Mészáros, István


Socialist Review, enero 2009.
Mészáros, István. (Budapest, Hungría, 1930) Doctor en Filosofía. Fue alumno de Lukács antes de que el régimen estalinista húngaro desatara sobre éste una violenta polémica que causó su retiro. Mészáros, no obstante, continuó reconociéndose como su discípulo aun durante la época más difícil de la dictadura. Es uno de los más importantes intelectuales marxistas en la actualidad. Reside en Inglaterra, es profesor emérito en la Universidad de Sussex donde actualmente vive. Es autor de Más allá del capital (Beyond Capital, Merlin Press, Londres, 1995. Vadell, Caracas 2001. Boitempo, San Pablo, 2002) y El siglo XXI ¿socialismo o barbarie? (Buenos Aires, Ediciones Herramienta, 2003). Entre sus otros libros publicados se destacan Marx's Theory of Alienation(1970), The Work of Sartre: Search for Freedom (1979), Philosophy, Ideology and Social Science (1986), The Power of Ideology (1989). Premio Libertador, Venezuela, 2009. Integrante del Consejo asesor de Revista Herramienta
P- La clase dominante siempre se sorprende ante las nuevas crisis económicas y habla de ellas como aberraciones. ¿Por qué cree que son inherentes al capitalismo?

R- Recientemente he oído a Edmund Phelps, que obtuvo en el 2006 el Premio Nobel de Economía. Phelps es una especie de neo-keynesiano. Por supuesto, glorificaba al capitalismo y presentaba los problemas actuales como si no fuesen más que un pequeño ataque de hipo, asegurando que «todo lo que tenemos que hacer es traer de nuevo las ideas keynesianas y la regulación.»

John Maynard Keynes creía que el capitalismo era ideal, pero quería regulación. Phelps se dedicó a salirse por la tangente con la grotesca idea de que el sistema es como un compositor de música. Puede que tenga algunos días en los que no produzca tan bien, pero si miras a toda su vida, ¡es tan maravillosa! Piénsese en Mozart: puede que algún día se levantase con el pie izquierdo. Así que el capitalismo está en problemas: los días malos de Mozart. Si alguien se cree eso, entonces es que debería hacerse examinar por un psiquiatra. Pero en lugar de hacerse examinar, le otorgan un premio.

Si nuestros adversarios presentan este nivel teórico -que han demostrado tener a lo largo de un período de más de 50 años, por lo que no se trata de ningún accidente de un economista premiado- podríamos decir: «alegrémonos, éste el bajísimo nivel de nuestros adversarios.» Pero este tipo de concepción nos llevaría al desastre que experimentamos cada día. Nos hemos hundido en una deuda astronómica. Los pasivos reales en este país deben de contarse por billones.    

La verdadera cuestión, empero, es que han estado practicando el despilfarre financiero como resultado de una crisis estructural del sistema productivo. No es ningún accidente que el dinero haya estado fluyendo de una manera tan aventurista hacia el sector financiero. La acumulación de capital no podría funcionar correctamente en el campo de la economía productiva.

De lo que estamos hablando ahora no es otra cosa que de la crisis estructural del sistema. Se extiende por todas partes, e incluso invade nuestra relación con la naturaleza, socavando las condiciones fundamentales para la supervivencia humana. Por ejemplo, de vez en cuando anuncian algunos objetivos para reducir la polución. Incluso tenemos un ministro de energía y del cambio climático, que no es más que un ministerio de puro humo, porque nada se ha hecho salvo anunciar ese objetivo. Pero ni siquiera se acercan nunca al objetivo, y no digamos ya alcanzarlo. Ésta es una parte integrante de la crisis estructural del sistema y sólo soluciones estructurales pueden sacarnos de esta terrible situación.  

P- Ha descrito a los Estados Unidos como un país que está llevando a cabo un imperialismo de tarjeta de crédito (credit card imperialism). ¿Qué quiere decir exactamente con ello?

R- Cito al antiguo senador estadounidense George McGovern cuando habló sobre la Guerra de Vietnam. Dijo que los Estados Unidos se habían conducido en la Guerra de Vietnam como si lo hubieran hecho con una tarjeta de crédito. El reciente préstamo de los EE.UU. se está agriando ahora mismo. Este tipo de economía sólo puede funcionar hasta que el resto de mundo pueda soportar la deuda.

Los Estados Unidos están en una posición excepcional, porque ha sido el país dominante desde los acuerdos de Bretton Woods. Pensar que una solución neo-keynesiana y un nuevo Bretton Woods resolverían los problemas actuales es una fantasía neo-keynesiana. El dominio estadounidense que Bretton Woods formalizó inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial era económicamente realista. La economía estadounidense estaba en una posición mucho más poderosa que cualquier otra economía en el mundo. Estableció todas las instituciones económicas internacionales vitales sobre el fundamento del privilegio estadounidense. El privilegio del dólar, el privilegio disfrutado a través del Fondo Monetario Internacional, las organizaciones de comercio, el Banco Mundial, etc., todo estaba bajo el dominio estadounidense, y así permanece hoy todavía.    

Todo esto no puede desearse que deje de existir sin más. No puede fantasearse sobre reformar y regular un poco aquí y allá. Imaginar que Barack Obama va a abandonar la posición dominante de la que disfrutan los Estados Unidos de esta manera -respaldado por el dominio militar- es un error.

P- Karl Marx denominó a la clase dominante una «banda de hermanos enfrentados.» ¿Cree que la clase dominante internacional trabajará unida para encontrar una solución?

R- En el pasado el imperialismo implicaba a varios actores dominantes que afirmaban sus intereses, incluso al precio de dos espantosas guerras mundiales en el siglo XX. Las guerras parciales, no importa lo espantosas que sean, no puede compararse con el realineamiento económico y de poder que podría producirse como consecuencia de una nueva guerra mundial.

Pero imaginar una nueva guerra mundial es imposible. Por supuesto, aún hay algunos lunáticos en el campo militar que no negarían esa posibilidad. Pero significaría la destrucción total de la humanidad.

Tenemos que pensar las implicaciones de todo esto para el sistema capitalista. Fue una ley fundamental del sistema que si una fuerza no puede asegurarse por la dominación económica, entonces recurría a la guerra.

