La vida de Calle palpita con sus trabajos. Su particular forma de ver el mundo es un regalo para la curiosidad, generalmente un tanto anquilosada, y una batalla perdida para nuestro atrevimiento. Pienso que aburrida o asustada de cómo se plantea la sociedad el concepto de cotidianeidad, Sophie Calle intenta escapar y a veces lo consigue. Es como un pico en un encefalograma plano. Lo que sigue es una relación de sus principales trabajos.
1979: Les Dourmeurs (Los durmientes). "Lo que me gustaba era tener en mi cama gente que no conocía, de la calle, que no sabía lo que hacían, pero que a mi me daban su parte más íntima, (...) ver como dormían ocho horas por la noche, como se movían, si hablaban, sonreían. Esta gente no sabía quién era ni qué hacía..."
"Pedí a algunas personas que me proporcionaran algunas horas de sueño. Venir a dormir a mi lecho. Dejarse fotografiar. Responder a algunas preguntas. Mi habitación tenía que constituir un espacio constantemente ocupado durante ocho días, sucediéndose los durmientes a intervalos regulares. La ocupación de la cama comenzó el uno de abril de 1979 a las 17 horas y finalizó el lunes 9 de Abril de 1979 a las 10 horas, 28 durmientes se sucedieron. Algunos se cruzaron(...) un juego de cama limpio estaba a su disposición (...) no trataba de saber, de encuestar, sino de establecer un contacto neutro y distante. Yo tomaba fotos todas las horas. Observaba a mis invitados durmiendo."
1980: El Bronx. "Se me invitó a un espacio de arte llamado Fashion Moda porque querían que les enseñara Les Dourmeurs. Pero cuando acudí me di cuenta de que no podía enseñar esa obra. No la hubieran entendido y hubiera parecido frívola en aquel contexto. Así que, por vez primera, pensé en abordar una obra con la intención de que fuera una obra de arte."
"En esta pieza, juego con la idea de gente que vive en un sitio del que la mayoría sabe que nunca saldrá, así que resultó interesante preguntarles cuál sería el sitio que jamás olvidarían si algún día pudieran dejar el Bronx. No el sitio que más les gusta, sino el que nunca olvidarían." Tiene otro trabajo parecido sobre Los Ángeles, realizado en 1984.
1980: Suite Vénitienne. "Regresé a Francia después de pasar siete años en el extranjero. No conocía a nadie. Me sentía perdida en mi propia ciudad. Así que decidí seguir a desconocidos y que fueran ellos quienes decidieran a donde ir. Siempre he estado organizando ritos en mi vida; la mayoría nunca los he usado para mi trabajo. Hay gente a la que he seguido un año entero, pero no he publicado ni he usado ese material. Un día seguí a un hombre hasta Venecia..."
1981: La Filature (La sombra) "El Centro Pompidou me invitó a una muestra colectiva llamada Autorretratos, y pensé que el único modo de hacer mis autorretratos, después de seguir a tanta gente, era invirtiendo los papeles(...). A petición mía, durante el mes de abril de 1981, mi madre se acerca a la agencia Duluc.Detectives privados. Pide que me sigan y reclama una relación escrita de mi empleo del tiempo y una serie de pruebas fotográficas de mi existencia."
1983: L´Hotel (cuentos sobre gente desconocida) "Es una obra que procede de Suite Vénitienne. En Venecia pasé horas y horas en la calle, esperando a que saliera del hotel [el hombre al que seguí]. Siempre que le perdía de vista regresaba al hotel. Empecé a soñar con ir a su habitación. Intenté conseguir una habitación en el mismo hotel pero no tuve éxito. Así que empecé a imaginarme cómo sería su cuarto, y qué sensación produciría estar dentro. Cuando volví a Venecia intenté que algunas de esas fantasías se volvieran realidad."
1983: L’Homme au carnet. "Christian Caujolle vio la muestra L’Hotel y me invitó a Libération para que hiciera un proyecto en el que se incluyeran imagen y texto."
"Paris. Finales de Julio, calle Martyrs. Me encuentro una libreta de direcciones. La recojo, la fotocopio y la devuelvo, anónimamente, a su propietario. Se llama Pierre D.(...). Pediré a los que figuren en la agenda que me hablen de él. Me acercaré, cada día, les haré de intermediario. Al igual que otras obras que había hecho antes, L’Home au carnet se refiere al seguimiento de alguien, a estar más y más cerca sin reciprocidad alguna, sin relación. Mis sentimientos cada vez eran más fuertes, claro, pero no había obligación ninguna. En cierto sentido, se trataba de sentimientos sin peligro."
1986: Les Aveugles (Los ciegos) "Hice este trabajo en Francia y Australia. No sé por qué pregunté sobre la belleza. Simplemente, me encontré con un grupo de ciegos en la calle y uno le decía a sus amigos: 'Ayer vi una película preciosa'. Tardé dos años en terminar esta obra. Tenía miedo del elemento de crueldad implícito en preguntarle a una persona ciega qué es la belleza. Además en esta obra volvemos a encontrar la idea de mirar sin ser mirados. No se trata aquí de una investigación sobre la idea de belleza. No me interesa demostrar que los ciegos pueden ver."
1988: Autobiographical Stories (Historias autobiográficas). "Aunque esta obra se remonta a mi pasado, a mis primeras fotografías, no se trata de un intento de reunir recuerdos personales. La idea consistía en darle un regalo de cumpleaños a un amigo, y me encontré ante un pequeño libro de cuentos. Esta obra también tiene que ver con el juego de invertir los papeles. Aquí estoy representada como una exhibicionista, y la idea es la misma que en La Filature: ser mirada. Por aquellos tiempos yo había sido una chica strip-tease de verdad en Pigalle; duró un mes. Se trataba a la vez de un trabajo real (necesitaba dinero) y un rito de inversión de papeles. Me propuse hacerlo cuando era más joven y viajaba por Estados Unidos; pero en aquel momento la mera idea de ser una chica strip-tease me escandalizaba. Pensaba que era algo vergonzoso, pero diez años después pensé que era una vergüenza sentir vergüenza y quise vengarme haciéndolo. Era algo con lo que tenía que reconciliarme, no podía rechazar algo sólo por cuestiones morales."
1990: Les Tombes (Las tumbas). "Muchas de mis obras se relacionan entre sí. Hay un vínculo entre Les Tombes y mi obra anterior. Las tumbas de Brother y Sister se sitúan entre las primeras fotografías que hice a finales de los años setenta. En aquellos días yo vivía en California. No creo que esta obra sea una coincidencia. Me gusta visitar los cementerios, me siento cómoda en ellos, paso mucho tiempo ahí. Cuando estaba en el instituto tenía que cruzar el cementerio cuatro veces al día, y mi primer piso daba a un cementerio. Las tumbas son una de mis obsesiones personales."
1992: Autobiographical Tales. The Husband. (Cuentos autobiográficos. El marido.) "Tenía un marido pero no había ninguna garantía de que fuera a quedarse."

