728x90 AdSpace

alojamiento wordpress
  • Más Nuevos

    miércoles, 1 de abril de 2015

    Sigmund Freud (Dossier)



    Sigmund Freud (1856-1939)    

    INTRODUCCIÓN HISTÓRICA: En la Viena de unes del siglo XIX, adonde Sigmund Freud llegó con su familia en 1860, se dio de forma traumática la crisis de la modernidad. De 1860 a 1918, la capital austriaca fue el escenario del esplendor de la burguesía triunfante y de la decadencia de la racionalidad moderna.

    El imperio austro-húngaro, bajo el reinado de Francisco José, terminó por disolverse ante las nuevas corrientes políticas. La pesadilla empezó a tomar forma con el ascenso del antisemitismo, representado por un personaje como Lueger que ganó la alcaldía de la ciudad en 1897, y del pangermanismo, dirigido por Van Schónerer.

    Aquella Viena de fin de siglo alumbró los sueños de una cosecha irrepetible de artistas, escritores e intelectuales. En el nuevo paisaje urbano también surgió el esfuerzo historicista, como una vuelta a los estilos tradicionales, del proyecto arquitectónico y urbanístico de la Ringstrasse (1860-1890). Pero el racionalismo de Otto Wagner se opuso frontal-mente a la tradición y sentó las bases de la nueva arquitectura austríaca, con Loos y Olbrich en primera línea secesionista. La profunda carga de simbolismo en las pinturas que Klimt había realizado para decorar el edificio de la Universidad también dio mucho que hablar.

    El mundo de la composición musical estaba convulsionado. Gustav Mahler, ecléctico, mezclaba estilos, Richard Strauss transitaba por el postwagnerismo y Arnold Schónberg proclamaba la emancipación de la disonancia, destruyendo el lenguaje musical moderno. Por su parte, el periodista Karl Krauss puso la nota satírica como editor de la revista La antorcha, todo un "anti-periódico" que fundó en 1899 para enojar a los burgueses.

    Fue un cronista de excepción de la sociedad vienesa en tiempos de crisis del lenguaje. La ebullición cultural de Viena se completaba con las tertulias en los cafés, que fueron convertidos en objeto artístico: tarjetas postales.

    Sólo faltaba la interpretación de los sueños, a cargo del doctor Freud. Para entonces, con el siglo XX en una marcha más que convulsionada -entre 1914 y 1918 se produjo la Primera Guerra Mundial-, el sistema que Freud había propuesto para explicar la psicología del hombre ya había alcanzado la fama.

    SIGMUND FREUD: Fue el fundador del psicoanálisis, conocido como el arqueólogo de la mente, nació en Viena (Austria) en 1856, hijo de un segundo matrimonio. Su padre era comerciante de lana, muy humilde, que vivía en una casa de una habitación. Era un ambiente familiar bastante confuso para Freud, donde su padre era muy viejo.
    Lo llamaba el niño dorado, y era el hijo preferido. Los estudios y la medicina fueron una constante en su vida, llegando a dominar 6 idiomas entre ellos el castellano que aprendió de pequeño para poder leer el Quijote. En sus estudios de Medicina, destacó su desinterés por la patología orgánica que como el refiere, estudio con mas o menos agradó pero le fascinó de manera irremediable todo lo relacionado con la mente y la psiquiatría.
    Se enamoró a los 25 años de una amiga de su hermana, y llevo un romance victoriano. El era muy tímido, y no tenia experiencias sexuales. Freud la vio seis veces en cuatro años, pero le escribió mas de novecientas cartas de
     amor, donde la llamaba “ princesita” .

    En 1884 empezó a estudiar la cocaína alcaloide de moda en esos tiempos en la época victoriana, donde los intelectuales encontraban su supuesta inspiración en dichas substancias. Freud se interesó por los aspectos médicos de esta, llegando a investigar sobre las aplicaciones medico/quirúrgicas como anestésico de la cocaína, su capacidad de simular cuadros psicóticos.

    Estudio la histeria y otros trastornos del sistema nervioso. Se suponía que estas enfermedades era provocadas por un problema físico en el cerebro, pero un medico francés, Charcot, empezó a investigar a los pacientes, tratando de hinoptizarlos, pues la enfermedad estaba en la ideas grabadas en alguna parte de la mente, que mas tarde Freud, llamo el inconsciente.

    Freud completó su formación medica en Paris junto a Charcot en la Sapètrière, posteriormente junto a otro medico mucho mas mayor que el: Breuer, analizó la efectividad de los procesos hipnóticos en los pacientes. Llegó a la conclusión que la metodología hipnótica sólo lograba paliar la sintomatología parcialmente ya que no era duradera, y se corrompía con facilidad si la relación con el terapeuta empeoraba. A partir de ese fiasco hipnótico Freud desarrolló la teoría de la represión semilla inicial del psicoanálisis actual, donde destacaba que no había que sumir al paciente en otro estado de conciencia.  

    Freud propuso pocos años después otra teoría aún más insólita que también los círculos científicos trataron de ignorar. Sorprendido por el gran número de pacientes que declaraban haber sido víctimas de seducciones por parte de sus padres, Freud dedujo que aquellas afirmaciones eran pura imaginación. Llegó a la conclusión de que todos los niños poseían instintos sexuales y creaban en torno a sí mismos y a sus progenitores un rico mundo de fantasías sexuales.

    Sin embargo, la conservadora y respetable burguesía de Viena no aceptó que su concepto inmaculado de la infancia se ultrajara de este modo. «El vacío que se formó a mi alrededor», escribió Freud, «me hizo comprender que, a partir de aquel momento, me encontraba entre los temerarios que osaron alguna vez turbar el sueño de la humanidad».

    Fue en su obra “estudio de un caso de histeria” o el sobrenombrado “el caso Anna O” donde Freud compartiendo el caso con Breurer demostró la suficiencia del sus investigaciones sobre represión y catarsis por la libre asociación de ideas, semilla del psicoanálisis. El descubrimiento del psicoanálisis, en su amplitud revolucionaria le costó el alejamiento de compañeros y amigos como Breurer y el enfrentamiento de una sociedad clásica como la Vienesa que no aprobaba sus teorías ya que la sexualidad (aspecto muy presente en las teorías de Freud) era un tema tabú por aquel entonces.

    Biografia de Sigmund Freud Teoria de Psicoanalisis Historia Anna OFreud comprendió las posibilidades del psicoanálisis al conocer un caso que trató el doctor vienés Josef Breuer (imagenizda.): una joven, Anna O., que mostraba síntomas de histeria —parálisis y trastornos en la visión y en el habla— a causa de la muerte de su padre. Cierto día, Breuer solicitó de Anna que relatara su enfermedad, mientras la joven hablaba, Breuer advirtió con asombro que sus síntomas comenzaban a desaparecer. Freud se interesó vivamente por esta misteriosa «cura de conversación», como Anna misma la llamó, y colaboró con Breuer en sucesivos estudios que le condujeron a importantes descubrimientos.

    Con el tiempo llego a la conclusión que el origen de todos estos problemas, son conflictos infantiles relacionados con el sexo. El origen sexual era el motor de fantasías, y frustraciones que posteriormente en la vida adulta y desde el inconsciente del individuo surgían en sus diferentes variantes.. Freud contaba 40 años de edad.Finalmente se dio cuenta que los pacientes le transferían a el, lo que sentían por sus padres, nació así el concepto de “ transferencia”.

