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    miércoles, 6 de febrero de 2013

    Frans Masereel: gran xilografo del siglo XX y destacado pacifista

     
    De "La Idea" (1 de 3)
    (BlankenbergeBélgica30 de julio de 1889 - Avignon3 de enerode 1972) fue un artista belga, uno de los más importantes creadores en el campo de la xilografía. Destacado pacifista, trató con frecuencia temas de interés social.


    La fascinación de Thomas Mann por la obra de Frans Masereel

    Por:EL PAÍS06/02/2013
    MasereelA
    VÍDEO DE Mi libro de horas (1919), de Frans Masereel.
    Se publica, por primera vez en España, una obra clave del artista belga Frans Masereel: Mi libro de horas, con prólogo de Thomas Mann. Te avanzamos alguno
    Por BORJA HERMOSO
    Precursor inconsciente del hoy tan celebrado género de la novela gráfica, Frans Masereel (Blankenberge, Bélgica, 1889 - Aviñón, Francia, 1972) fue uno de los grandes artistas europeos de los años 20 del siglo pasado. Aunque la Historia del Arte, escrita así, con mayúsculas, no le reservó el lugar de honor que merecía -sí, curiosamente, la del Cómic, una forma de expresión de cuya existencia futura no podía ni sospechar-.
    Igual da para quienes, en algún momento, han viajado por la alegría mundana y la tiniebla acechante que invariablemente pueblan sus viñetas en obras como Un suceso (1920), Recuerdos de mi país (1921) o la escalofriante La ciudad (1925). En todas ellas, pero especialmente en esta última, Masereel eleva la xilografía -una técnica de grabado en madera que se remonta a la Edad Media y en la que fueron maestros Durero o Lucas van Leyden- a categoría de arte mayor, como ya hicieran su contemporáneo Ernst Ludwig Kirchner y otros pintores expresionistas.
    Pero para cuando La ciudad salió de imprenta ya habían transcurrido seis años desde que Masereel había ejecutado la última viñeta de su primera obra maestra,Mi libro de horas, publicado en 1919 con prólogo de Thomas Mann, y que ahora ve la luz en España en una impecable edición de Nórdica Libros (que ya lanzó el año pasado otra edición similar de La ciudad). Masereel prefigura aquí su mundo, un mundo que bebe de las fuentes temáticas del expresionismo: la contradicción del hombre solo en la muchedumbre y el hombre pleno en la soledad, la tristeza irreparable ante el destino humano, hecho de sangre, dinero y poder, y las grandes o las pequeñas alegrías de la vida: solidaridad, amor, aprendizaje, alcohol, sexo, espectáculo... son 167 páginas, a viñeta por página, sin palabras, para qué cuando el arte habla con tal fuerza.
    Fue el propio Thomas Mann quien, preguntado en una entrevista de 1919 sobre cuál era la película que más le había gustado del naciente arte del cine, citó sin dudar un segundo Mi libro de horas, que no lo era (una película) pero que nada tendría que envidiar a posteriores obras maestras que, en los años inmediatos, iban a ir desfilando de la mano de los grandes cineastas alemanes: El gabinete del doctor Caligari (Robert Wiene, 1920), Nosferatu (Friedrich W. Murnau, 1922) oMetrópolis (Fritz Lang, 1927).
    Comunista, pacifista, contradictorio, incomprendido, genial, Frans Masereel logró ensimismar bajo su manto a una pléyade de estrellas de la cultura europea del primer siglo XX: Stefan Zweig, Hermann Hesse, George Grosz o el propio Mann. En su prólogo a Mi libro de horas, el autor de La montaña mágica escribe: "El arte de Masereel acusa y juzga a nuestra civilización, y cuando critica los defectos de la vida y de la sociedad lo hace por el sentimiento humano más natural y más libre, por el arte, en una palabra, y no por el fanatismo ideológico".     

    Así empieza Thomas Mann el prólogo de Mi libro de horas:
    "En primer lugar, traduzco lo mejor que puedo las dos citas de los textos literarios que Masereel antepone a suLivre d’Heures, su Libro de horas, como lemas. Podría ser que, según la formación cultural que se tenga, no todo aquel que coja este libro de imágenes en su mano —y ¡hace muy bien en cogerlo!— sea capaz de leerlas, aunque para ser llamado y estar capacitado a amar y disfrutar la obra de este gran artista, y especialmente la presente, no sea necesario ser un políglota, como un camarero de la Riviera o una jovencita de un internado del siglo XIX".
    El entusiasmo de Mann por Masereel estalla más adelante cuando dice: "¡Oscureced la habitación! Sentaos aquí, a la lámpara de lectura, con este libro, y dejad que proyecte su foco de luz sobre las imágenes mientras vais pasando hoja por hoja: no demasiado despacio; no pasa nada si no le encontráis el sentido a cada imagen inmediatamente, tampoco es importante en ese otro lugar; dejad que vayan pasando sus figuras en intenso blanco y negro, y oscilantes luces y sombras, desde la primera en la que un vagón de tren ladeado rugiendo entre humo lleva al héroe a la vida hasta el paseo por las estrellas de un esqueleto al final: ¿Dónde estáis?".
    Masereel1B
    Y, más delante, despliega su vena como escritor y pensador agradecido con la historia de Mi libro de horas: "¡Seguid la preciosa historia en once imágenes de cómo nuestro héroe acoge a la pequeña niña maltratada y es feliz con ella hasta que tiene que ver cómo su amada languidece y muere, y en el desenlace del último y más amargo dolor yace postrado en su lecho de muerte! ¡Sollozad con él tras el humilde féretro y dirigíos luego, porque así ha de ser, a una nueva vida, a un nuevo quehacer del corazón! ¡Imbuíos mientras hojeáis de todo el carácter enigmático de este sueño de la existencia del hombre aquí en la tierra, que es insignificante porque termina y se desvanece, y en cuya insignificancia, sin embargo, está presente lo eterno por todas partes haciéndolo realidad! ¡Mirad y disfrutad, y dejad que vuestra afición al espectáculo os sumerja a través de la confianza más fraternal!".