1992:
 No sex last night: (No hubo sexo anoche).Película codirigida por Sophie Calle y Greg Shephard. "En la película que hicimos Greg y yo, está nuestra vida de una año antes, de un año después, está nuestro desastre, está el mes de cruzar Estados Unidos, hay sesenta horas de película... y al final nos quedamos con una hora y cuarto. En este sentido es ficción, hemos elegido enseñar cosas que han pasado, cosas que son verdaderas, pero ni yo estoy únicamente obsesionada con el sexo, ni él está únicamente obsesionado con su coche, como parece en la película; tenemos otra vida. Entonces, sí es ficción, hemos creado dos personajes obsesionados y hemos dejado fuera muchas otras cosas."
1992: Leviatán. Paul Auster convierte a Sophie Calle en un personaje más de su historia, utilizando ritos propios de ella y otros inventados por él mismo.
1997: Double Game (Doble juego) Calle decidió crear su propia mezcla de realidad y ficción, siguiendo las rutinas que Auster inventó para María, como la 'Dieta cromática' y exhibiendo las que el escritor tomó de ella para el personaje. La exposición se divide en tres secciones: la vida de María y su influencia en la vida de Sophie, la vida de Sophie y su influencia en la vida de María y "una de las muchas maneras de mezclar ficción con realidad o cómo intentar convertirse en un personaje ficticio". En la primera parte Calle utiliza las ideas de Auster para el personaje de Maria, en la segunda son los trabajos que aparecen en el libro y que son ideas de Calle, y la tercera parte quiere que el escritor cree un personaje que ella representaría en la realidad y que actuara a las órdenes de Paul durante un año, esto le parece demasiada responsabilidad y decide participar con 'Personal Instructions'.
1998: Gotham Handbook (Manual de Nueva York) Es el inicio de un proyecto conjunto entre Auster y Calle con la intención de mejorar la vida en Nueva York, es un manual, 'Personal Instructions', en el que el autor, a partir una serie de directrices como sonreír, hablar con desconocidos, dar a los mendigos y a los vagabundos una sensación de seguridad, atender un cierto espacio con cariño, pretende humanizar el espacio público. Sophie Calle realiza estas acciones y anota en el manual sus reflexiones personales, regala panes y cigarrillos, sonríe y entrega bonos para comer y decide que el lugar que mimará será una cabina telefónica, que acondicionará de la forma más acogedora posible.
2002: Calle se instala en lo alto de la Torre Eiffel, durante la noche de la luz de París, para que una interminable fila de personas le cuente cuentos para que no se duerma.
http://webs.sinectis.com.ar/astroboy/hojas/Game.html
http://personal.iddeo.es/fisuras/seis_html/SophieCalle.htm
 