    Creó el psicoanálisis, terapia basada en la palabra

    Fue el primero en asignar un valor clínico al inconsciente

    Para llegar al inconsciente recurre a los sueños

    Estableció el orden de las afecciones neuróticas

    Y el carácter universal del complejo de Edipo

                       Hizo estudios de fenómenos sociales y antropología


    La interpretación de los sueños: Freud, en efecto,  inició su revolución en 1897 con su estudio sobre los sueños. Comprobó que los pacientes se referían con frecuencia a ellos cuando enlazaban libremente sus pensamientos. Freud les animaba a relacionar sus sueños y sus recuerdos, y observó que estos nexos revelaban algo que el sueño, por sí mismo, no ponía de manifiesto. Concluyó que existían dos niveles en el significado de los sueños. Uno era el «contenido manifiesto» del sueño; otro, el «contenido oculto», el auténtico significado, aunque a menudo soterrado y cubierto bajo disfraz. En opinión de Freud, los sueños constituyen la válvula de seguridad del sujeto que duerme.
    El sueño aliviador más sencillo es el de la «necesidad satisfecha». El hambriento sueña que devora suculentos manjares, pero también es posible que disfrace su apetito y la satisfacción del mismo con un sustitutivo, quizá con un acto sexual. En este caso, el paciente, al relatar sus sueños y sus conexiones, empieza a percatarse de que sexo y alimento tienen para él un común denominador emocional. La mayoría de los sueños son infinitamente más complicados. Requieren una mente tan penetrante y experta como la de Freud para desenredar la complicada maraña de los sueños y poner de manifiesto el significado que en ellos late.
    Al cabo de numerosos años de paciente análisis, Freud acabó por descubrir un secreto lenguaje de símbolos y asociaciones propio de los sueños y del subconsciente. Este lenguaje extraño parece universal. Todo el mundo lo utiliza, y Freud, al descifrarlo, empezó a alumbrar el irracional y laberíntico —pero también extrañamente lógico— proceso de conducta del subconsciente humano.
    Freud también analizaba detenidamente sus propios y numerosos sueños. Antes de advertir toda su importancia, comprendió que encerraban frecuentemente significados y profecías. Los descubrimientos que realizó en sí mismo, combinados con los de sus pacientes, constituyeron la base de La interpretación de los sueños.
    Su conclusión fundamental fue que la sexualidad es tan importante en la infancia como en la madurez. Declaró que todos los hombres están sujetos al complejo de Edipo, expresión que tomó de la leyenda griega referente a la tragedia de Edipo que, sin saberlo, mata a su padre y se casa con su madre. «Todos dirigimos el primer impulso sexual hacia nuestra madre y el primer impulso criminal contra nuestro padre. Los sueños nos demuestran esta realidad». Si el conflicto no se resuelve, si los deseos sexuales infantiles permanecen, de algún modo, fijos en la madre, la neurosis será inevitable y llegará a manifestarse en uno u otro momento.
    Freud designa el impulso sexual con el nombre de «libido» y atribuye al mismo toda la energía psíquica que el individuo posee. Puesto que la sociedad no permite la libre y completa expresión de los deseos sexuales, sus miembros deben saber reprimirlos o expresarlos de forma socialmente aceptada. Algunos hombres, por ejemplo, han dirigido —o sublimado— la energía de su libido a la creación artística o científica. Pero el neurótico, presa de su conflicto de Edipo, no puede desviar su libido del objeto vedado; consume sus energías en defenderse contra su propio deseo y manifiesta su lucha interior con síntomas tales como tics nerviosos y necesidad imperiosa de lavarse las manos.
    Freud se hallaba especialmente interesado en el efecto de las experiencias infantiles sobre la vida subsecuente. Comprendió que muchas impresiones juveniles, especialmente si se asociaban con emociones tales como el odio, el amor y el miedo, pueden producir una mente desequilibrada. Esto puede conducir a mal comportamiento, que en tiempos pasados estaba meramente sujeto a castigos corporales. Hoy se preconiza el tratamiento de los delincuentes mediante la educación y métodos psicológicos para corregir sus pasos y guiarlos a una vida normal.
    Freud vivió siempre convencido de la solidez de sus teorías, deducidas rigurosamente de hechos comprobados. Afirmaba que sus hallazgos no consistían en simples especulaciones, sino en leyes psicológicas fundamentales. Algunos de sus discípulos le fueron leales durante toda su vida; otros se opusieron al radical presupuesto de que todas las neurosis tienen origen sexual, se apartaron del sistema y crearon, por separado, escuelas diferentes.

    El primer disidente fue Alfred Adler, médico vienés que desde 1902 había colaborado estrechamente con Freud. Durante largo tiempo ambos investigaron y teorizaron en armonía, pero hacia 1911 sus planteamientos se hicieron totalmente irreductibles.
    En 1913 se produce la defección del suizo Carl Gustav Jung (imagen izq.) . Los trabajos de Jung habían admirado a Freud, quien vio en él "al Josué destinado a explorar la tierra prometida de la psiquiatría, que Freud, como Moisés, sólo podría contemplar desde lejos". (Para quienes conocían a Freud no resultaban extrañas estas afirmaciones.)
    En los sentimientos de Freud hacia Jung se mezclaba la admiración y el recelo. En cierta sesión de psicoanálisis, Freud interpretó un sueño de Jung como un propósito de destronarle. El sentimiento ambivalente de Freud se acusaba con el transcurso de los años. Jung, hombre esencialmente místico y religioso, consideraba erróneo que la sexualidad fuese la causa de todos los conflictos. Y en consecuencia escribió: «La libertad no pertenece a los hijos de la carne, sino a los hijos de Dios». Jung desarrolló más adelante una teoría del subconsciente con elementos espiritualistas.

    Abrió una nueva oficina, que trabajaría durante 47 años. En 1896 muere su padre y decide autoanalizarse, realizando un viaje en la profundidad de su mente. Esta etapa fue una etapa legendaria en la vida de Freud, estuvo 4 años auto investigándose todos las noches. Uso la asociación libre, prestando atención a todo lo que le viniera a la mente sin censura.


    El tenia algunos problemas como fobia a viajar. La etiología sexual de sus investigaciones, como por ejemplo el Complejo de Edipo donde en el caso del varón hay: deseo por la madre y rivalidad por el padre a nivel inconsciente en la infancia como etapa madurativa sexual o el también llamado Complejo de Edipo. Estas ideas no fueron bien aceptadas por la sociedad y lo veían como un pervertido. Recibió importante premio de los EE.UU. pero sus teoría no eran bien vistas.

    Escribió un libro llamado: “La interpretación de los sueños”, que fue el registro de su auto análisis. Lo publicó en 1900 y solo se vendieron 300 copias en la actualidad el psicoanálisis es el tema que mas se vende en librerías. La ciencia del psicoanálisis fue su creación, solo los judíos lo seguían. Tenían una sociedad conocida como la “Sociedad de los Miércoles” y se identificaban con una anillo con una gema griega azul.

    En 1920 muere su hija. En 1923 se le encuentra un tumor cancerigeno en la boca, que tienen que intervenirlo quirúrgicamente 33 veces en 16 años. Le colocaron una prótesis que era muy dolorosa y no le permitía hablar con facilidad. Le costaba mucho comer y debía sacársela para limpiarla. Siempre fumo, pues lo calmaba. Ya era muy prestigioso y conocido en el mundo.

    El se preguntaba que quieren la mujeres?, a la cuales nunca entendió, y las llamaba “ el osado continente” . La mujeres envidian el pene del hombre, esto las diferencia, y las hace inferiores.  Su hija también quiso que su padre la analizara, ella lo acompañaba permanentemente. Luego de cierta resistencia, Freud accedió a psicoanalizarla en secreto.




    A Freud le interesaban sobremanera los sueños. Creía que un sueño representa un deseo o temor reprimido que está activamente fuera de la consciencia pero que "aparece en la superficie", durante el descanso, como un sueño. Freud argumentaba que los deseos y temores reprimidos se unen para actualizar experiencias o sensaciones (como la ansiedad) y modifican estas experiencias de modo que éstos (los temores reprimidos) se ocultan como los acontecimientos más naturales. El ocultamiento en esta forma de los pensamientos reprimidos no perturban el descanso, de modo que el sueño puede considerarse como un medio de mantenerlo. El análisis de los sueños es, por consiguiente, otra forma de penetrar en la inconsciencia del paciente, y Freud y sus continuadores han usado frecuentemente este método al tratar a sus pacientes.

    En el término de su existencia Freud hizo muchos prosélitos y poco a poco (tras un período de enérgica oposición) algunas de sus teorías fueron aceptadas. Por su origen judío, Freud sufrió las persecuciones nazis y, en 1938, fugó a Inglaterra donde fallecía un año después.

    En 1933, estando Hitler en poder, comienza la persecución a los judíos y quema públicamente todos sus libros. En 1936 cumple Bodas de Oro en su matrimonio, Freud tenia 80 años de edad.

    En 1938 Hitler anexiona Austria a su país, pero Freud, no quiere partir, hasta que mas tarde su hija y hermanas son secuestradas por los Nazi. Freud se da cuenta del peligro que corre y se marcha a Londres el 5 de Julio de 1938. Su hija es soltada, pero sus cuatro hermanas mueren en los campos de concentración.  

    Freud muere el 23 de septiembre de 1939.

    PARA SABER MAS...

    Freud llega a América

    «En Europa me siento como un proscrito», dijo Sigmund Freud durante su visita de 1909 a Estados Unidos. «Aquí me siento recibido por los mejores como un igual. Ha sido como la realización de un sueño fantástico».

