecuencias políticas, el liberalismo y el anarquismo,
    son objeto de crítica por parte de CARL SCHMITT. 
    Sus ideas fundamentales pueden
    resumirse así:
    1) La concepción del hombre como ser naturalmente bueno reduce el Estado - piensa
    SCHMITT - a instrumento de la sociedad y en casos extremos puede desembocar en el
    anarquismo. Dice así: ”Para los liberales la bondad del hombre no es otra cosa que un
    argumento con cuya ayuda se pone el Estado al servicio de la sociedad” ([1]), y “en el caso
    del anarquismo puro resulta evidente hasta qué punto la fe en la bondad natural está en
    conexión con la negación radical del Estado, que la una deriva de la otra y ambas se apoyan
    recíprocamente” ([2]).
    2) El liberalismo es incapaz de crear una verdadera teoría del Estado, pues lo que en la
    ideología liberal encontramos es “una política liberal, en el sentido de una contrapuesta
    polémica a las limitaciones estatales, eclesiásticas o de cualquier otro género impuestas a la
    libertad individual, lo que genera ciertamente una cierta política comercial, eclesiástica,
    educativa o cultural. Pero lo que no hay - dice - es una política liberal de carácter general,
    sino siempre únicamente una crítica liberal de la política” ([3]). ”Todo individualismo
    consecuente - añade SCHMITT - conduce desde luego a una práctica política, la de la
    desconfianza contra todo poder político y forma del Estado imaginable, pero nunca a una
    teoría positiva propia del Estado y de la política” ([4]).
    Pero al liberalismo, además, se le puede objetar que se ocupa básicamente, no de cuestiones
    políticas (Estado), y sí de temas éticos (espiritualidad) y económicos (negocios), cuya
    consecuencia es la aparición de conceptos 'desmilitarizados y despolitizados' ([5]). Así el
    concepto político de la lucha se transforma en el pensamiento liberal, por el lado
    económico, en competencia, y por el otro, el espiritual, en discusión.
    Desde estos supuestos el liberalismo trata de :
    a) Someter la vida política y el Estado al control y regulación de las normas y al “orden”
    moral, jurídico y económico.
    b) Reducir el Estado a un instrumento de la sociedad, cuya función sería asegurar las
    “condiciones de la libertad” eliminando los obstáculos que puedan perturbarla.
    Resultado de todo ello sería - según SCHMITT - la desnaturalización de las categorías y
    conceptos fundamentales de la política, disolviéndolos en conceptos éticos y económicos, y
    la afirmación de la autonomía de la moral, de la ciencia y de la economía.
    *****
    Rechazada la dirección antropológica optimista, ¿cuál es la concepción antropológica que
    subyace a la teoría política de SCHMITT?. Acusado de ser un pensador pesimista,
    entendemos, con MONSERRAT HERRERO ([6]), que SCHMITT no parte para elaborar
    su teoría política de la maldad intrínseca de los hombres, sino del dogma del pecado
    original, el cual, '..no remite a un estado natural de guerra sino al Paraíso. El estado natural
    del hombre es la libertad no la lucha. Lo único que Schmitt afirma es la posibilidad de la
    maldad que se abre a un hombre libre” ([7]).
    Para SCHMITT en el orden del espacio físico de convivencia se pueden producir conductas
    antisociales que deben ser corregidas y ordenadas por el orden jurídico ordinario. Ahora
    bien, como el hombre es un “ser problemático, es decir, un ser que no siempre obra bien,
    que puede llegar a ser peligroso” ([8]), es posible que se llegue a la oposición combativa de
    un grupo de hombres sobre otro,a una situación política límite, y, entonces, se hace
    necesario una decisión que defina el lugar y la función de cada uno de los elementos de
    dicho orden, creando paz y seguridad ([9]).
    Tal decisión le corresponde tomarla única y exclusivamente al soberano que en este sentido
    “es un dictador” ([10]), forma esta de gobierno excepcional y transitoria, pues excluidos a
    quienes han roto la unidad se debe de imponer un nuevo orden que, a su vez, será el
    comienzo de una etapa de normalidad, donde el derecho volverá a operar como norma
    ([11]).
