Este interesantísimo documental realizado por el director Pierre Charles nos acerca a la vida académica del sociólogo Pierre Bourdieu, a quien podemos ver en todas sus facetas, desde la de profesor hasta la de activista social, especialmente en sus últimos años. La obra es un magnífico recurso para ayudarnos a entender el pensamiento de Pierre Bourdieu, que expone magníficamente en conferencias y entrevistas recogidas en el documental.

El académico se ha convertido hoy día en unos de los clásicos contemporaneos de la sociología, llegando a ser uno de los autores más citados de las Ciencias Sociales, y con obras traducidas a más de 35 idiomas, distribuidas incluso por las grandes editoriales, a pesar de sufrir la crítica y la censura del pensamiento único parisino de finales de siglo por la "radicalización" de sus posturas, que comenzó junto a su maestro Raymond Aron en posiciones liberales, y evolucionó hasta posiciones bastantes más críticas con el neoliberalismo que se impuso en Europa, participando activamente incluso en las huelgas de los trabajadores franceses de 1995.
 
Sin más dilación, aquí queda el documental, en francés y con subtítulos en castellano, para el disfrute de todos los que consideramos a Pierre Bourdieu uno de aquellos hombres imprescindibles en el desarrollo de lo que hoy se conoce como la Sociología de la Intervención. 

Duración: 1h 20m 

 

 

Primera Parte


Segunda Parte


 Tercera Parte


Cuarta Parte


Quinta Parte


Sexta Parte


Séptima Parte


Octava Parte


Novena Parte


Décima Parte



Decimoprimera Parte


Decimosegunda Parte


Decimotercera Parte


Decimocuarta Parte





En nuestra Biblioteca del Pensamiento Sociológico puedes encontrar diversas obras de Pierre Bourdieu




Sumisión es la novela más reciente de Michel Houellebecq, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS. La novela nos lleva hasta 2022, cuando están a punto de celebrarse las elecciones presidenciales en Francia y el Partido de los Hermanos Musulmanes ha adquirido una relevancia electoral muy importante. 

Este nuevo contexto le sirve a Houellebecq para contar la historia de Francois, un profesor universitario de Literatura que ve cómo su vida salta por los aires cuando la coyuntura sociopolítica experimenta un cambio tan drástico en relación a los anteriores 70 años, en los que la socialdemocracia parecía instalada y enraizada en las bases de la Europa occidental. Ya, en 2015, se ha visto que no era así: en España con la aparición de nuevos actores políticos que han dinamitado el sistema bipartidista, en Francia con la imparable escalada del Frente Nacional y en Grecia se ha impuesto un nuevo orden que cuestiona esta Europa ultraliberal y capitalista en la que priman los mercados financieros sin importar demasiado el bienestar y la dignidad humanas. 

Sumisión, como suele ocurrir en las novelas de Houellebecq, es una novela con un argumento interesante e intenso, visionario, que se queda siempre en un segundo plano, porque lo que de verdad importa aquí es realizar un diagnóstico del ser humano enmarcado en la sociedad destructiva que ha ido construyendo, una sociedad que empuja hacia la soledad, descarnada de emociones sólidas y abandonada a pláceres fatuosSumisión es también, y puede que sobre todo, una novela sobre la necesidad del hombre de aferrarse a algo cuando está perdido, y ahora, seguramente, estemos más perdidos que nunca como colectividad. Para ello cuenta la historia de Huysmans, que se convirtió al catolicismo al final de su vida. Es así que Houellebecq crea un interesante paralelismo entre su personaje y el escritor francés: Vida y Literatura. 

Estamos ante un ejemplo más del buen hacer de Houellebecq, de su capacidad para contar con pulso firme y sin miedos, para dejar de lado los prejuicios y las valoraciones externas. Houellebecq centrado en el poder de las palabras, como de costumbre, y en la profundidad de las sentencias.

