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    sábado, 4 de mayo de 2013

    PELÍCULAS DE LUIS BUÑUEL de Viridiana (1961) a Belle de jour (1966)

    Viridiana (1961)
    11 Abril 2009
    Madurez

    Buñuel en estado puro. El Buñuel que domina el oficio, dirige magistralmente a los actores y ha destilado un perfume cinematográfico peculiar. Ese que ya está sordo y que comienza a poder lo que quiere, dentro de un orden, y lo que quiere es lo que siempre quiso desde los tiempos de “Un perro andaluz”. Con Gustavo Alatriste ha encontrado el productor que comprende y apoya sus proyectos y, de este modo nace “Viridiana”, que por azares del destino convino rodar en España. Buñuel solicitó entonces hacerlo con la sociedad que Bardem, conocido republicano, dirigía.

    Rodar en España tenía ventajas e inconvenientes. El mayor, la polémica que ocasionaron quienes vieron que era una traición a la posición antifranquista del director de Calanda. En sus memorias escribe: “ una vez más, se me atacaba y se me insultaba, pero en esta ocasión los ataques procedían de los mismos entre los que me alineaba.” Cuando la película se estrenó el propio Franco solicitó verla. Su ministro la había prohibido, y él en esta ocasión no quiso desautorizar a su ministro. Por algo sería.

    Fernando Rey en su papel de Don Jaime y Silvia Pinal en Viridiana están magníficos, y es la primera vez que trabajan con Buñuel. Se percibe desde los primeros momentos que entre ellos hay sintonía cinematográfica, y a ese tándem se une Paco Rabal, que  había sido un brillante Nazarín algunos años antes. El resto de los actores están también soberbios, componiendo un mosaico de desarrapados y menesterosos entre los que destaca uno que lo era de verdad en la vida real, el leproso sin dientes, y que está sencillamente genial. Buñuel luchó porque cobrara como los demás compañeros profesionales.

    La historia es aparentemente sencilla, y de eso se jacta Buñuel. Pero esa aparente sencillez está hecha de mucha reflexión sobre el erotismo y la represión de la sexualidad, sobre el valor coercitivo de la religión católica y de la iglesia, sobre sus conclusiones sobre la condición humana. Hay, en ese sentido, un continumm en sus películas: por una parte denuncia la miseria y los factores que la provocan, pero, a la vez, no defiende a los miserables, a los que ve como víctimas pero también como continuadores y cómplices e incluso causantes de sus propias desdichas. Eso no es sencillo: es un pensamiento complejo sobre la sociedad, el mundo y la propia existencia. Franco no tenía un pelo de tonto.

    En “Viridiana” está lo mejor de “Los olvidados”, pero también de lo que significan “Nazarin”, “Así es la aurora” o incluso “El bruto”. Es una síntesis formal, pero también la cristalización de la cosmovisión de un hombre adulto y de un artista genial que ya era admirado internacionalmente. Esta película obtuvo la Palma de Oro del Festival de Cannes.

    Argumento:

    Un rico hacendado comparte sus últimos días con su sobrina Viridiana, que es  una bella novicia. Intenta seducirla en vano y decide suicidarse. A partir de entonces la muchacha se dedica a ayudar a los pobres introduciéndolos en su casa. Estos, por su parte, abusan ampliamente de su generosidad.

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    El ángel exterminador (1962)

