Cartel del seminario sobre Virginia Woolf que tendrá lugar en la Fundación Entredós.

Laura Freixas, gran especialista en la autora de ‘Una habitación propia’, dirige un seminario este sábado sobre su obra y el Grupo de Bloomsbury, “antecedente de la contracultura, crítico con los valores del capitalismo y pionero en feminismo y libertad sexual”.

BEGOÑA PIÑA

MADRID.- “Las mujeres encontramos en Virginia Woolf algo que es un tesoro”, aseguraLaura Freixas, que este sábado 17 de octubre vuelve a ‘reunirse’ con la autora de Londres y con su obra en el seminario Virginia Woolf: huerta, jardín y campo de batalla. Tras años estudiando sus textos y su historia, la escritora catalana explica que “en su trabajo hay algo que es escaso y, por tanto, valioso y muy útil para las mujeres, algo que no suelen hacer los escritores hombres y es que ella ilumina las experiencias de las mujeres, lo que no han tratado los hombres porque no las conocen”.

Una introducción a la vida y a la obra de Virginia Woolf y el Grupo de Bloomsbury –presentación que Freixas anima también con imágenes- y una selección de textos –novela, diarios, memorias y ensayo- son la base del seminario que se celebra a los largo de siete horas en la Fundación Entredós y en el que los participantes analizan y comentan los escritos elegidos.
Crisis social y cultural
“Virginia Woolf y el Grupo de Bloomsbury dan pie para hablar de muchas cosas. Ellos fueron centro del movimiento cultural, social y político. Fueron el antecedente de la contracultura, la ecología. Era un grupo crítico con los valores del capitalismo, aunque es verdad lo que les achacan, que ellos eran rentistas… También fueron pioneros en cuanto a feminismo y a libertad sexual, practicaban la homosexualidad y bisexualidad con naturalidad, estaban en contra del puritanismo…”

Si esto no fuera suficiente material de debate, que, evidentemente, lo es, y muy interesante, existe un prestigioso estudio que demuestra “que se habla más de Virginia Woolf en épocas de crisis social y cultural”. La escritora Laura Freixas reconoce que en tiempos como éste la mirada hacia los textos de Woolf es diferente. “En cada época se enfoca más algún aspecto de Virginia Woolf. Es interesante porque se habla más de ella en momentos en que se produce el choque entre la alta y la baja cultura, ella pertenecía a ambas. También en épocas donde se vuelve sobre los derechos de las mujeres, los años veinte, los sesenta y ahora otra vez”.

Una escritora magistral

La autora de ‘Una habitación propia’ da, en palabras de Laura Freixas, gran especialista en el tema, con “el miedo. Era una mujer insumisa que siempre ha inspirado mucho respeto intelectualmente y que, además, destaca por su feminismo y por su crítica a los valores del consumo y del éxito. Ella, como todo el grupo, despreciaba el éxito literario convencional”.

Presidenta de Clásicas y Modernas (Asociación para la Igualdad de Género en la Cultura), Laura Freixas reconoce que no se ha planteado la cuestión de si en el seminario en la Fundación Entredós –“fundación de mujeres… espacio feminista”- se admite o no a hombres. “Desgraciadamente no surge la cuestión porque los hombres rara vez se interesan por seminarios de mujeres hablando de otras mujeres”, admite Laura Freixas, que asegura que literariamente admira mucho a Virginia Woolf “porque, menos teatro y poesía, trató muchos géneros y es magistral en casi todos. Su ‘Diario íntimo’ es uno de los mejores o el mejor que conozco. Ella tiene una materia narrativa básicamente autobiográfica y lo trata en distintos géneros”.

El drama de mujeres artistas

Laura Freixas lleva años estudiando la figura y la obra de esta autora, su tiempo y su entorno. Duda mucho si tiene que elegir entre algunos de sus textos, aunque finalmente se decide por los diarios. Sin embargo y a pesar de su gran fascinación por ella confiesa que ha descubierto en los últimos años algo que no le gusta mucho de ella. “Reconozco que he descubierto su clasismo y eso no me gusta”.

“En su obra eso se ve en el tratamiento a las criadas, es condescendiente. Llega a decir que su cayera una bomba y les matara a ellos en lugar de a los criados… Esa convicción de que ellos valían más humanamente por ser de clase alta y por ser cultos es lo mismo que el machismo”, afirma Freixas.

El seminario “Virginia Woolf: huerta, jardín y campo de batalla” contiene la posibilidad de hablar de todas estas cosas y de algunas más. Seguramente también de ese tratamiento de los personajes femeninos que no existen en la literatura escrita por hombres. “Hay en su obra, por ejemplo, personajes de artistas mujeres cuyo drama es que no van a tomar en serio su obra precisamente por ser mujeres. También escribe sobre la experiencia de las amas de casa, personajes que los hombres solían tratar solo como adúlteras”.