En definitiva, Sumisión es una disección del alma humana, con reminiscencias de 1984, la obra maestra de George Orwell. Y es también una sensación punzante que se prolonga tras la lectura durante días, durante semanas, incluso cada vez que uno recuerda este libro siente un pellizco en alguna parte de la conciencia. Ahí, en ese pellizco, radica la grandeza de esta novela de forma sosegada y fondo irreverente. Grande Houellebecq, grande siempre. 

Más novelas del autor:
http://www.cajondehistorias.com/2015/07/resena-sumision-de-michel-houellebecq.html


Sumisiones

La novela más reciente de Houellebecq permite reflexionar sobre la producción del derecho


 Las posibilidades de ver implantado el islam en muchos de nuestros países es más remota que en Francia y desde luego está más lejos que el 2022


Una distinción común en el derecho, es la de fuentes formales y fuentes reales. Por las primeras se entienden todos los procesos mediante los cuales las normas jurídicas se crean. Qué pasos jurídicos tienen que darse para que haya ley, reglamento o contrato. A la comprensión de esas formas de producir el derecho dedicamos mucho tiempo quienes lo estudiamos y practicamos. Por fuentes reales se entienden los elementos de la realidad que determinan los procesos o los contenidos de las normas jurídicas. La ideología prevaleciente como causa de ciertas formas de relaciones familiares, la búsqueda de mayores ingresos estatales, la pretensión de prevenir ciertas formas del delito, son ejemplos de ello. Por curioso que parezca, a quienes trabajan con el derecho no suelen enseñárseles los métodos para conocer y manejar tales fuentes. Por ello, las profesiones jurídicas suelen calificarse de formalistas y suelen ser objeto de críticas certeras por el modo en que entienden y construyen su campo de trabajo.
Hace algunas semanas leí la última novela de Michel Houellebecq,Sumisión. De entre sus múltiples posibilidades de entendimiento, hay una que me pareció particularmente interesante, precisamente por mostrar una dimensión no ya solo de la política, que es el tono general del libro, sino de los modos en que se llega a la producción del derecho como sustento y expresión de aquella. El narrador de la novela es profesor de literatura en la Sorbona, vive solo, angustiado y poco consciente de lo que sucede a su alrededor, como el avance continuo del islam gracias, entre otras cosas, a los enormes gastos de los países árabes y al carisma e inteligencia del líder de la Hermandad Musulmana. En la búsqueda de algo, intenta reencontrase con el catolicismo en una de sus formas más tradicionales y fundamentales. Termina sin encontrar sentido mediante él, para finalmente adoptar al islamismo como credo religioso y forma de vida integral.

Las posi



Más allá de este grueso relato de la trama, la novela muestra la psicología de una forma de vida que durante años se mantiene ajena a la política y la vida social en general. Después comprende que en esa ausencia personal se construyó algo nuevo de lo que es difícil separarse y, aún, diferenciarse. La misma debilidad que mantuvo ausente al narrador es la que, racionalizaciones aparte, lo lleva a someterse a una nueva existencia. Su vida es una entre muchas de las que da cuenta el relato con mayor o menor intensidad. Sin embargo, ¿qué acontece cuando se está ante individualidades que no enfrentan los acontecimientos o que no tratan de intervenir en la marcha de lo público? ¿Qué pasa cuando segmentos importantes de la sociedad dejan que las cosas se decidan en otras partes y por otras personas? Al tiempo, que las normas jurídicas recojan esas decisiones, que tengan contenidos específicos en los que sus destinatarios no se reconozcan pero que, de todas formas, se encuentren obligados a acatarlas. El derecho así producido tiene sus orígenes en las decisiones que otros toman, que progresivamente van abonando a ciertas vías, a la generación de ciertos efectos generales e individuales.
Las posibilidades de ver implantado el islam en muchos de nuestros países es más remota que en Francia y desde luego está más lejos que el 2022. Ello no significa que no lo estén otras formas de convivencia que hoy nos puedan parecer difíciles de aceptar. Dejar que las soluciones buenas aparezcan por la pura deriva democrática no parece ser una buena forma para contender con quienes nos presentan soluciones integrales, o quienes se sueñan redentores, sea por su pretendida experiencia o su habilidad para presentarnos lo viejo como proyecto del futuro a conquistar. Las fuentes reales del derecho tienen que ver, en gran medida, con la pasividad de muchos de los sometidos a él. En un mundo donde el significado óptimo de las cosas está dado a la acción, no siempre pueden reconocerse. Las sumisiones tienen formas muy diversas, muchas de ellas verdaderamente trágicas.
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/08/11/actualidad/1439325882_585829.html

