Claudia Aguilar

Gerhard Richter. Ícono de la pintura contemporánea
Conocido por sus múltiples facetas dentro del arte, Gerhard Richter es ya un icono para la pintura contemporánea. Su obra, aunque responde a un estilo propio, ha sido catalogada dentro de las corrientes del expresionismo abstracto, el constructivismo y el neoexpresionismo.

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Para este pintor, lo banal, lo común o lo que se considera trivial, tiene mucha relevancia pues adquiere un valor muy humano y, como alguna vez declaró, “lo humano nunca carece de importancia”. Siempre experimentando con las ideas y haciendo realidad sus inquietudes, en 1962 Richter logró fusionar dos campos del arte visual: la pintura y fotografía. Así, Influenciado por las ideas de Marcel Duchamp sobre integrar los objetos cotidianos en el arte, Richter creó un diario visual que recopilaba imágenes de periódicos, revistas y fotos familiares para después extraer las fotografías y convertirlas en motivos para sus pinturas figurativas.

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Este método de recurrir a imágenes ya concebidas para crear una nueva, nació de la principal cualidad de la cámara fotográfica, según este artista: la capacidad de captar la realidad de una forma neutral y objetiva. Sobre esto, alguna vez declaró que la fotografía era la reproducción más perfecta pues no cambiaba, “es absoluta, pero al mismo tiempo autónoma, independiente, incondicional, sin un estilo concreto”, y era justo esto lo que le atraía de trabajar con fotografías.

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En su obra resulta relevante la semejanza que estas fotopinturas tienen con las instantáneas, sobre todo por el barrido y desenfoque que simulan, además de las pinceladas fluidas y cargadas de tonalidades que dejan al descubierto el gran talento de Gerhard Richter como colorista.

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Dentro de las fotopinturas –como se conocerían estas obras– Richter empleó iconografías que recuerdan a las vanitas, representando mesas montadas como en Bottle with AppleCandles o Skull. El paisaje, el desnudo y el retrato también forman parte de sus temas favoritos, siendo este último el de mayor carga emocional, el más personal, pues muchas veces podemos ver el rostro de su hija, de su nieta o de diferentes amigos retratados a lo largo de su obra.

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Para conocer más sobre el proceso creativo de este incansable artista, la Cineteca Nacional presenta el documental Gerhard Richter, pintor, que reúne una serie de declaraciones sobre el arte actual y datos biográficos inéditos del autor. Puedes consultar los horarios aquí.

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 http://museografo.com/gerhard-richter-icono-de-la-pintura-contemporanea/

| Gerhard Richter

'¿15 millones por una obra mía? Es repugnante'