    11 Abril 2009


    Segundo trabajo de Luis Buñuel con el productor mexicano Gustavo Alatriste. Ambos venían de colaborar en “Viridiana” (1961), que había recibido el Gran Premio del festival de Cannes y una gran notoriedad social.“El ángel exterminador” es ya la obra de un maestro, capaz de dominar, controlar y administrar recursos económicos, técnicos y humanos, y talento para contar historias propias con un lenguaje cinematográfico propio y reconocible. “Durante el rodaje de «Viridiana» me encontré con el escritor José Bergamín, quien me dijo que se proponía escribir una obra de teatro con el título de «El ángel exterminador». Yo le dije que era un título magnífico y que si iba por la calle y lo veía anunciado, entraría a ver el espectáculo. Como Bergamín jamás escribió la obra, le escribí pidiéndole los derechos del título. Me respondió que no necesitaba pedírselos, puesto que esas palabras aparecían en el Apocalipsis.”
    Buñuel construye un drama salpicado de momentos surrealistas, de sus propias obsesiones personales, y, de su personal sentido del humor. Es en realidad el drama de unos personajes que viven coralmente su desgracia, algo que será una constante en su obra cinematográfica y de lo que ya había dado alguna muestra de gran interés. Aunque la individualidad de los personajes destaca en algún momento, es su adscripción a un grupo, a una clase social, la que les hace reaccionar, habitualmente de manera insolidaria, ante los mismos estímulos y los mismos problemas.
    Hay denuncia social, hay momentos de extraordinaria dramatismo, y también de erotismo desbordado. Pero hay momentos de humor finísimo. En realidad la peripecia que viven los protagonistas podría verse desde las dos caras –desde la tragedia y desde la comedia-, y la presencia de los corderos y el oso, en clave del director, es una de las paradojas surrealistas más divertidas. Buñuel considera el humor como algo que tiene que ser muy divertido para quien lo practica, no tanto para quien lo consume, o, como en teste caso, para quien lo padece.
    El director de Calanda se reía mucho cuando alguien le preguntaba sobre el significado de sus películas más personales. Le encantaba que le hicieran esa pregunta para no contestarla jamás, o contestarla con vaguedades de esta guisa: “Yo primero pensé que el título tenía una relación subterránea con el argumento, aunque no sabía cuál. A posteriori lo he interpretado así: los hombres cada vez se entienden menos entre sí. Pero ¿por qué no se entienden? ¿Por qué no salen de esta situación? En la película es lo mismo: ¿Por qué no llegan juntos a una solución para salir de su encierro?”
    ¿Porqué entran los mismos personajes dos veces por la misma puerta? ¿Porqué repiten las mismas palabras? Eso decimos nosotros después de ver la película: ¿porqué?.




    Argumento:

    Un grupo de personas pertenecientes a la clase social adinerada se quedan encerradas en una mansión en donde habían sido invitadas a una fiesta. Por la misma razón que se quedaron encerradas logran salir unos días después.
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    Diario de una camarera (1964)

    11 Abril 2009
    Insuficiente

    Cuando Buñuel realiza esta película en 1964 era consciente de que diecinueve años antes Jean Renoir había hecho ya una primera versión de la novela que había publicado en 1900 el francés Octave Mirbeau y que llevaba por título “Le Journal d´une femme de Chambre”. Para distanciarse de la obra de Renoir sitúa la acción unos años después, y construye una especie de película que intenta ser una reflexión sobre la sociedad francesa, y, en particular, sobre la depravación moral, no solo de la burguesía sino de las clases sociales en general.

    Yo creo que como reflexión se queda corta, como a mitad de camino. Y que, por tanto, su interés es relativo. En realidad y en todo caso, el interés viene dado más por los personajes y la construcción que de ellos hacen los actores, en especial Jeanne Moreau y Michel Piccoli.

    Celestine, la protagonista, se acerca bastante al tipo de inmoralidad que practicaba, como forma de supervivencia, Susana en aquella memorable película de 1950, la cuarta de su etapa mexicana, pero en esta ocasión todo está peor dibujado. Buñuel se recrea en planos que tienen interés por ser él quien es, pero nada más. Estoy hablando por ejemplo de ese en el que la cámara enfoca porque sí a los pies de la Moreau para deleitarse en sus andares.

    Confieso que esta película me despistó: un final abrupto, una utilización de la cámara que, de pronto y sin venir demasiado a cuento, hace alardes vanguardistas inesperados pero que durante la inmensa mayor parte del tiempo se mantiene en los parámetros más clásicos, etc.

    Confieso que me hizo gracia ver a Jean Claude Carrière, su guionista de cámara durante su última etapa y el “escribano” de sus memorias haciendo el papel de cura. Pero solo eso no fue suficiente para mantener mi interés.

    Argumento:

    Una camarera llega a casa de unos burgueses en la campiña francesa. Allí ocurre de todo, y en especial el asesinato y la violación de una niña.