http://personal2.redestb.es/critica/sophieca.html



EL OTRO
Me gustaba este hombre, pero, desde nuestra primera noche de amor tuve miedo de mirarle. Aún creía amar a Greg, y temía ser invadida por la idea de que el hombre que estaba en mi cama no era el bueno. Preferí cerrar los ojos. En la oscuridad, al menos, subsistía la incertidumbre. Un día cometí la torpeza de decirle por qué, en la cama, mantenía los párpados cerrados. No dejó traslucir nada de sus pensamientos. Meses más tarde, liberada por fin del fantasma de Greg y de mis dudas, abrí los ojos, segura ya de que era a él a quien quería ver. No sabía que sería nuestra última noche: él iba a dejarme. "Lo que sucede posee tanta anticipación que no podemos nunca atraparlo y conocer su verdadera apariencia" (R. M. Rilke)








El otro


EL REHEN
No podía contar con él. En nuestra primera cita, se había retrasado un año. Por ello, cuando partió, y para asegurarme que volvería, le exigí un objeto como 'rehén'. Una semana después, me enviaba una pequeña pintura del siglo XIX, 'La carta de amor'. Era el retrato de una mujer joven que se parecía extrañamente a mí y que, según escribía, era su bien más preciado. Al año siguiente, el 18 de enero de 1992, alquilamos dos anillos y un testigo y nos casamos en un 'drive in wedding window' [ventanilla para casarse sin bajar del coche], de la carretera 604 a Las Vegas. Como regalo, recibí 'La Carta de amor': Había conseguido un marido, pero en lo sucesivo nada me garantizaba su regreso.


El rehén


FALSO MATRIMONIO
Nuestra unión improvisada, al borde de la carretera que atraviesa Las Vegas, no me había permitido realizar el sueño inconfesado que comparto con tantas mujeres: llevar un día un traje de novia. En consecuencia, decidí invitar a familia y amigos, el sábado 20 de junio de 1992, para una fotografía de boda en los peldaños de una iglesia de barrio en Malakoff. A retrato siguió una falsa ceremonia civil, oficiada por un verdadero alcalde, y de un banquete. El arroz, las peladillas, el velo blanco..., no faltaba ninguno de los ingredientes. Coronaba con un falso matrimonio la historia más verdadera de mi vida.


Falso matrimonio


LA AMNESIA
Por mucho que mire, nunca recuerdo el color de los ojos de los hombres, ni su estatura, ni la forma de su sexo. Pero pensé que una esposa no debe olvidar ese tipo de cosas. Hice, pues, un esfuerzo para combatir esta fastidiosa amnesia. Ahora sé que tiene los ojos verdes.


