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    miércoles, 25 de marzo de 2015

    'Take This Waltz', el vaivén del amor -ENTRE DOS AMORES (Dossier)






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    Crítica | Take This Waltz

    Take This Waltz

    ENTRE DOS AMORES

    crítica de Take This Waltz | Sarah Polley, 2011

    Sarah Polley es una de esas actrices que, sin ser especialmente bella, ni haber protagonizado un gran éxito de taquilla jamás, ha sabido granjearse el respeto de la industria gracias a una carrera de lo más interesante, dejando constancia de una gran profesionalidad y talento al tocar todo tipo de géneros y ponerse a las órdenes de directores tan interesantes como Terry Gilliam, David Cronenberg, Atom Egoyan o Wim Wenders. En España la conocemos, sobre todo, por esas dos maravillosas películas que rodó con Isabel Coixet, Mi vida sin mí (2003) y La vida secreta de las palabras (2005). Sendos dramas íntimos de los que Polley debió tomar buena nota para su posterior faceta de directora. Sorprendió a propios y extraños en 2006 con Lejos del cielo, delicado filme sobre el Alzheimer que llevó a la veterana Julie Christie a las puertas del Oscar. La sensible actriz se había convertido en una realizadora con un universo muy personal, capaz de ofrecer excelentes retratos femeninos en la línea de su maestra Isabel Coixet. Cinco años nos ha hecho esperar Polley para comprobar si con su estimable ópera prima había sonado la flauta por casualidad o si en realidad está tan dotada para la dirección como allí apuntaba.Take This Waltz (2011), a simple vista, podría parecer una típica comedia romántica con triángulo amoroso, de las muchas que han inundado las carteleras en los últimos años. Que uno de sus protagonistas sea Seth Rogen, uno de los cómicos con más tirón comercial de la actualidad, invitaba a una nueva Lío embarazoso (2007), pero nada del humor gamberro de aquella vamos a encontrar en esta segunda incursión tras las cámaras de Sarah Polley.

    Con un título que toma prestada una canción de Leonard Cohen, Take This Waltz nos adentra en la rutina de Margot, una joven ama de casa que lleva cinco años de “feliz”matrimonio con Lou, un escritor de libros de cocina de carácter infantil y bromista, con una facilidad innata para sacarle a su esposa una sonrisa en cualquier momento, pero incapaz también de mantener la llama de la pasión del primer día. En un viaje, Margot conoce al imprevisible Daniel, artista ambulante con el congenia rápidamente, naciendo entre ambos una bonita amistad. Por caprichos del destino, los nuevos amigos descubren asombrados que son vecinos, por lo que están obligados a encontrarse cada día por la calle. Pese a que en un principio, Margot intenta luchar con todas sus fuerzas contra la irrefrenable atracción que despierta en ella el aventurero Daniel, la rutina junto a Lou la empuja a dar un importante paso en su vida. La película poco tiene de comedia. Si acaso, las puntuales ocurrencias de Rogen pueden hacer cierta gracia. El actor sorprende por su contención en un personaje que mantiene un equilibrio constante entre la ternura y la apatía. Podría decirse que salva con buena nota su incursión en los terrenos del melodrama romántico, alejándose de sus tics y gracietas fáciles a las que nos tiene acostumbrados.

    Take This Waltz

    Pero si hay alguien que brilla con luz propia en el filme, esa es la grandiosa Michelle Williams. Esta actriz, pese a su juventud, no deja de sorprendernos película tras película, con su enorme versatilidad y una inteligente elección de sus proyectos. Ha rozado el Oscar en tres ocasiones en poquísimos años –Brokeback Mountain (2005), Blue Valentine (2010) yMi semana con Marilyn (2011)– y en su vulnerable papel de Margot encuentra una nueva oportunidad para su absoluto lucimiento. Un personaje que podría despertar antipatía (cómo puede plantearse engañar a un marido tan encantador), se gana la total complicidad del espectador, capaz de ponerse en la piel de una mujer que, pese a que quiere a su esposo, está cansada de ver cómo cocina pollo día tras día y descubre, durante su cena de aniversario, que ya no tienen nada que decirse. Cierto es que no le falta cada mañana un “te quiero” y que Lou siempre la hace reír con sus constantes juegos y bromas, pero todos necesitamos esa chispa para no hundirnos en la monotonía. El canadiense Luke Kirby está perfecto como el tercer vértice de este triángulo, logrando una fascinante química con Williams en todas las escenas que comparten. Los ojos con que Daniel mira a Margot cuando ésta le habla, son los de un auténtico enamorado. Los diálogos están cargados de verdad e ingenio, gracias al magnífico guión de la propia Polley (tal vez sea mejor guionista que directora), repleto de pequeños detalles en el dibujo de sus tres personajes principales. Escenas como la de Daniel y Margot en la atracción de feria, con la canción Killed the Radio Star de fondo, o la que comparten en la piscina, destacan por su gran tensión sexual y ayudan a darle gran verosimilitud a la historia.

