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    domingo, 31 de julio de 2016

    LA REVOLUCIÓN DE LA RIQUEZA Alvin y Heide Toffler (DOSSIER )

    Portada
    La revolución de la riqueza
    Alvin Toffler y Heidi Toffler

    Traducción de Julià de Jòdar. Debate.2006. 651 páginas, 29’90 euros

    BERNABÉ SARABIA | 21/09/2006 

    Hegeliano y marxista de formación, Alvin Toffler es en la actualidad, junto con su mujer Heidi, profesor en la National Defense University de Washington. Ambos dirigen una empresa de consultoría, Toffler Associates (toffler.com), que desde hace muchos años asesora a empresas y gobiernos de todo el mundo interesados en la prospectiva y en la influencia de las nuevas tecnologías sobre el desarrollo económico y social.

    No deja de ser curiosa la transformación del joven estudiante de izquierdas de la Universidad de Nueva York en el famoso y reputado senior adviser actual, alineado con la política de seguridad desplegada desde Washington por la administración norteamericana. En cierto modo, sólo en cierto modo, recuerda el cambio experimentado por Zyg-munt Bauman, que también partió de Hegel y Marx y ahora explica el mundo desde una posición crítica pero con una carga de complejidad y ambivalencia que no cabe en los viejos maestros alemanes.

    Bauman (Poznan, 1925) y Toffler (Nueva York, 1928) coinciden en sus lúcidos análisis del vertiginoso cambio que mueve el mundo actual. Bauman desde su teoría de la sociedad líquida, Toffler desde su larga reflexión sobre la tercera ola. Atentos en sus textos a la transformación de los lazos afectivos y de corresponsabilidad que están teniendo lugar en la vida familiar y amorosa. Transformación que a ellos dos, hombres de una mujer, esposa y compañera de trabajo para toda la vida, les inquieta por sus amplias e inciertas repercusiones individuales y sociales y les sirve de metáfora para advertir que el acelerado cambio actual puede convertirse en un despeñadero.

    La revolución de la riqueza es un texto largo y denso del que es difícil afirmar si es más interesante su análisis del pasado o su predicción del futuro. Tanto lo uno como lo otro prenden al lector a páginas implacables que sin duda han de molestar a derecha e izquierda, a ricos y pobres, a creyentes y agnósticos. En todo caso es un libro encadenado a la obra anterior de los Toffler que, como se recordará, saltaron a la fama mundial en 1970 cuando publicaron El shock del futuro (1971), el primer libro de una trilogía que se completó con La tercera ola (1980) y El cambio de poder (1990). En 1993 publicaron War and Anti-War, traducido un año después al español como Las guerras del futuro, obra en la que anticipan el papel de la comunicación en guerras tan características del siglo XXI como las de Afganistán, Iraq o la última de Líbano.

    Los cincuenta capítulos que articulan esta obra comienzan por señalar que la revolución de la riqueza no es otra cosa que una fuente de oportunidades para mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la Tierra. “La riqueza tiene futuro”, afirman los Toffler, a condición, eso sí, de conocer su génesis y sus fundamentos. El dinero y el bienestar se han producido según los autores a lo largo de tres grandes periodos de cambio. La Primera Ola llegó con la invención, seguramente a cargo de una mujer, de la agricultura. La tribu nómada aprendió a cultivar y aparecieron sobre la Tierra los primeros granjeros. Nace entonces el concepto de trabajo y se inicia un lento aumento de la población dedicada al trabajo manual en un medio rural.

    La segunda y gigantesca oleada es la consecuencia de la transformación de las sociedades agrarias en comunidades urbanas e industriales. Dicho cambio aparece según los Toffler hacia 1650. El surgimiento de la Revolución Industrial trae a la historia la estandarización, la especialización, el centralismo y la producción a una escala cuanto mayor mejor. En opinión de los autores, si todos esos ingredientes se ponen sobre la mesa lo que se consigue es burocracia, burocracia piramidal. Hace ya más de trescientos años la revolución científico técnica no sólo cambia la forma de producir bienes, dinero, sino también la organización del mundo y, como se señala en estas páginas, la producción manual es desplazada por la producción en serie. En esta Segunda Ola se expande una cultura en la que la figura del productor queda separada de la del consumidor. Es la ola de la sincronía.

    La Tercera Ola comienza según los Toffler a finales de los años 50 del siglo XX con el comienzo de la carrera espacial. Su consecuencia es un cambio que trae una sociedad postindustrial en la que las grandes, inmensas compañías, perciben que la Sociedad de la Información está transformando sus potenciales clientes y que no sólo se está hablando de nuevas tecnologías, hay algo más. De lo que se trata es del paso de la industria al conocimiento. Ya en el ecuador de este volumen los autores desgranan las características, y las consecuencias, del conocimiento en los albores del siglo XXI.

    Uno de los efectos más característicos de la sociedad del conocimiento es la aparición del prosumo. éste no es sino “una enorme economía oculta, en la que se produce una gran cantidad de economía no detectada, no calculada y no remunerada. Es la economía prosumidora no monetaria”. El término prosumidor lo acuñaron los Toffler en La tercera ola para designar a todo aquel que crea recursos, bienes de todo tipo, servicios o experiencias para su propio disfrute o para ayudar a los demás. Quien haya tenido un ser querido en un hospital sabe bien lo que es un prosumidor, en todas aquellas ocasiones que se ha ocupado de su enfermo. Un prosumidor, con gran frecuencia una mujer, crea riqueza y en el futuro está destinado a ser un elemento crucial en la sociedad propiciada por la revolución de la riqueza.

    La decadencia de las sociedades industriales es imparable en Occidente, tal como argumentan los Toffler en la última parte de este volumen. El nuevo sistema de riqueza emergente no se puede entender en el marco de la economía convencional. El conocimiento es la nueva clave del desarrollo personal y social y dicha clave implica un nuevo concepto del espacio y del tiempo. El prosumidor tendrá, gracias a los avances científicos, nuevas herramientas a su disposición y eso aumentará su productividad. Por otro lado, los combustibles fósiles quedarán substituidos por nuevas energías. Entre ellas los Toffler señalan el helio-3, abundante en la Luna.
    Se cierra este volumen con una apuesta por la desaparición de la sociedad de masas. En el mundo de la sociedad opulenta que dibujan los Toffler las economías de conocimiento intensivo permitirían transformar a los trabajadores en creativos de clase media capaces de desarrollar sus iniciativas y perfilar sus actividades preferidas.

    Es evidente que La revolución de la riqueza es un magnífico ejercicio de análisis histórico y de la sociedad actual. Documentado y brillante, evidencia una capacidad de observación excepcional. Sin embargo los Toffler parecen tener un punto ciego inmenso en sus retinas porque son incapaces de percibir todo aquello que se relaciona con las consecuencias del cambio para la vida de las personas. Tampoco entran en cuestiones éticas que en el terreno de la biología, la genética y las ciencias de la salud tienen una trascendencia innegable. Al mismo tiempo, el optimismo de los Toffler en torno al papel de la razón y de la ciencia puede parecer excesivo o voluntarista. No obstante, y aunque como ya se ha escrito la periodización de la historia en tres grandes olas o sistemas de producción parece un tanto rígida, lo cierto es que los Toffler no pretenden la finura académica, lo suyo es trazar grandes panoramas, dibujar a grandes trazos el futuro. Y eso, aunque sea con la brocha gorda, lo hacen muy bien aunque molesten a veces.
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    Alvin y Heidi Toffler

    Heidi Toffler & Cía


    Nacidos en Nueva York (él en 1928, ella en el 29), los Toffler se conocieron en la Universidad de Nueva York, donde él se doctoró en letras, leyes y ciencia. Como buen radical, en los 50 trabajó como obrero en una fábrica de automóviles y en una fundición de acero. Más tarde se inició en el periodismo como corresponsal en el Congreso y en la Casa Blanca de un diario de Pennsylvania, para formar parte años más tarde de la redacción de la revista “Fortune”.