Tras esta jornada dedicada a la autora londinense, Laura Freixas regresa a su propia escritura. Con el ensayo ‘El silencio de las madres. Y otras reflexiones sobre las mujeres en la cultura’ (Aresta, 2015) recién publicado, prepara la próxima aparición del segundo volumen de sus diarios, obra que inició con ‘Una vida subterránea. Diario 1991-1994’ (Errata Naturae, 2013). 
http://www.publico.es/culturas/mujeres-encontramos-virginia-woolf-tesoro.html

Retrato de una 'outsider'

Apasionada, depresiva, enigmática, la figura de Virginia Woolf no deja indiferente.

Virginia Woolf, coraje y lucidez

MADRID.- “Pienso mucho en mi futuro, y ya decidí qué libro voy a escribir… cómo voy a darle nueva forma a la novela y a capturar miles de cosas ahora fugaces, a englobar la totalidad y a moldear infinitas figuras extrañas”. Con estas palabras, una mojigata de tan sólo 16 años llamada Virginia Woolf dejaba por escrito su plan maestro para revolucionar la literatura contemporánea. Y lo cierto es que, con el permiso de ilustres coetáneos como Joyce o Proust, la joven no andaba muy desencaminada.

“No cabe duda de que apuntaba maneras. Su padre, incluso, llegó a vaticinar un futuro literario para su hija, pero claro, como escritora de biografías o de perfiles históricos, no como la escritora que finalmente fue”, apunta la periodista y escritora Irena Chikiar, autora de Virginia Woolf. La vida por escrito (Taurus), un meticuloso paseo de 952 páginas por la vida y milagros de esta escritora genial e inclasificable.

"Pretendía que bastaran sus libros para conocerla, su ansia era que su obra hablase por ella"
Lejos de satisfacer las expectativas de su padre, Woolf supo trazar su propia línea, convirtiéndose enuna rara avis literaria, capaz de entender el aspecto autobiográfico como un valor puro, netamente literario, pero sin caer en la autoficción y en la literatura del yo. “Digamos que supo transmitir su complejidad mental y su análisis de la vida de una manera genial, con especial talento para las escenas y las texturas, más que para los argumentos”, explica la autora.

“Me llamo Virginia Woolf. Atrápame si puedes”, de este modo, parafraseando una de sus líneas más reconocidas, la Woolf aludía a esa reputación de escritora críptica y esquiva que siempre le acompañó. “Ella pretendía que bastaran sus libros para conocerla, rechazaba casi todas las invitaciones que recibía, su ansia era que la obra que dejaba hablase por ella”. Y vaya si lo hizo. Todavía hoy se suceden las interpretaciones sobre tal o cual paraje. Los hay, por ejemplo, que buscan respuestas en sus devenires anímicos —padecía brotes maniaco-depresivos—, en una sexualidad marcada por un lesbianismo latente, o en la compleja relación que mantuvo con su madre.
Editorial Taurus
Editorial Taurus
“Los intentos de etiquetarla o clasificarla han fracasado. Sencillamente porque fue capaz de impregnar su obra de esa peculiaridad de la que siempre hizo gala”. En Woolf, vida y literatura se entrecruzan hasta el punto de que es ella la primera notaria de sus padecimientos mentales. Estados de euforia y depresión que se sucedieron a lo largo de su vida y que ya en su más tierna infancia reconoció como un proceso de formación interior de carácter artístico: “A pesar de que tengo la particularidad de recibir estos golpes bruscos, ahora son siempre bienvenidos; después de la primera sorpresa, siempre siento al instante que son especialmente valiosos; el golpe siempre va seguido de la necesidad de explicarlo. Es mi capacidad de recibir golpes lo que me hace escritora”, explicó la autora de Al faro.

Virginia Woolf. La vida por escrito huye del estereotipo, de esa imagen de escritora maldita que emborronó un “ya no puedo más” de despedida poco antes de echarse un pedrusco al bolsillo y hundirse en el río. Una visión “polifónica” —como le gusta definir esta monumental biografía a su autora— en la que cartas, ensayos, críticas literarias y documentos gráficos nos aproximan no sólo la figura poliédrica de Virginia Woolf, sino también al retrato de una época convulsa como pocas. 


Zygmunt Bauman. El sociólogo polaco habla de la incapacidad europea para afrontar las migraciones actuales. “Ceguera moral” es su flamante libro.