    El motivo del primer y último viaje de Freud a Estados Unidos fue el vigésimo aniversario de la Clark University, una institución progresista de Worcester, Massachusetts. La facultad invitó a Freud a pronunciar una serie de conferencias sobre sus controvertidas teorías del psicoanálisis. A cambio, lo nombraron doctor honoris causa, el único honor que Freud recibió.
    Las recientes obras maestras de Freud (La interpretación de los sueños, Tres contribuciones a la teoría sexual, Psicopatología de la vida cotidiana y Estudios sobre la histeria) habían ganado cierto reconocimiento entre los profesionales europeos y norteamericanos, pero antes de las cinco conferencias en Clark, su influencia y fama eran limitadas.

    En Clark, en una América sorprendentemente acogedora, presentó por primera vez una síntesis de sus varias teorías. Sus conferencias atrajeron a periodistas, artistas, intelectuales de la costa este (incluyendo a William James, mortalmente enfermo, que asistió sólo «para ver cómo era Freud») y a muchos curiosos. El estimulante gancho freudiano de las teorías sexuales, sueños y dramáticos casos capturaron la imaginación del público.

    Inevitablemente el psicoanálisis hizo furor en EE. UU. —lo que a la vez satisfizo y afligió a Freud. que despreciaba muchos elementos de la vida norteamericana. Aun así. admitió que «en la remilgada America era posible, en los círculos académicos al menos, discutir libre y científicamente todo lo que en la vida ordinaria se consideraba objetable».

    SOBRE SIGMUND FREUD: Sigmund Freud fue un revolucionario del mismo modo que lo fue Einstein en el campo de física teórica. Pero si los hallazgos de Einstein no preocupaban mayormente a la sociedad, los de Freud si la preocupaban.

    Freud iba revelando ante el mundo todo lo que descubría en el curso del trabajos con sus pacientes y consigo mismo. En ningún momento acusó a la sociedad de estar enferma, que de hecho en ese tiempo, vísperas de la Primera Guerra Mundial, lo estaba. Y no era que Freud estuviese encerrado en una torre de marfil dedicado a sus estudios sin importarle el mundo que lo rodeaba. Tampoco se marginaba como intocado e intocable. Su obra, que en la actualidad ya tiene casi un siglo desde que se dio a conocer, continúa vigente y gana en prestigio, a pesar de lo mucho que se ha escrito para desprestigiarla e inclusive perseguirla.

    Los primeros en discutirlo fueron los marxistas, que sostenían tener en el concepto de los reflejos condicionados, de Pavlov, una variante alternativa que "tenía presente la realidad social", cosa que Freud no tenía en cuenta, según ellos.

    Y no se conformaron con criticar a Freud, sino a sus seguidores neo-freudianos. En los Estados Unidos, donde el psicoanálisis había echado raíces muy profundas, surgió toda una tendencia de críticos de Freud. Joseph C. Clayton, por ejemplo, no se conformó con criticar a Freud, sino que las emprendió contra Erich Fromm, Abram Kardiner, y otros. Pero la vertiente freudiana era rica y abundante, y el psicoanálisis ha subsistido a estos embates.

    Sus críticos han pretendido separar al hombre de su obra, criticando la obra. Pero en este caso se trata de una unidad indisoluble: la persona de Sigmund Freud es tan impresionante como su obra. Esta es una frase hecha, pero se puede decir sin temor a exagerar, que en este caso le viene como un anillo al dedo.

    El psicoanálisis es connatural a la persona de Sigmund Freud, quien fue su principal paciente. A ninguno de los pacientes que le tocó atender lo estudió tan a fondo como a sí mismo. En sus recuerdos de infancia y en su infancia; en sus sueños y en sus fantasías, que tratándose de sí mismo las analizaba más a fondo, si puede decirse, encontró las vetas más ricas para develar los misteriosos misterios y secretos que la mente humana es capaz de reservarse para transformarlos en enfermedades.


    Freud no era un "enfermo", pero en su inconsciente encontró

    todos los elementos que le permitirían reconocer a una mente enferma de otra que no lo estaba, teniendo en cuenta que para él todos llevamos una carga neurótica que tarde o temprano se hará manifiesta, en cuyo caso, si no nos hemos tratado a tiempo, nos convertiremos en "enfermos".

    Buceando dentro de sí mismo, Freud trataba de encontrar vestigios del pasado a través de sus manifestaciones en el presente, pero muchas veces también lo hizo en el sentido inverso. El presente podía revelarle secretos ocultos del pasado. En la pasividad, buscaba el elemento agresivo, y viceversa. En pocas palabras, trató de juntar los dos términos antitéticos de un conflicto arraigado en el hombre, y extraer de ellos los elementos que le permitieran resolver el conflicto.



    Esta era, si se quiere, una variante del principio de atracción y repulsión que viene de la física, y que puede ser aplicado al ser humano. Es posible afirmar, inclusive, que aquí se encuentra el núcleo del método psicoanalítico, siempre que no lo separemos de la persona de Sigmund Freud.



    La relación método-persona, en este caso, representa casi una relación carnal, una relación de paternidad carnal. Frued, digamos, engendró el método. Aquí, en este hecho, radica con toda certeza la raíz de la ruptura que se fue produciendo gradualmente con sus seguidores más cercanos en un momento, especialmente con Alfred Adler y Cari Gustav Jung. Ellos no podían, por razones absolutamente derivadas de la personalidad de cada uno, trabajar en un plano de igualdad con el Maestro. Y cada uno de ellos elaboró su propio método, lo engendró como Freud continuaba haciendo con el suyo hasta poco antes de su muerte.



    La relación de Freud con su obra se asemeja, en cierto sentido, a la que se establece entre el escritor y su obra, entre un artista plástico y su cuadro o escultura. Si el estilo es el hombre, en este caso también la obra es el hombre.


    Fuente Consultada: Biografía de HBO Ole complementada con información aportada por Félix del Ojo, psiquiatra.-

    HECHOS, Sucesos que estremecieron al mundo La Caja de Pandora del Inconciente Tomo N°13



     
    Sigmund Freud 
    (1856/05/06 - 1939/09/21)



    Sigmund Freud

    Médico y neurólogo austriaco, fundador del psicoanálisis






    Nació el 6 de mayo de 1856 en Freiberg (hoy PríborRepública Checa).

    Después de escuchar una conferencia en torno al ensayo Sobre la naturaleza (atribuido aGoethe) decide estudiar Medicina. Comenzó sus estudios en la Universidad de Viena en 1873. En el tercer curso, inicia investigaciones sobre el sistema nervioso central de los invertebrados en el laboratorio de fisiología dirigido por Ernst Wilhelm von Brücke. En 1881, tras haber cumplido un año de servicio militar obligatorio, terminó su licenciatura. Permaneció en la universidad como ayudante en el laboratorio de fisiología.

    En 1883, y bajo la presión de Brücke, abandonó la investigación teórica. Pasó tres años en elHospital General de Viena, dedicándose a la psiquiatría, la dermatología y los trastornos nerviosos. En el año 1885, fue profesor adjunto de Neuropatología en la Universidad de Viena. A últimos de ese año consiguió una beca del gobierno para estudiar en París junto al neurólogo Jean Martin Charcot, que trabajaba en el tratamiento de trastornos mentales mediante lahipnosis en el manicomio de Salpêtrière. Sus estudios junto a Charcot, centrados en la histeria, lo dirigieron a la psicopatología.

    En 1886 contrae matrimonio con Martha Bernaysse y se establece como médico privado en Viena, especializándose en los trastornos nerviosos. Su trabajo inicial sobre psicopatología fueSobre la afasia (1891); donde desarrollaba un estudio sobre este trastorno neurológico en el que la capacidad para pronunciar palabras o nombrar objetos comunes se pierde. Su último trabajo sobre neurología, fue un artículo, 'Parálisis cerebrales infantiles', escrito en 1897. Sus siguientes trabajos se inscriben en lo que él mismo había bautizado como psicoanálisis en 1896.

    Esta nueva orientación se dio a conocer en su trabajo Estudios sobre la histeria (1893 ), elaborado en colaboración con el médico vienés Josef Breuer. Freud considera los síntomas de la histeria como manifestaciones de energía emocional no descargada, asociada con traumas psíquicos olvidados. El procedimiento terapéutico consiste en sumir al paciente en un estado hipnótico para forzarle a recordar y revivir la experiencia traumática origen del trastorno, con lo que se descargarían por catarsis las emociones causantes de los síntomas.

    De 1895 a 1900, desarrolló muchos de los conceptos incorporados tanto a la práctica como a la doctrina psicoanalítica. Poco después abandonó el uso de la hipnosis como procedimiento catártico, reemplazándolo por la investigación del curso espontáneo de pensamientos del paciente -llamado asociación libre-, como método para comprender los procesos mentales inconscientes que están en la raíz de los trastornos neuróticos. Encontró evidencias de los mecanismos mentales de la represión y la resistencia, describiendo la primera como un mecanismo inconsciente que hace inaccesible a la mente consciente el recuerdo de hechos traumáticos; y la segunda como la defensa inconsciente contra la accesibilidad a la consciencia de las experiencias reprimidas, para evitar la ansiedad que de ella se deriva. Seguía el curso de los procesos inconscientes, usando las asociaciones libres como guía para interpretar los sueños y los lapsus en el lenguaje.

