Les Americains fue publicado por primera vez en 1958 por Robert Delpire en París, y posteriormente en 1959 en los Estados Unidos por Grove Press, en donde recibió críticas substanciales en un principio. Popular Photography, por ejemplo, clasificó sus imágenes de "considerablemente opacas, porosas, exposiciones turbias, horizontes distorsionados y en general descuidadas." Aunque las ventas en un comienzo fueron bajas, la introducción de Kerouac ayudó a elevarlas en gran parte por la popularidad que representaba el fenómeno Beat en ese entonces. Con el paso del tiempo y mediante la inspiración a artistas posteriores, The Americans se convirtió en un trabajo representativo dentro de la fotografía y la historia del arte estadounidense, siendo a su vez el trabajo con que Frank más se identifica. En 1961, Frank presentó su primera exposición individual titulada Robert Frank: Photographer, en el Art Institute of Chicago. También se presentó en el MOMA en Nueva York en el 1962.
Está disponible en castellano, editado por La Fábrica, bajo el nombre de "Los Americanos"
http://es.wikipedia.org/wiki/Robert_Frank

El libro del desasosiego (de Robert Frank)



Cuando Robert Frank se echó a la carretera en junio de 1955 era un fotógrafo. Durante un año hizo veintisiete o veintiocho mil fotografías. De este a oeste, de norte a sur, de sur a norte y de oeste a este de EEUU.


Un viaje peligroso a través de un país emponzoñado por la caza de brujas, 
donde un extraño sacando fotos resultaba sospechoso. Lo detuvieron más 
de una vez y el 7 de noviembre de 1955, en McGehee (Arkansas), lo 
enchironaron por espía comunista, de nada sirvió que les explicara 
que le habían concedido una beca Guggenheim para hacer fotos, 
para documentar una civilización que había nacido allí pero que se 
había extendido por el mundo; quién era el tal Guggenheim, 
querían saber los policías.



Incluso unos chicos, que lo vieron haciendo fotos delante del instituto de 
Port Gibson en Mississippi, lo trataron como a un rojo apestoso y le 
preguntaron para qué hacía fotos; sólo para ver, dijo Frank; debe ser
 un comunista, dedujeron los jovencitos, así que le recomendaron 
que fuera al otro lado de la ciudad, con los negros.



De aquella montaña de negativos, hizo mil copias de trabajo que clavó 
en las paredes de su loft neoyorquino para estudiarlas.



Y en el curso del tiempo fue cribando la muestra. Hasta quedarse con cien.



Pero al final decantó las ochenta y tres imágenes esenciales que componen The Americans, ese libro crucial que tuvo que publicarse primero en París en mayo de 1958 para que un año después se editara en el país que retrataba.



Walker Evans, su mentor, fue de los primeros en apreciar la poesía desapacible que desprendían. Para entonces, Robert Frank ya era un cineasta; hasta dejó de hacer fotos durante una década. De alguna forma, The Americans fue su primera película. Una obra que cambió la forma de mirar las fotografías (desde luego cambió la mía).



No vemos a los americanos, vemos a Frank viéndolos; no vemos América, vemos la mirada de Frank destilando aquel país, reaccionando ante lo que ve; vemos su mirada, o mejor, vemos a Frank en su aquel de mirar. 






El extranjero de Camus fue uno de sus libros de cabecera en aquellos años; también Faulkner, y pensó en él para que le escribiera una introduccción a The Americans.


Pero reconozcámoslo, quién mejor que Kerouac para hablar de quien había fotografiado su camino.


Para revelar la poética de la tristeza que Robert Frank había vertido con su Leica en aquellas imágenes que tanto disgustaban a tantos de sus contemporáneos. 



Quizá porque eran fotos para poetas, o para los fotógrafos por venir. Después de ver estas imágenes -escribió Kerouac en el prólogo de la edición americana- terminas por no saber si una "jukebox" es más triste que un ataúd.