    Profesor visitante de la Russell Sage Foundation y de la Cornell University, en los años noventa reivindica la importancia en la sombra de su mujer, Heidi, como coautora de sus libros más populares: La tercera ola, El schock del futuro y El cambio del poder. A partir de entonces, los Toffler siempre firman de manera conjunta sus libros, ya sea Las guerra del futuro, La creación de una nueva civilización: la política de la tercera ola o La revolución de la riqueza. Más aún: ella desempeña un papel esencial en el The 20th Century: Yesterday's Tomorrows (1999), un documental de Barry Levinson en el que el matrimonio analiza como como será la vida en el siglo XXI teniendo en cuenta cómo los sueños de prosperidad tecnológica de comienzos del siglo XX desembocaron en el terror nuclear.




    La importancia de Heidi Toffler no acaba aquí: juntos crearon el Instituto Toffler (Toffler Associates), una compañía de consultoría que trabaja para empresas y gobiernos de todo el mundo. Según su propia definición, el Instituto Toffler asesora a “clientes a quienes les interesa comprender el futuro y preparar a sus empresas para que sean eficientes en un mercado y sociedad definidos por la cada vez más cercana economía de la tercera ola del futuro”. Sus clientes son, insisten, líderes y planificadores empresariales, así como ejecutivos clave y funcionarios de entidades gubernamentales, encargados de la toma de decisiones.


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    Alvin Toffler

    La Revolución de la Riqueza



    El siguiente documento presenta un resumen del libro "La Revolución de la Riqueza" de Alvin y Heide Toffler.


    Desde la publicación de los grandes éxitos internacionales La tercera ola y El shock del futuro, Alvin y Heidi Toffler se erigieron como referentes fundamentales a la hora de reflexionar sobre el futuro y acertar con las claves que rigen el desarrollo de la sociedad por su agudeza, imaginación y capacidad de análisis. Lúcidos pero optimistas, porque predicar pesimismo es uno de los modos más fáciles de disfrazarse de sabio, con La revolución de la riqueza han logrado un libro de actualidad y análisis que nos invita a reflexionar sobre el mundo que nos rodea y los cambios que se avecinan.


    Esta obra, fruto de años de trabajo, habla del futuro de la riqueza visible e invisible, una forma revolucionaria de riqueza que redefinirá nuestras vidas, nuestras empresas y el mundo, que se nos echa encima a toda prisa. Para explicar lo que esto significa, analizaremos de mano de los Toffler desde la vida familiar y los empleos hasta las urgencias del tiempo y la creciente complejidad de la vida cotidiana, y nos enfrentaremos a las nuevas profesiones, los oficios obsoletos, los mercados y el dinero. El resultado arroja una luz sorprendente sobre la colisión entre el cambio y la continuidad en el mundo y en nuestro propio interior.


    La revolución actual de la riqueza abrirá incontables oportunidades y nuevas trayectorias de vida no solo para los empresarios tradicionales, sino también para los empresarios sociales, culturales y de la educación. Creará nuevas oportunidades para atacar la pobreza tanto en el interior de cada país como a escala mundial. Pero esta invitación a un futuro brillante irá acompañada de una advertencia: no es que los riesgos se estén multiplicando, sino que ya dan vértigo debido a su velocidad.


    Periodista, profesor e investigador de talla mundial, Alvin Toffler (Nueva York, 1928) estudió letras en la Universidad de Nueva York donde se doctoró en letras, leyes y ciencias y conoció a su mujer, Heidi (Nueva York, 1929), incansable compañera intelectual. Como estudiantes radicales, decidieron renunciar a la vida académica y pasaron cinco años trabajando en distintas fábricas del medio oeste estadounidense. Las lecciones que allí aprendieron fueron fundamentales para su futura carrera como estudiosos de las tecnologías y los nuevos medios y sus efectos sociales. Desde la publicación de El shock del futuro (Plaza & Janés, Barcelona, 1971), sus obras han revolucionado cómo pensamos la sociedad contemporánea y sus cambios. Han recibido el reconocimiento académico de numerosas universidades e instituciones, como la New School for Social Research de Nueva York, el International Institute for Strategic Studies y la American Association for the Advancement of Science, además de varios doctorados honoris causa, y el nombramiento de Alvin como oficial de la Orden de las Artes y Letras de Francia. En lengua española se han publicado, además, La tercera ola (Plaza & Janés, Barcelona, 1983) y El cambio del poder (Plaza & Janés, Barcelona, 1990). En 1996 fundaron Toffler Associates, una consultora internacional que trabaja con líderes políticos, países, empresas y ONG del mundo entero.


    La revolución de la riqueza es un texto largo y denso del que es difícil afirmar si es más interesante su análisis del pasado o su predicción del futuro. Tanto lo uno como lo otro prenden al lector a páginas implacables que sin duda han de molestar a derecha e izquierda, a ricos y pobres, a creyentes y agnósticos. En todo caso es un libro encadenado a la obra anterior de los Toffler que, como se recordará, saltaron a la fama mundial en 1970 cuando publicaron El shock del futuro (1971), el primer libro de una trilogía que se completó con La tercera ola (1980) y El cambio de poder (1990). En 1993 publicaron War and Anti-War, traducido un año después al español como Las guerras del futuro, obra en la que anticipan el papel de la comunicación en guerras tan características del siglo XXI como las de Afganistán, Iraq o la última de Líbano.
    Los cincuenta capítulos que articulan esta obra comienzan por señalar que la revolución de la riqueza no es otra cosa que una fuente de oportunidades para mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la Tierra. "La riqueza tiene futuro", afirman los Toffler, a condición, eso sí, de conocer su génesis y sus fundamentos. El dinero y el bienestar se han producido según los autores a lo largo de tres grandes periodos de cambio.


    El punto principal es la riqueza; que no necesariamente significa dinero, sino el bienestar de las personas. La riqueza ha ido evolucionando constantemente y ahora se encuentra en una nueva variación. Los autores del texto intentan expandir la visión del lector a través de sucesos reales que están ocurriendo alrededor del mundo.


    Existieron algunas “olas” que cambiaron a la humanidad, que podemos describir a continuación:
    La Primera Ola llegó con la invención, de la agricultura. La tribu nómada aprendió a cultivar y aparecieron sobre la Tierra los primeros granjeros. Nace entonces el concepto de trabajo y se inicia un lento aumento de la población dedicada al trabajo manual en un medio rural.

    La segunda y gigantesca oleada es la consecuencia de la transformación de las sociedades agrarias en comunidades urbanas e industriales. Dicho cambio aparece según los Toffler hacia 1650. El surgimiento de la Revolución Industrial trae a la historia la estandarización, la especialización, el centralismo y la producción a una escala cuanto mayor mejor con esfuerzo físico y contaminación al mundo. En opinión de los autores, si todos esos ingredientes se ponen sobre la mesa lo que se consigue es burocracia. Hace ya más de trescientos años la revolución científico técnica no sólo cambia la forma de producir bienes, dinero, sino también la organización del mundo y, como se señala en estas páginas, la producción manual es desplazada por la producción en serie. En esta Segunda Ola se expande una cultura en la que la figura del productor queda separada de la del consumidor. Es la ola de la sincronía.

    Después llegó la tercera ola, conocida como el Conocimiento; este último todavía no ha mostrado todo su potencial. Esta ola promete mejorar la calidad de vida de las personas, enfocarse en la personalización de servicios y seguir incrementándose día a día, sin tener que preocuparse de que se agoté. Al ser intangible, en cuanto mayor sea su uso más rica se vuelve.
    La Tercera Ola comienza según los Toffler a finales de los años 50 del siglo XX con el comienzo de la carrera espacial. Su consecuencia es un cambio que trae una sociedad postindustrial en la que las grandes, inmensas compañías, perciben que la Sociedad de la Información está transformando sus potenciales clientes y que no sólo se está hablando de nuevas tecnologías, hay algo más. De lo que se trata es del paso de la industria al conocimiento. Al medio de este volumen los autores desgranan las características, y las consecuencias, del conocimiento en los albores del siglo XXI.