    Take This Waltz

    El filme sigue los patrones del mejor cine independiente estadounidense, retratando de manera sutil y elegante los terribles estragos de la rutina en una pareja, al igual que lo hicieron otras obras recientes como Rabbit Hole (2010)Like Crazy (2011) o la misma Blue Valentine (2010). Polley no profundiza en las consecuencias de este desamor en toda su crudeza, pero tampoco se queda en la superficie ni cae en la cursilería. De hecho, el final deja un regusto insospechadamente amargo en el espectador. Aquí no hay cuentos de hadas, no existen los príncipes azules que te aseguren una vida de eterna aventura y, tarde o temprano, la pasión inicial da paso al mismo hastío de siempre. La canción Take This Waltz (Acepta este vals) es utilizada por Polley en una magnífica secuencia que resume a la perfección todas las etapas por las que pasa una pareja hasta llegar a ese punto de desencanto. En la última media hora, la directora, que ha sido muy generosa con el metraje de su película, rompe completamente el tono dulzón de la propuesta, desvelándonos la verdadera naturaleza anti-romántica de su mensaje. Al final, lo que cuenta es que Margot –una mujer que al principio del metraje reconoce tener miedo de perderse en una conexión entre dos vuelos– se encuentre a sí misma, dejando atrás su inmadurez y esa dependencia casi enfermiza de sus parejas. En definitiva, estábamos ante una cinta mucho menos convencional de lo que aparentaba y Sarah Polley demuestra un gran valor al dar esa vuelta de tuerca final que la aleja de cualquier pretensión comercial. No hizo demasiado ruido a su paso por los festivales de San Sebastián y Toronto, donde no levantó grandes pasiones, pero se trata de un trabajo muy estimable y conmovedor que no sería tan eficaz sin esa fuerza de la naturaleza llamada Michelle Williams. Ella es la película. 

    José Antonio Martín.
    crítico de cine.

    Canadá. 2011. Titulo original: Take This Waltz. Directora: Sarah Polley. Guión: Sarah Polley. Productora: Joe´s Daughter/ Astral Media/ The Harold Greenberg Fund. Recaudación: 1.239.692 dólares. Fotografía: Luc Montpellier. Música: Jonathan Goldsmith. Montaje: Christopher Donaldson. Intérpretes: Michelle Williams, Seth Rogen, Luke Kirby, Sarah Silverman, Jennifer Podemski, Aaron Abrams. Presentación oficial: Festival de Toronto 2011.

    Take This Waltz

    Take This Waltz poster
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    'Take This Waltz', el vaivén del amor