Si en una fotografía todo es siempre pasado, si hacer fotos es fabricar memoria de miradas, su patria no puede ser otra que la melancolía 



Uno descubría entonces (debió ser a mediados de los ochenta cuando les puse los ojos encima) que también se podían hacer fotografías así, que así -borrosas,desencuadradas, sucias- también podían ser imágenes muy bellas. Eran, son muy bellas.






Esas fotografías se nos aparecen como cortes de una sucesión, como mojones de una road movie. 16.000 km por las carreteras de EEUU en un Ford de segunda mano, sí, pero sobre todo un viaje interior.


La fotografía es un viaje solitario. Una road movie por los adentros. De Robert Frank.


Ya no abdicó de su condición de cineasta, aunque volvió a hacer fotos. (Os dejo aquíuna película de Robert Frank para Summer Cannibals de Patti Smith rodada en 1996.)

Robert Frank y Jack Kerouac en 1958  
durante el rodaje de Pull My Daisy
un retrato de la beat generation

Había descubierto que no hay un momento decisivo; que cada instante, transfigurado por una mirada, puede serlo:



Estoy siempre mirando hacia fuera intentado mirar hacia adentro.


Alguien definió The Americans -con certero e irónico sentido- como el diario de Robert Frank.


También puede verse como su libro del desasosiego. Íntimo y profético.

http://www.laescueladelosdomingos.com/2012/08/el-libro-del-desasosiego-de-robert-frank.html


La Fábrica lanza “Valencia, 1952″ de Robert Frank

9 NOVIEMBRE, 2012 
«¿Qué descubrimientos hizo Robert en Valencia?
Aparte de la libertad, podría decirse que descubrió la confianza en sí mismo. 

Y descubrió que su intuición era buena.
Se dijo a sí mismo: ‘Muy bien, esto es lo que quiero hacer’. 