El artista alemán Gerhard Richter. | AP
El artista alemán Gerhard Richter. | AP
  • El maestro del arte abstracto alemán clama contra la especulación en el mundo del arte antes de su gran retrospectiva en Berlín
A Gerhard Richter le resulta 'irreal' y 'repugnante' que sus obras alcancen precios de 15 millones de euros en el mercado. Él mismo lo ha reconocido así con motivo de la exposición 'Richter Panorama', que presenta hoy la Neue National Galerie de Berlín y que cuenta con 150 obras de este artista, calificado como 'una mente de otra dimensión' por el presidente de la Fundación Cultural Prusiana, Hermann Parzinger. A sus 80 años, Richter se ha consagrado como uno de los mayores pintores alemanes del siglo XX a través de una coherente trayectoria que va desde los años formativos en Dresde, donde a los 13 años sobrevivió al terrible bombardeo de la ciudad, pasando el periodo de 1961 a 1964 en la Academia de Düsseldorf, su asentamiento como artista en los años siguientes y la exploración del abstracto a partir de los 70, apartado en el que es considerado el gran innovador europeo.
Esta trayectoria, que culmina sobreponiéndose al mandato del realismo socialista para ser figurativo antes de pasar al oeste y descubrir el constructivismo, impulsa sus obras en el mercado hasta la escala más alta de los precios, cuestión que a él parece molestar profundamente. 'Quienes pagan semejantes cantidades por los cuadros los tratan como casas, joyas o yates', protesta Richter, que asegura que tener que 'ver las casas donde han colgado su obra' le resultaría 'un calvario' . ¿Soberbia de un divo que se cree superior a los demás y desprecia a quienes le admiran? ¿Imprudencia de quién muerde la mano que le da de comer? "No, no es eso, Richter es un artista muy serio, lo que es raro en una época postmoderna. Y en su concepción de las cosas, el valor del dinero no puede ser comparado con el valor del arte", le defiende Parzinger. En palabras del propio Richter, con motivo de la presentación de la retrospectiva, el arte constituye "la forma más alta de esperanza", la "pura realización del sentido religioso". "Dibujarnos una impresión de las cosas es lo que nos hace humanos", dice.
Un paisaje nevado de Claude Monet acaba de ser vendido por 13 millones de dólares en Londres, en una subasta en la que la obra 'Peinture' (Pintura) de 1933 de Joan Miró, no encontró comprador. Sólo un día antes, una pintura-poema surrealista de Joan Miró (1893-1983), 'Le corps de ma brune...', stableció un récord mundial para el artista catalán en una subasta en una venta similar organizada por Christie's, al cambiar de manos por 16,8 millones de libras (26,5 millones de dólares). Esa misma noche, una obra recientemente redescubierta de Gustav Klimt, 'Seeufer mit Birken' (Orilla de un lago con abedules, 1901), estimada en al menos 6 millones de libras, tampoco encontró comprador durante la puja, pero se vendió justo después de forma privada por 8,9 millones de dólares. ¿Muestran estos precios algún indicio de racionalidad?La familia real del emirato árabe de Catar está dinamitando los precios del mundo del arte. En 2011 ha comprado la obra 'Los jugadores de cartas', del francés Paul Cézanne (1839-1906), al magnate griego Yorgos Embiricos por 192 millones de euros que alcanzan los 200 millones con tasas y comisiones, según ha desvelado 'Vanity Fair'.
Gerhard Richter adopta el papel de niño que grita lo que es evidente para todos, que el emperador está desnudo. Y lo hace en Berlín, la burbujeante capital creativa en la que los millones rusos elevan a la categoría de inversión las creaciones de incipientes artistas que exponen como máximo valor de su obra el carácter alternativo de su factura.
Varias obras del alemán Richter dominan la subasta de arte contemporáneo de 66 lotes que organiza Sotheby's en Londres para el próximo día 15 de febrero, mientras el autor se esfuerza por distanciarse de la figura de estrella postmoderna del arte cuya obra sea medida por la cantidad de millones que mueven sus cuadros.
JOSÉ DE MARÍA ROMERO BAREA


Con un estilo naturalista, eficiente y muy atento al detalle, los reportajes de la reportera alemana Marie-Luise Scherer se encuentran entre lo mejor del periodismo europeo de los años ochenta y noventaLa bestia de París y otros relatos (Sexto Piso, 2014) recoge algunos de sus mejores "relatos" de no ficción.




Los cuatro textos que componen La bestia de París y otros relatos (Sexto Piso, 2014) participan de la ficción y la crónica periodística. Su autora, Marie-Luise Scherer (Saarbrücken, 1938), los concibió para el semanario alemán Der Spiegel, que los publicó durante los años 80 y 90 del pasado siglo. Fueron recogidos posteriormente en el volumen Der Akkordeonspieler (2004). Así pues, el estilo y la construcción narrativa de Marie-Luise Scherer, que se asocian a la literatura de ficción, consiguen atrapar la fugacidad e inmediatez de los acontecimientos, al modo del mejor periodismo. 

El primer relato del libro se ocupa del asesino en serie Thierry Paulin, al que llaman "La Bestia de París". Entre 1984 y 1987 cometió, en algunos casos con ayuda de un cómplice, 21 asesinatos con robo de ancianas, aunque el botín, por lo general, no sobrepasaba el centenar de francos, botín que financiaba, en parte, su lujoso estilo de vida de homosexual en París. La estrategia de Paulin era siempre la misma: elegía al azar una anciana, la seguía por las calles de Montmartre, la asaltaba a la puerta de su apartamento y la apuñalaba o estrangulaba de la manera más brutal. 

Lo fácil hubiera sido caer en el sensacionalismo. Sin embargo, Marie-Luise Scherer comienza su historia al modo de una narración naturalista: “Mademoiselle Iona Seigaresco tenía prisa por ser vieja. Llevaba un pequeño sombrero de fieltro de color marrón que, sin prestar atención al eco que le devolvía el espejo de su armario, se encasquetaba sin más, bastándole que el sombrero cayera bien ajustado hasta abajo y le escamoteara el rostro” (p. 9). El estilo, en traducción de José Aníbal Campos, es informal y eficiente. La expresión, sencilla y elegante. El lenguaje limpio y lúcido, que nos lleva a evocar la escena de forma inmediata. 