 Gustav Mahler (1860-1911) bohemio de nacimiento pero vienés de educación fue un maravilloso director de Orquesta y creador de nueve grandiosa sinfonías  de las cuales aquí escucharemos de la Quinta y ese maravilloso movimiento llamado "Adagietto" que hizo tan popular Lucino Visconti en la película "La muerte en Venecia" y que no deja de estremecernos al escucharla pues no en vano se trata de un regalo de amor a su esposa Alma.

 La obra rebosa un estado de ánimo especial. De todas sus sinfonías es probablemente la que aglutina de manera más evidente las obsesiones mahlerianas: la muerte, el amor, la exaltación de la naturaleza, los paisajes campestres, la música popular…No es de extrañar pues esta sinfonía estaba dedicada a Alma uan mujer de singular belleza,que conoció y se relacionó con innumerables artistas entre los que se encuentran el pintor Gustav Klimt con quien Alma aprendió a besar y fruto de ese primer beso nació ese cuadro con el mismo título "El Beso".


Mahler se casó con Alma ,era veinte años más joven que él y su matrimonio siempre estuvo marcado por una serie de sentimientos llenos de contrastes: infedelidad,menosprecio,desinterés...El conservadurismo de Mahler no consiguió la comprensión del progresismo de Alma pero Mahler siempre aseguró amar profundamente a su esposa y escuchando este Adagietto ¿alguien puede dudarlo?.).



http://yurizhivago.blogspot.com/search?updated-min=2015-01-01T00:00:00-08:00&updated-max=2016-01-01T00:00:00-08:00&max-results=20





El beso (original en alemánDer Kuss) es una obra del pintor austríaco Gustav Klimt y probablemente su obra más conocida. Es un óleo sobre lienzo de 180 x 180 centímetros, realizado entre 1907-08.
Bruno Bartra 

Stephen Witt. How Music Got Free: The End of an Industry, the Turn of the Century, and the Patient Zero of Piracy. Estados Unidos, Viking, 2015, 304 pp.

