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    martes, 22 de enero de 2013

    Ryszard Kapuscinski;EL MAS GRANDE PERIODISTA DEL SIGLO XX (Notas)


    'El emperador', Ryszard Kapuscinski

    Antes de que Ryszard Kapuscinski muriera, la Academia Sueca estuvo valorando la posibilidad de darle el Premio Nobel de Literatura, dado que querían ampliar el concepto literatura para que abarcara otros géneros, como el periodístico.



    En 2003 el jurado de los Premios Príncipe de Asturias reconoció la trayectoria de este gran periodista y escritor polaco con el Premio de Comunicación y Humanidades. En el acta del jurado constó lo siguiente: "Ryszard Kapuscinski, escritor polaco de dilatada trayectoria, ha sido durante medio siglo un modelo de periodista independiente que ha dado cuenta veraz, hasta con el riesgo de su propia vida, de numerosos y trascendentales conflictos de nuestro tiempo en diversos continentes. No se ha limitado a describir externamente los hechos sino que ha indagado sus causas y analizado las repercusiones, sobre todo entre los más humildes, con los que se siente hondamente comprometido. Sus trabajos son valiosos reportajes, agudas reflexiones sobre la realidad circundante y, al mismo tiempo, ejemplos de ética personal y profesional, en un mundo en que la información libre y no manipulada se hace más necesaria que nunca".



    No cabe la menor duda de que Kapuscinski era un auténtico maestro del reportaje. Como bien apunta el acta del jurado de los Premios Príncipe de Asturias, este periodista no se limitaba a dar detalles externos sobre los conflictos o dictaduras del mundo, sino que ahondaba en el corazón de las situaciones que pretendía conocer y sobre las que quería escribir. Un ejemplo claro de ello es, sin ir más lejos, el libro El emperador, que relata los últimos años del Imperio de Haile Selassie de Etiopía. Al leer el libro nos damos cuenta del valor periodístico de este trabajo, dado que Kapuscinski se mete, literalmente, en el palacio del emperador.



    Es decir, no solamente ha tenido la oportunidad de compartir cena y desayuno con la corte imperial, sino que, una vez muerto Selassie, emprende un proceso exhaustivo de documentación que lo lleva a entrevistar a los etíopes que vivieron en primera persona el desarrollo del gobierno de Selassie; es decir, los que servían en palacio.



    Si nos fijamos en el modo en que está escrito El emperador, veremos que el reportaje está estructurado en declaraciones de los entrevistados y en breves conclusiones del autor que va completando el relato. Apenas se percibe la presencia del entrevistador a menos que los entrevistados hablen directamente al periodista –“señor Kapuscinski” o “señor Richard”-, cuando notamos la presencia del autor es precisamente cuando habla él en primera persona. Esas intervenciones aparecen en cursivas, como si él estuviera realmente al margen de lo que investiga. Hablando en plata: el periodista hace lo que debe hacer un profesional de la comunicación, hablar lo mínimo y dejar que sean los afectados/interesados los que hablen, los que muestren la realidad que se intenta reflejar.



    Muchos profesionales del periodismo han repetido hasta la saciedad que un buen reportaje no tiene porque estar lleno de intervenciones del autor, puede que dejando que la realidad hable por sí misma, sea suficiente para que los lectores nos hagamos una idea clara de lo que está ocurriendo u ocurrió en un momento dado en un lugar determinado. Es como si para hacer un reportaje de radio limitásemos las voces en off y dejáramos que se alternaran declaraciones de personas distintas.



    Volviendo al acta del jurado de los Premios Príncipe de Asturias, Kapuscinski es un “ejemplo de ética personal y profesional, en un mundo en que la información libre y no manipulada se hace más necesaria que nunca”. La clave está en la expresión “no manipulada”. Es decir, lo que decíamos anteriormente, intervenir lo mínimo para no tergiversar la esencia de lo que se quiere relatar. Es más, las intervenciones que hace el autor/periodista, deben ser humildes, sencillas y sinceras. Decía el propio Kapuscinski: "El comportamiento del reportero tiene que ser sencillo, sincero y humilde. La gente es muy susceptible ante la arrogancia. Nuestro interlocutor es primero un ser humano, no es nuestro tema, es alguien que tiene su propio mundo".



    Y añadía: "Al reportear, el primer contacto siempre es importante; 15 minutos de nuestro comportamiento definen qué vamos a hacer. El primer contacto tiene que ser de una relación muy intensa".