El imperialismo mundial hegemónico ha sido conseguido y ha obrado con demostrado éxito desde la Segunda Guerra Mundial. ¿Pero es éste tipo de sistema permanente? ¿Es concebible que en el futuro no despierten contradicciones en su seno?

Hay también algunas pistas procedentes de China de que este tipo de dominación económica no puede durar indefinidamente. China no va a ser capaz de seguir financiándolo. Las implicaciones y las consecuencias para China son realmente significativas. Deng Xiaoping comentó una vez que el color del gato -si era capitalista o socialista- no importaba mientras éste cazase ratones. ¿Pero qué es lo que ocurre cuando en vez de un simpático cazador de roedoras terminas con la horrorsa plaga de ratas que supone un desempleo masivo? Esto es lo que está apareciendo ahora mismo en China.

Estas cosas son inherentes a las contradicciones y antagonismos del sistema capitalista. En consecuencia, debemos pensar en resolverlas de una manera radicalmente diferente, y la única manera es una transformación genuinamente socialista del sistema.

P- ¿No existe la posibilidad de que alguna parte de la economía mundial se desacople como resultado de esta situación?

R- ¡Imposible! La globalización es una condición necesaria del desarrollo humano. Siempre, desde que la expansión del sistema capitalista fue claramente visible, Marx teorizó sobre este punto. Martin Wolf, del Financial Times , se ha quejado de que hay muy pocos, e insignificantes, estados que causen problemas. Ha argumentado que lo que se necesitaba era una «integración jurisdiccional», en otras palabras, una integración imperialista total: un concepto de fantasía. Ésta es una expresión de las contradicciones insolubles y los antagonismos de la globalización capitalista. La globalización es una necesidad, pero la forma que es viable, factible y sostenible es la globalización socialista sobre la base de los principios socialistas de una igualdad fundamental.

Aunque no es concebible ninguna segregación de la historia mundial, eso no significa que en cada fase, en cada parte del mundo, haya uniformidad. Se están desarrollando muchas cosas en Latinoamérica en comparación con Europa, por no mencionar lo que he comentado antes en China, en el lejano oriente y en Japón, que está sumido en los mayores de los problemas.

Piénsese por un momento en el pasado reciente. ¿Cuántos milagros tuvimos en el período de posguerra? ¿El milagro alemán, el milagro brasileño, el milagro japonés, el milagro de los cinco pequeños triges? Qué divertido resulta ver cómo todos estos milagros se han convertido en las realidades más espantosamente prosaicas. El común denominador de todas estas realidades es un endeudamiento desastroso y el fraude.

El director de un hedge fund está presuntamente implicado en una estafa de 50 mil millones de dólares. General Motors y los demás están pidiendo solamente al gobierno estadounidense 14 mil millones de dólares. ¡Qué modestos! Deberían concederles 100 mil millones. Si un capitalista de un fondo de inversión libre puede organizar un fraude de presuntamente 50 mil millones de dólares, debería ser él quien hiciese viables todas esas inversiones.    

Un sistema que trabaja en esta podedumbre moral no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir, porque es incontrolable. Incluso muchos están admitiendo que no conocen realmente cómo funciona. La solución no es desesperarse por él, sino controlarlo en interés de la responsabilidad social y la transformación radical de la sociedad.

P- El impulso, inherente en el capitalismo, es el de exprimir a los trabajadores lo máximo posible, y eso es claramente lo que los gobiernos están intentando hacer en el Reino Unido y los EE.UU.

R- La única cosa que pueden hacer es defensar los recortes en los salarios de los trabajadores. La principal razón por la que el Senado rechazó aprobar incluso la inyección de 14 mil millones de dólares a las tres grandes compañías automovilísticas es que no podían obtener un acuerdo en la reducción drástica de los salarios de los trabajadores. Piénsese en el efecto de ello y del tipo de obligaciones que tienen esos trabajadores, por ejemplo, devolver unas cuantiosas hipotecas. Pedirles simplemente que reduzcan su sueldo a la mitad sólo generará otros problemas en la economía: de nuevo otra contradicción.

El capital y las contradicciones son inseparables. Tenemos que ir más allá de las manifestaciones superficiales de estas contradicciones e ir a las raíces. Se consigue manipularlas aquí y allí, pero siempre retornan con ánimo de venganza. Las contradicciones no pueden esconderse bajo la alfombra indefinidamente, porque la alfombra está convirtiéndose ahora en una montaña.

P- Usted estudió con Georg Lukács, un marxista que regresa al período de la revolución rusa y aun atrás todavía.

R- Trabajé con Lukács durante siete años antes de que abandonase Hungría en 1956 y continuamos siendo muy buenos amigos hasta que murió, en 1971. Siempre le veíamos los tres pies al gato -por eso quería estudiar con él. Cuando empecé a trabajar con él estaba siendo atacado muy duramente y abiertamente en público. Yo no podía aguantar aquello y le defendí, lo que me llevó a toda suerte de complicaciones. Justo cuando abandonaba Hungría fui designado sucesor suyo en la universidad para enseñar estética. La razón por la que abandoné el país fue precisamente porque estaba convencido de que lo que estaba sucediendo era una variedad de problemas muy importantes que aquel sistema no podría resolver.  

He intentado formular y examinar estos problemas en mis libros desde entonces, particularmente en La teoría de alienación de Marx (1) y en Más allá del capital. Lukács acostumbraba a decir, correctamente, que sin estrategia no puede tenerse una táctica. Sin un punto de vista estratégico de estos problemas no pueden obtenerse soluciones para el día a día. Así que intenté analizar estos problemas consistentemente, porque no podían ser simplemente tratados al nivel de un artículo que haga referencia a lo que está ocurriendo ahora, aunque exista una gran tentación de hacer precisamente eso. Tenía que hacerse, en cambio, desde una perspectiva histórica. He estado publicando desde que mi primer ensayo serio fue publicado en un periódico literario en Hungría en 1950 y he estado trabajando duramente tanto como he podido desde entonces. Por modesta que pueda ser, hacemos nuestra contribución al cambio. Eso es lo que he intentado hacer toda mi vida.  

P- ¿Cuáles cree que son las posibilidades para el cambio en este momento?

