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    viernes, 3 de abril de 2015

    Bertolt Brecht Canción de la prostituta y otras

    Canción de la prostituta


    1
    Señores míos, con diecisiete años
    llegué al mercado del amor
    y mucho he aprendido.
    Malo hubo mucho,
    pero ése era el juego.
    Aunque hubo Cosas que sí me molestaron
    (al fin y al cabo también yo soy persona).
    Gracias a Dios todo pasa deprisa,
    la pena incluso; también el amor.
    ¿Dónde están las lágrimas de anoche?
    ¿Dónde la nieve del año pasado?

    2
    Claro que con los años una va
    más ligera al mercado del amor
    y los abraza por rebaños.
    Pero los sentimientos
    se vuelven sorprendentemente fríos
    si se escatiman tanto
    (al fin y al cabo no hay provisión que no se acabe).
    Gracias a Dios todo pasa deprisa,
    la pena incluso; también el amor.
    ¿Dónde están las lágrimas de anoche?
    ¿Dónde la nieve del año pasado?

    3
    Y aunque aprendas bien el trato
    en la feria del amor,
    transformar el placer en calderilla
    nunca resulta fácil.
    Pero, bien, se consigue.
    Aunque también envejeces mientras tanto
    (al fin y al cabo no siempre se tienen diecisiete.)
    Gracias a Dios todo pasa deprisa,
    la pena incluso; también el amor.
    ¿Dónde están las lágrimas de anoche?
    ¿Dónde la nieve del año pasado?
     



    Balada del guardabosques y la condesa



    En tierras de Suecia vivía una condesa
    que era tan pálida y tan bella.
    «¡Señor guarda, señor guarda, mi liga se soltó,
    se soltó, se soltó!
    ¡Guarda, arrodíllate, pronto, y átamela!»

    «Señora condesa, señora condesa, no me miréis así,
    yo os sirvo por mi pan.
    ¡Vuestros pechos son blancos pero el hacha es fría,
    es fría, es fría!
    Dulce es el amor, pero amarga la muerte.»

    El guarda escapó aquella misma noche.
    Cabalgó monte abajo hasta que llegó al mar.
    «¡Señor barquero, señor barquero, acógeme en tu barca,
    en tu barca, en tu barca!
    Barquero, tengo que ir hasta el fin del mar.»
    Entre el gallo y la zorra brotó el amor.
    «Oh, dorado, ¿me amas de verdad?»
    y fina fue la noche, pero el alba llegó,
    llegó, llegó:
    todas sus plumas cuelgan del zarzal.

    Canción de la viuda enamorada



    Ay, ya sé, no deberla reconocer
    que tiemblo cuando su mano me toca.
    Ay, qué me ha sucedido
    que rezo para que me seduzca.
    ¡Ay, ni cien caballos me arrastrarían al pecado!
    ¡Si al menos no me apeteciese tanto!

    Si me resisto tanto al amor
    sólo me he resistido realmente en el fondo
    porque sé que si estuviera ante él en camisón
    me dejaría hasta sin camisa.
    ¡Como que le van a importar a él mis reproches!
    ¡Si al menos no me apeteciese tanto!

    Dudo que valga tanto como yo
    y que para él sea amor de verdad.
    Cuando todos mis ahorros se hayan gastado,
    ¿tirará el cacharro a la basura?
    ¡Ay, ya sé por qué le opuse tanta resistencia!
    ¡Si al menos no me apeteciese tanto!

    Si tuviera dos dedos de sentido
    nunca le habría concedido lo que por desgracia me pidió,
    sino que le habría pegado una paliza
    en cuanto se me acercó demasiado, como hizo.
    ¡Ay, ojalá se fuera al infierno!
    (¡Si al menos no me apeteciese tanto!)
     


    Canción de una amada



    1. Lo sé, amada: ahora se me cae el pelo por mi vida salvaje,
    y me tumbo en las piedras. Me veis beber el aguardiente más
    barato, y camino desnudo al viento.

    2. Pero hubo un tiempo, amada, en que fui puro.

    3. Tuve una mujer que era más fuerte que yo, como la hierba
    es más fuerte que el toro: se vuelve a erguir.

    4. Ella vio que yo era malo, y me amó.

    5. No preguntó a dónde conducía el camino, que era su camino,
    y quizás iba hacia abajo. Cuando me dio su cuerpo, dijo:
    esto es todo. Y fue mi cuerpo.

