Trilogía Los subterráneos de la libertad – Jorge Amado
Sinopsis:
Jorge Amado es sin duda uno de los grandes pilares de la literatura brasileña. Nacido en una familia de plantadores de cacao en Itabuna, uno de los más bellos estados del noroeste brasileño y cuyos colores, costumbres, mezclas de razas y culturas desbordan gran parte de su obra, hizo su propio retrato de Brasil y lo plasmó en más de 30 títulos que han dado la vuelta al mundo, traducidos en casi todas las lenguas vivas. Perteneció a la generación de Pablo Neruda, Miguel Ángel Asturias, Bertold Brecht, Ana Seghers y Louis Aragón, escritores animados por un ideal cívico socialista o revolucionario, inseparable de sus ideas estéticas.
En 1952, escribió esta admirable trilogía política: “Los subterráneos de la libertad”, compuesta por “Los ásperos tiempos”, “La agonía de la noche” y “Luz en el túnel”.
A lo largo de la obra, se ve en Amado un honesto esfuerzo por legitimar su pensamiento político al mismo tiempo que representar literariamente las vivencias cotidianas de la población de Bahía en épocas del regimen de Getulio Vargas, conocido como el Estado Novo. Desde una triste realidad de sufrimiento y abnegación, Amado hace surgir la voz esperanzadora del pueblo brasileño, dispueto a sacrificar la propia vida para defender y alimentar aquella tenue luz que brilla al final del doloroso camino de la dictadura, como estímulo y símbolo a la vez de un futuro gratificador. Por momentos, todo parece perdido, pero la presencia del obrero y del campesino brasileño vuelve a reafirmarse, gracias a una entrega absoluta, que supera el ámbito político para convertirse en himno universal de amor al pueblo.
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Gabriela, clavo y canela – Jorge Amado
Sinopsis:
“Gabriela, clavo y canela”, a través del eje central de una sencilla y divertida historia de amor, constituye una crónica del Ilhéus de principios del siglo xx, centro de la zona cacaotera brasileña, en la que se libró una violenta lucha por la conquista de la tierra y la defensa de la dignidad humana entre el campesinado y los «coroneles», los despóticos dueños de las plantaciones, obligados a ceder, no sin resistencia, ante el avance del progreso.
Publicada en 1958, “Gabriela, clavo y canela” representa el punto de inflexión de Jorge Amado, el paso a una narrativa más ambiciosa y abierta que, sin renunciar al compromiso político de su obra anterior, da entrada al pleno disfrute de un vitalismo y una sensualidad profundamente ligados a la cultura y a las costumbres brasileñas, al vitalismo de su Bahía natal…
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Paloma Jorge Amado: "Mi padre jamás negó haber creído en Stalin"
A diez años de la muerte de Jorge Amado, la hija del famoso escritor brasileño, recupera historias íntimas de su vida política.
POR HORACIO BILBAO - hbilbao@clarin.com
LA COCINA DE JORGE AMADO. Paloma Jorge Amado, hija del escritor brasileño, en la Feria del libro de Buenos Aires.
LA COCINA DE JORGE AMADO. Paloma Jorge Amado, 
hija del escritor brasileño, en la Feria del libro de Buenos Aires.
¿Qué pasa aquí que todos quieren hablar de política? La pregunta la hace Paloma Jorge Amado, extrañada porque venía a la Feria del libro porteña a hablar de su padre, el famoso escritor brasileño Jorge Amado, y terminó hablando de Stalin. Ella, que se llama Jorge porque su padre quiso que todos sus hijos llevaran su nombre, nació en Checoslovaquia, vive en Río y tiene una larga relación con la Argentina, tema para unas cuantas notas. Como integrante de la Fundación Jorge Amado adelanta algunas ideas para el centenario del natalicio de su padre, que se celebra el año que viene en el magnético Pelourinho, el caso histórico de Bahía. Eligieron celebrar los cien años de su nacimiento y no los diez de su muerte, que se cumplen ahora. Pero también tenía ganas contar de qué van sus libros Paloma, fabulosos ensayos de cocina basados en la obra del autor de Doña Flor y sus dos maridos. "En el exilio mi padre escribió sus textos más políticos, pero incluso en ellos tenía el gusto de su comida en la boca, extrañaba su comida", recordó. Habló de recetas entonces, de sus libros inspirados en la obra de su padre. De cómo fue que investigó qué comían los personajes de Cacau o de Gabriela clavo y canela, de suculentas feijoadas y batapas. Es monumental el trabajo de Paloma, que hasta salió a buscar a las cocineras que conoció Jorge Amado, mujeres centenarias que le traspasaron la historia. Le debemos esa nota a Paloma; ésta, por cuestiones a veces inexplicables, salta de los rituales culinarios afro brasileños a una historia más internacionalista, la de Jorge Amado y el Partido Comunista.