R- Los socialistas son los últimos a la hora de minimizar las dificultades de la solución. Los apologistas del capital, ya sean neo-keynesianos o de otro tipo, pueden producir todo tipo de soluciones simplistas. No creo que podamos considerar la crisis actual simplemente de la misma manera en que lo hicimos en el pasado. La crisis actual es profunda. El gobernador adjunto del Banco de Inglaterra ha admitido que es la mayor crisis económica en la historia de la humanidad. Yo solamente añadiría que no es únicamente la mayor crisis económica de toda la historia de la humanidad, sino la mayor crisis de la historia en todos los sentidos. Las crisis económicas no pueden separarse del resto del sistema.

La fraudulencia y el dominio del capital, así como la explotación de la clase trabajadora, no puede durar para siempre. Los productores no pueden ser mantenidos constantemente y en todo momento bajo control. Marx argumentó que los capitalistas son, sencillamente, las personificaciones del capital. No son agentes libres: están ejecutando los imperativos de este sistema. Así que el problema de la humanidad no es simplemente barrer a un grupo de capitalistas en particular. Poner a un tipo de personificación del capital en el lugar de otro sólo llevará al mismo desastres ante o después de que hayamos terminado con la restauración del capitalismo.

Los problemas a los que se enfrenta la sociedad no proceden simplemente de los últimos años. Antes o después estos pueden ser resueltos o no, como los economistas ganadores del premio Nobel pueden fantasear, en el marco del sistema. La única solución posible es encontrar la reproducción social sobre la base del control de los productores. Ésa ha sido siempre la idea del socialismo.

Hemos alcanzado los límites históricos de la capacidad del capital para controlar la sociedad. Y no me refiero exclusivamente a los bancos y a las empresas constructoras, incluso aunque no pueden controlar ya a éstas, sino al resto. Cuando las cosas van mal nadie es responsable. De vez en cuando los políticos declaran: "acepto toda la responsabilidad", y ¿qué es lo que ocurre? Son glorificados. La única alternativa viable es la de la clase trabajadora, que es la que produce todo lo necesario para nuestra vida. ¿Por qué no debería controlar lo que produce? Siempre enfatizo en todos los libros que expresarlo no es algo relativamente fácil, pero hemos de encontrar la dimensión positiva en hacerlo.

 (1) István Mészáros ganó el Deutscher Prize por su libro La teoría de la alienación de Marx [puede descargarse en marxists.org].

István Mészáros (nació en 1930) es un filósofo marxista de origen húngaro, y Profesor Emérito en la Universidad de Sussex; en la cual mantuvo el cargo de filósofo durante quince años, después de haber sido profesor de Filosofía y Ciencias Sociales durante cuatro años en la Universidad de York.

Relacionado con la popularmente conocida "Budapest School", un grupo de filósofos húngaros bajo la instrucción o influencia de Georg Lukács, incluyendo a Ágnes Heller y György Márkus.

Dejó su país natal, Hungría, en 1956, después de la invasión soviética y trabajó durante un tiempo en Turín, Italia, antes de residenciarse en el Reino Unido.

En septiembre de 2009 Mészáros se hizo acreedor al Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2008 que otorga el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela. El premio se lo adjudico Mészáros gracias a su obra El desafío y la carga del tiempo histórico: El Socialismo del siglo XXI.

Es autor de Beyond Capital. Towards a Theory of Transition, Merlin Press, Londres, 1995. Recientemente aparecieron las ediciones en castellano y portugués editadas por Vadell de Venezuela y Boitempo de Brasil respectivamente. Entre sus otros libros publicados se destacan Marx's Theory of Alienation(1970), The Work of Sartre: Search for Freedom (1979), Philosophy, Ideology and Social Science (1986), The Power of Ideology (1989).



Si Más allá de El Capital es la obra más importante de István Mészáros -casi sin paralelo por la envergadura y densidad con que, en este tránsito del siglo XX al XXI, el autor ha analizado y demolido algunas de las relaciones esenciales del capital de nuestros días-, su corolario político de combate es esta pequeña obra que ahora publica Ediciones Herramienta con el título El siglo XXI: ¿socialismo o barbarie?


Contra la falacia del fin del imperialismo en la era de los imperios, Mészáros hace una crítica actualizada, valiente y áspera, que muestra la conformación agresiva de los Estados Unidos en esta fase de profunda destrucción del medio ambiente, precarización del trabajo, masacre de los pueblos, pérdida de los sentidos y significados humanos y sociales. Es en este marco que los EE.UU. vienen imponiendo al mundo una política destructiva en su expresión (casi) límite.


Escrito antes de los hechos del 11 de septiembre, el libro (también publicado en EE.UU., Italia, la India y Brasil) tuvo un sentido claramente premonitorio: lo que ocurrió en aquella fecha fatídica, así como sus consecuencias, no son, según el autor, una aventura política y militar del "gran poder", sino la más evidente manifestación de la crisis estructural del capital, su carácter insoluble y su maraña de contradicciones. Se trata de una tesis que Mészáros viene defendiendo desde, por lo menos, los primeros años de la década del '70, cuando se originó la crisis estructural del capital, y cuando el autor se volcó a la elaboración inicial de Más allá de El Capital.


En la presente obra se podrán encontrar indicaciones y pistas desafiantes sobre los nuevos significados del imperialismo hegemónico global y la virulencia de los EE.UU., el fracaso de la política grotescamente llamada "modernización del Tercer Mundo", el papel de China y Japón en el mundo actual y la condición degradada del subimperialismo británico (tan arrogante como servil), así como los desafíos y contemporaneidad de la alternativa socialista.


John Bellamy Foster ha dicho recientemente en Monthly Review , en contraposición a la tesis del imperio sin centro , que el lector encontrará en este texto "una interpretación por completo diferente, que considera al imperialismo de los EE.UU. como factor central en la crisis terrorista". Un terrorismo que tiene muchas dimensiones y consecuencias, tal como se puede desprender de las palabras de István Mészáros: "tal vez la más seria de las actuales tendencias de dominación económica y cultural sea la forma voraz y terriblemente delictiva en que los Estados Unidos se apoderan de los recursos de energía y de materias primas del mundo: el 25 por ciento de las mismas para sólo el 4 por ciento de la población mundial, con un daño inmenso y creciente para las condiciones ambientales de supervivencia humana. Dentro del mismo espíritu, los EE.UU. continúan el proceso de sabotaje activo de todos los esfuerzos internacionales que buscan alguna forma de control que limite y reduzca en alguna medida la actual tendencia catastrófica de daño ambiental, que ya no puede seguir siendo negada ni aun por los más empedernidos apologistas del sistema".


