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    sábado, 5 de enero de 2013

    Robert Frank importante figura estadounidense de la fotografía y el cine


    Les Americains fue publicado por primera vez en 1958 por Robert Delpire en París, y posteriormente en 1959 en los Estados Unidos por Grove Press, en donde recibió críticas substanciales en un principio. Popular Photography, por ejemplo, clasificó sus imágenes de "considerablemente opacas, porosas, exposiciones turbias, horizontes distorsionados y en general descuidadas." Aunque las ventas en un comienzo fueron bajas, la introducción de Kerouac ayudó a elevarlas en gran parte por la popularidad que representaba el fenómeno Beat en ese entonces. Con el paso del tiempo y mediante la inspiración a artistas posteriores, The Americans se convirtió en un trabajo representativo dentro de la fotografía y la historia del arte estadounidense, siendo a su vez el trabajo con que Frank más se identifica. En 1961, Frank presentó su primera exposición individual titulada Robert Frank: Photographer, en el Art Institute of Chicago. También se presentó en el MOMA en Nueva York en el 1962.
    Está disponible en castellano, editado por La Fábrica, bajo el nombre de "Los Americanos"
    http://es.wikipedia.org/wiki/Robert_Frank

    El libro del desasosiego (de Robert Frank)



    Cuando Robert Frank se echó a la carretera en junio de 1955 era un fotógrafo. Durante un año hizo veintisiete o veintiocho mil fotografías. De este a oeste, de norte a sur, de sur a norte y de oeste a este de EEUU.


    Un viaje peligroso a través de un país emponzoñado por la caza de brujas, 
    donde un extraño sacando fotos resultaba sospechoso. Lo detuvieron más 
    de una vez y el 7 de noviembre de 1955, en McGehee (Arkansas), lo 
    enchironaron por espía comunista, de nada sirvió que les explicara 
    que le habían concedido una beca Guggenheim para hacer fotos, 
    para documentar una civilización que había nacido allí pero que se 
    había extendido por el mundo; quién era el tal Guggenheim, 
    querían saber los policías.



    Incluso unos chicos, que lo vieron haciendo fotos delante del instituto de 
    Port Gibson en Mississippi, lo trataron como a un rojo apestoso y le 
    preguntaron para qué hacía fotos; sólo para ver, dijo Frank; debe ser
     un comunista, dedujeron los jovencitos, así que le recomendaron 
    que fuera al otro lado de la ciudad, con los negros.



    De aquella montaña de negativos, hizo mil copias de trabajo que clavó 
    en las paredes de su loft neoyorquino para estudiarlas.



    Y en el curso del tiempo fue cribando la muestra. Hasta quedarse con cien.



    Pero al final decantó las ochenta y tres imágenes esenciales que componen The Americans, ese libro crucial que tuvo que publicarse primero en París en mayo de 1958 para que un año después se editara en el país que retrataba.



    Walker Evans, su mentor, fue de los primeros en apreciar la poesía desapacible que desprendían. Para entonces, Robert Frank ya era un cineasta; hasta dejó de hacer fotos durante una década. De alguna forma, The Americans fue su primera película. Una obra que cambió la forma de mirar las fotografías (desde luego cambió la mía).



    No vemos a los americanos, vemos a Frank viéndolos; no vemos América, vemos la mirada de Frank destilando aquel país, reaccionando ante lo que ve; vemos su mirada, o mejor, vemos a Frank en su aquel de mirar. 






    El extranjero de Camus fue uno de sus libros de cabecera en aquellos años; también Faulkner, y pensó en él para que le escribiera una introduccción a The Americans.


    Pero reconozcámoslo, quién mejor que Kerouac para hablar de quien había fotografiado su camino.


    Para revelar la poética de la tristeza que Robert Frank había vertido con su Leica en aquellas imágenes que tanto disgustaban a tantos de sus contemporáneos. 



    Quizá porque eran fotos para poetas, o para los fotógrafos por venir. Después de ver estas imágenes -escribió Kerouac en el prólogo de la edición americana- terminas por no saber si una "jukebox" es más triste que un ataúd.




    Si en una fotografía todo es siempre pasado, si hacer fotos es fabricar memoria de miradas, su patria no puede ser otra que la melancolía 



    Uno descubría entonces (debió ser a mediados de los ochenta cuando les puse los ojos encima) que también se podían hacer fotografías así, que así -borrosas,desencuadradas, sucias- también podían ser imágenes muy bellas. Eran, son muy bellas.






    Esas fotografías se nos aparecen como cortes de una sucesión, como mojones de una road movie. 16.000 km por las carreteras de EEUU en un Ford de segunda mano, sí, pero sobre todo un viaje interior.


    La fotografía es un viaje solitario. Una road movie por los adentros. De Robert Frank.


    Ya no abdicó de su condición de cineasta, aunque volvió a hacer fotos. (Os dejo aquíuna película de Robert Frank para Summer Cannibals de Patti Smith rodada en 1996.)

    Robert Frank y Jack Kerouac en 1958  
    durante el rodaje de Pull My Daisy
    un retrato de la beat generation

    Había descubierto que no hay un momento decisivo; que cada instante, transfigurado por una mirada, puede serlo:



    Estoy siempre mirando hacia fuera intentado mirar hacia adentro.


    Alguien definió The Americans -con certero e irónico sentido- como el diario de Robert Frank.