    Mediante el análisis de los sueños desarrolló teorías sobre la sexualidad infantil y el complejo de Edipo. Trabajó además la teoría de la transferencia, proceso por el que las actitudes emocionales, establecidas originalmente hacia las figuras de los padres durante la infancia, son transferidas en la vida adulta a otros personajes. Por entonces hace aparición su obra más importante, La interpretación de los sueños (1900), donde analiza (además de algunos sueños de sus pacientes) muchos de sus propios sueños, registrados durante tres años de autoanálisis iniciados en 1897.

    En 1902 fue nombrado profesor titular de la Universidad de Viena gracias a los esfuerzos de un paciente con influencias. Sus siguientes escritos, Psicopatología de la vida cotidiana (1904) yTres ensayos para una teoría sexual (1905), no hicieron más que aumentar el antagonismo con sus colegas. Como consecuencia, Freud continuó trabajando virtualmente solo, en lo que él mismo denominó "una espléndida soledad ". Otros de sus trabajos son Tótem y Tabú (1913),Más allá del principio del placer (1920), Psicología de masas (1920), El yo y el ello (1923), El malestar en la cultura (1930), El porvenir de una ilusión (1927), Introducción al psicoanálisis(1933), y Moisés y el monoteísmo (1939).

    Hacia 1906, contaba con un reducido número de alumnos y seguidores destacando los psiquiatras austriacos William Stekel y Alfred Adler, el psicólogo austriaco Otto Rank, el psiquiatra estadounidense Abraham Brill, y los psiquiatras suizos Eugen Bleuler y Carl Jung, además del húngaro Sándor Ferenczi, que se unió al grupo en 1908.

    En 1910 se crea una organización de ámbito mundial denominada Asociación Psicoanalítica Internacional. Tras el comienzo de la I Guerra Mundial, abandonó casi la observación clínica y se concentró en la aplicación de sus teorías a la interpretación psicoanalítica de fenómenos sociales, como la religión, la mitología, el arte, la literatura, el orden social o la propia guerra.

    En 1923 se le detectó un cáncer en la mandíbula que precisó de un tratamiento constante y doloroso, por el que tuvo que someterse a varias operaciones quirúrgicas. Cuando los nazis ocuparon Austria, en 1938, se trasladó con su familia a Londres.

    El 21 de septiembre de 1939, Freud recordó la promesa que le hizo su amigo y médico de cabecera, de ayudarle a morir cuando el cáncer de mandíbula se volviera insoportable. Al día siguiente le aplicaron morfina y murió a la medianoche del 23 de septiembre de 1939 en la capital británica.

    Sus restos fueron incinerados y guardados en una de sus urnas griegas. Su cabeza tenía un perímetro de 55 centímetros y 18 de diámetro.