¿Será capaz el siglo XXI de cerrar el paso a tanto descalabro?


Ricardo Antunes

Pieter Cornelis Mondriaan (Amersfoort, 7 de marzo de 1872 - Nueva York, 1 de febrero de 1944), conocido como Piet Mondrian, fue un pintor vanguardista holandés, miembro de De Stijl y fundador del neoplasticismo, junto con Theo van Doesburg. Evolucionó desde el naturalismo y el simbolismo hasta la abstracción, de la cual es el principal representante inaugural junto a los rusos Wassily Kandinski y Kazimir Malévich.

Ilustración realizada en el estilo neoplasticista de Piet Mondrian.

Filosofía estética de Mondrian

El arte de Mondrian siempre estaba íntimamente relacionado a sus estudios espirituales y filosóficos. A partir de 1908, se interesó en el movimiento teosófico fundado por Helena Petrovna Blavatsky a fines del siglo XIX. Blavatsky creyó que era posible lograr un conocimiento de la naturaleza más profundo que sólo el proporcionado por los medios empíricos, y mucho del trabajo de Mondrian del resto de su vida estuvo inspirado por la búsqueda de ese supuesto conocimiento esencial. Una frase suya lo explica: «solo cuando estemos en lo real absoluto el arte no será ya más necesario».

En efecto: al dedicarse a la abstracción geométrica, Mondrian, busca encontrar la estructura básica del universo, la supuesta “retícula cósmica” que él intenta representar con el no-color blanco (ausencia de colores) atravesado por una trama de líneas de no-color negro (presencia de todos los colores) y, en tal trama, planos geométricos (frecuentemente rectangulares) de los ya mencionados colores primarios, considerados por Mondrian como los colores elementales del universo. De este modo, repudiando las características sensoriales de la textura y la superficie, eliminando las curvas, y en general todo lo formal expresó que el arte no debe ser figurativo, no debe implicarse en la reproducción de objetos aparentemente reales, sino que el arte debe ser una especie de indagación de lo absoluto subyacente tras toda la realidad fenoménica. Como anécdota de sus ligeras excentricidades cabe mencionar que prohibió el color verde en su casa.
Mondrian Red Tree
Busca, en suma, un "arte puro", despojado de lo particular, y dice que «El propósito no es crear otras formas y colores particulares con todas sus limitaciones, sino trabajar tendiendo a abolirlos en interés de una unidad más grande.» Su radicalismo es tal que, cuando Doesburg buscó variaciones a sus estructuras formales a partir de 1924, inclinando los rectángulos, Mondrian abandonó De Stijl.


Valoración

Mondrian fue un contribuyente importante en el movimiento y grupo de arte De Stijl, que fundó Theo Van Doesburg. A pesar de ser muy conocido, o más bien precisamente por ello, a menudo ha sido parodiado y trivializado. Las pinturas de Mondrian exhiben una complejidad que desmiente su simplicidad aparente. Es principalmente conocido por sus pinturas no figurativas, a las que llamó composiciones, que consisten en formas rectangulares en rojo, amarillo, azul o negro, separadas por gruesas líneas rectas negras; son el resultado de una evolución estilística que se cumplió en el curso de casi 30 años y aún continuó más allá, hasta el final de su vida.
http://es.wikipedia.org/wiki/Piet_Mondrian


"La forma pictórica lograda por el pintor en la época significó una innovación en la historia de la pintura. Anteriormente, había sido una constante la localización de un centro en los cuadros, una parte superior y una parte inferior, ¿Por qué acatarse a lo establecido? El modus operandi del artista rompe con los cánones impuestos y otorga vida propia a sus composiciones. Entre sus obras señaladas,  cabe mencionar: composición en color, composición con rojo y azul, composición nº10, muelle y mar."
http://artatualcance.blogspot.com/2011/02/el-hechizo-de-lo-abstracto-piet.html

"Mondrian expresaba que el arte no debe ser figurativo, no debe representar la realidad; su abstracción geométrica tenía una base filosófica “encontrar la estructura básica del universo”.

Las obras de Mondrian inspiraron en su época y lo siguen haciendo en la actualidad."


http://altacultura.net/piet-mondrian


De Stijl, origen de un movimiento
En 1917 el artista Van Doesburg dio vida a un antiguo proyecto: la fundación de una revista, titulada “De Stijil “, con una tirada inicial de 1.000 copias y con una condición dictada por él mismo: “La revista se ocupará de artes figurativas e industriales, si tendrá éxito la ampliaré enormemente con música y literatura.” El editor, Harms Tiepen de Delft, era el alma mater y quienes aportaron las energías fundamentales que dieron vida al proyecto, como el mismo Van Doesburg dijo, fueron Mondrian y Van der Leck.

Uno de los pilares de la revista fue la correlación entre las artes figurativas y la arquitectura, de hecho entre los colaboradores de “De Stijil” había tantos arquitectos cuantos representantes de las artes figurativas.

Leer más en Suite101: Mondrian, De Stijl y la tradición holandesa en El Thyssen | Suite101.net http://sabina-chiara-steri.suite101.net/mondrian-de-stijl-y-la-tradicion-holandesa-en-el-thyssen-a76496#ixzz1tLIitUKw
Piet Mondrián. Composición con amarillo, azul y rojo, 1921.

Piet Mondrián. Tableau IV; Lozenge Composition with Red, Gray, Blue, Yellow, and Black, 1924-1925.