La amnesia






El hotel










Vitrina





http://librodenotas.com/almacen/Archivos/003320.html

Sophie Calle es una artista francesa nacida en 1953. El principal objeto de su obra es la intimidad y de modo particular la suya propia, para ello utiliza gran diversidad de medios de registro como libros, fotografías, vídeos, películas o performances.

Se trata de una artista conceptual que después de viajar por buena parte del mundo regresó a Paris en 1979.
A finales de los años presenta su primera serie de fotografias, ella misma describio el proyecto Les dormeurs 

(Los durmientes) de la siguiente forma:
"Pedi a algunas personas que me proporcionaran algunas horas de sueño. Venir a dormir a mi lecho. Dejarse fotografiar. Responder a algunas preguntas. Propuse a cada uno una estancia de unas ocho horas, la de un sueño normal. Contacté por teléfono con 45 personas: desconocidos cuyos nombres me habían sido sugeridos por conocidos comunes, amigos y habitantes del barrio llamados para dormir de día, (...) Mi habitación tenía que constituir un espacio constantemente ocupado durante 8 días, sucediéndose los durmientes a intervalos regulares. (...) La ocupación de la cama comenzó el 1 de abril de 1979 a las 17 y finalizó el lunes 9 de abril de 1979 a las 10 , 28 durmientes se sucedieron. Algunos se cruzaron (...) Un juego de cama limpio estaba a su disposición (...) no se trataba de saber, de encuestar, sino de establecer un contacto neutro y distante. Yo tomaba fotos todas las horas. Observaba a mis invitados durmiendo".
De 1980 es su proyecto Suite Vénitienne (Suite veneciana), donde a partir de una fiesta celebrada en Venecia, se dedica a perseguir sutilmente a un invitado, con el fin de tomar parte de su intimidad. De ese mismo año también es su proyecto Detective, donde encarga a su madre que contrate a un detective para que le siga y realice un pormenorizado detalle de su vida diaria incluyendo un soporte gráfico, de esta forma posee la información recibida del detective y la información que ella había recogido en su diario personal, así las compara. La artista afirma:
A petición mía, durante el mes de abril de 1981, mi madre se acerca a la agencia . Pide que me sigan y reclama una relación escrita de mi empleo del tiempo y una serie de fotografías prueba de mi existencia
En 1986 encontramos la serie Les aveugles (Los ciegos). En ella recoge los testimonios de varias personas ciegas de nacimiento conforme a lo que ellos creen que es la belleza. Cada una de las piezas (un total de 23) está integrada por una foto-retrato de la persona, junto a otro cuadro con su testimonio escrito, y debajo de todo ello una fotografía de aquello que la persona ha nombrado como su impresión subjetiva de la belleza. Ella lo describió así:
He encontrado personas que son ciegas de nacimiento. Que no han visto nunca. Les he preguntado qué es para ellos la imagen de la belleza.
Esta obsesionada por la mirada, tanto la de los otros como la suya propia. Que miran los otros cuando me miran mirar, además de una necesidad de saber del otro, como lo demuestra en "Suite Vénitienne".
El escritor estadounidense Paul Auster en su novela Leviatán inspira el personaje de Maria Turner en Sophie Calle.
Otras obras suyas
§  "Les Tombes" (1990)
§  "Récits autobiographiques" (1991)
§  "Dislocations" (1991, MOMA Nueva York)
§  "The last seen..." (1992)
§  "Double Blind" (1992) (película)
§  "Prenez soin de vous" (2007)2
Bibliografía
§  Exposición "Sophie Calle". Sala Amárica-Amarica Aretoa. Vitoria-Gasteiz. 1994 (de él esta sacada la información relativa a las obras y las citas de la autora)

Sophie Calle “Durmientes”

29 abril, 2010
Un interesente trabajo, en el que directamente nos adentramos en las identidades de la gente, Durmientes nos presenta a través de una cama diferentes personajes que circulan durante 10 días seguidos e ininterrumpidamente, sus tipos y tipologuias.