Marie-Luise Scherer es prolija en detalles: sabe a qué hora llamó a la anciana a su concierge en el Boulevard de Clichy, la última vez antes de caer víctima de uno de esos asesinatos brutales. Describe cómo viven Paulin y su cómplice Mathurin, cómo se alejan y luego terminan juntos de nuevo en París. Despiadada es la nitidez con la que Scherer describe los actos monstruosos de Paulin y las vidas de la pareja gay. Apenas 70 páginas escritas con la fría indiferencia de una periodista que hubiera seguido al asesino cámara en mano, testigo mudo de los acontecimientos. Un texto emocionante y gélido al mismo tiempo, que aúna la frialdad de los hechos con sucesos personales, ensanchando nuestras perspectivas, permitiéndonos contemplar vidas ajenas en contextos parecidos a los nuestros.

En La bestia de París y otros relatos, los géneros literarios se suceden y superponen: la literatura de viajes, las memorias, el ensayo histórico, la literatura de ficción que se deriva de sucesos reales, junto con la ambigua literatura del yo. “El último surrealista”, segundo relato de la colección, participa de todos ellos, mientras se adentra en el París literario del modernismo clásico, núcleo central de la vanguardia artística, al menos desde el siglo XIX. Sobre la base de conversaciones detalladas con el escritor y periodista Philippe Soupault, uno de los principales iniciadores del surrealismo, Scherer diseña un fascinante retrato del círculo alrededor de André Breton y Louis Aragon. 

Con una prosa que combina el ingenio y la investigación, la autora alemana nos descubre las intrigas internas del grupo de los surrealistas antes de su primera manifestación pública en 1924. La necesidad de reconocimiento de Breton, un Aragon que a menudo ni siquiera está en la ciudad, un maquinador e impopular Cocteau, un Dalí servil. Sorprenden los juicios poco halagadores de Soupault acerca de sus colegas. “Y como Proust”, dice Soupault, “Joyce, con su obra, se adhirió a una religión. Eran realmente personas enfermas, víctimas de sus libros extraordinarios” (p. 87). 

El tercer relato, “Cosas sobre Monsieur Proust”, aborda la versión cinematográfica de Un amor de Swann de Volker Schlöndorff. El resultado es un fresco implacable, aunque no intrusivo, de la clase aristocrática parisina. Además, Scherer aporta datos valiosos sobre el estilo de trabajo del autor francés. “Durante una cena en el Ritz a la que Proust fue invitado junto con la princesa Soutzo en marzo de 1919 por Harold Nicholson, participante de la delegación francesa en las negociaciones de paz, el escritor puso nervioso al diplomático inglés con sus detalladas y obsesivas preguntas acerca de su trabajo. Proust interrumpió a Nicolson después de la primera frase (“Nos reunimos habitualmente a las diez de la mañana”), diciéndole: “No, va usted muy rápido, empiece de nuevo. Usted viaja con el coche oficial, se baja en el Quai d’Orsay, sube las escaleras y entra en el salón de conferencias. ¿Qué sucede entonces?”. Nicolson, pues, informó de todo a ese invitado a la cena, ese hombre “pálido, sin afeitar y adulador”, según dijo acerca de Proust” (p. 98).

Leyendo esta cita, uno intuye que la misma obsesión enfermiza por el detalle que guía a Proust parece ser la consigna de Marie-Luise Scherer en el libro que nos ocupa. El trabajo fascinante y fatigoso de la alemana consigue retener el fraseo de los personajes, las secuencias de sucesos, los detalles que muestran la personalidad, la atmósfera, el contenido sensorial y emotivo de cada escena. Su prosa contribuye a aclarar las complejidades de la mente del escritor francés y, por extensión, la de cualquier escritor. 

Características exaltación y extravagancia se dan cita en el relato final. “Grititos de reencuentro”, que revela el funcionamiento interno de los habitués, el círculo interno de la moda de París. Algunos de los iniciados de este mundo se presentan como auténticos extraños, como la italiana Anna Piaggi, “en la cabeza una gorra de rafia cuya visera, que se eleva en diagonal, tiene el tamaño y la forma de una hoja de remo” (p. 117). De igual manera, es extrema la presentación de la gran Exzentrikerin Piaggi, que murió en 2012, o la de Anna dello Russo de Vogue Japón. 