    Simón del desierto (1965)

    11 Abril 2009

    “Lorca me hizo descubrir la poesía, en especial la poesía española, que conocía admirablemente, y también otros libros. Por ejemplo, me hizo leer la “Leyenda áurea”, el primer libro en el que encontré algo acerca de Simeón el Estilita, que más adelante devino “Simón del desierto”. Son palabras de Luis Buñuel dictadas a Carrière para sus memorias. Es la mejor información sobre el origen de este proyecto, que debió llevar en la cabeza toda la vida y que se concretó en esta producción mexicana de 1965, la última de las realizadas en ese país, y la tercera colaboración con Gustavo Alatriste.Bastantes páginas después, y refiriéndose ya a la película, dice que le habló del proyecto a Gerad Philipe, pero que este le escuchó con una cierta displicencia y prefirió protagonizar “La fiebre sube al Pao” (1959). Por último, nos informa de que durante el rodaje, Alatriste tuvo unos problemas financieros que dieron al traste la idea de hacer una película de duración normal. Lo que más se resiente de tener que cortar es el final, que le parece abrupto, algo que ciertamente es así. Porque en ese final empezaba, sin duda, la segunda parte del proyecto.
    Sea como sea, “Simón del desierto” es una delicia, una película llena de humor y de ironía, una metáfora sobre ese tema recurrente que hemos encontrado en otras perlas anteriores: la inutilidad social del sufrimiento. Los actores hacen un trabajo óptimo, y el dúo Silvia Pinal/Claudio Brook funciona a la perfección.
    A estas alturas de su obra es más que evidente que cuando en una película sale un cura, un predicador, o un santo, aunque no haya ninguna mofa explícita, sus figuras quedan ridiculizadas “per se”. A Buñuel le gustaba disfrazarse de sacerdote en la Residencia de Estudiantes. Todo ello provenía del empacho que el joven Luis recibió en los jesuitas de Zaragoza, lugar donde estudió el bachillerato. En la sotana de aquellos seres Buñuel encuentra un paradigma de la impostura misma, y, de paso, un disfraz absolutamente risible, aunque a esas alturas no sorprendiera a nadie por la calle. “Simón del desierto” es un bromazo, en algunos momentos explícito, y quien la vea desde esta perspectiva se reirá de lo lindo, algo de lo que Buñuel se sentiría enormemente satisfecho.
    Como las mejores películas de humor, contiene un mensaje final llamémosle “serio”, que, por las causas aludidas, no desarrolla del todo. Cuando el personaje central se integra en la vida “normal” de una gran ciudad, de la mano de la persona que le ha hecho la vida imposible cuando habitaba en las alturas, descubre lo que es sufrir de verdad. Descubre un nuevo tipo de infierno: el de los demás, en palabras de Sartre. Ahí me ha parecido ver siempre un canto a la misantropía, actitud personal que poco a poco va ganando terreno en la vida del director de Calanda.
     Si quieres ver imágenes, pincha aquí:
    http://www.youtube.com/watch?v=m61hHdR7gy4

    Belle de jour (1966)

    11 Abril 2009

    Rodar con magníficos actores y en condiciones desahogadas no le quita a Buñuel capacidad creativa ni talento. Está aquí en su justo punto de gran artista que recoge lo mejor de sí mismo y que, sin embargo, no se repite ni busca fórmulas aseguradas de éxito. Formalmente la película es excelente: sutil manejo de la cámara y actuación muy convincente de todo el reparto. Se desprende en todo momento una sensación de gran armonía interpretativa.
    La historia que se nos cuenta, procedente de la novela de Joseph Kessel, era muy del agrado del maestro, que había frecuentado burdeles a lo largo de su vida juvenil. El conocía a la perfección lo que en esos lugares ocurre: los roles sociales se trastocan. Genet en “El balcón” desmenuza desde el teatro esa curiosa metamorfosis en donde clientes y profesionales viven vidas que en el fondo no son las suyas aceptándose por ambas partes ese trueque de personalidades. Además de una profesión, la prostitución es, para bien o para mal, una terapia social. En este caso no solo para el tipo que entra y desea que lo azoten, también lo es para Severine, la mujer que se prostituye de día y mejora su vida sexual de noche.
    Catherine Deneuve está magnífica. Hace una construcción de su personaje excelente y creíble, desde unos parámetros de realismo contenido. Le dan la réplica a la perfección Jean Sorel y Michel Piccoli. Nuevamente Buñuel cuenta con su fiel Georges Marchal, actor protagonista de “Así es la aurora”, y “La muerte en el jardín” y alguna otra película. París aparece filmada con la misma hermosa contención, y la escena de la muerte del personaje que interpreta Pierre Clementi es de una belleza desolada que me recordaba la similar de “Al final de la escapada”.
    Cóctel de realidad y de sueños. Trasvase de planos, influencia de unos y otros en el proceloso mar del deseo. Evolución lógica, y a mismo tiempo, asombrosa, de un cineasta que hizo de sus personales obsesiones todo un mundo cinematográfico que logró un alto nivel de excelencia y de reconocimiento. Esta película supone, en ese sentido, una cima de su carrera.