    Estas dos citas implican unos detalles importantes: no olvidar que nuestros interlocutores –como periodistas- son, ante todo, seres humanos; que al entrevistarlos, nos adentramos en su mundo; que tan importantes es el primer contacto con ese ser humano como el desarrollo de la entrevista.



    Por lo tanto, Kapuscinski lleva a cabo un trabajo periodístico en mayúsculas, ya que prescinde de lo externamente palpable, para adentrarse en el alma del conflicto sobre el que escribe el reportaje. En este caso, ya lo hemos dicho, el gobierno de Selassie. Sabe cómo tratar sus fuentes –otro tema amplio podríamos tratar sobre este tema de los fuentes, pero nos apartaríamos del camino- y como utilizar la información que obtiene. Pero lo que me interesa discutir ahora no es si el trabajo de Kapuscinski es buen periodismo o no, dado que mi voz es, solamente, una de tantas que reconocen su impecable mirada periodística.



    Retomando el hilo del principio, me gustaría reflexionar sobre si además de periodismo, El emperador –como cualquier otro título del autor- es también literatura.



    Los que defienden que la literatura es puramente ficción, evidentemente rechazarán que la obra periodística de Kapuscinski quede enmarcada dentro del término literatura. Pero los que valoran algo más que la simple ficción, sí darían una oportunidad a El emperador como obra literaria.



    Atendamos a lo que decía el propio autor sobre este tema: "Como representantes de esa nueva rama de la literatura (el periodismo) tenemos dos grandes enemigos:



    1. Los escritores de ficción que no quieren admitir a los reporteros en su casa.



    2. Los ‘periodistas puros’, la gente que mueve todo el mundo de los medios, pero que por varias razones no tienen esta gana de hacer algo que no sea pura noticia, pura información. Son los que tratan el periodismo simplemente como una manera de ganarse la vida o pasan con la edad a ser funcionarios o empresarios."



    Es decir, los que no calificarían la obra de Kapuscinski como literatura son los propios escritores de ficción y los periodistas que solamente creen en el periodismo como forma de ganarse. Resumiendo estas ideas, podríamos decir que los que no creen que la obra del autor polaco sea literatura son los devoradores de ficción –sean editores, escritores, lectores…- y los periodistas que no quieren que el periodismo sea algo más que simple periodismo (por muy redundante que parezca). Cuántas veces habremos escuchado eso de “esto no es periodismo, es pura literatura”.

    Personalmente, y tomando al toro por los cuernos, creo que la obra de Kapuscinski sí podríamos enmarcarla dentro del género literario. Pero teniendo en cuenta que el concepto literatura abarca mucho más que la simple ficción. De hecho, considero que la ficción es el terreno más sencillo de la literatura, porque inventar e imaginar es sencillo, lo realmente difícil es rastrear una realidad y mostrarla a los lectores. Claro está, el trabajo de Kapuscinski no se limita a reunir documentos y entrevistas, encuadernarlos y mandarlos a la editorial, sino que detrás hay un trabajo metódico para que el lector lea con atención y de una forma amena una historia sobre personas y lugares reales. El lector asiste a un relato –en este caso un reportaje- que ha sido pensado para ser leído como una historia amena: las declaraciones sustituyen a los diálogos, la voz del periodista es la del narrador y las personas reales –en este caso, el servicio, el monarca…- son los personajes de cualquier novela. El trabajo de Kapuscinski, por lo tanto, tiene todos los requisitos para ser calificado también como literatura. Al igual que podríamos decirlo de A sangre fría, de Truman Capote y que extrañamente hay menos discusión sobre si es también literatura o solo periodismo. Quizá el autor polaco necesite la perspectiva del tiempo para que algunos califiquen su obra como literaria (además de periodística).

    Pero no nos equivoquemos, no todos los reportajes son literatura, sino los que cumplen los requisitos que hemos descrito anteriormente y, sobre todo, los que están escritos con sobriedad y la maestría que demuestra en El emperador, Ryszard Kapuscinski. Dejemos una vez más que hable el propio autor: "Claro, no todo el periodismo es literatura. El primer criterio es la calidad del texto". Calidad a Kapuscinski no le falta. Está claro, está dicho. Debió ganar el Nobel de literatura.
    http://paginasdebabel.blogspot.com/search/label/Ryszard%20Kapuscinski
    SUFRIMIENTO Y CULPA

    Sólo quienes se cubren con telas toscas
    saben acoger
    el sufrimiento del otro
    compartir su dolor.
    los vestidos con la resistente coraza del ego
    al intuir que sonará un lamento
    antes ensordecemos
    al intuir que veremos la herida y la sangre
    antes quedamos ciegos.
    nos decimos:
    el sendero del Gólgota es estrecho
    no caben dos personas
    todos tienen que ir solos.
    dicen:
    evita al que sufre
    aunque no quiera
    clavará en ti una espina:
    el sentimiento de culpa.