La reciente difusión masiva de la música a través delstreaming gratuito en línea –desde YouTube hasta Spotify–, y el auge global de los festivales de música, son algunas causas y consecuencias de la debacle del modelo con el que la industria discográfica había funcionado desde la década de 1960. Pero gran parte de la actual época dorada para la música en vivo (y catastrófica para las grandes disqueras) se debeal esfuerzo y a las ideas que surgieron en algunas comunidades de piratas cibernéticos.
Así lo demuestra el libro How Music Got Free: The End of an Industry, the Turn of the Century, and the Patient Zero of Piracy, del periodista estadounidense Stephen Witt. Su ensayo tiene la virtud de combinar la valiosa información explícita –los datos históricos y los detallados relatos biográficos–, con la profundidad de lo implícito: aquello que no está escrito, pero se infiere a través de su descripción del nudo de contradicciones al interior de las grandes trasnacionales –con sus regalías ínfimas y su énfasis en los one hit wonders–, y de la caza de piratas de internet, absurdamente imputados con cargos semejantes a los de los líderes de sanguinarias organizaciones criminales.
Resulta fascinante la historia de Dell Glover, estadounidense de clase media baja que en su persecución del sueño adolescente americano, junto con su fanatismo por el cine y los videojuegos, se convirtió en lo que Witt considera el “paciente cero” de la piratería. Entre los años 2000 y 2007, tras integrarse al legendario grupo Rabid Neurosis de la escena[1]de la piratería musical en internet, Glover fue la figura clave para filtrar a la red los discos de Universal Music antes de sus fechas de lanzamiento.
Las historias de cómo se las ingeniaba para sacar los discos de la maquiladora de Kings Mountain, Carolina del Norte, escondidos detrás de hebillas de cinturones o en contenedores de comida para microondas, son cautivadoras. En la escena, la música no se subía a la red a cambio de dinero, sino a cambio de claves de acceso a sitios ocultos donde se podían descargar películas y videojuegos. Esa fue la primera motivación de Glover, después inició su negocio de venta de DVDs piratas (que vendía por cinco dólares) e incluso rentaba, por 20 dólares al mes, el acceso a un sitio web en el que subía todo su material para que esos clientes pudieran disfrutar su creciente catálogo de películas y videojuegos, que incluía desde clásicos de culto hasta películas aún en cartelera. El embrión de Netflix, podría pensarse.
También es conmovedor el relato del ingeniero alemán Karlheinz Brandenburg, que inventó el mp3 inspirado en las teorías del físico e ingeniero Eberhard Zwicker, quien descubrió que el oído humano no procesaba buena parte de las ondas sonoras que percibía. Ello le permitió intuir que se podía eliminar gran cantidad de la información contenida en un archivo de sonido sin que el oído humano lo distinguiera. Brandenburg, junto con su equipo de la Sociedad Fraunhofer, emprendió, sin éxito[2], una batalla legal para demostrar la calidad de su mp3 y buscó ganar la guerra al mp2 y al CD para ser el formato oficial autorizado para el uso en computadoras y reproductores de audio. Sin embargo, tiempo después varios piratas de la red lo recuperaron y el mp3 acabó imponiéndose en la era de Napster y iTunes.
Por último, destaca la historia del ejecutivo de disqueras Doug Morris, quien ha dirigido en distintos momentos a las principales trasnacionales de la música – desde Warner yUniversal, donde se convirtió en leyenda, hasta su actual puesto como presidente de Sony Music. Sorprende cómo retrata Witt la habilidad comercial de Morris, y su descaro para enfocarse a crear una fábrica de hits sabiendo que estos generaban dinero sin importar la calidad de la música. Resulta interesante también ver sus múltiples e infructuosos intentos por integrar a Universal Music a la era digital. Finalmente en 2009 descubrió el potencial de los anuncios en YouTube y fundó el canal Vevo dentro de esa red social, mismo que le ha redituado en millones de dólares. Es revelador saber que Steve Jobs trato de contratarlo para convertir a iTunes en la primera disquera digital, algo que, de haberlo sucedido habría modificado sustancialmente el rumbo que tomó la industria en la era digital.
Hay, sin embargo, algunas carencias en el libro de Witt: al ordenar las tres historias principales en capítulos intercalados esquemáticamente, en su primera mitad el texto pierde agilidad y le falta el ritmo que toma en la segunda parte. Por otro lado, aunque logra un buen relato del renacer de la música en vivo como el centro de la industria, y del mérito enorme de Vevo al monetizar los videos de YouTube, hace falta un análisis profundo de los servicios en línea de música gratuita o por suscripción. Finalmente, aunque es un hecho que el oído humano no reconoce la diferencia entre el mp3 y formatos de mayor calidad, quizás debió hacer un estudio con aquellos que utilizan la música grabada para presentaciones en vivo. En mi experiencia, como DJ y músico electrónico, me queda claro que hay un punto en que las carencias del mp3 son muy notorias: en sistemas de sonido para audiencias de más de 500 personas, la música carece de punch o fuerza. Ello posiblemente se deba a que ciertas frecuencias, particularmente en los bajos, aunque no las percibida el oído, sí las siente el cuerpo. Por eso es que pocos músicos electrónicos o DJs utilizan el mp3 para sus conciertos o presentaciones masivas.
Fuera de eso, How Music Got Free… es una lectura obligada para entender la industria de la música actual. No deja de ser triste el hecho de que Glover, quien hizo cerca de 100 mil dólares a lo largo de una década, fue arrestado a punta de pistola al de su trabajo, poco después de que su casa hubiera sido cateada por múltiples agentes del FBI que portaban chalecos antibalas. Fue enjuiciado e inculpado por conspiración por infringir las leyes del copyright. Solo pasó tres meses en prisión gracias a que se declaró culpable y colaboró dando la información que tenía sobre otros miembros de la escena. Morris por su parte, con un salario de millones de dólares al año desde hace casi tres décadas, es considerado una leyenda. Gran parte de las ganancias que logró se debieron a la payola (el soborno a estaciones de radio para que pongan cierta canción), al ínfimo pago de regalías y al astroturfing (contratar a personas o “mercenarios” para llamar incesantemente a una estación pidiendo una canción y así generar una percepción falsa de éxito). Tales son las contradicciones que se suscitan cuando las nuevas tecnologías generan huecos legales. En este sentido, Witt le da su lugar a los piratas cibernéticos, reconoce sus aportaciones a la industria tal y como funciona ahora y  demuestra que en momentos de cambios drásticos quienes navegan en los límites de la ilegalidad a veces son quienes mejor entienden los nuevos rumbos. Un viejo adagio yace bajo las líneas de este ensayo: ladrón que roba a ladrón, tiene cien años de perdón.



