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    martes, 19 de julio de 2016

    El Establishment - Owen Jones.pdf

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    Crítica literaria: "The Establishment", de Owen Jones
    Escrito por Ed Taylor
    Miércoles 19 de Noviembre de 2014

    Resulta un poco extraño pensar que, en 2011, el autor de Chavs: la demonización de la clase obrera era entonces relativamente desconocido. Tres años después, Owen Jones se ha convertido en la cara mediática de las opiniones de izquierda. Además de ser un columnista para The Guardian, se le ve a menudo en programas de televisión, como el “Question Time” de la BBC o el Show de Alan Titchmarsh. Es también un activista, y figura clave del movimiento Asamblea Popular y del centro de estudios CLASS, y ha intervenido como orador en varios eventos públicos.

     Su segundo libro se titula: The Establishment: And how they get away with it (“El Establishment: y cómo se sale con la suya”). Quienes hayan leído el trabajo anterior de Jones este nuevo libro les resultará familiar. Incluye partes de muchos de sus artículos y hasta fragmentos de Chavs. Dicho esto, el libro tiene un carácter propio.

    La puerta giratoria de la clase dominante

    Como sugiere el título, el libro se centra en el establishment, refiriéndose a "grupos poderosos que necesitan proteger su posición" y "administran la democracia para asegurar que sus intereses no se vean amenazados". A lo largo del libro, Jones disecciona varios sectores del establishment como la policía, los medios de comunicación, Westminster, etc. Señala los numerosos crímenes e hipocresías de estas instituciones y también pone de relieve cómo hay una puerta giratoria entre ellas para los individuos que son miembros del establishment - es decir, la burguesía.

    Lo que hace ameno este libro es precisamente la descripción que hace Jones de los lugares y personas entrevistadas. En el libro, se relatan almuerzos en restaurantes de lujo, reuniones en edificios financieros etc. Es en estos lugares donde queda con varios miembros de la burguesía, cuyo perfil, no siempre, pero a menudo, es descrito de manera mordaz. Aunque probablemente sirva para dar a los lectores una idea de cómo es el mundo del establishment, no siempre es políticamente relevante. Sin embargo, el humor del libro se basa en comentarios sobre individuos de falso bronceado y por el estilo.

    El pozo negro de la política del Westminster

    También hay momentos oscuros en estas entrevistas. Jones obviamente tiene un don para arrancar un acto de sinceridad a sus entrevistados. A menudo, durante estas conversaciones se levanta la tapa de la cloaca que es la mentalidad capitalista. La página de apertura se inicia con una entrevista a Paul Staines (“aka Guido Fawkes”), quien afirma que "no es un entusiasta de la democracia" y más adelante afirma "apoyar a los plutócratas del mundo".

    También son terribles los relatos de algunas de las víctimas que aparecen en el libro. Por ejemplo, mujeres "violadas por el Estado" que mantuvieron relaciones con policías encubiertos sin saberlo, o historias trágicas de quienes murieron días después de ser declarados aptos para trabajar para ATOS, ponen los pelos de punta y dan escalofríos.

    ¿Dónde está la clase obrera?

    Es aquí donde el libro causa su mayor impacto. Sin embargo, existen algunos defectos políticos.

    La parte inicial se centra en lo que Jones llama los “precursores”, refiriéndose a los comités de expertos, departamentos universitarios, columnistas de prensa, etc.. Estos “precursores” promueven opiniones irrelevantes, al principio, hasta que consiguen desplazar el debate. El blog Guido Fawkes, de Staines, se pone como ejemplo, o el “Adam Smith Institute”. También nombra a Friedrich Hayek como “precursor” clave históricamente. Si se entiende correctamente, Owen Jones nos estaría diciendo que debido a que estos grupos llevan el debate a sus parámetros, es lo que provoca el consenso actual “neoliberal”.

    Hay un problema con esta idea – y aparece en varios puntos en el libro. Irónicamente, siendo una publicación de crítica a la burguesía, parece a menudo quedarse atrapada en una mentalidad burguesa.

    Para ser claros, muchos de los críticos de Jones lo han acusado de ser miembro del establishment y, por lo tanto, un hipócrita. Pero tanto si lo es como si no, no es eso lo importante. De cualquier manera, hay una falta de discusión o incluso reconocimiento de la clase obrera como una fuerza en la sociedad. En el libro, se da a entender que todo sucede desde arriba hacia abajo.

    Por ejemplo, Jones habla de la prensa de Murdoch como si fuera quien decidiera quién gana las elecciones. Es cierto que su influencia es peligrosamente grande. Pero veamos un ejemplo, como el fracaso del Partido Laborista bajo Kinnock en las elecciones de 1992. ¿Qué fue lo más probable que afectara en la conciencia de los trabajadores? ¿La portada que The Sun publicó el día antes de las elecciones como parte de una campaña mediática contra Kinnock; o la larga lista de fracasos del líder laborista a la hora de representar a los trabajadores, traicionando completamente la lucha de los mineros durante la huelga del 84/85? Jones no aborda esto último y sí parece estar sugiriendo lo anterior.

