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    martes, 16 de julio de 2013

    Georges Simenon: un gran y prolífico escritor del siglo XX (Notas,biografía,Videos)


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    GEORGES SIMENON
    (1903-1989)
    Georges Joseph Christian Simenon nació el13 de febrero del año 1903 en Lieja (Bélgica). Era ell hijo mayor de la pareja formada por Henriette Brull y Desire Simenon, contable de una compañía de seguros. Su supersticiosa madre, que siempre intentó evitar que su hijo se dedicase a la escritura, le inscribió en el registro el día 12, evitando la fecha real de su nacimiento, acontecida un viernes 13. En 1906 nació su hermano Christian.
    Simenon tuvo que dejar sus estudios en 1919 para ponerse a trabajar y ayudar económicamente a su familia cuando su padre dejó su trabajo a causa de una enfermedad. Se ocupó como panadero y en una librería hasta convertirse en redactor de un periódico de Lieja, “Gazette De Lieja”, una publicación de ideología conservadora.
    En su adolescencia se unió a “La Caque”, un grupo de artistas bohemios con inquietudes culturales amantes del alcohol, el sexo y las drogas.
    En 1922, un año después de la muerte de su padre, Georges se trasladó a París, en donde mantuvo numerosos encuentros amorosos, entre ellos con muchas prostitutas, la famosa cantante Josephine Baker y su cocinera, llamada Boule.
    Su primera boda se produjo con Regine Renchon, “Tigy”, pintora de Lieja con la que se casó en el 24 de marzo de 1923. Por esa época Simenon, un impenitente viajero, llegó a trabajar como secretario personal del Marqués Raymond D’Estutt de Tracy y publicó numerosos libros de diferentes géneros, muchos de ellos con seudónimos, como el de Georges Sim o Jean du Perry.
    Su producción literaria fue muy prolífica, alcanzando la popularidad por sus novelas detectivescas protagonizadas por el inspector Jules Maigret, personaje que inició sus pesquisas policiales en “Pedro El Letón” (1929).
    Estas obras estaban significadas por la sagacidad psicológica de sus procederes en la indagación de los autores del hecho investigado y por un estilo literario directo y sin florituras.
    Con posterioridad aparecieron más de ochenta títulos con Maigret como personaje central, entre ellos “El Difunto Filántropo” (1930), “El Asesinato Del Canal” (1930), “El Carretero De La Providencia” (1931), “Un Crimen En Holanda” (1931), “La Noche En La Encrucijada” (1931), “El Loco De Bergerac” (1932), “El Asunto Saint-Fiacre” (1932), “El Testamento Donadieu” (1937) o “Cécile Ha Muerto” (1939).
    Tras la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, Simenon, que permaneció en Francia tras la ocupación de los nazis, fue acusado de colaboracionista con los alemanes. Su hermano Christian era simpatizante hitleriano, lo que propagó su posible apego a los rumores de colaboracionismo.
    Para no soportar estos comentarios Georges decidió marcharse del país galo, residiendo en Canadá y los Estados Unidos, afincándose en Tucson, Arizona, y posteriormente en Lakeville, Connecticut.
    En 1949, Simenon, que presumió de haberse acostado con miles de mujeres, la mayoría prostitutas, contrajo matrimonio con la canadiense Denyse Ouimet, con quien tuvo a su hija Marie-Jo.
    Algunos títulos de Maigret escritos por el autor belga tras el conflicto bélico fueron “Mi Amigo Maigret” (1949), “Maigret En La Escuela” (1954) o “Una Confidencia De Maigret” (1959).
    Al margen del inspector parisino, Georges Simenon mostró su maestría en la creación de historias de intriga y acrecimiento emocional, muchas veces en base al deseo amoroso. Algunos de sus mejores títulos son “Extraños En La Casa” (1940), “Carta a Mi Juez” (1947) “El Hombre Que Miraba Pasar Los Trenes” (1948), “Los Fantasmas Del Sombrerero” (1948), “En Caso De Desgracia” (1956), “El Tren” (1961), “La Habitación Azul” (1964), “Tres Habitaciones En Manhattan” (1965) o “La Mirada Inocente” (1965).
    En 1955 el escritor belga abandonó los Estados Unidos para retornar a Europa, residiendo en Cannes. En 1957 se estableció en Suiza. En el país helvético dio inicio a una relación con una muchacha de origen italiano, Teresa Sburelin, con quien permaneció hasta su muerte.
    Su querida hija Marie-Jo se suicidó en 1978 a los veinticinco años de edad, hecho que destrozó al escritor, de quien incluso se rumoreaban relaciones incestuosas con su descendiente.
    A comienzos de los años 70 abandonó la ficción para escribir preferentemente textos autobiográficos, entre ellos “Memorias Íntimas” (1981). El último título con Maigret de protagonista fue “Maigret y El Señor Charles” (1972).
    George Simenón murió en la ciudad suiza de Lausana el 4 de septiembre de 1989. Tenía 86 años.
     Imagen