Les Dourmeurs, de 1979 Sophie Calle señala lo siguiente:
“Lo que me gustaba era tener en mi cama gente que no conocía, de la calle, que no sabía lo que hacían, pero que a mi me daban su parte más íntima, (…) ver como dormían ocho horas por la noche, como se movían, si hablaban, sonreían. Esta gente no sabía quién era ni qué hacía (…) Venir a dormir a mi lecho. Dejarse fotografiar. Responder a algunas preguntas. Mi habitación tenía que constituir un espacio constantemente ocupado durante ocho días, sucediéndose los durmientes a intervalos regulares (…)Algunos se cruzaron(…) un juego de cama limpio estaba a su disposición (…) no trataba de saber, de encuestar, sino de establecer un contacto neutro y distante. Yo tomaba fotos todas las horas. Observaba a mis invitados durmiendo.”
Este es un trabajo interesante, donde la identitas juega un papel decisivo en el sentido tautológico, esa seducción por tener en su cama “gente que no conocía” para fotografiarlas, para adentrarse en la psiquis de los invitados, sin ninguna connotación artística subyacente. En sus obras posteriores sus sentimientos toman parte en la creación, como por ejemplo en L”Homme au carnet, 1983 y es el resultado de haberse encontrado una libreta de direcciones, de ella nos dice: “Mis sentimientos cada vez eran más fuertes, claro, pero no había obligación ninguna. En cierto sentido, se trataba de sentimientos sin peligro.”