La cocina brasileña está muy presente en la obra de Jorge Amado, ¿qué cosas puntuales la decidieron a dedicar sus libros a esa relación?
En el exilio, mi papá estuvo dos años en París y tres en Checoslovaquia. Llegó en el 48, hasta el 52, y hacía sobre todo tareas partidarias. No podía escribir. Pero al final escribió un libro, Subterráneos de la libertad, tres tomos del que tal vez sea su libro más político. Todo sucede entre San Pablo y Río. Habla de los dirigentes comunistas y es un tanto maniqueísta, oponiendo buenos y malos. Y cuando yo estaba haciendo mi búsqueda veo a un dirigente comunista que le pregunta a la protagonista, una joven también comunista: "¿Oye niña, ya comiste un Batapa?" Ella le responde que no. Entonces él le cuenta que es de Bahía y que va cocinarlo para ella. Cuando leí eso pensé en mi padre, que después de cuatro años viviendo lejos, y enfocado en los temas políticos escribía y seguía con el gusto de su comida en la boca. Extrañaba su comida.
Claro, después él iba a sufrir más por la política que por la comida...
Cuando volvió del exilio en 1952, era tal vez el comunista brasileño con más conocimiento de los dirigentes de todo el mundo. Y ya sufría por no poder escribir, tenía muchas ideas y proyectos pero no tenía tiempo. Unos años después, cuando papá viajó a Moscú para aquél gran congreso en el que Nikita Kruschev denunció (1961) públicamente los crímenes de Stalin, como todos los que participaron de aquello se quedó muy mal. Para ellos Stalin era el padre, era un Dios que caía.
Pero su padre no desconocía lo que había sucedido con Stalin...
No es que el fuera tan inocente como para no imaginar lo que pasaba, ya había visto muchas cosas horribles, incluso en los tiempos de Checoslovaquia. Pero tan es así que cuando volvió a Brasil con las noticias de aquél congreso, una gran parte de los dirigentes comunistas de nuestro país no le creyó. Lo acusaron de inventor, incluso de traición. Y eso pasó con muchos dirigentes y cuadros de Argentina, Brasil y América latina: no creían lo que estaba pasando.
A pesar de todo, el nunca dejó el Partido
Nunca dejó el partido, pero se negó a hacer cualquier clase de tarea, y se dijo que ahora su trabajo era solo escribir. Esto marcó un gran cambio en mi vida. Yo que veía a mi padre 4 o 5 veces al mes, ahora lo tenía todos los días. Se acabaron sus viajes a Moscú, Italia, Argentina, y las vueltas por el mundo entero vinculadas a su actividad en el partido.
¿Cómo procesó él aquel giro?
Hubo una evolución de todo eso, pero él nunca dejó de pensar lo que pensó siempre. Mantuvo sus ideales por la paz, por la igualdad de los hombres, pero ya nunca iba a repetir lo que otros decían, se dedicó a decir lo que pensaba y a pensar con su propia cabeza. Es muy caro, pero vale la pena, me decía. Cueste lo que cueste.
¿Y luego, con la Perestroika, volvió a creer?
En 1987 volvimos a Moscú, cuando le entregaron un doctorado, un homenaje en la universidad. Allí se encontró con todos sus amigos, viejitos como él, con casi ochenta años. La gente estaba muy desesperada. Habían recuperado algo de la libertad, pero ya no tenían contención, ni salud, ni educación, no tenían nada. Volvimos a Brasil y a mi padre se le cerró un ojo, volvió muy mal al ver todo aquello. Vivió la desesperación de entender que todo aquello había sido por nada.
Sin embargo el nunca renegó de aquella historia, lo demuestra lo sucedido con el premio Stalin, que no quiso devolver...
Sí, aunque el nunca tuvo cariño por Stalin. Aquélla vez, le mandaron a decir que le estaban enviando el premio Lenin, pero que debía devolver el Stalin. Y el dijo no. "Manden el Lenin, claro, pero yo no voy a devolver el Stalin, porque eso es parte de mi vida", les respondió. El jamás negó haber creído en Stalin, por el contrario, el dijo que creyó y que luego se decepcionó, que todo fue un horror. Para mi padre que las cosas hayan salido así no significaba que todo se acabara. No todo acabó.