    El autor hace énfasis en los cambios de los fundamentos profundos, que son: Tiempo, Espacio y Conocimiento.


    Al hablar del tiempo, se puede evidenciar que existen muchos choques de velocidades, esto genera que no todos estemos sincronizados. Existen líderes y rezagados, un aspecto preocupante es el tiempo de ejecución de empresas privadas contra instituciones públicas; cada vez la brecha es mayor y esto puede producir un quebrantamiento en el sistema de seguir así.
    El hecho de mejorar la sincronización entre personas, empresas, acciones; va a permitir una aceleración mayor aún a la existente y consecuentemente mayor productividad.
    La aceleración se puede notar en todo campo, desde mensajes electrónicos que utilizan códigos pequeños hasta la manera como las personas llegan a conocerse. Los horarios fijos de trabajo de la era industrial desaparecerán paulatinamente.


    Al pensar sobre el espacio, se puede pensar en el Internet como la herramienta principal que ha permitido a las personas romper cualquier frontera. Este ha sido una ventaja y desventaja para otros; ya que al estar en una era de conocimiento, se puede utilizar la fuerza laboral a nivel mundial que resulte más conveniente para el empresario.
    Los países también han crecido, las personas no buscan solamente ciudades grandes para vivir ahora, sino lugares donde ellos puedan tener mejores niveles de vida, su trabajo puede ser hecho desde su casa y atender a clientes que estén muy distantes. A pesar de la existencia del Internet las personas todavía siguen transportándose a través de miles de kilómetros con distintos fines.
    Otros países se han dedicado a exportar en su mayoría bienes al mundo; pero a la vez han descuidado a su mercado local y recursos naturales. De seguir así se podría producir situaciones difíciles para toda la humanidad, el autor hace referencia a escenarios Mad Max.
    Tecnología que una vez fue desarrollado para Nasa ahora puede ser utilizada para cuidados médicos; combinaciones de productos existentes puede crear riquezas mayores.
    El conocimiento es una ventaja que hace algunos años no era muy apreciada; el hecho de ser intangible hacía difícil su medición. Ahora el mundo se ha dado cuenta de lo importante que es el conocimiento y se está haciendo mayores esfuerzos en mejorarla. Algunos países han destinado mayores presupuestos a Investigación y Desarrollo; a fin de crear mejores procesos, productos, etc. Aquellos que se dedican a la producción masiva siempre necesitaran un diseño original que venga del conocimiento primero.


    Un factor interesante es que a pesar de estar constantemente expuestos a información; mucho de lo que sabemos hoy es realmente conocimiento obsoleto.
    A fin de tener filtros de información, generalmente buscamos un fundamento que valide los datos; estos pueden ser: consenso, consistencia, autoridad, revelación, durabilidad y ciencia. Claro está que muchas veces las personas también son manipuladas con estos filtros.

    Uno de los efectos más característicos de la sociedad del conocimiento es la aparición del prosumo. Éste no es sino "una enorme economía oculta, en la que se produce una gran cantidad de economía no detectada, no calculada y no remunerada. Es la economía prosumidora no monetaria". El término prosumidor lo crearon los Toffler en La tercera ola para designar a todo aquel que crea recursos, bienes de todo tipo, servicios o experiencias para su propio disfrute o para ayudar a los demás. Quien hayan creado y utilizado un bien por si mismo saben bien lo que es un prosumidor, en todas aquellas ocasiones que se ha ocupado arreglar un problema por sí mismo. Un prosumidor, con gran frecuencia crea riqueza y en el futuro está destinado a ser un elemento crucial en la sociedad propiciada por la revolución de la riqueza.

    La economía no toma en cuenta en sus estimaciones de PIB mucho del trabajo que se realiza a modo “prosumo”; es decir que la misma persona es productora y consumidora a la vez. El “prosumismo” viene de la necesidad de las personas de innovar, muchos de los productos finales pueden ser comercializados después. Al existir mayores niveles de conocimiento los usuarios finales son más listos y creativos.


    Es común encontrar en el mercado muchos productos “Hágalo usted mismo”; estos estimulan a los prosumidores. Desde el campo de la salud hasta hobbies. Al ser un prosumidor generalmente no estamos siendo remunerados por dicho trabajo; estos son “almuerzos gratuitos” que tiene la sociedad. Inclusive se dice en el texto que hacemos el trabajo de las escuelas al educar a nuestros hijos en el hogar.

    Todos estos cambios constantes están afectando a la humanidad, se puede notar una pérdida de valores y orientación. Las personas están buscando donde refugiarse y aceptación de la sociedad tomando en cuenta sus diferentes puntos de vista y diversidad.

    Hay otras personas que están “soñando” con su retiro y no están muy consientes de que las instituciones que las financian están cerca de una implosión.
    Inclusive se puede notar una falta de sincronización en instituciones tan críticas como el FBI; que muchas veces manejadas por personas cerradas ante el cambio, producen tragedias irremediables.


    Un pensamiento diferente es preguntarse si el Capitalismo tendrá futuro o no. El capitalismo necesita la oferta y la demanda; conjuntamente con el juego de precios que viene implicado por ellos debido a la escasez. Pero en una sociedad de conocimiento, la sabiduría es infinita, no se termina y no es escaza.


    También el autor hace referencia a un “Impuesto Oculto” que todos pagamos por el uso del dinero. Se dice que la moneda y papel irán desapareciendo paulatinamente. Y que el trueque o canje se está utilizando todavía.
    Los niveles de pobreza actuales comparados con los existentes hace siglos es menor; sociedades pobres han ido desarrollándose día a día como es el caso de India y China, los cuales tienen una visión futurista.


    India está dedicada a la tecnología en todo sector, inclusive se habla de semillas transgénicas, que podrán ser cultivadas en distintas zonas y ser resistentes al clima. Estas semillas inclusive pueden tener vacunas para enfermedades dentro de ellas; todo en fin de mejorar los niveles de vida de las personas.


    En China y Japón se está dando un montaje o choque de olas, esto produce miedo a las personas de la primera y segunda ola; porque ven que su trabajo cada vez es menos remunerado y más automatizado. Estos choques llevan a conflictos mayores.


    Europa avanza muy lentamente, el autor dice que las instituciones europeas son demasiadas socialistas y burócratas; esto no permitirá su pleno desarrollo.


    Mientras que en Estados Unidos su sistema educativo escolar y colegial, no es el apropiado para generaciones de conocimiento; sino que aún están preparando personas para la era industrial, sin estimular su innovación. Pero que si existen empresas que están haciendo esfuerzos y experimentando con el conocimiento.


    La decadencia de las sociedades industriales es imparable en Occidente, tal como argumentan los Toffler en la última parte de este volumen. El nuevo sistema de riqueza emergente no se puede entender en el marco de la economía convencional. El conocimiento es la nueva clave del desarrollo personal y social y dicha clave implica un nuevo concepto del espacio y del tiempo. El prosumidor tendrá, gracias a los avances científicos, nuevas herramientas a su disposición y eso aumentará su productividad. Por otro lado, los combustibles fósiles quedarán substituidos por nuevas energías.


    Se cierra este volumen con una apuesta por la desaparición de la sociedad de masas. En el mundo de la sociedad opulenta que dibujan los Toffler las economías de conocimiento intensivo permitirían transformar a los trabajadores en creativos de clase media capaces de desarrollar sus iniciativas y perfilar sus actividades preferidas.
    Se debe tomar en cuenta como la religión está incrementando, debiéndose posiblemente a como se sienten las personas en ambientes que están perdiendo sus valores.
    Todos estos cambios han sucedido en años recientes, es muy posible que en el futuro las personas se vuelvan más prosumidores y se crean nuevas esperanzas para mejorar la riqueza humana.

    Es evidente que La revolución de la riqueza es un magnífico ejercicio de análisis histórico y de la sociedad actual. Documentado y brillante, evidencia una capacidad de observación excepcional.