    Visión idealista de la historia

    En la conclusión del libro, Owen Jones pide una "revolución democrática", que él define como "reclamar por la vía pacífica los derechos democráticos y el poder usurpado por el establishment". Sostiene que para hacer esto, la izquierda debe ganar una batalla de ideas y cambiar los términos del debate mediante el uso de comités de expertos al igual que hicieron los “precursores” de derecha en los años 1970/80.

    Esta es una visión idealista y utópica del cambio histórico. Las ideas de los “precursores” de derechas, como dice Jones, sirvieron a los intereses del establishment. Lo más importante, reflejaron las necesidades del capitalismo mundial en ese momento. Reducir la política y la historia sólo a una batalla de ideas es equivocado. Lo que se conoce como el neoliberalismo fue sólo la lógica del capitalismo después del final del auge de la posguerra, cuando se produjo la primera crisis generalizada del capitalismo en 1973-74. Se tuvieron que reducir los niveles de vida de los trabajadores con el fin de restaurar las ganancias de los capitalistas. El capitalismo no podía otorgar concesiones a los trabajadores de la misma manera que lo había estado haciendo antes de la crisis.

    Los “precursores” de Jones bien pueden haber influido en este proceso, pero debe entenderse que estaban empujando una puerta abierta de una manera que nunca podrán los “precursores” de izquierdas.

    ¿Reforma o revolución?

    Se pueden hacer paralelismos entre aquella crisis y la que atravesamos hoy. De manera asombrosa, Jones es incapaz de plantear que el capitalismo está en crisis y achaca la austeridad actual en Gran Bretaña a la constante "energía intelectual" y "dinamismo" de los “precursores ideológicos”.

    Las conclusiones políticas de Owen Jones apestan a reformismo, planteando cambios dentro de los parámetros del capitalismo. Aunque no se deja explícito de tal manera, el libro parece estar sugiriendo que la izquierda debería funcionar dentro del establishment con el fin de ganar una batalla ideológica y luego conceder más derechos democráticos a los trabajadores.

    La clase obrera necesita una revolución -que pueda derrocar al capitalismo y dar a los trabajadores un auténtico control democrático sobre el funcionamiento de la sociedad. Al establishment sólo lo puede erradicar un movimiento revolucionario de los trabajadores y la juventud.

    Como libro, The establishment está bien escrito, es informativo y emotivo. Como argumento político, no proporciona una auténtica solución a los problemas que enfrenta la mayoría de la gente en este periodo de crisis capitalista, por su falta de confianza en el poder de la clase obrera para cambiar la sociedad.

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    http://www.luchadeclases.org/inicio/79-libros/1939-2014-11-19-00-13-50.html


    El Establishment - Owen Jones.pdf

    https://vk.com/doc258128380_409368305?hash...