Jorge Amado (nacido en Bahía-Brasil el 10 de agosto de 1912, fallecido el 6 de agosto de 2001) es probablemente el escritor brasileño más conocido, y el que ha tenido más libros traducidos a otros idiomas.
]Biografía
Nació en la Hacienda Auricídia, en la ciudad de Itabuna, ubicada al sur del estado de Bahía. Hijo del dueño de la hacienda, cuando tenía 1 año de edad, su familia se estableció en la ciudad de Ilhéus, litoral de Bahía, donde Jorge pasó su infancia. Hizo los estudios secundarios en la ciudad de Salvador, capital del Estado. En este periodo, comenzó a trabajar en periódicos y a participar de la vida literaria, siendo uno de los fundadores de la llamada Academia de los Rebeldes.
Jorge publicó su primera novela, llamada El País del Carnaval en 1931, cuando tenía 18 años. Se casó con Matilde Garcia Rosa dos años después, y con ella tuvo una hija, Lila, que nació en 1933. En este año, publicó su segunda novela, Cacao.
Se graduó en la Facultad Nacional de Derecho (en portugués, Faculdade Nacional de Direito) en la ciudad de Rio de Janeiro en 1935. Militante comunista, fue obligado a exiliarse en Argentina y Uruguay entre los años 1941 y 1942, período en que hizo un viaje por América Latina. Al regresar a Brasil, se separó de Matilde Garcia Rosa.
En el año 1945, fue electo miembro de la Asamblea Nacional Constituyente, por el Partido Comunista Brasileño (PCB), siendo el diputado más votado del estado de São Paulo. Como diputado, fue el autor de la ley que asegura la libertad de culto religioso. En este mismo año, se casa con la también escritora Zélia Gattai.
En 1947, año en que nació João Jorge, primer hijo con Zélia, su partido PCB fue declarado ilegal, y sus miembros fueron perseguidos y arrestados. Jorge tuvo que exiliarse en Francia, donde se quedó hasta el año 1950, cuando fue expulsado. Su primera hija, Lila, murió en 1949. Desde 1950 hasta 1952, Amado residió en Checoslovaquia, donde nació su hija Paloma.
Al volver a Brasil en 1955, Jorge Amado se distanció de la militancia política, pero sin dejar el Partido Comunista. Se dedicó, desde entonces, integralmente a la literatura. Fue electo, el 6 de abril de 1961 para la Academia Brasileña de Letras. Recibió el título de Doctor Honoris Causa por diversas universidades. También recibió el título de Obá de Xangô en la religión Candomblé.
Su obra ha sido adaptada al cine, al teatro y a la televisión, y también ha sido tema de varios trabajos de escuelas de samba en el Carnavalbrasileño. Sus libros están traducidos a 49 idiomas y publicados en 55 países. Existen también publicaciones en Braille, y cintas de audio grabadas para ciegos.
En 1987, fue inaugurada en el Largo do Pelourinho, ubicado en la ciudad de Salvador, Bahía, la Fundación Casa de Jorge Amado, que abriga y preserva su acervo para investigadores. La fundación también ayuda el desarrollo de actividades culturales en el estado de Bahía.
Jorge Amado murió en la ciudad de Salvador el 6 de agosto de 2001. Fue cremado y sus cenizas fueron enterradas en el jardín de su casa el día 10 de agosto, cuando cumpliría 89 años.
Premios y títulos
La obra literaria de Jorge Amado recibió diversos premios brasileños y extranjeros, sobresaliendo:
§  Premio Stalin de Paz (Unión Soviética, 1951)
§  Premio Jabuti, 1959
§  Latinidad (Francia, 1971)
§  Nonino (Italia, 1982)
§  Dimitrov (Bulgaria, 1989)
§  Pablo Neruda (Rusia, 1989)
§  Premio Etruria de Literatura (Italia, 1989)
§  Cino del Duca (Francia, 1990)
§  Mediterráneo (Italia, 1990)
§  Premio Luís de Camões (Brasil-Portugal, 1995)
§  Ministério da Cultura (Brasil, 1997)
Recibió los títulos de Comendador y Grande Oficial de las órdenes de Argentina, Chile, España, Francia, Portugal y Venezuela. Recibió también títulos de Doctor Honoris Causa de universidades de Brasil, Portugal, Italia, Israel y Francia. El título francés fue el último que recibió personalmente, en 1998, cuando ya estaba enfermo.
Obra
Novelas
§  El país del Carnaval, 1931
§  Cacao, 1933
§  Sudor, 1934
§  Jubiabá, 1935
§  Mar Muerto, 1936
§  Capitanes de la arena 1937
§  Tierras del sin fin, 1943
§  San Jorge de los Ilheus, 1944
§  Seara roja, 1946
§  Los subterráneos de la libertad (3 volúmenes, 1954)
§  Gabriela, clavo y canela, 1958
§  Los viejos marineros o El capitán de Ultramar, 1961
§  Los pastores de la noche, 1964
§  Doña Flor y sus dos maridos, 1966
§  Tienda de los milagros, 1969
§  Teresa Batista cansada de guerra, 1972
§  Tieta de Agreste, 1977
§  Uniforme, frac y camisón de dormir, 1979
§  Tocaia grande, 1984
§  La desaparición de la santa, 1988
§  De cómo los turcos descubrieron América, 1994
Relatos
§  La muerte de Quincas Berro de Agua, 1961
§  Del reciente milagro de los pájaros, 1979
Libros para niños
§  El Gato Manchado y la golondrina Sinhá, 1976
§  La pelota y el arquero, 1984
Biografías
§  El ABC de Castro Alves, 1941
§  El Caballero de la esperanza (biografía de Luís Carlos Prestes), 1942
Teatro
§  El amor del soldado, 1947
Memorias
§  El niño grapiuna, 1982
§  Navegación de cabotaje, 1992
Breve análisis de su obra
Jorge Amado adoptó un compromiso social con los pobres, los desposeídos, los marginados de la sociedad: obreros, campesinos, rameras y vagabundos pueblan sus novelas, se convierten en protagonistas y héroes.
Con el paso de los años, Amado fue cambiando su concepción del bien y el mal, de la pobreza y la riqueza: en los momentos de militancia comunista aceptaba el maniqueísmo marxista del bien identificado con la pobreza y el mal con la riqueza, poco a poco comprendió que el bien y el mal no son frutos de la pobreza o la riqueza, sino que nacen de la voluntad y el carácter de cada persona.
El éxito de la literatura latinoamericana de la década de los años 60 tuvo un precursor en la obra de Jorge Amado, en cuyas obras mezcla el realismo social con unas acertadas dosis de humor, erotismo y sensualidad, con el heroísmo de la tradición romántica del siglo XIX, y con las pasiones, los amores y los odios propios del melodrama.
Novelas de Bahia (denominación dada por el propio escritor) En Salvador de Bahía como escenario, Jorge Amado denuncia las injusticias sociales y la opresión en un mundo dividido entre buenos y malos, negros y blancos, oprimidos y opresores, pobres y ricos: O país do Carnaval, Suor y Capitães da areia.
Novelas ligadas al ciclo del cacao En Cacau, São Jorge dos Ilhéus y Terras do sem-fim denuncia la explotación de los trabajadores rurales por los exportadores de cacao en las haciendas del cacao del sur de Bahia; Jorge Amado narra historias líricas de malandrines y vagabundos elevados a la categoría de héroes románticos y folletinescos: Mar morto, Gabriela, cravo e canela, ésta de 1958, se convirtió en uno de los mayores éxitos editoriales de la literatura brasileña. En esta tendencia se encuadra también la novela A morte e a morte de Quincas Berro d'Água, en la que Jorge Amado crea uno de sus mejores personajes, el marinero Quincas Berro d'Água. En estas novelas las protagonistas son grandes heroínas, muy conocidas por el público brasileño: Gabriela, Tieta do agreste y Dona Flor.
Otras obras Jorge Amado escribió también dos importantes biografías noveladas: ABC de Castro Alves y O cavaleiro da esperança en la que narra la vida de Luís Carlos Prestes, el primero presidente del Partido Comunista Brasileño.
En 1992, Jorge Amado publicó Navegação de cabotagem, cuyo subtítulo es "apuntes para un libro de memorias que jamás escribiré", un libro de escritos fechados pero no ordenados cronológicamente, en los que el autor relata pasajes de su vida personal y de su carrera literaria.