    Comentarios


    Este libro tiene varios puntos de vista interesantes, se considera hechos pasados y posibles escenarios futuros que tendrá la humanidad.


    Fue útil esta lectura ya que permite expandir los horizontes del pensamiento y a la vez identificar y tomar acciones que podrán convertirse en ventajas competitivas en nuevos mercados.


    Se puede entender que el futuro de la humanidad está muy relacionado con los fundamentos profundos (tiempo, espacio, conocimiento). Además de la tendencia al prosumismo, servicios cada vez más personalizados y flexibles. La riqueza se creará al combinar ideas que aparentemente no serían apropiadas.
    http://larevoluciondelariqueza.blogspot.com/

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    Resumen "La Revolución de la Riqueza"

    Les dejo un pequeño ensayo que realicé yo mismo para mi master en Administración


    LA REVOLUCIÓN DE LA RIQUEZA
    Alvin y Heidi Toffler.

    El libro la Revolución de la Riqueza está basado principalmente en la riqueza, no como la conciben los economistas, sino como generadora de bienestar a los seres humanos. Dicha riqueza ha ido evolucionando y es de este modo que los autores han clasificado las fuentes de riqueza en tres olas que han ido cambiando en el tiempo a la humanidad.
    La primera ola apareció con la agricultura, donde se crearon los primeros excedentes de producción, ya no solo se esperaba a que la tierra hiciera “lo suyo” sino que se propiciaba, mediante el riego de semillas, el nacimiento de nuevos cultivos y nace de este modo la comunidad agraria.
    La segunda ola surgió como consecuencia de una profunda transformación de la sociedad agraria en comunidades industriales, esto se dio a mediados del siglo XVII y se caracteriza por la producción a gran escala sin importar el daño que se haga al medio ambiente ya que trajo consigo el colonialismo y las guerras. Esta ola cambió drásticamente la forma de producir bienes y la acumulación de riqueza. Y además queda bien diferenciado el rol que juega el productor del que juega el consumidor.
    La tercera y actual ola es la del conocimiento. Se diferencia por ser una ola de producción intangible, que recién ahora ha empezado a mostrar todo su potencial. Por su característica de ser intangible, entre mayor sea su uso más rica se hará. Esta ola surge con la carrera espacial a mediados del siglo anterior. Mientras la segunda ola masificó la producción, la tercera ola desmasifica la producción, los mercados y la sociedad.
    Se hace especial énfasis y se dedica un amplio espacio a los cambios en: tiempo, espacio y conocimiento.
    Tiempo: existe una desincronización de las empresas y en el momento que se sincronicen se producirá una mayor aceleración y consecuentemente mayor productividad. En cuanto al tiempo y la generación de riqueza se está llevando a cabo la transformación más radical jamás conocida.
    Espacio: con el internet y las redes sociales se ha eliminado el factor espacio y ya las personas no se preocupan tanto por buscar grandes ciudades para vivir y trabajar ya que su trabajo puede ser desarrollado desde su casa. Recién ahora los países le están dando al conocimiento la importancia que se merece y han dedicado un buen porcentaje de su presupuesto para inversión en investigación, desarrollo e innovación a fin de mejorar y hacer más eficientes los procesos productivos.
    Uno de los efectos más característicos de la sociedad del conocimiento es la aparición del prosumo. Éste no es sino "una enorme economía oculta, en la que se produce una gran cantidad de economía no detectada, no calculada y no remunerada. Es la economía prosumidora no monetaria". Este término fue acuñado por los autores en su libro antecesor “La tercera ola” para designar aquella economía donde el productor y consumidor son el mismo, esto es, todos aquellos bienes y servicios que la persona realiza para su propio beneficio o disfrute y que sería casi imposible contabilizar en las cuentas del producto interno bruto de cualquier país y dada su difícil contabilización y el desinterés que los economistas o los entes gubernamentales han dado a la economía prosumidora, los autores dicen que al PIB debería llamársele “producto impresionantemente bruto”.
    Cada vez los sistemas se han vuelto más y más complejos, ya lo dijo Bill Gates “la complejidad aumenta astronómicamente”. Se supone que los ordenadores han de ayudarnos a enfrentarnos con la complejidad, pero el software, según la Technology Review del MIT, “han sobrepasado nuestra capacidad para comprenderlo”.
    Siempre se ha definido la propiedad como “una o varias cosas que pertenecen a alguien” pero la revolución informática ha hecho que se modifique su definición ya que los intangibles han adquirido una importancia preponderante en las empresas al llegar inclusive a superar el componente tangible. El capitalismo se ve amenazado debido a lo inagotable de los productos del conocimiento en donde canciones que recién salen al mercado son pirateadas instantáneamente o inclusive antes de que el artista lo saquen al mercado, lo mismo pasa con películas, programas y hasta fórmulas de medicamentos que son pirateados por empresas que no han invertido ni tiempo, ni un solo peso en su investigación y desarrollo. Los abogados de los creadores han tratado de defender a sus clientes con argumentos de la segunda ola pero todo ha sido en vano.
    Todo el boom de la tecnología ha hecho que se democraticen las inversiones y por tanto los capitales, pues ya no son exclusivas de corredores o expertos economistas. Y toda esta revolución del capital y la estructura financiera traen consigo efectos secundarios que están esperando para emerger y que pueden ser tanto buenos como malos.
    Se prevé la desaparición del dinero y muy probablemente del capitalismo, según los autores antes del año 2300, debido a las nuevas y revolucionarias formas de pagar y cobrar y nuevas oportunidades de hacer negocios que no usarán dinero en absoluto.
    La pregunta es si el capitalismo seguirá siendo capitalismo con todos los cambios que la tercera ola está haciendo sobre la industrialización y que se está difundiendo en todas las esferas.
    Algunas empresas se saltan algunos pasos con el fin de lograr simultaneidad en los procesos, y es precisamente esto lo que están logrando China y la India, que no se conforman con terminar la segunda ola o de industrialización, sino que están pasando en forma paralela al de la tecnología y de este modo están logrando el mayor experimento de reducción de pobreza que se haya realizado en la historia.
    El fenómeno chino empezó después de que Deng Xiaoping liberara a China del anticapitalismo y por consiguiente ha centrado toda su capacidad en desarrollar una economía de conocimiento intensivo, tratando de evitar las etapas tradicionales de la industrialización. Y lo está logrando, al convertirse en unos pocos años en una superpotencia biotécnica.
    Con relación a India puede decirse que ha despertado gracias a la economía del conocimiento de, como lo llaman los autores, más de medio siglo de sueño poscolonial, que ha ayudado a sacar de la pobreza a más de cien millones de indios.
    Estados Unidos solo está preparado a nivel de empresas, porque en las escuelas y colegios se sigue preparando a los estudiantes para la era industrial y no para la generación del conocimiento, mientras que Europa avanza a un ritmo muy lento porque según los esposos Toffler está compuesta por instituciones demasiado socialistas y burócratas.
    Con todos estos cambios revolucionarios en los usos del espacio, el tiempo y el conocimiento se están desplegando un acontecimiento histórico y además inesperado y es el resurgimiento del prosumo. El prosumo podría ser la solución a problemas tales como el desempleo ya que en una economía de conocimiento el problema es más cualitativo que cuantitativo, esto es, que si el problema es un desempleo de un millón de personas, éste no se soluciona empleando un millón de personas sino capacitando y dando la formación específica exigida por el nuevo mercado de trabajo. Y esta formación debe ser continua porque los avances tecnológicos así lo exigen, o sea, que el reciclaje de mano de obra no será como en otros tiempos, debe ser estructurada y capacitada.
    Al final del libro La Revolución de la Riqueza se habla de temas varios tales como problemas de calentamiento global y las implicaciones que tiene el hecho del resurgimiento de Asia en general, ya que demandan mucha más energía. Los combustibles fósiles se “cree seguirán relativamente bajos” y según Matthew R. Simmons, “muchos de los grandes campos petrolíferos están en grave declive”, aún así los autores no creen que a muy corto plazo las energías alternativas sustituyan las fuentes fósiles a menos que se pongan en práctica políticas gubernamentales para reducir emisiones de gases.