    Ryszard Kapuscinski

     
    Estudió en la Universidad de Varsovia historia, aunque finalmente se dedicó al periodismo. Colaboró en TimeThe New York TimesLa Jornada y Frankfurter Allgemeine Zeitung. Compaginó desde 1962 sus colaboraciones periodísticas con la actividad literaria y ejerció como profesor en varias universidades.
    Fue maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, creada y presidida por Gabriel García Márquez. Fue corresponsal en el extranjero hasta1981. Falleció a causa de un paro cardiaco después de una reciente operación a causa de un cáncer.

    Frases De Ryszard Kapuscinski

    Ryszard Kapuscinski » 

    Ahora se suele criticar a la televisión por transmitir tanta violencia, cuando más cruel ha sido la Biblia: en sus páginas se come a niños, se llama a matar a los enemigos, se queman casas, se sacan los ojos a los hombres. Los dueños de la televisión moderna no han inventado nada nuevo.
    (...) en el buen periodismo, además de la descripción de un acontecimiento, tenéis también la explicación de por qué ha sucedido; en el mal periodismo, en cambio, encontramos sólo la descripción, sin ninguna conexión o referencia al contexto histórico.
    Hay un cierto egoísmo en lo que escribo, siempre quejándome del calor, el hambre o el dolor que siento, pero es terriblemente importante tener autentificado lo que escribo porque ha sido vivido.
    La mía no es una vocación, es una misión.
    Le escribo a la gente de cualquier parte suficientemente joven para tener curiosidad acerca del mundo.
    Me gustaría transmitir lo que fue África. Nunca experimenté nada así. África tiene su propia personalidad. A veces es una personalidad triste, a veces impenetrable, pero siempre irrepetible. África era dinámica, era agresiva, estaba al acecho.
    Fue en África que realmente me hice periodista, porque tenía responsabilidades muy diferentes de las de un periodista tradicional.
    Un hombre no empuña un hacha para proteger su cartera, sino en defensa de su dignidad.
    Los cínicos no sirven para este oficio.
    Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias.
    Cuando me pidieron ir a la guerra de Irak yo dije que no: no me interesaba este tipo de cobertura que depende sólo de los boletines del estado mayor. Así no hay periodismo posible, ya que no hay forma de saber sobre el terreno en qué medida esa información refleja o no la realidad.
    Para ser periodista hay que ser buena persona ante todo.
    Hoy no voy a hablaros de ningún destino en particular. Hoy voy a hablaros sobre África, pero no sobre un viaje concreto, sino que vamos a descubrir África a través de las páginas de Ebano, la obra cumbre del periodista y escritor Ryszard Kapuscinski.
    Kapuscinski nació en Polonia (en la ciudad de Pinsk, hoy Bielorusia) en 1932, y falleció hace 4 años en Varsovia. Fue corresponsal en el extranjero de los medios más importantes de la época desde 1958 hasta 1981, y cubrió 17 golpes de estado en 12 países de África, Asia y América Latina, recibiendo varios galardones a lo largo de su vida, como el Príncipe de Asturias o Doctor Honoris Causa en varias universidades, y entre ellas la de Barcelona. Pero el mayor galardón fue sin duda uno que no pudo enmarcar en una pared o depositarlo en una vitrina, y es el que le otorgaron sus colegas de profesión al reconocerlo como el mejor reportero del siglo XX.
    Ebano, de Kapuscinski
    Ryszard decía que para ser un buen reportero había que tener curiosidad por el mundo y pasarlo todo por la criba de la reflexión. Buscó transmitir una imagen auténtica de la realidad, huyendo de estereotipos, escuchando a los desfavorecidos, comprometiéndose con ellos y narrando sus historias. Y fiel reflejo de sus ideas, naceEbano, un conjunto de pequeñas historias africanas que nos arroja una lúcida mirada a la compleja realidad del continente africano, con sus guerras, miserias e injusticias que atraviesan su historia y lastran su presente.
    Desde los primeros conatos de independencia del yugo colonial, el autor se sumerge en la realidad del país, compartiendo alojamiento con los más pobres, y narrándonos en primera persona desde algunos momentos históricos del continente africano a sencillas historias del día a día, haciendo de este libro una obra de cabecera imprescindible para todos aquellos que se consideran amantes del continente negro, o que simplemente quieran entender el por qué de África y la realidad Africana. 