    Argumento:
    Una mujer siente la necesidad interior de prostituirse por el día y seguir manteniendo su vida burguesa y familiar por la noche. Su vida mejora en todos los terrenos, pero pronto las circunstancias se precipitan en una dirección que ella no podía controlar. Uno de sus clientes dispara contra su marido y lo condena a una silla de ruedas.

    La vía láctea (1969)

    11 Abril 2009







    Cuenta Buñuel que para preparar el rodaje de esta película se hizo previamente un estudio profundo acerca de la historia de las herejías, estudio que se había iniciado hacía años con la lectura de “Historia de los heterodoxos españoles”, de Menéndez y Pelayo. A lo largo de ese periodo, el maestro y su fiel guionista y ocasional actor, Jean Claude Carrière, no pararían de reírse a carcajadas. Porque “La edad de oro” es, por encima de todo, una película de humor.


    En realidad es la que quiso hacer siempre Buñuel. Por eso, él mismo se sorprende de que el productor aceptara pagarle una gamberrada y de que el público y la crítica la recibieran después de manera bastante entusiasta. En las anteriores, un cura atraviesa una escena, los personajes se encuentran en el interior de una iglesia, un sacerdote dice una misa, etc. En todas hay una pincelada de sátira sutil, casi en grado cero, de la iglesia católica y de sus ilustres representantes. No hace falta ponerle a un clérigo unas orejas de burro para que su aspecto de clérigo sea ya absurdo, anacrónico y ridículo. Por eso, en esta película los impostores son los protagonistas, empezando por los jefes y siguiendo por las divisiones inferiores.
    Y no solo los ortodoxos, también los herejes, tan impostores como los primeros pero con la valentía al menos de plantar cara a los que mantienen el negocio.
    Crítica, pues, de alto calado. En un restaurante todos hablan de Jesucristo. Camareros y clientes sostienen una refinada conversación sobre la naturaleza del hijo de dios. Si el hijo de dios se presenta de pronto y pide un pedazo de pan lo despedirían seguro porque sus ropas no son las correctas para estar en ese mismo restaurante. Buñuel conocía bien este tipo de hipocresías sociales: las había visto en el colegio en donde tuvo la desdicha de estudiar el bachillerato.
    Todo este material en manos de un director sin talento resultaría, en todo caso, una broma privada de mayor o menos nivel. En sus manos, se convierte en una feroz diatriba, no exenta de humor y de inteligencia cinematográfica.

    Si quieres ver imágenes, pincha aquí:
    http://www.youtube.com/watch?v=cdw9KFUYazM

    Tristana (1970)

    11 Abril 2009

    Yo creo que Catherine Deneuve y Fernando Rey componen una pareja de actores/personajes que está a un nivel similar de calidad a la de los grandes nombres del mejor cine de Hollywood. “Tristana” estuvo nominada al Oscar como mejor película extranjera. Lo ganó finalmente “Investigación de un ciudadano libre de toda sospecha”, dirigida por Elio Petri, que ahora es una reliquia olvidada. Buñuel ya lo había ganado todo, menos un Oscar. Dos años más tarde lo lograría también.El maestro seguía fiel a su costumbre de utilizar los textos en los que se inspiraba sin demasiados miramientos. Como en otras ocasiones, utiliza una novela de Benito Pérez Galdós, le cambia de época el argumento, agiganta y empequeñece a los personajes en función de sus intereses. Y hace bien. Mejor dicho: hace una genialidad. Porque su película es un retrato inteligente y ácido del comportamiento machista y obsoleto de algunos hidalgos españoles de toda la vida, y también, de la complejidad de las relaciones humanas, en general, y las de la pareja, en particular.
    Buñuel dirigía extraordinariamente a los actores. En esta película disfrutó de lo lindo. Qué magnífico trabajo el de Lola Gaos, y en definitiva, el de todos ellos, situados en una clave de contención realista.
    Con ellos, crea un clima de una densidad extraordinaria. La casa de Don Lope es un mundo de dulce represión en donde las buenas formas enmascaran comportamientos viciados. El burgués y la joven viven una guerra salvaje en donde todas las armas son posibles: la coacción, la mentira, la violencia, incluso el asesinato. Vivir, como en otras películas, es un “sálvese el que pueda”, esta vez no contextualizado en un país del tercer mundo sino en la católica y tradicionalista España. Stendhal hablaba de “la prostitución legal del matrimonio”, y algo de eso estaba pensando Buñuel. Si Galdós se hubiese levantado de la tumba seguramente se habría horrorizado.
    Imágenes para siempre: la cojera de Tristana. El altar donde ambos se casan. El balcón al que se asoma para enseñarle los pechos al chico sordomudo. La pierna ortopédica encima de la cama, entre la ropa interior. La prótesis convertida en instrumento erótico. El café donde los viejos hablan de sus cosas. Iconos de una forma peculiar, asombrosa, inimitable de hacer cine.
    Un lenguaje propio. Una manera específica de mirar el interior de las personas, a través de sus conflictos exteriores. La venganza del inconsciente.