[1]La escena era el término con el que se autodenominaban los hackers y cibernautas que compartían estos archivos piratas a través de internet, reivindicándose como una subcultura digital.
[2]Supuestamente el formato mp3 era más complicado de codificar y ello afectaría al consumidor.

Escritores como Vladimir Nabokov, Charles Bukowski o Umberto Eco pasaron por su plató en la televisión francesa.

Publicado: 30/04/2013
Aunque no goce en España de la popularidad que atesora en el país vecino, Bernard Pivot (Lyon, 1935) es una leyenda viva de la televisión francesa. Un mito del periodismo y la crítica literaria que, gracias al prestigio que le han reportado 28 años de intensa trayectoria profesional en este medio, se ha convertido en una de las personalidades más influyentes de la cultura gala. Apasionado de la buena mesa y la enología (deja para la posteridad su 'Diccionario del amante del vino'), Pivot estuvo cerca de comenzar su carrera en la prensa deportiva como becario del diario 'L'Equipe', pero el azar le condujo a la revista cultural 'Figaro Littéraire'. “Tenía un trabajo muy agradecido, pues solo redactaba noticias cortas. Twitter me recuerda aquella época. La experiencia me descubrió el mundo de la literatura y desde entonces no me he despegado de los libros”.
Cada viernes, en horario de máxima audiencia, cuatro millones de telespectadores disfrutaron de las entrevistas que realizó en el marco de dos programas que crearon escuela, 'Apostrophes' (1975-1990) y 'Bouillon de culture' (1991-2001). En directo (“un riesgo estimulante”), sin censura y arropadas por la credibilidad y el temperamento de su interlocutor, figuras como Umberto Eco, Salman Rushdie, Marguerite Duras o Woody Allen acudieron al plató para desglosar los pormenores de su obra y desnudar su faceta humana. Un modelo que, inspirado en el cuestionario de personalidad popularizado por Marcel Proust, tomaría prestado James Lipton en su célebre show 'Inside the Actor's Studio'.
Entrevistas históricas
La cadena pública fue testigo de su acalorada discusión con el filósofo Régis Debray o el escandaloso exabrupto de Charles Bukowski, que, tras tomarse dos botellas de vino blanco, empezó a eructar y tuvo un comportamiento poco decoroso con otra invitada. En 1975, Nabokov ('Lolita') le concedió una entrevista histórica, ya que se trata del único testimonio audiovisual del novelista ruso. “Puso dos condiciones: que le enviásemos previamente las preguntas y que se le permitiese beber whisky. Eso sí, servido en una tetera para que los espectadores no pensaran que era un borracho”.
Cuando William Boyd asistió al programa para presentar 'Como nieve al sol', todo el equipo pensaba que hablaba francés con soltura y se percataron en plena emisión de que no comprendía nada. “Sobre la marcha, decidí comentar la novela en su lugar. Como la situación me incomodó, prometí que reembolsaría el dinero a todo aquel que la comprase y no le gustase”. Al día siguiente vendió miles de copias. “Solo devolví la cuantía de diez ejemplares, siempre a señoras mayores a las que no les gustó la descripción que Boyd trazaba de una noche de bodas”. Aunque también charló con cineastas como Godard y actrices como Brigitte Bardot, se decanta por los escritores. “Son los profesionales de la palabra y tienen las mejores respuestas del mundo”, confiesa. En el tintero quedaron René Char, Emil Cioran o Samuel Beckett, algunos de los autores que nunca aceptaron su invitación.
En un ámbito intelectual tan proclive al esnobismo y el egocentrismo desatado, la clave del éxito residía en su estilo, que él mismo define como “espontáneo, diáfano y cercano”. A su juicio, el secreto de la profesión radica en la curiosidad. Al mirar atrás, afirma ver a “un tipo con el pelo negro, sonrisa irónica y al que le gustaba hacer preguntas maliciosas”. Incluso en Francia, hoy sería impensable sostener durante tantos años un debate literario de estas características. “Quizás a la una de la madrugada”, bromea. En cuanto a los nuevos hábitos de consumo, se reconoce un “romántico” y no imagina “un mundo en el que todos lean en una pantalla digital”.
Como lector, se deleita con la poesía de Baudelaire, los diarios íntimos y los libros de correspondencia (“no es precisamente un signo de juventud”). Sorprende, sin embargo, su enérgica afición al fútbol. “Camus jugó a este deporte en su adolescencia y hablaba muy bien de él. En los setenta, antes de que Francia ganase un Mundial, pocos entendían mi entusiasmo. Ahora nadie se asombra porque la historia ha acabado dándome la razón”.
David López
http://septimovicio.com/entrevistas/3004113-bernard-pivot-no-imagino-un-mundo-donde-todos-lean-en-una-pantalla-digital/#.VeH8l_l_Oko