    6. Ahora ya no está en ningún lado, desapareció como una
    nube cuando ha llovido, la abandoné y cayó, pues ése era su camino.

    7. Pero de noche, a veces, cuando me veis beber, veo su cara,
    pálida en el viento, fuerte y vuelta hacia mí, y me inclino ante
    el viento.
     


    Canción desde el acuario




    Salmo 5 
    He apurado la copia hasta el fondo. Es decir, he sido seducido.
    Era un niño, y me amaron.
    El mundo se desesperaba, pues yo me mantenía puro. Ella
         se revolcó por el suelo ante mí, con miembros tiernos
         y atrayente trasero. Me mantuve firme.
    Para calmarla, cuando se excitó demasiado, yací con ella
         y me volví impuro.
    El pecado me satisfizo. La filosofía me ayudaba al amanecer,
         cuando velaba. Me convertí en lo que querían.
    Miré largo tiempo hacia arriba y pensé que el cielo estaba
         triste sobre mí. Pero veía que le era indiferente.
    Él se amaba a sí mismo.
    Ahora hace tiempo que me ahogué. Yazgo hinchado sobre
         el fondo.
    Los peces viven dentro de mí. El mar se está agotando.


    Hablar en tiempos oscuros (fragmento)

    En enero de 1945, cuando la guerra de Hitler se acercaba ya a su fin, una campesina de Turingia soñó que su hijo la llamaba desde el campo y, al salir al patio ebria de sueño, creyó verlo junto a la bomba de agua bebiendo. Pero al dirigirle la palabra se dio cuenta de que era uno de los jóvenes prisioneros de guerra rusos que realizaban trabajos forzados en la granja. Unos días más tarde tuvo una experiencia muy extraña. Acababa de llevarles la comida a los prisioneros hasta un bosquecillo cercano, donde tenían que desenterrar tocones, cuando, ya de regreso, miró por sobre el hombro y vio al mismo joven prisionero -un ser de aspecto enfermizo- con la cara vuelta hacia la escudilla de sopa que alguien le alcanzaba en aquel momento, y ese rostro desilusionado se transformó de pronto en el de su propio hijo.
    Durante los días siguientes se repitieron con más frecuencia esas visiones, en las que el rostro de aquel joven se convertía, repentina y fugazmente, en el de su hijo. Un día cayó enfermo el prisionero, que quedó tendido en el granero sin que nadie cuidara de él. Un impulso cada vez mayor de llevarle algo nutritivo se fue apoderando de la campesina, pero se lo impedía su hermano, un inválido de guerra que estaba a cargo de la granja y trataba rudamente a los prisioneros, especialmente en aquel momento en que todo empezaba a desmoronarse y la aldea comenzaba a sentir miedo de los prisioneros. La misma campesina no podía desoír los argumentos de su hermano, no consideraba en absoluto justo ayudar a esos seres infrahumanos, sobre los que había oído decir cosas escalofriantes. Vivía angustiada por lo que el enemigo pudiera hacerle a su hijo, que se hallaba en el frente oriental. De modo que aún no había realizado su medio propósito de ayudar a aquel desamparado, cuando una noche sorprendió en el huertecillo nevado a un grupo de prisioneros discutiendo acaloradamente pese al intenso frío, pues sin duda habían elegido ese sitio para evitar que los descubrieran. 
    "



    Historias del señor Keuner (fragmento)

    El señor K. contemplaba un día una pintura que representaba ciertos objetos bastante caprichosamente.
    -A algunos pintores -dijo- les ocurre lo mismo que a muchos filósofos cuando contemplan el mundo. Tanto se preocupan por la forma que se olvidan de la sustancia. En cierta ocasión, un jardinero con el que trabajaba me dió una podadora con el encargo de que recortase un arbusto de laurel. El arbusto estaba plantado en un macetón y se empleaba en las fiestas como elemento decorativo. Había que darle forma esférica. Comencé por podar las ramas más largas, mas por mucho que me esforzaba en darle la forma apetecida, no conseguía ni siquiera aproximarme. Una vez me excedía en los cortes por un lado; otra vez, por el lado opuesto. Cuando por fin obtuve una esfera, resultó demasiado pequeña. El jardinero me comentó decepcionado: "Muy bien, la esfera ya la veo, pero ¿dónde está el laurel?".
    (...)
    El señor K. no consideraba necesario vivir en un país determinado. Decía:
    -En cualquier parte puedo morirme de hambre.
    Pero un día en que pasaba por una ciudad ocupada por el enemigo del país en que vivía, se topó con un oficial del enemigo, que le obligó a bajar de la acera. Tras hacer lo que se le ordenaba, el señor K. se dio cuenta de que estaba furioso con aquel hombre, y no sólo con aquel hombre, sino que lo estaba mucho más con el país al que pertenecía aquel hombre, hasta el punto que deseaba que un terremoto lo borrase de las superficie de la tierra. "¿Por qué razón -se preguntó el señor K.- me convertí por un instante en un nacionalista? Porque me topé con un nacionalista. Por eso es preciso extirpar la estupidez, pues vuelve estúpidos a quienes se cruzan con ella. 
    "