  • El Museo de Artes y Oficios de Hamburgo (MKG) inaugura una exposición sobre los albores de las artes gráficas a finales del siglo XIX y comienzos del XX.
  • Hay desde pósters de espectáculos de cabaret y portadas de revista hasta anuncios de cubitos de caldo concentrado.
  • El museo tiene una de las colecciones más completas del mundo sobre diseño, con unas 15.000 obras de autores como Toulouse-Lautrec o Alphonse Mucha.
  • Nuestro mundo es imagen. El diseño gráfico es un apéndice de la rutina: vive en el paquete de caramelos, en la marca de los vaqueros, en el brick de leche, en las señales de tráfico... Estamos tan acostumbrados a los logotipos, los símbolos y los colores de las revistas que ya no somos conscientes de verlos.

    Hubo un tiempo en que la vida diaria carecía de dibujitos, las impresiones eran en blanco y negro y las artes plásticas eran cosa del arte. Entonces, a finales del siglo XIX llegaron ellos: Toulouse-Lautrec, Aubrey Beardsley, Alfons Mucha, Henry van de Velde... Y descubrieron que el arte puede anunciar, publicitar, residir en cada pequeña cosa con estilo, gracia e imaginación.
  • Sin título
  • § Anuncio de los cubitos de caldo Maggi. Hecho por un artista holandés desconocido en 1913.
    §  (Autor desconocido - Museum für Kunst und Gewerbe Hamburg
  • La democratización de la belleza
  • El  MKG, museo de Artes y Oficios, de Hamburgo tiene una de las mayores colecciones de los comienzos del diseño gráfico. Su colección consta de alrededor de 15.000 trabajos: posters, libros ilustrados, publicaciones periódicas,  calendarios, postales, papeles membretados... Justus Brinckmann (1843-1915), el fundador del museo en 1877, adquirió la mayoría de ellos.

