Una curiosidad y una más de las genialidades a las que nos tiene acostumbrado Woody Allen. Un académico no encuentra mejor lugar para hacer gala de su sapiencia que en la cola para ver una película, esto irrita a Alvy (interpretado por Allen) y cuando, finalmente, el académico hace referencia a McLuhan, Alvy, ya artado, alude que no tiene nigún derecho para parlotear sobre él. Para demostrarlo, introduce en escena al propio Marshall McLuhan.




Anthony Giddens (Londres, Inglaterra, 18 de enero de 1938) es un sociólogo británico, reconocido por su teoría de la estructuración y su mirada holística de las sociedades modernas. También adquirió gran reconocimiento debido a su intento de renovación de la socialdemocracia a través de su teoría de la Tercera Vía. Es considerado como uno de los más prominentes contribuidores modernos en el campo de la Sociología, es autor de al menos 34 libros publicados en no menos de 29 idiomas -publicando en promedio más de un libro por año-. También se lo ha descrito como el científico social inglés más conocido desde John Maynard Keynes.
Se pueden identificar tres estudios en su vida académica:
El primero redefine una nueva visión de qué es la sociología, presentando un abordaje teórico y metodológico de ese campo, basado en una reinterpretación crítica de los clásicos de la disciplina. En cierta medida, puede señalarse que Giddens es uno los autores que aporta a la constitución del "panteón clásico" de la sociología de finales del siglo XX: Marx, Durkheim y Weber. Sus publicaciones principales de esa etapa incluyen El Capitalismo y la Moderna Teoría Social (1971) y Las Nuevas Reglas de Método Sociológico (1976).
En la segunda etapa Giddens desarrolla la teoría de la estructuración. Sus trabajos durante ese período, como Problemas Centrales en Teoría Social (1979) y La Constitución de la Sociedad (1984) le valieron fama internacional en el campo de la sociología.
El último estadio abarca sus trabajos más recientes, estos referidos a las siguientes cuestiones: modernidad, globalización y política. Especialmente el impacto de la modernidad sobre lo social y la vida personal. Esta etapa está reflejada por su crítica a la posmodernidad, y sus discusiones sobre una tercera vía "utópica-realista" en la política, que se hacen visibles en Consecuencia de la Modernidad (1990), Modernidad e Identidad (1991), La Transformación de la Intimidad (1992), Más allá de la Izquierda y la Derecha (1994) y La Tercera Vía: La Renovación de la Social-Democracia (1998). Los esfuerzos de Giddens se dirigen tanto a refundar la teoría social (en un primer momento), como a re-examinar la comprensión del desarrollo y trayectoria de la modernidad.
Fue Director de la London School of Economics and Political Science desde 1997 hasta 2003. Actualmente trabaja como profesor emérito de dicha institución.
(Denguin, 1 de agosto de 1930 – París, 23 de enero de 2002) fue un sociólogo francés, muy conocido e influyente del siglo XX. Fue miembro de la Academia Europea de Ciencias y Artes.
Estudió filosofía en París en la École Normale Supérieure. Desde 1958 a 1960 realizó su trabajo de investigación en Argelia, donde comenzó a construir las bases de su reputación en el campo de la sociología. Realizó además, una maestría.
Fue uno de los sociólogos más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. Sus ideas son de gran relevancia tanto en teoría social como en sociología empírica, especialmente en la sociología de la cultura, de la educación y de los estilos de vida. Su teoría destaca por ser un intento de superar la dualidad tradicional en sociología entre las estructuras sociales y el objetivismo ("fisicalismo"), por un lado, frente a la acción social y el subjetivismo (hermeneútica), por otro lado. Para ello se dota de dos conceptos nuevos, el habitus y el campo, así como reinventa uno ya establecido, el capital.