    Y para concluir, desde que los esposos Alviny Heidi Toffel publicaron los exitosos y leídos libros “La tercera Hola” y “el shock del Futuro” se instituyen como importantes referentes al momento de discernir y discutir sobre el devenir económico, social y cultural de la humanidad pero, con cada palabra, con cada párrafo y con la totalidad de “La revolución de la riqueza” invitan los autores a reflexionar sobre los grandes cambios en tecnología y sobre las comunicaciones y comercialización entre todos los países y culturas del mundo, marcados por mercados integrados, dinámicos, cambiantes y superpoblados, donde las empresas deben ser ejes de innovación, desarrollo y modernización como contraste al proteccionismo de todos los gobiernos burocratizados.

    http://www.taringa.net/posts/economia-negocios/8988011/Resumen-La-Revolucion-de-la-Riqueza.html

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    Portada

    Alvin Toffler y Heidi Toffler (2006),
    La revolución de la riqueza.
    México,
    Debate,
    651 pp.
    La riqueza no disfruta de la presunción de inocencia.
    Sin embargo, la riqueza es neutra en sí misma y,
    por tanto, en estas páginas, será inocente
    mientras no se pruebe su culpabilidad.
    Lo que importa es quién la tiene y quién no
    y a qué propósitos sirve.
    ALVIN y HEIDI TOFFLER