    Pero sobre todo, este libro nos hace entender la idiosincrasia africana. Desde los primeros sentimientos que nos afloran nada más poner un pie en África (el calor, los olores, ..) a poco a poco ir entendiendo las peculiaridades de la cultura africana, desde lo sencillo que nos puede parecer un saludo, en África se convierte en todo un ritual (si se trata de si es un conocido se debe de  preguntar por toda la familia, y si es un desconocido, tratar de buscar un vínculo común), a la importancia de la tribu, el clan y los antepasados, influenciados en todo momento por sus continuas supersticiones y creencias transmitidas por el boca a boca.
    El libro alterna relatos de la vida cotidiana con otros que nos hacen entender las razones del subdesarrollo del continente, en gran parte auspiciado por el interés colonial y esa subdivisión continental que se realizó tras la Conferencia de Berlín donde las potencias europeas aunaron 10.000 reinos independientes en 50 estados, y donde enemigos acérrimos estaban condenados a entenderse y a vivir bajo las mismas fronteras y sometidos a una potencia extranjera.
    Pero claro, una vez que los invasores se fueron… Surgieron nuevos problemas. Los funcionarios de las administraciones europeas dejan sus puestos y estos los ocupan africanos que, de la noche a la mañana, se encuentran con los mismos privilegios y estatus social que sus opresores. El que sube al poder arrastran a su familia, ya que la tradición del clan implica compartir todo con “tu primo” (el individualismo es sinónimo de maldición), por lo que las guerras internas cobran cada vez más fuerza para hacerse con ese ansiado poder, y más si el que gobierna es el enemigo eterno de tu clan, (podréis entender a la perfección el terrible conflicto de los hutus y los tutsis) proliferando las luchas interestatales (¿te das cuenta que en África nunca ha habido guerras entre estados?) y encumbrando al poder a los warlords o señores de la guerra, que tanto daño han hecho a África, oprimiendo a los que menos tienen y manejando la ayuda humanitaria en su propio beneficio.
    La historia de África es compleja, y gracias a Kapuscinski podemos entender la realidad del continente, como por ejemplo la causa de esas migraciones masivas, donde losbayaye (gente que emigra del campo a la ciudad y no tienen nada que hacer) superpoblaron en los 70 y 80 las metrópolis africanas huyendo de la sequía y de los warlords con la intención de conseguir algo de la ayuda humanitaria, que solo se distribuía en las grandes ciudades. En pocos años estas ciudades se encuentran repletas de gente sin ningún tipo de esperanza ni sobre todo de futuro, producto de la cual, y cito literalmente a Kapuscinski, su imaginación no sobrepasa las 24 horas. No se hacen planes ni se acarician sueños.
    El autor
    En África todo fluye, todo peregrina, nadie echa raíces, (es por ello que no existen ciudades antiguas). En cuanto alguien destaca, cuando un intelectual quiere luchar por los suyos, es obligado a emigrar de África (los académicos no buscan refugio en otro país africano sino en otro continente) ante la falta de ayudas y una clase dirigente que solo permite publicaciones en su línea ideológica ¿Cómo puede África desarrollarse sin una clase media culta? Es éste, siempre según el autor, uno de los principales problemas de África. La colonización esquilmó los recursos y no se preocupó de crear unas infraestructuras adecuadas, pero lo peor de todo es que creó al africano un complejo de inferioridad del que todavía no ha conseguido sobreponerse. El africano no permite la crítica. El europeo se autocrítica y es consciente de sus limitaciones, pero por el contrario, el africano ve la crítica como una ofensa a su persona, y eso impide el progreso.
    Me podría alargar hasta el infinito (se nota que me encanta el libro, ¿no?), pero creo que lo mejor es que vosotros mismos os adentréis en la mente del africano, en su manera de concebir la vida y la muerte, o que significado tiene desde el inquebrantable paso del tiempo al significado de un simple puchero. Si ya habéis viajado por África os resolverá planteamientos como por ejemplo el por qué toda la vida se desarrolla en la calle, en esa única calle que cruza la aldea. Pero si nunca os habéis adentrado en ese territorio maravilloso que es África, esta obra maestra a buen seguro que os abrirá el apetito y os producirá ese flechazo, esa voz… la llamada de África.

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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