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    domingo, 30 de agosto de 2015

    Reseña | Sumisión, de Michel Houellebecq



    Sumisión es la novela más reciente de Michel Houellebecq, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS. La novela nos lleva hasta 2022, cuando están a punto de celebrarse las elecciones presidenciales en Francia y el Partido de los Hermanos Musulmanes ha adquirido una relevancia electoral muy importante. 

    Este nuevo contexto le sirve a Houellebecq para contar la historia de Francois, un profesor universitario de Literatura que ve cómo su vida salta por los aires cuando la coyuntura sociopolítica experimenta un cambio tan drástico en relación a los anteriores 70 años, en los que la socialdemocracia parecía instalada y enraizada en las bases de la Europa occidental. Ya, en 2015, se ha visto que no era así: en España con la aparición de nuevos actores políticos que han dinamitado el sistema bipartidista, en Francia con la imparable escalada del Frente Nacional y en Grecia se ha impuesto un nuevo orden que cuestiona esta Europa ultraliberal y capitalista en la que priman los mercados financieros sin importar demasiado el bienestar y la dignidad humanas. 

    Sumisión, como suele ocurrir en las novelas de Houellebecq, es una novela con un argumento interesante e intenso, visionario, que se queda siempre en un segundo plano, porque lo que de verdad importa aquí es realizar un diagnóstico del ser humano enmarcado en la sociedad destructiva que ha ido construyendo, una sociedad que empuja hacia la soledad, descarnada de emociones sólidas y abandonada a pláceres fatuosSumisión es también, y puede que sobre todo, una novela sobre la necesidad del hombre de aferrarse a algo cuando está perdido, y ahora, seguramente, estemos más perdidos que nunca como colectividad. Para ello cuenta la historia de Huysmans, que se convirtió al catolicismo al final de su vida. Es así que Houellebecq crea un interesante paralelismo entre su personaje y el escritor francés: Vida y Literatura. 

    Estamos ante un ejemplo más del buen hacer de Houellebecq, de su capacidad para contar con pulso firme y sin miedos, para dejar de lado los prejuicios y las valoraciones externas. Houellebecq centrado en el poder de las palabras, como de costumbre, y en la profundidad de las sentencias.

    En definitiva, Sumisión es una disección del alma humana, con reminiscencias de 1984, la obra maestra de George Orwell. Y es también una sensación punzante que se prolonga tras la lectura durante días, durante semanas, incluso cada vez que uno recuerda este libro siente un pellizco en alguna parte de la conciencia. Ahí, en ese pellizco, radica la grandeza de esta novela de forma sosegada y fondo irreverente. Grande Houellebecq, grande siempre. 

    Más novelas del autor:
    http://www.cajondehistorias.com/2015/07/resena-sumision-de-michel-houellebecq.html


    Sumisiones

    La novela más reciente de Houellebecq permite reflexionar sobre la producción del derecho


     Las posibilidades de ver implantado el islam en muchos de nuestros países es más remota que en Francia y desde luego está más lejos que el 2022


    Una distinción común en el derecho, es la de fuentes formales y fuentes reales. Por las primeras se entienden todos los procesos mediante los cuales las normas jurídicas se crean. Qué pasos jurídicos tienen que darse para que haya ley, reglamento o contrato. A la comprensión de esas formas de producir el derecho dedicamos mucho tiempo quienes lo estudiamos y practicamos. Por fuentes reales se entienden los elementos de la realidad que determinan los procesos o los contenidos de las normas jurídicas. La ideología prevaleciente como causa de ciertas formas de relaciones familiares, la búsqueda de mayores ingresos estatales, la pretensión de prevenir ciertas formas del delito, son ejemplos de ello. Por curioso que parezca, a quienes trabajan con el derecho no suelen enseñárseles los métodos para conocer y manejar tales fuentes. Por ello, las profesiones jurídicas suelen calificarse de formalistas y suelen ser objeto de críticas certeras por el modo en que entienden y construyen su campo de trabajo.
    Hace algunas semanas leí la última novela de Michel Houellebecq,Sumisión. De entre sus múltiples posibilidades de entendimiento, hay una que me pareció particularmente interesante, precisamente por mostrar una dimensión no ya solo de la política, que es el tono general del libro, sino de los modos en que se llega a la producción del derecho como sustento y expresión de aquella. El narrador de la novela es profesor de literatura en la Sorbona, vive solo, angustiado y poco consciente de lo que sucede a su alrededor, como el avance continuo del islam gracias, entre otras cosas, a los enormes gastos de los países árabes y al carisma e inteligencia del líder de la Hermandad Musulmana. En la búsqueda de algo, intenta reencontrase con el catolicismo en una de sus formas más tradicionales y fundamentales. Termina sin encontrar sentido mediante él, para finalmente adoptar al islamismo como credo religioso y forma de vida integral.

    Las posi



    Más allá de este grueso relato de la trama, la novela muestra la psicología de una forma de vida que durante años se mantiene ajena a la política y la vida social en general. Después comprende que en esa ausencia personal se construyó algo nuevo de lo que es difícil separarse y, aún, diferenciarse. La misma debilidad que mantuvo ausente al narrador es la que, racionalizaciones aparte, lo lleva a someterse a una nueva existencia. Su vida es una entre muchas de las que da cuenta el relato con mayor o menor intensidad. Sin embargo, ¿qué acontece cuando se está ante individualidades que no enfrentan los acontecimientos o que no tratan de intervenir en la marcha de lo público? ¿Qué pasa cuando segmentos importantes de la sociedad dejan que las cosas se decidan en otras partes y por otras personas? Al tiempo, que las normas jurídicas recojan esas decisiones, que tengan contenidos específicos en los que sus destinatarios no se reconozcan pero que, de todas formas, se encuentren obligados a acatarlas. El derecho así producido tiene sus orígenes en las decisiones que otros toman, que progresivamente van abonando a ciertas vías, a la generación de ciertos efectos generales e individuales.
    Las posibilidades de ver implantado el islam en muchos de nuestros países es más remota que en Francia y desde luego está más lejos que el 2022. Ello no significa que no lo estén otras formas de convivencia que hoy nos puedan parecer difíciles de aceptar. Dejar que las soluciones buenas aparezcan por la pura deriva democrática no parece ser una buena forma para contender con quienes nos presentan soluciones integrales, o quienes se sueñan redentores, sea por su pretendida experiencia o su habilidad para presentarnos lo viejo como proyecto del futuro a conquistar. Las fuentes reales del derecho tienen que ver, en gran medida, con la pasividad de muchos de los sometidos a él. En un mundo donde el significado óptimo de las cosas está dado a la acción, no siempre pueden reconocerse. Las sumisiones tienen formas muy diversas, muchas de ellas verdaderamente trágicas.
    http://internacional.elpais.com/internacional/2015/08/11/actualidad/1439325882_585829.html

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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