    De ese opulento fondo han reunido los ejemplos más preciados en la exposición Graphic Design in the Art Nouveau – The Image Sets Out To Conquer Everyday Life (Diseño gráfico en el Art Nouveau: La imagen conquista la vida diaria) que se acaba de inaugurar y se podrá ver hasta el 28 de agosto en la ciudad alemana.

    La muestra es una historia del esteticismo inglés, el Art Nouveaufrancés, el Jugendstill de Viena y otros movimientos artísticos que introdujeron color e imaginación en el deporte, la moda, la política, la ingeniería o la vida diaria democratizando la belleza.

    Entre las joyas hay pósters de conciertos, espectáculos de cabaret y exposiciones, también anuncios de cacao y cubitos de caldo o ilustraciones para el prospecto de un proyector de cine.

    Invadían anuncios de jabón, portadas de libros, revistas, programas de teatro...Fue alrededor de 1890 cuando las impresiones a color empezaron a despuntar en los anuncios y la cartelería. Hubo voces críticas en Estados Unidos contra lo que llamabanCromo-civilización. Decían que tanto color amenazaba con crear un ambiente de superficialidad.

    Pero la tentación era fuerte: las mujeres de vestidos vaporosos de Alfons Mucha y la vegetación con ondas de Hans Christiansen invadían anuncios de jabón, portadas de libros, revistas, programas de teatro... De repentetodo podía ser hermoso.

    La gran exposición del MKG estudia la explosión y el desarrollo del diseño gráfico, ahora mundial, masivo y en auge, antes entendido como un arte rompedor que mostraba el mundo con la indulgencia de lo estético.

    Uno de los primeros nombres imprescindibles de esta historia de amor entre la belleza y lo funcional es William Morris (1834 – 1896), perteneciente al movimiento esteticista inglés ycreador de la Escuela de Artes y Oficios de Inglaterra.
    Sin título
    Portada para el número cinco del semanario 'der Jugend', publicado en Munich entre 1896 
    y 1940, de tono satírico y crítico, debe su nombre al Jugendstil, movimiento artístico alemán 
    equivalente al Art Nouveau francés. (Leo Putz - Museum für Kunst und Gewerbe Hamburg)

    Morris estaba en contra de la producción en masa que había instaurado la Revolución Industrial y buscaba una vuelta a la artesanía medieval. Diseñó elegantes patrones para textiles, tapices, tipografías e ilustraciones para libros de tal gusto y precisión que dejaba en evidencia las técnicas de impresión masificadas.