    (Spoilers) Polley inicia su film con Margot —Michelle Williams demostrando que cada vez es mejor actriz— cocinando y recordando mientras una figura masculina desenfocada pasa a su lado, imaginamos un hombre, imaginamos su pareja. El largo flashback nos mostrará cómo Margot conoce a un hombre con el que enseguida comprueba tener un feeling fuera de lo común, la sorpresa llega a los pocos minutos, Margot está casada y es fiel. El resto es fácil imaginarlo aunque Polley maneja muy bien los tópicos, empezando y terminando su historia en lugares poco recorridos en las actuales comedias románticas, aunque ‘Take This Waltz’ tenga pocos apuntes cómicos.
    Hay humor en la película, situaciones que sirven para señalar ese feeling inicial que existe entre algunas parejas, esos instantes engañosos que nos llevan a creer que el amor es algo maravilloso que durará eternamente, una de las creencias más absurdas del ser humano y que irónicamente nos ha llevado a hacer grandes cosas en nombre de ello. Pero el trasfondo es totalmente amargo, y una vez más en una película se habla sobre el carácter cíclico de la vida, en este caso de ese sentimiento tan caprichoso —¿cuántas veces he utilizado esa expresión?— que aboca a sus personaje a tomar decisiones demasiado importantes sin meditarlas lo suficiente. Polley no carga las tintas y a veces raya en lo cursi sin caer jamás en ello, algo realmente difícil de conseguir. Para ello viste sus secuencias románticas de cierta musicalidad. Atención al instante en el que suena ‘Video Killed the Radio Star’, tema hortera donde los haya y que en el film funciona a la perfección.
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    Pero el tema musical mejor utilizado es, sin duda alguna, el que da título a la película. Take This Waltz, de Leonard Cohen y Federico García Lorca viste la mejor secuencia del film de lejos, aquella que recuerda en intenciones al inicio de ‘Up’ (id, Pete Docter, Bob peterson, 2009), y que resume a través de un travelling circular la relación amorosa entre Margot y Daniel (Luke Kirby), mostrando una cruel verdad: cómo la inicial pasión e interés van desembocando en rutina, cómo llegan a un punto en el que Margot ya estaba en su anterior relación, la cual abandonó en pos de la excitación que produce una nueva aventura amorosa. El mensaje es claro, todo sucede de nuevo, una y otra vez, una y otra vez. Es curioso como el personaje secundario interpretado por la cómica Sarah Silverman es el único que le estampa la verdad en la cara a Margot.
    Polley muestra la misma buena mano que en su anterior film en cuanto al ritmo se refiere, aunque en este caso parece no querer desprenderse de su personajes y hay cierta tendencia al subrayado. También demuestra su talento para dirigir a actores, demostrando ese dicho de que los directores que mejor dirigen a los actores son aquellos que han estado también delante de una cámara —un dicho un poco absurdo, y he ahí la Historia del Cine para comprobar que no es del todo cierto, quizá nada cierto—. En cualquier caso los actores están todos muy bien, incluyendo a Seth Rogen, que personalmente no suele gustarme nada, muy bien compenetrado con la absoluta reina de la función, Michelle Williams, que realiza dentro del género una excelente composición que escapa sabiamente de la típica imagen que deben tener las mujeres en una comedia romántica. Dicho de otra forma, Williams hace de mujer normal y corriente, atreviéndose a cosas que no todas las actrices serían capaces de hacer, como por ejemplo ofrecer un desnudo integral en una de las escenas clave del film, aquella que sucede en una ducha de mujeres donde las jóvenes ven en las mayores un reflejo de lo que les espera. Como en el amor."
    http://www.blogdecine.com/criticas/take-this-waltz-el-vaiven-del-amor


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    "El amor, un círculo que muchas veces se inicia y se termina, con subidas y bajadas, con felicidad y tristeza. A veces el amor se topa con cosas tan pasajeras que uno no sabe bien si se decide lo correcto o quizá se elige un error que le marcará por siempre la existencia. La segunda película de Sarah Polley nos muestra la extraordinaria actuación de Michelle Williams.
    TODO TIENE SU FINAL
    Por ahí he leído que ponen a la película la etiqueta de "comedia romántica", lo cual no es tan real porque pese a que participe Seth Rogen, en ningún momento se le ve como un personaje al que nos tiene acostumbrado.Margot (M. Williams) es una flaca que conoce a Daniel en un viaje (en el avión de regreso, para ser exactos). La química entre ellos es al instante, notándose claramente una ligera atracción entre ambos. La coincidencia es que son vecinos del mismo barrio sin haberlo sabido antes. Se dan cuenta cuando a la salida del aeropuerto, toman el mismo taxi y se dirigen al mismo destino. El detalle es que Margot le dice que es casada. Ella está casada con Lou (S. Rogen), un escritor de libros de cocina, con quien lleva una rutinaria vida de pareja. Ahora Margot tendrá un lío en la cabeza al entrar Daniel en su mundo, al quien no podrá quitárselo tan fácilmente. 
    Lo que vemos en esta película es una historia que yo la interpreto así: es una manera de ver como es el amor en algunas parejas, como si fuera una montaña rusa que comienza lento, va ganando importancia y ritmo, llega a picos muy altos (en donde la pasión reina) y suele caer bien hondo hasta apagar todo tipo de emociones que en un inicio se sentían.