    En la actualidad, el sistema capitalista transita por la fase de la globalización,
    en gran parte sustentada en la llamada nueva economía, y es muy común
    escuchar sobre los cambios que desde hace algunas décadas se han venido
    presentando de manera acelerada en las economías y empresas, el comercio,
    sociedad y cultura, en los jóvenes, la educación, los valores, la religión y en
    la política, como corolario de las innovaciones en la tecnología de las comunicaciones
    y la información.
    Al respecto, los futurólogos Alvin y Heidi Toffler los observan, y describen
    de la manera siguiente: el paso del trabajo asalariado a la cartera de trabajo
    y el autoempleo; de un prosumo artesano a otro basado en la tecnología;
    del valor asignado a máquinas y materias primas al cimentado en las ideas,
    imágenes, símbolos y modelos; el crecimiento de las economías sustentado
    cada vez con mayor fuerza en datos, información y conocimiento; y en relación
    a éstos, se plantean, entre muchos otros, los interrogantes siguientes:
    ¿en qué medida se verá afectado el capitalismo actual?, ¿hacia dónde se dirige?,
    ¿será un capitalismo lo que quede de todo ello?
    Los autores responden a las preguntas con la obra La revolución de la riqueza,
    que trabajaron durante 12 años, y ofrece una sucesión de hechos en el
    mundo. Ejemplifican con claridad cómo se van presentando todos estos fenó-
    menos, y dan una explicación sobre el origen y consecuencias de dichos
    acontecimientos.
    La tesis central sobre el cambio histórico, que está transformando al
    hombre, y a la vez cimienta una civilización nueva, cuya génesis fue en
    Estados Unidos, —los autores comentan ampliamente la crisis económica,
    política y social de dicho país—, es la forma de concebir, de crear la riqueza,
    acorde a la alteración de lo que designan como los fundamentos profundos:
    tiempo, espacio y conocimiento, que han regido la actividad económica,
    política y social de la humanidad, desde la época de los cazadores-recolectores
    hasta nuestros días. Sin el análisis de los factores mencionados y su
    integración al conocimiento, es imposible entender dichas tendencias. El
    tiempo toma unidades de medida nuevas, como el nanosegundo, picos y
    femtos; en el espacio las distancias son cada vez más cortas y el conocimiento
    es ahora lo que define las ideas y con ello la creación de riqueza,
    lo cual no implica que antes no formara parte de la producción de ella,
    sino que en la actualidad es determinante.
    En el transcurso de la historia de la humanidad, según los autores, se han
    presentado tres grandes sistemas de creación de riqueza: a) la primera ola,
    fundamentado en hacer crecer cosas; b) el segundo, en fabricar cosas y c) el
    tercero basado en el conocimiento, es decir, en pensar, saber, experimentar y
    servir. Ellos desarrollan ampliamente los tres sistemas de producción de
    riqueza y los cambios que se generan en torno a éstos, en el conocimiento,
    tiempo y espacio, pilares de las transformaciones subsecuentes.
    Para explicarnos esto, estructuran su trabajo en diez capítulos. En el primero
    conceptualizan la revolución de la riqueza. En el segundo trabajan los
    fundamentos profundos y en el tercero, cuarto y quinto los despliegan. En
    el sexto comentan el prosumo, es decir, todas las actividades que se realizan
    cotidianamente sobre las cuales no se recibe un salario y que van modificando
    a la economía monetaria. En el siguiente abordan la trayectoria de decadencia
    del sistema capitalista actual y sus particularidades nuevas, y en el octavo 
    proyectan su futuro posible y el noveno lo dedican a tratar el aumento
    en la pobreza mundial, como resultado de los cambios globales. Por último,
    en el décimo narran la situación por la que transitan Estados Unidos,
    China, Japón y Europa.
    Exponen, por un lado, la forma de obtención de la riqueza en la economía
    industrial, fundamentada en la mano de obra y la generación masiva de
    mercancías, y por otro su paso a la del conocimiento, asentada en el trabajo
    de la inteligencia, detonante del avance científico tecnológico sucesivo.
    Ubican el punto de partida de este proceso en 1956, cuando los trabajadores
    eran significativamente menos en relación a los empleados y funcionarios en
    Estados Unidos.
    Otro suceso que consideran importante se registró en 1957, cuando la 
    entonces Unión Soviética lanzó el Sputnik, el primer satélite artificial
    alrededor de la tierra, lo que a su vez generó una carrera espacial con
    Estados Unidos, y concibió la teoría de sistemas, las ciencias de la información
    y el software para programación, cimiento de la economía nueva.Todo
    ello empezó a gestar la revolución de la riqueza, y transformar a su vez la
    tecnología, las instituciones y la estructura de la sociedad.
    El eje de esta dinámica nueva es el sistema de creación de la riqueza,
    entendida como “cualquier posesión, que tiene utilidad, al proporcionarnos
    alguna forma de bienestar por sí misma o mediante el intercambio con alguna
    otra forma de riqueza que satisfaga dicho bienestar” (p. 42), cuyo origen
    es el deseo.
    Los autores consideran que esto empezó en la prehistoria, con el descubrimiento
    de la agricultura, al hacer que la naturaleza produjera lo deseado.
    El avance de la actividad agrícola revolucionó la vida del hombre desde ese
    momento, generando mayor división del trabajo, y con ello la forma de
    intercambio y la organización de la sociedad; constituyó el primer sistema
    de riqueza.
    El segundo surgió a finales del siglo XVII, impulsado por la industrialización;
    condujo al asentamiento de las fábricas, la producción en serie, la urbanización
    y el laicismo, la educación masiva, los medios de comunicación y la
    cultura de masas, que exigió, igual que el anterior, cambios en la organización
    social, en las instituciones económicas, políticas y religiosas, al mismo
    tiempo que se formó una elite comercial urbana e industrial, dueña de la
    riqueza generada en esta etapa de desarrollo de la humanidad. En el paso de
    una ola a la otra media un periodo de transición, en el que las viejas formas
    de creación de riqueza y su entorno político, económico y social van perdiendo
    fuerza para dar lugar a las ideas nacientes que van conformando la nueva.
    La tercera ola, sistema de creación de riqueza, al que se refiere toda la
    obra de los Toffler, empezó en la década de 1850, se caracterizó principalmente
    porque sustituyó a los factores de la producción industrial: tierra,
    mano de obra y capital por el conocimiento, como generador primordial de
    la riqueza. Estos cambios en la producción transforman la fabricación, los
    mercados y la sociedad, por tanto, los desmasifican. Las innovaciones en la
    generación de riqueza revolucionan la vida en general. Las instituciones
    básicas del sistema fabril empiezan a ser obsoletas, se transforman los valores,
    creencias, estructuras familiares, instituciones políticas, el arte, la literatura,
    música, educación, cultura y economía.
    Esta revolución se cimienta en tres fundamentos profundos: el tiempo,
    espacio y conocimiento. El primero, consideran los investigadores, puede
    ocasionar crisis severas en Estados Unidos, China y Europa, por el efecto de
    desincronización. Esto significa que en el impulso hacia el avance económico 
    las instituciones básicas de cada país se desarrollan a un ritmo no acorde
    con las necesidades de la economía del conocimiento. Por tanto, no existe
    una sincronización en el acoplamiento de las organizaciones a los cambios
    de la tercera ola. Los autores ejemplifican dicha situación con las instituciones
    básicas de Estados Unidos, prácticamente su objeto de estudio.
    La empresa es la primera de ellas, impulsada por las innovaciones tecnológicas,
    es el motor de esta dinámica nueva, y es la que se desplaza con
    mayor rapidez. A continuación está la sociedad civil, que asimila ágilmente
    los cambios de las empresas. Siguen las familias, según el orden de adaptación
    a los cambios recientes planteados por losToffler, van transformando su
    concepción, al mismo tiempo que permiten integrar al trabajo de nuevo a
    los hogares. La cuarta institución, representada por los sindicatos, se mantiene
    en los modelos heredados de la década de 1930, por ello, se desplazan a
    una velocidad aún más lenta, y no corresponde al movimiento acelerado de
    la empresa. Luego está la burocracia gubernamental, que ralentiza también
    los cambios de las empresas. Para seguir con el proceso de adaptación, está
    el sistema escolar en sexta posición, responde con lentitud a las modificaciones
    de las anteriores, y continúa con la preparación de los jóvenes hacia una
    economía industrial de principios del siglo XX.
    Las organizaciones mundiales tampoco corresponden al dinamismo que
    exige la era del conocimiento; entre las más rezagadas figuran las instancias
    políticas y las leyes. Ello implica que en derredor de este nuevo paradigma
    económico, basado en el conocimiento, hay instituciones del esquema fabril
    que se resisten a la transformación, y detienen la evolución de la tercera ola.
    Los cambios en las instituciones se observan en el tiempo, espacio y
    conocimiento. El primero está modificando su concepción, se está cruzando
    hacia productos y mercados personalizados. Un ejemplo es el trabajo pagado
    por proyecto concluido o cualquier condición no basada en el tiempo. La
    medida del valor del trabajo pasa a ser el conocimiento, que sustituye en
    forma paulatina a la jornada de ocho horas. En Estados Unidos, la cuarta
    parte de su fuerza laboral trabaja en esta condición libre, lo que representa
    el doble de empleados de las fábricas. Los cambios en el tiempo impulsan la
    disfuncionalidad de las instituciones, reflejada en las disparidades crecientes
    en el espacio, que también se modifica conforme se exteriorizan los cambios
    en el tiempo, los sitios donde se crea la riqueza, —regiones con conocimiento
    intensivo, por ende, con alto valor añadido— acompañados de los
    criterios para esta elección y su vinculación. Uno de estos lugares es Asia,
    con China y Japón que compiten fuertemente por el capital, la tecnología y
    los recursos humanos más creativos.
    El tercer fundamento, el conocimiento, generador de las variaciones en
    el tiempo y el espacio, que como factor principal de reproducción de rique-
    za, de componente de crecimiento acelerado en el entorno económico y
    social, según los autores, se distingue por lo siguiente: a) es intrínsecamente
    no rival; b) es intangible; c) no es lineal; d) es relacional; e) se empareja
    con otro conocimiento; f) es más portátil que cualquier otro producto; g)
    puede comprimirse en símbolos o abstracciones; h) se puede almacenar en
    espacios cada vez más pequeños y por último i) puede ser explícito o implí-
    cito, expresado o no, compartido o tácito. Estas particularidades van sustituyendo
    a las categorías económicas de la fabricación industrial, y al mismo
    tiempo extendiendo el paso hacia la producción vía el conocimiento. Sin
    embargo, los autores consideran que se sabe todavía muy poco sobre él, se
    preguntan ¿qué cantidad hay de conocimiento? y ¿cuál es su valor? Hasta
    hoy no existen respuestas concretas. Lo que sí consideran por demás evidente
    es el aceleramiento en la innovación, en los cambios en los mercados y la
    gestión, en el crecimiento de las industrias en la red, en el carácter irreductible
    de los productos del conocimiento y en el incremento rápido de la personalización
    de los bienes elaborados en la nueva era, entre otros.
    No obstante, la forma revolucionaria de concebir la riqueza en el mundo
    actual tiene en sí aspectos que pueden considerarse negativos, los cambios
    nos conducen a movimientos arrítmicos en las diferentes actividades econó-
    micas, políticas, sociales, comerciales y financieras practicadas por todo el
    mundo. Verbigracia, los mercados monetarios son totalmente globales; los
    de renta fija, demasiado lentos; mientras que las bolsas cotizan valores del
    propio país. Otra de las consecuencias mundiales, que se pueden considerar
    negativas, es la fuerza que han tomado las actividades ilegales como las drogas,
    negocio de 400 mil millones de dólares anuales, extendido por toda la
    tierra, a través de redes internacionales, con el uso de la tecnología más eficiente.
    Otro más es el comercio del sexo, que atrapa a más de un millón de
    jovencitas cada año. En el aspecto ambiental, los resultados hasta hoy son
    funestos en los cuatro puntos cardinales de la geografía mundial. El calentamiento
    global, la contaminación del aire, la disminución de la capa de ozono
    y la escasez de agua potable son prueba de ello. Los autores piensan que
    China es culpable de estos problemas.
    Ellos rechazan categóricamente la probabilidad de que se presente un
    progreso lineal, que permita la evolución hacia una economía y un gobierno
    mundialmente integrados. Por el contrario, consideran que el rumbo de
    los Estados que mueven la economía mundial se dirige cada vez con mayor
    potencia hacia convulsiones espaciales severas en los mercados laborales, las
    tecnologías, la moneda y las personas por todo el orbe.Ante los cambios en
    el concepto de la propiedad, del dinero —al modificarse las formas de pago
    y cobro—; del producto —al cambiar sustancialmente la demanda de bienes
    tangibles a intangibles—; del mercado —al hacerlos más provisionales— 
    y de acumulación del capital —al modificarse quién lo aporta, cómo
    se asigna, la forma en que se presenta y la velocidad a la que fluye—.
    Un elemento que se integra de manera sustancial a estas convulsiones es
    el prosumo, la economía no monetaria, que interactúa con la monetaria desplazando
    el valor de un lado a otro, e insertándose así en el mecanismo económico,
    cada vez con mayor fuerza, a tal grado que puede llegar a ser la
    forma dominante. Los autores consideran de suma importancia al prosumo y
    sus generadores, los prosumidores, por lo siguiente: son compradores de bienes,
    aun cuando su trabajo no es remunerado; comercializan productos, servicios
    y técnicas; crean valor cuando actúan como voluntarios; aceleran la
    innovación, generan conocimiento y reproducen la fuerza de trabajo.
    Por último, consideran que los cambios en los tres fundamentos profundos:
    tiempo, espacio y conocimiento derribarán las instituciones familiares,
    la cultura, educación, el sistema de valores, las fronteras académicas, econó-
    micas y políticas y el carácter social que se erigió con la infraestructura de
    la segunda ola, y conducirán al mundo entero, con China como superpotencia,
    a un mañana social y económico sin precedentes, totalmente nuevo y
    extraño.