A partir de ese momento, supo exactamente en qué quería trabajar, encontró su camino».
Vicente Todolí
«Las fotografías de Valencia marcan la transición entre observación y participación, 
el paso hacia una relación de empatía con el modelo, como más tarde se ve en Los americanos».
Peter MacGill
Valencia1952 resume la estancia de cinco meses del mítico fotógrafo en un humilde barrio de pescadores de la ciudad. Más de 40 fotografías en las que se refleja la libertad y la humanidad que le ayudaría a concebir y llevar a cabo Los americanos
Las escenas nocturnas, el toreo y el mar son temas que Frank trabaja por primera vez en Valencia. Estas fotografías conviven con constantes de su trabajo como la infancia o el ritual. Un proyecto madurado durante años que ha sido editado directamente por el propio Robert Frank junto a Vicente Todolí
Robert Frank - Valencia, 1952
El prestigio de la obra de Robert Frank, universalmente aclamada, se apuntala en un trabajo referencial en el mundo de la fotografía contemporánea: Los americanos. Sin embargo, su mirada única y libre no se restringió únicamente a los Estados Unidos. La Fábrica edita el libro Valencia, 1952, que reúne las poco conocidas fotografías -muchas de ellas inéditas- que Frank tomó durante su estancia de cinco meses en la ciudad.
Robert Frank abandonó su Suiza natal en 1947 y, tras pasar por Nueva York, Perú y París, en marzo de 1952 viajaría a Valencia acompañado por su mujer, Mary Lockspeiser, y su hijo pequeño. Allí pasarían cinco meses, en los cuales Frank haría fotografías en cien o doscientos metros a la redonda del lugar donde se alojaba, cerca del mar, en un barrio habitado por pescadores y gitanos.
En las fotografías de Valencia, Frank reflexiona sobre temas por los que se ha interesado en otras ocasiones, como el ritual (aquí representado como desfile o procesión), los niños, y otros nuevos, como las escenas nocturnas y el mar. En una ciudad con una vida nocturna, Frank captura imágenes en las que se palpa el calor, la brisa marina, la emoción de estar despiertos de madrugada. Frank se desplazaba a pie, paseando por las calles cercanas a la casa donde vivía, fotografiando lo que le rodeaba, sin perseguir un reportaje fotográfico, conviviendo con la misma gente a la que estaba retratando, indagando en la vida diaria de sus vecinos más cercanos. Todas las fotos de Valencia son de este pequeño barrio, a excepción de algunas que tomó en el centro de la ciudad, donde acudía quizá para ver alguna procesión o participar en alguna festividad celebrada cerca de la catedral, a unos tres kilómetros de donde vivía. En cierto sentido, Robert vivía aislado, ya que la comunidad de pescadores no estaba conectada con la ciudad. Eran las afueras, pues entre la ciudad y ese barrio mediaba una franja de tierra sin construir. Esos pescadores eran hijos y nietos de pescadores.
Vicente Todolí, el editor del libro, cree que para Frank, Valencia no fue tanto un viaje como una estancia. En la ciudad levantina, se liberó de lo narrativo, del ensayo fotográfico y encontró tiempo para la meditación. «Allí Robert encontró la libertad que le ayudaría a concebir y llevar a cabo Los americanos».
El libro está compuesto por 42 fotografías en blanco y negro y contiene un alegórico texto de Robert Frank que condensa sus recuerdos de ese mágico verano de 1952. De manera informal, sincera y muy esclarecedora, se sucede una conversación entre la conservadora y jefa del departamento de fotografía de la National Gallery de Washington, Sarah Greenough; el presidente de la galería Pace/MacGill de Nueva York, Peter MacGill, y Vicente Todolí.
Robert Frank (Suiza, 1924) es una figura esencial de la fotografía contemporánea. Un clásico vivo, autor de libros fundamentales como Los americanos, que con su trabajo ha revolucionado los campos de la fotografía y el cine. Emigró a Estados Unidos en 1947 y comenzó a trabajar para la revista Harper’s Bazaar. Sus impecables imágenes, de una rara y bella factura, pronto le hicieron conocido dentro del mundo de la fotografía, lo que le permitió viajar por América del Sur y Europa y realizar sus trabajos más personales. En 1959 produjo su primer corto, Pull my Daisy, en colaboración con Jack Kerouac. Con el tiempo, la fotografía de Frank se ha movido desde los aspectos más públicos de la sociedad hacia un terreno más autobiográfico. Ha recibido los principales premios del mundo de la fotografía, como el Erich Solomon (1985), el Cornell Capa Award (1999) o el Premio PHotoEspaña 2007, entre otros muchos, y su obra forma parte de las colecciones de arte más destacadas del mundo.
http://www.babab.com/?p=4058



Entre la sociedad se han ido estipulando tendencias durante toda la historia, modas que caracterizan épocas, reflejan las modos de vida y pertenecen a culturas formando parte de un estilo de vida propio. Se puede distinguir entre una moda inyectada a la sociedad y aceptada por la mayoría, y minorías subculturales que desarrollan su propia forma de vida.

Entre la gran variedad de subculturas que a día de hoy se encuentran entre la sociedad se pueden resaltar ciertas características comunes como ideologías claras de su estilo de vida y su modo de vestir.

En esta moda interfieren diferentes factores como puedes ser, mayormente, la música que es la que define casi todas las tendencias como el rock en sus diferentes vertientes. Dentro de esta rama podemos destacar las tendencias punks, metalera / heavies y gothics como principales, que de las mismas han evolucionado diferentes estilos. 
[Imagen: Chaqueta%20Clasica%20de%20Cuero%20Mujer%20166556.jpg]
Punks.

Nace de un género musical de mediados de los 70 cuya característica es la protesta sobre la sociedad y lucha por libertad derivado de los conflictos pertenecientes a su época, es aquí cuando nace esta tendencia o modo de vida acusada a veces de contracultura. Una nueva imagen estética caracterizada por las famosas crestas en el pelo que reflejan la falta de jerarquía y la igualdad en la que las tribus mohicanas vivían. 
[Imagen: punk-fashion.jpg]
Vestimenta y estética.

