Algún día de una vida ficticia en la que fuese escritor, 
llegaría a decir que la obra maestra de mi carrera 
no la puedo escribir porque ya la escribió en 1948 
George Orwell; sin duda es mi pensamiento 
trascrito con unas pizcas de genialidad y de saber contar. 
Este libro me encanta en toda su completa complejidad 
y perfección de movimientos, en todo su profundo 
análisis social y mental, en toda su perfecta versión 
de la naturaleza humana, en toda esa maravillosa 
narración ínfima en la que cada letra parece 
infinitamente pensada. Una delicia para los 
sentidos y para nuestro pequeño cerebro. 
Sin duda uno de los mejores libros de la 
historia. Algunos pasajes son espeluznantes 
porque aquello que Orwell describió como 
aterrador, se ha hecho realidad en 
nuestra sociedad con total normalidad. 
Siempre es necesario volver a esta obra 
para mantenernos alerta e indicarnos hacia 
donde nos dirigimos si no tomamos medidas. 
Unas frases que dan muestra de su mejor esencia:

*La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud.
 La ignorancia es la fuerza.

* Un inconfundible mensaje se había cruzado 
entre ellos. Era como si sus mentes se 
hubieran abierto y los pensamientos hubiesen 
volado de la una a la otra a través de los ojos.

*Nada era del individuo, a no ser unos 
cuantos centímetros cúbicos dentro de su cráneo.

*Le parecía que sólo ahora, en que empezaba a 
poder formular sus propios pensamientos, era 
cuando habían dado su paso definitivo.

*Era un hombre de aire eficaz.

*Cada año habrá menos palabras, así el radio 
de acción de la conciencia será cada vez más pequeño.

*Su madre tenía una especie de nobleza sólo por 
el hecho de regirse por normas privadas. Los 
sentimientos de ella eran realmente suyos y no 
los que el estado le mandaba tener.

*No querían que la riqueza fuese repartida; si la 
riqueza llegara a generalizarse, no serviría 
para poder distinguir a nadie.

*Nada cambiaría mientras el poder siguiera 
en manos de una minoría privilegiada.

*Si la masa empezaba a reflexionar se daría 
cuenta de que nunca podría imponerse a los 
demás y acabaría sublevándose.

*Si se les permite entrar en relación con extranjeros, 
descubrirían que son criaturas iguales a ellos en 
lo esencial, y que todo lo que se ha dicho sobre ellos es mentira.

*Los mejores libros son los que nos dicen lo que ya sabemos.

*Los altos quieren quedarse donde están; los 
medianos quieren arrebatarle su puesto a los altos; los
bajos quieren abolir todas las distinciones y crear una 
sociedad en la que todos sean iguales.

*Les tentaba menos el lujo y más el placer de mandar.

*El invento de la imprenta facilitó mucho el 
manejo de la información.

*El gran hermano es la concreción con que el partido 
se presenta al mundo. Su función es actuar como punto 
de mira para todo.

*La entrada en cada una de las ramas se realiza 
mediante un examen a los dieciséis años.

*Al partido no le importa perpetuar su sangre si n
o perpetuarse a si mismo.

*Sólo podrían ser peligrosos si el progreso de la 
técnica industrial hiciera necesario educarlos mejor.

*Quizás uno no deseara tanto ser amado como ser 
comprendido.

*Que el partido era el eterno guardián de los débiles.

*El partido quiere tener el poder por amor al poder mismo.

*El poder no es un medio; es un fin en si mismo.

*No se establece una dictadura para salvaguardar una 
revolución; se hace una revolución para establecer una dictadura.

*Estás pensando –le dijo- que tengo una cara avejentada 
y cansada. Piensas que hablo de poder y que ni siquiera 
puedo evitar la decrepitud de mi propio cuerpo. 
¿No comprendes Winston, que el individuo es sólo 
una célula? El cansancio de la célula supone el vigor 
del organismo. ¿Acaso te mueres al cortarte las uñas?

*No habrá risa; no habrá arte; ni literatura ni ciencia; 
sólo habrá ambición de poder, cada día de una manera 
más sutil.

*Todo ocurre en la mente y sólo lo que allí 
sucede tiene una realidad.

*Volvió a aflojársele el interés. Bebió más Ginebra.


*El instinto animal; el simple e indiferenciado deseo. 
Ésa era la fuerza que destruiría el partido.


Charles Bukowski es un escritor fantástico, porque escribe desde las entrañas, sin filtro, puramente emoción y sentimiento, todo ello inundado de alcohol. Este libro no es menos, y en él nos habla, no de las mujeres, sino de su relación con ellas a lo largo de su vida. La visión sarcástica, irónica, a veces brutal, y siempre descarnada de Bukowski y su universo se plasma aquí con la fuerza de siempre, pero esta vez aderezado con un sentimentalismo triste y melancólico que se deja entrever con brillantez bajo capas y capas de lenguaje soez. Esa mezcla de la poesía más conmovedora con la sinceridad más descarnada es el rasgo más distintivo de Bukowski, y una de las razones por las que es uno de mis escritores favoritos. Mi selección de frases de este librazo, como todos los de él, no apto para mentes sin abrir:

·   Cuando me corría sentía que era en la cara de todo lo decente, blanca esperma resbalando por las cabezas y almas de mis padres muertos. Si hubiera nacido mujer seguro que hubiera sido una prostituta. Como había nacido hombre anhelaba constantemente mujeres, cuanto más guarra mejor. Y sin embargo las mujeres, las buenas mujeres, me daban miedo porque a veces querían tu alma, y lo poco que quedaba de la mía, quería conservarlo para mí. Básicamente deseaba prostitutas, porque eran duras, sin esperanzas, y no pedían nada personal. Nada se perdía cuando ellas se iban. Pero al mismo tiempo soñaba con una mujer buena y cariñosa, a pesar de lo que me pudiera costar. De cualquier manera estaba perdido. Un hombre fuerte pasaría de ambos tipos. Yo no era fuerte. Así que continuaba regando con las mujeres, con la idea de las mujeres.



·  Entonces desistí de intentar complacerla y simplemente la jodí, poseyéndola viciosamente. Era como un asesinato.


·   Es por culpa de mi niñez, sabes. Nunca supe lo que era el amor...


· Mientras los hombres veían el fútbol o bebían cerveza o jugaban a los bolos, ellas, las mujeres, pensaban en nosotros, concentrándose, estudiando, decidiendo, si aceptarnos, descartarnos, cambiarnos, matarnos o simplemente abandonarnos. A final no importaba, hicieran lo que hicieran, acabábamos locos y solos.


·   A mí siempre me han puesto cachondo las resacas, no para besar ni chupar, sino para echar un polvo sin contemplaciones


·   Una vez que una mujer te da la espalda, olvídala: te aman y de repente algo se da la vuelta. Te pueden ver muriéndote en una cuneta, atropellado por un coche y pasarán a tu lado escupiéndote


·    Ese es el problema con la bebida, pensé, mientras me servía un trago. Si ocurre algo malo, bebes para olvidarlo; si ocurre algo bueno, bebes para celebrarlo; y si no pasa nada, bebes para que pase algo