Cómo son las reglas y los requisitos de un universo que exige ceder la propiedad exclusiva y perpetua de la información que allí se sube. Un testimonio de las promesas e incertidumbres que atañen al uso de la Red.
POR LAURA ISOLA
TECNOLOGIAS DE LA AMISTAD. "Hay normas que cumplir en el parque de Facebook", dice la autora.
TECNOLOGIAS DE LA AMISTAD. "Hay normas que cumplir en el parque de Facebook", dice la autora
Cuenta la historia que a principio de los años 80, Sophie Calle encontró una agenda telefónica en plena calle. La libreta que estaba debidamente identificada fue devuelta a su propietario pero antes esta artista conceptual francesa fotocopió todas sus páginas y con este material creó una obra de arte. Llamó a todos los contactos que figuraban en la agenda, habló con ellos sobre el hombre que había escrito sus nombres y números de teléfono y transcribió las conversaciones. A ellas les agregó fotos que ilustraban las actividades y gustos del dueño y las publicó en el periódico Libération en 1983, al tiempo que inauguraba la polémica. Llamó a este proyecto Address Book , dispuesta a cruzar de manera radical la frontera entre lo público y lo privado en una época en que los límites podían ser entrevistos. Pierre Baudry, cineasta y poseedor de esa agenda, no se debe haber cansado de maldecir el mismo día que la perdió y que Calle estaba en su camino. Alertado de que “su retrato” estaba siendo expuesto en un diario, amenazó con demandar a la francesa por haber invadido su intimidad. Aplicando una suerte de ley del Talión mediática, pidió a cambio que se publicara una foto de Sophie Calle desnuda en el mismo diario.
La experiencia de Address Book tiene todos los componentes que distinguen a la obra de la autora de Prenez soin de vous (Cuidate): intimidad y distancia; elección y compulsión; libertad y control. Pero también tiene la marca de una época y acaso, la anticipación de lo que iba a venir.
Address Book es anterior a Facebook menos por una cuestión evidente de la cronología sino por su imposibilidad de realización una vez que tales cosas como la intimidad o la privacidad debieron ser revisadas, a partir de la puesta en marcha de un tanque como es esta red social. Si Sophie Calle pudo hacer eso a comienzos de los 80, cuando meterse en la vida de otros era algo que, al menos podía tener consecuencias legales, y que la idea misma era de por sí transgresora, a fines de esa misma década, David Bohnett, creador de Geocities, empezó a derribar el muro y a construir otro. Claro está que esto parece el paleolítico al lado de los 500 millones de usuarios que ya tiene la comunidad que creó Mark Zuckerberg en 2004, esa juvenilia cibernética que nos cuenta a la velocidad del rayo Red social , la película de David Fincher.
No hace falta leer los contratos de términos de uso de la red social Facebook para saber que cedemos la propiedad exclusiva y perpetua de toda la información que allí subimos, que dar de baja una cuenta es un trámite largo y que en caso de muerte, la cuenta se mantiene “activa bajo un estado memorial especial por un período determinado por nosotros para permitir a otros usuarios publicar y ver comentarios”. Tenemos la promesa de que no van a usar nuestros perfiles fuera del sistema y que recibiremos condolencias desde el más allá tal como nos asegura esta cláusula. La cosa es que la paranoia mueve al mundo pero para ser usuario de Facebook hay que bajarle los decibeles. Porque con la intención de ser Sophie Calle por un rato, en la versión culta o una vecina en batón desesperada por los últimos chismes, en la más barrial, me metí en tantos perfiles como mi cuenta y las de mis “amigos” me permitieron.
En “Normas para el parque humano, una respuesta a la Carta sobre el Humanismo”, la famosa conferencia que Peter Sloterdijk dio a modo de respuesta al conocido texto de Heidegger, se explica que el componente bestial de la naturaleza humana quiso ser neutralizado por el humanismo clásico a través de la lectura. Pero menos con un proyecto alfabetizador que como un masivo envío de cartas: extensas misivas dirigidas a los amigos. Lo que el filósofo define como una sociedad amansada de lectoamigos: “Así pues, el fantasma comunitario que está en la base de todo humanismo podría remontarse al modelo de una sociedad literaria cuyos miembros descubren por medio de lecturas canónicas su común devoción hacia los remitentes que les inspiran”. El modelo amigable de la sociedad literaria, producto de ese humanismo, según Sloterdijk, encontró su fin que no coincide, por supuesto, con el fin del mundo. Se trata de que el “contra qué” del humanismo, de rescatar al hombre de la barbarie y domesticarlo, pierde su sentido en la coexistencia de las actuales sociedades.