Mondrian, Piet

Piet Mondrian, Composition B (No.II) with Red, 1935, Oil on canvas, 80,3 x 63,3 cm
Piet Mondrian, No. VI/ Composition No.I, 1920, Oil on canvas, 99,7 x 100,3 cm
Piet Mondrian, Composition with Red, Yellow and Blue, 1927, Oil on canvas, 75 x 52 cm
Piet Mondrian, Composition with Grid 8: Checker board composition with Dark Colours, 1919, Oil on canvas, 84 x 102 cm
Piet Mondrian, Oostzijdse Mill with Extended Blue, Yellow and Purple Sky, 1907/ 1908, Oil on canvas, 67,5 x 117,5 cm
Piet Mondrian, Composition with Large Red Plane, Yellow, Black, Grey and Blue, 1921, Oil on canvas, 95,7 x 95,1 cm
Piet Mondrian, Little House in Sunlight, 1909/ early 1910, Oil on canvas, 52,5 x 68 cm
Piet Mondrian, Arum Lily, 1909/ 1910, Oil on canvas, 46 x 32 cm
Piet Mondrian, Color Planes in Oval, 1913-14, oil on canvas, 107.6 x 78.8 cm
Piet Mondrian, Broadway Boogie Woogie, 1942-43, oil on canvas, 127 x 127 cm
Piet Mondrian, Composition in Brown and Gray, 1913-14, oil on canvas, 85.7 x 75.6 cm
Piet Mondrian, Composition with Blue, 1937, Oil on canvas, 80 x 77 cm
Piet Mondrian, Composition with Black, Yellow and Red, 1939/ 1942, Oil on canvas, 79,3 x 73,5 cm
Piet Mondrian, New York City I, 1942, Oil on canvas, 119,3 x 114,2 cm
Piet Mondrian, New York, New York, 1941/ 1942, Oil on canvas, 94 x 92 cm
Piet Mondrian, Composition with Color Planes No.3, 1917, Oil on canvas, 48 x 61 cm
Piet Mondrian, Composition with Black Lines, 1930, Oil on canvas, 50 x 51 cm


(París, 1944) Filósofo francés. Profesor de Filosofía en la Universidad de Grenoble, en 1983 publicó su obra principal, La era del vacío, que versaba sobre lo efímero y lo frívolo. En el momento de su aparición, el ensayo fue acogido en Francia con una fuerte polémica, aunque ciertos sectores lo saludaron como una especie de lema o paradigma que reflejaba a la perfección el mundo contemporáneo, visto como pura evanescencia.

La tesis principal defendida por Lipovetsky es que el filósofo tradicional ha permanecido demasiado tiempo encadenado a formas irreales y apartado de la realidad cotidiana de su propio tiempo, al modo del prisionero platónico, razón por la cual se ha apartado de los intereses vitales de una sociedad caracterizada por la cultura de masas. En oposición a esta tendencia escapista, Lipovetsky propone volver los ojos a la realidad concreta, es decir, al estudio de los fenómenos masivos y efímeros propios de la era contemporánea.

En su segundo trabajo, El imperio de los efímero. La moda y su destino en las sociedades modernas, publicado en 1987, Lipovetsky llevó a cabo un amplio estudio sobre la moda, enfocado desde una perspectiva histórica, en el que intentó explicar la influencia de los cambios en los gustos de la moda en el sentido de la tolerancia y el relativismo en los valores, factores dominantes del individualismo del presente.
http://disenonoconsumo.wordpress.com/influencias/gilles-lipovetsky/

La hipermodernidad según Gilles Lipovetsky


Lipovetsky analiza una sociedad posmoderna marcada, según él, por una separación de la esfera pública, y a la vez una pérdida del sentido de las grandes instituciones colectivas (sociales y políticas) y una cultura abierta con base en una regulación “cool” de las relaciones humanas (tolerancia, hedonismo, personalización de los procesos de socialización, educación permisiva, liberación sexual, humor).
Esta visión de la sociedad plantea un neo-individualismo de tipo narcisista y, más aún, aquello que Lipovetsky llama la segunda revolución individualista. Toda la obra de Lipovetsky gira en torno a la evolución y desarrollo del individualismo actual. Estos análisis se centran en la creación de una nueva categoría de pensamiento: la de hipermodernidad. La hipermodernidad vendrá acompañada de un hiperindividualismo y ambos se enfrentarán con la ambigua concepción de la postmodernidad. La postmodernidad ya no sirve para definir el momento actual de las sociedades liberales. Estamos en un momento histórico donde no existen sistemas alternativos al presente y donde el mercado ha impuesto su ley. Es el momento de la hiper-modernidad sin oposición alguna, sin normativa o regulación y que tiene el estatus de global. Con este término, Lipovetsky presenta un mundo caracterizado por la invasión de las nuevas tecnologías y la modificación del concepto de cultura.

Vivimos en una sociedad donde el papel de la imagen se ha convertido en un ícono, rodeados de una pantalla global(ordenadores, teléfonos móviles y televisores), una pantalla que ha roto el discurso narrativo continuado a favor de lo plural e híbrido, sin forma definida y con total heterogeneidad. Se ha redefinido el concepto de cultura poniendo el acento en la formación de la misma a través del capitalismo, del imperio del hiperindividualismo y de la tecnociencia. A lo largo de sus análisis Lipovetsky, presenta un concepto de cultura del siglo XXI caracterizado por la cotidianidad en el acceso a las redes informáticas y sociales de modo inmediato, por el hiperconsumo en busca de la novedad (neofilia), por los medios de comunicación a la carta y un tecnocapitalismo global. El clásico concepto de cultura, que diferenciaba entre la popular y la ilustrada, se ha desvanecido entre las redes y las nuevas tecnologías, y los campos de conocimiento empiezan a entremezclarse. La cultura es inseparable de la industria comercial y abarca todos los rincones del planeta, tiene aspiraciones concretas planetarias, independientemente del nivel económico. En la concepción del nuevo individualismo (hiper-individualismo) el pensador francés pone el acento en una de las características más importantes del tiempo hipermodeno: lo paradójico. El desarrollo de una cultura PSY (incremento del factor "psicológico"), el acceso democrático al lujo, y el hiper-consumo han provocado grandes desequilibrios internos en la relación del individuo consigo mismo. La línea de sus últimas publicaciones se encuentra muy ligada al análisis de los principales factores que organizan y mueven a la sociedad del momento. La economía ocupa uno de los papeles relevantes que mejor condicionan a la sociedad en la que vivimos. Existe un nuevo concepto de cultura, la cultura-mundo, que dista mucho del tradicional enfoque que otrora puso en marcha la Ilustración con la asociación de este término a los conocimientos humanísticos. La cultura-mundo actual significa el fin de la heterogeneidad tradicional de la esfera cultural y la llegada de la universalización de la cultura comercial, conquistando las esferas de la vida social, los estilos de vida y casi todas las esferas de las actividades humanas. En esta nueva cultura encontramos nuevos problemas con repercusiones globales tales como la ecología, la inmigración, la crisis económica, el terrorismo,… pero al mismo tiempo también tenemos crisis existenciales; de este modo Lipovetsky argumenta que el mundo se ha vuelto cultura y que a su vez, la cultura se ha vuelto mundo.

http://elmitodeproteo.blogspot.com/2011/10/la-hipermodernidad-segun-gilles.html


Guilles Lipovetsky, El Imperio de lo Efímero (Alberto Sauret)


   
Entiende Lipovetsky que “el estado de gracia del mercado’, transido por un estilo de vida lúdico-estético-hedonista-psicologista-mediático’, constituye la superación de la moda contestataria, donde sobrevivían los últimos vestigios de la utopía revolucionaria. Ya no Revolución, sino entusiasmo de los sentidos. Ya no solemnidad ideológica, sino comunicación publicitaria. Ya no rigorismo, sino seducción del consumo y del psicologismo.”
“GILLES LIPOVETSKY, El imperio de lo efímero, 1990, arcelona, Anagrama, 336 p. ISBN 84-339-1328-X.

