728x90 AdSpace

alojamiento wordpress
  • Más Nuevos

    domingo, 18 de agosto de 2013

    Retrato de los años 80 según la mirada punk

    Entre la ropa negra y el maquillaje, Patricia Pietrafesa siempre llevaba algunas fotocopias en su bolso. Como una suerte de escafandra para transitar la noche de los años 80 donde se cruzaba con otros personajes escondidos que comenzaban a mostrar sus peinados nuevos, sus atuendos ambiguos, una suerte de expresionismo, de explosión de las formas en el propio cuerpo, porque había que decir algo desde el mismo momento en que se ponía un pie en la calle. La noche era una experiencia a recuperar después de los años de la dictadura. Entonces Patricia iba a los recitales y repartía su fanzine entre otros jóvenes atraídos por ese activismo solitario, por esa escritura casera de tinta oscura y hojas abrochadas.
    El punk rock fue el impulso que llevó a Patricia Pietrafesa a la escritura. La música rabiosa devenida en filosofía del individualismo que interviene sobre lo real, que brinda las herramientas para la autogestión. Leer Resistencia como un libro, no ya como la pequeña revista discontinua que la espectadora devenida en cantante, editó durante años para registrar ese territorio furtivo, ese detrás de la escena de los suplementos de rock, es un golpe brutal a todos los estereotipos del punk.
    Porque la adolescente que se convierte en cronista de ese mundo subterráneo, no se conforma con la maldita idea de la destrucción y el escupitajo ante una democracia vigilada , ella quiere eludir la cultura de la muerte, el impulso fatal hacia el cementerio. Patricia inyecta pensamiento, una actitud estratégica en el espíritu punk. “Encontré unos principios por medio del libro de Juan Carlos Keimer La muerte joven , donde él específicamente toma todos esos conceptos de lo que es hacer las cosas sin esperar que las haga otro, sin una autoridad o un soporte institucional, por fuera de las formas tradicionales y de pronto leía esas notas y me daba cuenta de que esa era la clave y eso me animó”, recuerda Pietrafesa “ Después está la idea del nihilismo dentro del punk, a la que también adhiero en un montón de cosas pero yo me sitúo en otro lugar. Creo en el desarrollo individual para luego trabajar con el otro. Si solamente estás manifestando tu bronca porque todo está mal y hay destrucción, no alcanza yo creo que es destrucción y construcción”.
    Mesa de disección del movimiento punk, muestrario descarnado de todas sus contradicciones, el libro de Patricia Pietrafesa (que es una enciclopedia del fanzine, un archivo de las escrituras que fue propiciando desde los 80 hasta el año 2001), permite una mirada sociológica del rock a partir de voces particulares, de un registro que no busca una totalización pero que regala una actitud ácida demasiado temprana. Esos años de la irrupción democrática aparecen como una suerte de catarsis colectiva donde había que liberarse de mucha represión y demasiado encierro. Pero no se trata aquí tanto del culto al destape y cierta celebración de libertades.
    El mundo de Pietrafesa es más sombrío porque los jóvenes punk caían presos todas las semanas y la descarga de emociones se convertía en una aventura autodestructiva y violenta.
    “El punk es la forma más patética de exhibicionismo, dice algún colaborador en las primeras páginas. A mí la violencia fue lo que me alejó. Ya a finales de los 80 la violencia que no aceptaba otra cosa distinta y que terminaba siendo un estereotipo a mí me parecía un dogmatismo. Digo, si eso es el punk rock entonces yo no tengo nada que ver con esto. Y se nota en el fanzine que ya abro un poco más al cine, a la literatura. Ahí empiezo a verlo con una mirada más crítica porque la violencia se manifestaba en lugares donde yo organizaba y no ponía seguridad porque se ponía en práctica la autogestión y eso no comprendía trabajar igual que los otros lugares y esos sitios sin seguridad y sin otras reglas explotaban mucho más y eso a mí terminó desgastándome física e ideológicamente”.
    Que los jóvenes no se ofrezcan al cuchillo de la ley, que el rock no sea la simiente del fascismo, los conceptos no aparecen de forma explícita pero resuenan mientras se avanza en la lectura del fanzine. ¿Quién sirve a la causa del kaos? publicado por Pietrafesa y Fidel Nadal en 1985. La política está en la voluntad militante de los primeros textos de Patricia, en ese tono cercano donde intenta pensar un poco más allá del ruido y las letras afiladas. Ella busca convencer a los otros chicos de algunas ideas que estallan como micro revoluciones.
    Ella entiende que el punk es hacer un pacto con la conversión, un estado de alerta permanente contra la masificación “A mí lo que me gusta del punk rock es que es un espacio donde se le da mucho respeto o tiene un valor muy grande la individualidad y es lo contrario al fanatismo. A mí me gusta involucrarme en lugares donde el individuo tenga reconocimiento por eso me gustan las cosas pequeñas y no las grandes y le huyo al fanatismo totalmente y la masificación. Puede ser que en el rock esté eso pero el punk rock trajo consigo esta crítica por su conexión con el anarquismo. No a los ídolos, no a montones de conceptos que el punk rock quebró cuando salieron los Sex Pistols que fue la cabeza visual de toda una cosa que se venía armando por abajo.” Resistencia. Registro impreso de la cultura punk rock subterranea. Buenos Aires. 1984 - 2001. de Patricia Pietrafesa.- Editorial Alcohol y fotocopias.

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

    • Blogger Comments
    • Facebook Comments

    0 comentarios:

    Publicar un comentario en la entrada

    Item Reviewed: Retrato de los años 80 según la mirada punk Rating: 5 Reviewed By: Santos García Zapata
    Ir Arriba