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    lunes, 24 de diciembre de 2012

    JESÚS SILVA-HERZOG MÁRQUEZ ¿Será feliz Dios?

    Leszek Kołakowski, 
    Varsovia, 23 de octubre de 2007.


    Leszek Kolakowski es quien se planteó la pregunta: ¿podríamos decir que Dios es feliz? El breve ensayo en el que intenta una respuesta acaba de ser publicado póstumamente en inglés y merecería un comentario (o un resumen) en estas fechas, no porque contenga un alegato de fe, sino porque nos permite abordar las desdichas de la vida humana. Kolakowski, el erudito polaco que abordó la sustancia religiosa del marxismo, escribió sobre lo sagrado con un enorme respeto y, al mismo tiempo, con sana distancia intelectual, con gracia literaria, con humor. Habló, por ejemplo, de Jesucristo como un pensador que tiene mucho que decirnos, aunque no creamos en su divinidad. Jesucristo sostuvo que los vínculos humanos han de ser, esencialmente, vínculos de confianza, de afecto, de amor. No habló de una tribu privilegiada sino de la humanidad. La vida humana no puede ser reducida a un mercado donde sólo importan los intereses personales, el agresivo tráfico de los egoísmos. Tampoco podemos renunciar a la esperanza de eliminar la violencia de las relaciones humanas. Jesucristo no fue un ingenuo porque su mensaje entendió la debilidad de la violencia para cultivar comunidad. Para Kolakowski, el ideal de un mundo sin violencia no es utopía; en el fondo, es una apuesta por la valentía verdadera. Quienes creen que la violencia es la única herramienta eficaz actúan solamente cuando están en posición de ventaja frente a los débiles. Y en Cristo está también una advertencia sobre la miseria del mundo: nadie como él, dice el pensador polaco, nos advirtió sobre el absurdo de la perfección. Toda utopía, piensa Kolakowski, conlleva el deseo de abandonar nuestra condición de hombres.
    Lo sagrado permite a Kolakowski tocar los límites de la racionalidad y abordar la historia humana con la abierta sabiduría de la parábola. Así se acerca el tema de la felicidad de Dios en este ensayo que servirá de título a una nueva compilación de reflexiones morales. Si pensamos en la imagen del cielo cristiano, ¿retratamos a una comunidad de almas felices? Si los residentes del cielo tienen algún contacto con el mundo, estarán al tanto del mal, del sufrimiento. ¿Cómo podrían ser felices si conocen del dolor que otros sufren, de los tormentos que otros, bajo la Luna, padecen?
    Para abordar el problema de felicidad de Dios, habría que resolver si es capaz de sentir emociones. El Dios cristiano siente, sin duda: ama a sus criaturas y el amor es una emoción. Pero el amor es solamente una fuente de felicidad, dice Kolakowski, si es correspondido. Y ese no parece ser el caso del trato que Dios recibe de sus hijos. Algunos lo aman, otros lo idolatran hasta la estupidez, otros lo ignoran, otros lo odian; algunos creen en él, otros dudan de su existencia. Estará consternado, sobre todo, al contemplar el sufrimiento de los hombres. Si no es monstruosamente indiferente, tendría que estar muy afligido con lo que sucede bajo sus pies. Ahora, si, por el contrario, Dios es un ser pétreo, a tal punto impasible, que ningún sufrimiento lo conmueve, será un insensible, un indolente. ¿Podría pensarse que a un padre amoroso le tienen sin cuidado los sufrimientos de sus hijos? Si nos ama, sufre y si sufre no puede ser feliz. El Dios de los cristianos no fue, en modo alguno, un hombre feliz; fue, de hecho, la encarnación del sufrimiento.

    En pocas palabras, concluye Kolakowski, “la palabra ‘felicidad’ no parece aplicable a la existencia divina. Pero es igualmente inaplicable a los seres humanos. Esto no es solamente porque conocemos el sufrimiento. Es también porque, aunque no estemos sufriendo en un momento determinado, aún cuando podamos sentir placer físico y espiritual en momentos más allá del tiempo, en el “presente eterno” del amor, nunca podríamos olvidar la existencia del mal y la miseria de la condición humana.”
    La felicidad se puede imaginar, no vivir. Podemos imaginar la salvación, la bendición eterna, la plenitud, la satisfacción de todos nuestros deseos. Jamás podríamos vivir en esa condición tan lejana de los hombres—y de los dioses. Ahí parece residir la sabiduría de Kolakowski: la sabiduría de la tristeza.
    Jesús Silva-Herzog Márquez, académico y ensayista mexicano, hijo de Jesús Silva-Herzog Flores y nieto del historiador Jesús Silva Herzog. Nació en 1965. Es columnista de Reforma, conductor del programa "Entre Tres" de Tv Azteca y escritor. Estudió Derecho en la UNAM con maestria en ciencia politica por la universidad de Columbia NY, actualmente es catedratico del ITAM.
    Ha escrito El antiguo régimen y la transición en MexicoAndar y ver y La idiotez de lo perfecto.

    http://blogjesussilvaherzogm.typepad.com/el_blog_de_jess_silva_her/2012/12/ser%C3%A1-feliz-dios.html#more

    Santos García Zapata

    Editor del Diario Digital Notivargas.com y varios sitio web más, conductor del programa radial de mayor sintonía del estado Vargas "Contraste con Zapata". Creador del movimiento en pro de los perros de raza Pitbull llamado "NO A LA EXTINCIÓN DE PITT-BULL EN VENEZUELA “con más de 40 mil miembros.Director durante 11 años del diario Puerto.

    Sitio Web: Editor Director

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