El Cuestionario de Bernard Pivot

por Clau
Fotografía via imdb
Ahora casi no veo tele pero hace un para de años pasaba el día entero frente al televisor y uno de mis programas favoritos era Inside the Actors Studio. Es un show sencillo, James Lipton entrevista de manera cercana a algún actor, director o escritor. Repasan toda su carrera y, a la vez, es un seminario para los alumnos del Actors Studio, un centro de educación donde se enfocan en enseñar “El método” de actuación basado en una innovación del trabajo del míticoConstantin Stanislavski.
El primer entrevistado fue Paul Newman en 1994 y le han seguido la mayoría de las estrellas de Hollywood. Pero lo que más me gusta del programa es la sección final, donde a cada invitado se le hace “el cuestionario de Bernard Pivot”.
En realidad, el cuestionario no es de Bernard Pivot, tiene muchos años más de antigüedad. Marcel Proust lo ideó en 1890 y, luego, Pivot lo utilizó en su programa de televisión (“Apostrophes”) para conocer mejor la personalidad y aspiraciones de sus invitados. Años después, Lipton decidió usarlo para su programa y le dio el nombre de Pivot.
Me parece que es una forma interesante de conocer a las personas, por supuesto, no es decisoria pero entretiene y ayuda a conocer cosas que no sabrías de otra forma.

El turno de Liza Minnelli
A varios ya les he hecho el cuestionario, me encantaría que los demás también se animaran y, así, conocerlos un poco más. Les dejo las preguntas con mis respuestas.
¿Cuál es tu palabra favorita? Estoy entre “ápice” y “domani” (mañana en italiano).
¿Cuál es la palabra que menos te gusta? “no”.
¿Qué es lo que más te causa placer? La música y conversar.
¿Qué es lo que te desagrada? La injusticia.
¿Cuál es el sonio o ruido que más placer te produce? Cuando siento las patitas de mi perro en la noche y cuando sacude sus orejas.
¿Cuál es el sonido o ruido que te aborrece escuchar? El celular.
¿Cuál es tu grosería favorita? “conche tu madre”.
Aparte de tu profesión ¿que otra profesión te hubiese gustado ejercer? Me gustaría tener un almacén o una ferretería de barrio.
¿Qué profesión nunca ejercerías? Le doy y le doy vueltas pero ninguna profesión me molesta tanto como para no ejercerla.
Si el Cielo existiera y te encontraras a Dios en la puerta ¿Qué te gustaría que Dios te dijera al llegar? Todo fue un mal sueño, el mundo está bien.