    Obras completas

    I. Carta sobre el bachillerato, 1873
    II. Prólogo y notas al libro de Bernheim. De la suggestion et des ses applications a la thérapeutique, 1888-1889
    III. Estudio comparativo de las parálisis motrices orgánicas e histéricas, 1888-93
    IV. Un caso de curación hipnótica. Ein Fall von hypnotischer Heilung, 1892-3
    V. Charcot, 1893
    VI. ESTUDIOS SOBRE LA HISTERIA. Studien über Hysterie, 1893-5VII. Las neuropsicosis de defensa. Die Abwehrneuropsychosen, 1894
    VIII. Obsesiones y fobias. Obsessions et Phobies, 1894
    IX. La neurastenia y la neurosis de angustia, 1894
    X. Crítica de la neurosis de angustia. Zur Kritik der «Angstneurose», 1895
    XI. PROYECTO DE UNA PSICOLOGÍA PARA NEURÓLOGOS. Entwurf einer Psychologie, 1895XII. La herencia y la etiología de las neurosis. L'héredité et l'étiologie des neuroses, 1896
    XIII. Nuevas observaciones sobre las neuropsicosis de defensa. Weitere Bemerkungen über Abwehrneuropsychosen, 1896
    XIV. La etiología de la histeria. Zur Ätiologie der Hysterie, 1896
    XV. La sexualidad en la etiología de las neurosis. Die Sexualität in der Ätiologie der Neurosen, 1898
    XVI. Los recuerdos encubridores. Über Deckerinnerungen, 1899
    XVII. LA INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS. Die Traumdeutung, 1898-9
    XVIII. LOS SUEÑOS. Über den Traum, 1900
    XIX. UNA PREMONICIÓN ONÍRICA CUMPLIDA, 1899
    XX. PSICOPATOLOGÍA DE LA VIDA COTIDIANA. Zur Psychopathologie des Alltagslebens
    XXI. ANÁLISIS FRAGMENTARIO DE UNA HISTERIA. Bruchstück einer Hysterie-Analyse. («Caso Dora»). 1901
    XXII. El método psicoanalítico de Freud. Die Freud'sche psychoanalytische Methode. 1903
    XXIII. Sobre psicoterapia. Über Psychotherapie. 1904
    XXIV. Psicoterapia (Tratamiento por el espíritu) Psychische Behandlung. (Seelenbehandlung) 1905
    XXV. EL CHISTE Y SU RELACIÓN CON LO INCONSCIENTE. Der Witz und seine Beziehung zum Unbewußten. 1905
    XXVI. TRES ENSAYOS PARA UNA TEORÍA SEXUAL
    XXVII. Mis opiniones acerca del rol de la sexualidad en la etiología de la neurosis
    XXVIII. La ilustración sexual del niño. (Carta abierta al doctor M. Fürst)
    XXIX. La moral sexual «cultural» y la nerviosidad moderna
    XXX. Teorías sexuales infantiles
    XXXI. Personajes psicopáticos en el teatro
    XXXII. El psicoanálisis y el diagnóstico de los hechos en los procedimientos judiciales
    XXXIII. EL DELIRIO Y LOS SUEÑOS EN «LA GRADIVA» DE W. JENSENXXXIV. Los actos obsesivos y las prácticas religiosas
    XXXV. El poeta y los sueños diurnos
    XXXVI. Fantasías histéricas y su relación con la bisexualidad
    XXXVII. El carácter y el erotismo anal
    XXXVIII. Generalidades sobre el ataque histérico
    XXXIX. La novela familiar del neurótico
    XL. ANÁLISIS DE LA FOBIA DE UN NIÑO DE CINCO AÑOS (CASO «JUANITO»)
    XLI. ANÁLISIS DE UN CASO DE NEUROSIS OBSESIVA (CASO «EL HOMBRE DE LAS RATAS»)
    XLII. OBSERVACIONES PSICOANALÍTICAS SOBRE UN CASO DE PARANOIA («Dementia paranoides»), autobiográficamente descripto (Caso «Schreber»)
    XLIII. Prólogo para la primera edición de la «Recopilación de ensayos sobre la teoría de las neurosis de los años 1893 a 1906»
    XLIV. Prólogo para un libro de Wilhelm Stekel
    XLV. Prólogo para un libro de Sándor Ferenczi
    XLVI. PSICOANÁLISIS (Cinco conferencias pronunciadas en la Clark University, Estados Unidos)XLVII. El porvenir de la terapia psicoanalítica
    XLVIII. El psicoanálisis «salvaje»
    XLIX. Ejemplos de cómo los neuróticos revelan sus fantasías patógenas
    L. UN RECUERDO INFANTIL DE LEONARDO DA VINCILI. El doble sentido antitético de las palabras primitivas
    LII. Sobre un tipo especial de la elección de objeto en el hombre
    LIII. Concepto psicoanalítico de las perturbaciones psicógenas de la visión
    LIV. Contribuciones al simposio sobre el suicidio
    LV. Formulaciones sobre los dos principios del suceder psíquico
    LVI. El significado de la sucesión de las vocales
    LVII. El empleo de la interpretación de los sueños en el psicoanálisis
    LVIII. La dinámica de la transferencia
    LIX. Consejos al médico en el tratamiento psicoanalítico
    LX. La iniciación del tratamiento
    LXI. Experiencias y ejemplos de la práctica analítica
    LXII. La «fausse reconnaissance» («déjà raconté») durante el psicoanálisis
    LXIII. Recuerdo, repetición y elaboración
    LXIV. Observaciones sobre el «amor de transferencia»
    LXV. Algunas observaciones sobre el concepto de lo inconsciente en el psicoanálisis
    LXVI. Contribuciones al simposio sobre la masturbación
    LXVII. Sobre la degradación más generalizada de la vida erótica
    LXVIII. Sobre las causas ocasionales de la neurosis
    LXIX. Un sueño como testimonio
    LXX. Sueños con temas de cuentos infantiles
    LXXI. Representación de la «gran hazaña» en el sueño
    LXXII. Dos mentiras infantiles
    LXXIII. La disposición a la neurosis obsesiva
    LXXIV. TOTEM Y TABÚ.
    LXXV. MÚLTIPLE INTERÉS DEL PSICOANÁLISIS
    LXXVI. El tema de la elección de un cofrecillo
    LXXVII. El «Moisés» de Miguel Ángel
    LXXVIII. Sobre la psicología del colegial
    LXXIX. HISTORIA DEL MOVIMIENTO PSICOANALÍTICOLXXX. Carta al Dr. Friedrich S. Krauss sobre la «Anthropophyteia»
    LXXXI. «¡Grande es Diana Efesia!»
    LXXXII. Prefacio para un libro de Oskar Pfister
    LXXXIII. Prólogo para un libro de Maxim Steiner
    LXXXIV. Prólogo para un libro de John Gregory Bourke
    LXXXV. HISTORIA DE UNA NEUROSIS INFANTIL (Caso del «Hombre de los lobos»)LXXXVI. Comunicación de un caso de paranoia contrario a la teoría psicoanalítica
    LXXXVII. INTRODUCCIÓN AL NARCISISMOLXXXVIII. Sobre las transmutaciones de los instintos y especialmente del erotismo anal
    LXXXIX. LOS INSTINTOS Y SUS DESTINOS
    XC. LA REPRESIÓN
    XCI. LO INCONSCIENTE
    XCII. Adición metapsicológica a la teoría de los sueños
    XCIII. DUELO Y MELANCOLÍA
    XCIV. CONSIDERACIONES DE ACTUALIDAD SOBRE LA GUERRA Y LA MUERTE
    XCV. Lo perecedero
    XCVI. Carta a la Dra. von Hug-Hellmuth
    XCVII. LECCIONES INTRODUCTORIAS AL PSICOANÁLISIS
    XCVIII. VARIOS TIPOS DE CARÁCTER DESCUBIERTOS EN LA LABOR ANALÍTICA
    XCIX. Un paralelo mitológico a una imagen obsesiva plástica
    C. Una relación entre un símbolo y un síntoma
    CI. Una dificultad del psicoanálisis
    CII. Un recuerdo infantil de Goethe en Poesía y verdad
    CIII. El tabú de la virginidad
    CIV. Sobre la enseñanza del psicoanálisis en la universidad
    CV. Los caminos de la terapia psicoanalítica
    CVI. Para la prehistoria de la técnica psicoanalítica
    CVII. PEGAN A UN NIÑO. Aportación al conocimiento de la génesis de las perversiones sexualesCVIII. Asociación de ideas de una niña de cuatro años
    CIX. LO SINIESTRO
    CX. MÁS ALLÁ DEL PRINCIPIO DEL PLACER
    CXI. Introducción al simposio sobre las neurosis de guerra
    CXII. Sobre la psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina
    CXIII. PSICOLOGÍA DE LAS MASAS Y ANÁLISIS DEL «YO»CXIV. Sobre algunos mecanismos neuróticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad
    CXV. Observaciones sobre la teoría y la práctica de la interpretación onírica
    CXVI. J. Popper-Lynkeus y la teoría onírica
    CXVII. Complementos a la teoría onírica
    CXVIII. El sueño y la telepatía
    CXIX. Psicoanálisis y telepatía
    CXX. Observaciones sobre el inconsciente
    CXXI. PSICOANÁLISIS Y TEORÍA DE LA LIBIDO. Dos artículos de enciclopedia
    CXXII. UNA NEUROSIS DEMONÍACA EN EL SIGLO XVII
    CXXIII. La cabeza de Medusa
    CXXIV. La organización genital infantil. (Adición a la teoría sexual)
    CXXV. EL «YO» Y EL «ELLO»
    CXXVI. ESQUEMA DEL PSICOANÁLISIS
    CXXVII. Neurosis y psicosis
    CXXVIII. La pérdida de la realidad en la neurosis y en la psicosis
    CXXIX. La disolución del complejo de Edipo
    CXXX. El problema económico del masoquismo
    CXXXI. AUTOBIOGRAFÍACXXXII. Las resistencias contra el psicoanálisis
    CXXXIII. El «block» maravilloso
    CXXXIV. Prólogo para un libro de Theodor Reik
    CXXXV. Prólogo para un libro de J. Varendonck
    CXXXVI. Prólogo para un libro de James J. Putnam
    CXXXVII. Prólogo para un libro de Max Eitingon
    CXXXVIII. Sr. D. Luis López Ballesteros y de Torres
    CXXXIX. En memoria de James J. Putnam
    CXL. En memoria de Víctor Tausk
    CXLI. En memoria de Anton von Freund
    CXLII. A Sándor Ferenczi
    CXLIII. La editorial psicoanalítica internacional y los premios para trabajos psiconalíticos
    CXLIV. Comunicación del director de la Revista Internacional de Psicoanálisis
    CXLV. Carta a la revista Le Disque Vert
    CXLVI. INHIBICIÓN, SÍNTOMA Y ANGUSTIACXLVII. La negación
    CXLVIII. La significación ocultista del sueño
    CXLIX. Los límites de la interpretabilidad de los sueños
    CL. La responsabilidad moral por el contenido de los sueños
    CLI. Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia sexual anatómica
    CLII. Psicoanálisis: escuela freudiana
    CLIII. ANÁLISIS PROFANO (Psicoanálisis y medicina)
    CLIV. EL PORVENIR DE UNA ILUSIÓN
    CLV. Fetichismo
    CLVI. El humor
    CLVII. Una experiencia religiosa
    CLVIII. Dostoyevski y el parricidio
    CLIX. EL MALESTAR EN LA CULTURACLX. Premio Goethe de 1930
    CLXI. La peritación forense en el proceso Halsmann
    CLXII. Sobre los tipos libidinales
    CLXIII. Sobre la sexualidad femenina
    CLXIV. Sobre la conquista del fuego
    CLXV. Carta a Maxim Leroy sobre un sueño de Descartes
    CLXVI. Mi relación con Josef Popper-Lynkeus
    CLXVII. NUEVAS LECCIONES INTRODUCTORIAS AL PSICOANÁLISISCLXVIII. El porqué de la guerra
    CLXIX. Prefacio para un libro de August Aichhorn
    CLXX. Nota para un trabajo de E. Pickworth Farrow
    CLXXI. Prólogo del folleto Décimo aniversario del Instituto psicoanalítico de Berlín
    CLXXII. Mensaje para la Medical Review of Reviews
    CLXXIII. Palabras preliminares para un libro de Edoardo Weiss
    CLXXIV. Prefacio para un libro de Hermann Nunberg
    CLXXV. Prólogo para un libro de Marie Bonaparte
    CLXXVI. A Romain Rolland
    CLXXVII. A Ernest Jones, en su quincuagésimo aniversario
    CLXXVIII. Mensaje para la inauguración de la Universidad Hebrea
    CLXXIX. Carta sobre la posición frente al judaísmo
    CLXXX. Discurso a los miembros de la sociedad B'NAI B'RITH
    CLXXXI. Carta a David Eder
    CLXXXII. Carta al burgomaestre de la ciudad de Pribor
    CLXXXIII. Carta a Paul Federn
    CLXXXIV. En memoria de Josef Breuer
    CLXXXV. En memoria de Karl Abraham
    CLXXXVI. En memoria de Sándor Ferenczi
    CLXXXVII. MOISÉS Y LA RELIGIÓN MONOTEÍSTA: TRES ENSAYOSCLXXXVIII. La sutileza de un acto fallido
    CLXXXIX. A Thomas Mann, en su sesenta aniversario
    CXC. Un trastorno de la memoria en la Acrópolis
    CXCI. Carta a Bárbara Low
    CXCII. Borrador de una carta a Thomas Mann
    CXCIII. Lou Andreas-Salomé
    CXCIV. ANÁLISIS TERMINABLE E INTERMINABLECXCV. Construcciones en el análisis
    CXCVI. LA ESCISIÓN DEL «YO» EN EL PROCESO DE DEFENSA
    CXCVII. COMPENDIO DEL PSICOANÁLISIS
    CXCVIII. Algunas lecciones elementales de psicoanálisis
    CXCIX. Un comentario sobre el antisemitismo
    CC. Carta al Editor de «Time and Tide» sobre el antisemitismo en Inglaterra
    CCI. Tres cartas a Theodor Reik
    CCII. Dos cartas a David Abrahamsen sobre Weininger
    CCIII. 
    Carta a Charles Berg sobre su libro «War in the mind»
    CCIV. 
    Conclusiones, ideas, problemas
    CCV. Los orígenes del psicoanálisis

    Apéndice:
    Die Verdrängung («La represión»)


    *buscabiografias.com



    La influencia del pensamiento freudiano en la cultura actual

    Barcelona

    Por Roberto M. Goldstein


    Freud no solo engendró el psicoanálisis y la clínica psicoterapéutica sino que abrió a un nuevo modo de pensar los problemas culturales. Sus reflexiones sobre la religión, la sexualidad, la homosexualidad, la locura y las etnias lo destacaron entre los pensadores del siglo XX. Aunque hoy sus ideas no se mencionen demasiado, éstas rigen al pensamiento de occidente.