¿Queda algo que, al menos parcialmente, no sea regido por la moda?”, se pregunta nuestro autor dándose lugar para desarrollar un exhaustivo análisis de ciertos procesos actuales, en buena medida extensivo del trabajo crítico de otros, de quienes se apartará diametralmente Por ejemplo, recuerda a Michel Foucault cuando trata a la moda como un dispositivo social; pero influencia más notoria es la de Jean Baudrillard, que ha visto en la forma moda y el proceso de consumo no un epifenómeno y mera manipulación de conciencias respectivamente, sino la lógica vertebradora de la sociedad moderna. Su extraño distanciamiento se hará patente cuando sostenga que la crítica a la economía política incurre en un anacronismo al denunciar la relegación del valor de uso que tiene lugar con el fetichismo del objeto-signo.

Según Lipovetsky, los errores en el tema se remontan al siglo pasado, cuando les primeros planteamientos sistemáticos tratan a la moda en forma transhistórica, como una variación cíclica de la imitación social entre dos momentos de tradición, sin reconocerla como creación exclusiva de Occidente moderno. Esta idea, justificable mientras muchos aspectos de la vida social permanecían bajo la autoridad de la tradición, resulta insostenible “en un tiempo en que la economía, la cultura, la razón y la existencia cotidiana se hallan regulados por lo efímero y la seducción”.

La debilidad del análisis clásico radicaría en que no ha sido capaz de ver en la inconstancia de la moda más que determinismo social exterior y no su aspecto principal de “exaltación moderna de lo Nuevo”, característica de una sociedad que se libera de los prestigios del pasado.

Luego de un primer período, que se extendería desde finales de la Edad Media hasta bien entrado nuestro siglo, donde la connotación de la moda es primordialmente distintiva de clase, nos hallamos en una segunda fase, cuyo ideal supremo es parecer joven, “estar en la onda”, en la que ha declinado también toda valoración expresa del futuro: el eje de la temporalidad social es el presente. “Vivimos inmensos en programas breves, en el perpetuo cambio de las normas y en el estímulo de vivir al instante.”

Con la actual fiebre de novedades, la movilidad frívola se ha elegido en sistema permanente, y la moda, antes periférica ahora ejerce una función hegemónica en nuestras sociedades, en las que “el comportamiento del elector está en trance de afincarse con el del consumidor”.

La moda abierta de esta segunda etapa está dominada por el look –exquisito artificio por el que lo rebuscado debe parecer espontáneo– que nos habilita pura disfrutar sin inhibiciones el éxtasis de exhibir el espectáculo de nuestra renovada imagen a la carta para la admiración del Otro.

La sociedad frívola, sostiene Lipovetsky, no escapa al orden democrático, sino que lo consuma, pues cree ver en la frivolidad (el) último eslabón de la aventura plurisecular capitalista-democrática-individualista”, mediante el cual “el nuevo sistema de la moda se halla en perfecta concordancia con la open society.

Este dominio de la moda total es culminación de un extenso “proceso de desacralización y de insustancialización de la razón” donde al final, instituciones burocráticas especializadas no sólo definen las necesidades y objetos económicos, sino que asimismo arbitran el “márketing político” y con los media engendra, su adecuado agente social el individuo-moda, con mentalidad chewing-gum, cultor de un “individualismo narcisista ansioso pero tolerante, de moralidad abierta y Superego débil o fluctuante”.

Entiende Lipovetsky que “el estado de gracia del mercado’, transido por un estilo de vida lúdico-estético-hedonista-psicologista-mediático’, constituye la superación de la moda contestataria, donde sobrevivían los últimos vestigios de la utopía revolucionaria. Ya no Revolución, sino entusiasmo de los sentidos. Ya no solemnidad ideológica, sino comunicación publicitaria. Ya no rigorismo, sino seducción del consumo y del psicologismo.”

Además, pretende que la escuela de la bulimia consumista y su secuela de abulia política equívocamente muestran en crisis al homo democraticus, pues los devaneos de la moda en realidad perfeccionarían las democracias. “La moda tiene razones que la razón no conoce” y “es la condición de un movimiento de masa hacia las Luces”.

Pero más desconcertante aún resulta cuando, buscando un principio de autoridad se atreva a sostener que, si bien en De la démocratie en Amérique no se encuentra precisamente formulada una teoría de la moda, la fidelidad al espíritu de Tocqueville permite concluir que “por medio de las epidemias miméticas, se camina hacia una mayor individualización de los pensamientos” y que, por tanto, con la moda plena se “diseña el estadio terminal del estado social democrático”.

Hace unos años Gilles Lipovetsky publicó su primer Ebro, La era del vacío, Un gran ensayo, vigoroso, incisivo y, en tanto que generador de inquietud, provocativo, incitador a la meditación. Pero hoy, junto a éste, le reconocemos por sobre todas la virtud capital de la prudencia de mostrar sin aventurar demostrar deslizando con la ironía de lo expuesto la sugerencia de que quizá haya más verdad en la frescura de ciertas manifestaciones más o menos espontáneas que en el amaneramiento insustancial de ciertas estigmatizaciones prêt-à-penser. A aquél lo hallamos un trabajo útil, a éste fútil, encuadernación de lo que trata, el imperio dé, lo efímero, pero no tanto en el sentido de lo fugaz como de lo vano; es mucho más que temeraria, una obra irresponsable.