En esta moda sus principios están muy presentes en el bajo coste de la ropa, casi todo es creada por uno mismo.

Como se decía, en el pelo reina el exceso de fijadores creando la típica cresta o [u]mohawk [/u ]como se le llama en inglés, alzada desde el centro de la cabeza y de gran tamaño como cualquier diversidad de la misma, ya sea doble, en puntas, etc. Los tintes de colores llamativos están presentes en este tipo de imagen. Hoy en día el concepto de cresta se ha extendido a muchos otros estilos siendo bastante habitual verla pero de forma más moderada a la clásica.

Estos usuarios de Youtube nos muestran como crear una imagen punk en pocos pasos y ver la diferencia entre peinados:

El usuario briskweb enseña el proceso para su nuevo corte de pelo con una cresta moderada:


[Imagen: punk.jpg]

Ver más;http://quecarallo.net/Thread-Ropa-y-moda-Punk

Los trapos sucios de la primera familia del punk

Vivienne Westwood confirma las sospechas: su matrimonio con Malcolm McLaren fue un calvario

El creador de los Sex Pistols murió hace dos años, pero la modista aún no había hablado mal de él

El hijo de ambos, el fundador de Agent Provocateur, peleó en vano por hacerse con su herencia


McLaren y Westwood, en los setenta. / CORDON PRESS

Vvienne Westwood siempre había tenido buenas palabras para su ex Malcolm McLaren. Hasta que hace unos días el Daily Mail publicó unas declaraciones de la modista describiendo al catalizador del punk como un ser cruel que rivalizaba hasta con su familia. “Malcolm siempre tuvo envidia de mi negocio y se deslomó para hacerme la vida imposible”, denunció.
El funeral de McLaren, hace dos años, fue atípico como su vida. Una chica disfrazada de hada bailó claqué junto al féretro, y Westwood, maestra de ceremonias, recordó el célebre rechazo a la autoridad del malogrado creador de los Sex Pistols. Cuando ella se disponía a abordar su recurrente tema de la responsabilidad medioambiental, Bernard Rhodes, mánager de The Clash, gritó al fondo de la iglesia: ¡Esto va sobre Malcolm, no sobre ti! Ahora eres parte del sistema”. La insolencia resumió la difícil relación entre la hoy dama del Imperio británico y el eterno iconoclasta.

Malcolm siempre tuvo envidia de mi negocio y se deslomó para hacerme la vida imposible”, denunció Westwood. "“No estaba interesado en las ideas, simplemente, en ser superior a los demás. Necesitaba el éxito”
Westwood y McLaren se conocieron en la primera mitad de los sesenta. Ella era una profesora de primaria casada y con un hijo de tres años,Ben Westwood. Él, un estudiante de Bellas Artes de 17 años criado con una abuela lunática que nunca le escolarizó. “Vivienne quería a su marido, pero se aburría”, recuerda el escritor y académico Fred Vermorel, que asistía con McLaren a la escuela de arte de Harrow y presentó a la pareja. “Ella procedía de un ambiente proletario y provinciano. No sabía lo que eran los espaguetis. De Malcolm le gustó que era judío, exótico, cosmopolita y culto. Se obsesionó con él. Por entonces, Malcolm era muy intenso, quería ser comoWarhol y no estaba interesado en las mujeres. Al mismo tiempo, su abuela le advertía de que Vivienne era una depredadora”. McLaren perdió su virginidad con Westwood, empezaron a dormir juntos en un coche y casi de inmediato ella se quedó embarazada. La abuela de McLaren les entregó dinero para interrumpir el embarazo.Westwood se lo gastó en un conjunto de cachemir.