https://lqpptc.wordpress.com/2010/02/17/el-cuestionario-de-bernard-pivot/

Scarlett Johansson y Morgan Freeman encabezan el reparto del thriller fantástico del director galo.^



Publicado: 03/04/2014
A lo largo de su vasta filmografía, a Luc Besson siempre le ha gustado mostrar en acción a imponentes femmes fatales, que pareciendo frágiles, sin embargo, son heroínas violentas y ansiosas de venganza. Desde la policíaca 'Nikita', con la presencia de una mortífera Anne Parillaud, hasta su último trabajo 'Lucy', un ejercicio sci-fi donde una 'superhumana' Scarlett Johansson asume el rol principal, el francés se ha decantado por personajes femeninos fuertes y valientes. En el cuento de hadas sangriento y de estilo electrizante 'León, el profesional', una primeriza Natalie Portman dio vida a una niña de doce años con deseos oscuros. Como si se tratase de una declaración de intenciones por parte del cineasta, a mitad del metraje suena el bonito tema 'Venus as a boy' de Bjork. En clave de ciencia-ficción, una sintética Milla Jovovich encarnó a LeeLoo en 'El quinto elemento'; dos años más tarde, el galo repitió con la misma actriz en 'Juana de Arco', con un tono más sucio y crudo que anteriores versiones del célebre personaje. También en 'Adèle y el misterio de la momia', el realizador recuperó a la heroína del cómic de Jacques Tardi, que, en esta ocasión, fue animada por la bella actriz Louise Bourgoin, una suerte Indiana Jones parisina y ultra-sexy. Y ahora toca el turno a la omnipresente neoyorkina, que actualmente tiene en cartelera 'Capitán America: El soldado de invierno'
Ambientado en un mundo que está dirigido por la mafia, bandas callejeras, drogadictos y policías corruptos, Lucy (Scarlett Johansson), una mujer que vive en Taipei (Taiwan), es obligada a trabajar como mula para transportar una extravagante droga de diseño. Cuando los estupefacientes entran en contacto con su cuerpo, desarrolla extrañas habilidades como la telequinesis o la clarividencia. Ella puede absorber el conocimiento de forma instantánea, es capaz de mover objetos con su mente y no sentir dolor. Pero a medida que evolucionan sus poderes, desevolucionan sus emociones. Morgan FreemanMin-sik Choi y Analeigh Tipton completan el reparto de esta cinta de carácter fantástico, que será lanzada en Estados Unidos el 8 de agosto; mientras que en Reino Unido e Irlanda hará lo propio el 22 del mismo mes.
M. J. López

http://septimovicio.com/noticias/0304114-lucy-la-ultima-heroina-de-accion-de-luc-besson/#.VeH6Wvl_Oko

Un cuento onírico y sensual que se exhibió en el pasado Festival de Venecia, donde recibió aplausos y abucheos a partes iguales; sin embargo, el Festival de Sitges lo acoge con magníficas críticas.