Por habitus entiende las formas de obrar, pensar y sentir que están originadas por la posición que una persona ocupa en la estructura social. En cuanto al campo, es el espacio social que se crea en torno a la valoración de hechos sociales tales como el arte, la ciencia, la religión, la política... Esos espacios están ocupados por agentes con distintos habitus, y con capitales distintos, que compiten tanto por los recursos materiales como simbólicos del campo. Estos capitales, aparte del capital económico, están formados por el capital cultural, el capital social, y por cualquier tipo de capital que sea percibido como "natural", forma ésta del capital que denomina capital simbólico. Los agentes, con el habitus que es propio dada su posición social, y con los recursos de que disponen, "juegan" en los distintos campos sociales, y en este juego contribuyen a reproducir y transformar la estructura social. La obra en la que presenta de forma más sistemática su teoría es El sentido práctico (publicada en castellano por la editorial Taurus).
En su trabajo empírico destaca especialmente toda su labor de crítica de la cultura, mostrando que la distinción cultural no es más que una forma encubierta de dominación, a la que denominó complicidad ontólogica entre el campo y el habitus. Esta crítica no le lleva al cinismo ante las manifestaciones de la alta cultura, sino a considerar que todos deberían tener igual acceso a la misma.
Su papel como intelectual cobró plena vigencia a partir de la segunda mitad de los 90 en Francia, siendo sus declaraciones objeto de viva polémica, por mantener posiciones muy críticas tanto con respecto a los medios de comunicación (véase "Sobre la televisión") como con respecto a la política en general. Propuso y fue fundador del parlamento de los escritores, una asociación pensada para dar a los intelectuales mayor autonomía sobre su trabajo, y de esta forma poder criticar y controlar al poder al margen de sus medios de difusión de la cultura.

http://socializandoconocimientos.blogspot.com/2009/08/sobre-bourdieu.html

Como cada año, repasamos las selecciones de la prensa extranjera sobre los mejores libros del año. Por supuesto, no de cualquier campo, sino centrándonos en los volúmenes que han escrito los historiadores o en  las obras que, en manos de otros, se han dedicado a nuestra disciplina o se aproximan a ella. Sin ánimo de ser exhaustivos, vayamos a ello y por partes.

Empecemos en los Estados Unidos con Publishers Weekly. Junto a Javier Cercas y su Anatomía de un instante (The Anatomy of a Moment, Bloomsbury), tenemos a The Swerve: How the World Became Modernde Stephen Greenblatt (Norton), A World on Fire: Britain’s Crucial Role in the American Civil War, de Amanda Foreman (Random), Love and Capital: Karl Marx and Jenny Marx and the Birth of a Revolution, de  Mary Gabriel (Little, Brown & Company), The Information: A History, a Theory, a Flood, de James Gleick (Pantheon) y el celebradoCharles Dickens: A Life, de Claire Tomalin (Penguin Press), que parece mejorar la biografía elaborada por Ackroyd (y que acaba de traducir con algo de retraso Edhasa). Ningún historiador, como se puede observar. Además, con la excepción de Greenblatt , mucho author dedicado a escribir biografías y libros para el gran público, sin que ello suponga desdoro alguno (envidia, en todo caso).
Poco se puede decir, o lo mismo, de la lista corta que ofrece el New York Times, excepto que repite Amanda Foreman. Ese resultado no deja de ser lógico, dado que el rotativo solo puede escoger cinco títulos del apartado de “non fiction”, con lo que no extrañan las ausencias. Y así se explica que libros que los críticos del NYT han alabado y glorificado estén ahora ausentes, como 1861: The Civil War Awakening (Knopf),  una obra del historiador y periodista Adam Goodheart que dicho periódico tildó, entre otros calificativos, de irresistible.  Quien sí la cita es David Plotz, editor de Slate, que la define acertadamente como “a perfect book of popular history”. Y así es, a juzgar por la multitud de lectores que ha cosechado.
Por esa misma razón, el volumen de Goodheart sí tiene cabida entre los “1oo Notable Books of 2011″ que el propio NYT publicó en su Sunday Book Review a finales de noviembre. Entre ese elenco sobresale como siempre el género biográfico, aunque la producción escogida sea desigual: está Robert K. Massie (también seleccionado por Salon), empeñado en biografiar a toda la familia imperial rusa, que ahora nos presenta otro Romanov, su Catherine the Great: The Portrait of a Woman (Random);   la última obra de John Lewis Gaddis, sobre una de las figuras más importantes de la Guerra Fría:  George F. Kennan: An American Life (Penguin Press); el estudio de Joseph Lelyveld sobre Gandhi; el trabajo del recién desaparecido Manning Marable sobreMalcom X: A Life of Reinvention (Viking); y, cómo no, una de las sensaciones de la temporada, el Rin Tin Tin: The Life and the Legend (Simon & Schuster), de la periodista del New YorkerSusan Orlean (lástima que no lo haya escrito un historiador, y lo digo sin retintín).