    La gran familia del inspector Maigret

    Acantilado acomete la publicación de la monumental obra de Georges Simenon, formada por más de 500 novelas

    Su hijo recuerda a uno de los grandes escritores del siglo XX

     Barcelona 6 OCT 2012 - 

    Georges Simenon, en una foto familiar de 1955, junto a su mujer y a sus hijos John (izquierda) y Marie. / LEEMAGE

    En los tiempos que corren hay que volver al comisario Maigret, a ese policía que, más que encontrar al asesino, quería entender sus razones y hurgar en el fondo de su alma. Su creador —y álter ego—, Georges Simenon (Lieja, 1903 - Lausana, 1989) fue uno de los grandes escritores del siglo XX, aunque esta evidencia parece que hay que seguir reivindicándola frente al prejuicio que acarrea la supuesta —y errónea— adscripción a un género menor: el policiaco.
    Sus libros (más de 500 títulos) siguen reeditándose. Hace poco Tusquets comenzó la hercúlea tarea de publicar sus obras completas, aunque el empeño quedó finalmente en eso. Ahora, Acantilado vuelve a la carga y el próximo día 13 saca Pietr el letón, la obra de 1931 en la que aparece Maigret por primera vez, a la que seguirán El gato (1967), El perro canelo (1931) y La casa del canal (1933), con traducciones de José Ramón Monreal.
    John Simenon (Tucson, 1949), su segundo hijo, el primero de su segunda mujer, Denyse, gestiona el legado paterno y pasó por Barcelona para hablar de su padre, quien precisamente le trajo a la capital catalana en 1964, un viaje que nunca olvidará. No fueron a ver la Sagrada Familia, sino a pasear por la ciudad, entonces mucho más canalla que ahora. “Nos parábamos en todos los bares para tomar jamón. Él bebía una copa de tinto y yo una coca-cola, y fuimos a los toros. Pero de lo que más me acuerdo es de [EL CABARÉ] El Molino, con esos bancos como de colegio, lleno de humo, donde se bebía y era una fiesta increíble”.
    John, nacido en Estados Unidos cuando Simenon atravesaba un periodo difícil, perseguido en Francia por las dudas que generaba su actitud durante la ocupación nazi, se comporta como un profesional, pero cuando se lanza tras los recuerdos, se percibe con claridad el poderoso rastro de su padre visto desde abajo, como solo lo puede ver un niño. No tiene memoria del Simenon explosivo y vitalista de la década de 1930. “Era la segunda mitad de su vida. No era viejo, aunque para mí es la imagen que la gente se hace de Maigret, la de un hombre mucho mayor de lo que era, porque yo era un niño. Una imagen protectora y tranquilizadora, incluso si durante mi adolescencia vivimos conflictos que, en cierto modo, eran de los más violentos que un adolescente puede experimentar”.
    La familia, que ya había entrado en descomposición, había vuelto a Europa a mediados los cincuenta, y se instaló en Cannes. “No lo veíamos mucho en esta época, pero era una persona accesible”, recuerda John. Fue un periodo en el que Simenon todavía tenía una vida social agitada. Luego se trasladaron a Suiza, a la gran mansión de Epalinges, que se hizo construir encima de Lausana, frente al lago Lehman.
    Pese a su leyenda de vividor, Simenon era extremadamente profesional. “Era su propio agente, probablemente uno de los mejores agentes posibles. Se forjó a sí mismo, fue capaz realizar su propia promoción; algo que sabía hacer muy bien, y aunque hoy en día esto no sea nada raro, sí lo era en su tiempo, cuando un escritor tenía que actuar como si hubiera heredado el talento por derecho divino. Él voluntariamente deseaba tener una gran audiencia y reflexionaba sobre esta cuestión, porque no escribía para sí mismo en un rincón, sino para los lectores”.
    Para ello, apunta, Simenon se trazó un plan vital sobre el que desarrollar su carrera de novelista. “Lo primero que hizo fue aprender su oficio durante muchos años; era un virtuoso, y no se llega a ser virtuoso sin practicar, practicar y practicar. Es decir, había adquirido todas las herramientas que necesita un escritor y las tenía a su disposición. Sabía que esto es un trabajo, un oficio y había sudado sangre para aprenderlo; primero escribiendo esas novelas populares bajo pseudónimo, que consideraba como de entrenamiento; después llegó Maigret, una nueva etapa en la que ya se atrevía a abordar una obra más completa, aunque fuera de género. Si bien al principio siguió sus reglas, luego las rompió”.
    Tenía una meta: “convertirse en un verdadero novelista, lo que él llamaba un escritor de novelas duras, aquellas que no deben nada a nadie, que se deben solo a ellas mismas y a su naturaleza”.
    John recuerda muy bien cómo funcionaba el proceso creativo de su padre. “Cuando se ponía a escribir no necesitaba pensar, escribía de corrido. Se encerraba en su despacho y no dejaba entrar a nadie. Era una regla absoluta. No podíamos hacer ruido. No era un problema, porque por lo general los niños estábamos en la escuela y cuando volvíamos del colegio él ya había acabado, escribía en un horario escolar. La inspiración la buscaba antes de ponerse a escribir. Antes de empezar una novela paseaba, daba grandes paseos durante un periodo que podía durar entre una y tres semanas. Y era en este proceso cuando la novela empezaba a tomar forma. En realidad lo que tomaba forma eran los personajes, el decorado... y en este proceso sí que participé. Era apasionante. Hablaba con la gente, saludaba a todo el mundo, se paraba aquí y allá. Podía darme cuenta de que tenía la cabeza en otro sitio; se volvía más gruñón, más impaciente…”
    El mal humor de Simenon en este periodo de su vida era legendario, pero John tiene una explicación. “Podía ser irascible en cualquier momento, pero es que a partir de los años sesenta desarrolló un meningioma, un tipo de tumor benigno con el que, como que en aquella época no había escáneres, vivió casi 15 años. Llegó a tener el tamaño de una pelota de tenis. Luego comprendimos que sus migrañas, su irascibilidad y su mal humor eran consecuencia del tumor, porque cuando se operó se convirtió en otra persona. Ya tenía 83 años, pero la transformación fue extraordinaria, se convirtió en un tipo dinámico, divertido, se transformó en el personaje que describían todos los que le habían conocido antes de la guerra”.
    El tumor aparentemente no afectó a su trabajo, aunque es posible que tuviera bastante que ver con su decisión de dejar de escribir novelas en 1972, cuando tenía sólo 69 años y camino por delante. Luego llegaron los textos de reflexiones y recuerdos que dictó en un magnetófono y que constituyen los 21 volúmenes de Dictées, la Carta a mi madre y lasMemorias íntimas que en España publicó recientemente Ediciones B. Fue su punto final a la ficción.