    El arte visita a la moda

    Más tarde el arte visitó a la moda. El parisino Jules Chéret (1836-1932), un dandi con chistera y bigote blanco, para muchos el padre del cartel moderno, dibujaba escenas livianas y festivas para anunciar colonias, cosméticos, licores, espectáculos de variedades... Sus mujeres eran e piel lechosa, se adornaban con flores, se reían mientras enseñaban la espalda descubierta. Toulouse-Lautrec y Pierre Bonnard también quisieron formar parte de laaffichomanie francesa.

    A mediados de la década de los noventa del siglo XIX Aubrey Beadsley y Alphonse Mucha rizaban el rizo. Los ideales de belleza estilizada, armonía y despreocupación que plasmaban en su cartelería pecaban de alejarse demasiado de la realidad y eso contrastaba con la utilidad del producto que tenían que vender. Ese rasgo, con el tiempo, se ha convertido en una seña de identidad de la publicidad.

    Con el siglo XX los arquitectos y diseñadores introdujeron el diseño como herramienta para dotar a las empresar de carácter. el belga Henry van de Velde (1863-1957) diseñó la primera identidad corporativa de la historia. El cliente era Tropon, una empresa de comestibles.

    Los carteles expuestos en el MKG de Hamburgo, con autores  como  Toulouse-Lautrec,  Thomas Theodor Heine, Lucian Bernhard, Kolo Moser o Alfons Mucha, además de ser arte, son anuncios que determinaron en pocos años la cultura visual que nos rodea.
    Sin título

    El alemán Ludwig Hohlwein (1874-1949) amaba las líneas simples. las 
    composiciones sobrias y las sombras. En la imagen de 1914, una ilustración
     para el prospecto de un proyector de cine doméstico de la marca Ernemann. 
    El cartel forma parte de la exposición sobre los orígenes del diseño gráfico 
    que se celebra en Hamburgo. (Ludwig Hohlwein - © VG Bild-Kunst, Bonn 2011)

    Sin título
    Portada de 1897 para la revista 'Jugend'. La exposición 'Graphic Design in the Art Nouveau
     – The Image Sets Out To Conquer Everyday Life' ('Diseño gráfico en el Art Nouveau: 
    La imagen conquista la vida diaria')  se acaba de inaugurar en la ciudad alemana de
     Hamburgo y se podrá ver hasta el 28 de agosto. (Hans Christiansen - Museum
     für Kunst und Gewerbe Hamburg)
    Sin título
    Cartel para la actuación del cantante francés Aristide Bruant en 'Le Mirliton', 
    un cabaré de su propiedad en el que era maestro de ceremonias y se reía 
    e insultaba a los asistentes. (Henri de Toulouse - Lautrec - Museum für
     Kunst und Gewerbe Hamburg
    Sin título
    Anuncio de 1895 para la pastelería Josef Fexer de Praga. El cartel está incluido en la
     exposición sobre los orígenes del diseño gráfico inaugurada recientemente en el MKG,
     Museo de Artes y Oficios de Hamburgo. (Museum für Kunst und Gewerbe Hamburg)
    Sin título

    Litografía de 1907 realizado por el pintor y diseñador gráfico austriaco Carl Otto Czeschka (1878-1960) 
    para anunciar el programa del cabaré vienés Fledermaus (Carl Otto Czeschka - Museum für Kunst und 
    Gewerbe Hamburg
    Sin título
    Tarjeta del año 1900 de la efímera galería parisina, conocida en la época por su vanguardismo, 'La Maison Moderne'. 
    El autor, el belga Henry van de Velde, era arquitecto y también diseñó la galería. (Henry van de Velde - 
    © VG Bild-Kunst, Bonn 2011)
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    Anuncio de cacao creado por la imprenta Van leer en 1895. 
    La obra forma parte de la exposición Design in the Art Nouveau – 
    The Image Sets Out To Conquer Everyday Life (Diseño gráfico en
     el Art Nouveau: La imagen conquista la vida diaria) 
    (Imprenta Van Leer - Museum für Kunst und Gewerbe Hamburg)
    Sin título

    Litografía de Alfons Mucha realizada en 1899 para ilustrar el Padrenuestro
     (Alfons Mucha - Museum für Kunst und Gewerbe Hamburg)