En segundo lugar, destacan las obras al estilo clásico, centradas en los periodos bélicos: Andrew Roberts insiste con  The Storm of War: a New History of the Second World War (HarperCollins; aunque aparecida en 2009 en Allen Lane); el historiador (de formación) y periodista Max Hastings nos ofrece el nuevo peldaño de su particular escalera histórica con Inferno: The World at War, 1939-1945 (Knopf, traducido en Crítica); y Adam Hochschild se queda algo más atrás conTo End All Wars: A Story of Loyalty and Rebellion, 1914-1918 (Houghton Mifflin Harcourt). A esa misma categoría, aunque con tono muy distinto y época distante, pertenecería la narración de las andanzas del temible y decidido abolicionista  John Brown en Midnight Rising. John Brown and the Raid That Sparked the Civil War  (Henry Holt & Company), de Tony Horwitz, un volumen ilustrado (asimismo entre los favoritos del LibraryJournal) donde este periodista remata dos de sus trabajos anteriores, Confederates in the Attic y A Voyage Long and Strange.
Más allá de esos dos grandes bloques, aún queda un buen número de libros interesantes, desde el del ya citado Stephen Greenblatt, pasando por lo más reciente de Francis Fukuyama (The Origins of Political Order: From Prehuman Times to the French RevolutionFarrar, Straus & Giroux), la postrera obra del desafortunado Tony Judt, el estudio de Steven Pinker sobre la violencia o, sin llegar a ser exhaustivos, el Why the West Rules-For Now: The Patterns of History, and What They Reveal About the Future (Farrar, Straus & Giroux), donde Ian Morris, reputado profesor de “Classics & History” en Stanford, nos ofrece su particular muestra de la tan actual big history.
Un poco más abajo, el capitalino Post es muchísimo más modesto, pues ofrece las consabidas cinco opciones, entre las que se cuelan dos volúmenes interesantes escritos por sendos historiadores: Deng Xiaoping and the Transformation of China, de Ezra F. Vogel(Belknap/Harvard University Press) y The Beauty and the Sorrow: An Intimate History of the First World War,  de Peter Englund (Knopf, traducido por Roca).
En el Reino Unido, como en años anteriores, The Guardian opta por dar la palabra a algunos lectores prominentes, como Eric Hobsbawm: muy  en su linea, elige  Chavs (Verso), del debutante Owen Jones, una de las esperanzas de la izquierda, un libro que ofrece una “denuncia apasionada y bien documentada del desprecio de la clase alta hacia los proletarios, algo que recientemente ha llegado a ser muy visible en el sistema de clases británico”. “Inexplicablemente olvidado”, cita también el The World: A Beginners Guide (Polity), de Göran Therborn, “un estudio de la situación actual, de los problemas y perspectivas del mundo a cargo de un gran sociólogo sueco, uno de esos raros libros que hace honor a su título. Es lúcido, inteligente sobre el futuro e investigado admirablemente”. Pero el libro con el que reconoce haber disfrutado más es Tretower to Clyro (Quercus), de Karl Miller, “una colección típicamente acerada de ensayos a cargo de uno de los grandes editores literarios de nuestro tiempo, combinada con un maravilloso relato de las exploraciones à trois de las partes celtas de Gran Bretaña”.
Tampoco aquí hay historiadores, de modo que si los queremos encontrar hay que acudir a la selección de John Gray:  Vanished Kingdoms: The History of Half-Forgotten Europe (Allen Lane), de Norman Davies, un especialista en Polonia que ha compuesto un celebrado volumen con una selección reinos, grandes ducados y repúblicas que han dejado de existir tal como fueron en el pasado. Ricamente ilustrado con mapas, cuadros y gráficos, el libro dedica un capítulo a cada uno de esos Estados fallidos, siguiendo el mismo esquema: una guía informativa, un esbozo de la situación actual del territorio; una narración cronológica de los sucesos políticos; y una reflexión sobre el posterior y actual papel de esta historia como “lugar de memoria” en la conciencia nacional.