POR WLODEK GOLDKORN


Zygmunt Bauman, hoy uno de los pensadores más influyentes del mundo, debió exiliarse en distintas oportunidades. La primera vez en 1939, cuando escapó de Polonia a Rusia, siendo un joven muchacho judío, en condiciones similares a las de los refugiados que después de sobrevivir guerras y cruzar el Mediterráneo son ahora objeto de nuestros miedos, más que de nuestra solidaridad. Y la dialéctica de la integración y expulsión de grupos sociales en la modernidad es uno de los temas que más ha estudiado.
–Parece que no somos capaces de afrontar el tema de los inmigrantes.–El volumen y la velocidad de la actual oleada migratoria es una novedad y un fenómeno. No es sorpresa que haya encontrado a los políticos y ciudadanos desprevenidos: material y espiritualmente. La imagen de miles de personas desarraigadas, acampadas en las estaciones provoca un shock moral y una sensación de alarma y angustia, como ocurre siempre en las situaciones en las que tenemos la impresión de que “las cosas escapan a nuestro control”. Pero si miramos bien los modelos sociales y políticos con los que se responde a las “crisis”, en la “emergencia de inmigrantes”, hay pocas novedades. Desde el inicio de la modernidad, los refugiados de la brutalidad de guerras y despotismo, de la vida sin esperanza, han golpeado nuestras puertas. Para la gente de este lado de la puerta, esas personas fueron siempre “extraños”, “otros”.
–Entonces les tenemos miedo. ¿Por qué motivo?–Porque parecen terriblemente impredecibles en sus comportamientos, a diferencia de las personas con las que nos relacionamos en nuestra cotidianeidad y de quienes sabemos qué esperar. Los extranjeros podrían destruir las cosas que nos gustan y poner en riesgo nuestro modo de vida. De los extranjeros sabemos demasiado poco para poder leer sus modos de comportamiento, adivinar sus intenciones y qué van a hacer mañana. Nuestra ignorancia sobre qué debemos hacer en una situación que no controlamos es el mayor motivo de nuestro miedo.
–¿El miedo lleva a buscar chivos expiatorios? ¿Por eso se habla de ellos como portadores de enfermedades? ¿Las enfermedades serían metáforas de nuestro malestar social?–En tiempos de una acentuada falta de certezas existenciales, de creciente precarización, en un mundo al borde de la desregulación, los nuevos inmigrantes son vistos como portadores de malas noticias. Nos recuerdan lo que hubiésemos preferido olvidar: hacen presente para nosotros hasta qué punto las fuerzas poderosas, globales, distantes de las que oímos hablar, pero que siguen siendo inefables para nosotros; hasta qué punto estas fuerzas misteriosas son capaces de determinar nuestras vidas, sin importar y desconociendo nuestras propias decisiones. Ahora, los nuevos nómades, los inmigrantes, víctimas colaterales de estas fuerzas, por una especie de lógica perversa terminan siendo percibidos como las vanguardias de un ejército hostil, tropas al servicio de las fuerzas misteriosas, y que están armando sus tiendas de campaña entre nosotros. Los inmigrantes nos recuerdan de una manera irritante cuán frágil es nuestro bienestar, que nos parece conseguido con mucho trabajo. Y para responder a la pregunta del chivo expiatorio: es un hábito, un uso humano, demasiado humano, acusar y castigar al mensajero, por el mensaje odioso del que es portador. Desviamos nuestra rabia desde las fuerzas elusivas y distantes de la globalización hacia sujetos, por así decir, “vicarios”, hacia los inmigrantes, justamente.
–¿Habla del mecanismo gracias al que crecen los consensos de las fuerzas políticas racistas y xenófobas?–Hay partidos acostumbrados a sacar su capital de votos oponiéndose a la “redistribución de las dificultades” (o de las ventajas), y esto rechazando compartir el bienestar de sus votantes con la parte menos afortunada de la nación, del país, del continente (por ejemplo, Liga Norte). Se trata de una tendencia entrevista, o mejor, prenunciada hace mucho tiempo en el filme Napoletani a Milano , de 1953, de Eduardo De Filippo, y manifestada en los últimos años en el rechazo de compartir el bienestar de los lombardos con las partes menos afortunadas del país.
–Una vez, en Europa, era la izquierda la que integraba a los inmigrantes, a través de organizaciones en el territorio, sindicatos, trabajo político…
–Y ahora no hay más barrios de obreros, faltan las instituciones y las formas de integración de los trabajadores. Pero sobre todo, la izquierda, en su programa hace un guiño a la derecha con una promesa: vamos a hacer lo que hacen ustedes, pero mejor. Todas estas reacciones están lejos de las causas verdaderas de la tragedia de la que somos testigos. Estoy hablando, en efecto, de una retórica que no nos ayuda a que evitemos hundirnos más profundamente en las aguas turbias de la indiferencia y de la falta de humanidad. Todo esto es lo contrario al imperativo kantiano de no hacer al otro lo que no queremos que nos hagan.
–¿Y ahora qué hay que hacer?–Se necesita de nosotros que podamos unir, no dividir. Sea cual sea el precio de la solidaridad con las víctimas colaterales y directas de las fuerzas de la globalización que reinan según el principio “Divide et Impera”, sea cual sea el precio de los sacrificios que vamos a tener que pagar en lo inmediato, a largo plazo la solidaridad sigue siendo el único camino posible para dar una forma realista a la esperanza de contener futuros desastres y no empeorar la catástrofe en curso.
© La Repubblica 
Traducción: Andrés Kusminsky.