    En el post-facio de su presentación autobiográfica, escrito en 1935 -aclaro que la presentación fue en 1925, es decir 10 años antes- , Freud sostiene: “Tras el rodeo que a lo largo de mi vida di, a través de las ciencias naturales, la medicina y la psicoterapia, mi interés regresó a aquellos problemas culturales que una vez cautivaron al joven apenas nacido a la actividad del pensamiento”. Luego de citar tres de los trabajos en los que articulaba el psicoanálisis con la cultura: “Tótem y Tabú” (1912), “El Porvenir de una Ilusión” (1927), y “El Malestar en la Cultura” (1930) y hacer un breve comentario sobre ellos, agrega: “Estos estudios que parten del psicoanálisis pero lo sobrepasan en mucho, han hallado mas eco entre el público que el psicoanálisis mismo”.
    Volveré sobre este punto más adelante, pero antes señalaré cuales son los escritos de Freud considerados como sociales: Manuscrito “N”, último parágrafo (definición de lo Sagrado) (1897);“Moral sexual y la nerviosidad moderna” (1908); “Tótem y Tabú” (1913);”Psicología de las Masas y Análisis del Yo” (1921); “El Porvenir de una Ilusión” (1927); “El Malestar en la Cultura” (1930);     “¿Por qué la Guerra?” (1930); “Moisés y el Monoteísmo” (1938).
    Sobre “Tótem y Tabú”, en el trabajo antes citado, Freud escribe que es “un intento de aprovechar las intelecciones analíticas recién adquiridas para la exploración de los orígenes de la religión y de la eticidad”. Agrega que sus dos ensayos más tardíos: “El Porvenir de una Ilusión” y “El Malestar en la Cultura” continuaron luego esa orientación de trabajo.
    Sigue diciendo Freud: “en “El Porvenir de una Ilusión”, formulé un juicio fundamentalmente negativo sobre la religión; más tarde hallé la fórmula que hacía mayor justicia; su poder descansa, si, en su contenido de verdad, pero esa verdad no es la material sino la histórica”.
    Llama la atención que Freud no se refiera al resto de sus trabajos sociales, que son en mi opinión parte del patrimonio de la Cultura Occidental.
    Freud sostiene: “Tras el rodeo que a lo largo de mi vida di, a través de las ciencias naturales, la medicina y la psicoterapia, mi interés regresó a aquellos problemas culturales…
    En 1935, Freud dice que sus estudios sociales han hallado más eco entre el público que el psicoanálisis mismo, pero esto no lo podríamos afirmar hoy, salvo en la comunidad psicoanalítica y algunos medios intelectuales. Fuera de estos, en la actualidad, estos artículos son poco conocidos. Con la excepción de “El malestar en la Cultura”, este es el más difundido de los artículos sociales de Freud.
    Pienso que sería muy útil en estos momentos tan convulsos, una relectura y difusión de “Psicología de las Masas”, “El malestar en la Cultura” y “¿Porqué la Guerra?”, teniendo en cuenta que asistimos a un auge del fanatismo y de la pulsión de muerte y destrucción, tópicos que Freud aborda con claridad y maestría en esos trabajos. Es tarea de nosotros, los psicoanalistas hacerlo.
    Pero entonces: ¿En qué sigue influyendo el pensamiento freudiano en este comienzo del Siglo XXI?
    Hagamos un repaso de la opinión de algunos intelectuales destacados.
    Según M. Foucault son tres las revoluciones epistemológicas en el siglo pasado: las que portan Marx, Nietzsche y Freud. Respecto a esta afirmación resumo y acuerdo con lo que piensa Eugenio Trías, para quien,  la ruptura que instauran alcanza de lleno a todas las corrientes que han intentado superarlos – alcanza a la fenomenología, a la filosofía de la existencia y a la moderna teoría de la interpretación…  significa la ruptura con el empirismo de la economía clásica (Marx), con el subjetivismo de la filosofía y la moral moderna (Nietzsche), con la filosofía de la conciencia implícita en la psicología anterior (Freud). Cualquiera sea la posición con respecto a estos pensadores es innegable la marca que han dejado en la cultura universal, ya que también los estudian en el Lejano Oriente.
    También dice Trías “Sigmund Freud es, sin duda, un clásico del pensamiento del siglo veinte. Nadie podrá ya disputarle su gran proeza. Ahí están sus escritos, de una calidad ensayística y reflexiva que suscita siempre sorpresa, emoción y capacidad de sugerencia” – publicado en El Cultural, Suplemento de Cultura de El Mundo, del 4-10 de mayo de 2006.
    …Sus trabajos sociales, … son en mi opinión parte del patrimonio de la Cultura Occidental.
    Emilio Rodrigué –Sigmund Freud, El Siglo del Psicoanálisis- nos dice “La revolución cartesiana inspiró un reparto entre razón y sin razón. Según Foucault, “ese fue el preciso momento en que la razón produjo la locura”. El loco hace finalmente su aparición bajo la visión aguda de la racionalidad cartesiana. Para Foucault, “antes el loco no existía; transitaba por una indefinida región marginalizada de la sociedad, una frontera compartida con el lumpen, el vagabundo, el borracho, el delincuente, el sifilítico y los últimos leprosos, a punto de desaparecer misteriosamente del mapa de Europa. La locura, en su especificidad, es un producto del siglo XVII. No tenía estatuto como tal antes de Descartes de la misma manera que el neurótico actual es un fruto del planetario freudiano”
    Pienso por mi parte, que la clínica freudiana ha rebasado la psiquiatría tradicional y a pesar de las críticas de las cuales ha sido y es objeto, quizá ahora con más ferocidad,  ha hecho cambiar, de una manera radical, el posicionamiento de la sociedad frente a la enfermedad mental y los conceptos y prejuicios sobre la sexualidad.
    Hagamos un poco de historia, Freud vuelve de París muy impresionado e impregnado por las ideas de Charcot en relación a la histeria y a la enfermedad mental, la relación entre histeria y sexualidad y la reafirmación que la enfermedad mental no es producto de  factores patógenos somáticos, anatómicos o químicos y/o de degeneración mental. Su colega, amigo y protector, Breuer, le relata un caso de histeria que él no pudo seguir tratando, debido a sus propias  resistencias y susto del mismo frente a la fuerte transferencia erótica de esta paciente, me refiero a Ana O, Berta Papenheim, y también, no lo omitamos, a la oposición de su esposa. Quizás el mismo Breuer no tuvo en cuenta, conscientemente, la atracción que ejercía sobre él Ana O., algo que sí captó su mujer.
    …Sería muy útil en estos momentos tan convulsos, una relectura y difusión de “Psicología de las Masas”, “El malestar en la Cultura” y “¿Porqué la Guerra?”, teniendo en cuenta que asistimos a un auge del fanatismo…
    Esta situación estimula a que escriban juntos un artículo, que es un punto de inflexión frente a teorías anteriores en relación a la histeria y la enfermedad mental,  “Estudios sobre la Histeria” (1895). En ese trabajo, los autores  hablan de estados disociados de la mente y dicen: “la histérica sufre de reminiscencias”. Podemos, parafraseando esta expresión, decir hoy que el neurótico sufre de reminiscencias. Esto es algo que el público no especializado hace un tiempo ya ha empezado a aceptar, y aunque busque la salida fácil para tratar sus problemas emocionales, ya nadie puede negar la existencia del inconsciente y decir que la enfermedad mental es una degeneración o tratar al enfermo mental como a un leproso al que hay que aislar.
    Escuchamos decir frente a un acto fallido por ejemplo: “me traicionó el subconsciente” aunque algunas pocas personas dicen acertadamente: el inconsciente, en realidad se refieren a lo mismo: algo que no dominan y que determina sus actos.
    Pero sin embargo, en la mayoría de los casos no están muy dispuestos a ahondar más allá, salvo cuando este “subconsciente” traicionero aparece demasiado; entonces algunos piden ayuda.
    Otro punto muy importante es el concepto de sexualidad y el posicionamiento de la sociedad frente a ella.