Muy distintas son las cosas, en consonancia con su diferente orientación, en The Telegraph, donde Dan Jones no alberga duda alguna: sobresale el, para otros tan denostado, Civilisation: the West and the Rest de Niall Ferguson (Allen Lane); junto a este, y en su misma estela, Ghosts of Empire: Britain’s Legacies in the Modern World (Bloomsbury), del polifacético político conservador Kwasi Kwarteng, así como los ya citados de Englund, Hastings y Norman Davies, entre otros. Por cierto, este último repite también encabezando las recomendaciones navideñas de la London Review of Books.
Pasamos ahora sumariamente por Francia. La revista Lire no ha escogido ningún libro francés, sino que ha otorgado su distinción al “meilleur livre d’histoire 2011″ a  Trotski, de Robert Service (traducido en 2010 por Ediciones B). Mala señal! Así que el honor patrio, y sin mucho riesgo, lo salva Le Point otorgando ese galardón a Histoire de la virilité, obra colectiva a la francesa, encabezada por Alain Corbin, Georges Vigarello y Jean-Jacques Courtine y de la que ya hemos hablado aquí.
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En España, el tono es el mismo que hemos visto en el mercado anglosajón. La Vanguardia, por ejemplo, dedica buena parte del número 495 de su suplemento “Cultura/s” a glosar las mejores escrituras del año en su “Especial Navidad”. Llegado el momento, uno deja atrás el apartado “Biografía y memorias”, de una abrumadora liviandad, para llegar al dedicado a “Historia, periodismo e ideas”. No está mal, pensamos, dado que los “géneros confusos” se imponen y, en efecto, “periodismo, historia y ensayo han dejado de ser compartimentos estancos”, como expone este rotativo. No obstante, advertimos que la historia propiamente dicha brilla por su ausencia, a no ser que incluyamos entre sus huestes a Robert Hugues (Roma), a Timothy Garton Ash (Los hechos son subversivos) o a Élisabeth Roudinesco (A vueltas con la cuestión judía).  Pero lo que nos deja estufefactos es que, contando con biografías como la que Isabel Burdiel ha compuesto sobre Isabel II (Premio Nacional de Historia, dicho sea de paso) o estudios como el que Josep Fontana acaba de presentar con el título de Por el bien del imperio,  por citar dos obras destacadas, el redactor haya elegido El primer naufragio, la imaginativa y desmesurada obra que Pedro J. Ramírez ha dedicado a “El golpe de Estado de Robespierre, Danton y Marat contra el primer parlamento elegido por sufragio universal masculino”. Solo dos palabras: im presionante! Como descargo, el tono de regalo navideño de las recomendaciones.
En cambio, los críticos de El País seleccionan un total de 25 obras relevantes. Aunque casi todo es narrativa o poesía, se cuelan un buen puñado de “ensayos”, y entre los que así se califican está el mencionada libro de Josep Fontana en el puesto 14. Un poco más arriba, otras dos obras relevantes rotuladas igualmente: la oportuna traducción de La obsolescencia del hombre  (Günther Anders, Pre-Textos) y el volumen séptimo de la Historia de la literatura española que comanda José Carlos Mainer, subtitulado Derrota y restitución de la modernidad. 1939-2010  (J. Gracia y D. Ródenas, Crítica).
En Argentina, La Nación ha compuesto también un listado amplio, pero sus críticos confían mucho más en el mundo del “ensayo” o directamente del de la historia. Entre los elegidos están Robert Darnton (El beso de LamouretteFCE), Jacques Derrida (La bestia y el soberano,Manantial), Michel Foucault (El coraje de la verdadFCE), Eric Hobsbawm (Cómo cambiar el mundo. Historias sobre Marx y el marxismoCrítica), Beatriz Sarlo (La audacia y el cálculo,Sudamericana), Hayden White  (La ficción de la narrativaEterna Cadencia) y Raymond Williams (Televisión, Tecnología y forma culturalPaidós).  Todo un mundo.
FELIZ AÑO!