    Carly sostiene que la intensa vida de Simenon explica su universalidad

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    Dos cosas fueron fundamentales en su vida: primero, "vivir, vivir mucho", y segundo, "escribir". De hecho, la literatura de George Simenon fue fruto de su intensa experiencia vital. Cifró en 10.000 el número de sus amantes, vivió en numerosos países de todo el mundo y comprobó que "el hombre es igual en todos sitios", "tiene los mismos miedos, el miedo de estar desnudo", añadió el escritor, guionista y experto en la obra del creador del inspector Maigret, Michael Carly, que ayer impartió una conferencia en la sede del Instituto Francés de Valencia, con motivo del centenario del nacimiento del escritor belga, que murió en 1989.
    Todo ello explica la universalidad de Simenon. Sus casi 400 novelas (unas 200 firmadas bajo seudónimo) han sido traducidas en todo el mundo, hasta en Japón, y los 9.000 personajes que pueblan sus libros recorrieron 2.000 lugares del planeta. No hay duda de que Simenon fue uno de los escritores más importantes del siglo XX, comentó Carly. Ya se ha superado la controversia académica sobre la calidad de su literatura, agregó el estudioso que prepara un libro en el que demuestra, con la "documentación original en la mano", que "no hay razones para pensar" que las acusaciones de colaboracionismo con el régimen nazi sean ciertas. Se sustentaron en una "confusión" con su hermano.
    Simenon en cifras
    Sus novelas hacen referencia a 1800 lugares en el mundo entero y dan vida a más de 9000 personajes; pero cuyos datos son grosso modo:103 episodios de Maigret (75 novelas y 28 novelas cortas);117 novelas conteniendo 25000 páginas;Obras completas publicadas bajo su patrónimo contenidas en 27 volúmenes;Más de 500 millones de libros vendidos;Traducciones en 55 lenguas;Publicado en 44 países;Más de 50 filmes basados en su obra, sólo en el cine francés;Millares de artículos en diferentes periódicos;Un millar de reportajes alrededor del mundo.



    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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