    Carmen O. Bocanegra Gastelum*

    http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=10204411

    Alvin y Heidi Toffler, 2006. 
    La revolución de la riqueza. 
    Debate.
    Seyka Sandoval1
    En La revolución de la riqueza, el lector encontrará una explicación general del cambio de
    paradigma de la segunda ola industrializadora a la tercera basada en el conocimiento como
    motor del crecimiento.
    El libro escrito en un estilo periodístico y rico en ejemplos particulares, tiene como idea
    central a los fundamentos profundos: tiempo, espacio y conocimiento, considerados como
    las variables clave para entender la evolución de la sociedad, la cual los autores segmentan
    en tres grandes olas caracterizadas por tres sistemas de riqueza: agrícola, industrial y de
    conocimiento. Más allá de las categorías ampliamente utilizadas por economistas como la
    producción, niveles de consumo, empleo, etc., los fundamentos profundos son las
    herramientas por medio de las cuales los autores exponen la forma en la que se ha creado,
    se crea y se asigna la riqueza.
    La riqueza es el concepto central del texto y se define desde una perspectiva amplía que
    trasciende a la economía monetaria, para alcanzar el conjunto de actividades no
    remuneradas que realizan los seres humanos en sus hogares y comunidades, denominadas
    prosumo. En consideración de los autores, para entender la procedencia de la riqueza es
    condición necesaria comprender el cambio revolucionario, definido como un “trastorno
    similar…al de la revolución industrial, cuando miles de cambios sin relación aparente se
    unieron para formar un nuevo sistema económico”.
    La visión del texto indica que sólo comprendiendo el cambio del nuevo sistema económico
    y sus implicaciones de amplio espectro, y dejando atrás la visión industrializada de “talla
    única” economistas y diversos tomadores de decisiones serán capaces de insertarse en éste
    y beneficiarse del mismo.
    El tono evolucionista schumpeteriano de las ideas vertidas en el voluminoso texto de
    lectura ligera y atractiva al público en general, sitúa al desarrollo tecnológico emanado de
    la ciencia, la innovación y la creatividad como la cuña del progreso -evolución- de las
    sociedades, de las cuales, Estados Unidos representa el liderazgo por excelencia, al mismo
    tiempo que la región asiática liderada por China, parece disputarle la hegemonía con su
    estrategia de “doble pista” –impulso a la segunda y tercera ola-.
    El progreso tecnológico capitalizado a toda velocidad por la empresa y los negocios a
    escala global, contrasta con la parsimonia adaptativa de las instituciones y organizaciones
    públicas. Este fenómeno denominado desincronización, sitúa a los Toffler al lado de
    diversos autores estudiosos de la sociedad del conocimiento y con tradición
    schumpeteriana, entre los cuales, la sinergia entre la estructura económica y el universo
    institucional, proporcionará o no una senda de desarrollo, en función de la capacidad de las
    instituciones para adaptarse al cambio identificando las nuevas áreas de oportunidad, que la
    nueva base material-tecnológica ofrece2
    . En resumen:


    “Esta revolución no es sólo un asunto de tecnología, oscilaciones bursátiles,
    inflación o deflación, sino también de profundos cambios sociales, cultural,
    políticos y geopolíticos. Nuestra incapacidad para reconocer las conexiones entre
    estos y la economía nos lleva a subestimar gravemente los cambios inminentes a los
    que nos enfrentamos.”
    El lector no debe confundirse, este no es un texto de economía, esta es solo una parte de la
    historia. Y sin embargo, invita a todos los integrantes de dicha ciencia a pensar fuera de la
    caja e interactuar con otros conocimientos de las diversas disciplinas, ante una realidad que
    se complejiza y no puede ser explicada desde la unilateralidad del fundamentalismo
    económico de la era de la industrialización.
    Fundamentos profundos
    El efecto desincronización evidencia las distintas velocidades de los actores económicos y
    sociales, produciendo altos costos de oportunidad o “impuestos de tiempo” que
    obstaculizan el proceso de adaptación a nuevas y futuras realidades. Al mismo tiempo que
    se producen externalidades positivas a partir del desequilibrio, verbigracia la “industria de
    la sincronización” basada en innovaciones del tipo “justo a tiempo” o “inventario cero”.
    Los efectos negativos por otro lado son los retrasos al desarrollo, de los cuales, a decir de
    los autores, el del sistema educativo es de los más sobresalientes, caracterizado como un
    coche a 15 kilómetros por hora “que corre con una rueda pinchada y echando humo por el
    radiador, reteniendo al tráfico detrás de él”, el sistema educativo estadounidense de tipo
    fábrica está extraviado, frente a una rampante necesidad del mercado de trabajo por
    trabajadores flexibles intensivos en conocimiento. Este fenómeno es global.
    En este escenario de aceleración y freno el fundamento del espacio también presenta serios
    desequilibrios. Mientras que las empresas han transcendido al límite de lo nacional y el
    espacio de la firma, las instituciones continúan librando batallas contra pandemias globales
    como el narcotráfico en escalas nacionales y locales, que impiden su eficiente combate.
    Más allá de analizar el fenómeno de la globalización, a la cual consideran un hecho
    ventajoso, los autores advierten la posible des-globalización como resultado del
    endurecimiento de políticas nacionales frente a fenómenos como el terrorismo y las armas
    biológicas.
    Desde la consideración del espacio la propuesta del texto es reflexionar el nuevo rol de los
    organismos reguladores y su transformación frente al espacio en expansión. El tema se sitúa
    en los recientes debates del papel del Estado en el desarrollo de los países, y nos remite a la
    pregunta del por qué unos países crecen y otros no, cuestionamiento que discute el factor
    institucional sobre la base de las experiencias asiáticas, a las que los autores definen en un
    camino de éxito, sobre todo en China, sin ignorar sus crecientes contradicciones.
    El tercer fundamento, el conocimiento, adquiere en la tercera ola una función sin
    precedentes que cada vez con mayor fuerza prepondera lo intangible, poniendo a discusión
    temas clásicos en la ciencia económica y las políticas públicas como: la teoría de los bienes
    escasos y rivales, la propiedad intelectual y rediscute la relación entre precios y valor en el
    contexto de la riqueza que crean los prosumidores.
    Pero si por si solos los fundamentos profundos plantean temas trascendentales para
    entender el cambio y el desarrollo, son sus interacciones, de acuerdo a los autores, las
    causas de un sin número de futuros de los que aún no tenemos la menor idea.
    Capitalismo y conocimiento
    El conocimiento no es un bien rival, no se gasta si un creciente número de personas lo
    utiliza, por el contrario, su uso extendido incrementa el stock de riqueza en términos de los
    Toffler. ¿Cuáles son las implicaciones para un sistema de riqueza otrora basado en la
    escasez? Pero ese no es el único de los cuestionamientos que los autores realizan en
    referencia al futuro del capitalismo, temas como: la copia, difusión y la caída estrepitosa de
    los costos, trabajadores accionistas, democracia del capital, sistemas bursátiles globales, el
    fin de la intermediación, el papel de los medios de comunicación, los mercados de una
    persona y el paradinero. Nos invitan a re-pensar, sin ofrecernos respuestas contundentes,
    en el futuro del capitalismo considerando que fundamentos como la escasez, la propiedad y
    las diferencias entre trabajadores y capitalistas están en jaque.
    Prosumo, prosumidores y riqueza
    El prosumo es el producto de toda actividad realizada en el hogar y la comunidad que no
    está remunerada, los prosumidores son los agentes y su producción también es riqueza.
    Prosumidor es la conjunción de las palabras producción y consumo. Con estas categorías
    los autores pretenden englobar la riqueza como la suma entre economía monetaria y no
    monetaria, además de evidenciar su predilección por los prosumidores a quién atribuyen
    una mayor producción de la riqueza total.
    Si bien la propuesta es interesante y creativa, además de estar apoyada por diversos
    estudiosos citados a lo largo del desarrollo del tema. Desde el punto de vista del ciclo
    económico, por ejemplo, lo que el consumidor hace con los productos que ha adquirido en
    la economía monetaria ¿debe ser un asunto a considerar y contabilizar en el Producto, o en
    el Producto Impresionantemente Brutalizado como lo refieren los autores? Si bien la
    contabilidad económica debe transformarse con mayor rapidez, considerar la actividad
    personal del consumidor como autónoma en la creación de riqueza no es convincente en su
    argumento.
    Los inputs con los que los prosumidores prosumen provienen de la economía monetaria, lo
    cual plantea confusiones al contabilizar como riqueza, a partir del valor y no del precio, el
    cuidado de los hijos o los enfermos, compartir una tarta, escribir un blog o sistematizar
    información, como algo más que la actividad personal que realizan los consumidoresciudadanos.
    O bien quizá los autores tiene razón y habría que pensar outiside the box.
    Optimismo
    Más allá de los temas más generales y centrales del texto como el de los fundamentos
    profundos y el prosumo, la revolución de la riqueza es un libro que rebosa de un ingenio
    atrevido en el que los escenarios futuros, se esbozan sin el recato formal de los textos
    académicos. Las ideas desarrolladas no son ingenuas ni laxas, por el contrario, esconden
    tras de sí concepciones del cambio tan antiguas como las de Heraclito, que los propios
    autores reconocen en un libro que nos cuenta el futuro y sus implicaciones.
    La lectura de este texto dotará al lector de un contexto general de lo que ocurre y ocurrirá
    en los próximos años más allá de su contexto local y nacional en peligro de difuminarse.
    La convicción de que lo único constante es el cambio, y el conocimiento de que este se
    desarrolla a gran velocidad, le ha dado parcialmente la razón a los autores a siete años de la
    aparición del texto, un periodo en el que algunas de sus sospechas se confirman y otras se
    quedan cortas.
    Finalmente, y considerando los riesgos que la interacción tiempo-espacio-conocimiento
    pudieran acarrear, los autores son optimistas respecto del futuro y el avance de la riqueza
    revolucionaria, después de todo afirman, citando a Eisenhower “El pesimismo nunca ganó