    Masereel2C

    Ilustración de Masereel.
    http://blogs.elpais.com/papeles-perdidos/2013/02/thomas-mann-el-c%C3%B3mic-y-frans-masereel.html

    La ciudad y su lado más mundano: Frans Masereel

    Publicado el 26 julio 2012 por Gritanlosdedos
    La ciudad y su lado más mundano: Frans Masereel
    Podría decirse que Frans Masereel (Bélgica, 1889 – Francia, 1972) es a la novela gráfica como lo son los esclavos afroamericanos para con el blues: un precursor. Masereel conoció la xilografía en un viaje a París a principios de siglo XX, una técnica que lo acompañaría durante el resto de su vida. A través de los grabados en madera, Masereel hizo públicas sus ideas pacifistas y de profunda crítica social en forma de ilustraciones, tiras cómicas, revistas y novelas gráficas sin palabras, entre las que destacan Mon Livre d’heures (1919) y La ville (1925). Es en esta última, traducida y publicada recientemente en el mercado español como La ciudad, en la que se muestra silenciosamente los rincones más sórdidos y elocuentes de una metrópoli de principios de siglo.
    La ciudad y su lado más mundano: Frans MasereelMasereel nos da una de cal y otra de arena en la construcción de La ciudad. Pero no es una ilustración donde una imagen se opone a la anterior, simplemente todo es el mismo fango que envuelve la sociedad y que, prácticamente, puede extrapolarse sin grandes cambios a cualquier época y lugar. De los felices años 20 en los que el lujo se divierte en los clubes, cafés, óperas y otros lugares de encuentro de la alta sociedad hasta los suburbios más inmundos y oscuros de las afueras obreras en los que apenas hay para comer. De afinidad hacia la Unión Soviética, Masereel se mostró muy crítico hacia las desigualdades sociales que imperaban en el mundo occidental, de hecho, junto al anarquista Claude Le Maguet fundó la revista pacifista Les Tablettes. Su estancia en Suiza hizo que conociera a intelectuales con ideas similares de la talla deStefan Zweig y Romain Rolland.
    La riqueza no lo es todo, el autor sabe que todo tiene un precio y que, por mucha ostentación que exista, la vanidad, el egoísmo y la obscenidad corrompen cualquier atisbo de poder. Hombres trajeados y ricachones que acuden a cabarets y ambientes lúgubres donde el sexo y el alcohol dejan en la calle la compostura y la conciencia; mientras sus mujeres, con abrigos de pieles y sombreros a juego, acuden a tiendas mirando de reojo a gente tirada en la calle. En el lado opuesto, familias empobrecidas sin nada que llevarse a la boca y mendigando en la calle. Muchos de ellos enfermos, discapacitados o, simplemente, muertos de hambre. Los que tienen casa no viven demasiado mejor, hacinados en pequeños y oscuros pisos en los que la humedad y la suciedad entra hasta los huesos malviven en busca de un trabajo precario en fábricas y construcciones.
    Una novela gráfica sin palabras marcada por una fuerte carga de violencia y de sexo. Las escenas de asesinatos, violaciones y personajes desnudos son una constante en este mar de desidia y marginación social. Se trata de una presentación en clichés de una sociedad caracterizada por la imagen y la apariencia que carece de concienciación y responsabilidad ética y social. Un mundo marcado por el lujo y la suntuosidad a toda costa en la que estorba quien no se encuentra en ella.
    Una perfecta “película” sin palabras ni sonido que nos invita a recorrer por una ciudad cualquiera gobernada por la masificación, el duro trabajo y la soledad.  No tiene palabras, ni las necesita. Masereel sienta las bases de un género que ha estado marginado durante largos años y que, a día de hoy, va teniendo su reconocimiento. Una perfecta unión que carece de hilo argumental ni historia en el fondo pero que, a pesar de ser una compilación de instantáneas, muestra una aleación sin fisuras y perfectamente compacta gracias a la crítica inherente en ella.
    La ciudad y su lado más mundano: Frans Masereel
    La ciudad y su lado más mundano: Frans Masereel
    La ciudad y su lado más mundano: Frans Masereel
    Puedes ver la colección completa, aunque en baja calidad, en este enlace (pincha sobre la imagen para ir pasando de una a otra).
    Juanjo Sánchez
    http://es.paperblog.com/la-ciudad-y-su-lado-mas-mundano-frans-masereel-1414084/


    EN LA CIUDAD DE FRANS MASEREEL


    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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