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    Revolución y reforma


    Septiembre 2015 |
    Owen Jones
    El establishment: la casta al desnudo
    Traducción de Javier Calvo
    Barcelona, Seix Barral, 2015, 480 pp.
    De la reflexión intelectual al activismo o la irrupción de nuevos actores, la corrosión de la crisis ha traído consigo un interés renovado por la política. Junto a la discusión sobre la regeneración de la vida pública o la sostenibilidad del Estado del Bienestar, la copiosa producción actual de ensayismo político ha devuelto la desigualdad al centro del debate, a modo de largo examen de conciencia sobre las políticas que antecedieron a la crisis. Como apelación emotiva en Hessel, como objeto de estudio económico en Piketty, como pretexto para el conservadurismo compasivo de Mount o para el elogio socialdemócrata de Judt, las distintas modulaciones y calidades en su tratamiento no hacen sino refrendar su importancia, sobre todo en la izquierda, pero no solo en ella.
    Más cercano al reportaje periodístico que a la ciencia política pura, El Establishment no es una mera adición más al debate, siquiera sea por su retórica combativa, su fenomenal impacto en Gran Bretaña y la influencia que goza un Owen Jones convertido en referencia de la izquierda británica. Si en Chavs, publicado en España por Capitán Swing, trató sobre “la demonización de la clase obrera”, el propósito expreso del autor pasa ahora por “investigar sobre los grupos de personas […] que verdaderamente manejan el cotarro, no solamente por medio de la riqueza y del poder, sino gracias a las ideas y mentalidades” que asentaron su dominio. Según Jones, este Establishment(que él escribe en mayúsculas) “ha recortado la democracia británica” para “favorecer a una élite minúscula”. Y, dado que “la democracia en Gran Bretaña seguirá estando en peligro” hasta que no cambie esta situación, Jones propone, en un breve epílogo, “una revolución democrática” que extienda “la democracia a todas las esferas: […] también a la economía y al lugar de trabajo”.
    Sorprende poco que la Gran Bretaña actual haya podido dar pie a un volumen como el de Jones, que no deja de retomar una materia ya secular. No en vano, las desigualdades han sido “el tema que todo lo absorbe”, como escribió Betjeman, desde que Disraeli vio a la sociedad británica dividida “en dos naciones” y acuñó el paternalismo del torismo one nation. De entonces a hoy, la cuestión ha estado presente lo mismo en Gladstone que en Atlee o en Heath, en el Major que anticipó “la sociedad sin clases” y en los intentos comunitaristas de Blair o Cameron. Véase, en fin, que Establishment, como grupo de poder o “clase extractiva”, no necesita traducción.
    De acuerdo con la crítica habitual a la tradición aristocratizante de la política británica, Jones engloba en elEstablishment al “cártel de Westminster”, así como “a los barones de los medios que establecen los términos del debate; a las empresas y financieros que dirigen la economía, y a las fuerzas policiales que hacen cumplir unas leyes amañadas a favor de los poderosos”. Son los mismos grupos ya presentes en un hito como Anatomy of Britain(1962), y a todos ellos dedica Jones capítulos de honda carga testimonial y crítica. Su mayor originalidad radica en la lectura del paso entre el “capitalismo del bienestar” de la posguerra y el “socialismo para los ricos” implantado por el thatcherismo y continuado por el New Labour. Ahí, a imagen de los “escuderos” del neoliberalismo, Jones urge a “ser más que agresivo en la batalla de las ideas”, hasta “cambiar los términos del debate político”.
    La publicación de El Establishment coincide con un auge de “declinólogos” que también señalan los puntos críticos de la democracia en las islas, y no deja de causar sorpresa que Jones comparta tanto de su diagnóstico con comentaristas de una derecha tocada de populismo. El carácter anglocéntrico del libro puede disuadir a un lector inexperto en los pormenores de la política británica, pero el tono le resultará familiar: la invocación del interés del pueblo frente a una casta, el énfasis emotivo, las llamadas a la movilización y la ausencia de concreción en sus programas para establecer “una democracia real” también pueden merecer la consideración de populistas. La filosofía de la sospecha, la entronización de un enemigo difuso o el ribete conspiracionista tan visible en el libro no hacen sino reafirmar esa impresión y, tras leer, por ejemplo, sobre “el control absoluto que tiene la élite corporativa sobre la democracia británica”, es fácil pensar que estamos más ante un manifiesto que ante un ensayo.
    La univocidad del diagnóstico de Jones tiene sus fisuras: baste pensar que los defensores del “dogmatismo del régimen neoliberal” son los primeros que creen tener perdida esa “batalla de las ideas”. Y la sonrosada lectura que hace de las políticas de posguerra elude un dato ineludible como es la profundísima crisis que, a lomos de laboristas y conservadores, asoló Gran Bretaña en los setenta. Su propia preocupación social parece inmune al hecho de que, en la génesis de las subprime, operó una coartada noble: no excluir del crédito a los desfavorecidos. Ayer mismo, la Gran Bretaña de Brown fue pionera en la detección de la crisis, y hoy es de los países europeos líderes en crecimiento. ¿Está mejor o peor Gran Bretaña que hace tres décadas? ¿Hay más o menos espacios para la meritocracia? El matiz o la moderación romperían el discurso de un Jones que, poco suelto en materia económica, parece pedir a la política cosas que la política no puede dar. De ahí, tal vez, el gran desfase entre la contundencia de su denuncia y la anemia de sus propuestas: si “implantar una política oficial de creación de pleno empleo” tiene mucho de pensamiento desiderativo, apoyar la vivienda pública “para crear puestos de trabajo” ya fue susceptible de prueba y error.
    La llamativa falta de citas en apoyo de los planteamientos de Jones se ve reemplazada por un recurso constante a las estadísticas que muestran la conformidad de los británicos con sus postulados. En un momento dado, al explicar el éxito del Establishment, Jones recuerda que, pese a todo, “la democracia les complica las cosas”. Irónicamente, esa misma democracia es la que, a despecho de los datos de Jones, ha dado la mayoría a Cameron. Quizá, como se ha apuntado, ocurra que él llama Establishment a lo que otros llaman consenso. O quizá es que los británicos siempre prefirieron la modestia de la reforma a la grandilocuencia de la “revolución democrática”. ~

    http://www.letraslibres.com/revista/libros/revolucion-y-reforma


    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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