    Bertolt Brecht

           (Alemania, 1898-1956)
      Poeta, director teatral y dramaturgo alemán, cuyo tratamiento original y distanciado de los temas sociales y de los experimentos revolucionarios ha influido enormemente en la creación y en la producción teatrales modernas. Brecht nació el 10 de febrero de 1898 en Augsburgo (Baviera), y se formó en las universidades de Munich y Berlín. En 1924, aparece como autor teatral en el Berlín Deutsches Theater, bajo la dirección de Max Reinhardt. Sus primeras obras muestran la influencia del expresionismo, el principal movimiento dramático de la época. En 1928, escribió un drama musical, La ópera de los dos centavos (conocida en algunos países como tres peniques o tres centavos), con el compositor alemán Kurt Weill. Este musical, basado en The Beggar's Opera (1728) del dramaturgo inglés John Gay, era una cáustica sátira del capitalismo y se convirtió en el éxito teatral más importante de Brecht. Se estrenó en 1928 en Berlín. En 1924, había empezado Brecht a estudiar el marxismo, y, desde 1928 hasta la llegada de Hitler al poder, escribió y estrenó varios dramas didácticos musicales. La ópera Ascensión y caída de la ciudad de Mahagonny (1927-1929), también con música de Weill, volvía a criticar severamente el capitalismo. La preocupación por la justicia fue un tema fundamental en su obra. Durante este periodo inicial de su carrera, Brecht dirigía a los actores y empezó a desarrollar una teoría de técnica dramática conocida como teatro épico. Rechazando los métodos del teatro realista tradicional, prefería una forma narrativa más libre en la que usaba mecanismos de distanciamiento tales como los apartes y las máscaras para evitar que el espectador se identificara con los personajes de la escena. Brecht consideraba esta técnica de alienación, la -distanciación-, como esencial para el proceso de aprendizaje del público, dado que eso reducía su respuesta emocional y, por el contrario, le obligaba a pensar. Ejemplos, que incluía las obras La toma de medidas, La excepción y la regla, El que dice sí y el que dice no, es la expresión más radical del propósito socialista de Brecht.

    A causa de su oposición al gobierno de Hitler, Brecht se vio forzado a huir de Alemania en 1933, viviendo primero en Escandinavia y estableciéndose finalmente en California en 1941. Fue durante esos años de exilio cuando produjo algunas de sus mejores obras, como La vida de Galileo Galilei (1938-1939), Madre Coraje y sus hijos (1941), que consolidaron su reputación como importante dramaturgo, y El círculo de tiza caucasiano (1944-1945). Brecht se consideraba a sí mismo un hombre de teatro que se había liberado de las tendencias del teatro expresionista para experimentar con nuevas formas. Quería mostrar que ese cambio no sólo era posible sino que era necesario. Su versátil empleo de la lengua y de las formas poéticas -lenguaje clásico mezclado con el habla del hombre de la calle, versos libres e irregulares- lo dirigió a sacudir la conciencia del público y a llevarlo de una pasividad acrítica a la reflexión y, esperanzadamente, a la acción. En 1948, Brecht volvió a Alemania, se estableció en Berlín Este y fundó su propia compañía teatral, el Berliner Ensemble. Fue una figura controvertida en la Europa del Este, ya que su pesimismo moral chocaba con el ideal soviético del socialismo realista. A lo largo de su vida escribió también varias colecciones de poemas, que, con sus obras de teatro, lo sitúan entre los más grandes autores alemanes. Murió el 14 de agosto de 1956 en Berlín.  © M.E.

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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