    Margot está en la encrucijada de ver si es necesario respirar nuevos aires y recuperar la pasión que su matrimonio está perdiendo. Cada imagen que se nos muestra del día a día en su casa es como el ver a dos amigos conviviendo, porque Margot y Lou parecen dos amigos viviendo en una especie de prisión en donde ella no se está sintiendo a gusto. En donde tiene la posibilidad de sentir nuevas emociones a unos metros de su casa. En donde los encuentros constantes con Daniel van haciendo que crezca ese impulso de buscar algo distinto, que la va alejando poco a poco de su matrimonio.
    "Take this Waltz" es una película que explora bien el círculo del amor de algunas parejas y las decisiones que a veces suelen ser erráticas. Si bien es cierto tiene algunas cosas que no me gustaron por ahí (si las cuento, serían spoilers), son muy bien compensadas por la gran actuación de Michelle Williams que brilla durante toda la historia (hasta cuando está en silencio es magnífica).
    A veces el amor no es para siempre.

    Dirigida por Sarah Polley.
    https://cinefilia.lamula.pe/2014/02/09/take-this-waltz/omar.caceres.610/
                                       

    “Una historia cursi y babosa de amor y adulterio. Te pone enfermo a los diez minutos y dura dos horas”, “recital de lugares comunes, ripios absurdos y miradas al cielo, melodías indies, personajes inmaduros y grandes frases para el olvido”. Con estás valoraciones en mente, provenientes de dos críticos de enorme prestigio, me presenté a ver esta película. Uno, que a veces hace cosas que no se explican…

    El comienzo no pudo ser más aterrador. Cada palabra descrita anteriormente se ajustaba a las imágenes que desfilaban por la pantalla con una perfección milimétrica. Los primeros minutos se me antojaron torpes, con unos diálogos que buscando el ingenio, se percibían artificiales y absurdos, con imágenes que pretendían transmitir emociones y solo mostraban a personajes superficiales.

    Creo que estos dos críticos debieron quedarse dormidos y no vieron el resto. O quizá, muy probablemente, los prejuicios instalados en estos primeros compases les impidieron disfrutar del film.

    Pues a partir de aquí, Take This Waltz parece sacudirse la pereza y empezar a contar una historia que si bien es cierto que no es original, si que está tratada de forma muy emotiva, que no melodramática.

    Sarah Polley dirige aquí su segunda película tras Lejos de ella, con la que además estuvo nominada al Óscar al mejor guión adaptado. Su dirección agarra con fuerza la influencia del cine de Isabel Coixet, con quien ha trabajado en dos ocasiones como actriz en la genial Mi vida sin mí, y la notable La vida secreta de las palabras (en ambos casos como protagonista).

    Se trata de una película cambiante, no sólo en cuanto a su interés y calidad, sino también en cuanto al género en el que se sitúa. Comienza como una comedia romántica, y poco a poco va virando hacia el drama, parte en mi opinión más conseguida.

    La dirección es sencilla (salvo ciertas licencias que la directora se permite), aunque sí puede abusar de la música en ciertos tramos. Los colores están muy saturados, una decisión acorde a la primera mitad del film donde la comedia es la clave dominante.

    Estoy de acuerdo en que los personajes son inmaduros (no todos). La protagonista lo es, pero no considero esto un defecto del film, sino que es un rasgo del personaje. De echo, Take This Waltz trata en gran parte de esto. De la inmadurez de una sociedad que busca el enamoramiento continuado y sostenido, de la tragedia de una sociedad en la que las parejas son destruidas de forma rutinaria debido a una idea equivocada del amor.