    una batalla.”

    1
    Seyka Verónica Sandoval Cabrera, Dra. en Economía. Profesora de Teorías de la Crisis y
    Ondas Largas y Formación Económica. Maestría del Posgrado de la Facultad de Economía,
    UNAM.

    2 Carlota Pérez, es una de las autoras más sobresalientes en esta corriente de pensamiento económico.

    http://www.proglocode.unam.mx/sites/proglocode.unam.mx/files/Alvin%20y%20Heidi%20Toffler%20(Seyka%20Sandoval).pdf



    La creación de la ‘riqueza revolucionaria’, según Alvin Toffler








    Nadie puede precisar cuándo empezó la revolución de la riqueza, pero el futurista Alvin Toffler está casi seguro de una cosa: pudo haber empezado en 1956 con las famosas palabras del premier soviético Nikita Kruschev, cuando este le manifestó a principios de la Guerra Fría a los líderes del mundo occidental: "os enterraremos".


    "Resultó ser el peor pronóstico del siglo XX", dice Toffler, de 78 años, el aclamado autor de libros como Third Wave y Revolutionary Wealth.

    Pero 1956 también fue el año en que la cantidad de trabajadores de cuello blanco y del sector servicios rebasó a los trabajadores de cuello azul en Estados Unidos por primera vez. Un año más tarde, la Unión Soviética lanzó Sputnik al espacio, dando inicio a la carrera espacial, y en 1960 nació Arpanet, una nueva tecnología militar que fue la antecesora de lo que hoy llamamos internet. Algunos años después, los primeros robots empezaron a encenderse alrededor del mundo. La era digital, o la tercera ola, había llegado.

    La era digital

    La velocidad con que se desplaza la "tercera ola" tecnológica y con la que se propaga la revolución de la economía del conocimiento está derribando barreras políticas, económicas, culturales y mentales en cada rincón del planeta, explica Toffler. A medida que avanza la transformación de la economía basada no en "músculos" sino en el poder de la mente, surge lo que Toffler llama "una nueva forma extraña de la vida" que requiere de nuevas aptitudes que antes no eran necesarias.

    Hoy, las cerca de 800 millones de computadoras en el planeta permiten a las personas trabajar desde sus casas, en aviones y en la playa. Armados con mil 700 millones de teléfonos a nivel mundial, más personas buscan un formato de trabajo flexible fuera de la oficina para adaptarse a sus necesidades cotidianas.

    Con el número de usuarios de internet acercándose a los mil millones globalmente, el ciberespacio es otro mundo geográfico que ha sido creado paralelo al actual, con miles de millones de dólares en comercio cambiando de manos todos los días, y esa cifra aumenta cada vez más drásticamente.

    El mundo atraviesa cambios dramáticos, pasando de empleos con un formato de 9 a 5, a una producción permanente de 24 horas, 7 días a la semana.

    "El río de la vida está cambiando", recalca Toffler. Junto a su esposa, Heidi, el autor estadounidense de múltiples best sellers viene vaticinando los cambios más importantes del futuro desde la década de los años 60. Y sus ideas frecuentemente ponen el "establecimiento" de cabeza.

    Nuevos fundamentos

    Por ejemplo, en un mundo basado en el conocimiento, la definición pura de la "economía" –la adjudicación eficiente de recursos escasos– ya no es necesariamente válida porque el conocimiento es un recurso inagotable.

    "De hecho, el conocimiento es uno de los pocos recursos intangibles que genera más de sí mismo, pero la realidad es que conocemos muy poco del conocimiento", dice Toffler.

    Además, el futurista cuestiona los fundamentos económicos mismos y sugiere que hay fundamentos más "profundos" que determinan el comportamiento de los otros factores económicos y financieros como la inflación, el empleo, los precios de las acciones, las tasas de interés, etc.

    Estos fundamentos profundos son tres: el tiempo, el espacio y el conocimiento, y según él, al final determinando el tipo de educación que un país provee a sus jóvenes.

    "Si los estamos preparando para una economía de campesino, los estamos preparando para el fracaso", acotó. En cambio, sugirió algunas ideas innovadoras para equiparar el sistema educativo de hoy, que piensa que en muchos países está obsoleto, para adecuarlo a la cultura más personalizada y cambiante de los negocios (Ver tabla).

    La velocidad y la aceleración del tiempo están llevando a los jóvenes a aprender cosas mucho más rápido que nunca, y probablemente, mucho más rápido que los adultos. Hoy son capaces de multi-task y hacer múltiples funciones simultáneamente, realizar operaciones digitales y de multimedia con audio y video en computadores personales, Ipods, celulares e internet.

    Son capaces de comunicarse con una docenas de amigos y desconocidos con solo oprimir un botón, y su universo se mueve mucho más rápido que las mismas escuelas.

    Deserción escolar

    La educación de hoy es una reliquia de la era industrial, dice Toffler, un vestigio de disciplinas propias para trabajar en una línea de montaje en una fábrica, que no es apta para preparar las mentes del mañana y así generar las riquezas que ofrece la nueva economía.

    Peor, la cultura educativa de "una talla para todos" está contribuyendo a las elevadas tasas de deserción y fracaso de los estudiantes. En Estados Unidos, hasta los maestros están desertando de las escuelas.


    "No necesitamos una reforma educativa, sino un reemplazo educativo", ha dicho en ocasiones Bill Gates, el fundador de Microsoft y el hombre más rico del mundo, él mismo un desertor universitario.

    Miguel Ángel Cañizales, ministro de Educación de Panamá, calcula que en 2005, la repetición y la deserción representaron para el Estado panameño un gasto adicional de 22.1 millones de dólares.

    Hay nuevas formas de crear mayores riquezas, quizás hoy más que nunca antes en la historia humana. Pero la economía del conocimiento requiere de personas que sepan pensar en el futuro, no en el pasado.

    "La revolución de la tercera ola tiene el rostro de la tecnología", dice Toffler en su último libro Revolutionary Wealth. "La revolución está en camino. Y la civilización que está surgiendo con ella va a desafiar todo lo que pensábamos que sabíamos sobre la riqueza".


    Fuente: Prensa.com (Panamá)

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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