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    viernes, 3 de mayo de 2013

    Fragmentos de "El terrorismo, método de salud pública" / Maurice Blanchot


    Todo gobierno tiene sus satisfechos. Pero el gobierno de Blum, desde la primera hora, ha estado marcado por el número y el celo de los adversarios que lo han celebrado. Se contó con la aprobación de los oportunistas y el ímpetu de los tibios. Se tuvo el honor de los moderados y el entusiasmo de los pacifistas. Todo lo que hay de mediocre, de inconsistente, de servil en nuestro sociedad le ha hecho el cortejo. Tales son las grandes pasiones que levantan hoy en día este gobierno "revolucionario". Esta asociación, más o menos, secreta, de políticos sin coraje que temen lo peor y de capitalistas sin capacidad nacional que defienden sus ganancias, compone lo esencial del régimen. Vinculados en apariencia para no hacer nada, destinados a neutralizarse por concesiones recíprocas, ellos se apoyan en realidad los unos a los otros para hacer el mal que es de su competencia respectiva, ellos agregan su propia maleficencia al poder de dañar de sus pretendidos adversarios. De ahí la fuerza de este gobierno de nada que es el gobierno de Blum. De ahí el carácter detestable de eso que él llama con seriedad la experiencia de Blum. Este socialista, teórico sin doctrina, no tocará los sucios privilegios de las congregaciones económicas, pero sí acabará de arruinar la economía nacional por un fortalecimiento también desordenado e incoherente, del estatismo; sus asociados, los acaparadores de los grandes comités industriales, no le impedirán en lo que respecta a la política exterior, meterse al remolque de todas las Internacionales así como continuar las aventuras catastróficas, pero le evitarán, en política interior, de emprender la menor reforma social válida. Bella unión, santa alianza, que se conglomera de intereses soviéticos, judíos, capitalistas. Todo lo que sea antinacional, todo lo que sea antisocial será utilizado.
    [...] La oposición, obra de unos cuantos y de algunos grupos, que no necesitan ni de nombre ni de dinero, pero sí de ideas fuertes y justas y de grandes sentimientos, que creemos es algo hoy en día lo más necesario y fecundo. [...] Resulta bueno y bello que esta gente que cree tener todo el poder, que lo usan a su criterio de justicia y de sus leyes, estos que aparentan realmente ser los amos de la bella sangre francesa, experimentan repentinamente su debilidad y pasan a ser recordados por su miedo a la razón. Este terror que los muestra momentáneamente con la apariencia de ser ineficaces, es la única reacción saludable que podemos esperar de ellos. Con esto sería suficiente para sacar a la luz los beneficios del terrorismo.
    Esta palabra podría escandalizar a muchos. Y eso no tiene importancia, ya que precisamente no necesitamos el apoyo de muchos. Y este método, que no significa un método de propaganda sino un método de acción, que se hace valer por la imposibilidad de hacer otra cosa en un momento en que es necesario actuar, y que es justificado por el bien que aporta a esos muchos que lo condenan. Es evidente que si nosotros estamos dispuestos a someter todo, podemos criticar ociosamente este método. Pero lo cierto es que si reconocemos la necesidad de hacer algo en cierto momento, cualquier cosa, debemos estar preparados al mismo tiempo para usar todos los medios, y por primera vez el de la violencia. Nosotros no somos de los que juzgan preferible economizar al mínimo cualquier forma de revolución, o que hablan hipócritamente de una revolución espiritual y pasiva. Eso es una esperanza absurda y cobarde.
    Es necesario que ocurra una revolución, porque no se modifica un régimen que controla todo, que tiene sus raíces por todos lados, sino que se le suprime y se le derriba. Es necesario que esta revolución sea violenta, porque de un pueblo tan débil como el nuestro no se sacan las fuerzas y las pasiones propias para una renovación y toma de acciones decentes, sino sólo a través de choques sangrientos, por medio de una tormenta que los perturbe hasta despertarlos. Sabemos que esto no da ningún reposo, mas justamente es porque no debe haber reposo. Esto es por lo que el terrorismo se nos muestra actualmente como un método de salud pública.

    « Le terrorisme, mèthode de salut public » (Combat 1, no. 7 [1936])

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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