“Grititos de reencuentro” penetra de lleno en el mundo de la moda parisina. Sin embargo, este texto no revela mucho más de la industria que los prejuicios del  lector medio. Con una distancia irónica que surge casi con el tema, Scherer, informa desde la Semana de la Moda de París, sobre la que no hay casi nada que decir, pues no se trata de moda, sino de ver y ser visto. La decepción de la autor se adapta de manera significativa a la del lector. “La vivencia de ocho días de moda se va achatando hacia el final, convirtiéndose en una monotonía ruidosa. Es entonces cuando todos se alegran de un incidente como el siguiente: en el hotel InterContinental, en la calle de Castiglione, esquina con la calle de Rívoli, donde se hospeda mucha gente del mundo de la moda, la suite de un jeque árabe ha quedado destrozada por su halcón de caza.” (p. 127).


Marie-Luise Scherer se inició como reportera en el Kölner Stadt Anzeiger, se mudó a Berlín para trabajar en la revista Berliner Morgenpost. Después de trabajar para diarios de Colonia y Berlín, se trasladó a Hamburgo y escribió para los semanarios Die Zeit y Der Spiegel. Por su trabajo ha recibido numerosos premios, entre ellos dos veces el Premio Egon Erwin Kisch, el Ludwig Borne y el Premio Heinrich Mann. 

http://www.elmurodeloslibros.com/284/articulo/la-bestia-de-paris-y-otros-relatos-de-no-ficcion/

«Una pequeña joya del periodismo literario». 
Klaus Bitterman -







Thierry Paulin
This picture was probably taken in the night club: Paradis Latin. Known for it's transvestite shows.














Marc Lagrange es un fotógrafo de Antwerp, Bélgica, especializado en moda, aunque trabaja también la fotografía publicitaria así como para diferentes revistas e incluso el cine. Y es que su trabajo, especialmente erótico y sutilmente sensual, tiene un aspecto cinematográfico de años 20 que enamora al primer vistazo. De nuevo la belleza femenina está en primer plano, dando un protagonismo esencial a sus modelos, no obstante el mismo dice: “Pienso que es esencial que mis fotografías deban transmitir la emoción y la personalidad del modelo. El éxito de una fotografía a menudo depende de cómo se prepare. Es importante que el modelo y yo estemos en la misma frecuencia, para poder revelar en la imagen la buena vibración provocada por la relación”. Sin embargo Marc Lagrange cuida también el entorno para imprimir personalidad a sus imágenes y darle en cierta forma un aspecto cabaretero donde solo le falta una buena banda sonora. 
La elegancia, sensualidad y belleza de sus trabajos nos remiten a grandes fotógrafos como Helmut Newton, Ellen Von Unwerth, o Peter Lindbergh. Marc aporta una feminidad sensual a un nivel superior, con muchas de sus obras reflejando un ambiente claramente sexual sin ser explícito. La belleza y el erotismo caminan en perfecta armonía a través de la visión de este fantástico fotógrafo. 

Marc trabaja con modelos de gran personalidad, los ojos y los gestos hablan un lenguaje más claro que las palabras y por eso le gusta trabajar con bailarines, actrices o modelos muy experimentadas. Esto, junto con sus técnicas de iluminación, le dan a su obra una mirada cinematográfica donde se respira una paz intrínseca y un distinguido ambiente melancólico.
 



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MARC LAGRANGE - and God created Woman

The Cardinals | Marc Lagrange, a fine art photographer


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Marc Lagrange, a fine art photographer





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The Black Seats I | Marc Lagrange, a fine art photographer





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Erótico glamour - Marc Lagrange







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http://www.taringa.net/posts/arte/14820877/Erotico-glamour---Marc-Lagrange.html