“Dios los cría y el viento los amontona”; este hermano de leche de los yuppies, es también emanación del esprit du temps que sopla en la ciudad luz, que a los 100 años de la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano erigiera la torre que la simboliza, y que hoy, al celebrar su bicentenario, junto a este tipo de cantores con matraca que exaltan el consumo desenfrenado como máxima vindicación de aquélla, ve levantarse los luminosos arcos triunfales de McDonalds, y pronto ofrecerá la mamandurria de su propia Disneylandia al módico alcance de un boleto de Metro.

“Sólo los idiotas no cambian de opinión”, dice este hombre que en los swinging sixties adhería a “Socialisme ou barbarie“. Parece de los que entonces demandaban “queremos el mundo y lo queremos ya” y que hoy deberían agregar, “pero no para transformarlo, sino para tragárnoslo”. (En honor a los mejores digamos que también sobreviven algunos que “hace más de veinte años que tienen veinte años” porque prefieren “crecer a sentar cabeza”.)

Este libro, entre otros valores, es buena muestra de lo ocurrido con muchos de lo que se vivieron turbados; revolucionarios modernos, hoy devenidos “posmodernos” más turbados aún por el mismo proceso que criticaban, que los ha reciclado en la deplorable versión de propagandistas ilustrados.” [1]


ALBERTO SAURET
Departamento Académico de Estudios Generales, ITAM.


http://somacles.wordpress.com/2009/07/08/guilles-lipovetsky-el-imperio-de-lo-efimero-alberto-sauret/


EL IMPERIO DE LO EFIMERO



Gilles Lipovetsky, sociólogo, es el autor de los celebrados ensayos La era del vacío, El imperio de lo efímero, El lujo eterno, El crepúsculo del deber, La tercera mujer, Metamorfosis de la cultura liberal, Los tiempos hipermodernos, La felicidad paradójica y La sociedad de la decepción.


La moda cambia, pero sus explicaciones siguen siendo las mismas. Un problema aparentemente fútil, pero de infinita complejidad, que se inserta en el centro mismo de la sociedad occidental. El objetivo primero de El imperio de lo efímero : La moda y su destino en las sociedades modernas, del filósofo Gilles Lipovetsky, [localizado en la signatura ENSAYO LIP IMP de biblioteca.etsit] es el de reinterpretar este problema en su totalidad. ¿Cómo entender la aparición de la moda en Occidente a finales de la Edad Media? ¿Cómo explicar la versatilidad de la elegancia, algo que no había sucedido en ninguna otra civilización? ¿Cuáles son los grandes momentos históricos, las grandes estructuras que han determinado la organización social de las apariencias?


Tales son las preguntas a las que pretende responder la primera parte del libro de Gilles Lipovetsky. Pero, hoy en día, la moda no es sólo un lujo estético y periférico de la vida colectiva, sino que se ha convertido en un elemento central de un proceso social que gobierna producción y consumo de objetos, la publicidad, la cultura, los medios de comunicación, los cambios ideológicos y sociales. Hemos entrado en una fase de la vida secular de las democracias, organizadas cada vez más por la seducción, lo efímero, la diferenciación marginal; la segunda parte de El imperio de lo efímero : La moda y su destino en las sociedades modernas [localizado en biblioteca.etsit en la signatura ENSAYO LIP IMP] analiza la progresión de esta forma-moda y su repercusión respecto a la vitalidad de las democracias y a la autonomía de los individuos. Más allá de las inquietudes que pueda suscitar una sociedad abocada a la obsolescencia de las cosas y del sentido, la moda aparece, paradójicamente, como un instrumento de la consolidación de la democracia, de las sociedades liberales, como un vehículo inédito de la dinámica modernizadora. Tal es la provocativa tesis de Gilles Lipovetsky en El imperio de lo efímero : La moda y su destino en las sociedades modernas.

“Leyendo y releyendo El imperio de lo efímero : La moda y su destino en las sociedades modernas, de Gilles Lipovetsky, se puede predecir sin gran riesgo que quedará como uno de los libros faro de los años ochenta. Como lo fueron en su día El hombre unidimensional, de Marcuse, y El antiedipo de Deleuze y Guattari. A la revuelta como moda ha sucedido la moda como revuelta.” Roland Jaccard, Le Monde [lemonde.fr].
http://bibliotecaetsitupm.wordpress.com/2008/07/02/lipovetsky-moda-e-hipermodernidad-en-bibliotecaetsit/

File:Amadeo Modigliani 008.jpg
Desnudo recostado, 1919, Museum of Modern Art, Nueva York.
Amedeo Clemente Modigliani (Livorno; 12 de julio de 1884 - París; 24 de enero de 1920) fue un pintor y escultor italiano, perteneciente a la denominada Escuela de París.
Arquetipo del artista bohemio, en su vida hubo estupefacientes, alcohol, mujeres, pobreza y enfermedad, y sólo alcanzó la fama después de muerto.


París: arte y desenfreno


En 1906 se traslada a París, que es por la época el centro de la vanguardia. En el Bateau-Lavoir, un falansterio para proletarios de Montmartre, conoce a Max Jacob, Van Dongen, Picasso, Guillaume Apollinaire, Diego Rivera, Chaïm Soutine, Vicente Huidobro y otros personajes célebres. Influido en principio por Toulouse-Lautrec, Amedeo encuentra inspiración en Paul Cézanne, el cubismo y la época azul de Picasso. También es evidente la influencia que ejercen sobre él Gustav Klimt y las estampas del japonés Utamaro. Su rapidez de ejecución le hace famoso. Nunca retocaba sus cuadros, pero los que posaron para él decían que era como si hubiesen desnudado su alma.
File:Modigliani amadeo12345.jpg
Retrato de Jeanne Hébuterne, 1917, colección privada, Washington
En 1909, pasa un breve período en Livorno, enfermo y deteriorado en su salud por los excesos de su vida. Regresa a París y alquila un estudio en Montparnasse. Se considera a sí mismo más escultor que pintor, y siguió sobre esa vía cuando Paul Guillaume, un marchante joven y ambicioso le presenta a Constantin Brâncuşi.
Amedeo Modigliani y Paul Guilliaume en Niza, 1918

Descubre el arte africano y camboyano en el Musée de l'Homme de París. Sus estatuas se reconocen por los ojos almendrados, las bocas pequeñas, las narices torcidas y los cuellos alargados. Se presentó una serie en el Salón de Otoño de 1912, pero tuvo que dejar de esculpir porque el polvo le causaba problemas de salud.