Pero, aun en estos tiempos post literarios que tienen nuevos fundamentos aparecen palabras que recuerdan y entran en consonancia con ese proyecto: “amigos”, “mensajes”. Al tiempo que la red social diseña un modelo de conducta a seguir, hay normas que cumplir en el parque de Facebook y ya desde la entrada se van modelando las relaciones.
Me costó un poco distinguir aquellas prácticas propias de una red social. Mejor dicho, en apariencia, Facebook reproduce instancias de la vida misma: se discute, se escucha música, se comentan las noticias. Es un poco un centro comunitario para los que necesitan, ofrecen y piden cosas y también un lugar de solos y solas en los que se conoce gente. Los participantes escriben qué comieron, qué película vieron y la comentan, si se rompieron un brazo, si parió la gata o el hijo cantó en el acto patrio. Mucho de exhibicionismo con algo de histeria y de desesperación socializadora. Pasa de los mensajes parroquiales y la bolsa de trabajo al peep show . Ojo, siempre con las pilchas puestas.
En ese más de lo mismo, aunque con la debida distancia entre lo real y lo virtual, descubrí que el “etiquetado”, una posibilidad que brinda el sistema de establecer conexiones entre personas escribiendo su nombre en una foto, por ejemplo, era de lo más molesto. Esa compulsión por hacernos parte del perfil de otros o porque uno aparece en una foto que salió horrible es el intercambio más resistido por los comunitarios.
En ese sentido, pude distinguir dos elecciones frente a hacerse amigos: los que quieren batir el récord y explorar los límites del espacio virtual y los que reproducen una sociabilidad parecida a la que tienen en su propia vida. Un Boca River de Facebook que también trae sus consecuencias en las relaciones. “Me molestan los que tienen 2.000 amigos y postean mensajes para uno o unos pocos. Para eso comunicate por mensaje privado. Que no lo vea el resto. No entiendo esos juegos. También me molesta que me etiqueten”, me manda un mensaje privado Dany Barreto para responderme sobre qué no le gusta de esta red. A su vez, los que tienen muchísimos amigos no toleran ser etiquetados tantas veces y recibir las notificaciones por cada evento. Daniel Molina se queja del otro lado y pide que la gente se comporte educadamente y con un voto de confianza deja su perfil abierto a que todos puedan verlo.
Hurgando en los amigos propios y ajenos se entiende un poco más el funcionamiento. En mi caso, Juan Batalla fue lo mejor que me pasó en Facebook. No importa si lo hubiera podido conocer de otro modo, lo que importa es que se dio así. Es escultor, fisicoculturista y forma parte de la revista de artes visuales Sauna. Y nos hicimos amigos sólo de este modo en que establecemos una serie de complicidades ilusorias. Yo sé que, como un superhéroe, veré aterrizar su nombre en alguna discusión fervorosa para rescatarme y llevarme volando a la manera de un cómic.
También están los territoriales y conocidos, a tiro de un café o los que ni siquiera se puede entender en qué lengua escriben en sus muros. En ambos casos, el muro habla por nosotros. Somos, para los demás y para nosotros mismos, lo que posteamos. Marisa Domínguez es la enamorada del muro. Con la misma paciencia que realiza su obra plástica, sube un infinito universo de imágenes mudas. Casi no conoce a la mayoría de sus “amigos” y su intercambio es puramente virtual. Ya recibió varias sanciones, justamente por mandar solicitudes a desconocidos y el mismo sistema la penaliza y la deja fuera de juego por un tiempo. Si bien la primera observación es con la que se abre esta nota y habla de la imposibilidad de generar intromisiones que desaten la ira de algunos, ya que no hay tal frontera que atravesar, pude hacer otras tantas, saqué algunas conclusiones provisorias y sobre todo, me di una panzada fisgoneando. Que hasta me hizo olvidar de que me estaban mirando también a mí.
Escritores, artistas plásticos, dramaturgos, músicos y actores cuentan usos y costumbres en la red social y traman el glosario de conceptos de una gran telaraña discursiva.