Marc Lagrange – Erotismo Cinematográfico 

Marc Lagrange© - New York MinuteMarc Lagrange© – New York Minute
Marc Lagrange© - Chateau LagrangeMarc Lagrange© – Chateau Lagrange
Marc Lagrange© - The Big TreeMarc Lagrange© – The Big Tree
Lagrange terminó su carrera de ingeniero en los años 90 para dedicarse a su verdadera pasión: la fotografía. Su tema favorito rápidamente cambió a las mujeres, eligiendo modelos con grandes personalidades que se puedan reflejar en sus fotografías. Los ojos y los gestos hablan un lenguaje más claro que las palabras y por eso le gusta trabajar con bailarines, actrices o modelos muy experimentadas. Esto, junto con sus técnicas de iluminación, le dan a su obra una mirada cinematográfica donde se respira una paz intrínseca y un distinguido ambiente melancólico.
Marc Lagrange© - Lana Z.Marc Lagrange© – Lana Z.
Marc Lagrange© - Vanessa In The MirrorMarc Lagrange© – Vanessa In The Mirror
Marc Lagrange© - Chan ChiuMarc Lagrange© – Chan Chiu
Marc Lagrange© - Banana SplitMarc Lagrange© – Banana Split
Marc siempre obtiene lo mejor de sus modelos y está empeñado en exponer la belleza pura que reside en todas las mujeres. El erotismo que respiran sus trabajos es delicado y elegante, envolviendo sus musas en colores sepia, combinaciones de grises o en blanco y negro principalmente, aunque también encontramos muchas obras en color. Todas tienen en común una singular belleza, el resto de las características de cada imagen (origen étnico, ropa, maquillaje o joyería) dependerá de un resultado visual objetivo, jugando con esos factores y actuando como un director que crea situaciones más o menos eróticas pero que sorprende constantemente.
Marc Lagrange© - Milka In The CornerMarc Lagrange© – Milka In The Corner
Marc Lagrange© - After Lobster DinnerMarc Lagrange© – After Lobster Dinner
Marc Lagrange© - Latex GirlMarc Lagrange© – Latex Girl
Marc Lagrange© - Marisha 1880Marc Lagrange© – Marisha 1880
Lagrange sigue utilizando la vieja técnica de las Polaroids, aunque actualmente prefiere utilizar grandes tamaños de placas fotográficas (20 x 25 centímetros) que le garantizan el contraste y la atención al detalle que él persigue. Con un encargo seguido de otro a la máxima velocidad, Marc continúa trabajando en su obra personal en su estudio -una ex fábrica de muebles en el centro de la ciudad de Antwerp. Para obtener estos resultados, la belleza de las modelos y la habilidad técnica del artista no son suficientes, tiene que haber una especie de “complicidad” entre los dos, un sentido de confianza mútua que solo se puede lograr con el contacto personal y la conversación.
Marc Lagrange© - Dubai WomanMarc Lagrange© – Dubai Woman
Marc Lagrange© - SilvermuseumMarc Lagrange© – Silvermuseum
Marc Lagrange© - Indian GirlMarc Lagrange© – Indian Girl
Marc Lagrange© - Carolina TsarinaMarc Lagrange© – Carolina Tsarina
Marc Lagrange divide su trabajo en series temáticas. Él busca un lugar adecuado e investiga todas las posibilidades estilísticas: retratos individuales o grupos, imágenes eróticas o escenas irónicas, atemporales y contextuales. Sus inspiraciones son muy diversas: desde la publicidad hasta mundo del cine, de los iconos de la moda a el mundo del diseño. Otra más que clara influencia en sus composiciones fotográficas es el cine, sus imágenes están estrechamente relacionados con los sets de filmación, cada imagen es una escena en si misma y todas juntas bien podrían formar una película.
Marc Lagrange© - Dar El MalaikaMarc Lagrange© – Dar El Malaika
Marc Lagrange© - La Duchesse de BalmoralMarc Lagrange© – La Duchesse de Balmoral
Marc Lagrange© - Mixed Up1Marc Lagrange© – Mixed Up1
Marc Lagrange© - Four Woman At DinnerMarc Lagrange© – Four Woman At Dinner
Marc Lagrange nos deja una fantástica galería donde podemos dar un intenso repaso a sus obras, y una sección llamada “movies” que como su nombre indica son filmaciones de sus distintas series y diferentes backstages muy aconsejables de ver, al igual que toda su obra que os mantendrá entretenidos y fascinados un buen rato. También cuenta en con varios libros editados con sus fotografías.
Marc Lagrange© - Dinner At Danieli´sMarc Lagrange© – Dinner At Danieli´s
Marc Lagrange© - Lobster DinnerMarc Lagrange© – Lobster Dinner
Marc Lagrange© - Suzanna TsarinaMarc Lagrange© – Suzanna Tsarina
Marc Lagrange© - The PartyMarc Lagrange© – The Party

http://www.enkil.org/2011/09/23/marc-lagrange-erotismo-cinematografico/






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