    ¿Es esto nuevo? No lo es. Pero es interesante que de vez en cuando nos lo recuerden.
    ArturoGMaiso

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    “Take this Waltz” nos ubica en la intimidad de un matrimonio en la treintena, formado por Margot (Michelle Williams) y Lou (Seth Rogen). Se quieren, se complementan, su complicidad es obvia y todo va sobre ruedas. Pero una tercera figura entrará en sus vidas, Daniel (Luke Kirby), el nuevo vecino de enfrente, que no tardará en hacerse amigo de Margot y hacer tambalear todas sus convicciones sobre el amor, su matrimonio y sobre sí misma…

    Muchas son las virtudes de esta película sobre personas comunes, con vidas comunes y problemas comunes. Y quizás la más grande de ellas es ese factor, lo cercano que consigue la autora que se sienta cada situación, cada personaje. La empatía del espectador con cuanto le es contado en pantalla se logra sin grandes artificios y desde poco más adelante del comienzo del film. El guión realizado por Sarah Polley nos acerca a la intimidad de una manera raramente utilizada en este tipo de película, a través de los detalles de la complicidad entre parejas, a través de las hebras que hilan el miedo a la pérdida, el miedo al fracaso, el pavor a estar desperdiciando la propia vida… En esta película no encontramos, en la pareja protagonista, grandes y dramáticos hechos que hagan temblar su felicidad, melodramáticos acontecimientos que zarandeen sus vidas, sino que nos habla de las pequeñas grietas, propias o compartidas, que pueden llevar a derrumbarse cualquier relación asumida como perfecta.

    Ninguno de estos positivos resultados serían posibles si al servicio de ese guión no estuvieran unos actores capaces de darle vida en cada gesto, cada emoción. Todo el elenco está más que correcto, y su protagonista, Michelle Williams (“Brokeback Mountain”, “Mi Semana con Marilyn”…) absolutamente sobresaliente, robando con su interpretación el aliento del espectador, haciéndole reír, emocionarse y navegar dentro de la mente de su personaje en largos primeros planos donde sólo su rostro y su mirada lo tienen todo que decir.

    Otro factor muy notable del film es el uso de la música a lo largo del mismo. Desde el mismo título de la película, claro homenaje a la canción de Leonard Cohen, hasta los momentos más líricos e impactantes donde atruenan canciones más que conocidas por la audiencia, pero que en lugar de distraer la atención logran sintonizar al espectador con el estado de ánimo y cada ápice de sentimiento de los protagonistas en pantalla.

    Una historia sencilla, quizás mil veces contada, pero retratada, realizada e interpretada en esta película de una forma más que notable que, sin utilizar los manidos recursos de la comedia romántica ni el melodrama, consigue hacer sonreír, pensar, y emocionar. Altamente recomendable.

    -Enoch-
    RavenHeart 

    Vídeo: Take this waltz - Leonard Cohen (live).

    Traducción: Take this waltz

    En Viena hay diez muchachas, un hombro donde solloza la muerte y un bosque de palomas disecadas. Hay un fragmento de la mañana en el museo de la escarcha. Hay un salón con mil ventanas. ¡Ay, ay, ay, ay! Toma este vals con la boca cerrada. Este vals, este vals, este vals, este vals, de sí, de muerte y de coñac, que moja su cola en el mar. Te quiero, te quiero, te quiero, con la butaca y el libro muerto, por el melancólico pasillo, en el oscuro desván del lirio, en nuestra cama de la luna y en la danza que sueña la tortuga. ¡Ay, ay, ay, ay! Toma este vals de quebrada cintura. En Viena hay cuatro espejos donde juegan tu boca y los ecos. Hay una muerte para piano que pinta de azul a los muchachos. Hay mendigos por los tejados, hay frescas guirnaldas de llanto. ¡Ay, ay, ay, ay! Toma este vals que se muere en mis brazos. Porque te quiero, te quiero, amor mío, en el desván donde juegan los niños, soñando viejas luces de Hungría por los rumores de la tarde tibia, viendo ovejas y lirios de nieve por el silencio oscuro de tu frente. ¡Ay, ay, ay, ay! Toma este vals, este vals del "Te quiero siempre". En Viena bailaré contigo con un disfraz que tenga cabeza de río. ¡Mira qué orillas tengo de jacintos! Dejaré mi boca entre tus piernas, mi alma en fotografías y azucenas, y en las ondas oscuras de tu andar, quiero, amor mío, amor mío, dejar, violín y sepulcro, las cintas del vals.

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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