La diseñadora con el único hijo que tuvo con McLaren, Joe Corre, fundador de Agent Provocateur, el mes pasado. /DAVE BENETT (GETTY)
Tuvieron un hijo, Joe Corre, y se lanzaron al negocio textil. En 1971 abrieron la tienda Let it Rock, vendiendo prendas de segunda mano estilo Teddy Boy. En 1975, el establecimiento mutó en Sex, una boutique subversiva, repleta de parafernalia sadomasoquista. McLaren reclutó entre sus habituales a los Sex Pistols.
Westwood hoy encabeza una firma de lujo global. Para quienes conocieron a la pareja, el negocio nunca hubiese sido posible sin McLaren. “Se tiende a borrar su influencia. En la retrospectiva que hizo el Victoria & Albert apenas se menciona a McLaren: él casi les denuncia”, opina Velmorel, autor del libro sobre Westwood Fashion perversity and the sixties laid bare. “Vivienne no nació para ser diseñadora. Tiene talento, pero siempre se ha nutrido de influencias masculinas. Primero, McLaren; después, el pintor Gary Ness, y actualmente, su marido, Andreas Kronthaler. Y digamos que el matrimonio con Kronthaler no es convencional”, ironiza.

McLaren perdió su virginidad con Westwood, que se quedó embarazada casi de inmediato. La abuela de él les dio dinero para interrumpir el embarazo. Ella se lo gastó en ropa
Según Westwood, McLaren siempre se “portó mal” con su hijo. Corre, que rechazó el apellido paterno, nunca ocultó la tensa relación entre ellos. En las oficinas de Agent Provocateur, la empresa de lencería que fundó y vendió, los empleados sabían que era mejor ni mentar la figura paterna. Durante el funeral, Corre se despachó: “[Mi padre] te animaba a saltar del precipicio, pero no estaba a tu lado cuando necesitabas ayuda”. Entre ellos se acumularon los desencuentros hasta que McLaren enfermó de cáncer y su hijo viajó hasta Suiza para acompañarle en la última etapa. Corre interpretó este acercamiento como una reconciliación in extremis. Sin embargo, quien John Lydon (cantante de los Sex Pistols) describió como “el hombre más malvado sobre la tierra” se guardaba un desaire de ultratumba. McLaren dejó todo lo que tenía (unos 200.000 euros y nada de royalties de los Sex Pistols) a Young Kim, su pareja durante una década. Corre apeló alegando que su padre tenía las facultades mentales disminuidas. Perdió el recurso. Allegados de McLaren no entienden cómo alguien que vendió su empresa por unos 70 millones de euros hostigue a la novia de su padre por dinero.
En sus declaraciones, Westwood asestó una última puñalada al considerado ideólogo del punk: “No estaba interesado en las ideas, simplemente, en ser superior a los demás. Necesitaba el éxito”. Pocos se atreven a defender públicamente a McLaren, pero en privado ponen en duda el retrato que pinta de él la diseñadora. Amigos del empresario creen que Westwood reescribe la historia, que se otorga demasiado protagonismo. Y que estropeó su funeral hablando de ecología.

http://elpais.com/elpais/2013/01/04/gente/1357327620_620179.html


Malcolm Robert Andrew Edwards (LondresInglaterra22 de enero de 1946 - 8 de abril de 2010), mejor conocido como Malcolm McLaren, fue un músico y empresariománager y productor británico que saltó a la fama como agente del famoso grupo de la primera ola del punk Sex Pistols.
McLaren asistió a varios colegios de arte británicos aunque no terminó los estudios ya que se dedicó a diseñar ropa y comercializar moda junto con su compañera la diseñadora Vivienne Westwood. En 1974 fue brevemente agente del grupo musical proto-punk New York Dolls aunque sin mucho éxito. En 1975, sin embargo, cumplió un rol importante en la formación de Sex Pistols, banda punk que tuvo una corta pero intensa carrera durante la cual grabaron clásicos como "Anarchy in the U.K." y "God Save the Queen". Luego manejó a otros artistas como Adam Ant y el grupo Bow Wow Wow.
Ya en los años 1980 McLaren grabó sus propios discos los cuales tuvieron buena acogida, especialmente en el Reino Unido. Su última grabación que apareció en las listas de éxitos fue "Buffalo Gals Stampede" en 1998.