    Freud, en sus artículos sobre las “neurosis actuales”, así como en otros de la misma época, o sea, antes de 1900, habla de la sexualidad sin ambages.  Señala la etiología sexual de la histeria. Desarrolla el concepto de complejo de Edipo en “Interpretación de los Sueños”(1900), sexualidad y complejo de Edipo en el “Caso Dora”(1905), etc.
    Plasma las ideas que venía desarrollando hasta entonces en un artículo clave y valiente para la época en que fue escrito: “Tres Ensayos sobre una Teoría Sexual” de 1905, que fuera de los ambientes psi, no es un texto muy conocido, como se desconoce o niega que la sexualidad, a partir de los desarrollos freudianos, empieza a tomar otro estatus pasando a ser un fenómeno específicamente humano. Podría seguir siendo tabú para algunos sectores, pero para otros empieza a ser entendida de una nueva manera. Como dice Emilio Rodrigué (Ibíd.), Freud apunta a disminuir el carácter aberrante de la sexualidad.
    “La revolución cartesiana inspiró un reparto entre razón y sin razón. Según Foucault, “ese fue el preciso momento en que la razón produjo la locura”
    Fueron conceptos que Freud no abandonó en ningún momento de su extensa obra, aunque descubriera y desarrollara otras teorías, como narcisismo y pulsión de muerte que complementan a las anteriores, respecto a constitución y desarrollo del aparato psíquico.
    Como prueba tenemos los añadidos a los “Tres Ensayos” en, 1910, 1915, 1920 y 1924, Freud tenía la costumbre de hacer añadidos años después, a sus trabajos, sin corregir lo ya escrito.
    Este texto, según Peter Gay – Freud: Una vida de nuestro tiempo-  “pasará a ser piedra de toque para separar a los leales de los disidentes, convirtiéndose en el dogma de fe que espantó a Jung”.
    La sexualidad deja de ser sinónimo de perversión, el concepto mismo de perversión cambia, podemos hablar de ésta diferenciándola de la perversidad, que es cuando alguien quiere someter a otro  ignorando sus deseos.
    La sexualidad pasa a ser algo propio del ser humano, pulsional, siendo la pulsión una fuerza de empuje constante, en el límite entre lo psíquico y lo somático,  diferente al instinto, que es definido como una conducta genéticamente codificada, característica de los animales.
    Las teorías de Freud sobre la sexualidad marcan un antes y un después, por más que sufrieron en el momento de su aparición un fuerte rechazo y  algo que se manifiesta aun ahora, aunque de distinta manera, pero ya nadie las puede ignorar, la sexualidad no es normal ni anormal, es.
    Elisabeth Roudinesco escribe en su Diccionario de psicoanálisis “En consecuencia su doctrina transformó totalmente la mirada que la sociedad occidental posaba sobre la sexualidad y sobre la historia de la sexualidad en general. Por ello el florecimiento del freudismo en Occidente dio origen, a partir de 1970 y, a menudo contra el psicoanálisis, a los diferentes trabajos franceses, ingleses y norteamericanos sobre la historia de la sexualidad, en particular el inaugural de Michel Foucault (1926-1984), titulado La Volonté de Savoir”.
    Dejemos hablar a Freud, quien en una carta del 9 de  septiembre de1935, que envía a una madre, que quería que él trate a su hijo, revela la mirada abierta con que Freud contemplaba la homosexualidad, le escribe: “Deduzco, por su carta, que su hijo es homosexual. Lo que más me impresiona es el hecho de que usted haya omitido este término cuando me ha hablado de él. ¿Puedo preguntarle por qué lo evita? La homosexualidad, desde luego, no es una ventaja, pero tampoco es nada de lo que haya que avergonzarse. No es un vicio, ni un signo de degeneración y no puede clasificarse como una enfermedad. Más bien la consideramos una variación de la función sexual, originada en una detención del desarrollo sexual.
    Muchas personas sumamente respetables, tanto de la antigüedad como del presente, han sido homosexuales. Entre ellos están algunos de los más grandes: Platón, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, etc. Es una gran injusticia perseguir la homosexualidad como si fuera un crimen, y una gran crueldad también.”
    Terminando esta carta le dice: “Lo que el psicoanálisis podría hacer por su hijo es algo muy diferente. Si se siente infeliz, neurótico, desgarrado por los conflictos, inhibido en su vida social… el análisis puede traerle armonía, paz mental, plena eficiencia, independientemente de si sigue siendo homosexual o si cambia.”
    Si no dijera de quien es esta carta, pensaríamos que es un email enviado por un psicoanalista en 2011, no una carta de Sigmund Freud de hace 76 años.
    Si no dijera de quien es esta carta, pensaríamos que es un email enviado por un psicoanalista en 2011, no una carta de Sigmund Freud de hace 76 años.
    Muchos de los que hoy en día se benefician del pensamiento y las teorías freudianas,  lo ignoran o hasta llegan a estigmatizarlo. No solo eso, sino que utilizan sus ideas y palabras como si fueran propias y novedosas; esto sucede tanto en el ámbito de la psiquiatría tradicional, el periodismo, algunos movimientos feministas, como otros de defensa del colectivo homosexual, sin que la mayoría de ellos se haya acercado nunca a la obra de Freud.
    Diversos movimientos feministas critican a Freud por explicar a la mujer  como un hombre sin falo y por el concepto de “envidia del pene”. Las minorías sexuales critican también su teoría por considerar la homosexualidad como una perversión. En este caso toman opiniones de Freud de 1905 por ejemplo, no reparan en la carta citada anteriormente que es de 1935. Las ideas de Freud fueron evolucionando hasta el final de su vida.
    También aluden al gran impacto cultural de las teorías de Freud sobre el desarrollo psicosexual,  que dicen popularizó la idea de la homosexualidad como una enfermedad, aumentando en la primera mitad del siglo XX la internación de homosexuales en institutos de salud mental. Obvian decir que la persecución e internación de los homosexuales, fueron fundamentalmente actos de los regímenes nazi-fascistas.
    Pero sin embargo, esto denota una contradicción al mismo Freud, quien sostuvo en muchos de sus trabajos explicaciones acerca de la “inversión sexual” como el resultado de una “elección de objeto”, que no demanda un juicio moral o ético ni el veredicto de “sanidad o insanidad” al sujeto y, tomando como ejemplo a los antiguos griegos y a grandes figuras de la historia, exime de culpas a los homosexuales limitándose a advertirles sobre los problemas que pueden tener en la sociedad. Nuevamente tomo como ejemplo la carta de Freud antes citada.
    Los ataques a Freud continúan, tanto en Europa donde nació y comenzó a  desarrollarse el psicoanálisis, como en  América del norte. Pongo como ejemplo al filósofo francés Michel Onfray, autor del libro “Freud. El crepúsculo de un ídolo”, donde este se ensaña con la figura de Freud tratándolo de megalómano y mentiroso, libro que ha tenido una amplia difusión. Y  en USA tenemos el libro de Louis  Breger, “Freud el genio y sus sombras”, donde se ocupa fundamentalmente de demoler a Freud como persona, pasando a segundo término sus aportes.
    En España, país donde resido, es muy poca la presencia del pensamiento freudiano en las universidades, pero no debemos perder de vista que esto es debido a los 40 años de franquismo y nacional catolicismo, que obligaron a intelectuales y psicoanalistas formados a emigrar o exiliarse, como Emilio Mira i López y Ángel Garma, entre otros.
    A pesar de todo, el psicoanálisis sigue adelante, podrá haber caída de la demanda de tratamientos, ataques, por ignorancia o por conveniencia, pero sigue vivo y enraizado en la cultura occidental, forma parte de ella.
    Freud, Sigmund, (O.C. Amorrortu Editores, Buenos Aires 1986 )
    Gay, Peter: Freud: Una vida de nuestro tiempo, (Ed. Paidós, Buenos Aires 1989),
    Rodrigué, Emilio: SIGMUND FREUD., El Siglo del Psicoanálisis, (Editorial Sudamericana, Buenos Aires 1996)
    Elisabeth Roudinesco y Michel Plon, Diccionario de psicoanálisis. (Ed.Paidós Buenos Aires 1998)
    Trías, Eugenio: EL CULTURAL, Suplemento de Cultura de EL MUNDO, del 4-10 de mayo de 2006)