    También puede verse como su libro del desasosiego. Íntimo y profético.

    http://www.laescueladelosdomingos.com/2012/08/el-libro-del-desasosiego-de-robert-frank.html


    La Fábrica lanza “Valencia, 1952″ de Robert Frank

    9 NOVIEMBRE, 2012 
    «¿Qué descubrimientos hizo Robert en Valencia?
    Aparte de la libertad, podría decirse que descubrió la confianza en sí mismo. 

    Y descubrió que su intuición era buena.
    Se dijo a sí mismo: ‘Muy bien, esto es lo que quiero hacer’. 

    A partir de ese momento, supo exactamente en qué quería trabajar, encontró su camino».
    Vicente Todolí
    «Las fotografías de Valencia marcan la transición entre observación y participación, 
    el paso hacia una relación de empatía con el modelo, como más tarde se ve en Los americanos».
    Peter MacGill
    Valencia1952 resume la estancia de cinco meses del mítico fotógrafo en un humilde barrio de pescadores de la ciudad. Más de 40 fotografías en las que se refleja la libertad y la humanidad que le ayudaría a concebir y llevar a cabo Los americanos
    Las escenas nocturnas, el toreo y el mar son temas que Frank trabaja por primera vez en Valencia. Estas fotografías conviven con constantes de su trabajo como la infancia o el ritual. Un proyecto madurado durante años que ha sido editado directamente por el propio Robert Frank junto a Vicente Todolí
    Robert Frank - Valencia, 1952
    El prestigio de la obra de Robert Frank, universalmente aclamada, se apuntala en un trabajo referencial en el mundo de la fotografía contemporánea: Los americanos. Sin embargo, su mirada única y libre no se restringió únicamente a los Estados Unidos. La Fábrica edita el libro Valencia, 1952, que reúne las poco conocidas fotografías -muchas de ellas inéditas- que Frank tomó durante su estancia de cinco meses en la ciudad.
    Robert Frank abandonó su Suiza natal en 1947 y, tras pasar por Nueva York, Perú y París, en marzo de 1952 viajaría a Valencia acompañado por su mujer, Mary Lockspeiser, y su hijo pequeño. Allí pasarían cinco meses, en los cuales Frank haría fotografías en cien o doscientos metros a la redonda del lugar donde se alojaba, cerca del mar, en un barrio habitado por pescadores y gitanos.
    En las fotografías de Valencia, Frank reflexiona sobre temas por los que se ha interesado en otras ocasiones, como el ritual (aquí representado como desfile o procesión), los niños, y otros nuevos, como las escenas nocturnas y el mar. En una ciudad con una vida nocturna, Frank captura imágenes en las que se palpa el calor, la brisa marina, la emoción de estar despiertos de madrugada. Frank se desplazaba a pie, paseando por las calles cercanas a la casa donde vivía, fotografiando lo que le rodeaba, sin perseguir un reportaje fotográfico, conviviendo con la misma gente a la que estaba retratando, indagando en la vida diaria de sus vecinos más cercanos. Todas las fotos de Valencia son de este pequeño barrio, a excepción de algunas que tomó en el centro de la ciudad, donde acudía quizá para ver alguna procesión o participar en alguna festividad celebrada cerca de la catedral, a unos tres kilómetros de donde vivía. En cierto sentido, Robert vivía aislado, ya que la comunidad de pescadores no estaba conectada con la ciudad. Eran las afueras, pues entre la ciudad y ese barrio mediaba una franja de tierra sin construir. Esos pescadores eran hijos y nietos de pescadores.
    Vicente Todolí, el editor del libro, cree que para Frank, Valencia no fue tanto un viaje como una estancia. En la ciudad levantina, se liberó de lo narrativo, del ensayo fotográfico y encontró tiempo para la meditación. «Allí Robert encontró la libertad que le ayudaría a concebir y llevar a cabo Los americanos».
    El libro está compuesto por 42 fotografías en blanco y negro y contiene un alegórico texto de Robert Frank que condensa sus recuerdos de ese mágico verano de 1952. De manera informal, sincera y muy esclarecedora, se sucede una conversación entre la conservadora y jefa del departamento de fotografía de la National Gallery de Washington, Sarah Greenough; el presidente de la galería Pace/MacGill de Nueva York, Peter MacGill, y Vicente Todolí.
    Robert Frank (Suiza, 1924) es una figura esencial de la fotografía contemporánea. Un clásico vivo, autor de libros fundamentales como Los americanos, que con su trabajo ha revolucionado los campos de la fotografía y el cine. Emigró a Estados Unidos en 1947 y comenzó a trabajar para la revista Harper’s Bazaar. Sus impecables imágenes, de una rara y bella factura, pronto le hicieron conocido dentro del mundo de la fotografía, lo que le permitió viajar por América del Sur y Europa y realizar sus trabajos más personales. En 1959 produjo su primer corto, Pull my Daisy, en colaboración con Jack Kerouac. Con el tiempo, la fotografía de Frank se ha movido desde los aspectos más públicos de la sociedad hacia un terreno más autobiográfico. Ha recibido los principales premios del mundo de la fotografía, como el Erich Solomon (1985), el Cornell Capa Award (1999) o el Premio PHotoEspaña 2007, entre otros muchos, y su obra forma parte de las colecciones de arte más destacadas del mundo.
    http://www.babab.com/?p=4058

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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