    La distinción, pues, que hace SCHMITT entre amigo-enemigo “está orientada - dice
    MONSERRAT HERRERO - al caso extremo. Una enemistad no se explicita
    continuamente sino sólo en casos excepcionales. La esfera de lo político sólo es pensable
    en Schmitt desde la excepción” ([12]). SCHMITT, estudioso de la dictadura comisoria y la
    soberana ([13]), no tiene necesariamente que ser calificado de pensador autoritario, puesto
    que lo que hace es colocarse “del lado de aquella forma política que sea capaz de crear un
    orden, y no cualquier orden, sino el que corresponde con la situación de un pueblo en un
    momento histórico concreto” ([14]). En lo negativo, su decisionismo restaurador del orden
    no encuentra su justificación en una instancia superior con validez absoluta fuera del
    espacio y del tiempo en el que se desarrolla la vida del momento presente, por lo que a
    SCHMITT le faltó conectar las esferas política y jurídica con una fundamentación
    metafísica adecuada que impidiera el paso del relativismo ético y el voluntarismo ([15]).
    COMO CITAR ESTE ARTIGO:
    SÁNCHEZ MARÍN, Angel Luis. Breve apunte sobre el pensamiento politico de Carl
    Schmitt. Disponível na Internet: http://www.mundojuridico.adv.br. Acesso em xx de
    xxxxxxxx de xxxx
    (substituir x por dados da data de acesso ao site)
    Artigo publicado no Mundo Jurídico (www.mundojuridico.adv.br) em 16.07.2003
    --------------------------------------------------------------------------------
    [1] SCHMITT, CARL, El concepto de lo político, traducción de Rafael Agapito, Alianza
    Editorial, Madrid, 1991, pág.90.
    [2] Ibidem,pág.89.
    [3] Ibidem,pág.98.
    [4] Ibidem,pág.98. 
    [5] Ibidem,pág.99.
    [6] Cfr.El Nomos y lo Político:la filosofía política de Carl Schmitt, Editorial Eunsa,
    Pamplona, 1997, págs.545.
    [7] MONSERRAT HERRERO,Op.cit,pág.270.
    Dice SCHMITT:'..el dogma teológico fundamental del carácter pecaminoso del mundo y
    del hombre obliga,igual que la distinción entre amigo y enemigo,a clasificar a los
    hombres,a tomar distancia,y hace imposible el optimismo indiscriminado de un concepto
    del hombre igual para todos'.(El concepto de lo político,Op.cit,pág.93).Añadiendo
    SCHMITT 'que en un mundo bueno habitado por hombres buenos gobernarían la paz,la
    seguridad y la armonía de todos con todos;en él los curas y teólogos harían tan poca falta
    como los políticos y estadistas' (Ibidem,pág.93).
    [8] MONSERRAT HERRERO,Op.cit,pág.270.
    [9] Cfr. SCHMITT, CARL, Teología Política, traducción de Francisco Javier Conde,
    Ed.Doncel, Madrid, 1975, págs.39,42 y 43.
    [10] MONSERRAT HERRERO,Op.cit,pág.299.
    Para GOMEZ ORFANEL,en su monografía sobre SCHMITT ,indica que éste defendía '..un
    Estado total..un Estado pluralista,de bienestar e interventor por debilidad,y sobre todo,..un
    Estado fuerte,un Estado autoritario que sea capaz de distinguir entre amigos y
    enemigos'.Excepción y normalidad en el pensamiento de Carl Schmitt, Centro de Estudios
    Constitucionales, Madrid, 1986, pág.109
    [11] Cfr.Teología Política,Op.cit,págs.42,43 y ss.
    [12] Op.cit,pág.274.
    [13] Cfr.SCHMITT, CARL, La Dictadura (1921), traducción de J.García, Editorial Revista
    de Occidente, Madrid, 1968, págs.338.
    [14] MONSERRAT HERRERO,Op.cit,pág.403.
    [15] Dice MONSERRAT HERRERO:'De haberse mantenido en el marco de la teoría
    clásica,(la decisión soberana) hubiera dado lugar a una teoría de la prudencia
    que,SCHMITT,por no ser específicamente un filósofo no hace'.Op.cit,pág.185.
    *Profesor doctor de la Universidad Miguel Hernández de Elche Alicante - España 
    Disponível em:
    . Acesso em:

    21 jun. 2007.

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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