    Argumento:
    Una joven mujer vive en casa de un familiar, bastante mayor que ella, y con el que termina teniendo una relación íntima que nunca le hizo feliz. Al contrario, su vida busca resquicios de libertad, incluso llega a marcharse de su casa. Al mismo tiempo, y de forma contradictoria, regresa con él cuando se siente gravemente enferma.

    El discreto encanto de la burguesía (1972)

    11 Abril 2009
    La meta está ya bien cerca

    Primer y único Oscar para Luis Buñuel. Yo creo que se reconocía de este modo toda una trayectoria. La de alguien que había sabido convertir en arte un mundo personal de obsesiones, de leves certezas y de grandes dudas acerca de la vida, del sentido mismo de la existencia, de las relaciones humanas en ese movedizo territorio de apariencias y reflejos entre el sueño y eso otro que llamamos realidad. Y todo ese caudal llevado al cine, que, a su vez, tiene sus propias reglas de juego.

    “El discreto encanto de la burguesía” tal vez no sea la mejor película de un hombre que tuvo que atravesar un desierto hasta llegar aquí, pero sí una película en donde el conjunto armoniza y afina como una orquesta que suena sencillamente bien. Que para llegar vivo tuvo que aprender un oficio, tragar con carros y carretas, amoldarse a las condiciones espirituales y materiales de un exilio interior y exterior, y sobrevivir. La trayectoria de un corredor de fondo, de un resistente. Como la de los personajes de la película, que no se sabe exactamente a dónde van, pero que van ahí, que llegan a un punto.

    La diferencia más notable es que éstos, a diferencia del iconoclasta aragonés, no pueden comer en paz, porque justamente la paz es el único don del que carecen. Tienen dinero, sus mujeres son hermosas, controlan las vidas de los demás, salen triunfantes de todos los problemas, pero no pueden comer. Como aquel funcionario que en “La fiebre sube al Pao” no podía beber, o como los burgueses apresados en “El ángel exterminador”, que no podían salir estúpidamente de aquel encierro absurdo. Los que tienen todo, siempre les falta lo que más quieren.

    Magníficos actores, la mayoría de ellos cómplices de las ideas descreídas del maestro. Fernando Rey luce el mismo palmito que en “Tristana”, pero convertido ahora en cónsul de una república bananera. Michel Piccoli fugazmente convertido en ministro salvador de burgueses en apuros, etc. Sin esta complicidad en el humor y las no creencias (sic) sería imposible empastar el trabajo de actores procedentes de escuelas y experiencias diferentes.

    Y Jean Claude Carriére, claro. A estas alturas, imprescindible. Cose como nadie las ideas de Buñuel. Las elabora y las escribe. Da forma al disparate, le pone contornos a la inmensidad de lo imaginado. Sin él Buñuel hubiera sido otro.

    Esta película supone un punto de llegada. Es la síntesis perfecta entre la realidad y el deseo, entre lo que se nos quería decir en aquel lejano y tonificante “perro andaluz” y la perfecta envoltura de algunos títulos mexicanos.