Retrató a los habituales de Montparnasse, como Soutine, Diego Rivera, Juan Gris, Max Jacob, Blaise Cendrars y Jean Cocteau.
Al iniciarse la Primera Guerra Mundial, intenta alistarse, pero su precaria salud se lo impide.

Conocido como "Modì" por sus amigos, Amedeo emana magnetismo hacia las mujeres. Tiene numerosos romances hasta que entra en su vida Beatrice Hastings, con la que mantendrá una relación de unos dos años. Ésta le sirve de modelo en varios retratos, como "Madame Pompadour". Cuando está bajo los efectos del alcohol, es triste y violento, como muestra el dibujo de Maria Vassilieff. Sobrio, es tímido y encantador, le gusta citar a Dante Alighieri y recitar poemas del libro del conde de Lautréamont Los cantos de Maldoror ("Les Chants de Maldoror") libro del que siempre tiene cerca un ejemplar. En 1916, conoce al poeta y marchante de arte polaco Léopold Zborowski y a su mujer Anna. Modigliani lo retrata en varias ocasiones, cobrándole sólo diez francos por retrato.


El siguiente verano, la escultora ucraniana Chana Orloff le presenta a su amiga Jeanne Hébuterne, una estudiante de 18 años que había posado para Foujita. Cuando la familia burguesa de Jeanne se entera de esta relación con el que era considerado un depravado, le corta su asignación económica. Sus tormentosas relaciones se hicieron aún más famosas que sus borracheras.
Amedeo-Modigliani--exhibición-desnudos-1917-Paris

El 3 de diciembre de 1917 se celebra su primera exposición, en la galería de Berthe Weill, pero horas después la autoridad la cierra por indecencia. Debido a sus problemas de salud, tiene que trasladarse a Niza con Hébuterne, que da a luz en 1919 a una hija a la que llamará Jeanne. Por sugerencia del marchante Guillaume, realiza una serie de desnudos (ahora sus obras más cotizadas), con la pretensión de venderlos a los millonarios que veranean en la Costa Azul, sin mayores éxitos.
Jeanne-hebuterne-a-19-años





En mayo de 1919, vuelve a París, a la calle de la Grande Chaumière. Su salud se deteriora con rapidez ya que seguía con sus vicios. Tras un largo período en el que sus vecinos no sabían nada de él y después de una noche de excesos y de haber peleado con unos vándalos en la calle, le encuentran delirando en la cama a la vez que sostenía la mano de Jeanne embarazada casi de nueve meses. Lo único que puede hacer el médico es atestiguar que su estado es desesperado. Muere de meningitis tuberculosa el 24 de enero de 1920. Unos días antes había pedido el permiso al gobierno francés para contraer matrimonio con Jeanne.
Los más importantes artistas de Montmartre y Montparnasse siguen los funerales. Jeanne Hébuterne, llevada a casa de sus padres, se suicida tirándose desde la ventana de un quinto piso, después del funeral de Modigliani, embarazada por segunda vez.
La hermana de Modigliani que vivía en Florencia, adopta a su hija huérfana. Ésta escribirá una importante biografía de su padre titulada: Modigliani: Hombre y mito.
http://es.wikipedia.org/wiki/Amedeo_Modigliani
NOTAS: 
"Sólo vendió dos dibujos y cinco lienzos que se quedó el galerista. La pobreza asolaba su buhardilla repleta de cuadros sin vender. Consumido por la enfermedad y su dependencia al alcohol y las drogas, tras una semana de terrible agonía en que permanece recluido en su estudio junto a su pareja, sin comida, muere finalmente en un hospital de París. Tenía 36 años. Para acrecentar la leyenda, su compañera sentimental se suicidó después del funeral. Estaba embaraza de casi nueve meses. Pablo Picasso dijo que “Modigliani, a pesar de sus costumbres desordenadas, era capaz de elevar la vida de todos los demás”. "
http://elblogdejuguete.blogspot.com/2011/11/amedeo-modigliani.html
"En 1952 uno de sus desnudos fue comprado por un coleccionista en París por un millón de francos. Pero el récord fue batido en el 2003 durante una subasta en Christie’s de Nueva York, que vendió uno de sus desnudos en 24 millones de dólares."

Su obra mezcla cubismo, expresionismo e influencias del arte africano.

Retrato de Chaïm Soutine, 1916, colección privada, París

Desnudo sentado, 1917, colección privada, Amberes.

Amadeo Modigliani - Joven de cabello oscuro (Elvira) 1918.

Mujer con corbata negra
Modiglianio
The pink blouse - 1919
File:LaM Modigliani maternité.JPG
Maternité 1919
http://galeon.hispavista.com/psicologia-sexologia/img/Modigliani5.gif

Mujer desnuda

Cabeza 1914



Vendida en 2010 por 43 millones de euros
Jacques Becker filmaría años después, en 1958, 
una maravillosa película sobre Modigliani: 
Los amantes de Montparnasse. 


Los amantes de Montparnasse nos muestra los últimos meses de vida de un Modigliani pobre, hambriento, alcoholizado y violento, que no consigue vender un solo dibujo y subsiste gracias a los favores de las mujeres, y que encuentra en el amor de Jeanne, una estudiante de arte que renuncia por él a su buena posición (guapísima Anouk Aimée, que casi parece dibujada por el propio Modigliani), un apoyo para continuar pintando y viviendo. Pero eso no será suficiente. Modigliani acaba por derrumbarse en esa escena maravillosa en que, completamente borracho, arroja el poco dinero que le queda al río (“que al menos el Sena crea que soy rico”) y le pide a Jeanne que le abandone o acabará haciéndole daño. Escena en la que, por si había dudas, Gérard Philipe demuestra por qué, a pesar de morir a los 36 años (curiosamente con pocos meses de edad más de los que tenía Modigliani), ya era uno de los mayores actores del cine y el teatro franceses.

        Y si el retrato de Modigliani no es precisamente complaciente, menos lo es aún la visión de Becker sobre el mundo del arte, personificado en el marchante al que da vida el gran Lino Ventura (sin pistola, pero igual de malo), quien, una vez muerto Modigliani y sin que su viuda conozca aún la noticia, se lanza como un buitre a por sus cuadros sabiendo que pronto valdrán una fortuna."
http://cosasquehemosvisto.wordpress.com/2010/03/01/los-amantes-de-montparnasse-1958-de-jacques-becker/