    Dr. Roberto M. Goldstein, Psicoanalista, Barcelona, Full Member of the International Psycho-Analytical Association. Presidente de la Asociación Española de Historia del Psicoanálisis, Vice Président à l’étranger de l’Association Internationale d’Histoire de la Psychanalyse,Membre du Comité Scientifique Internation
                          Resultado de imagen para freud hoy en dia

    PENSAMIENTO / 75º ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE FREUD

    El gran explorador del lado oscuro

    Sigmund Freud descifró cómo inscribimos en nuestro inconsciente la herencia de la cultura

    Sigmund Freud. / ILUSTRACIÓN DE MARISOL CALÉS
    Sigmund Freud fue un luchador. Al cumplirse los 75 años de su muerte, recordamos a un hombre que convirtió el sentido de su vida en la búsqueda de la verdad, superando todas las oposiciones y combates, incluso contra un cáncer de mandíbula que padeció desde 1923, y por el que fue sometido a más de 30 operaciones. No por ello se apartó de la investigación teórica —fue la etapa más prolífica de su obra—, ni abandonó la labor clínica con sus pacientes, ni dejó de escribir hasta sus últimos días.
    Una de las funciones asumidas por el psicoanálisis consistió en descifrar cómo inscribimos la herencia de las ideas y leyes de lacultura en la dimensión inconsciente de nuestra subjetividad; del mismo modo, se hace necesario explicar el nacimiento de este nuevo saber en el marco de la sociedad vienesa contemporánea a Freud.
    Había nacido en Freiberg (Moravia) en 1856, pero permaneció allí sólo sus primeros años, ya que vivió y trabajó en Viena hasta meses antes de su muerte (1939), cuando tuvo que refugiarse en Londres debido a la persecución nazi. Su relación con esta ciudad había sido siempre contradictoria, una relación de amor-odio que finalmente se resolvió en amor, cuando no aceptaba partir, aun estando en peligro. Se había pasado la vida criticándola y aspiraba a poder marcharse algún día. París o Roma estaban en sus pensamientos. No obstante, valoraba esa época de florecimiento en todos los ámbitos de la cultura, la economía, la banca, la arquitectura, así como de la literatura, la música y el arte en general. El psicoanálisis vio su nacimiento en un mundo que parecía satisfacer las expectativas intelectuales y espirituales de la población; todo ello pudo propiciar las condiciones para el surgimiento de su gran pregunta en torno al deseo como inherente a la condición humana, más allá de la satisfacción de las necesidades.
    La declinación del imperio austrohúngaro coincidió con el nacimiento de una nueva modernidad, con figuras tan relevantes como Kokoschka y el simbolismo de Klimt en la pintura; en la escritura, Musil, Schnitzler y Hofmannsthal; Mahler y Schoenberg en la música; Karl Kraus y luego Wittgenstein con la teoría del lenguaje.
    Pero si bien la sociedad se modernizaba, mantenía una monarquía en la que el antisemitismo iba creciendo y donde Freud siempre sufrió la falta de reconocimiento. Aun así, se identificó ampliamente con las paradojas de Viena.
    Freud recibió una educación abierta a la filosofía de las Luces, le atraía la ciencia positiva, Goethe, poeta y científico
    El esplendor de la ciudad transmitía una especie de exaltación de los sentidos, con la ligereza de sus valses, las tertulias de sus concurridos cafés o el arte desbordante de los monumentos barrocos. Sin embargo, guardaba en su seno otra oscura realidad: en sus calles también se podía ver que la miseria iba en aumento, la población sufría enormes penurias, la prostitución estaba en auge, proliferaban los suicidios en las nuevas generaciones de intelectuales.
    Freud vivió en esa Viena a dos velocidades, en la transición convulsa de finales del siglo XIX y principios del XX; de haber sido la ciudad europea cultural y artísticamente más avanzada y luminosa, a pasar a un periodo que negaba su identidad tradicional. El surgimiento de las nuevas tendencias no lograba serenarla, era una época de inquietud, con una pregunta abierta sobre el destino de la civilización que trágicamente se pudo constatar más tarde.
    Freud participó en todas las expectativas, se relacionó con todas las personalidades de su época, pero, fiel a su formación, prefería el clasicismo al modernismo. Sófocles, Shakespeare, Goethe, Leonardo da VinciMiguel Ángel ocupaban un lugar importante en su historia y en su corazón, como quedó reflejado en toda su obra. Aunque él nunca rehusó conocer las nuevas tendencias y se vinculó con la cultura emergente.
    Había recibido una educación abierta a la filosofía de las Luces, le atraía la ciencia positiva; Goethe, poeta y científico al que siempre admiró, guio sus pasos al comienzo de su formación, y cuando estudiaba Medicina en la Universidad de Viena siguió el modelo biológico de Darwin. Siendo ateo de educación, era un asiduo lector de la Biblia, asistía a las clases de fisiología de Ernst Brücke y al seminario de filosofía de Brentano sobre Aristóteles.
    Nietzsche había dejado su huella en Viena con la propuesta de alejarse de un modo de pensar fiel al orden racional. Freud conocía sus ideas, pero no quiso profundizar en su obra hasta 1900, temía la influencia de su pensamiento en su producción científica, ya había escrito La interpretación de los sueños y descubierto la irracionalidad de las producciones inconscientes. Temía y deseaba encontrar en el filósofo todo lo que quedaba “mudo” en él, un lenguaje apasionado y explosivo con el que se había identificado, porque le era propio.
    A Wittgenstein le unió su modo de pensar, si bien nunca llegaron a conocerse. Ambos causaron un efecto subversivo sobre la psicología y la filosofía. Freud aportó un nuevo saber, definió su objeto de estudio, el inconsciente, como un nuevo sistema psíquico con una organización específica, regido por leyes propias y que guarda representaciones reprimidas de naturaleza sexual que no han tenido acceso a la conciencia. Wittgenstein creó inéditas formas para el modo de pensar filosófico, como si los dos buscaran aquello que no aparece en los modos habituales de acceder al conocimiento.
    Entre 1880 y 1938 Freud creó el psicoanálisis. En ese contexto produjo su obra y vio la luz el “movimiento psicoanalítico”, un primer núcleo de discípulos que se reunieron para oír sus conferencias y que desembocó en la constitución de la Sociedad Psicoanalítica de Viena en 1910.
    A propósito de la Primera Guerra, había escrito un trabajo, De guerra y muerte. Temas de actualidad, donde expresaba su desilusión sobre la condición humana. Ante el fanatismo irracional, la crueldad desenfrenada y las mentiras de sus dirigentes, dijo: “La primera víctima de la guerra es la verdad”. Poco después, en un ensayo de 1920, explicó su teoría sobre la pulsión de muerte originaria. Lo primigenio, ese mar de sombras que la razón no puede dominar.
    Con el avance del nazismo, su desesperanza fue en aumento, así como el pesimismo sobre el futuro de la humanidad. Descubrió el triunfo de la “bestialidad” sobre la razón en El malestar en la cultura, de 1930, y anticipando el advenimiento de la Segunda Guerra escribió: “… Hoy los seres humanos han llevado tan adelante su dominio sobre las fuerzas de la naturaleza que con su auxilio les resultará fácil exterminarse unos a otros, hasta el último hombre. Ellos lo saben, de ahí buena parte de la inquietud contemporánea, de su infelicidad, de su talante angustiado… ¿Quién puede prever el desenlace?”.
    El tono escéptico se relaciona con la situación en la que se vivía: una profunda crisis económica, política y social; un periodo entre siglos que puede, en cierto sentido, guardar analogía con el presente. La interrogación acerca del porvenir, la corrupción de los políticos, la caída de los valores de nuestra cultura actual, evocan aquella época que, aunque no equivalente, puede ser un modelo de reflexión.
    Hoy recordamos a un científico y pensador cuya dimensión espiritual, su cultura y sensibilidad estética atravesaron todos los discursos culturales y artísticos, la influencia de su palabra y de su descubrimiento es insoslayable. Nos enseñó que en los rincones más oscuros de la naturaleza humana anida el fulgor de la vida, la grandeza del amor, la expectativa de que pueda abrirse una ventana a la esperanza en el futuro de la humanidad.

    Norma Tortosa es psicoanalista. Miembro titular y didacta de la Asociación Psicoanalítica de Madrid, miembro de la International Psychoanalytical Association y de la European Psychoanalytical Federation.




     

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

    • Blogger Comments
    • Facebook Comments

    0 comentarios:

    Publicar un comentario en la entrada

    Item Reviewed: Sigmund Freud (Dossier) Rating: 5 Reviewed By: Santos García Zapata
    Ir Arriba