POR IVAN MOISEEFF
¿QUE ES UN #FF? Los términos que definen la práctica, con protagonistas de la tweetósfera cultural.

Un living infinito lleno de amigos comentando un acontecimiento, un baile de máscaras, una erótica del saber… Las metáforas sobre Twitter se multiplican en las respuestas de los entrevistados. Acá, un viaje por distintos aspectos de la red de microblogging en su propio formato: el de la síntesis y la concreción.
Twitter. “Es como un gran living en el que todos nos sentamos a observar y comentar algo”, @ezequielcampa.
“Es una manera de pensar. Creo que es el cerebro colectivo de nuestra época. Pensamos en Twitter y pensamos según Twitter: es la forma contemporánea de estar en el mundo”, @rayovirtual.
“Está bueno porque deja en evidencia la esencia de las personas”, @malepichot.
“Es un invento tecno perecedero, como todas las modas”, @muscarijose.
Usos. “Yo lo utilizo como un block de notas inútil, cuando se me ocurre una frase, o escucho algo, lo anoto. Otras veces como chat con amigos, para bobear. A veces, también, pregunto opiniones si quiero ver una peli, o cosas así. Me gustaría que fuera más de levante, como el Facebook o el Fotolog. No hay mucho cortejo, hay mucha crítica”, @daniumpi.
Teatralidad. “Hay mucha amistad twittera que podría funcionar en un mailing cerrado, sin embargo, se da a la vista de todos y uno piensa: ¡cómo se quieren! Es como un metarrelato de un baile de máscaras que no termina nunca y es muy parecido al folletín por entregas”, @cecisz.
Diversidad. “Como es una forma de pensar, Twitter es múltiple, maleable, transformable y transformador. No hay un estilo ni siquiera un pequeño repertorio de estilos. Twitter es parecido a lo que fue la literatura hasta el siglo XX: la escritura en la que cualquiera puede inventar el universo. Y cada universo ser otro. Proust no es Borges y Faulkner no es Joyce. En Twitter existe la misma diversidad y potencialidad (y quizá más diversidad y potencialidad)”, @rayovirtual.
Adicción. “Twitter es el paco digital”, @purasensacion.
“Me generó una adicción que está íntimamente relacionada con la ansiedad. Twitter funciona en forma sincrónica, te metés e interactuás. No podés decir algo a las nueve de la mañana y volver a las ocho de la noche a ver si alguien te respondió porque ya no tiene sentido. Entonces sí genera adicción porque la interacción la requiere”, @matiasfernandez.
“Los norteamericanos inventaron la idea de adicción para poder vender luego la ‘desintoxicación’ y ‘la cura de las adicciones’. No existe la adicción a Internet ni a Twitter. Es el medio en el que vivimos. Somos ahora seres anfibios que oscilamos entre el mundo de los átomos (cada vez menos) y el mundo de los bits (cada vez más). Hablar de adicción a Internet es como sostener en el siglo XIX que la gente se hizo adicta a la ciudad porque era ese el medio nuevo en el que vivía”, @rayovirtual.
“Sí, puede ser adictivo, pero peor es la cocaína”, @malepichot.
Poética. “La restricción de escribir en 140 caracteres provoca una condensación de sentido que, en ocasiones, genera intensidad poética, incluso más allá de que esa sea o no la intención de los que lo escriben. A veces, se leen cosas lindísimas”, @purasensacion.
“El Twitter suma en la producción poética. Algunas frases que tuiteo después las llegué a incluir en algún poema”, @taparouge.
Experiencia. “La experiencia actual es tuiteable o no es experiencia. Es un mero acontecer. No acaba de tomar sentido sin ser tuiteado. Lo íntimo, lo secreto (lo que alguien no quisiera tuitear) ya no son parte de la experiencia contemporánea”, @rayovirtual.
Neurosis. “El estado de tuiteo permanente es extraño porque, por un lado, implica compartir la experiencia pero, por otro, tiene algo del orden de no estar plenamente en el momento durante el momento, casi la definición de la neurosis, ¿no?”, @purasensacion.
Hashtag. “Pasa algo muy gracioso con los hashtags, una forma de sintetizar y acotar lo que se está diciendo a un campo de ideas de una manera concreta o irónica. Con el paso del tiempo uno empieza a pensar con hashtags”, @matiasfernandez.
“El hashtag es como ese amigo que quiere instalar temas en una conversación. A veces lo logra”, @ezequielcampa.
“Me impresiona cómo muchos de nuestros pensamientos pasan por nuestra mente en ese formato. Twitter existía antes de Twitter”, @diegogavinese.
Fórmula. “Se ven varias fórmulas de tuiteo. Algunas, están más vinculadas al ingenio publicitario, al punch. Otras, buscan la primicia de los acontecimientos. Son distintos modelos que se multiplican. Uno que se ve mucho últimamente es el del comentario que combina algo del orden sexual o pornográfico con la demostración de una lectura teórica o filosófica, un estilo que podríamos llamar ‘Pija + Derridá’”, @purasensacion.
Información. “Twitter es como armarse un diario a medida, seleccionando las voces que querés oír. Es la manera que encontré para ‘curar’ y elegir la data que quiero que llegue a mi vida. Mi ventana al mundo en tiempo presente, mi editorialización de lo ajeno y propio. Mi abandono de la tele y el diario”, @dianobyke.
@cecisz es Cecilia Szperling, escritora y periodista. Lleva adelante su programa Confesionario en radio y television.
@daniumpi es Dani Umpi, escritor, cantante y performer.
@dianobyke es Mariano Repetto, baterista de Bicicletas y director de la agencia interactiva transmedia Lanzallamas.
@diegogravinese es Diego Gravinese, artista plastico.
@ezequielcampa es Ezequiel Campa, actor, lleva adelante una ficcion en Twitter llamada twiterteatro.
@malepichot es Malena Pichot, protagonista de la serie de videos “La Loca de Mierda”, estudiante de Letras.
@matiasfernandez es Matias Fernandez, administrador del blog hablandodelasunto.
@muscarijose es Jose Maria Muscari, actor, director y dramaturgo.
@purasensacion es Marina Mariasch, escritora.
@rayovirtual es Daniel Molina, critico cultural, coordina el area Letras y Cultura Web del Centro Cultural Rojas.
@taparouge es Marina Gersberg, escritora y editora del sello Panico al Panico.