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    El fantasma de la libertad (1974)

    10 Abril 2009

    Dice Buñuel que esta película la recuerda como una de las que se siente más satisfecho. Añade que la considera dentro de una trilogía “sui generis”, en donde incluye también “El discreto encanto de la burguesía” (1972), y “Ese oscuro objeto del deseo” (1977), es decir, las tres últimas de su producción.Confieso que siempre me llevé regular con estas películas de mi admirado Buñuel, y que, aun reconociendo sus innegables valores, siento nostalgia de otras, tal vez de peor factura, pero hechas a partir del talento, optimizando los medios y los tiempos, en las que él se mueve de manera diligente entre la realidad y el deseo, o sea entre lo que a él le gustaría hacer y lo que realmente podía hacer. Me gustan mucho algunos de los personajes, complejos, profundos, torturados, de su etapa mexicana, me gusta mucho también ese surrealismo metido con calzador, casi furtivo, como para poner una nota distintiva.
    Por eso, “El fantasma de la libertad” me parece un poco la película que pudo hacer cuando pudo hacerla: con actores solventes y conocidos, con medios razonables y, sobre todo, con libertad absoluta para hacer lo que le da la gana. Y lo que hace, en mi opinión, es una exhibición de surrealismo de salón, consciente de que los cinéfilos pertenecientes a la clase social que él denigra en esas mismas películas, van a aplaudirle, admirados y felices de hacerlo, estableciendo una especie de complicidad intelectual pero epidérmica, como si la cosa no fuera con ellos. Porque Buñuel estaba ya oscarizado, y en su terreno era un dios incontestable del olimpo de los cineastas vivos con un mensaje propio y diferente. No le quito mérito a la película: la enmarco en un contexto histórico y, sobre todo, mental. Las industrias culturales están repletas de ejemplos parecidos en los que los escarnecidos compran encantados las obras de arte que les escarnecen.
    Dicho esto, confieso que me encantan las absurdas situaciones que presenta, que contienen un mensaje divertido, sarcástico y transgresor, hasta cierto punto. Antológica la situación de los padres de la niña buscándola sin haberla perdido. Los monjes jugando a las cartas, o el prefecto de la polícía siendo detenido por sus propios hombres. Ahí está el inconformista que ya se ha hecho un poco mayor, y que mantiene sus obsesiones intactas, y sus recuerdos infantiles en perfecto estado de conservación.
    Como la película está compuesta por escenas independientes, no es posible resaltar interpretaciones concretas. No hay literalmente protagonistas. Todos los actores están bien, muy bien.

    Ese oscuro objeto del deseo (1977)

    10 Abril 2009

    Carole Bouquet y Angela Molina
    Carole Bouquet y Angela Molina


    Confiesa Buñuel que la última escena de esta película le conmueve: una mujer zurce un desgarrón en un encaje ensangrentado. Y él mismo no sabe la razón. A mí también me conmueve, y tampoco sé la razón. Buñuel ha llegado hasta aquí en su filmografía y yo también he llegado hasta aquí haciendo una pequeña crítica de cada una de sus películas, con una admiración creciente por una obra que me parece, en su conjunto, absolutamente genial.

    En “Ese oscuro objeto del deseo” hay una síntesis de todo lo mejor de sus películas: está el sexo como poder absoluto de la vida, como arma para negociar, como esclavitud permanente mientras duran sus influjos. No recuerdo la frase exacta pero Buñuel vino a decir en sus memorias que cuando dejó de sentir la pulsión sexual se sintió más libre y reconfortado. Al personaje de Fernando Rey le ocurriría lo mismo. Lo suyo era un “sinvivir”, valga la expresión, detrás de una mujer, o de varias mujeres que, en el fondo, para él son la misma.

    El otro tema recurrente: la realidad y el sueño. Los vasos comunicantes que existen entre ambos. Tema que proviene de los comienzos, de su etapa surrealista. Planos diferentes, pero entrecruzados.

    Otro: la vulnerabilidad de los seres humanos, expuestos siempre a circunstancias que ellos mismos provocan, y que ellos mismos no controlan. Esos poderes toman diferentes formas: el egoísmo, la ambición depredadora, el llamado terrorismo.

    El último: la religión como gran invento, y la iglesia como gran negocio. El pensamiento religioso crea coartadas, proporciona una serenidad ficticia. Los curas y las monjas, los obispos, los monaguillos, el mismísimo Jesucristo, los santos, las vírgenes, todo un ejército de impostores, de charlatanes profesionales.

    De eso habla Buñuel en su obra. Con un lenguaje lleno de paradojas. Con una falta de respeto por las convenciones cinematográficas. Con una fidelidad extrema a sus propias preguntas. Con una alarmante ausencia de respuestas. Cine del desasosiego, cine del abismo, cine hecho en la oscuridad y que la ilumina fugazmente, con unos destellos poderosos, pero conscientemente limitados.

    Cine de humor, cine posible para explicar lo imposible.

    http://losojosdecain.scoom.com/category/bunuel/page/2/

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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