Publicado: 09/10/2014
El poeta de lo inverosímil, Jonathan Glazer('Sexy Beast', 'Birth'), vuelve a la palestra, no exento de polémica, con 'Under the skin', un cuento onírico y sensual que se exhibió en el pasado Festival de Venecia, donde recibió aplausos y abucheos a partes iguales; y sin embargo, el Festival de Sitges lo acoge con magníficas críticas. El tercer largometraje del cineasta se inspira en la ciencia ficción especulativa de Michel Faber, que, incrementando la ambición abstracta del escritor, empuja al espectador a realizar lecturas fuera de marco/pantalla. Creando experiencias sensoriales violentas, Glazer juega con el sonido y la imagen para dar cuenta de un misterioso erotismo siniestro, en el que la seducción visual y auditiva se traducen como el poder inconsciente de la pulsión de muerte. Una inexpresiva y discreta Scarlett Johansson, que encarna un rol explosivo de antiheroína alienígena, despliega, en su primer desnudo íntegro, los encantos de otro mundo. Cuan 'mantis religiosa', su interés por los hombres es meramente culinario y, simplemente, los utiliza para abastecer a un mercado interplanetario de carne humana. La cinta, con dejes gigerianos, es un viaje alegórico: sublime, hermoso, triste y fascinante, que transmite lo que significa ser humano.
Si en la novela del autor escocés (de adopción), la chica de “pechos enormes y perfectos” es bautizada con el nombre deIsserley (una forma extraña en el cuerpo de una mujer bella), el realizador y guionista londinense prefiere llamarla Laura. Aunque libre de las cicatrices de su predecesora literaria, padece los mismos síntomas: malestar físico, vacío existencial y desarraigo del amor en la cultura pop (como diría Ryu Murakami). A través del extrañamiento de un cuerpo que no le pertenece, se precipita hacia un abismo boscoso que oscila entre la fantasía y la realidad, una peregrinación a ninguna parte que resulta tan sugestiva como las elipsis de la historia. En principio, totalmente distante con respecto a sus víctimas, parece despertar cuando seduce a los hombres jóvenes y fuertes que suben a su furgoneta; sin embargo, según avanza la trama y comienza a sentir empatía por una especie que no es la suya, se repliega en un estado cuasi catatónico para convertirse en una criatura vulnerable y frágil.
Mediante el aderezo audiovisual (como ya hizo Kubrick), Glazer, frente a Faber, apuesta por las sutilezas y las metáforas. Ahora no hay tiempo para los autoestopistas, sino que serán los transeúntes las presas de esta 'depredadora sexual'. Elegidos de manera aleatoria, los varones musculosos son arrastrados, con ímpetu desesperante, hacia la nada al compás de una danza macabra. En la novela los hombres que captura Isserley en las Tierras Altas de Escocia son alterados químicamente, además de castrados, antes de convertirse en sabrosos 'voddssin': comida, de primera, para el disfrute de extraterrestres un tanto snobs. Pese a las diferencias, el film, al igual que la obra literaria, pone de relieve que la ciencia ficción puede funcionar como sátira social. De esta manera, Glazer, que entiende el cine como arte y no como mero entretenimiento, continúa la senda marcada para reflexionar sobre las clases sociales, la humanidad y, sobre todo, la identidad sexual.
A partir de un inesperado giro hacia la compasión, que comienza con el encuentro de una suerte de 'hombre elefante', empieza a sentirse cada vez más humana y aterrorizada como mujer. Ahora el espectador se pregunta qué oculta Laura bajo la piel. Cada vez menos 'femme fatale', se acentúan los rasgos de puerilidad en su comprensión sobre los terrestres (ya que esta alien sexy desconoce el sexo más de lo que nos había dado a entender en un primer momento). En su iniciación sexual aflora el desencanto para, posteriormente, sufrir la degradación total. Atrás queda el peligroso coqueteo intergaláctico comandado por Laura.
El inquietante score, cortesía de Mica Levi, incrementa con creces el desconcierto y el terror más visceral, que, a base de sonidos procesados digitalmente, retumba como cuernos de guerra y rugidos amenazantes en concordancia con el tono de ensoñación del film. En manos de otro director, todo se habría derrumbado en pedazos, pero el artífice de videoclips (Massive Attack, Radiohead o Blur) maneja a la perfección, con toque indie, temas como la cosificación, la sexualidad o la muerte. En cuanto a la intencionalidad moral, 'Under the skin' encaja como un guante con una corriente literaria contemporánea que se preocupa por las relaciones entre los humanos y los animales, caso 'La vida de los animales' de JM Coetzee, 'Marranadas' ('Pig tales: a novel of lust and transformation') de Marie Darrieussecq, e incluso, 'Liberación animal' de Peter Singer.
María José López

http://septimovicio.com/noticias/0910114-under-the-skin-el-erotismo-siniestro-y-gigeriano-de-jonathan-glazer/#.VeH3ufl_Oko